Declaimer: Naruto no me pertenece.
Parejas: SasukexSakura - Leve NarutoxHinata
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Instrucciones:
1.-Claramente ya hizo click en este capituloh! xP
2.-Lea, en serio... con confianzah!
3.-Comente!!...con seguridad, no sea tímida/o x)
4.-Sabe cerrar la ventana? xD
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-dejen comentarios- : dialogos y acciones
(dejen comentarios) : aclaraciones mias xD
º.º.º.º.º.º.º.º.º.º.º.º : cambios de escena
dejen comentarios : palabras importantes
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Capitulo 34 ~~~ Tema Cerrado ~~~
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Despertó somnolienta. Miró el escaso sol que trataba de meter sus rayos entre sus cortinas. Definitivamente no era un lindo día, pero no se quejaba. Era de esperarse, esa época era un tanto cambiante, a veces frío, a veces caluroso. Y por lo que veía, aunque aquel inmenso astro estuviera presente, la sensación de baja temperatura era notoria.
Vaya día para celebrar. Vaya día para reír, vaya día para llorar. Vaya día de emociones.
Salió de su cama torpemente. Vio de reojo la hora, y no se sorprendió en descubrir que ya era medio día. Era su día libre. Era un día especial para ella. Quizás, más para los otros.
Sus pasos la dirigieron al buzón de cartas, sabía que le había llegado una a primera hora. Y no se equivoco. Nada más tomarla entró a casa y se dispuso a tomar desayuno.
Una vez satisfecha se dejó caer en el sofá de su casa para leer la nota.
-Yo también los extraño- fue lo que susurró minutos más tarde.
Aun así, se mantenía tranquila. Sus padres estaban bien, le deseaban lo mejor y la amaban como nunca. Siempre fue así, pero nunca está demás recordarlo.
Tampoco le sorprendió el hecho de que se hayan decidido establecer en el País del Té. Sabía que buscaban un nuevo lugar para rehacer sus vidas, sólo ellos dos. Con su madre había hablado de aquella posibilidad, ambas se quedaron conformes con la resolución. Se mantendrían en contacto y en cada cierto periodo la irían a ver. La casa pasaría a manos de Sakura, que ya siendo adulta podría llevar una vida segura y sin otras complicaciones.
Lo que le entristeció un poco, fue el país, no porque no le gustaba, sino por lo lejos que se encontraba de Konoha, hubiera preferido uno más cerca, como Suna. Suspiró resignada, qué más daba, ellos siempre fueron así de locos. No le impresionaría si dos meses después le mandaran una carta diciéndole que están en el país de la Hierba o algo parecido.
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Con aquello desocupando su mente, se vistió con un simple vestido amarillo sin mangas, arriba de la rodilla. Y se dispuso a salir de casa una vez terminado el aseo general de su hogar.
A eso de las dos de la tarde caminó hacia el Ichikaru's. No le podía fallar a su amigo rubio, que había sido el primero en invitarla a comer en aquel día. Tras mirar algunas tiendas de alimentos, ropa, armas y objetos un tanto extraños, llegó hacia el lugar destinado. Ubicando sin problemas al ojiazul.
-Hola, Naruto- saludó alzando la mano, a metros de él.
-¡Hola, Sakura–chan!- gritó sin tapujos –¡Feliz Cumpleaños!- siguió, alcanzándola hasta abrazarle.
-Gracias- atinó a pronunciar correspondiendo –Disculpa la demora.-
-OH, no te preocupes, llegué hace poco- indicó mientras se adentraban al lugar.
-Felicidades Sakura- escuchó, y moviendo ligeramente la cabeza encontró la fuente del sonido.
-Muchas gracias Hinata- le sonrió mientras se sentaba –Y gracias también por acompañarme a comer- informó a los dos, más a la chica, que se unió cuando su novio le comentó la idea.
-Bueno viejo, sírvenos tres platos de ramen- pidió el Uzumaki, nada más instalarse.
Aguantó todo lo que podía la risa, pero aquel chico le hacía imposible la tarea. Sin duda, comer con ellos era un martirio, pues a duras penas terminó el plato con las constantes bromas que Naruto decía, a veces sin querer. Sin embargo, era el más acompañado y cálido que había tenido desde hace dos años. Era fascinante la vitalidad que trasmitía el poseedor del Kyübi.
Una vez terminado, se dirigieron a dar un paseo los tres, encontrándose en el camino a ninjas conocidos quienes la saludaban con gran afecto en sus palabras.
