Al terminar del leer el capitulo la reina de los dios se levantó.

-"Bien creo que es hora de irse a la cama"- Dijo. Todos asintieron.

Cuando los semidioses se pusieron en pie Apolo y Hermes se dirigieron a las puertas instando a los semidioses a seguirlos. Estos los siguieron a traves de los jardines del Olimpo hasta un monton de cabañas que reflejaban las características de los dioses como las del Campamento Mestizo, la única diferencia es que estas eran más grandes y se dividian en dos partes, una para los griegos y una para los romanos y que cada parte tenía dos baños en cada una de las partes.

Cuando los semidioses llegaron a sus respectivas cabañas, los griegos se pusieron a dormir inmediatamente, mientras que los romanos registraban asombrados su parte de la cabaña. Ellos solo conocían los barracones del Campamento Júpiter que eran todos iguales.

A la mañana siguiente todos se reunieron en el comedor sin techo del Olimpo. Al ver a los griegos los romanos se sorprendieron, actuaban tan despreocupados y como una gran familia. Ellos eran lo opuesto, disciplinados y rígidos. En mitad del deayuno apareció una carta en medio de un estallido de luz. Artemisa, que estaba más cerca, la cogió y la leyó en voz alta:

Queridos presentes:

Lamento deciros que Percy tardará en llegar ya que solo se presentara cuando más le necesiten algunas de las personas entre vosotros. Otra cosa Artemisa deberías llamar a tus cazadoras y pronto recibireis la visita de otra persona, asi que estad preparados. Con el mejor deseo

Las Parcas

Todos miraron sorprendidos y preguntandose quien vendría y cuando alguien necesitaría más a Percy.

Cuando se dirigieron al salón Artemisa hizó aparecer a sus cazadoras. A todos los griegos que conocían la historia de Zoe se le llenaron los ojo de lágrimas al verla allí.

Las cazadoras se dirigeron a Artemisa y Zoe le preguntó

-"¿Qué hacemos aquí mi señora?"

-"Estais aquí porque estamos leyendo un libro sobre un héroe que al parecer es muy importante, pero debo deciros que parece ser un hombre diferente al resto. "- Añadió lo ultimo rapidamente al ver las muecas de las cazadoras.

Estas se sentaron a los pies del trono de Artemisa y cuando Zoe vió que Hercules estaba allí le dirigió una mirada envenenada que le hizó encogerse en su asiento.

-"¿Quién va a leer?"- Pregunto Zeus.

Antes de que nadie respondiera hubo una luz cegadora. Cuando se apagó se encontraba un joven con armadura griega en el centro de la sala. Este al ver donde estaba se arrodillo anta los dioses.

-"¿Quién eres?"- Pregunto Atenea

-"Mi nombre es Aquiles"- Dijo el muchacho a lo que todos los semidioses contuvieron el aliento.

-"¿Ya sabes por lo que estas aquí?"- Preguntó Hera.

-"Si mi señora, las Parcas me lo dijieron antes de venir, y no hace falta que me cuenten lo que ha pasado hata ahora, también me lo dijeron"- Explicó Aquiles con una sonrisa. Los dioses asintieron y Aquiles se sentó con los otros heroes del pasado.

-"Yo leere"- Dijo Aquiles quien cogió el libro.

Annabeth se acercó a Poseidón.

-"¿Puedo tener a Percy un rato?"- Le preguntó mirando al bebe en sus brazos. Poseidón asintió y le entregó a Percy.

Ella lo cogió con cuidado y le sonrió haciendo que el bebe se riera. Se sento en su asiento y todos los amigos de Percy se acercaron más para verlo de cerca, incluyendo los del Campamento Júpiter.

-"Jugue a los naipes con una caballo"- Cuando terminó todos se estaba riendo mientras Quirón tenía las orejas rojas.

Tuve sueños extraños llenos de animales de granja. La mayor parte de ellos queriendo matarme. El resto queriendo comida.

-"Eso es un sueño raro, incluso para un semidios"- Dijo Jason

-"Percy es raro"- Le dijo Nico con una sonrisa.

-"Mira quien fue a hablar"- Dijo Thalia. Todos se rieron al ver a Nico rojo.

Yo debí de despertarme varias veces, pero lo que vi y oí no tenia ningún sentido, así que yo me dormía otra vez. Recuerdo yacer en una cama suave, siendo alimentado con una cuchara algo que sabía como a palomitas de maíz con mantequilla, sólo que era pudín. La chica con cabello rubio rizado se mantenía sobre mí, sonriendo burlonamente mientras ella raspaba gotas mi barbilla con la cuchara.

-"Oh mira quien esta ahí"- Dijo Leo con una sonrisa traviesa que Travis y Connor entendieron de inmediato.

-"Por cierto Annabeth, ¿Que hacias ahí?"- Le pregunto Connor siguiendole el juego a Leo.

-"¿Asi que estabas sonriendo cuando le dabas de comer?"- Preguntó Trevis con una sonrisa traviesa en los labios.

-"Callense"- Les gritó Annabeth roja mientras todos se reían.

Cuando ella vio mis ojos abiertos, ella preguntó. "¿Qué ocurrirá en el solsticio de verano?"

Logré decir con voz ronca. "¿Qué?"

-"Mal, mal Annabeth, desde cuando se le puede preguntar algo a Percy"- Dijo Thalia mientras Nico se reia.

