No soy dueña de los personajes que aparecen en este relato.

-"Bien, ¿quién va ahora?-Prguntó Poseidón

-"Yo padre"- Respondió Orión.

Antes de que empezara a leer todos centraron su atención al pequeño que estaba gateando por la sala. Cuando se acercó al trono de Hermes este lo recogió y lo puso sobre sus rodillas.

-"Hola primito"- Dijó Hermes con una sonrisa mientras hacía cosquillas a Percy. Casi todos en la sala sonrieron, sin duda Percy iba a acabar ganandose el corazón de todos los dioses.

-"Inesperadamente Grover pierde sus pantalones."-Leyó Orión. Al terminar todos se estaban riendo mientras que Grover tenía las orejas rojas.

Confesión: Abandoné a Grover tan pronto como estuvimos en la terminal de autobuses.

Todos los semidioses gimió.

-"Idiota"- Murmuró Thalia y Nico se rió.

Ya sé, ya sé. Fue grosero. Pero Grover me estaba asustando, mirándome como si fuese hombre muerto murmurando -"¿Por qué siempre pasa esto?"- y -"¿Por qué siempre tiene que ser sexto grado?"-

-"Oh, entonces es comprensible"- Dijeron los Stoll

Como sea fue molesto, la vejiga de Grover entró en acción, por eso no me sorprendió, tan pronto como nos bajamos del autobús, que me hiciera prometerle que esperaría por él, y luego zigzagueó por los baños. En lugar de esperar, tomé mi chaqueta, salí y tomé el primer taxi hacia el centro.

-"Muy buena Percy, esperar a que se vaya para escapar"- Dijó Hermes mirando orgulloso al bebe en sus brazos mientras todos los demás ponían los ojos en blanco.

- "Este ciento cuatro y la primera" - le dije al conductor.

Los Stoll sonrieron sospechosamente y al darse cuenta Annabeth les gritó:

-"Ni se os ocurra, de todos modos ya no vive allí"- Nada más terminar los hermanos miraron decepcionados mientras todos se reían.

Algo acerca de mi madre, antes de que la conozcan.

-"Mami"- Gritó Percy sonriendo, lo que hizó sonreír a todos los chicos de la sala y arrullar a todas las chicas.

-"Es maravillosa"- Dijeron Thalia y Annabeth al unisono.

-"Es la mejor madre del mundo"- Gritó Nico mientras sonreía

-"Es una mujer genial"- Sonrió Rachel.

-"La mejor mujer del mundo"- Añadió soñadoramente Poseidón con una sonrisa en su rostro. Al oírlo Afrodita chilló dejando a todos sordos.

-"¿Ustedes la conocen?"- Preguntó Hades a Thalia y Nico.

-"Si, es como una madre para nosotros"-Dijo Nico felizmente

Tanto Hades como Zeus miraron contentos a sus hijos. Estaban felices de que sus hijos tuvieran una buena figura materna.

Su nombre es Sally Jackson y es la mejor persona del mundo, lo que prueba mi teoría de que las mejores personas tienen la peor suerte.

Todos los que conocían a Sally pusieron una mueca, ella no se merceía esa suerte.

Sus padres murieron al estrellarse su avión, cuando ella tenía cinco años, y fue criada por su tío a quien no le importaba mucho. Ella quería ser novelista, así que paso la preparatoria trabajando para ahorrar dinero para la universidad con un buen programa de escritura y creatividad. Después su tío enfermó de cáncer y ella tuvo que abandonar la escuela en su último año para cuidarlo. Después de que él muriera, ella se quedó sin dinero, sin familia y sin un diploma.

Todos miraron tristemente, nadie merecía esa suerte. Atenea estaba murmurando como debería haber conseguido sus estudios mientras Poseidón parecía un poco triste.

Lo único bueno que le pudo pasar fue conocer a mi papá.

Todas las chicas de Afrodita arrullo al igual que su madre y para sorpresa de todos Poseidón se sonrojo un poco mientras sonreía de oreja a oreja.

No tengo recuerdos sobre él. Ella sólo me dijo que era rico e importante, y que su relación era un secreto. Un día, el tuvo que partir en un viaje a través del Atlántico, y jamás volvió.

Poseidón miró hacia abajo avergonzado al igual que todos los dioses que tenían hijos.

Se perdió en el mar, decía mamá. No murió. Sólo se perdió en el mar.

-"Es una mentira con verdad, es increíble"- Dijó Hermes mientras sus hijos asentían sonrientes.

