Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
Todos los días Blaise le mandaba flores al trabajo. De hecho, la situación se estaba tornando embarazosa, todas las chicas de la oficina se le quedaban viendo. Ella no tenía más opción que esconderlas en su despacho. Parecería que estaba presumiendo si las dejaba afuera. Aunque esa era una conducta perfectamente aceptable, según el punto de vista de algunas mujeres.
Alguien llamó a la puerta y alzó la mirada. El pánico la invadía cuando alguien llamaba a la puerta, podía ser Blaise que iba por otra ronda de lamentos. Suspiró aliviada al ver que era Ginny.
–¿Vas a poner una florería? –dijo Ginny–. Apenas y puedo verte a través de la vegetación.
–Blaise está tratando de disculparse.
–¿Ahogándote? Las flores huelen bien, pero esto es abrumador. ¿Podemos salir de aquí?
–Seguro –dijo Hermione, de todas maneras ya casi era hora de almorzar–. ¿Quieres llevarte algunas flores a casa?
–No –dijo Ginny–. ¿Cómo se lo explicaría a Harry?
–Sólo dile que yo te las di.
–¿Quieres que le explique a Harry toda la situación?
–No –dijo Hermione avergonzada. En realidad no le había dado a Harry ningún detalle de cómo habían terminado las cosas entre ella y Blaise, sólo le había dicho que habían terminado. Abruptamente. Y Harry, que a veces podía ser excepcionalmente perceptivo, o más bien se inclinaba a evitar el drama, no le preguntó más.
El bar estaba muy lleno, pero hallaron una mesa en una esquina.
–Ya sabes que Harry me pidió que me casara con él –dijo Ginny.
–Sí, es muy emocionante –dijo Hermione.
–Bueno, Lavender me sugirió una despedida de soltera –dijo Ginny.
–Es la tradición.
–Parece que en un club nocturno para bailar en París –dijo Ginny–. ¿Has ido a clubs para bailar?
–Claro –dijo Hermione–. A unos muggles. En Londres hay muchos.
–Bueno, este es uno mágico. Se supone que es a donde va toda la gente cool.
–Oh, ¿y debemos ir? –Hermione se encogió de hombros.
–Bueno, puedo ver que la idea te emociona tanto como a mí, pero es mi despedida de soltera y sólo planeo tener una, así que mejor que sea buena. Así que prepárate para una buena parranda. Es mejor que hacerla aquí, no podríamos alejar a los chicos.
–Bien –dijo Hermione–. Prepararé mis trapos de fiesta.
–Ya hace tiempo desde la última vez que tuvimos una salida de noche en forma –dijo Ginny–. Y tenemos que vestirnos realmente mal. Necesito algunas fotos vergonzosas que mostrar a mis hijos algún día.
–Creo que en realidad no tengo nada que ponerme –dijo Hermione.
–La otra noche Lavender se puso un vestido morado brillante con estampado de leopardo. Era completamente repugnante. Le voy a pedir que me lo preste. Le puedo pedir algo para ti también.
Hermione no pudo evitar reírse. Lavender tenía un pésimo gusto para vestir, y desde que había empezado a salir con Cormac McLaggen, sólo había empeorado.
–No, insisto, elegiré algo especial para ti del guardarropa de Lav.
–Ya me está dando pavor esto –rio Hermione–. Pero es tu fiesta y puedes vestirnos como tú quieras.
Unos días después, llegó por correo un vestido rosa metálico. También tenía un brillo verdoso cuando se movía en la luz. Era horroroso. Hermione lo miró fijamente por un largo rato. Parecía que podría quedarle a una niña de tres años.
Traía una nota consigo.
No se te olvide. Cabello alborotado. Traslador a las 9 desde la Madriguera. Llega antes. G.
La hizo reír de nuevo. Esta iba a ser una noche de aquellas. Afortunadamente era en otro país.
Después de un baño relajante, consiguió entrar en el vestido. Todavía estaba algo bronceada de su desastroso viaje a Italia. El vestido era tan corto que muy apenas le llegaba debajo del trasero. No le iría otra cosa que tacones. En verdad parecía una muñeca Barbie.
"Bueno, esto es por Ginny", pensó mientras se aplicaba más maquillaje del que jamás había usado. Más le valía apreciarlo.
