Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la trama a camnz.
Hermione llegó a casa y arrojó su bolsa en una esquina. Estaba muy enojada como para regresar al trabajo. Había querido pegarle a Blaise justo en su engreída cara. No lo había hecho, porque ella no hacía esas cosas, pero se había puesto de pie sin decir una sola palabra y había salido del lugar.
La ira se diseminaba por sus huesos y permanecía ahí como pequeñas brasas ardientes. Sabía que no estaba enojada sólo con Blaise, aunque se merecía un buen rodillazo donde más dolía, estaba enojada con toda la situación. Para ser exactos, en ese momento podría arrojar algo y se lamentó que no fuera el arrogante servicio de té. Podía verse a sí misma haciendo todo un berrinche infantil mientras Blaise se agachaba para salvar su vida. Pero ella no hacía tales cosas, ella era madura y las personas maduras no se comportaban de esa manera. Sin embargo parecía que sí lo deseaban.
Estaba muy enojada como para hacer cualquier cosa, así que sólo se sentó en el sofá y se cruzó de brazos mientras definía qué había desviado por completo su estado emocional. Desde luego tenía que ver con Draco y la forma en que estaba actuando. La forma en que había vuelto a sus antiguos modos. Era como si la estuviera presionando, que era ella la que lo mantenía a salvo y si ella se alejaba, él solamente se hundiría en las profundidades de su encantador comportamiento anterior. Él era mejor que eso, ¿por qué no podía aceptarlo y actuar así? A ella no la chantajearían, afirmó con furia. Si él quería actuar así de asqueroso y dejar que las cosas se salieran de control, entonces, ¿qué se suponía que debía hacer ella al respecto? Haría su decisión más fácil si sólo dejara de existir.
No había sido su intención que terminaran, pero a la luz del comportamiento de él, eso parecía haber sucedido. Él se había alejado de inmediato y definitivamente. Como que la había tomado por sorpresa y se acababa de percatar esa tarde, junto con el conocimiento de que ahora debía procesar todas las estupideces emocionales relacionadas con ello. Se sentía como una conversación que había finalizado a media oración y que ella había quedado esperando a que continuara. Pero no iba a continuar, se había acabado. Como cuando te arrancan un vendaje. La mejor forma, dicen.
Está el lado positivo de no tener que lidiar con un futuro en la Mansión Malfoy y toda la mierda de los sangre limpia. Se sentía realmente extraño que eso ya no fuera más un problema. Un problema que la había hecho trizas hasta lo más profundo de su ser y se había evaporado. Bueno, no del todo, sus preocupaciones eran más amplias que Draco y su entorno inmediato, su problema tenía que ver con los modos tradicionales de la comunidad mágica en general. Todavía era un problema que tenía que enfrentar; quizá no necesitara elegir sólo entre dos extremos.
Definitivamente había tratado de hacer malabares con los valores del mundo mágico y los propios. Su propia familia quería que se saliera del mundo mágico, pero sabía que algo en ella no estaría completo si le daba la espalda a esa parte. Draco había puesto este dilema bajo una luz muy severa y no iba a desaparecer sólo porque él lo había hecho.
Una soledad desesperada la embargó los siguientes días. No iba a caer en el cliché del helado, decidió. Era una chica grande y podía enfrentar esto. Oscilaba entre la independencia extrema y la necesidad absorbente de saber dónde estaba él y qué hacía. Sus cosas empezaban a molestarla; se lo recordaban cada que las veía. Le recordaban cosas en las que no quería pensar. Después de un tiempo tuvo que removerlas. Las reunió todas y las empujó al fondo del armario.
Trató de enfocarse en todas las cosas malas de él, lo cual inevitablemente la llevó a percatarse que eran principalmente las estupideces que lo rodeaban lo que los separaba. Estaba su arrogancia y la forma en que estaba mimado. Pero extrañamente, eso también formaba parte de su encanto y de la razón por la cual se amoldaban muy bien cuando estaban solos. Él era inteligente, desafiante y comprometido. No escondía sus opiniones, incluso cuando fueran extremas y estaba listo para defenderlas. Él escuchaba sus opiniones, discutía con ella y desmenuzaba sus razonamientos, conjeturas y pensamiento en general. No era como que le diera puntos por eso, ella también discutía hasta que invariablemente hallaban un punto de valores opuestos. Y luego estaba el sexo, sin el cual francamente no estaba segura de como sobreviviría porque ahí también la desafiaba. Y ella también lo ansiaba a veces.
Nadie había querido que estuvieran juntos, al parecer ni ellos mismos. Lo extrañaba como desesperada. Constantemente ponía atención a ver si llegaban lechuzas a su ventana, esperando que él estableciera el diálogo entre ambos, pero no hubo nada. Pronto sólo quiso saber si él estaba bien. Algunas veces la parte que simplemente se preocupaba por él salía a la superficie y quería saber que él no estaba sufriendo. Su intelecto sabía que en algún nivel, él sí sufría, aun cuando él había dado ese paso.
Él había regresado a su conducta autodestructiva, el estilo de vida que había estado tan ansioso por dejar atrás. Había estado tan enojada con él por eso, pero ahora sólo se sentía muy mal consigo misma y la sensación no se iba. Deseó poder preguntarle a alguien, pero ninguno de sus amigos estaba en contacto con su grupo. El único al que ella veía en forma regular y a quien podría preguntarle era Blaise, pero eso sería sobre su cadáver. Preferiría taladrarse agujeros en sus propios dientes a preguntarle.
