Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.


Hermione regresó a trabajar sintiendo casi que había regresado a otro mundo. La vida monótona y las ligeras ridiculeces del ministerio le parecían tan lejanas de los dramas de alta tensión de los Slytherins. Y luego estaba Draco, él solo se abría paso inexorablemente. Ella ni siquiera estaba pensando en lo que había aceptado, estaba ahí en el fondo de su mente tratando de llamar su atención, pero no lo permitía. Apenas estaba tratando de recuperar el balance por haber estado de vacaciones con los dementes Slytherins.

Sin embargo lo extrañaba durante el día. Era como si ahora fuera adicta a él, no lograba sobrevivir el día sin él. Ansiaba estar con él. Ocasionalmente tenía que cerrar los ojos y simplemente imaginárselo con ella, imaginarlo hablándole al oído, tocando sus hombros.

Le llegó una nota de Ginny diciendo que se vieran para comer en el Caldero Chorreante. Su vida se había dividido en compartimentos, estaba su vida con Draco, luego los amigos de él, su cómoda existencia con los Gryffindor, luego su familia y su vida muggle. Ninguno de ellos podía unirse. A su familia no le gustaba el mundo mágico, Harry era la única persona que entendía el mundo muggle, pero lo estaba dejando atrás de manera efectiva. Se sentía dividida. Amaba cuatro de los mundos, y el que no amaba venía intrincadamente amarrado a Draco.

Hermione llegó al Caldero Chorreante poco después del mediodía y encontró al grupo ahí, Ginny, Harry y Ron.

–Dios, que bueno verlos a todos –dijo ella cuando se dejó caer en la cabina.

–¿Cómo estuvo tu viaje a Egipto? –preguntó Harry.

–Bien –no quería mencionar la parte sórdida del viaje. Por alguna razón no quería resaltar las cosas más horribles de la sociedad Slytherin. Sólo serviría como leña para el fuego. No era que ella quisiera que pensaran bien de los Slytherins, quizá sólo quería no que pensaran tan horrible de ella por asociación–. Estaba cálido y el agua agradable. Un hotel en particular estaba ligeramente infestado de Slytherins, pero si ves más allá de eso, podría recomendarlo ampliamente.

–¿Viste las pirámides? –preguntó Ron.

–Sí, pasamos ahí una noche –dijo vacilante. Sabía que Ron era particularmente sensible con todo lo que aludiera a ella acostándose con Draco o Blaise. Pero quizá él tendría que crecer y superarlo, particularmente a la luz de las noticias que estaba a punto de anunciarles.

Harry y Ron hablaron hasta por los codos del entrenamiento de aurores y Hermione escuchaba a medias. Estaba muy preocupada tratando de poner en palabras su noticia. Ningún momento parecía oportuno. No podía irse de esa reunión sin decir nada, se dijo a sí misma categóricamente. Finalmente se decidió a afrontar lo que viniera y lidiar con ello.

–Surgió una novedad en Egipto –comenzó tratando de que su voz sonara alegre, pero salió un poco como alguien que va a enfrentar una fatalidad.

–Oh –aguijoneó Ginny cuando Hermione no continuó.

–Sí, bueno, como que estuvimos de acuerdo en hacer nuestra relación más… formal.

–¿Formal? ¿Qué significa eso? –preguntó Ginny; se hizo un silencio sepulcral en la mesa.

–Aparentemente estas cosas son importantes para él –no usaba su nombre específicamente en presencia de Harry y Ron, parecía ser mejor de ese modo.

–¿Cómo que formal? –continuó Ginny, era como un pitbull con un hueso. Hermione estaba contenta con dejarlo ahí, con eso bastaría en términos de confesión, pero Ginny no la dejaría–. ¿Formal como en matrimonio?

–Bueno, no usó esas palabras exactamente, pero así es –Hermione se aclaró la garganta. El silencio en la mesa era aún más opresivo.

–¿Qué, con Malfoy? –Finalmente soltó Ron–. ¿Te has vuelto completamente loca? ¿Qu…? –Ron se encogió de hombros como si no pudiera hallarle sentido.

–Sé que es un poco repentino.

–¿Repentino? Él es de sangre limpia –declaró Harry–. Hermione, él es de sangre limpia, no puedes hablar en serio.

–Conozco su estatus de sangre, Harry –se defendió Hermione, esto no iba bien, no había esperado que fuera así.

–Harry tiene razón –dijo Ginny–. No sólo es de sangre limpia, es de la élite de los sangre limpia. Nosotros somos de sangre limpia, pero él es uno de ellos. ¿Cómo diantres vas a encajar en ese mundo? No fuiste educada para vivir en ese mundo. Ni siquiera puedo imaginar que quieras vivir ahí. ¿Estás segura de lo que estás haciendo? –el problema era que no lo estaba, sabía bien todo lo que Ginny había dicho, acechaba su mente.

–Lo amo –confesó al final.

–Algunas veces, eso puede sonar como las dos palabras más patéticas del mundo –dijo Harry.

