Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
–No tengo hambre –dijo Hermione cuando se reunió con Ginny en el Caldero Chorreante para comer.
–No estás embarazada ¿verdad?
–Cállate, claro que no –dijo Hermione con fastidio. Simplemente estaba fastidiada. No pretendía desquitarse con Ginny, pero la había provocado al presentarle terribles escenarios. Sí se sentía algo mareada, pero no tenía nada que ver con tan terribles expectativas.
–¿Qué pasó? –preguntó Ginny–. Usualmente no eres tan susceptible. Prácticamente estás gruñendo. ¿Se pelearon? Aunque se trata de Malfoy, de verdad que no puedo imaginármelos haciendo algo más que pelearse.
Hermione no dijo nada, solamente jugó con el guiso en su plato.
–Quiere presentarme a sus padres –dijo ella después de un rato.
Ginny pareció congelarse por un instante. Empezó a decir algo pero se detuvo. –Te refieres a sus padres los supremacistas de sangre –dijo ella–, ¿por qué?
Hermione se encogió de hombros. Sí sabía por qué, lo suponía. Eso formalizaría su relación. Ella sabía demasiado bien que este era el siguiente paso, un gran paso.
–¿Quiere atormentarte o algo? –dijo Ginny–. No entiendo. ¿Por qué te quiere presentar a sus padres?
–Pienso que quiere que seamos una pareja oficial –dijo Hermione.
–¿Draco Malfoy? –dijo Ginny–. Él cambia de chicas como de ropa, y lo digo en serio. Bueno, excepto últimamente. Oh, por Merlín, ¿crees que él piensa en tener una relación en forma contigo?
Hermione no contestó. No quería hablar al respecto, porque tal conversación llevaba a cosas incómodas, y su malestar general significaba que había algo muy incómodo instalado en su inconsciente. Sólo que no estaba segura de qué era exactamente, y no quería estarlo. Las cosas iban muy bien. Le gustaba estar con él, su tiempo juntos era fantástico, tenían un sexo fantástico.
–A mí me tiene pasmada que ustedes dos hayan durado tanto, ¿de verdad crees que él piensa hacer más seria la relación?
–No –dijo Hermione con desdén–; no seria, seria, vamos, no todo el mundo quiere eso. Pienso que está disfrutando tener una pareja por un rato. Es algo nuevo para él, tal vez siente que tiene que presentarme a sus padres.
–Por Merlín, eso sería una reunión de lo más incómoda –dijo Ginny.
–Lo sé –dijo Hermione–, en realidad no quiero que me los presente.
–Entonces dile eso, supongo –dijo Ginny.
–Ya está arreglado para el domingo.
–Tal vez podrías hacer como que te enfermas de algo –dijo Ginny–, algo contagioso como viruela de dragón. Hermione se rio ante la idea de fingir viruela de dragón sólo para librarse de una reunión con los padres de él. Para ser exactos, no estaba del todo segura que no contraería a propósito viruela de dragón para librarse de esa comida dominical.
Fueron interrumpidas por una mujer envuelta en satín que se dejó caer en uno de los asientos desocupados de su mesa. Bueno, si Hermione se preguntaba si su vida podría volverse más incómoda, la pregunta era obviamente sí; porque tener a Rita Skeeter posando su nada insignificante trasero en su mesa con una lisonjera sonrisa, sin duda eso significaba.
–Señorita Granger –dijo Rita, marcando las "s" como si fuera una serpiente–, un pajarito me dice que ha enganchado a nuestro muy escurridizo soltero favorito. ¿Le gustaría decirle a las lectoras cómo lo logró?
–¿Lograr qué? –dijo Hermione bruscamente.
–Como consiguió captar la atención de nuestro más ilustre mago soltero. Guapo, rico y escurridizo –continuó Rita con un movimiento de hombro que Hermione sospechó intentaba ser tímido–. Pero usted tiene mucho talento en captar la atención de hombres poderosos. Su historial es tan extraordinario. Esta vez ha puesto el objetivo muy en alto. ¿Cree que podrá mantener su interés lo suficiente como para llevarlo al altar?
–Yo… –empezó una nerviosa Hermione, no tenía idea de cómo responder a las ridículas acusaciones. De hecho, estaba tan indignada y ofendida, que no podía hablar–. Yo no –empezó.
–¿No qué, señorita Granger?
–No hay comentarios –dijo Hermione entre dientes. No le daría nada a esa mujer. Cualquier cosa que dijera la iba a retorcer y dejar irreconocible, además de hacerla ver de lo peor. Mejor no decir nada en absoluto. Ciertamente no le iba a dar a esa odiosa mujer nada de municiones.
–Ahora, esta conversación es privada, así que por favor váyase.
Rita le dirigió una mirada desafiante. Hermione podía decir que su malvada mente trabajaba en buscar algún ángulo desde el cual hacerla lucir mal. La mujer nunca había escrito nada favorable sobre ella, así que Hermione no esperaba que empezara ahora.
–Pero los lectores siempre son tan curiosos –dijo Rita con mirada amonestadora.
–Y a nosotros no nos importa si ellos se mean en los pantalones –dijo Ginny de forma burda.
–Pero si es la señora Potter –dijo Rita volviendo su atención hacia Ginny–. ¿Cómo estuvo su luna de miel? ¿Nos podría hacer algún comentario? Tenemos unas fotos encantadoras.
