La trama de los libros y los personajes no me pertenecen.

Aquí les dejo el próximo capítulo de mi historia, que los disfruten y lamento haber tardaro tanto en escribirlo.

-"Bien quién quiere leer ahora"- Dijo Aquiles sosteniendo el libro en alto.

-"Yo lo haré"- Dijo Nico con una sonrisa cogiendo el libro.

Pero antes de que iniciara la lectura Percy se levantó y se dirigió caminando hacia Thalía. Esta le recibió con una sonrisa, en el mismo momento en el que Poseidón hizo aparecer unos juguetes junto a los dos.

Las cazadoras veían conmocionadas la escena, Thalía llevaba el uniforme de las cazadoras, pero no se había sentado con ellas, se reía con los chicos y había recibido con los brazos abiertos a ese pequeño, aunque era un chico. No entendían el comportamiento de la que parecía ser una futura compañera.

-"Llegare a ser el señor supremo del baño"- Leyó Nico y nada más terminar se unió a las risas de toda la sala. Clarisse se había puesto roja y tenía una mirada de asesina.

Una vez superado el hecho de que mi profesor de latín era un caballo,

-"Algo totalmente normal"- Dijo Leo con un tono tan serio que provocó una carcajada general.

tuvimos un viaje agradable, aunque me cuidé de no andar detrás de él. Yo había hecho de patrulla recoge-caca en el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy un par de veces, y, lo siento, yo no confiaba en la parte de atrás de Quirón de la manera en que confiaba de su frente.

Quirón se sonrojó mientras fruncía el ceño. Los demás se estaban riendo a pierna suelta.

Pasamos por el hoyo de voleibol. Varios de los campistas se dieron un codazo el uno al otro. Uno señaló el cuerno de minotauro que yo llevaba. Otro dijo: "Es él".

La mayoría de los campistas eran mayores que yo. Sus amigos sátiros eran más grandes que Grover, todos ellos trotando en camisetas naranja de CAMPAMENTO MESTIZO, con nada más para cubrir sus melenudos traseros desnudos. Yo no era normalmente tímido, pero la forma en que me miraban me hacía sentir incómodo. Me sentía como que estaban esperando que yo diera un sopetón o algo así.

-"Así que no le gusta que le miren eh"- Dijo Jason, cada vez le estaba gustando más este chico.

Miré hacia atrás a la granja. Era mucho más grande de lo que había percibido— cuatro pisos de altura, cielo azul con adornos blancos, como un balneario de lujo. Estaba mirando a la veleta del águila de bronce en la parte superior, cuando algo me llamó la atención, una sombra en la ventana más alta del ático gablete.

Todos los griegos que conocían al antiguo Oráculo se estremecieron.

Algo había movido la cortina, sólo por un segundo, y tuve la clara impresión de que estaba siendo vigilado.

-"Paranoico"- Murmuró Travis, ganándose un golpe en la cabeza por parte de Katie mientras todos a su alrededor se reían.

"¿Qué pasa ahí?" Le pregunté a Quirón.

Él miró hacia donde yo estaba señalando, y su sonrisa desapareció.

"Sólo el ático."

"¿Alguien vive ahí?"

"No", dijo con firmeza. "No es una cosa viva."

Tuve la sensación de que estaba siendo sincero. Pero también estaba seguro de que algo había movido la cortina.

-"Buenos instintos"- Murmuró Frank.

"Vamos, Percy," dijo Quirón, su tono alegre ahora un poco forzado. "falta mucho por ver."

-"Quirón, tienes que aprender a cambiar de tema"- Se quejó Hermes.

Caminamos a través de los campos de fresas, donde los campistas estaban recogiendo sacos de bayas, mientras que un sátiro interpretaba una melodía en una flauta de caña.

Quirón me dijo que el campamento cultivaba una buena cosecha para exportar a los restaurantes de Nueva York y el Monte Olimpo. "esto paga nuestros gastos", explicó. "Y las fresas se toman casi sin esfuerzo."

Dijo que el Sr. D tenía este efecto en plantas con frutos: ellas solo se volvían locos cuando él estaba cerca. Esto trabajaba mejor con las uvas de vino, pero el Sr. D se limitó al cultivo de estas, por lo que crecieron fresas en su lugar.

-"Echo de menos las uvas, y ni te imaginas el vino" Dijo Dionisio en un suspiro.

Vi al sátiro tocando su flauta. Su música fue causando que líneas de bichos dejaran el campo de fresas en todas direcciones, como los refugiados que huyen de un incendio. Me preguntaba si Grover podría trabajar ese tipo de magia con la música. Me preguntaba si todavía estaba dentro de la casa, siendo reprendido por el Sr. D.

"Grover no se meterá en demasiados problemas, ¿verdad?" Le pregunté a Quirón. "Quiero decir... él fue un buen protector. De verdad."

-"Oh Percy, te agradezco que te preocupes"- Dijo Grover.

-"Claro que se preocupa, eres su amigo"- Dijo Annabeth. Grover miro sonriendo al niño que estaba jugando con Thalía.

Quirón suspiró. Se quitó la chaqueta y la colgó de su lomo de caballo como una silla de montar.

"Grover tiene grandes sueños, Percy. Tal vez más grandes que razonables. Para alcanzar su objetivo, primero tiene que demostrar una gran valentía teniendo éxito como un guardián, encontrando un nuevo campista y trayéndolo a salvo a la Colina Mestiza."

Quirón le pidió perdón a Grover con la mirada y este asintió con una sonrisa tranquilizadora.

"¡Pero lo hizo!"

-"Gracias Percy"- Murmuró Grover. Los romanos miraron al sátiro con pena, había demostrado ser mucho mejor y más útil que sus homólogos romanos.

