Este capítulo está dedicado a mi hermosa Tecupi por hacer el gran favor de corregir rápido este capí ¡TE QUIERO MUCHISIMO, LINDA! Espero que disfruten de este capí, disculpen la tardanza.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia es de mi total autoría.
2. ¿¡PROFESOR!?
Diario de Bella:
21 de Julio de 2013
Abrí los ojos al escuchar el molesto sonido del despertador ordenándome que me levantara, camine hasta el baño e hice la rutina: mis necesidades, cepillarme los dientes, ducharme y salí. Busqué en mi armario algo bonito que ponerme, en Forks hace mucho frío así que me decidí por un suéter azul y unos jeans ajustados, desde que cumplí los trece me gustó verme sexy, pero no como una prostituta.
Tomé mi bolso y metí dentro los cuadernos que iba a utilizar, salí de la habitación y bajé las escaleras dirigiéndome a la cocina, para mi sorpresa, ni Charlie ni René se encontraban allí, tomé el cereal y cuando me dirigía al refrigerador para sacar la leche, me encontré con una nota pegada a este:
Bella:
Salí a ver si encontraba trabajo o al menos alguna clase que me atraiga, volveré algo tarde, tu padre dice que no te podrá pasar buscando a la escuela, me temo que tendrás que tomar el autobús, solo será hoy, lo prometo.
Te amo.
René
Arrugué la nota, la tire a la basura y saque la leche del refrigerador, ni loca tomaría el autobús, sé cómo son los chicos de mi edad y lo que menos quiero es que me toque sentarme al lado de un chico hormonal y baboso. Terminé mi desayuno, tomé mi chaqueta, mis llaves y salí de casa. Empecé a caminar observándolo todo a mí alrededor, los autos, las mujeres embarazadas (las cuales por cierto no eran muchas), las mujeres con sus hijos tomados de las manos, los perritos dormidos y tiritando sobre la acera, era triste ver a esos animalitos desprotegidos y sin hogar…
Sin darme cuenta, ya había llegado al "Instituto de Forks", sentí todas las miradas sobre mí mientras caminaba a donde la secretaria, ella me dio mi horario, lo revisé y vi que mi primera clase era literatura, al parecer no empezaría tan mal el lunes, fui hasta el aula y cuando entré todos se quedaron en silencio, podía sentir la tensión en el aire, nunca me agradó ser el centro de atención, sentí mi cara caliente, ese era el problema, siempre que sentía muchas miradas sobre mí me ponía más roja que el cuarto de juegos de Christian Grey. Me senté en el primer puesto que vi, pero aun sentía todas las miradas sobre mí, aparentemente nadie tenía vida propia, así que tenían que estar en la de los demás, mientras que esperaba que el ya muy retrasado profesor se dignara a aparecer, busqué en mi bolso mi ejemplar de Cumbres Borrascosas, me habría encantado traer el de Cincuenta Sombras Más Oscuras, pero no creo que los profesores hubiesen reaccionado bien ante mi "interesante" gusto literario. Abrí la página en el tercer capítulo y comencé a leer:
"…Mientras la seguía escaleras arriba me aconsejó que no hiciese ruido y que tapara la vela, ya que su amo tenía ideas extrañas sobre la alcoba en que iba a dormir, y que jamás dejaba alojarse a nadie en ella…"
—Buenos días, perdonen el retraso tuve un ligero problema de camino acá— Solté el libro, no, seguramente estaba alucinando, no podía ser él mi profesor; Tenía miedo de levantar la vista y ver a qué o más bien a quién me podía encontrar. —Veo que tenemos una nueva alumna… Isabella Swan, levántate y preséntate con el resto de la clase—me dijo con voz amigable, no me reconocía, bueno eso era obvio, tenía mi cabeza gacha y no pensaba levantarla, sentí mi cara ponerse mil veces más roja, ¡DIOS! ¿¡POR QUÉ ESTAS ESTUPIDECES ME PASAN A MÍ!? ¿¡POR QUÉ, DIOS!? ¿¡POR QUÉ!?—Isabella, estamos esperando— ¡DIOS! ¡DIOS! ¡DIOS! ¿¡QUE HARÉ!? ¡TIERRA TRAGAME! Poco a poco levanté la vista y clavé mis ojos sobre su rostro, que se puso mucho más pálido de lo que ya era al verme, me levanté e hice una breve presentación, aunque tartamudeé más de lo que hablé y luego volví a mi asiento escondiendo mi cara entre mis manos, el "profesor" me llamó un momento para hablar conmigo en el pasillo.