Ella hacía trabajos pesados, tomaba clases nocturnas para obtener su diploma de preparatoria, y me criaba por su cuenta. Nunca se quejó o enojó. Ni una sola vez. Pero yo sabía que no era un chico tranquilo.

-"Y yo que pensaba lo contrario"- Dijo Frank haciendo a todos reír.

Finalmente, se casó con Gabe Ugliano, quien fue simpático los primeros treinta segundos que lo conocimos, y después mostró su verdadera cara de imbécil de primera. Cuando era pequeño, lo apodé "Oloroso Gabe". Lo siento pero es verdad. El tipo apestaba a pizza rancia y calzoncillos de gimnasio.

Todos pusieron una mueca de asco mientras Poseidón y Grover tenían una mirada asesina en los ojos.

Entre los dos, le hicimos difícil la vida a mi mamá. La forma en que el Oloroso Gabe la trataba, la forma en que nos llevábamos… bien, cuando llego a casa es un buen ejemplo.

Entré en nuestro pequeño apartamento, esperando que mamá ya hubiese regresado del trabajo. En su lugar, el oloroso Gabe estaba en la sala, jugando póker con sus amigos. La televisión estaba en ESPN. Papas fritas y latas de cerveza estaban tiradas por todos lados de la alfombra.

-"Eww"-Gritaron casi todas las chicas de la sala mientras los chicos onían una mueca de asco.

A penas me miró y sin quitarse su cigarro dijo:

-"Así que estás en casa"

-¿Dónde está mamá?

-"Trabajando" - dijo - "¿Tienes dinero?"

-"El le pidió dinero"- Gritaron casi todos en la sala. Los amigos de Percy tenían los dientes apretados mientras Poseidón murmuraba sobre barcos y personas hundidos, ahogadas y desaparecidos en el mar.

Era todo. Ningún: Bienvenido a casa, que bueno verte, ¿Qué ha sido de tu vida en los últimos seis meses?

Gave había engordado. Parecía una morsa sin colmillos con ropa de tienda barata. Tenía cerca de tres cabellos en su cabeza, todos relamidos sobre su cuero cabelludo, como si eso lo hiciera verse guapo o algo así.

-"Creo que ni yo podría hacer que el se viera bien"- Dijó Afrodita con un tono verde en el rostro.

Él manejaba Electrónicos Mega – Mart en Queens, pero se la pasaba en casa la mayor parte del tiempo. No entiendo por qué aun no lo han despedido. Se ha mantenido coleccionando sus cheques de pago, gastando el dinero en comprar cigarros que me hacen sentir nauseas, y en cerveza, por supuesto. Siempre cerveza. Cada que estaba en casa, esperaba que sustentara su fondo de apuestas. Lo llamaba nuestro "trato de chicos". En otras palabras, si le decía a mamá, él me golpearía.

Al oír esto Orión se detuvo e igual que los demás tenía una mirada asesina en su rostro. Poseidón tenía problemas para controlar su ira, pues tenía una aura verde mar oscura rodeandole, al igual que todos los amigos de Percy, Thalia con un aura azul y la electricidad corriendo por su piel, Nico y Hazel con una negra y en el caso de Nico, con esqueletos a su alrededor, Annabeth con un aura gris tormentoso, Frank con un aura rojo y asi respectivamente.

Entonces Annabeth se acordó de como había reaccionado Grover al oír el nombre del padrastro de Percy y un descubrimiento oscuro le vino a la mente.

-"Grover"- Le llamó captando la atención de todos en la sala. -"¿Gabe le golpeó?- Preguntó intentando contener la ira. Cuando terminó todos miraron al satiró esperando una respuesta.

-"Lo siento, él me hizo prometer que no le diría a nadie sobre su primer padrastro sin su permiso."- Dijó con una mueca.

-"¿Lo juraste por algo sagrado? "- Preguntó Thalia en la misma situación que Annabeth.

-"No"- Dijó Grover en un murmullo.

-"Entonces dilo"- Gritó Nico con furia retenida. El sátiro asintió lentamente con tristeza. Nada más conocer la respuesta comenzó un terremoto que podía rivalizarse con el mayor registrado hasta ahora. Todos miraron a Poseidón, quién tenía los ojos dilatados en la ira y agarraba su tridente con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos. Pronto comenzó a brillar revelando su verdadera forma. Los semidioses y los heroes se iban a tapar los ojos, pero de pronto el dios del mar dejó de brillar al oír el llantó de un niño pequeño.