"Yo podría estar de acuerdo contigo," dijo Quirón. "Pero no es mi lugar juzgar. Dionisio y el Consejo de Cloven Elders deben decidir. Me temo que no puedan ver esta tarea como un éxito."

Después de todo, Grover te perdió en Nueva York. Luego está el lamentable... ah... destino de tu madre.

Y el hecho de que Grover estaba inconsciente cuando lo sacaste en el lindero de propiedad. El Consejo podría preguntarse si esto no muestra nada de coraje por parte de Grover. "

-"Claro que es valiente, Percy está a salvo y admitamos que eso de por sí, con su mala suerte, es mucho"- Dijo Nico con una sonrisa. Todos se rieron, se habían dado cuenta que la suerte de Percy no es que fuera de las mejores.

Quise protestar. Nada de lo que pasó fue culpa de Grover. También me sentía muy, muy culpable.

Si no le hubiera dado a Grover el tiquete en la estación de autobuses, él no podría haberse metido en problemas.

-"Porque será que no me sorprende"- Suspiro Thalía acariciando la cabeza de su pequeño primo.

-"¿Por qué lo dices?"- Pregunto Hazel interesada, al igual que Frank.

-"Oh, es costumbre de Percy sentirse culpable por cosas que ni siquiera puede evitar"- Dijo Annabeth. Hazel asintió en compresión, Percy también tenía episodios de culpabilidad en el campamento romano.

"Él va a tener una segunda oportunidad, ¿no?"

-"Esa fue la segunda oportunidad"- Murmuro Annabeth lo suficientemente bajo como para que solo la escucharan Nico y Thalía.

Quirón hizo una mueca. "me temo que esta fue la segunda oportunidad de Grover, Percy. El consejo no estaba ansioso de darle otra, tampoco, después de lo que sucedió la primera vez, hace cinco años. El Olimpo sabe, le aconsejé esperar más tiempo antes de intentarlo de nuevo. Él es todavía muy pequeño para su edad... ".

"¿Qué edad tiene?"

"Oh, veintiocho años."

-"¿En serio?"- Preguntó Leo asombrado.

-"Bueno, ahora tengo casi treinta y dos años"- Dijo Grover.

"¡Qué! ¿Y está en sexto grado?"

"Los sátiros maduran la mitad de rápido que los seres humanos,

Percy. Grover ha sido el equivalente a un estudiante de escuela media en los últimos seis años".

"Eso es horrible."

-"Sí que lo es"- Gritaron todos los semidioses menos los hijos de Atenea.

"Absolutamente", Quirón acordó. "En cualquier caso, Grover maduró tardíamente, incluso para los estándares de sátiro, y aún no es muy

competente en la magia del bosque. ¡Ay!, estaba ansioso por cumplir su sueño. Tal vez ahora él encontrará otra carrera...".

"Eso no es justo", le dije. "¿Lo que sucedió la primera vez? ¿Fue realmente tan malo?"

Grover miró hacia abajo con una mueca que pronto cambio a una de incomprensión cuando Thalía le pego en la cabeza.

-"Te tengo dicho que no fue culpa tuya."- Gruño Thalía. Grover asintió aunque no muy convencido. Thalía soltó un suspiro de resignación mientras Nico, Leo y los Stoll se reían disimuladamente.

Quirón apartó la mirada rápidamente. "Vamos a seguir adelante, ¿de acuerdo?"

Hermes resopló ante la manera de cambiar de tema de Quirón. Eso se necesitaba trabajar urgentemente.

Pero yo no estaba muy dispuesto a abandonar el tema. Algo se me había ocurrido cuando Quirón habló sobre el destino de mi madre, como si estuviera evitando intencionadamente la palabra muerte. Los comienzos de una idea-una pequeña esperanza de fuego-comenzaron a formarse en mi mente.

-" Será mejor que no piense en eso"- Dijo Hades con una pequeña mueca, le estaba empezando a gustar este sobrino, que parecía ser muy buen amigo de su hijo, algo que nuca había pasado, los hijos de los tres grandes amigos.

" Quirón ", dije. "Si los dioses y el Olimpo y todo esto es real..."

"¿Sí, hijo?"

"¿Significa eso que el Inframundo es real, también?" la expresión de Quirón se oscureció.

Como la de todos en la sala. Percy levanto la vista del juguete que estaba usando y al ver a todos le pregunto en el oído a Thalía que pasaba. Esta le dio un beso en la mejilla para tranquilizarle.

"Sí, hijo." Hizo una pausa, como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras. "Hay un lugar donde los espíritus van después de la muerte. Pero, por ahora... hasta que sepamos más... Insto a que lo saques de tu mente".

"¿Qué quieres decir…hasta que sepamos más"? "

"Vamos, Percy. Vamos a ver el bosque".

Hermes puso mala cara mientras el resto de los dioses se reía por lo bajo.

Conforme nos acercamos, me di cuenta de lo grande que era el bosque. Ocupaba al menos una cuarta parte del valle, con árboles tan altos y gruesos, podrías imaginar que nadie había estado allí desde los nativos americanos.

Los romanos miraron asombrados, ellos no tenían bosque en su campamento.

Quirón, dijo, "Los bosques están llenos, si es que quieres probar suerte, pero ve armado."

"¿Llenos de qué?"- Pregunto Frank.

"¿Llenos de qué?", Le pregunté. "¿Armado con qué?"

Todos se rieron de la coincidencia.

"Ya lo verás. La Captura de la Bandera es este viernes por la noche. ¿Tienes tu propia espada y escudo?"

-"¿Cómo va a tener su propia arma?"- Preguntó Hazel.

