Capítulo beteado porVhica, Betas FFAD

www facebook com / groups / betasffaddiction

Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.

Papá por elección.

Capítulo Final

Ver a mis hijos jugar en la arena era tan relajante. Recuerdo la primera vez que Rebecka estuvo en la playa, aunque si lo pienso bien, la primera vez fue en el vientre de su madre. Sí, en nuestra increíble luna de miel. Después de pasar ese fin de semana encerrados en la habitación, partimos a unas inigualables vacaciones acompañados de nuestros hermosos hijos, en un crucero por todo el Caribe, el cual disfrutamos mucho. Lo que no me imaginaba es que mis noches serían tan entretenidas, ya que Bella tenía una habilidad para cansar a los niños, que apenas estaba ocultándose el sol, sus ojitos se cerraran hasta el día siguiente y según palabras de mí amada esposa: debíamos de acostumbrarnos a aprovechar el máximo estos momentos. Y así lo hemos hecho incontables veces, aún cuando su embarazo estaba muy avanzado. Su embarazo fue tan especial poder vivirlo, obviamente amo a mis pequeños ángeles; pero el poder pasar todas las etapas del embarazo fue indescriptible. Recuerdo como si fuera hoy, cuando me di cuenta que iba a ser nuevamente papá, apenas había pasado un mes de nuestro matrimonio cuando empecé a ver a Bella un poco cansada, pensaba que era por el rol que estábamos llevando en casa; ella quería ser una mamá activa, así que se encargaba de casi todo en casa, además de su trabajo y el equipo de porristas. Hasta que un día que dichosamente había trabajado desde casa, se desmayó en el momento en que me iba a saludar y sin pensarlo dos veces, la llevé a la clínica dejando a los niños con Sue.

—¡Un médico por favor!

—¿Qué pasa señor? ¡Por favor, una camilla! ¿Está herida la señora?

—Es mi esposa, no sé qué le pasa; se desmayó y no ha vuelto en sí.

—Permítame llevarla al consultorio para que la examinen —me dijo la enfermera en su tono profesional, que me hacía perder mis estribos.

—Yo voy con ella.

—No señor, espere aquí por favor —dijo llevándose a mi amada, mientras a mi me tocaba esperar.

Pese a que el reloj marcaba que habían pasado apenas unos minutos, yo sentía que eran horas y todavía seguía aquí, en esta incómoda silla esperando alguna noticia. Sue había llamado para saber de Bella y decirme que estuviera tranquilo, que los niños estaban bien, que ella sabía que mi preciosa no tenía nada malo. Quería creerle con todas mis fuerzas, pero temía tanto perderla, que mi corazón se estrujaba cada segundo que pasaba.

—¿Señor Cullen?

—¿Sí? ¿Tiene noticias de mi esposa?

—Ella se encuentra bien, el desvanecimiento es algo muy normal en esta situación.

—¿Qué quiere decir con esta situación?

—Vamos a ver a su esposa, creo que ella querrá estar presente cuando se entere.

Nos dirigimos por un pasillo para llegar a una habitación pequeña, para ver a mi preciosa recostada en una cama, con lágrimas en los ojos. Inmediatamente sabía que tenía que protegerla y en lo que me pareció una eternidad, di los dos pasos que me separaban a ella para tomarla entre mis brazos y besar su frente.

—Tranquila amor, no importa lo que sea, lo superaremos juntos —dije mientras acunaba a mi esposa contra mi pecho— por favor doctor, dígame qué tiene Bella. ¿Qué debemos hacer para que se mejore?

—Tranquilícese señor, por favor; la señora no tiene nada grave.

—Cómo que nada grave, si se desmayó.

—Ya le dije es normal.

—¿Pero cómo que normal? —Mis nervios ya estaban a punto de explotar— ¿Podría explicarse? — dije ya en tono no muy amistoso, al doctor.

—Amor, tranquilízate por favor.

—¿Cómo quieres que me tranquilice, si llego acá, te encuentro llorando y lo único que me dicen es que esto es normal?

—Amor, es normal porque a todas las mujeres les pasa.

—No me vengas con eso Isabella, díganme ya que pasa para poder buscar una solución.

—Señor Cullen por favor, su esposa debe de estar tranquila.

—¡PERO…! —estaba a punto de vociferar cuando fui interrumpido.

—¡Edward! Mide lo que hablas, no quiero que mi bebé escuche palabras mal sonantes.

—Amor, los niños están en casa, se quedaron con Sue; así que no van a escuchar nada, ahora por favor entiéndeme, necesito saber qué pasa.

