Hola, lamento haber tardado en escribir, pero tenía muchos deberes. Bueno espero que os guste este capitulo. Todos los derechos le pertenecen a Rick Riordan.

Un beso de: Natilovebooks


-"Me convierto en un fugitivo conocido"- Leyó Lee mirando un poco confuso a Annabeth y Grover que tenían sonrisas divertidas en el rostro recordando cuando su mayor problema era escapar de las autoridades mortales.

Me encantaría contarte que tuve una profunda revelación durante mi caída, que acepté mi propia mortalidad, que me reí en la cara de la muerte, etcétera.

-"Pfff, si claro"- Bufo divertida Thalía ya más calmada.

-"La verdad es que cuando estuvimos frente a la muerte no parecía asustado"- Dijo Frank pensativo.

-"Como para estarlo, Thanatos no daba miedo"- Dijo Hazel con una sonrisa.

Pero mi único pensamiento era: ¡Aaaaaaaaahhhhh!

La risa recorrió toda la sala, incluso algunos se habían caído al suelo mientras se reían.

El río se acercaba a la velocidad de un camión. El viento me arrancaba el aire de los pulmones.

Thalía se puso un poco pálida al pensar en la altura y la sensación de estar cayendo.

Torres, rascacielos y puentes entraban y salían de mi campo de visión.

Y entonces: ¡Zaaaaa-buuumm!

Un fundido en negro de burbujas.

Poseidón dejo escapar un suspiro de alivio mientras abrazaba y besaba a su tierno hijo pequeño que no paraba de reír mientras su padre le hacía cosquillas con su barba.

Las diosas no pudieron evitar mirar la escena con ternura, algunas planeando ya quitarle su hija a Poseidón para poder tenerlo con ellas un tiempo.

Me hundí en el lodo, seguro de que acabaría atrapado bajo treinta metros de barro y me perdería para siempre.

-"Que melodramático"- Se rio Perseo

Sin embargo, el impacto contra el agua no me había dolido.

-"Obviamente, eres un hijo de Poseidón"- Dijo Hércules con burla.

En ese momento me hundía lentamente hacia el fondo, las burbujas me hacían cosquillas entre los dedos.

-"A mí también me hicieron cosquillas"- Dijo Annabeth en un murmullo solo para ella, recordando todos esos increíbles y mágicos besos submarinos que compartía con su sesos de alga.

Me posé suavemente sobre el lecho del río.

Un siluro del tamaño de mi padrastro se ocultó en la oscuridad. Nubes de limo y basura —botellas, zapatos viejos, bolsas de plástico— giraban alrededor de mí.

Poseidón frunció el ceño al oír hablar de la contaminación del río, y se prometió que después de que terminaran de leer, limpiaría cada uno de los ríos hasta que tuvieran el agua cristalina.

En ese punto reparé en unas cuantas cosas: primero, no me había convertido en una tortita al estrellarme;

-"Gracias a los dioses"- Dijeron Thalía y Nico con una sonrisa.

-"De nada"- Dijeron Apolo y Hermes, haciendo que la risa volviera a hacer acto de presencia, eliminando así la poca tensión que quedaba después del preocupante y traumático capítulo anterior.

Segundo, no me habían asado a la parrilla; y, tercero, ni siquiera sentía ya el veneno de Quimera en las venas. Simplemente estaba vivo, y era genial.

-"Claro que es genial, es mejor que estar muerto"- Dijo Leo, para luego llevarse una mano a la boca maldiciéndose por no pensar en lo que decía, y mirando preocupado a los campistas que acababan de llegar. Estos le quitaron importancia, sonriéndole para que no se preocupara, y el hijo de Hefestos dejo escapar un suspiro de alivio.

Sin embargo, constaté algo muy curioso: no estaba mojado.

-"¡¿Ehh?!"- Preguntaron todos los que no conocían esa parte de los poderes de Percy con confusión, como puedes meterte al agua y no estar mojado.

