¡BUENAS! Pues aquí con el siguiente capítulo, el número 12, cuanto tiempo :'3 les agradezco de verdad por leer y a quienes dejan review por seguirme a lo largo de este proyecto que aún le falta un poco mas ;3 Pues sin más por el momento, aquí esta el capítulo.

PD: Una disculpa por subirlo hasta hoy, últimamente me distraje mucho con otras cosas, el síndrome de "Les dejaremos un infierno de tarea, todo para una sola semana" que sufren muchos maestros :'C Una VERDADERA DISCULPA POR TODO, espero no pierdan interés en el fic por mis faltas

Capítulo 12: Angeal

La tormenta por fin llegaba a su fin, las gotas de lluvia habían parado y los vientos salvajes y peligrosos se convirtieron en suaves caricias frías. Zack y Aerith salieron de aquel juego con las ropas mojadas y tiritando de frio, pero no dejaban de verse y sonreírse, sonrisas de complicidad salían disparadas de sus labios

-Entonces Zack…tu y yo… - Pregunto la chica mientras nerviosa jugueteaba con sus dedos

-¿Tu y yo?

-¿Somos novios? – el rostro de la joven inmediatamente se sonrojo, fue mas el impacto de esa pregunta que el del primer beso, pues era una afirmación a la que le temía, ya que en ella siempre estuvo, muy diminuto, el temor de que Zack solo la utilizase para entretenerse, las siguientes palabras podían romper el corazón de Aerith o ponerle una fuerte estructura, una más hermosa y bien edificada estructura

-Si quieres nos metemos de nuevo en el juego y te respondo – Rio el joven mirando con ternura a su pareja

-¡Zack! – Ella le golpeo en el brazo, pero estaba feliz, todo aquello que tanto esperaba se materializaba en un joven de cabellos negros como la noche y ojos azules como un zafiro

-Lo somos ¿Entendido? – Sonrió Zack

-Si – Se miraron durante unos segundos a los ojos, no hablaron, pero se expresaron mucho cariño con la suave caricia de sus miradas

-Bueno, el clima se mejoró, aunque debo admitir que esa tormenta nos tomó de sorpresa

Sí – Respondió la chica sin prestar atención, se encontraba en un trance muy profundo, su felicidad era mucha y recorría todo su cuerpo y le nublaba la vista, lo único que percibía bien era aquel joven parado mirando hacia el cielo, con solo una playera mojada, pues ella aun tenia su chaqueta – Que belleza – Dijo en un tono como hipnotizada, el brillo en sus ojos resplandecía como dos estrellas y su sonrisa pequeña

-¿Mi rostro? – Dijo el joven con un tono altanero mientras esbozaba una media sonrisa

-Los ojos – Rio la joven acercándose para mirarlos mejor, ella los había mirado antes, pero ahora tenían algo diferente, podrían ser muchas cosas, pero la principal razón podría ser, que ahora esos ojos la miraban solo a ella

-¿Si? Míralos todo lo que quieras – Dijo Zack acercándose a Aerith – Azules como el cielo ¿No crees?

-Sí…Pero no me da miedo – Respondió la joven hipnotizada por aquel resplandor azul

-Pues me alegro, si les tuvieras miedo tendríamos un grave problema – Ambos rieron unos momentos y se miraron nuevamente – Los tuyos también son una belleza

-¿Tu crees?

-Claro ¿Cada cuando te encuentras con ojos tan verdes como una esmeralda? Cualquier joya preciosa de ese color queda opaca ante el resplandor de sus ojos – Recito el joven como si de otra persona se tratase, pues era muy distinto a su tono rebelde y despreocupado de siempre, ella solo le miraba maravillada ante esas palabras, sus ojos se veían mas tiernos que nunca, pues brillaban y estaban bien abiertos y por si eso no fuera poco, su sonrisa tan dulce se hacía presente – Espera ¿Qué acabo de decir?