Percy estaba llorando en los brazos de Hermes debido a la fuerza del terremoto. Tan pronto como Poseidón se dio cuenta dejó de brillar y se acercó a Hermes, quién le dió al bebe de inmediato. El dios abrazó a su hijo con fuerza y lo calmó para que dejara de llorar.

Todos los amigos de Percy se calmaron lo suficiente como para sentarse, no sin antes acordar ir a darle una santa paliza a Gabe.

Cuando todos se hubieron calmado Poseidón le hizó señas a su hijo para que continuara la lectura todavía con su hijo pequeño en brazos que tenía los ojos y la cara enrojecida de llorar.

-"No tengo" - le dije

Levanto una de sus grasientas cejas.

-"Eww"- Volieron a gritar las chicas.

Gabe podría oler el dinero como un perro de cacería a la sangre, lo que era sorprendente, dado que su propio olor debería haber cubierto todo.

-"Oh"- Dijeron tanto Atenea como sus hijos en la comprensión. Todos los demás los miraron de manera extraña.

-"Tomaste un taxi desde la estación de autobuses" - dijo - "Probablemente pagaste con uno de veinte. Tienes seis, siete dólares de cambio. Alguien que espera vivir bajo este techo, debería tener su propio peso. ¿Estoy en lo correcto Eddie?"-

Eddie, el intendente del edificio me miró con un poco de simpatía - "Vamos Gabe"- dijo - "el chico acaba de llegar."

-"Al menos hay alguien con corazón"- Dijo Hestia

- "¿Estoy en lo correcto?"- repitió Gabe

Eddie miro con el ceño fruncido su tazón de pretzels. Los otros dos tipos pasaron gas en armonía.

-"Está bien" - dije. Saqué unos dólares de mi bolsillo y los arrojé sobre la mesa -" espero que pierdas."-

-"Oh me asegurare de eso"- Dijeron Hermes y Dinosio al mismo tiempo, el primero con una sonrisa diabólica y el segundo sin dejar de mirar su revista de vinos. Todos se sorprendieron, desde cuando el Sr. D le importaba algún semidiós. Quirón sonrió, el sabía que el director del campamento le había cogido cariño al muchacho.

- "¡Tus calificaciones llegaron, cerebrito!" - gritó tras de mí - "¡Yo no actuaría tan petulante!"-

-"Idiota"- Dijó Reyna.

Azoté la puerta de mi cuarto, aunque en realidad no lo era. Durante los meses de escuela, era el "estudio" de Gabe.

-"Dudo que estudie algo"- Dijó Atenea.

Él no estudiaba nada allí, salvo viejas revistas de autos, pero amaba empujar mis cosas al armario, dejar sus botas fangosas en mi alféizar, y hacía su mejor esfuerzo por hacer que el lugar oliera a su asquerosa colonia, cigarros y cerveza rancia.

Todos hicieron una mueca de asco.

Dejé mi chaqueta en la cama. Hogar dulce hogar.

A pesar del estado de animó todos se rieron.

-"Dulce sarcasmo"- Dijó Leo con una sonrisa

El olor de Gabe era casi tan malo como las pesadillas acerca del señor Dodds, o el sonido de esa vieja mujer al cortar el estambre.

Tan pronto como pensé en ello, sentí débiles las piernas. Recordé la mirada de pánico de Grover – como me hizo prometer que no volvería a casa sin él. Un escalofrío repentino me atravesó. Sentí como si alguien – algo – estuviese mirándome en ese instante, quizás marcando su camino hasta las escaleras, con sus largas y horribles garras.

Todos se pusieron tensos y se sentaron en el borde de sus asientos.

Luego escuche la voz de mi mamá - ¿Percy?

-"Jajaja, pensaba que su madre era un monstruo"- Rieron los Stoll juntó con el resto de la sala.

Abrió la puerta de la habitación y mis miedos se esfumaron.

-"Awww"- Arrullaron la mayoría de las chicas de la sala con una sonrisa.

-"Debilucho"- Dijó Ares, que consiguió una ducha con el oceano indico, con peces y todo.

Mi mamá puede hacerme sentir bien con tan sólo entrar en la habitación. Sus ojos brillaron y cambiaron de color con la luz. Su sonrisa es tan cálida como una colcha. Tiene algunas canas mezcladas con su largo cabello café, pero nunca he pensado en ella como vieja. Cuando me mira, es como si viese todas las cosas buenas que hay en mí, ninguna mala. Nunca la he escuchado alzar la voz o decir una mala palabra a nadie, ni siquiera a mí o a Gabe.

