Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
Entraron a una sala de estar donde estaban muchos de los huéspedes Slytherin, incluyendo a Pansy-perra, Marcus Flint, Adrian Pucey, Theo Nott, las gemelas Greengrass y un par de chicas de Ravenclaw que Hermione no conocía bien.
–Me alegra tanto que pudieran venir –dijo Daphne y les señaló un diván–. ¿Quieren tomar algo? La cena se servirá pronto. Todavía estamos esperando a Terrence, Blaise y Miles. Dijeron que tal vez llegarían un poco tarde. Será un fin de semana encantador, lástima de clima, tendremos que hallar qué hacer aquí dentro. Ahora, las bebidas.
–Whiskey –dijo Draco.
–Como siempre –dijo Daphne–. Tengo este frasquito de las Hébridas, creo que te gustará –volvió su atención a Hermione.
–Sólo un gin and tonic.
Daphne asintió e hizo sonar una campana.
Hermione se sentó en un diván que probablemente costaba más que su departamento. La amplia sala se sentía un poco fría y su vestido era revelador pero con estilo. El patrón consistente en detalles en oro, incluyendo las paredes y el techo le conferían un discreto brillo a la habitación. Era muy diferente a la Mansión Malfoy, a la cual le costaba esconder sus salvajes orígenes medievales. O tal vez habían sido las circunstancias de su visita lo que la hacían verla tan opresiva.
Un hombre interrumpió sus cavilaciones al ofrecerle una bebida en una bandeja de plata. El vaso era de grueso cristal cortado con punta de diamante y tenía cubos de hielo que danzaba dentro. Hermione agradeció al serio hombre, quien desapareció por una puerta oculta en la pared.
–Que bueno que vinieron –Pansy-perra le dijo a Hermione, quien creyó cada palabra–. Será un fin de semana muy interesante.
–Estoy segura que sí –dijo evasivamente Hermione.
–Y Draco es un encanto –continuó Pansy.
–Sí, claro –dijo Hermione. Luego les costó hallar qué decir, así que se quedaron calladas.
–Blaise traerá una acompañante –dijo Pansy-perra después de un rato. Hermione sintió que la observaba buscando su reacción, y se rehusó a darle una–. Es una preciosa chica con la que ha vuelto a estar en contacto.
Hermione no estaba segura de cómo se sentía, tal vez algo de conflicto, pero se tranquilizó pensando que a ella ya no le importaba con quien saliera él. Tal vez hasta estaba contenta de ya no tener su atención.
Como si les hubieran hecho una señal, las grandes puertas blancas se abrieron y entró Blaise con una alta chica rubia con un vestido corto de color metálico.
Estuvieron platicando con Nott por un rato. La chica tenía unos párpados muy pesados, se veían como mucho esfuerzo para los músculos de sus ojos.
–Esa es Birgitte –dijo Pansy-perra sentándose en el reposabrazos junto a Hermione–. Es de una muy antigua familia de Dinamarca. Prácticamente de la realeza.
Malfoy no hizo ningún comentario desde su lugar, al lado de ella.
–Una de las cuales Draco no ha logrado conquistar –dijo Pansy en un fuerte murmullo.
Así que esto era parte del juego, pensó Hermione, Blaise traía a una chica que había sido inalcanzable para Malfoy.
–No es mi tipo –dijo Draco.
–¿En serio? –dijo Pansy–. Tenía la impresión que no tenías un tipo. Vamos Draco, tú pasas el tiempo con prácticamente cualquier chica. Entonces ¿cómo puede ella no ser de tu tipo? ¿Es porque simplemente a ella no le interesas? ¿O tal vez Birgitte es demasiado rica para ti?
Hermione no había esperado el ataque a Malfoy, lo esperaba más bien para sí, pero ser espectadora de la ira de de Pansy era algo nuevo. Aunque no le pasó desapercibido el mal velado insulto de que Malfoy pasaba el tiempo con cualquier chica; pero considerando que venía de Pansy, había sido leve.
–Entiendo que fuiste a una escuela para señoritas en Suiza después de Hogwarts –dijo Hermione para cambiar el tema–. Un concepto curioso para alguien de mi origen.
–Es donde uno aprende las normas de etiqueta apropiadas para entrar en sociedad –dijo Pansy-perra con aspereza–. Una debe tener modales. Una no puede andar dando tumbos por ahí sin tener idea alguna. ¿Por qué el interés por mi educación? ¿Aún estás tan enamorada del aprendizaje que codicias la educación de otros?