-"A veces alguno campistas llegan con algunas armas."- Explico Quirón.

"¿Mi propia qué?"

"No," dijo Quirón. "No creo que lo tengas. Creo que un tamaño cinco te servirán. Voy a visitar el arsenal más tarde."

-"Quirón lo estas confundiendo más todavía."- Se quejó Poseidón.

Quería preguntar qué tipo de campamento de verano tenía un arsenal, pero había muchas otras cosas en qué pensar, por lo que el recorrido continuó. Vimos el campo de tiro con arco, el lago de canoas, los establos (los cuales a Quirón no parecían gustarle mucho),

Todos se rieron mientras que a Quirón se le pusieron las orejas rojas y fruncía el ceño. Thalía al ver esto le susurró algo al oído de Percy. Este se levantó camino junto a Quirón, el cual se inclinó hacia abajo al verlo venir.

-"Lo siento"- Murmuró Percy. Quirón le sonrió y le revolvió el pelo. Percy le devolvió la sonrisa y volvió junto a Thalía.

El campo de tiro de jabalina, el anfiteatro de canto y el escenario donde Quirón dijo que tenían combates de espada y lanza. "¿Combates de espada y lanza?", Le pregunté.

-"¿En serio?"- Preguntó un hijo de Marte con una sonrisa. Los griegos asintieron.

-"Menos mal que no lo tenemos, imagínate luchar contra Percy con la espada"- Murmuró Hazel a Frank, aunque todos la escucharon, y le dieron la razón, menos lo que no habían visto luchar a Percy.

"Los retos de la cabaña y todo eso", explicó. "No es letal. Usualmente. Oh, sí, y hay un comedor del cuartel".

Hermes ya se había dado por vencido en lo que respecta a Quirón y los cambios de tema por lo que solo puso los ojos en blanco.

Quirón señaló un pabellón al aire libre enmarcado en columnas griegas blancas sobre una colina con vista al mar. Había una docena de mesas de picnic de piedra. Sin techo. Sin paredes.

"¿Qué hacen cuando llueve?", Le pregunté.

Quirón me miró como si fuera un poco raro. "Todavía tenemos que comer, ¿no?" Decidí cambiar de tema.

Todos se rieron.

-"Quirón, es normal que pregunte no crees"- Dijo Thalía entre risas. Quirón solo miro divertido la escena.

Por último, me mostró las cabañas. Había doce de ellas, ubicadas en el bosque junto al lago. Estaban dispuestas en U, con dos en la base y cinco en una fila a cada lado. Y eran, sin duda, la colección más extraña de edificios que había visto.

Los romanos miraron extrañados y preguntándose si eran iguales a las cabañas en las que habían dormido la noche anterior.

Excepto por el hecho de que cada una tenía un número grande de bronce por encima de la puerta (impares en el lado izquierdo, pares a la derecha), no se veían para nada iguales. La número nueve tenía chimeneas, como una fábrica diminuta. La número cuatro tenía enredaderas de tomate en las paredes y un techo de césped real. La siete parecía estar hecha de oro macizo, que brillaba tanto a la luz del sol que era casi imposible de ver. Todas ellas se enfrentaban en un área común del tamaño de un campo de fútbol, salpicada de estatuas

griegas, fuentes, flores, y un par de aros de baloncesto (los cuales eran más que mi altura).

En el centro del campo había una gran piedra revestida con una hoguera. A pesar de que se trataba de una tarde calurosa, el corazón ardía. Una niña de unos nueve años de edad estaba cuidando el fuego, atizando los brasas con un palo.

-"El me vio"- Dijo Hestia con una sonrisa.

-"Si, y me dijo que lamentaba no haberla saludado"- Dijo Nico devolviéndole la sonrisa a la diosa.

El par de cabañas en la cabecera del campo, las número uno y dos, lucían como los mausoleos de él y ella, grandes palcos de mármol blanco con gruesas columnas en el frente. La cabaña uno era la más grande y más voluminosa de las doce. Sus puertas de bronce pulido brillaban como un holograma, para que desde diferentes ángulos relampaguearan rayos dando la apariencia de que las atravesaban. La cabaña dos era más agraciada de alguna forma, con columnas más delgadas con guirnaldas de flores y granadas. Las paredes estaban talladas con imágenes de pavos reales.

"¿Zeus y Hera?" Supuse.

"Correcto", dijo Quirón.

"Sus cabañas parecen vacías".

"Varias de las cabañas lo están. Eso es verdad. Nadie se queda en una o dos".

Hera dejó escapar un suspiró, por esta vez iba a dejar pasar a los dos hijos de su marido, aunque solo por esta vez.

Muy bien. Así que en cada cabaña había un dios diferente, como una mascota.

Todos se rieron, nunca se les había ocurrido mirarlo así.

Doce cabañas para los doce olímpicos. Pero ¿por qué alguna estaría vacía?

Me detuve en frente de la primera cabaña a la izquierda, la cabaña tres.

Poseidón y sus hijos sonrieron a la vez que miraban a Percy jugando en brazos de la hija de Zeus.

No era alta y poderosa como la cabina uno, pero era larga y baja y sólida. Los muros exteriores eran de áspera piedra gris salpicada de trozos de conchas y corales, como si las placas hubieran sido talladas directamente del fondo del océano. Me asomé por el interior de la puerta abierta y Quirón, dijo, "¡Oh, yo no haría eso!"

-"¿Porque no?"- Se quejó el dios del mar como un niño pequeño.

