¡Quinto día!
La semana se va acabando y ya solo quedan dos retos, y para más gracia mañana me quedo a dormir en casa de mi querida compañera de reto LadyBlackA7X Así que creo que adelantaré la hora de subida mañana xD Bueno, como siempre decir que los retos de mis compañeras están en mi perfil y que estas historias son independientes entre ellas.
Espero que os agrade :33
Day 05: Cumpleaños
—Quiero hacer algo especial por su cumpleaños. — Volvió a repetir Kurt en su ensoñación, llevaba horas tirado en su cama con la vista fija en el techo intentando encontrar algo especial que regalarle a Adam.
—Te he escuchado las primeras quince veces Hummel. — Santana abrió la cortina que separaba su habitación del salón y entró sin pedir permiso. — Y estas empezando a sacarme de mis casillas. — La latina se sentó a su lado, apartando el móvil y la última revista de Vogue para poder tumbarse al lado del chico. —Te estas comportando como una niña de quince años ¿Lo sabías?
Kurt gruñó sin darse cuenta, lo último que necesitaba era a Santana recriminando cada acción que hacía, bastante tenía con su propia cabeza como para encima tener a alguien criticando.
—Llevamos saliendo cuatro meses, tengo la impresión de que si me paso con el regalo crea que estoy más metido que él en esto y salga huyendo. — Suspiró sin darse cuenta y la morena lo miró con una expresión divertida antes de estallar en carcajadas.
—¡Venga ya! — Ahí estaba, a punto de burlarse de sus inseguridades y tuvo ganas de darle la espalda, pero se contuvo, llevaba demasiado tiempo con Santana como para darle la satisfacción de tocarle la fibra sensible. — ¿Has visto como se le iluminan los ojos cuando entras en una habitación? La primera vez que lo vi pensaba que tenía complejo de bombilla.
—Voy a pasar por alto el insulto implícito en esas palabras de ánimo.— Todo era precioso hasta que Santana lanzaba su usual hacha de guerra, con los años uno se acostumbraba a que sus palabras hirientes eran amor camuflado.
Santana rodó los ojos mientras se levantaba de un salto, puso sus manos en las caderas y le dedicó una sonrisa divertida.
—Tienes que dejar de preocuparte de que piense y simplemente hacer lo que creas conveniente. —La morena le quitó importancia con una mano. — En serio, como te vuelva a escuchar lloriquear sobre este asunto juro garabatear en tu absurda colección de revistas de moda.
—Voy a decir lo obvio, pero eres cruel Santana López. —La morena se encogió de hombros antes de desaparecer entre las cortinas. — Y sigo sin saber que regalarle. — En menos de un segundo uno de los cojines del sofá impacto de pleno en su cara.
Un año más mayor, solo de pensarlo a Adam le entraban ganas de lanzarse por la ventana, odiaba cumplir años. Siempre lo había hecho y a pesar de que fuese a cumplir veintitrés seguía con esa mala sensación dentro de su cuerpo, no es que nadie le fuese a considerar mayor, ni le empezasen a llamar señor por la calle, pero seguía sin gustarle. Así que cuando se levantó esa mañana, consciente de que el día había llegado quiso dar media vuelta y volver a la cama, pero por desgracia las clases era una responsabilidad que no podía evadir.
Abrió el armario sin demasiado ánimo, sacando uno de sus tantos conjuntos y tras una ducha rápida y un desayuno poco nutritivo, terminó por vestirse y salir dirección a la escuela. No se molestó en esperar a nadie, no aquel día, podía parecer una tontería, pero tenía tendencia a actuar como un borde el día de su cumpleaños y lo cierto es que no necesitaba discutir con nadie, bastante que discutía con su propia cabeza.
Forzó una sonrisa a un par de personas que le habían felicitado y continuó con sus clases de la forma más normal del mundo o al menos intentándolo, pero se notaba demasiado que su cabeza estaba en otro planeta, uno demasiado lejano como para hacerle caso. Agradeció a los compañeros que le felicitaron con el mejor ejemplo de que la escuela de arte estaba sirviendo para fingir que nada importaba hasta que la hora del descanso llego y Adam tenía ganas de que la tierra le tragase.