Ella miró alrededor, como asustada de que alguien la oyera. "¿Qué pasa? ¿Qué fue robado? ¡Nosotros sólo tenemos algunas semanas!"

Todos lo que no conocían esa misión se quedaron pensando, Que fue robado.

"Lo siento." Dije entre dientes. "Yo no..." Alguien llamó a la puerta, y la chica rápidamente llenó mi boca de pudín.

-"Buena manera de hacerlo callar"- Dijo Leo.

La próxima vez que me desperté, la chica se había ido.

-"Oh, si ya te echa de menos"- Dijeron Travis y Connor con una sonrisa. Annabeth se sonrojo hasta las orejas mientras todos se reian.

Un corpulento chico rubio, como un surfista, estaba de pie en la esquina del dormitorio vigilándome. Él tenía ojos azules –al menos

una docena de ellos en sus mejillas, su frente, las partes traseras de sus manos.

Hera sonrio con cariño.

Cuando finalmente me desperté bien, no había nada extraño acerca de mis alrededores, excepto que eran más agradables de lo que

estaba acostumbrado. Estaba sentado en una silla de playa en un enorme porche, contemplación a través de un prado a las colinas

verdes a lo lejos. La brisa olía a fresas. Había una manta sobre mis piernas, una almohada detrás de mi cuello. Todo eso era genial, pero

mi boca se sentía como si uno escorpión lo había estado usando como nido. Mi lengua estaba seca y sucia y cada uno de mis dientes dolía.

Cada semidios de la sala puso una mueca, esa sensación no era muy buena.

Sobre la mesa junto a mí había una bebida alta. Se pareció a jugo helado de manzana, con una paja verde y una sombrilla de papel

clavado a través de una cereza al marrasquino. Mi mano era tan débil que casi dejé caer el vaso una vez que

conseguí mis dedos alrededor de él.

"Cuidado." Dijo una voz familiar.

Grover sonrió.

Grover estaba apoyándose contra el porche de la verja, luciendo como que él no había dormido en una semana. Debajo de un brazo,

él mecía una caja del zapato. Él llevaba puesto jeans azules, Converses y una camiseta naranjada brillante que decía

CAMPAMENTO MESTIZO. Simplemente el viejo Grover, no el niño cabra.

Todos se echaron a reír mientras Grover ponía una cara de enfado, solo que la sonrisa no ayudaba a que fuera creíble.

Entonces tal vez había tenido una pesadilla. Tal vez mi mamá estaba bien. Estábamos todavía de vacaciones, y nos habíamos parado aquí

en esta casa grande por alguna razón. Y…

El animo pronto decayó al recordar a Sally.

"Tu salvaste mi vida." Dijo Grover. "Yo... bueno, lo mínimo podía hacer... volví a la colina. Yo pensé que tu podrías querer esto."

Respetuosamente, él colocó la caja del zapato en mi regazo. Adentro estaba el cuerno blanco y negro de un toro, la base era

irregularmente por ser rota, la punta salpicada con sangre seca. No había sido una pesadilla.

Todos miraron tristemente a Percy que estaba siendo abrazado por Annabeth.

"El Minotauro." Dije.

"Urn, Percy, no es una buena idea…"

"Así es como lo llaman en los mitos griegos, ¿verdad?" Demandé. "El Minotauro. Mitad hombre, mitad toro."

Grover se movía con inquietud. "Has estado inconsciente por dos días. ¿Qué tanto recuerdas?"

"Mi mamá. Ella esta realmente..."

Él miró hacia abajo.

Me quedé mirando a través del prado. Había arboledas de árboles, una corriente sinuosa, acres de fresas propagadas debajo del cielo

azul. El valle estaba rodeado de colinas ondulantes, y la alta, directamente en enfrente de nosotros, era del enorme pino en la

cima. Incluso eso lucia hermoso a la luz del sol.

-"¿Que quiere decir eso?"- Preguntó Thalia ofendida. Nico se reía en silencio al igual que todos los del campamento mestizo.

Mi madre se había ido. Todo el mundo debería ser negro y frío. Nada debería lucir bello.

-"Oh"- Dijo Thalia en un murmullo.

"Lo siento." Grover se sorbió la nariz. "Soy un fracaso. Soy – soy el peor sátiro en el mundo."

-"No lo eres Grover, eres el mejor."- Dijeron Annabeth, Nico y Thalia a la vez mientras el resto asentía. Incluso los romanos asintieron. No lo conocían muy bien pero parecía una gran persona y un amigo leal.

Él gimió, pisando tan duro que su pie se desprendió. Digo, la Converse se salió. El interior estaba llenado con Poliestireno, excepto

por un hueco con forma de pezuña.

"¡Oh, Styx!" Él murmuró.

El trueno rodó a través del cielo claro.

Mientras él luchaba por poner su pezuña de vuelta en el pie falso, pensé, Bien, eso lo decide.

Grover era un sátiro. Estaba listo para apostar a que si afeitara su pelo café rizado, encontraría cuernos diminutos en su cabeza.

Los gemelos sonrieron pero antes de que pudieran decir algo Katie les pego en la parte posterior de la cabeza a la vez que gritaba:

-"Ni se os ocurra Stolls"

Pero era demasiado miserable para importarme que los sátiros existían, o incluso los Minotauros. Todo lo que eso quería decir era mi mamá

realmente había sido apretujada en la nada, disuelta en luz amarilla.

Hades seguía pensando en porque se llevaría a la madre de el chico.