Antes de que pudiera tirar de mí hacia atrás, capte la fragancia salada del interior, como el viento en la playa de Montauk. Las paredes interiores brillaban como una oreja marina. Había seis literas vacías con sábanas de seda dobladas hacia abajo. Pero no había ninguna señal de que cualquier persona hubiera dormido allí. El lugar se sentía tan triste y solo, me alegré cuando Quirón puso su mano sobre mi hombro y dijo: "Vamos, Percy."

La mayoría de las otras cabañas estaban llenas de campistas.

Los dioses con hijos sonrieron ante eso.

La número cinco era de color rojo brillante, un verdadero trabajo de pintura desastroso, como si el color hubiera sido salpicado encima con cubos y puños. El techo estaba forrado con alambre de púas. Una cabeza de jabalí rellena colgaba sobre la puerta, y sus ojos parecían seguirme. En el interior pude ver un montón de niños con miradas torvas, ambos niñas y niños, jugaban a las vencidas y discutían entre ellos mientras sonaba la música rock. El más fuerte era una niña de unos trece o catorce años. Llevaba una camiseta tamaño XXXL del CAMPAMENTO MESTIZO debajo de una chaqueta de camuflaje. Ella se

concentró en mí y me dio una malvada sonrisa de desprecio. Me recordó a Nancy Bobofit, aunque la niña campista era mucho más grande y lucia más ruda, y su pelo era largo y lacio, y marrón en lugar de rojo.

Clarisse puso una mueca a la vez que se ponía roja de ira al escuchar las risas contenidas de sus compañeros.

Seguí caminando, tratando de mantenerme alejado de los cascos de Quirón. "No hemos visto a ningún otro centauro" observe.

"No", dijo tristemente Quirón. "Mis parientes son gente salvaje y bárbara, me temo. Podrías encontrártelos en el desierto, o en eventos deportivos más importantes. Pero no verás a ninguno aquí."

-"Si, los Ponis Fiesteros son los mejores"- Gritaron los Stoll alzando los puños. Los griegos se echaron a reír mientras los romanos solo se veían intrigados a lo que los hermanos habían dicho.

"dijiste que tu nombre era Quirón. ¿De verdad eres...?"

Él me sonrió. "¿el Quirón de las historias? ¿El entrenador de Hércules y todo eso? Sí, Percy, lo soy."

Hércules sonrió con suficiencia mientras miraba a Quirón quien le correspondió con una pequeña sonrisa mientras pensaba No quiero saber que pasara cuando se entere de que ya no es mi favorito.

"Pero, ¿no deberías estar muerto?"

-"Que delicadeza Percy"- Dijo Frank haciendo reír a todos en la sala.

Quirón hizo una pausa, como si la pregunta le intrigara.

-"¿Qué?"- Dijo al ver todas las miradas de sorpresa que recibía- "No te preguntan eso todos los días."

"Honestamente no sé si debería estarlo. La verdad es que no puedo estar muerto. Verás, hace miles de años los dioses concedieron mi deseo. Podría continuar con el trabajo que amaba. Podría ser un maestro de héroes por el tiempo que la humanidad me necesitara. Gané mucho de ese deseo... y he entregado mucho. Pero todavía estoy aquí, así que sólo puedo suponer que soy necesario todavía. "

-"Siempre serás necesario"- Gritaron los semidioses griegos a lo que el centauro respondió con una amplia sonrisa.

Pensé en ser un maestro durante tres mil años. Eso no habría hecho parte de mi lista del Top diez de Cosas que deseo.

Todos se rieron del pensamiento.

"¿No te aburres alguna vez?"

-"Eso, ¿no te aburres?"- Dijo Leo con una mueca.

"No, no", dijo. "Terriblemente deprimente, a veces, pero nunca aburrido."

"¿Por qué deprimente?"

Quirón parecía volver a escuchar difícilmente de nuevo. "Oh, mira," dijo. "Annabeth está esperando por nosotros."

-"Sabes que Quirón ya me doy por vencido en esperar a que mejores a cambiar de tema por ti solo. A sí que cuanto antes des las clases mejor"- Dijo Hermes con un suspiro dramático.

La chica rubia que había conocido en la Casa Grande

-"Ya le han dicho mi nombre varias veces, ¿Por qué me sigue llamando 'la chica rubia.'?"- Dijo Annabeth con una mueca divertida.

Estaba leyendo un libro delante de la última cabaña a la izquierda, la número once. Cuando llegamos a ella, ella me miró críticamente, como si ella todavía estuviera pensando en lo mucho que yo babeaba.

-"Eso no es cierto"- Dijo Annabeth roja mientras el resto se reía sin control.

Traté de ver lo que estaba leyendo, pero no pude distinguir el título. Pensé que mi dislexia estaba actuando. Entonces me di cuenta de que el título no era siquiera Inglés. Las letras parecían griegas para mí.

-"¿Ustedes pueden leer griego?"- Preguntó Hazel. Los semidioses del campamento griego asintieron con la cabeza y Annabeth se apresuró a dar una explicación:

-"Nuestro cerebro esta cableado con el griego antiguo al igual que el vuestro con el latín."- Dijo con una sonrisa amable que Hazel respondió.

Quiero decir, literalmente griego. Había fotos de templos y estatuas y diferentes tipos de columnas, como los de un libro de arquitectura.

"Annabeth", Quirón dijo: "Tengo clase de tiro con arco a mediodía. ¿Tomarías a Percy desde aquí?"

"Sí, señor."

"Cabaña once" Quirón me dijo, señalando hacia la puerta. "Siéntete como en casa".

Todos los de la cabaña de Hermes que había estado en ese entonces bajaron la cabeza con vergüenza al recordar lo ocurrido ese día.

De todas las cabañas, la once parecía más como una regular cabaña vieja de un campamento de verano, con énfasis en vieja.

