Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la trama a camnz.


A la mañana siguiente, el sol brillaba cuando Hermione se despertó. Verdaderamente la luz era diferente ahí. Más fuerte, más insistente y realzaba cada color. Ok, necesitaba unos lentes de sol. Era temprano y ya tenía que entrecerrar los ojos.

Se puso un vestido sin mangas amarillo pálido. Su piel estaba un poco pálida, pero se tostaría muy pronto. Se sentó y contempló el océano mientras Blaise se duchaba. Estaba algo emocionada por lo que harían ese día, aunque todavía estaba inquieta por pasar un rato con los Slytherins.

Podía escucharlos en el patio. Podía escuchar la exigente voz de Pansy. Honestamente, no sabía que pensar de Pansy. Pansy no era estúpida. Ella no sería tan obvia si estuviera manipulando a Blaise, pero tampoco tenía idea de cuáles eran los verdaderos sentimientos de Pansy o sus intenciones. Hermione sentía que tenía que cuidarse las espaldas.

Hermione observó mientras Blaise se vestía. "Oh, los pequeños placeres de la vida", pensó para sí. Él se puso unos pantalones azul claro y una camisa blanca. Ropas que Harry o Ron nunca, nunca usarían. Ellos nunca usarían pantalones de lino azul pastel. Ropas que ellos consideraban muy femeninas; sin embargo había algo muy masculino en un hombre que se sentía a gusto en ropas un tanto más andróginas. Tal vez era confianza auténtica, aunque ella podría vestir algo así, él no se veía femenino en lo más mínimo.

No podía despegar los ojos de él mientras caminaban hacía el desayuno. La llevaba tomada de la mano y no lo hacía discretamente. Él no ocultaba nada y ella le admiraba eso.

A ella le había tomado años y mucho trabajo superar sus inseguridades. Todos ellos tenían inseguridades, algunas muy profundas. Harry había superado muchas de las suyas durante la guerra, pero ahí seguían, se originaban del hecho que él no encajaba del todo en el mundo mágico ni el mundo muggle. Ron era una gran inseguridad de principio a fin, lo cual era la razón por la cual nunca habían funcionado como pareja. A él le molestaba la inteligencia de ella, y ahora estaba mucho más a gusto con alguien que en realidad no representaba un reto para él.

Por otro lado, los Slytherins siempre habían alardeado de su sentido de pertenencia, su posición y su dinero. Realmente se sentían con derecho a todo eso. Era algo realmente irritante, pero ella hacía un gran esfuerzo para que eso no la molestara. En verdad la hería admitirlo. Algo dentro de sí, aún quería rebelarse contra eso. Sólo que no estaba completamente segura del porqué. Resentirse por su confianza y sentido de pertenencia, al final, sólo era un reflejo de su propia inseguridad. Con el paso del tiempo había concluido que lidiar con su propio complejo era más fructífero y maduro que resentirse con ellos por su falta de inseguridad.

La mesa estaba repleta con los alimentos del desayuno. Algunos estaban comiendo mientras otros tomaban sol en los camastros. Pansy elegía la fruta con sus bien arregladas uñas. Usaba un traje de baño plateado, complementado con joyería de plata y las uñas de pies y manos y los labios pintados de rojo. El material del traje de baño era extraordinario, parecía en verdad líquido.

–Blaise, cariño –dijo Pansy con una sonrisa retorcida–. Luces descansado. Espero que no te hayas olvidado de nuestro paseíto de hoy.

A Hermione sí se le había olvidado.

–Claro que no –aseguró Blaise–. Estoy listo cuando tú lo estés.

–Excelente. Nos iremos en una hora, más o menos. Tal vez lleve algo ligero para almorzar. ¡Giuseppe! –llamó Pansy.

Hermione notó que Pansy actuaba como si la casa y el personal de Blaise fueran de ella. Pero, de nuevo, ella no sabía qué era normal, y más importante aún, no quería pensar en eso. Se sentó y llenó su plato con huevos, tocino, pan tostado y fruta. Sólo Dios sabía qué era para Pansy un almuerzo ligero, probablemente champaña y caviar. Pansy comía muy poco y Hermione no quería morirse de hambre hasta la cena.

–Necesito conseguir lentes de sol –le dijo a Blaise–. Olvidé los míos.

–Estoy seguro que puedo encontrar unos aquí –dijo Blaise. Habló discretamente con Giuseppe cuando Pansy terminó de darle órdenes.

Giuseppe regresó un rato después con un par de lentes de sol de mujer, dorados con brillantes. Hermione los miró de cerca y se dio cuenta que era oro de verdad, tal vez incluso diamantes reales. ¿Quién ponía piedras de verdad en sus lentes de sol? Eso era descabellado.

–Son de mi madre –dijo Blaise–. Tiene bastantes, así que no los extrañará.