—No, el que no está entendiendo eres tú. Edward mírame —y eso hice, había algo en la postura de Bella que no entendía, en su cara había una sonrisa deslumbrante y sus brazos estaban de forma protectora sobre su abdomen, Un momento… ¿Abdomen? ¿Desmayos? ¿Cansancio? ¿Bebé?

—¿Me estas queriendo decir…? —por más que quería, mis palabras no salían de mi boca, ya que las lágrimas que derramaban mis ojos, no las dejaban.

—Si amor, estoy embarazada.

—¡NO!

—¿Edward? Pensé que querías… —dijo, mientras la tristeza abarcaba su hermoso rostro y supe que me había expresado mal y tenía que corregirme.

—Por supuesto que sí quiero tener un hijo contigo, lo que digo es que no solo tú estás embarazada, estamos embarazados; porque yo voy a ser parte activa de este embarazo contigo.

—Te amo tanto, mi amor.

—Yo te amo más mi preciosa, gracias por darme esta alegría.

Cada vez que recordaba ese momento, una sonrisa se instalaba en mi cara y ahora se ampliaba más a ver a mis ángeles jugando, verlos tan grandes y ajenos a todo lo que pudo haber pasado, me reconforta.

—¡Tío! ¿Podemos ir Ethan y yo a jugar fut con aquellos chicos?

—¿No están un poco grandes para que ustedes jueguen?

—¡Papá, ya vamos a cumplir diez! Ya no somos unos niños.

—¡Esta bien! Pero con mucho cuidado.

—¿Papito, yo puedo ir también?

—Pero princesa, tú no debes jugar futbol con niños tan grandes.

—¿Quién dijo que yo voy a jugar papi? Yo quiero estar cerca, están muy guapos.

—Ni pensarlo Kimberley, eres mi bebé todavía. Nada de pensar en chicos, ve y sigue jugando.

—¿Cuándo entenderás que ya soy grande, papi?

—Cuando tengas cuarenta.

—Para eso ya seré viejita, pa.

—No alteres a papi con eso. ¿Está bien, Kim?

—Está bien mami, pero yo quiero ir con los chicos.

—Papá ya dijo algo, debemos respetarlo; ve y juega un rato más con Rebecka, dentro de poco nos vamos.

—Buenoooooo.

—Y a ti papá celoso, aunque Kim todavía está muy niña, tienes que entender que pronto crecerá y tendremos a varios chicos llamando a nuestra puerta.

—Eso no va a suceder, los espantaré.

—Edward Cullen, hazme el favor y no te comportes como un neandertal; tienes dos hermosas hijas que en algún momento encontrarán el amor de su vida y se casaran.

—Pero si tienen mi amor, no necesitan el de nadie más.

—Creo que es muy pronto para que empieces a sufrir por eso, pero llegará el momento y tendrás que afrontarlo.

—¿Pero tú lo afrontarás conmigo, verdad?

—Siempre amor —concluyó sellando su promesa con un beso.

Terminamos de pasar la tarde en la playa, para volver con unos exhaustos niños al finalizar la tarde, como era de esperar, Rebecka se había dormido durante el camino, mientras que Kim, Ethan y Thomas estaban a punto de hacerlo; por lo que llegamos directo a darles una ducha y a dormir. Thomas dormiría con nosotros este fin de semana, ya que Rose y Emmett estaban organizando todo en la casa para la llegada del nuevo miembro de la familia, la hermosa Alexandra. Thomas estaba tan entusiasmado con la noticia que quería hacer todo él solo y es por eso tuvimos que alejarlo de los preparativos.

Cuando los chicos estaban en sus respectivas camas, me dirigí a dar una última visita a aquel cuarto lleno de flores; me gustaba contemplar a mi preciosa princesa dormir plácidamente en su cunita. Verla ahí, tan tranquila, me hace recordar cuando contemplaba a Kim y Ethan y también me hace ver que rápido que pasa el tiempo. Sé que es la ley de la vida, que mis bebés tienen qué crecer, pero no me siento todavía capaz de soportar esa idea y tengo que dejárselos claro. Me acerqué para poder susurrarle a mi muñeca, sin despertarla.

—Mi muñeca, no tienes idea de cuánto te amo. Cuando tus hermanos llegaron a mi vida, pensé que nunca podría amar a nadie más como los amo a ellos; pero me equivoqué. En mi corazón está la misma cantidad de amor para cada uno de ustedes, son mis tres personitas importantes en este mundo. —Decía mientras contemplaba su hermosa carita con una sonrisa en ella, tan perdida en el mundo de los sueños, que temía que nunca entendiera lo que siento por ella.