Pansy se puso de pie y se fue sin esperar respuesta. Era una despedida grosera, pero Hermione la vio como un pequeño triunfo ya que había alejado a Pansy. La chica no se andaba con sutilezas.
–¿Defendías mis sentimientos? –preguntó Malfoy divertido.
–No –dijo bruscamente Hermione ante la ridícula idea. Tal vez se sentía un poco mal por él, por ser el blanco de los refunfuños de Pansy, pero era el sentimiento que en general le provocaban las injusticias–. Pero tengo que decirlo, no codicio su educación; ella no es muy buena publicidad para la escuela a la que asistió.
–Aparentar decoro es más importante que el decoro en sí.
–¿Alguno de tus amigos es amable de verdad?
–Somos Slytherins –dijo él–, la amabilidad es una debilidad que puede ser explotada.
Ella lo miró por un segundo. Nunca afirmó que entendía la sociedad Slytherin. Era el lado extremo de la sociedad mágica, pero el lado tirano de la sociedad mágica convencional y era completamente ajeno a ella. Ron la entendía, pero nunca le gustó, mientras que Harry y ella normalmente ignoraban los velados insultos y desaires. A pesar de que algunos, como Malfoy, nunca se molestaron en cubrirlos. No era como que a ella le importara en estos días. Ella usaba su inteligencia y lógica como un mazo y lo sabía. En el trabajo la gente trataba de hacerla dar marcha atrás o de reprenderla todo el tiempo pero usaba su inquebrantable racionalidad para ganarles y siempre funcionaba. No se puede discutir con la lógica inflexible.
–¿Todo se trata de explotar? –preguntó tratando de entenderlo.
–Sí.
–Esa es una visión muy fría del mundo –dijo ella–. Él no respondió.
–¿Me estás explotando?
–Por supuesto que sí –dijo él pero no se explayó–. Hablando de frío, hay un chal en una de las cajas arriba.
–Creo que iré a traerlo –dijo Hermione.
Draco asintió y Hermione se despidió. Caminó a su alcoba y buscó en las bolsas. Lo hizo lentamente, sin ninguna prisa por regresar. Aunque se tuvo que apresurar cuando escuchó la campana que llamaba a cenar. Sería grosero llegar tarde a la cena.
Al ir de regreso a la sala de estar se topó con Birgitte saliendo de uno de los baños del piso inferior. La chica apenas hizo ademán de notar su presencia cuando pasaron. A Hermione no le encantaba la chica, era un obvio producto de su clase. Fría, antipática y explotadora si es que los demás servían como referencia.
La gente ya estaba a la mesa cuando regresó. Había un lugar vacío para ella junto a Malfoy y Adrian Pucey. "Otra molesta cena" pensó Hermione para sí mientras tomaba asiento.
–Te tomaste tu tiempo –dijo Malfoy.
–¿Ah sí? –preguntó Hermione como si no tuviera idea.
–No estarías evitándonos, ¿o sí? –preguntó él.
–Claro que no, no sé de donde sacas esa idea –dijo Hermione mintiendo descaradamente.
–Eres muy mala mentirosa.
–¿Ah sí? –preguntó ella–. Parece que me funcionó en quinto año –se refería a cuando había embaucado a Umbridge y a toda la Patrulla Inquisidora.
–Por supuesto que estabas mintiendo –dijo él con una sonrisa–. Siempre te tocas el cuello cuando mientes. Y arrugas la nariz.
–Claro que no –dijo sujetando la servilleta para no tocarse el cuello, por accidente desde luego.
–Aunque nunca consideré que tenías un troll esperando en el bosque. Que nadie diga que no tienes recursos cuando es necesario –dijo él y casi sonó como un cumplido.
–Si sabías que estaba mintiendo ¿por qué no me detuviste?
–¿Qué, ayudar a esa vaca de Umbridge? –dijo él–. Cierto, es una perra malvada y cruel, pero no iba a salirme de mi camino para ayudarla. Las perras malvadas y crueles sólo son interesantes si son preciosas.
–¿De verdad eres tan superficial?
–Por supuesto –dijo él–. ¿Alguna vez te he dado razones para que pienses lo contrario?
–¿Así es como seduces chicas? ¿Les dices que eres un cabrón incorregible para que traten de reformarte?
–No, normalmente sólo les digo que soy rico –dijo él–. Es el único lubricante social que requiero. Nunca me van a reformar, Granger, pero eres bienvenida si quieres intentarlo.