Quiero decir, sentía el agua fría y veía dónde se habían quemado mis ropas. Pero cuando me toqué la camisa, parecía perfectamente seca.

-"Eso es genial"- Dijo Leo con una sonrisa.

Miré la basura flotante y agarré un viejo encendedor.

-"¿Qué va a hacer?"- Pregunto uno de los campistas más jóvenes del Campamento Mestizo.

Imposible, pensé.

Le di al mechero e hizo chispa. Apareció una llamita, justo allí, en el fondo del Mississippi.

-"Eso es alucinante"- Gritaron muchos de los presentes con sonrisas impresionadas en el rostro.

Alcancé un envoltorio de hamburguesas arrastrado por la corriente y el papel se secó de inmediato. Lo encendí sin problemas, pero en cuanto lo solté las llamas se apagaron y el envoltorio se convirtió otra vez en un desecho fangoso.

-"Eso es increíble"- Dijo Hazel, que no conocía esa parte de los poderes de Percy.

-"Y muy útil"- Dijo Rachel con una sonrisa, recordando cuando se le cayó su cuaderno de dibujos al lago y Percy lo saco totalmente intacto.

Rarísimo.

Hasta el final no me di cuenta de lo más extraño: estaba respirando. Estaba debajo del agua y respiraba normalmente.

Thalía, Nico y Annabeth negaban divertidos con la cabeza mientras intentaban reprimir una sonrisa.

-"Típico de ti sesos de alga. Te das cuenta de los detalles que muchos pasarían por alto, pero no te das cuenta de lo obvio hasta el final"- Dijo divertida la hija de Atenea.

Me puse en pie, manchado de lodo hasta el muslo. Me temblaban las piernas y las manos.

-"Eso es normal, el veneno de Quimera no es fácil de curar, no es como si fueras a curarte en un segundo"- Dijo Poseidón mirando a su hijo con un poco de preocupación, preguntándose cuantas veces tendría que soportar el sentimiento de pánico y máxima preocupación por uno de sus hijos favoritos a lo largo de todos los libros.

Debería estar muerto.

-"No digas esas cosas sesos de alga, dan mala suerte y me deprimen"- Dijo Thalía terminando en un murmullo, por lo que solo los de su alrededor pudieron escuchar la última parte.

Le enviaron miradas comprensivas, ellos también se sentían de la misma manera, querían que Percy viniera pronto para asegurarse de que estaba bien.

El hecho de que no lo estuviera parecía… bueno, un milagro.

-"No es un milagro. Tú tienes ese don de seguir vivo cuando nadie más podría hacerlo"- Dijo Nico con una sonrisa triste, recordando una de las mayores cualidades de su hermano al que tanto echaba de menos.

Imaginé la voz de una mujer, una voz que sonaba un poco como la de mi madre: «Percy, ¿qué se dice?»

-"Y aquí señoras y señores se demuestra que la única que puede enseñarle modales Percy es su mamá."- Se rio Thalía.

Esto… gracias. —Debajo del agua mi voz sonaba a chico mucho mayor—. Gracias… padre.

-"Gracias a ti por confiar en mí"- Dijo en un murmullo Poseidón sorprendiendo a los romanos que acababan de llegar. Desde cuando el dios Neptuno, conocido por su mal humor y su brutalidad era tan cariñoso.

No hubo respuesta. Sólo la oscura corriente de basura, el enorme siluro siguiendo su rastro, el reflejo del atardecer en la superficie del agua, allá arriba, volviéndolo todo de color caramelo.

¿Por qué me había salvado Poseidón?

-"¡Porque eres mi hijo, y aunque no pueda demostrarlo muy a menudo yo quiero mucho a mis hijos!"- Dijo el dios del mar abrazando nuevamente a su hijo más pequeño y adorable.

Cuanto más lo pensaba, más vergüenza sentía.

-"¿Por qué vergüenza?"- Pregunto Silena con curiosidad.

Así que antes sólo había tenido suerte. No tenía ninguna oportunidad contra un monstruo como Quimera. Probablemente aquella pobre gente en el arco ya era sólo ceniza. No había podido protegerlos, no era ningún héroe.