-Zack Fair, nunca cambies – Dijo la joven entre lágrimas de alegría mientras abrazaba al pelinegro y se aferraba a él, como cualquiera abraza a un ser querido después de no haberlo visto en tanto tiempo, usando los brazos como cadenas para atarlo a ti, pues no quieres separarte de esa persona, Aerith, no quería separarse de Zack ni el de ella. Así pasados unos minutos comenzaron a caminar, pues ya era hora de regresar y darse un merecido baño y cambiarse de ropa, Zack acompaño a Aerith a su casa, el camino no fue muy distinto a las otras veces que caminaron juntos, platicas, risas, manos juntas, nada fuera de lo normal. Al llegar a la casa de Aerith, ella se despidió de Zack con un beso y una sonrisa.

-Por cierto ¿Nos veremos mañana? – Grito el joven antes de que la chica entrara a su casa

-Lo siento, pero tengo un compromiso con mi madre, será hasta el lunes – Respondió la joven con un tono un tanto decepcionado

-¡Sera hasta el lunes! – Se despidió el joven mientras comenzó a caminar, poco a poco se fue perdiendo a lo lejos, cuando Aerith entro a su casa y se abrazó a si misma de la emoción se percató de que tenía la chamarra del chico puesta, la miro con nostalgia y se preguntó si se encontraría bien sin ella, lo correcto sería devolvérsela ahora, pero pensó que se podría zafar el compromiso del día siguiente e ir a darle una agradable sorpresa, aunque ¿Dónde vivía Zack? La idea de darle la sorpresa parecía ahora una infantil fantasía. Finalmente opto por irse a su habitación. Ya en aquel pequeño cuarto se recostó sobre la cama y tomo el celular, no era tan tarde y decidió llamar a Yuffie, el teléfono sonó un par de veces pero nadie contesto, la joven se quedó un tanto sorprendida y pensó que Yuffie estaría tomando un baño o algo por el estilo, cosa que para ella debía ser también una opción, quitarse aquella ropa mojada y un baño caliente parecía la idea más placentera del momento. Ya en el baño, bajo una ligera lluvia de agua caliente, ella recordó todo lo sucedido durante el día, el calor del cuerpo de Zack cuando estuvieron juntos en aquel juego, sus labios tan suaves como la seda, cuyas caricias, caricias tan suaves que a la mente de Aerith le parecían una exageración, aquellas dulces palabras que se susurraron mientras sus rostros estaban tan cerca de ellos que sus alientos se volvían en uno solo, la magia ahí seguía, la magia de ese momento, aquella hermosa música que Aerith seguía tarareando ahora en su cuarto, con su pijama puesta, con el celular en sus manos dispuesta nuevamente a llamar a Yuffie, resultado satisfactorio esta vez pues la joven ya había contestado tan animada como siempre

-¡Aerith! Perdona por no contestar, estaba tomando una ducha – Dijo alegre Yuffie

-Me lo suponía ¿Qué tal tu día?

-Pues normal, tu sabes, día lluviosos – Rio nerviosamente la pequeña cuando al fondo del teléfono escucho una voz masculina "¿Dónde pongo la toalla?"

-¿Esta por ahí tu padre?

-Sí, sí, sí es mi padre, tu sabes fastidiando como siempre – Dijo Yuffie – Padre ¿Por qué me preguntas eso? – Pregunto al otro lado de la bocina mientras le hacía señas a Vincent para que guardara silencio

-Su voz se escucha diferente ¿Está enfermo?

-Sí, salió a la lluvia y ahora es un desastre

-Que mal, ¿Sabes algo gracioso? Suena como Vincent – Rio la castaña

-¡Claro que suena como Vincent! ¿Crees que Vincent estaría aquí? – Reía sarcásticamente la joven, aunque ya para ese momento estaba bastante nerviosa, su fuerte nunca fue ocultar cosas tan serias como el tener a Vincent en su cuarto con la casa sola

-¿Yuffie estas bien? – Pregunto Aerith que en cierto grado, ya sospechaba que Yuffie le ocultaba algo – Sera mejor que le llames a Vincent, es más, únelo a la conversación – Las palabras de Aerith estaban cargadas de astucia, si Yuffie le ocultaba algo tenía que sacarlo a la luz, fuera de la forma que fuera