-"No es vieja"- Dijo Hermes haciendo un puchero.

-"No te preocupes papá ya no lo es. Percy nos ayudó a darle un cambio de imagen"- Dijo Travis con una sonrisa.

El umbral estaba desgastado, la pintura marrón descascarada. Sobre la puerta estaba uno de esos símbolos del doctor, un poste alado con dos serpientes envueltas a su alrededor. ¿Qué le llamaban ellos...?

-"Te apuesto cinco dracmas a que no lo sabe"- Le dijo Connor a su hermano en un susurro. Travis asintió mientras le daba la mano sellando el trató.

Un caduceo.

Connor estaba refunfuñando cuando le dio una bolsita con dracmas a su hermano que sonreía ampliamente.

En el interior, estaba repleto de gente, tanto niños y niñas, más que el número de literas. Sacos de dormir estaban repartidos por todo el suelo. Se veía como un gimnasio donde la Cruz Roja había establecido un centro de evacuación.

Los dioses bajaron la cabeza en vergüenza. Si había tantos niños era porque ellos no los reconocían.

Quirón no entró. La puerta era demasiado baja para él. Pero cuando los campistas lo vieron todos ellos estuvieron de pie y saludaron respetuosamente.

"Bueno, entonces," dijo Quirón. "Buena suerte, Percy. Nos vemos en la cena."

Él se alejó al galope hacia el campo de tiro con arco.

Me quedé en la puerta, mirando a los niños. No se inclinaban más. Ellos me miraban, evaluándome. Conocía esta rutina. Yo la había experimentado en bastantes escuelas.

-"Vaya que sí, es muy intuitivo para darse cuenta de eso"-Dijo Reyna.

"¿Y bien?" Annabeth solicito. "adelante."

Así que, naturalmente, me tropecé entrando por la puerta e hice el ridículo total por mí mismo.

-"Naturalmente"- Dijeron Thalía y Nico entre risas. Percy que estaba sentado entre ellos hizo un puchero que cambio por una sonrisa cuando dos pequeñas bolas de agua se levantaron de la fuente más cercana y chocaron con la cara de sus primos.

Todos miraron sorprendidos al niño pequeño que se reía mientras sus dos primos le sonreían con cariño. Este cuando dejo de reír se acercó a los dos adolescentes y les puso su pequeña manita en el brazo con lo que se secaron al instante. Al terminar los tres se volvieron hacia el resto de la sal que estaba en silencio cuando se dieron cuenta de que les estaban mirando.

-"¿Qué?"- Preguntó Thalía al resto.

-"Vaya, ese crío es poderoso"- Dijo Hades con una sonrisa que su sobrinito correspondió. Todos asintieron estando de acuerdo con lo dicho por el Dios, y no se dieron cuenta de la mirada de muerte que Hércules le envío al hijo menor de Poseidón. Aquí yo soy el más fuerte y el más poderoso, no ese crío que ni siquiera es hijo del dios rey.

Hubo algunas risitas de los campistas, pero ninguno de ellos dijo nada.

Annabeth anunció, "Percy Jackson, conoce a la cabaña once."

"¿Regular o indeterminado?", preguntó alguien.

Yo no sabía qué decir, pero Annabeth dijo, "indeterminado".

Todo el mundo se quejó.

-"Lo sentimos"- Gritaron los hijos de Hermes que habían estado allí a las miradas que estaban recibiendo, para su sorpresa de los dos campamentos.

Un tipo que era un poco mayor que el resto se dio a conocer. "Ahora, ahora, los campistas. Esto es para lo que estamos aquí. Bienvenido, Percy. Puedes tener ese lugar en el suelo, justo allí".

-"Luke"- Dijo Annabeth en un susurro.

El tipo era de unos diecinueve años, y se veía muy bien. Era alto y musculoso, con pelo rubio corto y una sonrisa amistosa. Llevaba una camiseta naranja sin mangas, pantalones cortos, sandalias, y un collar de cuero con cinco bolas de arcilla de diferentes colores. Lo único inquietante acerca de su apariencia era una gruesa cicatriz blanca que iba justo desde debajo de su ojo derecho hasta la mandíbula, como un viejo corte de cuchillo.

Luke pensó Hermes con una sonrisa.

"Se trata de Luke", Annabeth dijo, y su voz sonó diferente de alguna manera. Miré por encima y podría haber jurado que se ruborizaba.

-"No me ruborice"- Dijo Annabeth a la vez que todos intentaban no reírse.

Ella me vio mirando, y su expresión se endureció de nuevo. "Él es tu consejero, por ahora."

"¿Por ahora?", Le pregunté.

"Estás indeterminado", Luke explicó pacientemente. "Ellos no saben en qué cabaña ponerte, por lo que estás aquí. A la cabaña once llevan a todos los recién llegados, a todos los visitantes. Naturalmente, lo haríamos. Hermes, nuestro patrón, es el dios de los viajeros".

-"Buen consejero"- Murmuró Quirón para sí mismo. Si solo no hubiera seguido el mal camino pensó con amargura.

Miré a la pequeña sección del piso que me habían dado. No tenía nada que poner ahí para marcarlo como mío, sin equipaje, sin ropa, sin saco de dormir. Sólo el cuerno del Minotauro. Pensé acerca de ponerlo abajo, pero luego me acordé de que Hermes era también el dios de los ladrones.

Hermes hizo una mueca que borro de inmediato cuando se dio cuenta de la mirada que le enviaba Poseidón.

Miré a mí alrededor a las caras de los campistas, algunos hoscos y desconfiados, algunos sonriendo estúpidamente, algunos me miraban como si estuvieran esperando una oportunidad para picar mis bolsillos.

