Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
El día de Hermione no mejoró para nada. El horrible dolor de cabeza causado por lo que Cormac le había dado se negaba a ceder. Sentía que la estaban castigando por algo sobre lo que ella no tenía absolutamente ningún control. Si ella hubiera sido la causante de la situación, podría sentirse un poco menos resentida.
Desde luego no quería salir a convivir con nadie, especialmente porque todos se le quedaban viendo raro. De verdad que no los podía culpar, ella tal vez haría lo mismo si todo le hubiera pasado a alguien más.
Ni siquiera estaba segura que fuera posible sentirse tan mal y seguir viva. ¿Cómo podía ser el mundo tan cruel? ¿Cómo podía Cormac ser tan pendejo? ¿Y cómo era posible que hubiera sido seleccionado para Gryffindor?
Para empeorar las cosas, había flores esperándola a la puerta de su casa cuando regresó. Aguardaban en costoso florero de cristal, el cual pateó de inmediato. Obviamente eran de un Slytherin, lo que hizo que su estómago se retorciera, nadie más enviaría un florero así. Podrían ser de Blaise, o (sintió náuseas) de Malfoy, o incluso del maldito de Marcus Flint. ¿Es que estaba coleccionando Slytherins? ¿Cómo se había metido en esta situación?
Por fin se rindió y levantó la tarjeta hecha en papel vitela. Decía "D". Oh grandioso, ahora se hablaban por su primer nombre. Supuso que esto era lo que se conseguía por una sesión pública de besuqueo. Pateó de nuevo el florero y se rompió. Luego se sintió mal. El florero no era más que un inocente espectador de toda esta serie de eventos, había sido creado hacía poco en algún taller sin tener la menor idea hasta que alguien llegó y lo pateó en un arranque de ira. Poniendo fin a su corta existencia como un hermoso objeto para poner flores. Arregló el florero con su varita.
Decidió que un baño podría ayudarle a sus destrozados nervios. Podría servir para desconectarse del mundo por un rato. Y funcionó hasta que llegó una persistente lechuza a su ventana que se negó a irse hasta que se levantó, chorreando burbujas, para dejarla pasar.
Era un vociferador. Tres oportunidades para adivinar de quién era. En serio, podría ser de muchas personas. Regresó a la bañera y trató de no pensar en la cantidad de personas a las que podría molestarles que se besuqueara con Draco Malfoy.
Harry la odiaría, Ron la detestaría. Blaise, a quien le importa. A Ginny obviamente le parecía muy entretenido. Quizá era de Lucius o Narcissa Malfoy, ambos debían estar fascinados. Pero en serio, ellos creerían que su espléndido hijo fajándose con una sangresucia no era digno de su atención. También estaban las chicas de Slytherin, que podrían objetarle que había besado a no menos de tres Slytherins en un periodo bastante corto de tiempo.
El vociferador esperaba en un banquito de la cocina. Ella no merecía esto, pensaba. Era completamente injusto.
Cuando salió de la bañera, lo cual no le tomó mucho tiempo porque el vociferador había arruinado la atmósfera de paz que había creado, se hizo un poco de sopa en un esfuerzo por apaciguar su estómago. Luego, prestó atención al ofensivo sobre.
"Bien", se dijo. Podría dejarlo hacer lo suyo, así podría deshacerse de él. Su pequeña cocina se llenaría con gritos por un momento, luego todo terminaría. Jaló la pequeña pestaña y lo dejó salir. No hubo gritos, de hecho estuvo en completo silencio por un momento.
"Estoy muy decepcionado de ti" dijo calmadamente, era de Blaise. "Marcus me dijo que lo que sucedió no había sido idea tuya, pero ahora ¿quién sabe? Y Draco de entre toda la gente. Obviamente eres menos de lo que pensé que eras. Si hiciste esto para lastimarme, lo lograste".
La carta se rompió a sí misma. En verdad hubiera sido mejor con gritos. Blaise sonaba genuinamente herido. Pero, ¿qué derecho tenía a sentirse herido después de lo que le había hecho a ella?, cuestionaba su mente. Bueno, obviamente él pensaba de nuevo lo peor de ella. Tal vez ahora ya no tuviera que ir de acá para allá evitándolo. Tal vez él la evitaría a ella.
Todavía le molestaba un poco que él tuviera una impresión equivocada de ella. Con lo de Marcus, se había enojado porque él había asumido defectos en ella. Con Malfoy la evidencia era aplastante, aun cuando ella había sido la parte afectada en realidad. Ya no quería pensar más en eso. Sólo quería irse a la cama y dormir.
Sin embargo, su mente comenzó de nuevo cuando trató de relajarse, Malfoy debió darse cuenta que ella estaba bajo el influjo de alguna sustancia psicótica fuerte. Él no podría haber creído que ella de verdad haría algo así por voluntad propia. Las cosas serían muy raras si él pensaba que ella había actuado por sentir algo por él.
Si lo miraba objetivamente, si hubiera sido alguien más, ella hubiera asumido que estaban borrachos y que la disminución de las inhibiciones les había permitido demostrar sus verdaderos sentimientos. Gimió al pensarlo. Esos no eran sus verdaderos sentimientos. Y era absurdo siquiera pensar que pudieran serlo. Ella debió pensar que él era alguien más. O tal vez era algo como lo de Flint, él la había besado y ella estaba muy fuera de sí como para hacer algo al respecto.