Todos los que conocian a Sally sonrieron, ella era una mujer genial.

-"Oh Percy" - me abrazó fuerte - "No puedo creerlo. Creciste desde la navidad."-

Su uniforme rojo, azul y blanco de "Sweet on America", olía como a las mejores cosas en el mundo: chocolate, licor, y todas las otras cosas que ella vendía en la dulcería en Grand Central. Me había traído una bolsa de muestras gratis, como hacía siempre que estaba en casa.

Todos los chicos comenzaron a babear al oír los dulces. Artemisa puso los ojos murmurando sobre como son los hombres con respecto a la comida. Hestia al ver esto hizo aparecer una bolsa con dulces delate de todos los presentes, en el caso de Demeter, eran dulces de vegetales. Todos sonrieron y gritaron a la vez:

-"Gracias Señora Hestia"

Nos sentamos juntos en el borde de la cama. Mientras comía unas agridulces tiras de mora azul, ella paso su mano por mi cabello exigiendo saber todo lo que no había puesto en mis cartas. No mencionó nada acerca de mi expulsión. No parecía importarle. ¿Pero estaba bien? ¿Su pequeño niño estaba haciendo bien las cosas?

-"Aww"- Dijeron Hera, Afrodita y Demeter mirando sonrientes al bebe dormido en brazos de Poseidón.

Le dije que me estaba asfixiando, que me dejara y esas cosas, pero la verdad, pero la verdad estaba muy, muy emocionado de verla.

-"Hombres"- Resopló Artemisa mientras Thalia se reía.

Desde la otra habitación, Gabe gritó - ¡"Hey Sally! ¿Qué tal un poco de dip de frijoles?"-

Rechiné los dientes.

Al igual que todos en la sala.

Mi mamá es la mejor dama del mundo. Debería estar casada con un millonario y no con un imbécil como Gabe. Por su bien, he intentado sonar optimista acerca de mis últimos días en la Academia Yancy. Le dije que no estaba deprimido por la expulsión. Esta vez había durado casi todo el año. Había hecho algunos amigos nuevos. Me fue bien en latín. Y honestamente, las peleas no habían sido tan malas como había dicho el director. Me gustaba la Academia Yancy. En verdad me gustaba. Me esforcé durante el año, que casi me convencí. Había empezado mal, pensando en Grover y el señor Brunner. Incluso Nancy Bobofit de pronto no pareció tan mala.

Hasta ese viaje al museo…

-"¿Qué?" - me preguntó mamá. Sus ojos penetraban mi mente, tratando de sacar los secretos. - "¿Algo te asusta?"

- "No mamá"

-"No debes mentir a tu madre"- Riñó Hera a Percy, que había despertado hace un rato y estaba jugando con Poseidón. Este le dió una sonrisa dulce que hizó que Hera le perdonara.

Me sentía mal mintiendo, quería contarle acerca del señor Dodds y las tres ancianas con el estambre, pero creí que sonaría estúpido.

-"No para ella cerebro de algas"- Dijó Annabeth con una sonrisa haciendo reír a Thalia y Nico.

Ella frunció los labios. Sabía que no le estaba contando todo, pero no me presionó.

-"Tengo una sorpresa para ti" - me dijo - "Iremos a la playa"

Abrí mucho los ojos - "¿Montauk?"

Poseidón sonrió con nostalgia.

-"Tres noches, misma cabaña"

-"¿Cuando?"

Ella sonrió - "Tan pronto como me cambie"

No podía creerlo. Mi mamá y yo no habíamos ido a Montauk los dos veranos pasados, porque Gabe había dicho que no había suficiente dinero.

-"Claro, si se lo gasta todo en las partidas de póquer"- Dijo Frank con amargura.

Gabe apareció en el marco de la puerta y gruñó - "Dip de frijol Sally, ¿no me escuchaste?"-

Otra vez todos volvieron a apretar los dientes.

Quería golpearlo,

-"Hazlo"- Gritaron todos.

pero me encontré con la mirada de mi madre y entendí que me ofrecía un trato: se amable con Gabe sólo un poco más. Sólo hasta que estuviese lista para ir a Montauk. Luego nos iríamos de allí.

-"Estaba por ir, cariño" - le dijo a Gabe - "sólo estábamos hablando del viaje."

Los ojos de Gabe se entrecerraron. - "¿El viaje?¿Estabas hablando en serio respecto a eso?"-

-"Lo sabía" - refunfuñé - "no nos dejara ir."