Los hijos de Hermes tenían una sonrisa traviesa en la cara mientras el resto de los presentes ponía los ojos en blanco.

"¿Cuánto tiempo estaré aquí?", Le pregunté.

"Buena pregunta", dijo Luke. "Hasta que estés resuelto".

"¿Cuánto tiempo tomará?"

Todos los campistas se rieron.

-"Lo sentimos"- Dijeron todos los dioses con hijos al mismo tiempo. Para su sorpresa y la de los romanos, los semidioses del campamento griego sonrieron amablemente a los dioses.

-"No se preocupen, Percy se encargó de que esto no volviera a pasar. "- Dijo Nico con una sonrisa dejando aún más intrigados a los dioses y romanos sobre lo que había hecho este hijo de Poseidón.

"Vamos", Annabeth me dijo. "Voy a mostrarte la cancha de voleibol."

"Ya la he visto".

"Vamos." Me agarró de la muñeca y me arrastró fuera. Podía oír a los niños de la cabaña once riéndose detrás de mí.

Todos se rieron cuando Annabeth esbozo una sonrisa cariñosa mientras recordaba el momento.

Cuando estábamos a pocos metros, Annabeth dijo, "Jackson, tienes que hacerlo mejor que eso."

-"Jackson eh, está en problemas"- Dijeron los Stoll para gran diversión de todos.

"¿Qué?"

Ella rodó los ojos y murmuró entre dientes: "No puedo creer que pensé que eras el elegido".

Leo al igual que los Stoll y Chris levantaban las cejas sugerentemente hacia Annabeth mientras el resto se reía.

"¿Cuál es tu problema?" Yo estaba enojado ahora. "Todo lo que sé es que maté a un minotauro"

"¡No hables así!" Annabeth me dijo. "¿sabes cuántos niños en este campamento les gustaría haber tenido tu oportunidad?"

-"Annabeth"- Dijo Atenea con sorpresa.

-"Lo siento, ya no pienso así"- Dijo la nombrada mirando hacia el suelo.

"¿Para matar?"

"¡Para luchar contra el Minotauro! ¿Para qué crees que nos entrenamos?"

Sacudí la cabeza. "Mira, si la cosa con la que luche era realmente el Minotauro, el mismo de las historias..."

"Sí".

"Entonces hay uno solo".

"Sí".

"Y se murió, como, hace un montón de años, ¿verdad? Teseo lo mató en el laberinto. Así que..."

-"Gracias hermanito por recordarme"- Dijo Teseo sonriendo a Percy, quien le devolvió la sonrisa.

"Los monstruos no mueren, Percy. Pueden ser asesinados. Pero no mueren".

-"Eso lo explica muy bien Annie"- Dijeron Nico y Thalía con una sonrisa socarrona. Annabeth solo les saco la lengua como respuesta.

"¡Oh, gracias. Eso lo explica!"

Todos miraron sorprendidos a los tres hijos de los tres grandes. Nunca se habían llevado bien entre sí los hijos de los tres dioses, hasta que aparecieron estos tres que parecen hermanos.

"Ellos no tienen alma, como tú y yo. Puedes ahuyentarlos por un tiempo, quizás hasta toda una vida si tienes suerte. Pero ellos son fuerzas primarias. Quirón los llama arquetipos. Eventualmente, ellos se rehacen... "

Pensé en la señora Dodds. "Quieres decir que si mato a uno, accidentalmente, con una espada"

"La Fur... quiero decir, tu profesora de matemáticas. Es correcto. Todavía está por ahí. Sólo la pusiste muy, muy enojada."

-"Todavía sigue enojada con él"- Comentó Nico con despreocupación.

"¿Cómo te enteraste de la Sra. Dodds?"

"Hablas dormido."

-"¿Y tú como lo sabes?"- Preguntó Leo con una sonrisa traviesa.

"Casi la llamaste algo. ¿Una furia? Son las torturadoras de Hades, ¿verdad?"

-"Así que desde que se enteró que es un semidiós no tiene respeto eh"- Le susurro Thalía a Nico haciendo que este se riera en silencio.

Annabeth miró nerviosamente al suelo, como si esperara que se abriera y se la tragara.

"No se les debe llamar por su nombre, incluso aquí. Las llamamos las Benévolas, si tenemos que hablar de ellas en absoluto."

"Mira, ¿hay algo que podemos decir sin este estruendo?" sonaba quejumbroso, incluso para mí mismo, pero en ese momento no me importaba. "¿Por qué me tengo que quedar en la cabaña once, de todos modos? ¿Por qué están todos tan apiñados? Hay un montón de literas vacías allá".

-"Eso, ¿Porque no se utilizan las otras cabañas? "- Preguntó un hijo de Marte.

-"Ahora lo explico"- Dijo Annabeth.

Señalé a las primeras pocas cabañas, y Annabeth se puso pálida. "No sólo eliges una cabaña, Percy. Depende de quiénes son tus padres. O... de tus padres. "

El hijo de Marte asintió en comprensión, al igual que el resto de romanos.

Se me quedó mirando, esperando a que yo entendiera.

-"Eso tomara mucho tiempo"- Dijo Thalía con una sonrisa mientras todos se reían.

"Mi mamá es Sally Jackson," le dije. "Ella trabaja en la tienda de dulces en la estación Grand Central. Al menos, solía".

Thalía y Nico miraron tristemente, Sally era como una madre para ellos.

"Lamento lo de tu madre, Percy. Pero eso no es lo que quiero decir. Me refiero a tu otro progenitor. Tu papá".

"Está muerto. Nunca lo conocí."

Annabeth suspiró. Evidentemente, ella había tenido esta conversación antes con otros niños. "Tu padre no está muerto, Percy."