Salimos del aula de clases y no había nadie en el pasillo así que él me tomó del brazo y me llevo hasta uno de los armarios de limpieza, cerró la puerta con llave y me soltó.
— ¡ME MENTISTE!—casi gritó, completamente alterado y tirando de su cabello con nerviosismo.
—No, te equivocas, en ningún momento te mentí, siempre te dejé en claro que yo era menor de edad—él me miro con los ojos llenos de desesperación.
— ¡ERES UNA MALDITA MENTIROSA! ¡DIOS! Pero que estúpido soy ¡ESTO ME PASA POR HACER APUESTAS CON EMMETT! ¡DEMONIOS!—gritaba golpeando la pared— ¿En qué más me mentiste? ¿Ah? Isabella, ¿Es tú nombre, no? –dijo, poniendo un poco más de acentuación en mi nombre, yo lo fulmine con la mirada.
— ¿¡QUÉ!? ¿¡ACASO CRÉES QUE ANDO POR AHÍ ACOSTANDOME CON CUALQUIER HOMBRE QUE SE ME ATRAVIESE!? ¡PUES DÉJAME DECIRTE QUE NO, CREÍ QUE ESTO SOLO SERÍA SEXO OCASIONAL Y QUE NO VOLVERÍA A VERTE NUNCA MÁS EN MI VIDA!—le grité, puedo estar segura de que se escuchó en todos los pasillos pero en esos momentos no me importaba, este imbecil no iba a dejar mi autoestima por el piso.
— ¡PUES YO TAMBIÉN PENSÉ LO MISMO! ¡PENSÉ QUE NO VOLVERÍA A VERTE PERO RESULTA QUE ERES MI ALUMNA! ¡MI ALUMNA POR DIOS! Si alguien se llega a enterar de esto perderé mi empleo y todo por lo que he trabajado por culpa de una… Ten en cuenta que no te ofendo porque soy un caballero, que en estos momentos se siente muy estúpido por sus acciones—dijo volviendo a tomar su cabello, aparentemente era una especie de "tic" nervioso que tenía, tomé aire y hablé conteniendo mi ira.
— ¿Y crees que a mí eso no me afecta de alguna manera? Yo también estaría en muchos problemas si alguien se llegase a enterar de esto…— Si a ver vamos, aun yo estaba ajena a como se llamaba él, él se dio cuenta y me sacó de mis dudas.
—Edward Cullen—pues, si soy sincera, el nombre le quedaba muy, muy bien, nos quedamos en silencio por unos minutos hasta que él volvió a hablar.
—Isabella… Bella… Como te llames, tengo que regresar al salón, hablaremos de esto cuando el día termine, te veo en el estacionamiento y ni se te ocurra escaparte—terminó de decir mirándome con los ojos entrecerrados, este hombre sí que me tenía muy baja estima, y no lo culpo.
Volvimos al aula y todos los alumnos nos miraron raro, yo -como siempre- me sonroje y fui a mi asiento. La clase transcurrió con mucha incomodidad y miradas llenas de odio de parte de Edward, yo solo bajaba la cabeza hacía mi libro y lo ignoraba. Ese fue el lunes más aburrido de toda mi vida. Cuando las clases terminaron fui hasta el estacionamiento como quede con el "Sr. Si Las Miradas Matasen Yo Ya Estaría A Mil Metros Bajo Tierra"
Ya él estaba allí y se veía muy sexy con aquel abrigo puesto.
¡CONCENTRATE TONTA! ¿¡ESTE HOMBRE TE INSULTÓ HACE UNAS HORAS Y TÚ SOLO TE LO DEVORAS CON LA MIRADA!? ¿¡QUE DEMONIOS TE PASA, ISABELLA!?
¿Qué fue eso? Es increíble ya me estoy empezando a volver loca, si no termino con esto rápido voy a empezar a considerar la idea de internarme en una Clínica para el Estrés.
Sé sincera contigo misma y admite que es un manicomio, no te niegues, eso mismo hizo Alan Harper en aquel episodio de Two And a Half Men y terminó con la cordura por los suelos.