-"Mal le vale que si"- Refunfuño Poseidón agarrando su tridente.

-"Claro que lo hará" - dijo mamá firmemente - "Tu padrastro sólo se preocupa por el dinero. Eso es todo. Además" - agregó - "Gabriel no tendrá que conformarse sólo con dip frijol, le haré lo suficiente para todo el fin de semana. Guacamole. Crema agria. Las sobras."

-"Oh soborno, me gusta su metodo"- Dijo Hermes con una sonrisa mientras todos sus hijos asentían.

Gabe se suavizó un poco. - "Este dinero para el viaje… saldrá delo que gastas en ropa ¿verdad?"

-"¿Qué?"- Gritaron Afrodita y todos sus hijos, dejando sordos a todos en la sala.

-"Si cariño"- le contesto mamá

Afrodita refunfuño maldiciones y sobre como no se puede poner un presupuesto para la ropa.

-"Y no usarás mi carro salvo para ir y regresar."

-"Tendremos cuidado"

Gabe rascó su barba partida. - "Quizá si te apresuras con esa botana y si el chico se disculpa por interrumpir mi juego de póker."

-"Él la pago idiota"- Gritó Nico.

Quizá si te golpeo en tu punto débil - pensé - y te hago cantar como soprano por una semana.

Todos se echaron a reír, sin duda Percy era bueno para quitarle la tensión a una situación.

Pero la mirada de mamá me advirtió sobre molestarlo.

-"Maldita sea"- Murmuraron los de la cabaña de Ares.

¿Por qué lo defendía? Quería gritar. ¿Por qué le importaba lo que él pensara?

-"Lo siento" - dije - "de veras lo siento, por interrumpir tu tan importante juego de póker. Por favor regresa ya mismo."

Gabe cerró más los ojos. Su pequeño cerebro intentaba encontrar el sarcasmo en mis palabras.

-"Si no lo detecta es más tonto de lo que creía"- Dijo Leo.

-"Si, como sea" - declaro

Y volvió a su juego.

-"Gracias Percy" - me dijo mamá - cuando hayamos llegado a Montauk, seguiremos hablando acerca de… lo que sea que no me hayas dicho ¿está bien?"

Por un momento, pensé ver ansiedad en su mirada - el mismo miedo que pensé ver en Grover durante el viaje en autobús - como si mamá también sintiera algo extraño en el aire.

Pero su sonrisa volvió, y pensé que estaba equivocado. Revolvió mi cabello y se fue a hacer la botana de Gabe.

Una hora después estábamos listos para irnos.

Gabe tomo un descanso lo suficientemente grande de su juego para verme llevar las maletas de mamá al auto.

-"Ni siquiera va a ayudar"- Gritó Artemisa indignada.

Se mantuvo quejándose y lloriqueando acerca de extrañar la comida de mamá - y más importante aún, su Camaro 78 - por el fin de semana.

-"Claro el coche es lo más importante."- Gritó Thalia.

-"Ni un rasguño al carro, cerebrito" - me advirtió mientras llevaba la ultima maleta - "ni un pequeño rasguño."

-"Como si él fuese a conducir "- Dijo Annabeth.

Como si yo fuese a conducir, tenía solo doce años.

Todos se rieron mientras Annabeth se sonrrojaba.

Pero eso no le importaba a Gabe. Si una gaviota ensuciaba la pintura, encontraría la manera de culparme.

Viéndolo regresar al apartamento, me enojé tanto que hice algo que no me puedo explicar. Mientras Gabe alcanzaba el umbral de la puerta, hice el gesto con la mano que le vi hacer a Grover en el autobús, una especie de gesto de escudo protector, una mano con garras sobre mi corazón, a continuación, un movimiento de empuje tras Gabe. La puerta se cerró tan duramente golpeándole en el trasero y le envió volando por la escalera como si él hubiera sido disparado desde un cañón. Tal vez fue sólo el viento, o algún extraño accidente con las bisagras, pero yo no permanecería el tiempo suficiente para averiguarlo.

Todos se reían mientras los dioses miraban impresionados, este era sin duda uno de los semidioses más poderosos.

Me metí en el Camaro y le dije a mi madre que hiciera lo mismo.

Nuestra cabaña de alquiler estaba en la costa sur, cerca de la punta de Long Island. Fue un pequeño pastel cuadrado con cortinas desgastadas, medio hundida en las dunas. Había siempre arena en las sábanas, y arañas en la alacena,

Al oír esto tanto Atenea como sus hijos se estremecieron.

y la mayoría del tiempo el mar era demasiado frío para nadar en él.