"¿Cómo puedes decir eso? ¿Lo conoces?"

"No, por supuesto que no."

-"Sabes con eso solo lo confundes, ¿Cómo puedes saber que no está muerto si no lo conoces?"- Dijo Piper con una sonrisa.

"Entonces, ¿cómo puedes decir…"

"Porque te conozco. No estarías aquí si no fueras uno de nosotros".

"Tú no sabes nada de mí."

-"Ahora sí"- Murmuró Annabeth.

"¿No?" Ella arqueó una ceja. "Apuesto que te cambiabas de escuela a escuela. Apuesto a que fuiste expulsado de muchas de ellas."

"¿Cómo…?"

"Diagnosticado con dislexia. Probablemente el TDAH, también."

Traté de tragar mi vergüenza. "¿Qué tiene eso que ver con nada?"

-"¿Por qué vergüenza?"- Pregunto Hefestos.

-"Porque normalmente los niños suelen reírse de las personas diferentes. Los niños pueden llegar a ser muy crueles."- Dijo Rachel.

"En conjunto, es casi un signo seguro. Las letras flotan fuera de la página cuando lees, ¿verdad? Eso es porque tu mente está cableada para el griego antiguo. Y el TDAH— eres impulsivo, no puedes quedarte quieto en el aula. Esos son tus reflejos en el campo de batalla. En una pelea real, ellos te mantendrían vivo. En cuanto a los problemas de atención, es porque ves demasiado, Percy, no demasiado poco. Tus sentidos son mejores que los de un mortal regular. Por supuesto, los maestros te quieren medicado. La mayoría de ellos son unos monstruos. Ellos no quieren que los veas como lo que son. "

-"La verdad es que Percy tiene mayores reflejos que un semidiós normal"- Dijo Grover recordando las veces que los reflejos del joven le habían salvado la vida.

"Hablas como... ¿pasaste por lo mismo?"

"La mayoría de los niños de aquí lo hicieron. Si no fueras como nosotros, no podrías haber sobrevivido al Minotauro, y mucho menos la ambrosía y néctar."

"Ambrosía y néctar."

"La comida y la bebida que te estábamos dando para mejorarte. Esas cosas matarían a un chico normal. Esto habría regresado tu sangre al fuego y tus huesos a la arena y tú estarías muerto. Acéptalo. Tú eres un Mestizo."

Mestizo.

Yo estaba aturdido con tantas preguntas que no sabía por dónde empezar.

Entonces, una voz ronca gritó: "¡Bueno! ¡Un novato!"

-"Oh no"- Murmuró Clarisse.

Miré por encima. La niña grande de la fea cabaña roja estaba caminando hacia nosotros. Había otras tres chicas detrás de ella, todas grandes y feas y mirando amenazadoramente como ella, todas vestidas con chaquetas de camuflaje.

Las chicas de la cabaña de Ares soltaron un gruñido que sobresaltó a todos.

"Clarisse", Annabeth suspiró. "¿Por qué no te vas a pulir tu lanza o algo?"

Travis y Connor intentaban ocultar su risa al escuchar eso de la inteligente y culta hija de Atenea.

"Claro, señorita princesa," la niña grande, dijo. "Así que puedo traspasarte con esto la noche del viernes."

"¡Erre es korakas!" Annabeth dijo,

-"Annabeth"- Regaño Atenea. La chica murmuro un 'lo siento'.

Lo cual de alguna manera yo entendí que era el griego para "¡vete al cuerno! aunque yo tuve la sensación de que era una peor maldición de lo que sonaba. "Ustedes no tienen ninguna oportunidad".

"Vamos a pulverizarte", dijo Clarisse, pero sus ojos parpadearon. Tal vez ella no estaba segura de poder seguir adelante con la amenaza. Ella se volvió hacia mí. ¿Quién es ese enano? "

"Percy Jackson", Annabeth dijo, "conoce a Clarisse, hija de Ares."

parpadee. "¿Al igual que... el dios de la guerra?"

Ares se burló aunque no entendía la mueca que tenía su hija en ese momento.

Clarisse se burló. "¿Tienes algún problema con eso?"

"No", dije, recuperando el juicio. "Esto explica el mal olor."

-"Jajaja, muy buena esa Percy"- Rieron Hermes y Apolo, al igual que el resto de la sala excepto Ares y sus hijos.

Clarisse gruñó. "Tenemos una ceremonia de iniciación para los novatos, Prissy".

-"O sea que da ahí sacaste el apodo"- Le pregunto Thalía a Clarisse que asintió secamente.

"Percy".

"Lo que sea. Vamos, te mostraré".

"Clarisse…" Annabeth trató de decir.

"mantente fuera de esto, chica sabia".

-"No me digas que el apodo de Annabeth lo consiguió de Clarisse"- Dijo Nico sorprendido. Ambas chicas asintieron con una sonrisa. Annabeth porque echaba de menos que Percy la llamara así y Clarisse porque, aunque nunca se lo reconocería a nadie, echaba de menos a Percy, como rival en la arena, sus discusiones y peleas.

Annabeth pareció molesta, pero se quedó fuera de esto, y yo realmente no quise su ayuda. Yo era el chico nuevo. Tenía que ganarme mi propia reputación.

Ares, aunque a regañadientes, asintió con la cabeza. Se tiene que ganar una reputación en las batallas.

Le entregué mi cuerno de minotauro a Annabeth y me dispuse para pelear, pero antes de darme cuenta, Clarisse me tenía por el cuello y me arrastraba hacia un edificio de bloques de cemento que inmediatamente supe era el cuarto de baño.