-¡Claro que lo hare! ¿Por qué no habría de hacerlo? – Del otro lado del teléfono Yuffie hizo señas a Vincent para que saliera del cuarto y no se escuchara su voz – No entiendo que quieres probar – Marco unos segundos y después Vincent contesto

-Buenas noches – Respondió Vincent ahora encerrado en el baño de la casa de Yuffie, en su voz no había cambio alguno

-¡Buenas noches Vincent! ¿Cómo estás? – Pregunto Aerith en tono acusatorio

-Un poco mojado ¿Y tú?

-Un poco seca – Prosiguió Aerith con el mismo tono, Vincent permanecía calmada, mientras que Yuffie era un completo manojo de nervios, la pequeña no solía mentir y mucho menos a sus amigos, pero la situación lo requería, pues esa fue la decisión tomada por ambos, Vincent y Yuffie

-Me alegro – Dijo el oji rojo en su tono seco como siempre – Si me disculpan, debo ir a hacer las compras, con permiso – Dicho esto, Vincent colgó

-Así que, nuevamente tu y yo Yuffie, cuéntame ¿Qué hiciste?

-Pues fui a una heladería y tu sabes, había un sujeto ahí bastante extraño, tenía un casco y dijo que podía conseguir cualquier información

-¿Cualquiera?

-Eso dijo y no dudo, pues nos dijo nuestros nombres sin siquiera conocernos y también que hacíamos las pruebas para el club de baloncesto

-¿Dónde queda esa heladería?

-A unas cuantas calles del colegio ¿Sucede algo?

-No nada, bueno, debo irme, hasta luego Yuffie – Aerith colgó rápidamente, se puso el primer cambio de ropa maso menos decente para salir, quería ir a aquella heladería a averiguar la dirección de Zack, pero fue detenida por su madre justo antes de salir por la puerta

-¿Dónde cree que va jovencita? Es tarde ya

-Pues quería ir por una libreta – Aerith tardaba en formar las oraciones, pues tenia que inventar una buena excusa para salir en ese momento – En casa de Vincent porque…Es un trabajo importante y quería acabarlo hoy para tener libre la comida con mis tías

-Querida, si es por trabajo puedes quedarte en casa, primeros son tus estudios – Respondió la madre de Aerith compresiva

-¡Pero madre! Yo quería ir tanto a esa comida – El plan de Aerith no era necesariamente ese, pero al parecer todo marchaba bien, mejor de lo esperado, a decir verdad

-Pues primero tiene que hacerse responsable por la escuela, mañana temprano iras a casa de Vincent y en la tarde procuraras hacer ese trabajo ¿Ok?

-Esta bien madre, gracias por comprender – Dicho esto Aerith fue entusiasmada a su habitación, al parecer ahora podría darle una agradable sorpresa a su novio, se recostó en su cama y se perdió en la lectura de un pequeño libro hasta que quedo completamente dormida, con un pensamiento en su cabeza: Zack.

Mientras tanto, Yuffie libraba su propia batalla en su casa, pero para aclarar un poco las cosas, les contare que ocurrió durante y después del gimnasio.

-Vincent – Susurraba Yuffie mientras besaba lentamente los labios de Vincent y con sus manos acariciaba la larga cabellera del muchacho, el solo la besaba, ninguna palabra salía de sus labios, pero con sus caricias eran suficientes para saber que el también la deseaba, principalmente acariciaba su cintura y su espalda baja, de aquellos besos agresivos pasaron a ser tiernas caricias, ya ambos estaban cansados y sus labios adoloridos de tantas mordidas, las caricias parecían desaparecer cualquier dolor que estuviese presente -¿Qué dirá la gente? – Pregunto Yuffie mientras se separaba un poco de su pareja y se recostaba en su pecho

-¿Dirá? – Dijo Vincent mientras la abrazaba

-De nosotros ¿Seremos algo? – Yuffie apenas se había percatado de que no hubo palabra alguna, solo acciones, nunca se le paso por la mente que Vincent solo la beso por el momento, nunca vio esas caricias como algo sin sentimiento alguno, le dolía pensarlo, pero era una probabilidad

-Lo seremos, pero ¿Cómo decirlo? Digo, ¿Qué dirá Aerith?