–Sé que lo amas, pero esto es algo más. Es más que eso, Mione. Te estarías comprometiendo a ser parte de su mundo –dijo Ginny. Hermione no podía decir nada. Todo lo que decían era cierto y ella lo sabía–. Él no será flexible para amoldarse a ti, tendrás que dejar tu herencia muggle –era una verdad que yacía en el fondo de su mente, una que había estado muy asustada para enfrentar. Ginny la resaltaba con un reflector.

–Necesitas pensar esto muy seriamente –dijo Harry–, si crees que él se va a ablandar, creo que estás equivocada. Él podrá amarte, pero es de sangre limpia y nunca será otra cosa.

–¿Piensan que no sé esto? –dijo afligida Hermione–. Estoy muy consciente de qué es él.

–Estamos fuera de esa sociedad –dijo Ginny–. Yo puedo tolerar cualquier peculiaridad de Harry, aun esa extraña fascinación por esos libros de dibujos que insiste en ir a comprar al Londres muggle –Harry se sonrojó levemente–. Pero la sociedad de sangre limpia no tolera nada. Tendrías que vivir con eso por el resto de tu vida, tendrías que dejar tu trabajo.

Hermione sintió ganas de llorar, pero se rehusó. Le estaban arrojando la verdad desnuda, aquella que había tratado de evitar. Tenía la esperanza que Draco sería un poco flexible, que funcionaría con lo que ella quisiera, pero parte de ella sospechaba que no sería así. Su intención era adoctrinarla y que asimilara su cultura.

Por mucho que tratara, y tenía considerable poder cerebral a su disposición, no podía imaginar una manera de escapar de eso. Se fue de la comida sintiéndose una mierda total.

Cuando llegó a casa se lanzó directo a los brazos de Draco. Sin importar qué, eso la hacía sentir mejor. Si todo en el mundo estaba absolutamente jodido, incluido él, envolverlo con sus brazos y sólo sentirlo ahí la hacía sentir mejor.

–Lo siento nena, pero tenemos que salir esta noche. Lo había olvidado por completo, pero no puedo decir que no.

Hermione hizo un gesto de dolor, pero conjeturó que pasaría la velada con Draco y esta noche necesitaba estar con él, no importaba donde.

–¿Un día difícil? –preguntó él; ella asintió en su hombro–. No importa, ahora estás aquí.

Comieron rápido y se vistieron para la noche. Ahora tenía muchos vestidos de donde elegir, se había vuelto normal. Una vez vestidos se aparecieron y llegaron a la casa de los Flint. Ahí estaba Flint con su prometida europea, él no se veía feliz al respecto, pero aparentemente así lo requería su deber.

Draco parecía sentir que lo necesitaba esa noche, así que permaneció bastante cerca. Blaise estaba ahí con una pareja, le guiñó el ojo cuando Draco estaba absorto en otro lado. Quiso voltear los ojos, pero eso probablemente sólo serviría para atraer todavía más la atención de Blaise. Él encontraría alguna manera de desafiarla por eso, así que pretendió que no lo había visto. A él tampoco le gustó eso. Se preguntó si Blaise se convertiría en un problema aún mayor. Sentía que él todavía no había dicho la última palabra.

De repente hubo un sonido de cristal rompiéndose. Hermione giró instintivamente hacia la conmoción, hacia donde Daphne estaba parada con una copa de champaña rota a sus pies. Clavaba sus ojos incrédula entre Nott y Astoria, quienes evitaban mirarla desde sus asientos.

"Oh Dios", pensó Hermione. Daphne debía haber descubierto lo que había entre ellos. Daphne se cubrió la boca con la mano mientras estaba ahí de pie mirando fijamente. El corazón de Hermione se contrajo por la chica. Daphne era dulce, no se merecía esto. Luego empezó a correr a través de la multitud que estaba paralizada. Hermione sintió que muchas personas se percataron de lo que sucedía. Una chica que Hermione no conocía corrió tras Daphne, mientras Astoria se puso de pie y con cautela dejó su copa de champaña en la mesa y salió de la habitación con la cabeza en alto. Nott sólo se quedó donde estaba. El cabrón.

El rumor empezó en el salón tan pronto salió Astoria.

–Dios, eso es terrible –dijo Hermione.

–Es culpa de Nott. Él tendrá que lidiar con los efectos colaterales –dijo Draco. Hermione no estaba tan segura, estaba muy segura que sería Daphne quien tendría que lidiar con eso más que cualquier otra persona.

La gente regresó a lo que estaban haciendo.

–Eso fue el entretenimiento de la velada –murmuró Pansy.

–Eres una perra, Pansy –dijo Hermione.

–Nunca he discutido eso, aunque Astoria podría ser una seria contendiente para el primer lugar –por una vez Hermione quizá tendría que estar de acuerdo con Pansy.

–Creo que tal vez sea hora de irnos –dijo Draco firmemente, Hermione no podía estar más de acuerdo.


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