¡Sexto día!

Ya solo falta uno para acabar esta aventura, chan chan chaaan, y bueno como dije ayer sube el capítulo antes porque después estaré en casa de mi compañera de reto y no voy a poder hacerlo. Así que nada, recuerdo que las historias son independientes, que si no te gusta Kadam no leas y que puedes entrar en mi perfil para ir a los retos de mis compañeras.

Espero que los disfrutéis :33


Day 06: Beso

Un escenario era todo lo que necesitaba. Desde siempre, cuando las preocupaciones atacaban su cuerpo y su cabeza era un lío de pensamientos enredados subirse a un escenario lo calmaba todo, aunque solo fuese para estar sentado en el borde o tumbarse boca arriba observando el techo. La armonía que respiraba en el lugar hacía que los problemas desaparecieran dos segundos, que pudiese mirar todo desde otra perspectiva y sobre todo que las respuestas llegasen con más facilidad.

Adam se movió por el escenario, cerrando los ojos e imaginando que la música embargaba el lugar, dejando que sus pies marcasen un ritmo y dedicándose a tararear una de tantas canciones que le venían a la mente. Ni siquiera sabía la razón por la cual sus nervios estaban a flor de piel, ni lo mal que estaba durmiendo en la última temporada. Tan solo que era una bola de dudas y que sus nervios parecían crecer cada día, porque empezaba a tener miedo, empezaba a creer que era un estorbo para Kurt y que en algún momento se iba a cansar de aquel juego que parecían tener.

Frunció los labios e intentó relajarse, pues había acabado perdiendo el hilo, se detuvo y contó mentalmente hasta diez, sacando su teléfono y poniéndose los cascos. Normalmente no necesitaba tal nivel de concentración, pero la situación lo requería, porque estaba siendo demasiado consciente de que necesitaba llevar todo lo que sentía un paso más alla, pero que era incapaz de moverse tan solo por su cuenta.

La reproducción automática le dejo con una canción de Ed Sheeran, el rubio volvió a cerrar los ojos dejando que la melodía lo introdujese en un mundo en el que todo pensamiento desapareciese. No le costó demasiado sumergirse en la letra, ni mucho menos que sus movimientos volviesen, aunque desde fuera pudiese parecer que solo caminaba por el escenario, si uno tenía consciencia de Adam podía darse cuenta de que sus movimientos eran pausados, que era capaz de quedarse quieto y retroceder un par de pasos con toda su gracia antes de continuar. El mundo pareció desaparecer a su alrededor, todo lo que necesitaba o al menos eso creía.

Kurt se sentía un completo intruso en ese momento. Rachel había desaparecido del mapa sin despedirse y eso que el joven tan solo había salido cinco minutos tarde de su clase, pero allí estaba, solo, odiaba cuando le hacía aquello. Se suponía que habían quedado que volverían juntos, pero estaba seguro de que Rachel había encontrado un nuevo adulador mejor que él para caminar dirección a casa. Así que cuando decidió que hora de moverse y quiso dirigirse a la salida no espero un contratiempo de última hora, la voz de Adam llamó su atención al pasar al lado del auditorio, sinceramente el castaño creía que el rubio ya se habría ido a casa, sobre todo teniendo en cuenta que aquel día salía bastante antes que él y segundo que no había ensayo. Colarse en completo silencio no fue complicado y verlo fue extraño, no parecía encontrarse bien, pero lo peor era esa sensación de que lo estaba espiando.

Bajó las escaleras en silencio, sin querer llamar su atención pues a decir verdad el rubio era hipnótico subido a un escenario y su voz, Kurt no podía llegar a describir lo que la voz de aquel hombre parecía provocarle. Acabó con las manos en los bolsillos, observándolo de cerca hasta que la canción pareció terminar y Adam fue consciente de nuevo del mundo en el que se encontraba, sus ojos se encontraron durante un instante y Kurt estaba convencido de que consiguió ver la velocidad en que la sangre se colocó en las mejillas del rubio.

—¿Cuánto llevas ahí? — Vió como el mayor se quitaba los cascos, avergonzado de que lo hubiesen pillado en un momento privado y en parte el menor se sentía un tanto mal por haberlo observado sin permiso.

—Un rato. — Respondió sin preocuparse demasiado o al menos intentando que no se le notara en exceso que se sentía igual de avergonzado por haberle interrumpido cuando no debía hacerlo. Subió los escalones para caminar hacia el rubio. — Y tengo que decir que ha sido impresionante, un poco triste, pero igualmente impresionante. — Adam se rascó la nuca intentando no olvidar como respirar. —¿Estas bien?