-"Oh"- Dijo en un murmullo la hija de Afrodita bajando la mirada ligeramente.

-"Percy no deberías pensar así, eres un héroe, te preocupaste por esas personas antes que por ti mismo, eso no lo haría cualquiera. Seguramente eres el héroe más importante de toda la historia, pero tú lo negarías."- Dijo Annabeth sorprendiendo a todos los que no conocían lo que el hijo de Poseidón había hecho.

Todos miraron con asombro al pequeño niño, que adorablemente reía mientras su padre le hacía cosquillas, llevando una sonrisa a los labios a la mayoría de las personas presentes en la sala, incluidas las cazadoras. Zoe quería ver si podría tener un pequeño rato al pequeño para poder disfrutar aunque sea un solo momento.

Hércules, por otro lado, no era más que un revoltijo de rabia y celos. No podía esperar a que llegara el desecho de mar para poder demostrar quién era el héroe más importante de toda la historia. O incluso podría deshacerse del problema antes. Solo tenía que encontrar el momento apropiado para coger al niño en brazos del dios del mar y puf, problema resuelto.

Los otros héroes, por el contrario miraban sonriente al pequeño, ellos ya lo veían como un hermanito pequeño al que cuidar y enseñar, y eso es lo que tenían pensado hacer mientras tuvieran la oportunidad. Cuidar al hijo más joven de Poseidón hasta que llegara el más mayor, e incluso entonces podrían enseñarle a él. No pensaban perderle de vista, más aun conociendo a Hércules. Él querría deshacerse del pequeño antes de que pudiera defenderse.

Quizá tendría que quedarme allí abajo con el siluro para siempre, unirme a los animales del fondo del río.

-"¿Por qué piensa tan mal de sí mismo?"- Pregunto sorprendido Nico.

-"No lo sé. No sabía que pensara así de mismo."- Respondió Thalía igual de sorprendida que el hijo de Hades.

-"Le preguntaremos cuando llegue"- Dijo Annabeth.

Encima, la hélice de una embarcación batió el agua, removiendo el limo alrededor. Y allí, a un metro y medio de distancia, estaba mi espada, la empuñadura brillante sobresaliendo del barro.

Volví a oír la voz de mujer: «Percy, agarra la espada. Tu padre cree en ti.»

-"Claro que su padre cree en él. Todos creemos en él"- Dijo Hazel con firmeza, haciendo que sus compañeros asintieran de acuerdo y los romanos recién llegados

Miraran un poco sorprendidos a sus compañeros. ¿Que había hecho este graecus para ganarse la confianza de todos los romanos, incluso Reyna?

Esta vez supe que la voz no venía de mi cabeza. No eran imaginaciones mías. Las palabras parecían provenir de todas partes, transmitiéndose por el agua como el sonar de un delfín.

Poseidón levanto levemente la mirada de su hijo hasta el libro, preguntándose si el habría enviado a alguien a hablar con su hijo.

¿Dónde estás? —grité en voz alta.

Entonces, a través de la oscuridad líquida, la vi: una mujer del color del agua, un fantasma en la corriente, flotando justo encima de la espada. Tenía el pelo largo y ondulado; los ojos, apenas visibles, verdes como los míos.

-"Ohh, es una de mis súbditos"- Murmuro Poseidón con una pequeña sonrisa al saber que podría ayudar a su hijo de alguna manera.

Se me formó un nudo en la garganta.

¿Mamá? —musité.

-"Pobre Percy"- Dijo Michael con una mueca.

-"Si, no es bueno que te recuerden constantemente que tu madre no está"- Dijo en un murmullo Annabeth con tristeza, esa era otra de las cosas que Percy no le había dicho. Entonces se le ocurrió una idea y saco un pequeño cuaderno que llevaba con ella a todas parte y se puso a escribir.

-"¿Annabeth que estas escribiendo?"- Pregunto Thalía mirando a su mejor amiga.