-Aerith – Yuffie se detuvo un momento a pensar en el asunto ¿Qué reacción podría tener? Un sinfín de imágenes vinieron a su cabeza, todas donde ella resultaba enojada y rompía el vínculo de amistad que habían estado tratando todo ese tiempo – Deberíamos esperar un poco para explicarle bien

-Mientras mas alarguemos el asunto peor se sentirá Aerith – Respondió Vincent mientras analizaba un poco la situación, mientras Yuffie le miraba, su mirada se perdía en los ojos rojos de Vincent, tan poderosos, tan hipnotizantés, esa llama que descansaba en aquellos ojos le ardía en el interior a Yuffie, un incendio que solo se calmaba con los labios del joven, ella se acercó a el hasta estamparle un pequeño beso, cuando termino se alejó para ver la mirada avergonzada del joven

-¡TONTO! ¿Por qué tienes que gustarme así? – Dijo Yuffie con expresión de puchero mientras volvía a abrazarlo, el no sabía que responderle, las pocas veces en su vida que no sabía que palabras utilizar, solo se dejó llevar por el momento y la abrazo nuevamente

-Está bien, no hablaremos de esto, pero habrá que contárselo a Aerith

-Sí, lo haremos, solo que, quiero que esto permanezca un poco entre nosotros, quiero empezar a creerlo yo misma antes de decírselo a alguien mas

-¿Creerlo tu misma?

-Esto para mí es un sueño, si lo es, asesinare a quien me despierte, si no, agradeceré cada momento contigo – Aquellas palabras salieron en un tono de voz tan dulce como jamás había dicho Yuffie, palabras que llegaron al corazón de Vincent, la vio en ese momento como nunca la había visto, no se resistió a besarla nuevamente y ella feliz, recibió aquella muestra de cariño. Pasados unos minutos mas salieron de aquel pequeño casillero y salieron del gimnasio, la tormenta había pasado, pero ellos aún seguían mojados

-Mi casa queda más cerca ¿Qué dices si vamos a secarnos? – Dijo Yuffie mientras caminaba frente Vincent

-¿No habrá problema con tu padre?

-Hoy partiría a Wu-tai y no volverá hasta el lunes, así que no te preocupes por eso, mejor cuídate de otra "cosita" – Dicho esto camino dando unos brinquitos, va de mas decir el tono seductor en el que dijo "cosita" tono el cual hizo que Vincent se ruborizara. Caminaron hacia la casa de Yuffie, iban como siempre, sin tomarse de la mano, sin mirarse bobamente, como si nada hubiera ocurrido en el gimnasio. Llegaron por fin a la casa de Yuffie, como ella había dicho, el lugar estaba solo, una casa tan grande completamente apagada, con el cielo oscuro y nublado le daban un aspecto realmente tétrico

-Tu casa es bastante tétrica – Dijo Vincent mientras se quitaba los zapatos y los dejaba en la entrada

-A los fantasmas no les gusta que digan eso – Rio Yuffie mientras igual dejaba las botas en la entrada y daba brinquitos con dirección a su cuarto

-Ya no somos niños para que digas esas cosas

-¿Qué pasa Vincent? ¿Tienes miedo? – Dijo Yuffie mientras le miraba retadoramente

-No – El ignoro todo desafío que viera en la mirada de Yuffie y paso directamente al baño a tomar una toalla

-Vamos Vincent, no te enojes – Dijo Yuffie abrazándolo por detrás mientras el se secaba la cabeza – No puedes enojarte con tu novia – La palabra "Novia" la dijo con tanto orgullo y felicidad, fue un suspiro que libero una gran alegría junto con la palabra y Vincent no se sentía diferente, pues a el de cierta forma le gustaba eso "Mi novia" No sonaba nada mal

-Tal vez si no fueras tan molesta

-Apuesto a que eso te encanta

-¿Estas segura?