Todavía no podía procesar que había besado a Draco Malfoy. Era una idea tan abstracta, que no cabía en su cabeza. Ni siquiera parecía físicamente posible ya que él estaba hecho de materiales duros y afilados. Nada remotamente besable. Estaba sorprendida de no tener cortaduras. Y probablemente era algo bueno que no pudiera recordar absolutamente nada.
Al día siguiente se despertó tarde, lo cual significó que se retrasó para el trabajo. Al menos su cabeza no le gritaba. No se sentía al cien por ciento, pero podía girar la cabeza sin que la invadiera el vértigo.
Había una nota en su escritorio de Ginny donde le decía que irían a almorzar ese día. Hermione no quería ir, pero decidió que no se iba a portar como una cobarde por lo sucedido. Ella no había hecho nada malo y esto quedaría en el olvido como todo tarde o temprano. Al menos Ginny podía ver el lado divertido del asunto, tal vez ella podría desarrollar esa perspectiva también.
Se encontraron en un bar poco después del mediodía.
–¿Cómo estás? –preguntó Ginny.
–Todavía estoy sufriendo los efectos secundarios de la poción con que ese pendejo me envenenó –dijo Hermione bruscamente.
–Estuvo completamente fuera de lugar.
–Absolutamente. Podría demandarlo, ¿sabes? –dijo Hermione–. Lo que hizo es completamente ilegal.
–Definitivamente no lo volveré a invitar a ninguna de mis fiestas –dijo Ginny–. Ya no lo vamos a invitar a la boda. Lavender cree que estamos exagerando. Esa chica tiene un problema.
–Sólo alégrate que ya no esté obsesionada con Ron.
–¿Puedes imaginarte tenerla de cuñada? –preguntó Ginny–. Sería espantoso.
Hermione por fin tenía hambre y ordenó una comida en forma.
–Entonces, ¿cómo estás? –preguntó Ginny.
–Maravillosa –dijo sarcásticamente Hermione–. Un fin de semana fantástico para mí. Perdón por arruinar tu despedida de soltera.
–No arruinaste mi despedida de soltera –dijo Ginny con ternura–. La hiciste interesante.
–Bueno al menos sirvió de algo.
–Algún día pensarás que es gracioso.
–Ya sé –concedió Hermione–. Simplemente aún no. Me mandó unas malditas flores.
Ginny no podía dejar de reírse aunque estaba tratando.
–Oh pobre –dijo antes de apretar los labios para evitar carcajearse abiertamente.
–Cariño –se escuchó la cuidadosamente modulada voz de Pansy, quien se sentó en una de las sillas–. Un pajarito me dijo algo escandaloso –terminó en un tono agudo.
Hermione no supo cómo responder. Podía decir que no había sido su culpa, lo cual sonaría vacío considerando que era la segunda vez que sacaba esa excusa.
–No sabía que fueras capaz de algo así, pequeña descarada –dijo Pansy con una risita–. Eres incorregible.
Hermione suspiró. No sabía qué más hacer.
–Besando a todos los chicos –bromeó Pansy.
–Yo digo que hay que probar de todo alguna vez –dijo finalmente Hermione.
–Y, para ser exactos ¿qué estás probando? –dijo Pansy fríamente mientras Ginny miraba a una y a otra.
Hermione sólo se encogió de hombros.
–Blaise está devastado, por supuesto –dijo Pansy–. Pero lo superará.
A Hermione no le gustó el tono de Pansy. Era obvio que había algo en ella que la hacía proteger la relación que habían tenido, incluso cuando no tenía en mente arreglarla. Simplemente no le gustaba la idea de lo que Pansy susurraba en su oído.
–Es interesante ver como sacas las garras –dijo Pansy–. Y no podías haber elegido a alguien mejor que Draco. Blaise está lívido. Probablemente más porque es Draco. Buena elección.
–No hice esto para herir a Blaise –dijo Hermione.
–No me vengas –dijo Pansy–, no te retractes ahora. No eres ninguna estúpida. Pero en caso que lo seas, ¿sí sabes que eres sólo la diversión de la semana para Draco? Haz que te persiga un poco y tendrás su interés por un rato, pero no tienes la crianza ni las cualidades para mantenerlo interesado de verdad.
Ginny le echó una mirada como de "estás advertida".
–Al final del día, no eres más que otra puta barata –dijo Pansy con un movimiento de cabello antes de levantarse e irse. "Y hasta ahí llegaron las cortesías antes que la perra se delatara", Hermione pensó para sí.
–Ella no se calla su opinión ¿no? –dijo Ginny. Evidentemente seguía entretenida. Hermione no estaba tan entretenida–. Oh, vamos, ¿qué importa lo que piense Pansy? La opinión de Pansy nunca ha importado; no dejes que te afecte. Envilecer a alguien siempre ha sido el sello Slytherin y no tiene importancia mientras tú no se la des. Y siendo honestas ¿por qué se la darías?
–Tienes razón –dijo Hermione–. Es sólo que…no lo sé.
–A menos que veas algún futuro entre tú y Blaise.
–No –dijo Hermione, pero si era totalmente honesta, no le gustaba la idea de ponerle un contundente punto final. Tal vez era una de sus debilidades.
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