Definitivamente no eran su estilo, pero si sus ojos iban a poder ver, lo serían cuando se los pusiera. No eran muy oscuros, pero sí disminuían el resplandor. Ok, todo estaba perdonado. Estos absurdos lentes probablemente costaran más que su departamento, pero eran lindos y cumplían su propósito. Decidió que no le importaba que sus lentes fueran tan llamativos, su comodidad era más importante.

Justine apareció un poco más tarde. Llevaba un bikini verde azulado que quedaba perfecto con su piel bronceada y destacaba sus perfectas curvas. La sonrisa de Pansy se congeló ligeramente pero no vaciló.

Justine habló a Giuseppe en un italiano perfecto y se acomodó después en un camastro. Hermione estaba impresionada con el italiano de la chica y su diablillo interno de ella adoró la presión que esta perfecta criatura ejercía sobre Pansy.

Giuseppe regresó con una pequeña tacita de café y un pastelillo de hojaldre, mientras Malfoy se les unía. Usaba lino gris. Se veía tan distinto del traje negro que usaba desde que lo conocía. Se tumbó en otro camastro y procedió a encender un cigarro. Hermione odiaba el cigarro. Algo más que detestar de Draco Malfoy.

Flint y Nott terminaron de nadar en la alberca.

–Las nenas quieren ir de compras a Roma –dijo Nott desde la orilla de la alberca cuando Terrence Higgs le preguntó cuáles eran sus planes. Justine pareció despabilarse–. Me han persuadido para que las acompañe.

–Mejor tú que yo, amigo –dijo Malfoy con una sonrisa. Justine se giró hacia Malfoy haciendo un puchero, pasando los dedos a lo largo de su brazo. Hermione sintió arcadas–. Bien, ve.

Justine brincó de gusto.

–Tengo que cambiarme. En Roma se pueden encontrar los diseños más exquisitos.

Se retiró a la casa, mientras Pansy resoplaba.

–Todo mundo sabe que Milan es a donde se debe ir.

–Esa chica va a vaciar mis cuentas –dijo Malfoy con su endiablada sonrisa de superioridad–, pero vale cada knut.

Hermione quería decir algo sobre lo patética que era la escena, pero decidió que era mejor ocuparse de sus propios asuntos. Cómo gastaba Malfoy su herencia ciertamente no era de su incumbencia, aunque le daba escalofríos. "Aleja ese pensamiento", se dijo.

–Draco, tienes que venir con nosotros –murmuró Pansy.

Hermione abrió los ojos, "Dios, por favor no", se dijo a sí misma.

–No puedes quedarte enfurruñado todo el día –continuó Pansy–. Insisto. Tenemos espacio para uno más y al pobre Blaise le serviría algo de compañía masculina.

Malfoy dio otra calada a su cigarro. "Di que no" rogó Hermione en silencio.

–Quizá –dijo él.

Pansy se veía complacida.

–Ahora, ¿dónde está ese hombre? –dijo y se alejó.

Malfoy estuvo en el muelle cuando Pansy les había ordenado que estuvieran ahí. "Típico" se dijo Hermione. Ahora tenían que cargar con Pansy y Malfoy en su pequeña excursión con Blaise. Grandioso.

–No te preocupes, Granger –dijo Pansy con una sonrisa–. Yo sé que ustedes nunca se llevaron bien en la escuela, pero él se portará manso como un gatito, ¿verdad?

–Siempre –dijo Malfoy. Hermione tenía la particular sensación que a Pansy en realidad no le importaba en lo más mínimo si no lo hacía. Se preguntó si no estaría tramando algo al invitarlo.

Blaise la ayudó a subir al bote y a acomodarse en uno de los asientos. Pansy había ocupado uno de los asientos del frente junto al sitio del conductor. Blaise arrancó el bote y Malfoy tomó el otro lugar en la parte trasera. El bote cobró vida y Blaise les advirtió que iban a empezar a moverse.

El bote era rápido. El cabello de Hermione le azotaba la cara y tuvo que amarrarlo para poder ver. El viento agitaba la ropa de Blaise ya que iba de pie junto al timón. Se veía absolutamente fantástico. Había mucho ruido y viento como para hablar, y a la velocidad a la que iban el viento se sentía frío. La piel se le empezó a poner de gallina.

Ella mantuvo sus ojos en Blaise todo el tiempo, porque sabía que Malfoy la observaba, y no quería reconocerlo. No se intimidaría ni desviaría la mirada si lo confrontaba. Él estaba en pie de guerra.

Llegaron a donde se dirigían unos veinte minutos después. Ella sentía algo de frío después del paseo. Habían llegado a una pequeña playa desierta en una isla deshabitada. El agua era cristalina y Hermione podía ver el fondo a su alrededor. Blaise tomó la canasta de picnic mientras Hermione brincaba al agua que le llegaba a los muslos. Estaba un poco fría, pero la arena se sentía tibia y agradable.