Okey, estoy empezando a asustarme, así que voy a ignorar eso último y voy a iniciar la conversación. Me acerqué lo más rápido, pero sutilmente posible, a Edward y me cruce de brazos levantando el mentón demostrándole que no le tenía miedo.
—Bien, aquí estoy, ¿De qué quieres hablar?—fui al grano, quería llegar lo antes posible a mí casa y olvidarme de que todo esto había pasado, lamentablemente, no pasará y tendré que verlo todos los días -a pesar de no estar en su clase- por los últimos años.
—Sube al auto—estaba loco si creía que me subiría allí otra vez, tenía dos razones para no hacerlo uno: no quería y dos: no iba a sentarme donde habíamos follado como conejos hace tan solo unos días, sería incómodo y extraño. Lo sé, eran razones estúpidas, pero como sea, no subiría al auto y no es NO.
—No iré a ningún lado contigo, ni loca me subiré a ese auto y si eso era todo a…—parecía estar perdiendo la paciencia así que me interrumpió y arrastrando las palabras, dijo:
—Isabella, sube al maldito auto, Ahora—lo último lo dijo poniendo énfasis en la palabra, mi valentía se esfumó y solo subí al auto, él lo rodeo y subió arrancándolo— ¿Tan difícil era? —dijo, suspirando pesadamente.
— ¿Adónde me llevas? ¿Por qué no solo me dices lo que quieres y me dejas en paz? —él seguía conduciendo ignorando mis palabras, llegó hasta un camino desierto y apago el auto.
— ¿Por qué me mentiste? ¿Por qué mentiste con tu nombre? Simplemente, ¿Por qué? —dijo jalando su cabello con desesperación, tomé aire y empecé a hablar.
—Primero que nada soy una adolescente, y como todas mis hormonas están alocadas, me excito solo con ver o leer escenas de sexo y esa fue la razón por la que llegué a cometer semejante estupidez—quiso interrumpirme pero levanté mi mano callándolo—déjame terminar, te mentí porque fuiste el primero que paso por allí en el "momento equivocado"—explique haciendo la señal de comillas en el aire, proseguí—no quise decirte mi nombre porque temía que en algún momento me buscaras y te enteraras de que soy menor de edad, aunque eso fue bastante estúpido considerando que vivimos en Forks y es difícil esconderse, además—me sonroje—eres bastante guapo y, no te voy a mentir, me gustaste mucho.—finalicé poniéndome seria de nuevo. Él suspiró y paso sus manos por sus ojos.
—Estás loca—dijo por fin mirándome, indignada y dispuesta a gritarle abrí mi boca pero él me detuvo antes de emitir cualquier sonido. —Pero tú también me gustaste bastante—dijo sonriendo de lado, ¡Dios! Esa sonrisa… —Pero… —Allí venía el "pero" ¡ODIO ESA PALABRA! Es la palabra más hija de puta que conozco—lamentablemente, soy mayor de edad y no puede haber nada entre nosotros. —lo miré y sonreí al sentir la bombilla encenderse dentro de mí.
—Pero nadie tiene que enterarse, Edward—dije picara—aun así, debo suponer que no quieres nada así que, si ya era todo. —ahora que lo pienso, solo yo había dado explicaciones, él solo se mantuvo callado en todo momento. –Espera un minuto… ¿Qué hacías TÚ en ese parque?
¡Chan! ¡Chan! ¡Chan! Ahora le toca a Edward dar explicaciones, perdonen la tardanza con este capítulo, es solo que la inspiración me había abandonado, tuve mucha flojera de continuar y tenía demasiadas actividades de clases que hacer, tuve exposiciones y exámenes, en serio lamento la tardanza, no tienen idea de lo apenada que estoy con todas ustedes chicas. Prometo intentar actualizar más rápido. La próxima actualización será The Head Of My Father y será desde el punto de vista de Edward, lo voy a dividir en dos partes para no hacerlas esperar tanto, solo si les parece o prefieren esperar un poco más por el capítulo completo. Las quiero. Besos.
P.D: Comenzare a responder reviews a partir del próximo capí, acepto sugerencias y críticas CONSTRUCTIVAS y dichas de la mejor manera, no destilando veneno como ya me paso una vez.
P.D2: Perdonen si no les dedique el capítulo como prometí a muchas chicas es que quería subirlo cuanto antes.
Agy Cullen