—Rebecka, algún te darás cuenta de lo importante que eres para mí, del lugar tan especial que ocupas en mi corazón, que ya no concibo mi vida si tú no estás en ella, que no voy a dejar que te separes de mi nunca.

—¿Lo dices en serio, Edward? —Preguntó esa hermosa voz que me hipnotizaba—. ¿Le estás diciendo a nuestra hija de tres años, que no vas a dejarla ir?

—¡No! solo le estoy recordando que siempre voy a estar con ella.

—Vamos amor, creo que hoy necesitas descansar; estás un poco sensible. —Y tenía razón mi preciosa, no sé porque últimamente me he sentido así. ¿Será que me estoy volviendo viejo?

El fin de semana pasó volando y el lunes todos nos reunimos en casa de Em y Rose, para conocer al nuevo miembro de la familia. Alexandra era hermosa con el cabello castaño, largo, ondulado; llamativos ojos verdes, tez blanca y unos hoyuelos preciosos que te llaman a besarlos y obviamente, el deleite de su orgulloso papá. Parecía que la alegría de Emmet no cabía en su enorme cuerpo y ni que hablar de la de Rose, irradiaban tanta felicidad, que todos los presentes teníamos una sonrisa en nuestros rostros. La tarde pasó entre risas y juegos de los niños, rodeado de tantas personas me di cuenta que mi familia se había agrandado, ya no éramos Alice y yo de hijos, ahora mis papás tenían seis hijos más y con ellos cinco nietos; jamás pensé que vería a Jake como un hermano más o a sus hermosos hijos como mis sobrinos, pero había que ver que era un gran amigo, siempre apoyó a mi adorada esposa cuando se encontró sola y es algo que agradeceré eternamente.

—¿Tío Jake, ya le dijiste a mi papá?

—Decirme qué campeón.

—¿Tío?

—Tranquilo hombre, ya iba a hablar con tu papá

—¿Qué pasa Jake?

—Sabes que el verano se acerca y la escuela de futbol recibió una invitación para diez de los chicos a un campamento en Los Ángeles; Seth y yo estábamos pensando en que sería una gran oportunidad para Ethan.

—¿Campamento?¿Es seguro?

—Seth irá con ellos.

—Ya tío Oso le dio permiso a Thomas, vamos papi, déjame ir.

—¿Thomas y Ethan? ¿Seguro que fue una elección imparcial?

—Por supuesto Edward, yo soy muy serio en esto y si ellos están entre los elegidos, es porque tienen gran potencial.

—Bueno, si me aseguras que Seth los mantendrá bien cuidados, no hay problema.

—¡GRACIAS PAPITO! Eres el mejor —canturreó mi hijo mientras corría hacia Thomas gritando— ¡Me dejaron! ¡Me dejaron!

—¿Ahora qué le concediste que iba tan feliz? —me susurraron al oído desde mi espalda.

—Nuestro campeón se va de campamento de verano a una escuela de futbol. ¿Te molesta que no te lo consultara antes de darle permiso?

—Tranquilo amor, igual sabes que habría dicho que sí.

—Gracias por ser tan especial mi preciosa.

—Además, ya lo sabía —dijo guiñándome un ojo mientras se alejaba a chequear a Rebecka mientras dormía.

Y no me extrañaba que ya estuviera enterada, nuestros hijos siempre recurrían primero a ella antes de venir a mí, ya que su vínculo cada día se había hecho más grande. No podía haberle pedido a Dios una mejor madre para mis hijos o una mejor esposa para mí.

—Deja de babear por tu esposa hombre, ya son qué ¿cuatro años? Y sigues babeando por ella. —bromeó Jasper mientras se acercaba con la duende.

—Obvio, si es la mujer más sexy del mundo. ¿Cómo no lo voy a hacer?

—Mucho cuidado lo que contestas Jasper —ironizó mi querida hermana.

—Sabes que yo solo tengo ojos para ti.

—Bueno, yo los dejo solos para que se enrollen.

—Nada de eso, necesito hablar contigo hermanito, sé qué a los hombres a veces se le van esas fechas —dijo mirando a Jasper con cara de pocos amigos— por lo que quería recordarte que pronto es tu aniversario.

—Yo lo tengo presente Alice, no se me ha olvidado, es dentro de cuatro días.

—¿Y qué has planeado?

—Alice ya tengo todo listo: cena, velas, noche especial.

—¿Y los niños?

—En casa, lo haremos luego de que se duerman.

—Nada de eso, me los llevo a casa de nuestros padres, así Amanda tendrá con quién jugar.

—¿Estás segura?

—Muy segura, tienes que hacer que todo sea especial.