-¿Qué te gusta de mí?

-Por favor Yuffie, estamos empapados

-Vale, vale, pero termina rápido que quiero darme una ducha

-Está bien, ya termine – Vincent salió del baño dejando a Yuffie sola con sus pensamientos, se quitó la ropa y entro en el chorro de agua tibio de la ducha, durante ese pequeño y cálido instante pensó un poco en a quien tenía esperándola, aquel que nunca quiso admitir que quería, que deseaba y que ahora era suyo, aunque ¿Se lo pregunto en algún momento? No, no era necesario, parecía bastante claro, pero ella soñaba con algo bastante romántico, pero ¿Vincent sería una persona romántica? Tan frio y calculador es Vincent que ella nunca se había visto en esa posibilidad, sin mencionar que ella nunca acepto sus sentimientos hacia Vincent, otra razón para jamás pensar en el siendo romántico, lo más cercano sería una ligera conversación con Aerith si Vincent fuera Uke. Terminado el baño se dirigió a su cuarto, donde sorprendentemente Vincent le esperaba sentado en su cama, leyendo un pequeño libro que Yuffie tenía en su desordenado escritorio

-He visto muchas veces esto en los yaoi – Pensó Yuffie – Entro al cuarto, el me ve, me quita la toalla y me toma sobre la cama – La mente de Yuffie ardía en pensamientos de Vincent y ella haciendo cuanta cosa se me prohíbe nombrar, pero fueron apagados por la fría indiferencia de Vincent, el camino a su lado para salir del cuarto y cerrar la puerta, sin palabra alguna, ella trato de ignorarlo, pero lo único que consiguió fue gruñir mil maldiciones hacia Vincent. Termino de ponerse ropa seca y busco entre sus cajones algo que pudiera quedarle a Vincent, una vieja playera de Metalica y un pantalón deportivo negro de su padre que usaba los días que hacia demasiado frio – Espero que le quede – Dijo Yuffie mientras suspiraba e iniciaba búsqueda de su compañero en aquella casa tan grande, lo encontró mirando al jardín, con una mirada pensativa – Valentine, espero te quede – Dijo mientras le arrojaba la ropa a la cara

-Gracias, me cambiare en el baño

-Ve a mi cuarto, preparare café o algo – Dicho esto ella se dirigió a la cocina y Vincent a su cuarto, el se cambió rápido y doblo su ropa y la puso sobre el piso, analizando un poco las cosas, era lo único apropiadamente doblado en aquel cuarto

-No tiene remedio – Suspiro Vincent mientras tomaba unas cuantas prendas del piso y comenzaba a doblarlas y colocarlas sobre la cama, aquella ropa agradecía el trato tan amable del joven pelinegro. Pasados unos momentos el olor a café comenzó a inundar la casa, el aroma era bastante atractivo y Vincent sentía como estuviera viviendo en alguna clase de relación matrimonial extraña donde el doblaba la ropa y Yuffie preparaba el café -¿Qué clase de cosas piensas Valentine? – Se preguntó a si mismo dándose un tope en la cabeza con la mano mientras Yuffie entraba al cuarto con un par de tazas de café humeante, el aroma rápidamente inundo toda la habitación, que ahora, estaba muchísimo mas ordenada, Yuffie miraba asombrada mientras le entregaba la taza a Vincent

-¿No quieres trabajo de criada? – Pregunto Yuffie en un tono (Que perturbo a Vincent) bastante serio

-No gracias – Respondió Vincent dando un sorbo al café, sabia tan bien como olía, Yuffie conocía bien el gusto de Vincent, las pequeñas cucharadas de café que a el le gustaban, por otra parte a Yuffie le gustaba bastante endulzado

-Anda, te pagaría bien y te recomendaría, no te haría usar uniforme…al principio…aunque debo…