–No gracias –dijo ella mientras servían las entradas.
–Vamos nena, sigamos siendo honestos. Es algo bastante raro –dijo él–. Muy en el fondo, me deseas.
–Pffft –sopló ella.
–No nos olvidemos, si pierdes las inhibiciones, estás encima de mí como si yo fuera ambrosía.
–Es totalmente injusto referirse a algo que hice mientras estaba prácticamente inconsciente –dijo ella–. Pero tal vez, si me vuelvo completamente loca, tal vez en un mundo donde reine lo opuesto y tú en una perversa ironía te vuelvas atractivo.
–Sabía que querías conmigo.
–¿No escuchaste lo que acabo de decir?
–Todo lo que oí fue "eres atractivo".
–El mundo debe ser un lugar encantador con una audición tan selectiva.
–Vamos tortolitos –dijo Adrian–. No pueden estar en una fiesta y hacer como si nadie más estuviera ahí. Me estoy sintiendo muy solo aquí.
–Disculpa Adrian, hemos sido muy maleducados –dijo ella. En realidad Adrian le caía bien, era ingenioso y más bien espontáneo. Y no tiraba a matar como muchos de los otros. Era un poco mayor y quizá un poco más sofisticado con su ironía.
Hablaron un rato sobre viajes. Adrian había viajado algo al ser un joven pudiente sin un propósito fijo. Estaban entre plato y plato y la mesa estaba muy animada con conversaciones y risas, tal vez era el periodo menos formal con este grupo.
Malfoy le apretó la rodilla después de un rato, lo cual la sobresaltó.
–Si estás aquí conmigo no puedes coquetear con cada hombre presente.
–No estaba coqueteando –dijo Hermione. Aunque tal vez sí lo había hecho–. Lo siento, tal vez sí lo hice, es sólo que la plática de él es más interesante.
Draco alzó una ceja.
–Sacando un poco de mala leche.
–Tú haces que aflore en mí como nadie más.
–Ves, la gente comete el error de pensar que eres dulce, pero en realidad no te conocen –dijo él. Estaba acercando su cara–. Ahora, sé una buena novia –dijo esperando. Le estaba diciendo que lo besara, un besito rápido, lo cual era algo muy normal en una pareja. Sólo que se sentía todo menos normal. Aun así él esperó. La iba a hacer besarlo. ¿Sería esto alguna tontería de macho, hacer que ella lo buscara?
Pero por eso estaba ella ahí, para que pareciera que tenían una relación. Y ahí estaban inclinados el uno hacia el otro, el momento perfecto para un casto beso. Ella se inclinó y rozó sus labios con los de él. Fue un beso muy breve, lo cual lo hizo peor, más íntimo porque los labios de él eran suaves y ella todavía podía probar el whiskey en ellos.
Pudo sentir como se sonrojaba. No lo podía evitar.
–Y ella se sonroja –dijo él.
El plato principal la salvó. Centró su atención por completo en la comida, pero realmente no la pudo saborear. Perdió interés en la cena. No quería hablar con nadie. Observó a Blaise y a la chica danesa. Él se veía muy atento y ella parecía esperar eso. Blaise la había ignorado toda la noche y no la miraba ahora, lo cual probablemente era algo bueno.
Llegó el postre, algo rico con mucho chocolate y un plato con quesos. Ninguna de las chicas comió nada de eso, pero Hermione se negó a hacer lo mismo, así que mordisqueó un poco de queso y una galleta.
–Estoy fatigada –le dijo después a Draco–. Ha sido un largo día.
–Puedes ir a la habitación –dijo él–. Nosotros vamos a disfrutar un poco más. Pasar la noche apropiadamente.
Hermione asintió y se excusó cuando concluyó la cena. Se sentó en una de las sillas de la alcoba tan pronto como llegó. Tomó un momento para respirar libremente. Se había sentido observada y limitada la velada entera, y esta habitación era su único refugio. Aunque tenía idea de cómo se sentiría cuando él volviera.
Perdió la voluntad de mantenerse despierta antes de que él regresara. Estaba oscuro cuando volvió. Lo podía escuchar moviéndose por la habitación en la oscuridad. No replicó cuando se deslizó en la cama junto a ella. Ella no tenía intenciones de que durmieran en la misma cama, estaba muy cansada para armar un alboroto. Él no hizo el intento de saludarla y se durmió casi inmediatamente, pronto ella se quedó dormida de nuevo.
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