Estaba solo. Un huérfano. Tendría que vivir con... ¿Oloroso Gabe?

-"Por encima de mi cadavér"- Dijo Poseidón mientras sus hijos asentían vigorosamente.

No. Eso nunca ocurrirá. Viviría en las calles primero. Disimularía que tengo diecisiete años y me incorporaría al ejército. Haría algo.

Grover todavía se sorbía la nariz. Los pobre chico –pobre cabra, el sátiro, lo que sea… lucia como si él esperara ser golpeado.

Dije. "No fue tu culpa."

-"Es un buen amigo"- Dijo Demeter con una sonrisa cálida.

-"Si que lo es"- Dijeron los amigos de Percy con una sonrisa.

"Si, lo fue. Se suponía que debía protegerte."

"¿Te pidió mi madre que me protegieras?"

"No. Pero ese es mi trabajo. Soy un guardián. Al menos... fui."

"Pero por qué..." Repentinamente me sentí mareado, mí vista nado.

"No te presiones." Dijo Grover. "Aquí". Él me ayudó a sujetar mi vaso y poner la pajilla en mis labios.

Retrocedí ante el sabor, porque esperaba jugo de la manzana. No fue eso en lo absoluto. Era galletas de chispas de chocolate. Galletas

líquidas. Y no simplemente cualquier galletas – las galletas de chispas de chocolate azules caseras de mi madre, con manteca y caliente,

con las chispas todavía derritiéndose. Bebiendo eso, mi cuerpo entero se sintió caliente y bien, lleno de energía. Mi pena no se desvaneció,

pero sentí como si mi mamá acabara de pasar su mano en contra de mi mejilla, dándome una galleta de la misma manera en que ella solía

hacerlo cuando era pequeño, y diciéndome que todo iba a estar bien.

Todas las diosas sonrieron tiernamente. Sally era muy buena madre, de eso no había duda alguna.

Antes de que lo supiera, había vaciado el vaso. Miré hacia este, claro acababa de tener una bebida caliente, pero lo los cubitos de hielo aun

no se habían derretido.

"¿Fue bueno?" Grover preguntó.

Asentí con la cabeza.

"¿A qué sabia?" Él sonó tan triste, me sentí culpable.

-"Y cuando no"- Resopló Thalia.

"Lo siento." Dije. "Yo debería haberte dejado saborear."

Sus ojos se ampliaron. "¡No! Eso no es lo que yo quise decir. Yo simplemente... me preguntaba."

"Galletas de chispas de chocolate." Dije. "Caseras de mi mamá."

Él suspiró. "¿Y cómo te sientes?"

"Como que podría tirar a Nancy Bobofit cien yardas."

Todos sonrieron ante el pensamiento.

"Eso es bueno." Él dijo. "Eso es bueno. No creo que podrías arriesgarse a beber más de esa cosas"

"¿A que te refieres?"

Él tomó el vaso vacío de mí cautelosamente, como si fuera dinamita, y lo colocó de nuevo en la mesa. "Vamos. Quirón y Sr. D esperan."

El porche daba toda la vuelta por todo alrededor de la casa de granja.

Mis piernas se sentían inestables, tratando de caminar tan lejos. Grover se ofreció a llevar el cuerno del Minotauro, pero yo lo mantuve

sujeto. Había pagado por ese recuerdo en la forma más difícil. No iba a dejarle ir.

Todos miraron a Percy que estaba jugando con un peluche de una ballena en los brazos de Annabeth. Era increible que tuviera que pasar por todo aquello a esa edad y aun así tuviera esa entereza de mantenerse en pie cuando había perdido a su madre.

Como salimos por el lado opuesto de la casa, recobré mi aliento.

Los del Camapmento Mestizo sonrieron con cariño mientras los romanos miraban con curiosidad, querian saber como era el campamento griego.

Nosotros debimos estar en la costa norte de Long Island, porque de este lado de la casa, el valle marchaba hasta arriba hasta el agua, el

cual brillaba una milla a lo lejos. Entre aquí y allá, simplemente no podría procesar todo lo que veía. El paisaje estaba salpicado de

edificios que se parecían a la arquitectura griega antigua – un pabellón al aire libre, un anfiteatro, una arena circular – excepto que

todos ellos se veían completamente nuevos, sus columnas blancas de mármol centelleaban en el sol. En una cercana caja de arena, una

docena de niños de edad de escuela y sátiros jugaban voleibol. Canoas se deslizaban a través de una laguna. Niños en camisetas

naranjadas brillantes como las de Grover se perseguían el uno al otro alrededor de un grupo de cabañas acurrucadas en el bosque. Algunos

disparaban al blanco en la pista de arquería. Los otros montaban los caballos en un camino arbolado, y, a menos que alucinara, algunos

de sus caballos tenían alas.

-"Vaya suena increíble"- Dijo Hazel con una sonrisa. Ahora entendía porque Percy lo añoraba tanto. Era igual de bonito y espectacular que el Campamento Júpiter.

Casi todos los romanos asintieron a lo dicho por Hazel. Los griegos le dieron una sonrisa de agradecimiento. Los dioses miraron contentos. Al parecer podian convivir griegos y romanos sin que estallara una guerra.

Al final del porche, dos hombres se sentaban uno en frente del otro en una mesa de naipes. La chica rubia que me había alimentado con

cuchara pudín sabor palomitas de maíz se apoyaba en el riel del porche junto a ellos.