-¿Quieres ser mi novia? – Interrumpió rápidamente Vincent mientras le miraba con una mirada relampagueante, pero Yuffie no la veía al 100% así, alcanzaba a percibir los sentimientos de Vincent, el fuego en sus ojos, tan indomable y ardiente ahora era calmado y tibio

-Vincent – Respondió Yuffie, pues fue lo único que sus labios pudieron articular

-Lo estuve pensando mientras te bañabas, no te lo he pedido formalmente - Dijo Vincent, Yuffie estaba sorprendida ¿A caso le había leído la mente? fuera eso o una coincidencia, ella ya había sido conquistada por la bestia Galiana

-Claro que si Vincent – Respondió Yuffie mientras le abrazaba sin soltar la taza, el hizo lo mismo y la pequeña pelinegra pensaba, que esa era la mejor escena que jamás había podido pedir, no una cena lujosa con cientos de velas y música romántica, o una explosión de fuegos artificiales en el cielo o cualquier otro escenario, ese momento era lo mas perfecto: Los dos, en pijama, en la casa de Yuffie, tomando café, la joven se perdió entre los brazos de Vincent y el aroma del café, tanto que no escucho su celular que sonó un par de veces y Vincent tampoco lo noto, pues se encontraba en el mismo trance que ella – Sigo sin saber cómo decírselo a Aerith

-Deberemos pensarlo durante la noche, por ahora, debo irme, es tarde – Dicho esto Vincent sujeto la barbilla de Yuffie para darle un pequeño beso de buenas noches – Nos veremos el lunes ¿Ok? Tenemos las pruebas así que entrena

-Sí…entreno yo – Hablaba Yuffie torpemente mientras trataba con todas sus fuerzas de salir de aquel trance que combinaba todos los sentidos, incluyendo el oído, que ahora captaba el sonido del celular – Espera un poco – La chica fue y tomo el teléfono al abrirlo noto la llamada perdida y la ahora sonante llamada de Aerith

*SUCEDIÓ LA CONVERSACION ANTERIORMENTE LEIDA*

Y asi maso menos termino esta parte, referente a Cloud y Tifa se sabrá mas adelante, por ahora pasaremos al día siguiente.

Casa de Aerith:
La joven se levantó temprano como siempre, el cielo no era tan resplandeciente como el día anterior, una mañana meramente normal, brillante por la lluvia del día siguiente, pero aun rondaban en el cielo unas pequeñas nubes grises que le opacaban de vez en cuando, el sueño aún no se sacudía completamente de su cuerpo, pero una ida rápida al baño y un buen chorro de agua fría en la cara lo solucionaron, se miró al espejo y se vio los labios, los acaricio durante unos segundos recordando lo sucedido, si, aun pensaba si había sido un sueño. Bajo hacia la cocina aún más radiante que el día anterior, pues la felicidad en ella no tenía comparación en esos momentos, tomo un vaso con leche y volvió a su cuarto, perdió el tiempo durante la mañana, leyendo, viendo televisión, escuchando música, esperando a que su madre saliera de la casa para iniciar con su pequeña "Artimaña". Dadas las dos de la tarde su madre hablo con Aerith para desearle suerte con su trabajo, cuando salió de la casa y se alejó un par de calles, Aerith comenzó a prepararse, rebusco entre su ropa, aunque esta vez la búsqueda no fue tan exhaustiva, pues con lo vivido el día anterior, prefirió irse un tanto cubierta, unos jeans, una playera blanca y una sudadera azul cielo, y unos converse negros un tanto rotos, su cabello atado de la misma forma que siempre sin olvidar el tan preciado pañuelo que Zack le había regalado. Con todo listo salió de la casa cual reo escapando de prisión, con la chaqueta entre sus brazos tomo rumbo hacia aquella heladería cerca de la escuela, Aerith esperaba que estuviera abierta, aunque para ser domingo eso no le preocupaba, mucha gente solía frecuentar esos lugares los fines de semana, así que iba con una buena carga de esperanza en ese lugar. Camino a paso rápido, pues no sabía cuándo ni a que horas su madre podría regresar, estaba un tanto nerviosa, pues nunca había mentido asi, menos a su madre, pero el saber que hacia eso por Zack, para darle una agradable sorpresa, todo temor desaparecía. Finalmente llego a la pequeña heladería, estaba abierta y sorprendentemente sola, unos niños recién habían salido con bastante helado, entro y vio al joven con el casco en la barra comiendo un cono

-¡Buenas tardes! – Saludo el joven bastante amigable – Tu cabello y tus ojos son interesantes…ese color ¿Eres la novia de Zack Fair verdad?