-"Escribo todas las cosas que Percy ha mantenido ocultas de nosotros"- Respondió con una pequeña mueca al pensar en que necesitaría varias libretas para eso. Percy nunca le decía sus problemas a nadie, solo para no preocupar a la gente.

-"Esta bien, haber esta lo de la furia, lo de la visión de las Parcas, lo de Gabe, lo del minotauro, lo de no sentirse un héroe en el arco, lo de pensar tan mal de si mismo, lo de Equidna, lo de la Nereida que se parece a su madre"- Dijo Nico contando con los dedos, mientras la hija de Atenea escribía.

«No, niño, sólo soy una mensajera, aunque el destino de tu madre no es tan negro como crees. Ve a la playa de Santa Mónica.»

¿Qué?

-"Mira que no entenderlo, el mensaje estaba bastante claro"- Dijo Nico divertido.

«Es la voluntad de tu padre. Antes de descender al inframundo tienes que ir a Santa Mónica. Venga, Percy, no puedo quedarme mucho tiempo. El río está demasiado sucio para mi presencia.»

Poseidón frunció el ceño ante eso, si sus mensajeros no podían quedarse mucho tiempo, la situación estaba peor de lo que imaginaba.

Pero… — Seguía convencido de que aquella mujer era mi madre, o una visión de ella.

-"Eso debe haber sido duro."- Dijo Frank con una mueca.

¿Quién…? ¿Cómo…? — Tenía tantas preguntas que las palabras se me atascaron en la garganta.

«No puedo quedarme, valiente — dijo ella. Estiró una mano y fue como si la corriente me acariciara la cara—. ¡Ve a Santa Mónica! Y no confíes en los regalos de…»

-"Ojala hubiera podido terminar d hablar, nos habríamos ahorrado un montón de problemas"- Se quejaron Annabeth y Grover.

Su voz se desvaneció.

¿Regalos? — repetí—. ¿Qué regalos? ¡Espera!

Intentó volver a hablar, pero tanto el sonido como la imagen habían desaparecido. Si era realmente mi madre, había vuelto a perderla.

Todos hicieron una mueca de tristeza ante eso. Un niño de esa edad no debería estar cargando con el destino del mundo y la muerte de su madre.

Quise ahogarme, pero era inmune al ahogamiento.

-"Todavía tienes que tener fe Percy"- Dijo Hestia en un murmullo mirando con tristeza a su sobrino en brazos de su hermano.

«Tu padre cree en ti», había dicho.

-"Siempre creo en mis hijos"- Dijo en un murmullo el dios del mar.

También me había llamado valiente… a menos que hablara con el siluro.

A pesar de la tristeza, la risa se extendió por toda la sala.

-"Claro Percy, la Náyade solo había ido a hablar con el siluro"- Dijo Nico negando divertido con la cabeza.

Me acerqué a la espada y la así por la empuñadura. Quimera aún podía seguir ahí arriba con la bicha gorda de su madre,

La risa volvió a resonar en toda la sala.

-"Percy, esos modales por dios"- Dijeron Nico y Thalía para después echarse a reír.

Esperando para rematarme.

-"Y aquí está el pensamiento tan positivo de nuestro sesos de alga"- Dijo sarcásticamente Thalía. Después miró a Annbeth y le dijo:

-"Apunta también el preguntarle él porque es tan negativo"- Dijo la hija de Zeus.

Como mínimo, estaría llegando la policía mortal, intentando averiguar quién había abierto el agujero en el arco. Si me encontraban, tendrían algunas preguntas que hacerme.

-"No lo creo, volar por los aires un monumento nacional no es de gran importancia"- Dijeron los Stoll sarcásticos, provocando otra ronda de risas.

Tapé la espada y me metí el boli en el bolsillo.

Gracias, padre —volví a decirle al agua oscura.

-"De nada"- Murmuró para sí mismo Poseidón con una ligera sonrisa.

Después me sacudí el barro con dos patadas y subí nadando a la superficie.