-"¿Que hacías allí Annabeth?"- Preguntó Leo con una sonrisa mientras movía las cejas. Annabeth se sonrojo pero no contestó y le hizó una señal a Aquiles para que siguiera leyendo mientras el resto se reía.

El hombre frente a mí era pequeño, pero gordo. Él tenía una nariz roja, ojos llorosos grandes, y un cabello crespo tan negro que era casi

púrpura. Él se parecía a esas pinturas de ángeles bebe – ¿Cómo se llamaban ellos las Churriburri? No, querubines. Eso es. Él se parecía a

un querubín que se había vuelto de edad madura en un parque de remolques. Él usaba una camisa hawaiana de patrón de tigre, y él

habría cabido perfectamente en una de las fiestas de póker de Gabe, pero yo presentía que él podría ganarle aun a mi padrastro.

Dinosio se puso de un color entre rosa y rojo debido a la descripción del joven. Mientras todos los dioses se reían disimuladamente.

"Ese es el Sr. D." Grover me murmuró. "Él es el director del campamento. Sea educado. La chica, ella es Annabeth Chase. Ella es

simplemente una campista, pero ella ha estado aquí más tiempo que casi cualquiera. Y tú ya conoces a Quirón... "

Él señaló al que estaba de espaldas a mí.

Primero, me di cuenta de que él estaba sentado en la silla de ruedas. Luego reconocí la chaqueta de tweed, el delgado pelo café, la barba

desaseada.

"¡Sr. Brunner!" Grité.

-"No has oído que se llama Quirón."- Dijo Nico con una sonrisa sarcástica. Thalia se estaba riendo.

Quirón sonreía. Thalia y Nico estaban mejor ahora que estaban leyendo el libro, como cuando Percy estaba con ellos dos. Quirón sabía que eran como hermanos y aunque desaparición de Percy no le había sentado bien a nadie en el campamento, se notaba especialmente en Annabeth, Nico, Thalia y Grover.

El profesor de latín dio la vuelta y me sonrió. Sus ojos tuvieron ese travieso destello de luz que a veces tenían en clases cuando él

tomaba un examen sorpresa y hacia que todas las respuestas múltiples fueran B.

Todos los del Campamento Mestizo sonrieron con cariño a Quirón.

"Ah, bien, Percy." Dijo. "Ahora tenemos cuatro para los naipes."

Él me ofreció una silla a la derecha del Sr. D, quien me miró con ojos sangrientos y dio un gran suspiro. "Oh, supongo que lo debo decirlo.

Bienvenido al Campamento Mestizo. Allí. Ahora, no esperes que yo esté contento de verte."

Los dioses le enviaron una mirada dura al dios del vino quién se encogío un poco en su asiento.

"Uh, gracias." Me fui a toda prisa más lejos de él porque, si había una cosa aprendí de vivir con Gabe, fue cómo decir cuando un adulto ha

estado golpeando el jugo feliz. Si el Sr. D era un desconocido para alcohol, yo era un sátiro.

-"No sabía que Percy era una sátiro"- Dijo Connor con inocencia. Los bromistas se rieron mientras los demás ponían los ojos en blanco.

"¿Annabeth?" El Sr. Brunner llamó a la chica rubia.

Annabeth bufó a lo de chica rubia. Todos a su alrededor se rieron en silencio.

Ella se acercó y Sr. Brunner nos introdujo. "Esta señorita le cuidó mientras te curabas, Percy. Annabeth, mí querida, ¿por qué no vas a

comprobar la litera de Percy? Lo meteremos en cabaña once por ahora."

Annabeth dijo. "Seguro, Quirón."

Ella era probablemente de mi edad, tal vez un par de pulgada más alta, y un lucía montón más atlética. Con su bronceado profundo y su

cabello rubio rizado, ella era casi exactamente lo que pensé que luciría un estereotipo de chica de California, pero sus ojos arruinaron

la imagen.

-"¿Que quiere decir eso?"- Preguntó Annabeth con enfado.

Eran alarmantemente grises, como nubes de tormenta; lindos, pero intimidantes, también, como si ella analizara la mejor

forma para vencerme en una pelea.

-"Oh"- Murmuró con la cara roja mientras los demás se reían.

Ella miró hacia el cuerno del Minotauro en mis manos, entonces de regreso a mí. Imaginé que ella iba a decir, ¡Tu mataste a un

Minotauro! o ¡Wow, eres estupendo! o algo así.

-"Si claro"- Murmuró Nico.

En lugar de eso ella dijo. "Babeas cuando duermes."

Todos se echaron a reír sin control. Thalia y Nico saltaron y abrazaron a Annabeth fuertemente.

-"Te queremos."- Gritaron los dos al mismo tiempo. Al verlo los demás volvieron a reirse. Cuando todos se calmaron Aquiles continuó con la lectura.

Entonces ella salió corriendo fuera al césped, su cabello rubio volando detrás de ella.

-"Alguien se esta enamorando"- Cantaron los Stoll a la vez que las mejillas de Annabeth adquirían un color rosado.

"Entonces." Dije, ansioso de pasando a otra cosa. "Usted, uh, trabaja aquí, ¿Sr. Brunner?"

-"Buena manera de cambiar de tema"- Dijo Nico.

"No Sr. Brunner" El ex – Sr. Brunner dijo. "Temo que eso fuera un seudónimo. Puedes llamarme Quirón."

"Bueno." Completamente confundido miré al director. "Y Sr. D... ¿eso quiere decir algo?"