Volvió a suspirar, una vez que nadie parecía fijarse en él y arrastró los pies hasta el lugar en el que había quedado con Kurt. No quería que pensara que estaba enfadado o raro con él y sabía que por su aspecto ya tendría que decantarse que no estaba del todo contento con el día, pero el problema era que si Kurt pensaba que era culpa suya se sentiría la peor persona del mundo, cuando la culpa de su situación no era más que suya. Pudo distinguir la figura de su pareja a lo lejos, a pesar de todas las personas que habían deambulando por el lugar y no pudo evitar sonreír.
El castaño se balanceaba, repartiendo el peso entre la punta y el talón, queriendo de alguna forma que Adam llegase ya. Había pasado una semana desde el incidente del cojín y había tenido que cambiar sus revistas de sitio para que Santana no descargase su furia contra ellas, pero después de mucho pensar y sobornar a la morena para que se llevase a Rachel del lugar aquella noche había preparado lo que podía creer el regalo perfecto, lo único que le faltaba era convencer a Adam de que cenase con él aquella noche.
Estaba nervioso y ni siquiera se dio cuenta del momento en el que Adam parecía haber salido de la nada para saludarlo. Los ojos del menor volaron hacia el mayor para dedicarle la mayor de las sonrisas.
—¡Feliz cumpleaños! — La emoción en su voz era palpable y a pesar de todo lo que Adam había estado pensando no pudo evitar sonreír y bajar la cabeza, ciertamente avergonzado de la situación.
—Gracias. — Tenía la necesidad de adelantarse y dejar un beso en sus labios, pero era consciente de que esas situaciones todavía eran incómodas para el menor, y no estaba allí para incomodar a nadie, se había propuesto sentirse feliz en los momentos que estuviese con Kurt, por mucho que odiase aquella fecha. Tendría tiempo de ponerse odioso con el resto del universo según fuese pasando el tiempo. Además había objetivos más divertidos con los que ser un infeliz que con su pareja.
—¿Como estas pasando el día? — Gesto inusual, pero Kurt acabó por tomarlo de la mano, no era un secreto que ellos estuvieran saliendo, pero solían dejar los gestos de cariño para cuando estaban solos o al menos fuera de la escuela. Lo dejo pasar, primero porque necesitaba aquel contacto más de lo que quería admitir, y segundo porque era imposible que rechazara caminar de la mano con Kurt.
—No lo sé, no me gusta hacerme un año más viejo. — Suspiró. — ¿Te das cuenta de que ahora te sacó cuatro años? Me siento un acosador hecho y derecho.
La risa de Kurt fue casi automática, apretando suavemente la mano de Adam. — Deja de hablar como si hubieses cumplido cincuenta años, además cuatro años en realidad no son nada. — Teniendo en cuenta las diferencias de edad en el mundo en el que ellos querían moverse, realmente cuatro años era una cosa de niños.
Adam hizo una mueca y ambos salieron fuera, ignorando las pocas miradas que parecían centrarse en ellos. Kurt se hubiese molestado en buscar a Rachel, si no supiese que volvía a tener un séquito de personas detrás.
—Esta tarde hay ensayo. — Adam pareció tener un flash y al mismo tiempo suspiró cansado, era el peor día para tener ensayo, sabía de sobras que los chicos del coro tendría alguna preparada, pero lo peor fue fijarse en la cara de Kurt, que se encontraba mordiéndose el labio inferior. — ¿Qué sucede?
—No voy a poder ir. — Adam frunció los labios, sorprendido de ese gesto, principalmente porque Kurt había encajado como un guante en el grupo.
—¿Por qué?
—Porque estaré en casa, preparando la cena que tengo planeada para celebrar un acontecimiento especial.
El rubio tardó unos segundos en atar los cabos, si, de repente había olvidado el detalle de que Kurt podía tener algo preparado para aquel día. — No tienes porque molestarte en hacer eso.
—Pero ya lo he hecho, así que después del ensayo, vas a ir a casa, te vas a poner ropa un poco más decente que esto. — El chico colocó correctamente su chaleco. — Y vas a venir a mi casa, y teniendo en cuenta que me ha costado doscientos pavos que Santana se lleve a Rachel fuera de casa y la mantenga en ese estado hasta mañana más vale que te esfuerces en ello. — Adam bajó la mirada durante unos segundos mordiéndose el labio inferior y acabó por asentir.