Salí al lado de un McDonald's flotante.

-"Se acabó"- Dijo Poseidón sorprendiendo a todos por su arrebato aunque el dios no les hizo el menor caso.

-"Deméter, mi querida hermana, ¿Podrías ayudarme a limpiar los ríos, los lagos y sus alrededores cuando hayamos acabado la lectura?"- Dijo Poseidón con una sonrisa mirando a la diosa de la agricultura y la naturaleza.

-"Claro, será un honor para mí"- Dijo una sonriente Deméter.

Una manzana más allá, todos los vehículos de emergencias de San Luis estaban rodeando el arco.

-"Esta vez sí que la has hecho buena Percy"- Dijo riendo Chris.

Los helicópteros de la policía daban vueltas en círculo. La multitud de curiosos me recordó Times Square la noche de Fin de Año.

-"¿Por qué será que Percy lo relaciona todo con el mar o Nueva York?"- Pregunto Thalía curiosa.

-"Son dos de los sitios que más le gustan"- Dijo Annabeth con una pequeña sonrisa.

¡Mamá! — Dijo una niña—. Ese chico ha salido del río.

Eso está muy bien, cariño — dijo su madre mientras estiraba el cuello para ver las ambulancias.

¡Pero está seco!

Eso está muy bien, cariño.

-"Deberían hacerle más caso a los niños pequeños"- Dijo Hazel frunciendo el ceño.

Una mujer de las noticias hablaba para la cámara:

Probablemente no ha sido un ataque terrorista, nos dicen, pero la investigación acaba de empezar.

-"Ahora Percy es un terrorista"- Se rieron los Stoll.

El daño, como ven, es muy grave. Intentamos llegar a alguno de los supervivientes para interrogarlos sobre las declaraciones de testigos presenciales que indican que alguien cayó del arco.

-"Yo diría que más bien se tiró"- Dijo Hermes con una sonrisa divertida.

«Supervivientes.» Me sentí súbitamente aliviado. Quizá el guarda y la familia habían salvado la vida.

-"Vaya, eso es bastante desconsiderado"- Dijo Zoe en un murmullo que nadie escucho.

Confié en que Grover y Annabeth estuvieran bien.

-"No tenías que preocuparte por nosotros Perce, fuiste tú el que salto desde lo alto del arco"- Dijo Grover con una sonrisa divertida.

Intenté abrirme paso entre el gentío para ver qué estaba pasando dentro del cordón policial.

—…un adolescente — estaba diciendo otro reportero —. Canal Cinco ha sabido que las cámaras de vigilancia muestran a un adolescente volverse loco en la plataforma de observación, y de algún modo consiguió activar esta extraña explosión. Difícil de creer, John, pero es lo que nos dicen. Sigue sin haber víctimas mortales…

-"No me extraña"- Dijo Nico haciendo que todos se volvieran hacia él –"Percy siempre ha estado loco"- Dijo para que después todos se echaran a reír.

Me aparté, intentando mantener la cabeza gacha. Tenía que recorrer un buen trecho para rodear el perímetro policial. Había agentes de policía y periodistas por todas partes.

Casi había perdido la esperanza de encontrar a Annabeth y a Grover cuando una voz familiar baló:

¡Peeeercy! —Al volverme, el abrazo de oso (más bien de cabra) de Grover me atrapó en el sitio

Grover bufó un poco molesto, pero más divertido mientras todos se echaron a reír.

. ¡Creíamos que habías llegado al Hades de la manera mala!

Annabeth estaba de pie tras él tratando de parecer enfadada, pero también ella sentía alivio por verme.

-"Claro que sentía alivio"- Se defendió Annabeth un poco sonrojada mientras algunos soltaban unas leves risitas.

¡No podemos dejarte solo ni cinco minutos! ¿Qué ha pasado?

Más o menos me he caído.

-"Mentira"- Gritaron los Stoll –"Se ha tirado"- Dijeron para después echarse a reír.