Amaba el lugar.

-"Como no"- Dijo Grover con una sonrisa.

Íbamos allí desde que era bebé. Mi mamá había ido aun más. Nunca lo dijo con exactitud, pero sé por qué la playa es tan especial para ella. Era el lugar donde había conocido a mi padre.

-"Aww"- Dijeron la mayoría de las chicas. Poseidón sonreía con nostalgia.

Conforme nos acercábamos a Montauk, parecía volverse más joven, años de preocupación y trabajo desaparecían de su rostro. Sus ojos se volvieron del color del mar.

-"Esa fue una de las muchas cosas que me llamaron la atención de ella."- Murmuró Poseidón.

Llegamos al atardecer, abrimos todas las ventanas de la cabaña e hicimos la limpieza de rutina. Caminamos en la playa, alimentados de frituras de maíz azul a las gaviotas, los remojamos en gelatina de frijoles azules, caramelo azul de agua salada y todas las otras muestras gratis que mi mamá había traído de trabajo.

-"¿Que pasa con el alimento azul?"- Preguntó Zeus.

-"No lo se, siempre tomaba refresco azul pero nunca se lo pregunte"- Dijo Hazel.

Creo que debí explicar la comida azul.

Todos se rieron.

Verán, una vez Gabe le dijo a mamá que no había tal cosa. Tuvieron una pelea, que a la vez parecía realmente una cosa pequeña. Pero desde entonces, mi mamá se dedicó a comer azul. Horneó pasteles de cumpleaños azules. Preparaba smoothies de mora azul. Compraba tostadas azules y llevaba a casa dulces azules de la tienda. Esto - junto a su apellido de soltera, Jackson, en vez de llamarse Sra. Ugliano - probaba que no estaba totalmente consumida por Gabe. Ella tenía su lado rebelde, como yo.

-"Tú eres todo rebelde Percy, no solo un lado."- Dijó Thalia, con lo que todos los que lo conocían se echaron a reír.

Cuando oscureció, hicimos una fogata. Asamos hot dogs y malvaviscos. Mamá me contaba historias de cuando era niña, antes de que sus padres muriesen en el accidente. Me contaba acerca de los libros que quería escribir, cuando tuviese suficiente dinero para renunciar a la tienda de dulces.

Atenea miró impresionada a Poseidón que la miró sin comprender.

-"¿Qué?"- Preguntó el dios.

-"Impresionante, encontró a una mujer inteligente, ¿como acabo con usted la pobre?"- Preguntó Atenea

Todos los dioses se rieron mientras que Poeidón solo le saco la lengua a la diosa de la sabiduría.

Eventualmente, me ponía nervioso por preguntar aquello que siempre venía a mi mente cuando íbamos a Montauk - mi padre. Los ojos de mamá se volvieron misteriosos. Supuse que me diría las mismas cosas de siempre, pero nunca me cansaba de escucharlas.

-"Él era simpático Percy" - decía - "Alto, guapo y poderoso. Pero también amable. Tú tienes su cabello negro, lo sabes, y sus ojos verdes también"

-"Ahora que me fijo, Percy se parece mucho más a Poseidón que nosotros"- Dijó Teseo mirando tanto a su padre como a su hermanito. Al decirlo todos los miraron.

Mamá terminó el frijol de jalea azul de su bolsa de dulces. - "Desearía que pudiera verte, Percy. Estaría muy orgulloso"

-"Lo estoy, al igual que de todos mis hijos."- Dijo Poseidón mientras miraba a sus tres hijos en la sala con una sonrisa. Los otros semidioses miraron un poco celosos, Poseidón siempre fue el padre piadoso más cariñoso con sus hijos.

Me pregunté como ella podía decir eso. ¿Qué había de grandioso en mí? Un chico con dislexia e hiperactivo, con una D+ en su boleta, expulsado de la escuela por sexta vez en seis años.

- "¿Qué edad tenía?" - Pregunte - "quiero decir… ¿Cuándo se fue?"

Al oír esto la sonrisa de Poseidón se borro y miró con tristeza a su hijo.

Miro las llamas. -"Sólo estuvo conmigo un verano, Percy. Justo aquí en esta playa. En esta cabaña."

-"Pero… me conoció de bebé."

-"No cariño. Supo que estaba esperando un bebé, pero nunca te vio. Tuvo que irse antes de que nacieras."

