¡Hemos llegado al cuarto día!
Antes de nada decir que soy consciente de que Kadam no es una pareja popular, sobre todo porque la gente tiende a odiar a Adam por el simple hecho de gustarle alguien tan impresionante como Kurt so quería agradecer a CereceresDany por haberme dejado los review. Segundo, como siempre recordar que esto es un reto cursado por cuatro personas y que encontrareis los retos de diferentes ships de mis compañeras en el perfil
Espero que lo disfrutéis, ya queda menos para terminar la semana y los retos :33
Day 04: Viendo una peli
La mano de Adam se sentía cálida bajo la suya, y quiso sonreírle, pero a lo único que llegó fue a una mueca indecisa, no sabía cómo afrontar esa situación. Pensar que había superado lo de Blaine era demasiado sencillo, pero lo que realmente pasaba por su cuerpo era diferente. Quería pasar página, realmente quería hacerlo y no entendía cómo era posible que todavía siguiese sujeto a esa parte de su vida, como si hubiese algo que se negase a dejarle avanzar por mucho que lo desease.
Sus mirada se había quedado perdida durante unos instantes, y Adam no se movió de su lado, siguió sujetando su mano como si temiese que soltarla hiciese que toda la magia que acababan de crear a su alrededor se rompiese con demasiada rapidez. Kurt se humedeció los labios una vez sus miradas se encontraron de nuevo y terminó por apretar la mano del chico. Era el único que se estaba impidiendo seguir adelante y a pesar de todo lo que había estado diciendo hasta el momento se había anclado, necesitaba la oportunidad de continuar hacia delante, de saber que era sentir otra cosas y si el destino lo llevaba de vuelta a Blaine simplemente sería cuestión de tiempo.
—De acuerdo, encontraremos la película más ñoña del universo y la convertiremos en nuestra película.— Adam cerró los ojos suspirando aliviado, formando una pequeña sonrisa en sus labios, como si por un instante hubiese tenido miedo de que Kurt simplemente lo ignorase o no quisiera continuar con aquello.
—¿Eso significa que puedo montar una sesión de películas en mi casa?— No estaba del todo seguro si estaba siendo atrevido, pero Adam no se veía capacitado para pasar otro momento con las compañeras de piso de Kurt, que le miraban como si fuese un insecto infeccioso en su lugar de residencia, sobre todo la latina.
—Claro, me tendrás que decir donde es, pero por el resto tenemos una sesión de películas pendientes como una especie de…
—Cita.— Le importaba poco que se pudiera malinterpretar, porque realmente él lo veía así, en ningún momento había ocultado que le gustase Kurt y no lo iba a hacer ahora. Kurt se quedó durante unos segundos en silencio hasta que consiguió relajar su expresión.
—Exacto, una cita con todas las de la ley.—Parecía más calmado y eso conseguía relajar a Adam, darle ciertas esperanzas de que no estaba depositando su confianza en una causa perdida, porque realmente le gustaba Kurt, más de lo que había creído en un principio. No solo era un chico con un talento desgarrador, también una buena persona y el ser más dulce y compasivo que se podía haber cruzado en toda su vida.
—Entonces iré a buscarte el sábado al trabajo.— Los ojos de Kurt se abrieron ligeramente mientras movía la cabeza en uno de los gestos más adorables que Adam hubiese visto en mucho tiempo.
—¿Te sabes mis horarios? —Puede que intentase ocultar su tono de sorpresa, pero la verdad es que no puedo hacerlo, era demasiado notorio.
—Por supuesto, no creas que no escuchó cada palabra que se escapa de tus labios. — Acababa de sonar como un completo estúpido, pero no le importo. Dejó un beso sobre el dorso de su mano. —¿Necesitas ayuda con el ensayo?
—Siempre.—Adam dejó su bandolera al lado de la de Kurt, puede que aún hubiese demasiadas cosas en el aire, pero por el momento se tenía que sentir feliz de que hubiese aceptado su proposición, porque eso, al menos, indicaba que tenía alguna posibilidad.
Estaba nervioso, al menos más de lo que se atrevía a admitir. Después de ducharse y pasarse media hora eligiendo un conjunto que pareciese casual y formal al mismo tiempo tuvo el valor de decirse que estaba listo. Un par de gotas de perfume, la chaqueta y hora de salir a la calle para buscar a Kurt.
Tenía la sensación de que el mundo giraba de manera diferente y la palabra cita seguía resonando en su cabeza de forma extraña. Adam había dejado preparadas las diferentes películas para ver, pero el hecho de quedarse a solas con Kurt hacía que no supiese cuán atento iba a estar a ellas.
Se obligó a respirar, no era momento de ponerse nervioso, ni mucho menos actuar como un niño pequeño de tres años. Se había plantado frente a la puerta de Vogue diez minutos antes de que el turno de Kurt terminase, eso indicaba claramente la ansiedad que estaba recorriendo su cuerpo.
La tortura no duró demasiado, bueno si quitamos el hecho de que esos diez minutos se habían convertido en horas dentro de su cabeza. Kurt salió con la chaqueta del traje en la mano, un tanto nervioso buscando a su alrededor hasta que sus ojos cayeron sobre Adam. El rubio levantó la mano a modo de saludo mientras se acercaba al castaño.
