Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.


Después de una agradable noche de domingo en casa, Hermione fue a trabajar al día siguiente. Y se sentía grandioso volver su normal y bien lograda vida. En realidad no sentía nada de vergüenza por haberse acostado con Malfoy y mentalmente se dio una palmadita en la espalda por ello.

Decidió que no iba a pensar en salir con nadie por un tiempo, pero cuando lo hiciera, sería alguien normal. Quizá a su debido tiempo, incluso volvería a coquetear con Oliver Wood.

Rápidamente el trabajo se complicó y la absorbió. Había mucho que planear para su próximo viaje a las Islas Orkney.

–¿Cómo estuvieron tus citas con Draco Malfoy? –preguntó Ginny tan pronto como se sentaron en el bar–. Me muero de hambre. ¿Qué vas a pedir?

–Pediré pay de carne y cerveza –dijo Hermione decidiéndose por contestar la pregunta fácil.

–Creo que pediré un poco de pescado –dijo Ginny–. Y estoy esperando que respondas la pregunta.

Estuvieron bien, supongo –dijo Hermione–. Malfoy es un verdadero pendejo, pero eso no es novedad. Fuimos a la casa de los Greengrass el fin de semana a una de las escapadas "elitistas de sangre limpia".

–Por Merlín, ¿cómo estuvo eso? –dijo Ginny con desagrado.

–Como te podrás imaginar. Hubo mucho de pavonearse por ahí con atuendos y joyas, sentarse sin hacer nada y beber. Estuvo aburrido. Blaise estuvo ahí con su nueva novia.

–Es todo un pendejo.

–Y me dijo que me ha extrañado.

–Eso es fuerte viniendo de él, considerando que no te hubiera podido botar más rápido si lo hubiera intentado.

–Ya sé –dijo ella en voz más baja. El haber terminado esa relación todavía le dolía.

–No te pongas así –le advirtió Ginny–. No fue solo una cosita que él haya hecho mal, la culpa es el centro mismo de su carácter, no lo olvides. Si te lo hizo una vez, lo volverá a hacer.

–Lo sé –cedió Hermione–. Solo que es difícil.

–¿Y Malfoy, intentó algo?

–Sí.

–¿En serio? –dijo Ginny con una ceja levantada–. ¿Y cómo justificó que eso era una buena idea?

–Bueno, como que estábamos aparentando estar juntos de verdad, así que hubo un poco de demostraciones de afecto en público para apoyar la declaración –dijo Hermione tratando de aclararse un cosquilleo en la garganta.

–¿Y eso fue todo? –dijo Ginny con sospecha–. No, ¿qué es lo que no me estás diciendo?

Las mejillas de Hermione se encendieron y evitó los ojos de su amiga.

Ginny jadeó ruidosamente. –¡No!

Hermione trató de pensar en algo qué decir, pero no pudo hallar nada que tuviera sentido. –Fue como que una oferta y la tomé.

–¡Por los Lobalugs! Putita –dijo Ginny, luego comenzó a reír–. No te lo creo. Te acostaste con Draco Malfoy.

–Bueno –empezó Hermione–, todo mundo lo ha hecho, así que, ¿por qué no?

–¿Estuvo bien?

–Aborrezco admitirlo, pero sí estuvo bien.

–¿Cómo? ¿Sólo bien o muy bien?

–Estuvo…muy bien –confirmó Hermione, ahora sus mejillas estaban color rojo brillante. Pero no pudo evitar soltar una risita. Porque la verdad era que el sexo había sido totalmente fantástico. Sin embargo, no iba a seguir hablando de eso.

–¿Y qué dijo él después?

Hermione se encogió de hombros. –No sé, no le di oportunidad, simplemente me fui.

–¿O sea que te lo cogiste, le dijiste "gracias nene" y te fuiste?

–Algo así –dijo Hermione tratando de mantener la seriedad.

–Tú, Hermione, eres una chica mala.

–Estoy soltera. Sin ataduras, sin compromisos y puedo acostarme con quien yo quiera –se defendió–. De verdad que no era mi intención, simplemente se presentó.

–Así que deduzco que no planeas repetir.

–Dios, no –dijo Hermione–. Es Malfoy, algo lindo para mirar, pero hay de dejarlo donde lo encontraste. Conforme hablamos él debe estar cogiéndose a alguna chica europea de buenas piernas, estoy segura.

–Ron se va a poner lívido –dijo Ginny.

–Pues que ya madure –dijo Hermione cansada de estar al pendiente de las inseguridades de Ron.

–Opino lo mismo, creo que simplemente omitiremos ese fin de semana cuando hablemos con él.

Hermione fue a casa de Harry y Ginny el sábado. Tuvieron una agradable comida con Neville y Luna, Ron y Katie. El tipo de rato con los amigos que había extrañado sinceramente mientras pasaba el tiempo al estilo Slytherin. Nadie la menospreciaba, ni trataba constantemente de encontrarle defectos y nadie coqueteaba con el novio de nadie más. Era sólo relajarse con los amigos y reír un poco.

Después de pasar el domingo con sus padres llegó la mañana del lunes con todo y trabajo. Su jefe se estaba poniendo nervioso por el trato Orkney y la interrogaba acerca de sus preparativos. Se estaba volviendo molesto. Como si se le fuera a olvidar el equipo de dictado automático. No era una amateur.

La oficina estaba un poco desordenada unos días después cuando alguien la interrumpió.

–Hermione –escuchó a Blaise desde la puerta de su oficina–. ¿Te vas a mudar?