–Blaise –dijo Hermione una semana después cuando apareció en su oficina.
–Hermione, que sorpresa tan agradable –dijo él levantando la vista de su gran escritorio de roble, que se veía como si tuviera por lo menos doscientos años de antigüedad. Pudo ver que estaba sorprendido de verla. Se levantó del escritorio y le indicó con una seña que pasara–. ¿Quieres un poco de té?
–No gracias –dijo ella con una mueca tensa que se suponía era una sonrisa.
–Te ves muy bien –dijo él, era una mentira. Su apariencia no era algo de lo que se hubiera ocupado últimamente. Sólo se ponía cualquier ropa que estuviera cerca, siempre y cuando no oliera muy mal y ni siquiera se había cepillado el cabello. Aunque sorprendentemente, su cabello parecía apreciar la falta de cuidado. En realidad se veía mejor así.
Blaise se sentó de nuevo en su silla y se inclinó hacia atrás. Su camisa finamente hecha a la medida lo hacía lucir muy bien a través del costoso material. Rayas verticales púrpuras. Ella odiaba que él tuviera la confianza de usar rayas púrpuras, y no verse como todo un mariposón. Se veía fantástico y él lo sabía. –¿En qué te puedo ayudar?
–En realidad estoy tratando de encontrar a Draco –dijo tragándose lo que le quedaba de orgullo. Tener que preguntarle a Blaise era un acto de auténtica desesperación.
–Ah –dijo Blaise; Hermione pudo ver un poco de decepción o reprimenda en su expresión–. Como te dije, probablemente esté en alguna alcantarilla en algún lado.
–Necesito saber dónde está –dijo Hermione estirando su mano, que estaba propensa a formar un puño y lanzarse a Blaise en este momento.
–No estoy seguro de donde esté –dijo finalmente Blaise.
–Puedes averiguarlo.
Blaise desvió la mirada por un momento. –Lo averiguaré por ti –dijo después de un rato y la miró de nuevo. Hermione se levantó de la silla en la que estaba–. Estás perdiendo el tiempo –dijo él.
–Es mi tiempo.
Al día siguiente le llegó una nota de Blaise. La lechuza aterrizó en su escritorio. Una bestia magnífica, tan grande como para arrancarle un dedo si no tenía cuidado. Los de sangre limpia tomaban sus lechuzas muy en serio. El animal la observaba con desdén mientras trataba de sacar la nota de su pata.
–Sho sho –dijo ella con determinación cuando terminó. Estaba segura que la lechuza la había mirado feo antes de alejarse volando.
Está pasando el fin de semana en la propiedad de campo de Babette Huircoix en Provenza.
Tu fiel servidor: Blaise.
Obviamene Blaise tenía una definición diferente de fiel; pensó al recordar como la había botado a la primera señal de problemas, problemas falsos además. Sacudió la cabeza consternada.
¿Y quién demonios era Babette? Hermione ya la odiaba. Reconoció la reacción irracional, pero no le importó. Luego la descartó decidiendo que tenía cosas más importantes de qué preocuparse que por esta persona irrelevante.
Le escribió una nota a Draco diciéndole que necesitaban hablar. No estaba del todo segura acerca de qué, pero habían dejado muchas cosas sin decir. Muchas cosas que necesitaban aclarar. La envió con una de las lechuzas del ministerio. Ron no podía entender porque no se compraba la suya si podía pagarla. Él se había comprado una linda lechuza grande y elegante tan pronto su sueldo se lo permitió. Ella había titubeado, dependía de las comunitarias, o tomando prestadas las de otros. Comprar una lechuza era un compromiso; había huido de ello por veinte años.
La lechuza apareció en la ventana la noche siguiente. Hermione sintió su corazón acelerarse cuando la vio rascando la ventana. La dejó entrar, pero pudo ver su propia carta en la pata aun antes de desatarla. El nombre de Draco había sido tachado y habían escrito "Regresar al remitente". No había sido abierta. También notó que no era la letra de Draco.
O no se había molestado en leerla o nunca había sabido que la había enviado. Ahora que veía más de cerca la letra en la carta, era un tanto femenina. Jodida Pansy. Ahora estaba segura que Draco no la había visto. Pansy la había interceptado y regresado. Perra.
La imaginación de Hermione se desbocó tratando de descifrar los motivos de Pansy. Blaise prácticamente había dicho que Pansy estaba con él y que "lo estaba cuidando", lo que fuera que eso significara. Pansy siempre había protegido a Draco. Habían sido pareja en la escuela, y de toda la gente, Pansy había sido la que menos aceptaba la relación de Hermione y Draco. Se preguntó si la chica estaría tratando de restablecer su relación. Seguramente Pansy se habría dado cuenta que si él hubiera querido estar con ella, lo habría hecho. No era como que ella no estuviera disponible. Pero ahora que él estaba herido y tal vez algo vulnerable, estaba segura que Pansy estaba sacando ventaja. Le revolvió el estómago pensar en ellos juntos. Hermione sabía que a pesar de todos sus defectos y su total superficialidad, Draco sí confiaba en Pansy.
Gracias por leer, agregar a favoritos y dejar reviews.