—Puntual, como prometí.
—Ninguna queja al respecto. — Hizo una pequeña reverencia, una parte traicionera de la mente de Adam todavía le decía que Kurt no se sentía del todo cómodo con la situación. —Creo que me toca seguirte y cruzar los dedos porque realmente no quieras secuestrarme.
—No me des malas ideas. — Bromeó el rubio, atreviéndose a tomar la mano del castaño y empezar a caminar rumbo a su apartamento.
Kurt dejó que Adam tomase la bandolera y la chaqueta mientras se daba una vuelta en el lugar viendo los pequeños detalles y la decoración del apartamento. No era demasiado grande, un salón/comedor bastante amplio, la puerta de la cocina a la derecha y la de la habitación al otro lado de la estancia, mientras que el baño para su sorpresa se encontraba a la izquierda.
—¿Quieres algo de beber? —Kurt giró sobre sus talones para fijar su vista en el rubio que le hablaba desde la cocina.
—Si, claro.—Se sentó en el sofá e intentó relajarse, pero un nudo de nervios hacía demasiada presión en la boca de su estómago. Una vez Adam volvió de la cocina con dos vasos de refresco se sentó a su lado, tan nervioso como él al parecer, pues empezó a palpar el sofá en busca del mando a distancia como si se lo hubiese tragado la tierra.
—Empezamos bien. — Bromeó Kurt mientras Adam le regalaba una sonrisa nerviosa y movía uno de los cojines para finalmente encontrar el mando.
—Tengo fantasmas que me cambian los objetos de sitio. — Siguió la broma encendiendo la televisión e ignorando por completo el programa de cocina para entrar en el menú y acceder a la carpeta del usb que estaba conectada. — Me he tomado la libertad de descargar unas cuantas películas y tienes el poder de elegir cual vemos primero. — Le tendió el mando al castaño y este soltó una pequeña risa mientras lo cogía haciendo una reverencia con la cabeza un tanto exagerada.
—Será un placer. — Los títulos fueron pasando uno detrás de otro hasta que se detuvo en una en particular. — Todos los días de mi vida. — Kurt arrugó la nariz suavemente y acabó por sonreír. — Amo a Rachel McAdams en el Diario de Noa, creo que podemos darle una oportunidad a esta.
—¡Genial! Dame un segundo que voy a buscar las palomitas y empezamos. — Adam se levantó tan rápido que a Kurt no le dio tiempo a reaccionar, pero antes de poder mencionar nada volvió y sinceramente el olor a palomitas era demasiado suculento.
—Sabes como hacer que las personas no dejen tu departamento. — Kurt cogió un puñado de palomitas mientras Adam se acomodaba a su lado. La película empezó y a decir verdad el castaño estaba más atento a los movimientos del rubio que al argumento en base.
No supo muy bien en qué momento ocurrió, pero cuando iban por la mitad y el joven tenía ganas de rajarse las venas por toda la situación acabó apoyándose en el otro chico, en un intento de encontrar una mejor posición. Lo mejor fue que Adam pareció reaccionar sin darse cuenta pasando un brazo alrededor del cuerpo del otro chico.
—Tiene que ser frustrante no acordarse de la vida que has llevada, las vivencias que te han llevado a ser quien eres, creo que yo no podía con ello. — Sobre todo con las miradas de todo el mundo encima, queriendo que vieses el mundo de una forma que no podías, pues por mucho que ellos se acordasen de lo vivido contigo tú no lo hacías.
—La otra parte también tiene que ser complicada, y seguramente peor, saber que la persona que amas no recuerda nada de lo que paso contigo tiene que ser la peor sensación del mundo. — Kurt asintió suavemente, las dos partes eran complicadas. Uno por no comprenderlo y el otro porque debía vivir con que no le recordaban, como si no fuese necesario en el mundo.
La película terminó y ambos se quedaron observando los créditos como las vacas al tren. No, definitivamente aquello no iba a ser su película, puede que estuviese basada en hechos reales, pero a decir verdad y en comparación a otra películas era bastante mala.
—Me siento decepcionado. — Admitió Kurt mientras a Adam se le escapaba una pequeña risa. — Lo digo muy en serio, esperaba algo bastante mejor para todo el drama que se supone que es.
—¿Te alimentas del drama?
—Estudiamos en una escuela de arte por algo ¿no?
—Touche.
—Creo que no quiero que esta sea nuestra película. — La cabeza de Kurt se movió de un lado a otro mientras volvían a los títulos.
—No es como si no hubiese tiempo para encontrarla ¿No? — Los ojos del menor se encontraron con los del mayor y acabó por sonreír suavemente.
—Tiempo más que de sobras, pero creo que es momento de otro intento. — Adam notó su corazón desbocarse en su pecho, cruzando los dedos porque el otro joven no pudiese escucharlo.
—Todos los intentos que hagan falta. — Antes o después la encontrarían, tuviesen que ver tres o cincuenta películas y si no llegaban a encontrarla aquel día, tan solo hacía falta seguir buscando.