–De hecho sí podría –dijo Ginny–, fue encantador estar en un lugar donde a la prensa se le restringe adecuadamente. Esa es en verdad una forma civilizada de hacer las cosas, si no están debidamente regulados simplemente se aprovechan.
Hermione observó a Rita Skeeter apretar la boca en un gesto condenatorio. Luego esbozó una brillante sonrisa. –Debo irme chicas, hasta la próxima.
Hermione se estremeció cuando la mujer se alejó. En serio, Voldemort y Rita Skeeter hubieran formado una gran pareja.
–Si fuera tú mejor no leería el periódico mañana –dijo Ginny. Hermione hizo un fuerte sonido de "ugh". Terminaron de comer y Hermione regresó al trabajo, sintiéndose todavía más oprimida.
De nuevo, ¿cómo se las había arreglado para meterse en este lío? Se había metido tratando de librarse sin que todo el mundo mágico pensara que ella era una promiscua. Ella solo quería un poco de anonimato y oscuridad, y ahora había resultado todo lo contrario, pasando el punto de lo razonable hasta la total estupidez. De nuevo era el centro de atención. Estaba muy segura de que Rita Skeeter la retrataría como una cazafortunas conspiradora, quizás incluso por encima de los atributos de abusadora de los que había tratado de escapar.
Esto hacía la próxima comida con los Malfoy aún más interesante. Algunos artículos espeluznantes allanarían muy bien el camino para esta reunión. ¿Por qué no dejar que Rita Skeeter le hiciera un poco de relaciones públicas? Así tendrían una impresión en verdad atroz de ella.
Draco llegó a casa poco después de ella.
–¿Qué estuviste haciendo hoy? –preguntó Hermione. Seguía tratando de darse una idea de qué hacía él en realidad con su tiempo.
–Estuve en Croacia –dijo él; no era una respuesta que ella hubiera esperado.
–¿Y cómo está el clima en Croacia?
–Frío en realidad, uno pensaría que todavía está cálido, pero no. ¿Cómo te fue en el trabajo? –rara vez quería hablar acerca de lo que hacía. Ella sabía que hacía algunas cosas para el negocio familiar. Se preguntó si cuidaba su reputación de vividor holgazán porque no quería discutir el trabajo que obviamente hacía.
–Bien. Como siempre. Hoy fui acosada por Rita Skeeter. Quiere saber cómo te enganché.
Draco sonrió y se acercó y la besó. –Podríamos mostrarle, pero sería indecente –dijo él recorriéndole de arriba hacia abajo los costados con sus manos. Siempre se las arreglaba para distraerla. Su humor estaba mejorando de forma casi inmediata. Él sabía como tentarla, y sabía donde tocarla para que perdiera el hilo de sus ideas. Una habilidad que usaba para su beneficio.
–Va a escribir algo realmente desagradable sobre mí mañana, estoy muy segura.
–Estás exagerando.
–Estoy muy segura que no. Esa mujer me odia.
–Eso es cierto –dijo él riendo–, ahora lo recuerdo. En verdad escribió cosas horrorosas sobre ti en el pasado.
–Estoy muy segura que te hizo reír.
–¿Cómo no hacerlo? –dijo él–. ¿Qué dijo que eras? ¿Una chica ambiciosa?
–Aparentemente todavía lo soy. Aparentemente tengo un objetivo muy alto –dijo ella y le acarició el pecho con su dedo. Sus entrañas respondieron al tocarlo. No podía esperar a desvestirlo. Primero la cena, se recordó a sí misma.
–Aunque sospecho que algunos dirían que muy bajo.
–¿Y qué piensas que dirán tus padres? –preguntó ella.
–Estarán tan asombrados de que lleve una mujer a casa, estarán completamente atónitos. Tal vez incluso con temor de espantarte por si sales huyendo.
Hermione sospechó que la realidad estaba lejos de eso. Asombrados quizá de la "calidad" de chica que él había arrastrado a la casa.
–En realidad no son tan terribles como la gente piensa que son –dijo Draco–. O tan intolerantes. No te preocupes por eso.
–Solo pienso en los artículos que Rita Skeeter está por escribir, tal vez deberíamos posponerlo por un tiempo hasta que las cosas se calmen un poco.
–No puedes dejar que la gente como Skeeter dicte lo que vas a hacer –dijo Draco.
Ella no era así, era solo una buena excusa para librarse de esa comida. No estaba muy segura del porqué él quería hacer esto. –Sólo pienso que… no es necesario.
–Sólo es una comida. Comemos rápido, hablamos un poco, luego nos vamos –dijo él, la miró–, ¿tienes algún problema con que te presente a mis padres?
–Es solo que en el pasado no eran mis más grandes simpatizantes.
–Tampoco yo lo era, pero me convenciste de lo contrario. ¿Qué es lo que en verdad pasa por tu cabeza? –dijo él y la miró a los ojos.
–Es que me siento inquieta de dejar entrar a más personas –dijo ella–. Todo está muy bien así, no quiero dejar entrar a nadie que pueda arruinarlo.
–Nadie va a arruinar esto –dijo él y la besó en la frente–. Somos sólo tú y yo. Si tú estás aquí y yo estoy aquí, ¿qué podría arruinarse?
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