Traté de reemplazarlo con el algo de que parecía recordar... algo acerca de mi padre. Un resplandor cálido. Una sonrisa.

-"Si lo visite cuando era un bebe."- Dijó Poseidón sin notar la mirada de Zeus.

Siempre asumí que me había conocido de bebé. Mamá nunca lo había dicho, y aun así, sentía que era verdad. Ahora que me había dicho que nunca me había visto…

Sentí coraje hacia mi padre. Quizá era estúpido, pero me molestaba que se fuera en ese viaje por el océano, y no tuviese las agallas de casarse con mi mamá. Nos abandonó, y ahora estábamos atrapados con el Oloroso Gabe.

-"Lo siento"- Dijó Poseidón con un murmullo mientras acariciaba la cabeza de su hijo.

- "¿Vas a alejarme de nuevo?" - Le pregunté - "¿A otra aburrida escuela?"

Quitó un malvavisco del fuego.

-"No lo sé, cariño" - Su voz sonaba dura - "Creo… creo que tendré que hacer algo."

- "¿Por qué no me quieres cerca?" - me arrepentí tan pronto lo había dicho.

-"Mas te vale sentirlo"- Dijo Thalia.

Los ojos de mamá se humedecieron. Me tomó una mano, y la sujeto con fuerza. - "Oh Percy no. Yo" - yo tengo que hacerlo, cariño. Por tu propio bien. Tengo que mandarte lejos."

Sus palabras me recordaron lo que es señor Brunner había dicho - que lo mejor para mí era dejar Yancy.

-"Porque no soy normal" - dije

-"Lo dices como si fueses algo malo, Percy. Pero me doy cuenta de cuán importante eres. Pensé que la Academia Yancy estaba lo suficientemente lejos. Pensé que finalmente estarías a salvo"

- "¿A salvo de qué?"

-"De los tontos de mis hermanos."- Dijó Poseidón, todos se echaron a reír cuando ambos solo le sacaron la lengua al dios del mar.

Me miró a los ojos, y varios recuerdos me inundaron - todas las extrañas y espantosas cosas que me habían pasado, algunas de las que había tratado de olvidar.

Durante el tercer grado, un hombre en un abrigo negro me había acechado en el patio de recreo. Cuando los profesores trataron de llamar a la policía, se fue aullando, pero nadie me creyó cuando les dije que bajo su sombrero de ala ancha, el hombre tenía un solo ojo, justo en el medio de su cabeza.

Todos miraron al dios del mar interrogantes.

-"Solo estaba vigilandolo"- Respondió Poseidón a la defensiva.

Antes de eso - un recuerdo aun más lejano. Estaba en preescolar y un profesor me puso accidentalmente bajo una manta para dormir en una cuna en la que había una serpiente. Mi mamá gritó cuando fue a recogerme y me había encontrado jugando con una cuerda escamosa, que de alguna manera había logrado estrangular a muerte con mis manos de niño.

Todos miraron al bebe impresionados mientras Hercules solo rugía en celos. Él había pasado por lo mismo, él era el mayor héroe de la historia.

En cada escuela, algo extraño había pasado, algo inseguro, y yo era forzado a cambiarme.

Sabía que debía decirle a mi mamá sobre las viejas damas en el puesto de fruta, y de la señora Doods en el museo, acerca de mi extraña alucinación de que había hecho polvo a mi profesor de matemáticas con una espada. Pero no podía obligarme a hacerlo. Tuve el extraño presentimiento de que esas noticias terminarían con nuestro pequeño viaje a Montauk, y no quería eso.

-"He tratado de mantenerte lo más cerca que he podido" - me dijo - "Me dijeron que fue un error. Pero sólo hay una opinión, Percy - el lugar al que tu padre quiso mandarte. Y yo sólo… sólo no podía hacerlo."

-"Es una buena madre"- Dijó Hera con una sonrisa.

- "¿Mi padre quiso mandarme a una escuela especial?"

-"No a una escuela" - dijo suavemente - "a un campamento de verano"

Mi cabeza daba vueltas. ¿Por qué mi padre - quien no se había quedado lo suficiente como para verme nacer - había hablado con mi madre acerca de un campamento de verano? Y si era tan importante, ¿por qué ella no lo había mencionado antes?

- "Lo siento, Percy" - dijo, mirándome a los ojos - "Pero no puedo hablar de ello. Yo, yo no podía mandarte a ese lugar. Hubiera significado decirte adiós para bien."