EL Sr. D dejó de barajar las cartas. Él me miró como se acabara de eructar fuerte. "Jovencito, los nombres son cosas poderosas. Tu

simplemente no vas por ahí usándolos sin razón."

"Oh. Correcto. Lo siento."

"Debo decir, Percy." Quirón -Brunner intervino. "Me da mucho gusto de verte vivo. Hace mucho tiempo desde que he hecho una visita a

domicilio para un campista potencial. Odiaría pensar que he perdido mi tiempo."

-"No debería haber dicho eso"- Murmuró para si mismo Quirón.

"¿Visita a domicilio?"

"Mi año en la Academia Yancy, a instruirte. Tenemos sátiros en la mayoría de las escuelas, por supuesto, manteniendo la vigilancia.

Pero Grover me alertó tan pronto como él te conoció. Él sintió que tu eras algo especial, así es que decidí ir. Convencí al otro profesor de

latín para... ah, toma un permiso de ausencia."

-"¿Que paso con el otro profesor Quirón?"- Preguntó Leo con una sonrisa.

-"Oh, solo le hice cambiar de idea respecto a dar clases ese año"- Respondió el centauro con una mirada traviesa.

Traté de recordar el comienzo del año escolar. Pareció como hace tanto tiempo, pero tenía un fugaz recuerdo de otro profesor de latín

mi primera semana en Yancy. Entonces, sin explicación, él había desaparecido y Sr. Brunner había tomado la clase.

"¿Usted llegó a Yancy solamente para enseñarme?" Pregunté.

-"Oh no, peligro de ego"- Gritaron Nico y Thalia a la vez al mismo tiempo que los demás se reían.

Quirón asintió con la cabeza. "Honestamente, no estaba seguro al principio. Contactamos a tu madre, dejándola saber que te

vigilábamos en caso que tú estuvieras listo para el Campamento Mestizo. Pero tú todavía tienes tanto que aprender. No obstante, tu

llegaste aquí vivo, y eso es siempre la primera prueba."

"Grover." Sr. D dijo impacientemente. "¿Juegas o no?"

"¡Si, señor!" Grover tembló cuando él tomó la cuarta silla, aunque no supe por qué él estaba tan asustado de un hombre pequeño gordito

en una camisa hawaiana estampada en tigre.

Dinosio miró molesto al libro.

"¿Tu sabes cómo jugar a los naipes?" El Sr. D me miró suspicazmente.

"No tengo miedo." Dije.

"No tengo miedo, señor." Él dijo.

"Señor." Repetí. Me gustaba el director del campamento cada vez menos y menos.

-"A todos nos pasa igual"- Murmuro Jason.

"Bien." Él me dijo. "Es, junto con luchas de gladiadores y Pac-Man, uno de los más grandes juegos alguna vez inventado por los

humanos. Esperaría que todos jóvenes civilizados sepan las reglas."

"Estoy seguro de que el chico puede aprender." dijo Quirón.

"Por favor." Dije. "¿Qué es este lugar? ¿Qué estoy haciendo aquí? Sr. Brun – Quirón – ¿Por qué iría a la Academia Yancy solamente para

enseñarme?"

-"Ya empieza a tener la cabeza grande"- Le dijo Thalia a Nico, quien solto una carcajada.

Sr. D resopló. "Yo hice la misma pregunta."

El director campamento repartió las cartas. Grover se sobresaltó cada vez que una aterrizó en su montón.

Quirón me sonrió con compasión, de la manera en que él solía en la clase de latina, como dejándome saber que no importa lo que mi

promedio era, yo era su estudiante estrella. Él esperaba que yo tuviera la respuesta correcta.

-"Todavía lo es"- Gritaron los semidioses griegos, pero no celosos, si no felices pues Percy no era de los egocentricos que van molestando a la gente.

"Percy." Dijo. "¿No te dijo nada tu madre?"

"Ella dijo…" Recordé sus ojos tristes, mirando hacia el mar. "Ella me dijo que tenia miedo de enviarme aquí, si bien mi padre lo había

querido. Ella dijo que una vez que yo estuviera aquí, probablemente no podría salir. Ella quería mantenerme cerca de ella."

Las diosas en la sala sonrieron.

"Típico." Dijo el Sr. D. " Así es cómo resultan muertos usualmente. Joven, ¿vas a pujar o no?"

Poseidón le lanzó una bola de agua al dios del vino que le dio en la cara.

"¿Qué?" Pregunté.

Él explicó, impacientemente, cómo pujar en los naipes, y así lo hice.

"Me temo que hay demasiado para decir." Quirón dijo. "Temo que nuestra película usual de orientación no será suficiente."

-"No la vio"- Preguntó Annabeth. Quirón nego con la cabeza.

"¿Película de orientación?" Pregunté.

"No." Quirón decidió. "Pues Bien, Percy. Sabes que tu amigo Grover es un sátiro. Sabes " – él señaló al cuerno en la caja del zapato –

"Que has matado al Minotauro. No una hazaña pequeña, tampoco, muchacho. Lo que probablemente no sepas es que los grandes

poderes están en trabajo en tu vida. Dioses – las fuerzas que tu llamas los dioses griegos – están muy vivos."

Miré a los demás alrededor de la mesa.

Esperé a que alguien gritar, ¡No! Pero todo lo que conseguí fue al Sr. D gritando. "Oh, un matrimonio real. ¡Truco! ¡Truco!" Él cacareó

como si llevara la cuenta de sus puntos.