–No, sólo me preparo para un viaje –dijo cuando alzó la vista. Él llevaba uno de sus serios trajes de negocios. Cubría las líneas de su cuerpo, pero insinuaban su belleza. "Oh Dios", pensó, ¿qué querrían él y su muy espectacular cuerpo?

–Lo de las Orkney –dijo él–. Mi firma maneja algo de la parte comercial.

–Oh –dijo Hermione, no se había percatado que su firma estuviera involucrada–. Me voy pronto a preparar las negociaciones.

–Ya veo –dijo él–, te perderás el Mundial de Quidditch.

–Así parece –dijo ella–. Deduzco que tú sí irás.

–Sí –dijo él–. Mira, disculpa si me pasé de la raya. Solo pienso que puedes estar con alguien mejor que Malfoy. Ya sé que las chicas se le avientan, pero él nunca ha dudado en pisotear el corazón de ninguna.

Hermione de verdad no quería sostener esta conversación, justo como no había querido sostener la anterior. Sin embargo, apreció su esfuerzo por intentar consolarla. –Mira, no es nada serio y no hay que preocuparse por que vayan a pisotear el corazón de nadie. Y no lo hice para lastimarte. Sólo fue una de esas cosas –decidió decirle algo para que se sintiera mejor–. Llámalo una cosa de recuperación.

A él pareció gustarle eso. La idea de que ella se había sentido herida cuando terminaron, que él había sido algo real y Malfoy era un vendaje. Estaba contenta que él pensara eso si lo hacía sentir mejor. Obviamente había algún resentimiento con el que él estaba lidiando, y entre más pronto lo superara, mejor para ella.

–Lo que trato de decir es, no le apuestes mucho a él. Está bien, te dejo –dijo él–, veo que estás muy ocupada.

Hermione asintió y prosiguió su trabajo. Había algo molesto en el consejo de Blaise, pero él no tenía nada de qué preocuparse, pero ella no estaba segura qué estaba tramando Blaise, o por qué estaría preocupado él por sus intereses. Tal vez la estaba usando en contra de Malfoy, tal como Malfoy la había usado en contra de Blaise. Tal vez Malfoy era el que sí era honesto.

"No más pensamientos acerca de los Slyhterins y sus intenciones retorcidas", se reprendió a sí misma.

Llegó el viaje a Orkney. Fue conflictivo y ella trabajó cerca de veinte horas al día durante lo que le parecieron años. Cada parte involucrada se mostró difícil y Hermione bajó de peso por el constante ajetreo, la falta de comida y de descanso. Pero todo se resolvió. Se merecía una gran palmada en la espalda por ello, pero la gente que había sido tan estúpidamente difícil sintió que ya había aportado suficiente al proceso como para molestarse en felicitar a nadie. Algunas veces este era un trabajo ingrato, y aparentemente dar de vueltas como un pollo descabezado durante dos semanas era una de esas cosas que no ameritaban agradecimiento.

Necesitaba un trago fuerte, de hecho necesitaba emborracharse. Necesitaba liberar la tensión que se había acumulado en sus hombros, y la oportunidad perfecta surgió cuando las gemelas Patil la invitaron a unirse a ellas y a Cho Chang en el Caldero Chorreante.

Envió sus cosas de vuelta al ministerio, ya las ordenaría la siguiente semana. Se apareció a la taberna, sin molestarse en cambiarse de sus ropas de trabajo.

Ordenó un whiskey antes de sentarse con Cho. Las gemelas Patil aparentemente venían en camino.

–Hola, Granger –dijo un hombre al unirse, el maldito de Marcus Flint.

–Marcus –lo saludó ella–. No pensé que este lugar fuera de tu tipo.

–Mi abuelo es particularmente fanático de los licores de aquí –dijo y señaló a un mago muy anciano en la barra.

–Te extrañamos en el Mundial de Quidditch –continuó él.

–Tuve que trabajar –dijo ella. Trataba de pensar una forma educada de pedirle que se fuera. Era una salida de chicas y bajo ninguna circunstancia lo iba a invitar.

–Eso dijo Draco, ¿lo vas a ver más tarde? –preguntó él.

–No –dijo Hermione, esa era una pregunta rara. Habían pasado casi tres semanas desde que terminaron, ¿por qué lo vería ella más tarde?

–Oh, pensé que como él regresaba esta noche, lo verías más tarde.

–¿Hablaste con Draco en el Mundial? –preguntó ella con suspicacia.

–Hablé con él ayer.

–¿Y él dijo que me vería esta noche?

–No, solo lo asumí –dijo Flint.

–¿Por qué asumirías eso?

Él le dirigió una mirada extraña antes de que los interrumpiera la llegada de las gemelas Patil. –Bueno, tú eres su novia. Aunque ahora veo que tienes otros planes para la velada. ¿Puedo unirme?

–¡No! –dijo bruscamente Hermione–. Noche de chicas –agregó después en tono más suave.

"¿Qué demonios?", gritó Hermione en su cabeza. ¿Por qué pensaba Marcus Flint que ella y Draco aún eran pareja? Pensándolo bien, la pequeña advertencia de Blaise tenía más sentido si él pensaba que todavía estaban juntos. ¿Acaso el maldito Malfoy convenientemente había olvidado terminar con ella? ¿Es que todo el mundo había estado asumiendo que eran pareja durante las últimas tres semanas?

–Marcus, espera –lo llamó Hermione–, ¿estuvo él con alguien en el mundial? Con alguna chica, quiero decir.

–No, te lo aseguro, fue un buen chico todo el tiempo. Ni siquiera se acercó a la sexy holandesa con –sus manos indicaron grandes senos–. Se merece un lindo premio de tu parte.


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