—Si me lo pides de forma tan romántica no me puedo negar. — Y sin llegar a pedir permiso se acercó para dejar un fugaz beso en los labios del castaño, lamentablemente no siempre se podía controlar y técnicamente estaban fuera del colegio.
Miraba la puerta con cara de no saber qué hacer, escuchaba una suave melodía al otro lado y a pesar de haber tocado dos o tres veces la puerta se había mantenido cerrada. Era consciente de que seguramente estaría abierta, pero no quería entrar sin permiso. Sacó el teléfono para llamar a Kurt, pero este no dio señal. El rubio frunció el ceño y volvió a tocar por última vez antes de realizarse a sí mismo y darse cuenta de que tenía que abrirla por su propio pie, ya si esta no lo hacía pensaría seriamente en llamar a la policía o los bomberos. Por suerte, estaba abierta, aunque no sabía si era por costumbre o por el simple hecho de que Kurt la había dejado abierta para él.
La habitación estaba a oscuras, bueno, no del todo, pero Adam tardó unos segundos en darse cuenta de que la tenue iluminación del lugar era porque estaba adornado con velas en el suelo, creando un pequeño camino adornado con pétalos de rosa y una pequeña nota que decía "Sígueme". Por un momento pudo jurar que se sentía dentro del país de las maravillas. Tomó una larga bocanada de aire antes de seguir el camino, que parecía llevar más lejos de lo que creía pues este acababa en la ventana que daba a las escaleras de emergencia, otro papel que indicaba que subiese estaba pegado en el cristal. Tuvo que agacharse para poder pasar y cuando tuvo ambos pies puestos en la escalera simplemente subió, escuchando un suave canción de fondo mientras se iba acercando a su objetivo al parecer.
Terminó de subir y la primera imagen que tuvo del tejado del edificio fue un perfecto lugar ambientado, nuevamente las velas parecían verse por todo el lugar y un Kurt perfectamente arreglado le esperaba con una sonrisa encantadora y un picnic nocturno preparado para él.
—No me lo puedo creer. — Fue lo primero que se escapó de sus labios, acercándose al menor para depositar un beso en sus labios, sabiendo que podía alargar ese instante un poco más de lo normal. — ¿Cuánto tiempo te ha llevado esto?
—No tanto como parece. — Mintió el chico, orgulloso de su trabajo, todavía un poco nervioso de que se hubiese pasado de romanticismo.
—Sigo sin creérmelo. — Era increíble, demasiado increíble y sinceramente Adam no podía dar crédito a lo que veían sus ojos.
Ambos se sentaron para disfrutar de la velada y de un cena más bien simple, pero no importaba porque la perfección del lugar, la botella de vino y la música de fondo hacían de aquello uno de los mejores cumpleaños que había tenido y sobre todo el hecho de poder compartir ese momento con Kurt, saber que podía besarlo sin que nadie pareciese observarlos.
—¿Si vemos un helicóptero sobrevolar la ciudad podemos contarlo como si hubiésemos visto una estrella? — Preguntó de repente Kurt, mirando al cielo y el rubio imitó su movimiento.
—No estoy del todo seguro. — Hizo una pequeña mueca. — A fin de cuentas sería un punto rojo en el firmamento iluminado, creo que no puede contar.
—Eso significa que debemos ir a ver las estrellas en algún momento. — Era triste que en la ciudad no se pudiesen ver. Adam meditó un par de segundos antes de sonreír y responder a esa proposición.
—Si, deberíamos. — La sonrisa no desapareció de su rostro. — Pero no creo que ninguna pueda compararse con la que tengo delante. — Por alguna razón su acento inglés se marcó todavía más de lo que lo hacía normalmente y los ojos de Kurt voltearon hacia los de Adam. El castaño se acercó para presionar sus labios contra los de él en un muestra de cariño breve, mientras el rubio simplemente cerraba de los ojos disfrutando de la sensación.
—Y yo creo que deberíamos ir bajando. — Se había acabado el momento romántico, primero porque Adam tenía una forma sutil de encenderlo y segundo porque había pagado para tener el loft solo para ellos.