Todos se rieron de la actitud de Dinosio.

"Sr. D." Grover preguntó tímidamente. "Si usted no la va a comerlo, ¿puedo tener su Coca de dieta?"

"¿Eh? Oh, bien."

Grover mordió un enorme pedazo de la lata vacía de aluminio y la masticó tristemente.

"Espere." Le dije a Quirón. "Usted me está diciendo que hay tal cosa como Dios."

"Bueno, ahora." Quirón dijo. "Dios mío – letra mayúscula G, Dios. Ese es un asunto enteramente diferente. Nosotros no tenemos tratos con

los metafísicos."

"¿Metafísico? Pero usted acaba de hablar acerca de…"

"Ah, los dioses, el plural, así como en, grandes seres que controlan las fuerzas de naturaleza y los empeños humanos: Los dioses

inmortales de Olimpo. Ese es un asunto más pequeño."

-"Como que más pequeño"- Dijo Zeus indignado.

"¿Más pequeño?"

"Si, realmente. Los dioses que discutimos en la clase de latín."

"Zeus." Dije. "Hera. Apolo. Se refiere a ellos."

-"Me nombra, me nombra a mi y no a su padre. Jajajaja"- Dijo Apolo riendo.

Y allí estaba otra vez –truenos remoto en un día despejado.

"Joven." Dijo el Sr. D. "Realmente sería menos casual acerca de tirar esos nombres alrededor, de ser tu."

"Pero son historias." Dije. "Ellos son… mitos, para explicar relámpago y las estaciones y cosas. Son lo que las personas creían antes de que

existiera ciencia."

-"Oh oh, eso no le va a gustar nada."- Dijo Piper con una mueca.

"¡Ciencia!" Sr. D se burló. "Y dime, Perseus Jackson." – me sobresalte

cuando él dijo mi nombre real, el cual nunca le dije a alguien –

-"A si que no te gusta que te llamen Perseus, eh"- Dijo Thalia con una sonrisa a Percy.

-"No me gusta"- Dijo el pequeño haciendo un puchero y poniendo ojos de cachorrito. Annabeth sonrio y le beso la cabeza a lo que Percy sonrío.

"¿Qué pensarán las personas acerca de tu 'ciencia' dos mil años de ahora?" Sr. D continuó. "¿Hmm? Le llamarán un primitivo mumbo jumbo. Eso

es. Oh, amo a los mortales – no tienen absolutamente sentido de perspectiva. Piensan que han llegado tan lejos. ¿Y lo han hecho,

Quirón? Mira a este chico y dímelo."

No me estaba gustando el Sr. D mucho, pero había algo acerca de la forma en que él me llamó mortal, como si... él no lo fuera. Era

suficiente como meter un bulto en mi garganta, sugerir por que Grover era cumplidor poniéndole atención a sus cartas, masticando

su lata de soda, y callándose la boca.

"Percy." Quirón dijo "Puedes elegir creer o no, pero el hecho es que inmortal significa inmortal. ¿Puedes imaginarte eso por un momento,

nunca morir? ¿Nunca desvanecerse? ¿Existiendo, simplemente como eres para siempre?"

-"Y pensar que una vez se lo ofrecieron."- Dijo Nico al oído de Thalia. Ella asintió quedamente con la cabeza.

Estaba a punto de contestar, se lo primero que me venia a la cabeza, que sonaba como a un trato bastante bueno, pero el tono de la voz

de Quirón me hizo titubear.

"Quiere decir, ya sea que las personas crean en usted o no" Dije.

"Exactamente." Quirón estuvo de acuerdo. "Si tu fueras un dios, te gustaría ser llamado un mito, ¿una vieja historia para explicar

relámpago? ¿Qué ocurre si te digiera, Perseus Jackson, que algún día personas te llamarían un mito, simplemente creado para explicar

como niños pequeños pueden lograr sobreponerse a perder a sus madres?"

-"Eso fue duro Quirón"- Dijo Annabeth.

-"Si, lo siento."- Respondio arrepentido el centauro.

Mi corazón golpeaba. Él estaba tratando de enojarme por alguna razón, pero yo no se lo iba a permitir. Dije. "No me gustaría eso. Pero

no creo en dioses."

"Oh, deberías." Sr. D murmuraba. "Antes de que uno de ellos le incinere."

Poseidón miro furibundo al dios.

Grover dijo. "Por… por favor, señor. Él acaba de perder a su madre. Él está en estado de shock."

-"Gracias Grover"- Dijo Poseidón mirando al sátiro. Este hizo un gesto para quitarle importancia.

"Una Cosa afortunada, también." Sr. D masculló, jugando una carta. "Suficientemente mal estoy recluido en este trabajo, trabajando con

niños que ni siquiera creen."

-"Estas diciendo que es suerte que halla perdido a su madre."- Dijo Hera. Dinosio no pudo responder porque recibió una ducha con la mitad del océano Pacífico

Él agitó su mano y una copa apareció sobre la mesa, como si la luz del sol se hubiera doblado, momentáneamente, y tejido el aire en un

vaso. La copa se llenó a si misma con vino tinto.

Zeus miro a su hijo que se encogio en su asiento.

Mi mandíbula se cayó, pero Quirón apenas miró hacia arriba.

"Sr. D," Le advertí. "Sus restricciones."

El Sr. D miró el vino y fingió sorpresa.