-Vaya, de verdad lo sabes todo

-La información es mi fuerte, cuando uno trabaja en un lugar tan público se entera de todo, escucha toda conversación, da consejos de ser necesario, es bueno conocer un par de personas y es mucho mejor si te deben un par de favores – Respondió el joven dejando el cono en la barra – Mi nombre es Kunsel, eres Aerith ¿Verdad?

-Lo soy, un placer – Respondió amablemente la joven dando una leve reverencia

-Y esa chaqueta es de Zack, supongo que querrás devolvérsela y no sabes donde vive, por eso viniste aquí ¿Me equivoco? – Dedujo Kunsel en un solo instante todo el plan de Aerith

-Me sorprendes cada vez más

-Pues tu sabes, es fácil deducirlo cuando eres un genio como yo – Rio altaneramente

-Entonces ¿Me darás su dirección?

-Por lo general te pediría algo a cambio, pero siendo la chica de Zack, te hare incluso un mapa – Saco una hoja de papel y comenzó a explicarle que rutas tomar y dando algún otro dato curioso de la gente que vivía por la zona, después de esto Aerith salió muy agradecida con Kunsel, el siguió con su helado.

Camino al menos 15 minutos, girando entre calles y calles evitando los charcos que quedaron la lluvia del día pasado, poco a poco el día se nublaba más y Aerith agradecía cada vez mas haber traído la sudadera. Llego a una calle un tanto descuidada, la fachada de las casas estaba un tanto destruida al igual que la acera por donde caminaba, había grandes baches por donde transitaban los autos, de ser más grandes aquellos agujeros, Aerith pensaría que eran lagos. Camino durante unos momentos más, según el mapa la casa de Zack se encontraba al final de la calle, un recorrido corto sin dudar, pero que a Aerith le daba mala pinta, pues podía escuchar la risa de algunos sujetos y como cualquiera que estuviera en un lugar así, no se sentiría nada cómoda, se puso la capucha de la sudadera, sujeto fuerte la chaqueta de Zack y camino sin hacer mucho ruido evitando llamar la atención, esfuerzo meramente nulo, pues unos tipos se dirigían hacia ella y la rodearon

-¿A dónde vas señorita? – Dijo uno de ellos, Aerith no dijo nada

-¿Eres acaso muda? – Gruño uno que estaba detrás de Aerith

-Tal vez necesite que le saquen las palabras – Rio un tercero que estaba del lado derecho de Aerith, ella seguía callada y con bastante miedo, ahora se daba cuenta de que tan mala idea había sido eso ¿Seria acaso ese el castigo por mentirle a su madre? Como anhelaba que cualquiera estuviera ahí, Yuffie, Vincent, Zack, Yitan, Tidus, Terra, Cloud, Leon, inclusive Kunsel le vendría de ayuda en esos momentos

-Tal vez deberían mostrar más modales frente a una dama – Dijo una voz que estaba más apartada de aquel circulo de maleantes, una voz fuerte y grave que era acompañada por el sonido de unos zapatos pisando el agua de la calle junto con el un bastón de madera, ya esa persona estando cerca de ellos golpeo el piso con la punta del bastón lanzándoles una relampagueante mirada –Por favor, retírense

-Esta vez no – Dijo el 3ro en hablar mientras dirigía su puño hacia aquel hombre, el cual no fue ningún problema, pues lo detuvo con su mano sin esfuerzo, comenzó a ejercer fuerza con la mano que sujetaba el puño del joven, el se arrodillo frente a él pidiendo piedad – Perdona por favor