-"Poderes de Poseidón entrando en acción" Le murmuró Travis a su hermano.

Yo estaba dando patadas y puñetazos. Había estado en un montón de peleas antes, pero esta niña grande Clarisse tenía las manos como el hierro. Ella me arrastró hasta el baño de las niñas. Había una fila de retretes en un lado y una línea de cabinas de ducha al otro lado. Olía como cualquier baño público, y yo estaba pensando, tanto como yo podía pensar con Clarisse arrancando mi pelo, que si este lugar pertenecía a los dioses, ellos deberían haber sido capaces de permitirse algo con más clase Johns.

-"No sé cómo puede pensar en eso en un momento así"- Dijo Orión con una sonrisa cariñosa mientras todos se reían a carcajadas.

Las amigas de Clarisse estaban todas riéndose, y yo estaba tratando de encontrar la fuerza que había utilizado para luchar contra el Minotauro, pero simplemente no estaba allí.

"Como que él iba a ser material de los ‹‹Tres Grandes›› ", Clarisse dijo mientras me empujaba hacia uno de los aseos.

"Sí, claro. El Minotauro probablemente se cayó de la risa, él era tan barbitonto".

-"Lo siento"- Dijo Clarisse ante las miradas que estaba recibiendo.

Sus amigas rieron.

Annabeth se quedó en la esquina, observando a través de sus dedos.

Clarisse me doblo sobre mis rodillas y comenzó a empujar mi cabeza hacia la taza del inodoro. Olía como tuberías oxidadas y, así, como lo que entra en los inodoros. Me esforcé por mantener mi cabeza en alto. Yo estaba mirando el agua sucia, pensando, yo no voy a entrar en eso. No lo haré.

-"Ya desde entonces era tan terco"- Dijo Thalía limpiándose un falsa lágrima de orgullo mientras todos los que conocían a Percy se reían.

Entonces sucedió algo. Sentí un tirón en la boca del estómago. Oí a la plomería retumbar, las tuberías estremeciéndose. El agarre de Clarisse sobre mi pelo se soltó. El agua salió por el inodoro, haciendo un arco recto sobre mi cabeza, y lo siguiente que supe, yo estaba tirado sobre las baldosas del cuarto de baño con Clarisse gritando detrás de mí.

Aunque todos lo intentaron, no pudieron evitar soltar una gran carcajada mientras Clarisse se ponía roja.

Me volví cuando el agua bombardeo fuera del inodoro de nuevo, golpeando a Clarisse directamente a la cara con tanta fuerza que la derribo sobre su culo. El agua permaneció sobre ella como el rociador de una manguera contra incendios, empujándola hacia atrás dentro de una ducha.

Ahora ya ni siquiera intentaban ocultar la risa. Los más inmaduros estaban en el suelo agarrándose el estómago de reírse tanto.

Ella luchó, jadeando, y sus amigas empezaron a caminar hacia ella. Pero entonces los otros baños explotaron también, y seis corrientes más de agua del inodoro las bombardearon de nuevo. Las duchas comenzaron a funcionar mal, también, y juntas todas las instalaciones rociaron a las chicas camufladas justo fuera del cuarto de baño, dándoles vueltas como piezas de basura siendo arrastradas por la corriente.

Nico tuve que detenerse en la lectura durante cinco minutos de lo tanto que se estaban riendo.

Tan pronto como estuvieron fuera de la puerta, sentí el tirón en mí estómago disminuir, y el agua se apagó tan rápido como había empezado.

El cuarto de baño entero estaba inundado. Annabeth no se había librado. Estaba empapada, pero ella no había sido empujada por la puerta. Estaba de pie en el mismo lugar, me miraba en estado de shock.

Annabeth sonrío al recordar lo impresionada e impactada que había quedado con el 'espectáculo'.

Miré hacia abajo y me di cuenta de que estaba sentado en el único lugar seco en toda la habitación. Había un círculo de piso seco a mí alrededor. Yo no tenía una gota de agua en mi ropa. Nada.

-"Vaya eso es impresionante"- Gritó Leo con excitación. Sin duda quería conocer a Percy. Todos hablaban de él tan bien.

Me puse de pie, mis piernas temblorosas.

Annabeth dijo, "¿Cómo...?"

"No sé".

Caminamos hacia la puerta. Afuera, Clarisse y sus amigas estaban tendidas en el barro, y un montón de otros campistas se habían reunido alrededor a curiosear. El pelo de Clarisse estaba aplastado en su cara. Su chaqueta de camuflaje estaba mojada y olía a aguas residuales. Ella me dio una mirada de odio absoluto. "Estás muerto, chico nuevo. Estás totalmente muerto."

-"Yo creo que sigue viviendo"- Dijo Travis para gran diversión de todos.

Tal vez debí dejarlo pasar, pero dije, "¿Quieres hacer gárgaras con agua del inodoro de nuevo, Clarisse? Cierra la boca".

Otra vez sin poder evitarlo todos se echaron a reír. A Jason cada vez le gustaba más este chico.

Sus amigos tuvieron que detenerla. Ellas la arrastraron hacia la cabaña cinco, mientras que los otros campistas abrían camino para evitar sus agitados pies.

Annabeth se me quedó mirando. Yo no podía decir si ya sea ella estaba sólo disgustada o enojada conmigo por empaparla.

-"Más probable lo segundo"- Dijo Grover con una sonrisa.

"¿Qué?" exigí. "¿Qué estás pensando?"

"Estoy pensando", dijo, "que quiero que estés en mi equipo para capturar la bandera".

-"¿Ahí es cuando se te ocurrió el fantástico plan?"- Pregunto Grover con una sonrisa. Annabeth le respondió con una sonrisa traviesa.