"Oh cielos." Él miró al cielo y gritó. "¡Viejos hábitos! ¡Lo siento!"

-"Si claro, viejos hábitos"- Dijo Zeus con una mueca y con la vista fija en el dios del vino.

Más trueno.

El Sr. D agitó su mano otra vez, y la copa se transformó en una lata fresca de Coca Cola Diet. Él suspiró infelizmente, abriendo la parte

superior de la lata de cola, y regresó a su juego de cartas. Quirón me guiñó el ojo. "El Sr. D ofendió a su padre hace un tiempo,

le tomó el gusto a una ninfa de los bosques quién había sido declarada prohibida."

-"Prohibida, pero no sabe lo que eso significa"- Resoplo el rey de los dioses.

"Una Ninfa de los Bosques." Repetí, todavía mirando a la lata de Cola como se fuera del espacio exterior.

"Si." Sr. D confesó. "Padre le gusta castigarme. La primera vez, prohibición. ¡Espantoso! ¡Absolutamente diez horrorosos años! La

segunda vez – pues bien, ella en realidad era bonita, y no pude mantenerme lejos – la segunda vez, él me envió aquí. La Colina

Mestiza. Campamento de verano para pequeños diablillos como tu. 'Sea una mejor influencia,' él me dijo. 'Trabaje con jóvenes en vez de

derribarlos.' Ha.' Absolutamente injusto."

-"Absolutamente justo"- Dijo Zeus.

El Sr. D sonó aproximadamente de seis años de edad, como un mocoso que hace pucheros.

Todos los dioses se rieron disimuladamente.

"Y..." Tartamudeé. "Su padre es..."

"Di inmortales, Quirón." Sr. D dijo. "Pensé que le enseñaste a este niño lo básicos. Mi papá es Zeus, por supuesto."

Examiné rápidamente nombres con D de la de mitología griega. Vino. La piel de un tigre. Los sátiros que todos parecen trabajar aquí. La

manera en que Grover se encogió de miedo, como si el Sr. D fuera su amo.

Dinosio sonrio ante esto, era genial poder controlar a los sátiros.

"Usted es Dionisio." Dije. "El dios del vino."

El Sr. D rodó sus ojos. "¿Qué dicen estos días, Grover? ¿Dicen los niños, 'Pues Bien, ¡Duh!'?"

"S-si, Sr. D."

"¡Entonces, bien, duh! Percy Jackson. Pensabas que era Afrodita, ¿quizás?"

-"Mas quisieras"- Dijo Afrodita sacamdole la lengua.

"Usted es un dios."

"Si, niño."

"Un dios. Usted."

-"Creeme primito, todos no preguntamos lo mismo"- Dijo Hermes con una sonrisa.

Él giro si mirada directa hacia mí, y vi un tipo de fuego purpúreo en sus ojos, un indicio que este hombre pequeño llorón, regordete sólo

me mostraba el pedacito más diminuto de su naturaleza verdadera. Vi visiones de vides ahogando incrédulos hasta morir, guerreros

borrachos dementes con deseos de batalla, marineros gritar mientras sus manos se volvían aletas, sus caras expandiendo en

hocicos de delfín. Supe que si le empujara, el Sr. D me mostraría peores cosas. Él plantaría una enfermedad en mi cerebro que me

dejaría llevando una camisa de fuerza en un cuarto de hule para el resto de mi vida.

-"Ni se te ocurra tocarle un solo pelo Dinosio."- Dijo Poseidón

"¿Te gustaría probarme, niño?" Él dijo quedamente.

"No. No, señor."

El fuego murió un poco. Él se devolvió a su juego de cartas. "Creo que gano."

Dinosio miró interesado, porfin iba a ganarle al centauro.

"No del todo, Sr. D." Quirón dijo. Él bajó una corrida, llevó la cuenta de los puntos, y dijo, " El juego va para mi."

Quirón sonrió y Dinosio se volvio a recostar en el asiento con una mueca de disgusto.

Pensé Sr. D iba a vaporizar a Quirón directamente de su silla de ruedas, pero él simplemente suspiró a través de su nariz, como si él

estuviera acostumbrado a ser derrotado por el profesor de latín. Él se levantó, y Grover se levantó, también.

"Estoy cansado." El Sr. D dijo. "Creo que tomaré una siesta antes de la reunión de canto de esta noche. Pero primer, Grover, necesitamos

hablar, otra vez, acerca de tu menos que perfecto desempeño en esta asignación."

Los amigos de Grover lo fulminaron con la mirada pero esto parecio no darse cuenta ya que vovia a leer su revista.

La cara de Grover se perlo con sudor. "S-si, señor."

El Sr. D se giró hacia mí. "La cabaña once, Percy Jackson. Y cuida tus modales."

Él se metió en la casa de granja, Grover siguiéndolo miserablemente.

"¿Grover estará bien?" Le pregunté a Quirón.

Grover sonrió tristemente, echaba de menos a Percy y su manía de preocuparse por todo el mundo.

Quirón asintió con la cabeza, aunque él se vio un poco preocupado.

"El viejo Dionisio no está realmente disgustado. Él sólo odia su trabajo. Él ha sido... ah, castigado, creo que tu dirías eso, y él no

puede soportar esperar otro siglo antes de que se le permita volver al Olimpo."

"El monte Olimpo." Dije. "¿Me está diciendo que realmente hay un palacio allí?"