—Así será.

Tuve que soportar por lo menos media hora más de detalles por parte de Alice, de cómo debería ser mi aniversario, hasta que mi amada esposa vino a mi rescate, era hora de volver a casa y lo agradecí gratamente. La semana pasó con su ritmo habitual, colegio, trabajo y noches de pasión. Decir que no le habíamos dado uso a las paredes insonorizadas, sería una mentira y ahora llegaba el día de nuestro aniversario. Como de costumbre desperté a mi preciosa con un beso, la felicité por nuestro aniversario e iniciamos el rol de nuestros días, yo sabía que ella esperaba una velada tranquila en la casa para esta noche; pero esperaba poder sorprenderla con los detalles, después de todo, Alice me ayudaría, se ofreció en retrasar a Bella para que yo pudiera organizar todo, algo que agradecí. Por lo que salí temprano del trabajo, recogí a los niños en el colegio y Jasper llegó para llevárselos a casa de mis papás. Sue me ayudó a preparar la comida, para luego ir a visitar a su hermana el fin de semana, como era su costumbre. Me dediqué a preparar todo lo mejor posible: su música preferida, luces tenues, velas y vino. Tal vez no sea lo más romántico, pero esperaba que mi carta sí lo fuera, la leí por última vez antes de guardarla y esperar el momento perfecto de entregársela.

Mi preciosa:

No sé cómo decirte lo que siento por ti y por eso confío en que esta carta me ayude a expresar todo lo que llevo dentro. Hace ya un tiempo que irrumpiste en mi vida y la transformaste de una forma que nunca hubiera imaginado. Porque nunca antes había sentido esta intensidad de amor, esta locura que me hace necesitarte como a nadie.

Apenas puedo creer lo afortunado que soy de haberte encontrado, justo en el momento oportuno, cuando ya creía que no había ninguna mujer en este mundo destinada para mí, cuando ya había renunciado al amor verdadero y a compartir mi vida con una compañera de viaje, a la que amara por encima de todo.

Porque te amo por encima de todo, te amo por tu paciencia, por tu comprensión;
por el calor de tus brazos, que me recuerda donde está mi refugio, mi hogar, mi pasión.

Te amo por ser una excelente madre, amiga, confidente y amante; te amo porque llegaste a dar luz y alegría a nuestras vidas y porque creo que te mereces todo el amor; pero también, toda la adoración que te puedo dar. Por ti soy capaz de hacer cualquier cosa, ya que no veo mi mundo sin tenerte a mi lado. Por eso te prometo poner todo de mi parte para que estemos juntos el resto de nuestras vidas queriéndonos, amándonos, compartiendo alegrías y tristezas; planes y frustraciones; pero ante todo, recordándonos qué somos el uno para el otro.

Nadie como tú para guardar mi corazón y mi alma entre tus manos, por eso te los he entregado dócilmente; porque sé que tú los resguardas como yo resguardo el tuyo.

Sé que son palabras que oyes a diario, pero te puedo resumir esto en que te amo.

¡Feliz Aniversario!

Mi preciosa llegó con un resplandeciente vestido azul, recordándome una de las veces que fuimos al New Moon; como de costumbre viéndose preciosa. Cenamos, bailamos un poco y hablamos un poco más. Se extrañó de que los niños no estuvieran en casa pero comprendió que Alice estaba metida en medio de esto. Bailamos un rato más entre besos y caricias, para luego acurrucarnos en el sillón.

—Mi preciosa, tal vez no ha sido la mejor cita del mundo, pero quería que estuviéramos así, solos.

—No digas eso, todo ha estado perfecto.

—Te tengo un regalo.

—Yo también, pero primero el tuyo.

Le entregué la carta y vi como la iba leyendo, como sus ojos se iban cristalizando, hasta que lágrimas caían por sus hermosas mejillas.

—Amor, es el mejor regalo que me pudiste dar. TE AMO.

—Yo también mi Bella preciosa y ahora mi regalo.

Me entregó una caja azul rectangular, muy liviana. Cuando la moví oí un sonido sordo, pero no lograba adivinar qué era, por lo que la abrí y encontré un pequeño martillo de juguete dentro de ella.

—¿Un martillo?

—Sip.

—No entiendo amor.

—Es que lo vas a necesitar.

—¿En que lo voy a necesitar?

—Para construir un nuevo cuarto.

—¿Un nuevo cuarto? ¿Para qué?

—Para nuestro bebé que viene en camino…

~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~ ~o~

¡Hola chicas!

Como pudieron ver este es el capítulo final, espero y les haya gustado.

Besos, las quiero

Yas