Tercer día, tercer reto :33

Creo que este es el más corto de todos los que tengo escritos, todas las situaciones que me imaginaba eran bastante simple y bueno cuando una situación es simple no te puedes molestar en escribir demasiado porque al final lo único que haces es relleno D: Recordar a todo el mundo que esto es un reto realizado por cuatro personas cada una con un ship diferente y que podréis encontrar los retos de mis compañeras en mi perfil :33

Espero que disfruteis del episodio y nuevamente a todos aquellos que no les guste Kadam no lean, nuevamente los retos son independientes unos de otros.


Day 03: Cucharita

¿Dormir? ¡Ni de coña! Estaba nervioso por alguna razón y conciliar el sueño era demasiado complicado, en ningún momento había esperado que el nudo en su estómago se hiciese más grande. Pedirle a Adam que se quedase a dormir le había parecido el gesto más normal del universo, llevaban saliendo un par de meses y no era como si no se hubiesen acostado, pero la sensación de saber que estaba a su lado le hacía sentir ciertas mariposas en el estómago.

Suspiró, estaba cansado y llevaba media hora dando vueltas, sin saber cómo no había despertado al rubio que parecía una escultura griega, relajado y perfecto. Kurt mordió el interior de su mejilla observando su rostro de nuevo, en un intento de memorizar cada línea y curva y sencillamente sintiéndose dichoso de que aquel hombre estuviese durmiendo con él.

—¿Todo bien? — La voz del rubio hizo saltar al castaño suavemente, notando como la sangre teñía sus mejillas de rojo.

—¡Perdón! No quería despertarte.— Casi no tuvo tiempo de esconder el rostro en la almohada cuando sintió la mano de Adam acariciar su espalda. Kurt estaba convencido de que Adam iba a pensar que era idiota y seguramente estaría molesto porque no le estaba dejando dormir.

—¿No puedes dormir?— Los ojos azules del menor buscaron los de su compañero un tanto sorprendido de lo que le estaba preguntando, creer que se reiría de él había sido una idea fugaz, pero Adam parecía tranquilo.

—No. — Respondió siendo lo más obvio del mundo, porque estaba claro que llevaba demasiado tiempo dando vueltas como para poder ocultarlo. El problema era que no quería que supiera que la culpa de que no podía dormir venía por el simple hecho de saber que estaba respirando tan cerca de él, casi como si fuese una especie de sueño.

—¿Necesitas que te abrace? — Estaba media dormido, pero la sonrisa divertida que se escapó de sus labios hizo arrugar ligeramente la nariz a Kurt.

—No, tan solo es que no he conseguido coger postura. — Se movió sin darse cuenta para darle la espalda al rubio. Si, se estaba comportando como un niño pequeño y estaba casi seguro de que a la mañana siguiente Santana le miraría como si quisiera asesinarlo por no callarse a las tres de la mañana, pero tampoco es como si pudiese evitarlo.

Suspiró obligándose a cerrar los ojos cuando sintió que la respiración de Adam se volvía a acompasar, seguramente ni se acordaría a la mañana siguiente de que se había despertado, ni siquiera estaba seguro del todo de que el mayor se hubiese despertado realmente. Kurt estaba concentrándose en los latidos de su corazón, de alguna forma esperando que eso fuese suficiente para conseguir llamar a morfeo, a pesar de que hasta el momento no había tenido demasiado éxito.

Los brazos de Adam lo rodearon sin previo aviso, no estaba del todo seguro de que este estuviese del todo consciente, pero se sintió pegado a su pecho con la respiración del rubio chocando contra su cuello. Kurt tuvo que controlarse para que su corazón no se saliese del pecho y sobre todo para no despertar a nadie de la impresión.

"Esta haciendo la cucharita" Se dijo a sí mismo volteando ligeramente la cabeza para ver los labios del rubio entreabiertos " pero esta dormido" Básicamente se había movido en sueños para abrazarlo.

Estuvo dudando durante unos minutos si debía despertarle, pero en ese caso quedaría como la persona que le molestaba esa situación y sinceramente no le estaba molestando en absoluto, al menos no por el momento. Volvió a apoyar la cabeza en la almohada y cerró los ojos y para su sorpresa el sueño pareció llegar, mezclado con el dulce perfume del hombre que dormía a su lado.