-Esta vez te iras solo con una advertencia – Dijo el hombre con voz seca mientras soltaba al chico y los demás escapaban detrás de el -¿Esta bien señorita? – Pregunto el señor mientras palmeaba el hombro de Aerith – Una disculpa, no son malos chicos, simplemente se dejan llevar

-Muchas gracias – Dijo Aerith bastante aliviada mientras le daba un vistazo a aquel hombre, una expresión dura como piedra al igual que sus rasgos, su piel bastante blanca, un cabello profundamente negro, solo resaltaba un pequeño mechón blanco, seguro serian canas por la edad, unas largas patillas y unos cuantos bellos en su barbilla, sus ojos eran un gran atractivo, azules con pequeños toques de verde

-No hay de qué, pero dime ¿Qué estás haciendo por acá? – Pregunto el hombre apoyándose con ambas manos sobre el bastón

-Vine a entregarle esto a un joven que vive al final de la calle – Respondió Aerith mostrándole la chaqueta

-¡Vaya! Entonces debes ser tu Aerith ¿Me equivoco? – Rio el señor mientras volvia a darle unas cuantas palmadas en el hombro

-¿Quién es usted?

-Soy Angeal Hewley, tío de Zack, es un placer conocerla – Respondió mientras tomaba la mano de Aerith y le dedicaba un pequeño beso

-Si gustas seguirme, Zack está en la casa y tal vez tenga frio, así que le vendría bien su chaqueta – Rio nuevamente Angeal mientras comenzaba a caminar, Aerith le siguió y no podía evitar mirar su andar, cojeaba de vez en cuando, de no ser por el bastón ya hubiera caído en un par de ocasiones, pero a pesar de eso, se le veía bastante energético, como si la llama dentro del ardiera mucho mas fuerte que el envejecimiento de su cuerpo, un rasgo digno de admirar – Es un gran detalle que trajeras la chaqueta de Zack, de seguro se alegrara de verte, ayer no dejaba de hablar de ti

-¿En serio? – Pregunto Aerith un tanto ruborizada

-Sí, me alegra ver a Zack así de contento, ¿Sabes lo difícil que es para el encontrar una buena chica?

-¿Difícil?

-Sí, todas lo ven como un mujeriego, y quienes quieren estar con él es solo por lo conocido que es, le han dado mala fama cuando él no es así

-¿Quién?

-Una exnovia que él tuvo hace tiempo, pero será mejor que te enteres por el en algún otro momento, es una historia un tanto larga, que en ocasiones le duele, la herida sigue un poco abierta, pero yo – Angeal poso su mano en la mejilla de Aerith – Confío en que una joven tan maravillosa como tu sabrá curarlo bien

-Prometo hacerlo señor – Dijo Aerith poniendo su mano sobre la de Angeal

-Dime Angeal, el bastón y el pelo me hacen lo suficientemente viejo como para que me vengan diciendo señor – Rio animadamente mientras seguía caminando, Aerith se alegraba de ver lo buena persona que era Angeal, le sorprendió bastante aquel comentario sobre el pasado de Zack, aunque Aerith lo pensó durante unos minutos, debe ser muy duro para el cargar con tal reputación ¿Qué historia habría detrás de el joven de ojos azules? Tal vez lo averiguaría ese día o después, pero ahora, estaba enfrente de ese gran edificio – Bienvenida Aerith, siéntete en tu casa – Dijo el pelinegro mientras le abría la puerta del lugar y el rechinido hizo eco en el lugar, haciendo que todos los habitantes del lugar se asomaran, Zack solamente pudo sonreír

-¡Hola Aerith! ¿Conociste a Angeal eh?

¡PUES HASTA AQUÍ! Espero les haya agradado el capítulo después de una semana de ausencia, nuevamente me disculpo y espero leer algunos reviews respecto a lo que les pareció :3 el próximo capítulo sabremos que aventuras tuvo el pequeñin de Cloud (Bastardo con suerte) Pues sería todo, nuevamente me disculpo por todo D': Les ha hablado Kaiser y les deseo, buenas noches