¡Percy! ¿Desde ciento noventa y dos metros?

-"Pero si eso no es nada"- Dijeron los Stoll sarcásticos.

Hazel miro a Fran en la comprensión, cuando Percy les había dicho en el glaciar que ya antes se había tirado desde una altura mayor.

Detrás de nosotros, un policía gritó:

¡Abran paso!

La multitud se separó, y un par de enfermeros salieron disparados, conduciendo a una mujer en una camilla. La reconocí inmediatamente como la madre del niño que estaba en la plataforma de observación.

Iba diciendo:

Y cuando aquel perro enorme, un chihuahua que escupía fuego…

-"Vaya, parece que podía ver algo a través de la niebla"- Dijo Apolo sorprendido.

Vale, señora — decía el enfermero —. Usted cálmese. Su familia está bien. La medicación empieza a hacer efecto.

¡No estoy loca! El chico saltó por el agujero y el monstruo desapareció. —Entonces me vio— ¡Ahí está! ¡Ese es el chico!

-"Siempre se lleva la culpa"- Dijeron los Stoll riéndose, junto a los demás.

Me volví de inmediato y tiré de Annabeth y Grover. Nos mezclamos entre la multitud.

¿Qué está pasando? — Quiso saber Annabeth—. ¿Estaba hablando del chihuahua del ascensor?

Les conté la historia de Quimera, Equidna, mi zambullida y el mensaje de la dama subacuática.

-"Si claro, solo nos dijo que se había tirado por el arco porque no podía vencer a la Quimera y no quería hacer daño a los mortales."- Dijo Annabeth un poco molesta de que Percy le hubiera ocultado esto. Aunque ella sabía que lo había hecho para no preocuparles.

¡Uau! — Exclamó Grover—. ¡Tenemos que llevarte a Santa Mónica! No puedes ignorar una llamada de tu padre.

Antes de que Annabeth pudiera responder, nos cruzamos con otro periodista que daba una noticia y casi me quedo helado cuando dijo:

-"La verdad es que también nos sorprendió a nosotros"- Dijeron Annabeth y Grover dejando confusos a todos los demás.

Percy Jackson. Eso es, Dan. El Canal Doce acaba de saber que el chico que podría haber causado esta explosión coincide con la descripción de un joven buscado por las autoridades en relación con un grave accidente de autobús en Nueva Jersey, hace tres días. Y se cree que el chico viaja en dirección al oeste. Aquí ofrecemos una foto de Percy Jackson para nuestros telespectadores.

-"Jajajaja"- Se echaron a reír los Stoll –"Ahora es un delincuente altamente peligroso"- Dijeron entre risas.

Nos agachamos junto a la furgoneta de los informativos y nos metimos en un callejón.

Primero tenemos que largarnos de la ciudad —le contesté a Grover.

De algún modo, conseguimos regresar a la estación del Amtrak sin que nos vieran. Subimos al tren justo antes de que saliera para Denver. El tren traqueteó hacia el oeste mientras caía la oscuridad y las luces de la policía seguían latiendo a nuestras espaldas en el cielo de San Luis.

-"Al parecer la mala suerte del sesos de alga os dio una tregua para poder llegar al tren"- Dijo divertida Thalía.


Bueno espero que os gustara el capítulo y espero que no os importe pero tengo una pregunta que haceros:

No os molestara que la historia se torne un poco más sentimental y enfoque a Percy como el mejor de todos o si. Espero que me respondais para poder escribir según vuestros gustos.

Además otra pregunta, cuando llegue Percy, que lamento decir que no sera pronto, debería traerlo desde el Campamento Júpiter o desde el Tártaro. Y si tiene la maldición que le hace sufrir todo lo que pasa en el libro o no. A mi no me importa escribir cualquiera, tengo ideas para todas las versiones. :D

Lamento molestaros con estas preguntas, pero quiero que la historia os siga gustando tanto como ahora. Podeís dejarme todas vuestras opiniones e ideas.

Siempre a vuestra disposición: Natilovebooks