Y sí lo apreció porque soltó una carcajada en cuanto Hermione salió de la chimenea. Ginny usaba el vestido morado de leopardo con una peluca rosa. En realidad le quedaba bien, de una forma un tanto de zorra.
–Todas nos vemos fabulosas –dijo Lavender emocionada. Hermione sintió ganas de golpearla, porque Lavender hablaba en serio.
Algunas de las otras ya estaban ahí, las gemelas Patil, Katie Bell, Alicia y Luna, quien se veía exactamente como siempre. Fleur también vendría.
–Estoy tan emocionada –dijo Fleur–. Antes iba a Shaziz todo el tiempo.
–Tenemos tiempo para algunas bebidas antes de que se active el traslador –dijo Ginny con emoción.
El club nocturno en París era bastante convencional, excepto por los detalles mágicos. Estaba oscuro, lleno de luces y música estruendosa, la cual parecía chirriante cuando no se había bebido lo suficiente.
Lavender pidió una ronda de bebidas, bastante coloridas pero de buen sabor.
–Hermione, tienes unas piernas fantásticas –dijo Padma–. Te conozco de años y no sabía. Deberías esforzarte por mostrarlas más seguido.
Hermione tosió en su bebida.
–Sólo las muestro en despedidas de soltera.
Después de más bebidas algunas de las chicas comenzaron a bailar. Hermione lo intentó, pero se sintió muy cohibida por lo corto de su falda. No era como que resaltara entre la multitud. Después de un rato las chicas se dirigieron de nuevo a la mesa.
La timidez se empezó a disipar y se estaban divirtiendo. Fleur se topó con unas chicas que conocía, más bien que la conocían de Beauxbatons. Pronto se oía tanto francés en su mesa como inglés.
–Oh, amorcito –gritó Lavender y se puso de pie. Se arrojó a los brazos de Cormac.
–Yuck, no puedo creer que lo invitara –dijo Katie–. Se supone que no se permitían chicos.
–No estoy segura que Lavender funcione si no hay chicos alrededor –dijo Hermione. Se estaban besando antes de sentarse en medio de las chicas.
Hermione platicó con Padma por un rato mientras Ginny volvía a bailar con algunas de las chicas. Lavander se aferraba a McLaggen como si lo fuera a perder si lo soltaba.
–Es una buena noche –dijo Lavender–. Está muy concurrido. Me encanta venir aquí. ¿No es fabuloso?
–Claro –dijo Hermione–. Nunca había venido.
–Estamos pensando en abrir algo similar en Inglaterra –dijo Cormac–. Sería muy popular. Los jóvenes no tienen a donde ir ahora.
–Estoy segura que sí –dijo Hermione, aunque estaba segura que ella no sería clienta.
–El mundo mágico es muy estirado –dijo Lavender–. Simplemente no saben divertirse. Los muggles son mucho mejores, hemos ido a varios de esos clubs nocturnos muggles, ¿no es así cariño?
–Sí, aunque algunos eran un tanto raros. La música un poco monótona. Pero está bien para soltarse un rato –dijo él–. Ten, deberías probar esto. Hace que todo se vea espectacular. Le dio un frasco con una poción azul claro dentro.
–No gracias –dijo ella y le devolvió el frasco.
–Vamos, Granger, necesitas relajarte un poco.
–No, estoy bien, pero gracias por la oferta –dijo por educación, no lo agradecía en absoluto–. Creo que voy a bailar un poco –dijo para escapar. Dios, eran terribles.
Bailó. Fue divertido. Superó el que su vestido muy apenas cubriera su trasero. Si no alzaba los brazos, todo estaría bien. El corazón se le aceleró, tuvo que parar y descansar después de un rato. Regresaron a la mesa.
–Ginny sí que está en forma –dijo Katie–. Ha estado bailando prácticamente desde que llegamos. Me pregunto ¿qué la tendrá haciendo Harry que la tiene en tan buena forma?
Todas rieron con la declaración. "Oh Dios", pensó ella, estaba entrando en la etapa de las risas.
–¿Qué tal Blaise? –dijo Katie–. Me sorprendí mucho cuando supe que ustedes estaban juntos.
–Es una mierda –dijo Hermione procurando cuidar sus palabras porque sabía que ya estaba algo bebida–. Completamente arrogante.
–Sí, pero algo debe tener de bueno, porque estuvieron juntos por varias semanas.