Pansy había elegido un lugar y se había quedado en su traje de baño de plata líquida. Hermione necesitaba algo de sol para calentarse y también se quitó el vestido. Se había puesto un bikini verde olivo que había comprado en España hacía unos años. No era espectacular ni por asomo.

Hermione se acomodó en su toalla y se estiró. El sol era glorioso.

–Voy a snorkelear –le informó Blaise–. La costa está llena de langostas. Tal vez atrape algunas para el almuerzo.

Langosta fresca sonaba demasiado bueno para ser verdad. Blaise se desvistió para quedar en su traje de baño y tomó el snorkel. Se metió al agua y desapareció.

–Yo voy a nadar –Malfoy dijo. Se desvistió también. Era pálido comparado con Blaise, pero no estaba fuera de forma. Hermione hizo un esfuerzo especial para no verlo.

–No puedo creer que ande con esa zorra –dijo Pansy–. ¿La viste en el desayuno? Que mal gusto.

Hermione no contestó, aparentemente esta conversación no requería de sus aportes.

–Pero, se cansará de ella. A las chicas como esa las encuentras por montones.

–¿Ustedes no fueron pareja alguna vez? –preguntó Hermione.

–Hace mucho tiempo –respondió Pansy–. Es un encanto, de verdad, pero no funcionamos.

Hermione supo a qué se refería, aunque había amado a Ron y aún lo amaba, simplemente no había resultado.

–Aunque tú no podrías saberlo porque te odia –dijo Pansy sin tratar de disimular su falsa simpatía.

"No me vengas con falsa simpatía", pensó Hermione, "no me importa".

–Pero no te preocupes, se comportará –continuó ella–. Aunque sólo sea por Blaise. Ese sol sí que calienta rápido, ¿no? Necesito un clavado.

Pansy se levantó y corrió al agua. A Hermione no le importó en lo más mínimo. Paz y quietud en el sol era justo lo que necesitaba. Se estiró y gimió un poco de gusto. Se colocó el sombrero sobre la cara y meditó un rato, o imaginó que lo hizo.

Después de un rato sintió unas gotas de agua sobre su piel. Se preguntó si había empezado a llover, pero escuchó a alguien acomodarse en la toalla de Pansy. El silencio la hizo sospechar y levantó el sombrero lo justo para ver la pálida piel de un par de musculosas piernas.

Recostó la cabeza de nuevo y se reajustó el sombrero. No hablar en absoluto probablemente mejoraría la situación.

–Te vas a chamuscar –dijo él después de un rato.

Hermione consideró sus opciones, e ignorarlo sí que le atraía. Aunque pasar el resto de sus vacaciones roja como langosta no le parecía.

–Tengo una crema –dijo al fin y se sentó. La sacó de su bolsa y empezó con sus brazos. Él estaba acostado de lado, recargado en su codo, observándola todo el tiempo.

A ella empezaba a ponerla incómoda su mirada. ¿Acaso no tenía él nada de humildad? Se sentía como una idiota frotándose la crema en cada centímetro de su cuerpo frente a él.

–¿Qué tal está el agua? –preguntó ella a manera de distracción y para conversar.

–Refrescante –dijo él sin gracia.

No veía a Blaise o a Pansy por ningún lado. Sonrió cuando se dio cuenta que estaba varada en una isla desierta con nada más y nada menos que Draco Malfoy. Un escenario que hubiera podido considerar un infierno en varias etapas de su vida. Trataba de ponerse el protector solar en la espalda pero no lo lograba.

Malfoy tomó la crema de su mano y ella se congeló y él puso algo de la crema en su mano y se la aplicó. Ella quería alejarse pero era demasiado orgullosa. Su mano era grande y cálida y la pasaba firmemente por su espalda.

–Verte intentar poner eso en tu espalda era como mirar a una tortuga boca arriba –dijo él cuando terminó de ponerle la crema en la espalda baja.

Él encendió otro cigarro y Hermione tosió como protesta. A él no le importó.

–Tú y Blaise hacen una pareja interesante –acentuó la palabra interesante.

Hermione sintió que se le erizaba el cabello.

–Nos llevamos bien.

–Nunca es difícil llevarse bien con una chica –dijo Malfoy escupiendo para quitarse algo de la lengua.

Hermione supo que él hablaba de sexo, simplemente no sabía a donde quería llegar él.

–Sí bien, así es –dijo ella y se volvió a acostar en la toalla. Se puso el sombrero de nuevo en la cara y lo ignoró. Se estiró de nuevo y dejó sus brazos lánguidos por encima de su cabeza.

Si él trataba de decirle que Blaise estaba con ella sólo por el sexo, se sentía bien darle a entender que el sexo era espectacular.


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