Todos miraron con tristeza, en este caso Percy al ser hijo de Poseidón no debería vivir en el mundo mortal.

- "¿Para bien? Pero si es sólo un campamento de verano…"

Se giró hacia el fuego, y supe por su expresión que si hacía más preguntas empezaría a llorar.

Esa noche tuve un sueño vívido.

Todos los semidioses que conocían a Percy se quejaron

-"¿Qué pasa?"- Preguntó un confundido Apolo

-"Es que Percy tiene los peores sueños de todos."- Explicó Annnabeth.

Estaba tormentoso en la playa, y dos hermosos animales, un caballo blanco y un águila dorada, estaban tratando de matarse a la orilla de la playa. El águila se deslizó hacia abajo y destrozó los músculos del caballo con sus enormes talones. El caballo se levantó y pateó las alas del águila. Conforme los animales peleaban, la tierra temblaba, y una monstruosa voz se reía desde algún lugar de la tierra, alentando a los animales a pelear más fuerte.

Todos miraron a los tres hermanos.

Corrí hacia ellos, sabiendo que debía detenerlos para no matarse, pero corría lentamente. Sabía que llegaría tarde. Vi descender al águila, con el pico dirigido a los ojos del caballo, y grité ¡No!

-"Si yo gano"- Gritó Zeus levantando un puño. Poseidón solo puso los ojos mientras los romanos no podían creer como los dioses más importantes podían ser tan infantiles.

Desperté sobresaltado.

Afuera, realmente estaba tormentoso, la clase de tormenta que arranca árboles y derribaba casas. No había ningún caballo o águila en la playa, sólo rayos haciendo luz de día falsa, y olas de veinte pies golpeando las dunas como artillería.

Con el siguiente trueno, mamá se despertó. Se levanto, con los ojos bien abiertos y dijo - "Huracán."

Supe que era demente. En Long Island nunca se habían visto huracanes al empezar el verano. Pero el océano parecía haberlo olvidado. Sobre el rugido del viento, oí un sonido distante, un enojado, y torturado sonido que hizo que se me pusieran los pelos de punta.

Luego un sonido más cercano, como maletas en la arena. Una voz desesperada - alguien gritando, tocando la puerta de nuestra cabaña.

Mi madre se levantó de la cama en su ropa de dormir y fue a abrir la puerta.

Grover estaba parado en el marco de la puerta tras la inmensa lluvia. Pero no era… no era Grover exactamente.

-"¿Qué?"- Preguntó confundido Leo.

-"Toda la noche buscando" - murmuró - "¿Qué estabas pensando?"

-"Grover esta claro que Percy no piensa mucho"- Exclamó Thalia haciendo reír a todos.

Mi madre me miró asustada - no por Grover, sino por lo que había oido.

-"Percy" - dijo, cerrando para hacerse oír sobre la lluvia - "¿Qué paso en la escuela? ¿Qué es lo que no me has dicho?"

Estaba helado, viendo a Grover. No entendía lo que estaba viendo.

-" ¡O Zeu kai alloi theoi!" - Gritó - "está tras de mí. ¿No le dijiste?"

-"Por algo acaba de preguntar que paso no chico cabra"- Dijo Annabeth mientras Grover se sonrojaba.

Estaba demasiado conmocionado para darme cuenta de que había maldecido en griego antiguo, y lo entendí perfectamente. Estaba demasiado sorprendido preguntándome cómo es que Grover había llegado allí por su cuenta en medio de la noche. Porque Grover no tenia puestos sus pantalones - y donde sus piernas deberían… donde sus piernas deberían…

-"¡Qué!"- Gritaron los inmaduros mientras los demás ponían los ojos en blanco.

Mi mamá me miró con severidad y habló en un tono que nunca había utilizado antes - "Percy. ¡Habla ahora!"

Yo balbuceaba algo acerca de las damas viejas en el puesto de frutas, y la Sra. Dodds, y mi mamá me miró, su rostro palideció a la luz de los relámpagos.

Tomó su bolso, me lanzó mi impermeable, y dijo - "Suban al auto, los dos. ¡Ahora!"

Grover corrió por el Camaro - bueno no corría exactamente. Él estaba estaba trotando, sacudiendo el peludo trasero, y de repente, su historia acerca de un trastorno muscular en sus piernas tenía sentido para mí. Comprendí cómo podía correr tan rápido y aun asícojeaba al caminar.

Porque en donde deberían estar sus pies, no los había. Había pezuñas.

-"Por fin"- Dijó Leo con una sonrisa inocente.