–Tenía algunos aspectos positivos –rio Hermione. Se estaba sintiendo realmente atontada.
Se levantó con un mortal dolor de cabeza. No creía haber tenido nunca un dolor de cabeza tan fatal. También había babeado y había maquillaje por toda la almohada. No tenía idea de donde estaba ni de cómo había llegado ahí. Se incorporó con brazos temblorosos y miró alrededor.
–Buenos días, dormilona –dijo Ginny.
–¿Qué hora es? –graznó Hermione.
–Son las tres y media.
–Qu… –comenzó ella–. Mi cabeza. ¿Qué pasó?
–¿No te acuerdas? –preguntó Katie. Hermione no se había dado cuenta que ahí estaba Katie.
–Oh, hola Katie –balbuceó ella.
–¿Qué es lo último que recuerdas? –preguntó Ginny.
–Recuerdo que me estabas preguntado sobre Blaise, y después nada.
–Eso fue al principio de la noche.
–¿Pasó algo más? –dijo Hermione–. No recuerdo nada.
–De ahí te fuiste cuesta abajo muy rápido.
–No tomé tanto.
–Creo que alguien adulteró tu bebida –dijo Ginny.
–Ese bastardo –escupió Hermione entre dientes.
–¿Quién?
–Cormac –dijo Hermione–. Quería que me tomara una poción que él traía. Dije que no, pero debió ponerla en mi bebida. Maldito bastardo. No se me va a volver a acercar. Lo voy a matar.
–Entonces ¿no te acuerdas de nada? –preguntó Katie de nuevo.
–No, ya te dije, nada.
–Ni siquiera de Malfoy.
–¿Qué? –ahogó un grito–. ¿Qué quieres decir con Malfoy? –dijo ella con cuidado.
–Ustedes estaban, ya sabes –dijo Ginny.
Hermione giró la cabeza para verla, mientras una ola de pavor la invadía.
–No, no sé.
–Estaban… besándose –dijo Katie con tacto.
Hermione trató de procesar la información por un momento, pero no pudo. –¿Besándonos? –repitió después de un rato–. Oh muy gracioso, búrlense porque no puedo recordar nada.
Ella esperaba que soltaran las carcajadas, pero no lo hicieron. Sólo la miraban fijamente como si sintieran pena por ella.
–Oh, Dios –dijo Hermione. Necesitaba vomitar. Su estómago daba de vueltas mientras la invadían las náuseas–. Por favor díganme que es una broma.
–Estaban uno encima del otro –dijo Katie.
–Sin ningún recato –dijo Ginny–. Ya me estaba preocupando que te fuera a embarazar ahí en la pista de baile. En serio te tuve que jalar para separarlos.
El contenido de su estómago amenazaba seriamente con salir.
–Él tampoco estaba muy contento.
–¿Yo me le insinué? –gritó Hermione.
–No, no estaba contento de que los separara –dijo Ginny–. Fuera de eso, él se veía muy complacido con todo. Era de esperarse, él es toda una ramera. No vi exactamente como pasó, en un momento estabas ahí y al siguiente estabas enroscada en él. Y cuando digo enroscada es en serio, estabas… –guardó silencio cuando se percató que tal vez no debería describir con tanto detalle.
–Oh Dios mío, debe pensar que soy toda una puta.
Obviamente las chicas no sabían que decir.
–Estoy segura que no –aventuró Katie.
–Por favor, –dijo Ginny–. ¿Qué no conoces a Malfoy? Para él todo se trata de poner otra marquita en el poste de su cama.
Katie se sonrojó.
Ginny ahogó un grito.
–En la torre, te acostaste con él.
–¡No! –se defendió Katie–. Sólo tuvimos una aventurilla en el 4º año.
–Nunca le digas a Ron –rio Ginny con entusiasmo.
–No es algo de lo que esté orgullosa –dijo Katie–. Después se portó como un pendejo. Y luego trató de matarme, no lo olviden.
–Estoy segura que él también estaba muy borracho –dijo Ginny–. Probablemente no se acuerde.
Hermione supo que Ginny mentía. Se puso la almohada sobre la cabeza.
–Váyanse –dijo Hermione–. No quiero volver a ver a nadie nunca.
Gracias por leer, agregar a favoritos y dejar reviews.