"Ahora bien, está el Monte Olimpo en Grecia. Y entonces está la casa de los dioses, el punto de convergencia de sus poderes, que de hecho

solía estar en el Monte Olimpo. Todavía es llamado Monte Olimpo, por el respeto a las viejas costumbres, pero el palacio se mueve,

Percy, justo como los dioses lo hacen."

"¿Usted quiere decir que los dioses griegos están aquí? ¿Como... en América?"

"Pues bien, ciertamente. Los dioses se mueven con el corazón del oeste."

-"No lo va a entender"- Dijo Nico.

"¿El que?"

"Vamos, Percy. Lo que tu llamas 'Civilización del oeste.' ¿Piensa que es simplemente un concepto abstracto? No, es una fuerza viviente.

Una conciencia colectiva que ha ardido por miles de años. Los dioses son parte de eso. Tu podrías decir que son la fuente de eso, o al

menos, están atados tan apretadamente a ello que posiblemente no podrían desvanecerse, no a menos que toda Civilización del oeste

estuviera extinta. El fuego empezó Grecia. Entonces, como tu bien sabes – o como espero que sepas, desde que pasó por mi curso – el

corazón del fuego se mudó a Roma, y así también hizo a los dioses. Oh, nombres diferentes, quizá – Júpiter para Zeus, Venus para

Afrodita, y así adelante – pero las mismas fuerzas, los mismos dioses."

"Y entonces murieron."

Apolo y Hermes se tocaron con deseperación.

-"No parcemos muertos y definitibamente no somos fantasmas"- Dijeron los dos. Los semidioses se rieron y los dioses solo pusieron los ojos en blanco.

"¿Morir? No. ¿Murió el Oeste? Los dioses simplemente se movieron, para Alemania, para Francia, para España, para un rato. Dondequiera

que la llama fuera más brillante, los dioses estaban allí. Gastaron varios siglos en Inglaterra. Todo lo que necesitas hacer es ver la

arquitectura. Las personas no olvidan a los dioses. Cada lugar que han regido, por los últimos tres mil años, tu los puede ver en

pinturas, en estatuas, en los edificios más importantes. Y si, Percy, por supuesto que están ahora en tus Estados Unidos. Mira a tu

símbolo, el águila de Zeus. Mira la estatua de Prometeo en el Centro Rockefeller, las fachadas griegas de tus edificios del gobierno en

Washington. Te desafío a encontrar cualquier ciudad americana donde los olímpicos no son destacadamente exhibidos en lugares

múltiples. Te guste o no – y me creerás, muchas personas no les gustó mucho Roma, tampoco – América es ahora el corazón de la

llama. Es el gran poder del oeste. Y así es que el Olimpo está aquí. Y estamos aquí."

Era todo demasiado, especialmente el hecho que parecí que yo estaba incluido en el nosotros de Quirón, como si fuéramos parte de

algún club.

-"Eh, podríamos hacer un club,¿Que te parece Hermes?"- Dijo Apolo con una sonrisa. Hermes sonrió a la vez que asentía con la cabeza.

"¿Quién es usted, Quirón? ¿Quién...quién soy?"

Quirón sonrió. Él desvió su peso como si él fuera a levantarse de su silla de ruedas, pero yo sabía que eso era imposible. Él estaba

paralizado de la cintura hacia abajo.

"¿Quién eres?" Él reflexionó. "Pues bien, esa es la pregunta que todos nosotros queremos contestar, ¿verdad? Pero por ahora, deberíamos

conseguirte una litera en la cabaña once. Habrá amigos nuevos para conocer. Y tiempo en abundancia para las lecciones mañana.

Además, habrá más campistas en la fogata esta noche, y simplemente adoro el chocolate."

-"Eso es un eufemismo"- Dijo Thalia con una sonrisa. -"Tu estas obsesionado con el chocolate." Al terminar todos se estaban riendo de las orejas del centauro.

Y en ese entonces él se levantó de su silla de ruedas. Pero hubo algo extraño acerca de la forma que él lo hizo. Su manta cayó de sus

piernas, pero las piernas no se movieron. Su cintura seguía alargándose, alzándose sobre su cinturón. Al principio, pensé que él

llevaba puesta ropa interior larguísima, blanca de terciopelo, pero mientras él seguía levantándose fuera de la silla, más alto que

cualquier hombre, me di cuenta de que la ropa interior de terciopelo no era ropa interior; era el frente de un animal, músculo y tendón

debajo de pelaje blanco grueso. Y la silla de ruedas no era una silla. Era una especie de envase, una enorme caja sobre ruedas, y debía de

ser mágica, porque no hay forma de que pudiera almacenarlo por completo a él. Una pierna salió afuera, larga y de rodilla nudoso, con

una enorme pezuña pulida. Luego otra pierna delantera, luego cuartos traseros, y entonces la caja quedó vacía, nada excepto una

concha de metal con un par de falsas piernas humanas pegadas. Clavé los ojos al caballo que acababa de salir de la silla de ruedas: Un

enorme semental blanco. Pero dónde su cuello debería estar estaba el cuerpo superior de mi profesor de latín, suavemente unido al tronco

de caballo.

"Qué alivio." El centauro dijo. "Había sido enjaulado allí dentro tanto tiempo, mis espolones se habían quedado dormidos. Ahora, ven,

Percy Jackson. Conozcamos a los otros campistas."

-"Quirón, creo que los dejaste bastante impactado"- Dijo Katie con una sonrisa.