Cerca de las cinco de la tarde, se despidió de la pareja y se encaminó a su casa. Ya le habían dicho que en la noche celebrarían su cumpleaños en un local, Ino se encargaría de prepararlo. Más allá de eso, no sabía nada más. Sólo que tenía que llegar a las diez.
Sacó las llaves para abrir la reja del patio, cuando una mano en su hombro la detuvo.
-Antes que nada feliz cumpleaños- habló para inclinarse un poco más y besarle en la mejilla –Y segundo ¿Me permitirías acompañarte un rato?- preguntó sonriéndole.
-Muchas gracias y claro, pasa- ofreció entrando junto a él –Ya me extrañaba no verte.-
-Estaba haciendo algunas compras- informó haciéndole ver una bolsa –Compré una torta de chocolate para comer en un rato más- señaló el contenido, dirigiéndose a la cocina.
-Está bien- respondió la mujer. Y un audible silencio se hizo presente.
-Toma- le extendió una carta, sacándola de sus pensamientos.
-¿Tuya?- dijo con gracia –Sai eso sí que es extraño.-
-No feita, qué dices. Es de tu familia, más específicamente de tu primo.-
El aire se refugió en sus pulmones, reteniéndolos por bastante tiempo –¿En serio?- cuestionó
-Claro que sí. Llegó ayer por la tarde, así que la guardé para entregártela hoy- explicó sonriente
Con manos temblorosas tomó la carta para verla. Sus ojos se llenaron de lágrimas con cada palabra y más aun con las últimas de aquel papel.
"Gracias por todo. Nunca te olvidaré. Te quiero muchísimo. Y todos nosotros te deseamos lo mejor.
Shinji Takudo & Familia.
PD: No te preocupes todo saldrá bien."
-¿Crees que fue lo mejor?- susurró una vez controlado sus sollozos.
-Por supuesto. Te deberías de sentir orgullosa, al igual que ellos.-
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Flash Back
Sus jades brillaban de emoción. Parecía una niña, la cual se maravillaba con su nueva muñeca. Y quizás era eso. Estaba encantada, alucinada y un sin fin de sinónimos más que, se tardaría en terminar, pues para la persona que sus tías describían, no había más que cosas buenas.
Su padre era todo un ejemplo a seguir. Un luchador. Un héroe.
Y su orgullo por él seguía creciendo aun más, al darse cuenta de algo. Era su padre.
El hombre que mantenía el equilibrio de poderes entre ambos clanes.
-¿Sabes que aquí se lidera por jerarquía?- preguntó Keiko.
-No, no lo sabía, pero eso ¿Qué tiene que ver?- ladeó la cabeza confundida. Hace sólo minutos estaban entretenidas hablando de las cualidades y defectos de Gennai, su padre, y ahora parecían hablar en un tono serio, casi con preocupación. Y eso, no era muy alentador.
-Gennai era el mayor, por lo tanto regía él, pero como ha muerto, la sucesión se traspasaría a Keiko, por ser la segunda- explicó Mitsuko –Sin embargo, tú tienes parte de mi hermano y quizás sea mejor, para todos, si asumes, después de un entrenamiento, el lugar de Gennai.-
-No- y su negación salió apenas la menor de las hermanas terminó de explicar –Se los dije, no pretendo pertenecer aquí, yo creé mi propia raíz y no es junto a ustedes. Sólo quería saber más de mi padre y de su línea sucesora. Devolver a Shinji e irme. Nada más.-
-Nadie se tiene confianza para ocupar aquel puesto, ni los más sabios han querido proclamarme todavía- admitió la mayor
-Creemos que quizás tú puedas seguir manteniendo el equilibrio.-
-Sin embargo, no es el oráculo perfecto- se expresó un anciano recién entrando, sobresaltando a Sakura –Como fue concebida por una extraña a la familia, el gen divino de Gennai se desvaneció en ella- explicó tan directamente que por unos momentos la pelirosa se sintió inferior ante aquel clan.
-Daiki-sama- saludaron las hermanas, sumisas.
-Un guardia me avisó de una visita un tanto singular, pero nunca pensé que tanto- a pesar de que sus palabras estaban cargadas con cierto sarcasmo, su rostro se mantenía sin ninguna emoción.
-Encontró a Shinji. Lo está cuidando- informó Mitsuko, esperanzada.
-Y es el punto negro, hecho carne, en la vida de Gennai- expresó el viejo.
Sin necesitar estudiarlo más, con la mirada, Sakura entendió que ese hombre no le caía del todo bien y al parecer el sentimiento era reciproco.
-Me sorprende señor- empezó la ojijade. ¡No pensaba quedarse callada! –La seguridad con que expresa tales palabras, ¿Nunca se ha preguntado si fuera lo contrario?-
Con aquello formulado, el turno de mirar con desprecio, ahora, era del anciano.