Los ojos del rubio subieron a una velocidad impresionante de sus zapatos a los azules de su acompañante. No estaba bien, y teniéndolo tan cerca se daba cuenta de que no lo estaba, pero no era como si pudiese decirle todos los pensamientos que golpeaban su puerta cada vez que Kurt se encontraba cerca, y para información extra no todos eran lo que se dice inocentes.

—No lo sé.— Quería ser sincero con él, porque todo aquello parecía estarle consumiendo por dentro, no estaba seguro de lo que eran, si simplemente parecían encajar como pareja para el universo, pero había una pared que no les iba a dejar estar juntos.

—¿Qué ocurre? — El joven ladeó la cabeza, preocupado, pero el gesto del mayor parecía estar perdido en su propios pensamientos.

—Yo...— No era fácil de decir, simplemente tenía la sensación de que se estaba atragantando solo. — Simplemente tengo dudas. — Acabó por decir sin saber muy bien porque camino seguir la conversación.

—¿Dudas sobre qué?

—Sobre nosotros. — La respuesta fue rápido y el rubio pudo ver al castaño mirarlo durante unos segundos sorprendido. A Kurt no le costó demasiado darse cuenta a lo que se refería, a todo lo que ellos parecían, pero que en realidad no eran y es que en los últimos días Kurt había pasado más tiempo con Adam que con nadie, y las bromas, los juegos y los coqueteos habían sido más reales de lo que había esperado.

—¿Por qué deberías tener dudas? — Adam frunció el ceño, simplemente porque no debería haber abierto la boca, pero lo que no consiguió entender fue el simple hecho de que las palabras de Kurt no iban el sentido de que ellos fueran simplemente amigos.

—Yo...— Nuevamente se había quedado sin palabras, así que cuando el castaño se adelantó para arrebatarle el móvil de las manos no pudo hacer otra cosa que sorprenderse ¿Qué se suponía que estaba haciendo?

—¿Te parece que cantemos algo? — Kurt sabía perfectamente lo que estaba haciendo y como quería hacerlo, pues a veces la acción más simple ayudaba a que todo saliese a la luz. Desconectó los cascos de Adam, buscando una canción que le encajase en todo aquella situación. Hasta que dio con ella, So Close, nunca había sido una canción que le hubiese enamorado, pero si que parecía idónea para la situación.

La melodía comenzó a sonar y Kurt se aseguró de que nadie pareciese estar observándolos cuando empezó a cantar, siguiendo el ritmo y tendiendo una mano hacia Adam para que se acercara. El rubio parecía encontrarse en un mundo demasiado lejano para terminar de entender lo que estaba haciendo el castaño, pero tomó su mano sin dudarlo dos veces, y casi sin quererlo parecía que se habían metido en una escena de película. La voz de Kurt era una de las cosas que habían hecho que se enamorase, desde el primer momento que lo había escuchado cantar y sin darse cuenta empezó a seguir la letra con él.

Sin perderse demasiado en ello tomó la delantera, dejando que su mano reposará en la cintura del castaño y guiando el baile. No estaba del todo seguro en que momento estaba dejando que todo fluyese con tanta facilidad, pero la canción parecía tan correcta y cada palabra que salía de sus labios parecía encajar de forma tan armónica con la voz de Kurt que se sentía flotar en una nube. Quitando el hecho de los corazones que le tenían que estar saliendo ahora mismo de los ojos.

Sus ojos se encontraron durante un instante y sin darse cuenta el rubio acercó el rostro al castaño, olvidándose del miedo que lo había embargado, porque aquella canción parecía significar más de lo que parecía y si Kurt la había puesto era por algo y sinceramente el simple hecho de que el chico no pareciese apartarse cuando las intenciones de Adam eran claras debía haberle dado la última pista.

Junto sus labios mientras la canción parecía seguir sonando, pero su mundo desapareció para dejarse embargar por aquella sensación, sobre la facilidad con que sus labios parecían moverse sobre los de Kurt y por el simple hecho de que este no se había apartado. El rubio ahueco una de sus manos contra la mejilla del castaño, en un gesto dulce, queriendo alargar aquel instante por años, pero sabiendo que en algún momento todo terminaría. El aire terminó por reclamarlos y Adam apoyó la su frente contra la de Kurt antes de abrir los ojos y encontrarse con los del joven, el cual parecía avergonzado y emocionado al mismo tiempo.

—Creo que acabamos de resolver las dudas. — Adam no pudo evitar reír ante el comentario y a pesar de que la canción ya había terminado estaba seguro de que a partir de aquel momento no podría escucharla sin sonreír como un boba. Negó para sí mismo, como si todavía no confiase en su propia suerte y simplemente se inclinó nuevamente para juntar sus labios.