-Gennai amaba a su pueblo- expuso con determinación
-Pero no las reglas ni las obligaciones. Créame que conozco lo suficiente de él para darme cuenta que si le hubieran dado a escoger, no hubiera sido el oráculo que todos querían.-
-Era su destino- se defendió
-El destino lo escribe uno mismo, no me venga con esa pobre excusa- refutó
-Sólo queríamos lo mejor para él, para todos.-
-Pues mire a su alrededor y vea el fruto que ha cosechado con sus intenciones. Están escondidos. Alejados de toda civilización. ¿Esa es buena vida?- preguntó con ironía
-El egoísmo de las personas nos trajo aquí, ellos nos amenazaron con la destrucción. Simplemente nos alejamos de todo lo malo- respondió cada vez más inseguro
-Debería reconsiderar eso. Yo estoy dudando que aquí, este todo lo bueno.-
-No tienes derecho a juzgarnos, eres una recién aparecida, niñita- explotó sin fundamentos
-Quizás no lo sería, si ustedes no me hubieran tratado de matar- y tras lo dicho, el silencio reinó.
Definitivamente Sakura tuvo la última palabra. ¿Qué argumentos se pueden tener para querer asesinar a un simple bebé? Ninguno. En su sano juicio, claro está.
-Vienes a buscar venganza ¿Es eso?- inquirió entrecerrando sus ojos
-Sólo vengo a saber más de mi padre y su clan- contestó fastidiada.
-Tiene a Shinji- repitió su madre, tratando cambiar aquel tenso ambiente.
-Cierto- afirmó el viejo resignado –Y ahora que lo sabemos, le informaré al consejo para que lo entrenen. Puede tener las mismas habilidades que Gennai. Podría ocupar su puesto.-
Fue ahí, cuando ninguna de las presentes pudo contener la sorpresa al oír tales palabras.
-¿Ya lo tiene decidido?- indagó la mayor levemente abatida por la confesión.
-Sí. Todavía se puede equilibrar su poder, en cambio tú, ya estas más cargada a uno. Tu habilidad es ver el pasado, controlas vagamente las visiones del futuro. No creo que estés capacitada para tomar el liderazgo. No cuando se sabe que hay alguien para entrenar.-
-¿Cómo es posible que hable así?- cuestionó incrédula la pelirosa –Shinji tiene grandes habilidades a su corta edad- comentó –Estoy orgullosa de él, y no estoy dispuesta a que lo sometan para sus experimentos divinos- habló con mofa -¿¡Qué no le bastó lo que le hizo a mi padre, señor!? Le arruinó la vida, y de paso me la arruinó a mí... No sé cómo puede vivir con eso.-
-Entonces ¿Qué sugieres que haga? Siempre hemos vivido así. ¿Te crees capaz como para tomar una decisión trascendental sobre el existir de nuestro clan, de tu clan? Porque después de lo que me has hecho saber, ya tienes más que aceptado a tu padre ¿Por qué no a tu clan?- el hombre era desafiante.
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Las decisiones son difíciles, Sakura lo tenía más que sabido.
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-Ahora nadie busca saber el futuro, ni tampoco recordar el pasado, ahora la gente sólo se preocupa de vivir con libertad- hizo una pausa para pensar las siguientes palabras –Y si usted no parte por ahí primero, dudo que el clan vuelva a resurgir, porque nunca se hará nada propio si sigue con esas ideas, tratando de ocultar las cosas que no le favorecen, con el pretexto de un bien común para el pueblo- calló de golpe. Su mente recordó a Sasuke. Ella misma estaba haciendo lo mismo que aquel viejo –Es por eso, que debe permitir a todas las personas decidir su propio destino- finalizó casi en un murmullo
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Ella tenía que decirle todo lo que pasaba y permitirle elegir. Sasuke se lo merecía ¿no?
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-Yo la apoyo- se escuchó hablar a Mitsuko –Mi hermano también lo haría.-
-Piénselo, por favor- pidió Keiko, uniéndose.
El anciano las miró con reprobación, tratando de descubrir el por qué de su conducta, mas, lo único que vio fue la mirada característica de su favorito. Gennai, en verdad querría lo mismo.
-Está bien- respondió tras unos segundos en silencio –Lo hablaré con el consejo.-
Una mueca satisfactoria se formó en los tres rostros, mientras planeaban la vuelta del más joven.
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Y tan sólo tres días después Sakura llegó con el pequeño Takudo. Siendo recibidos por todos los individuos en aquel lugar. Siendo abrazados por las dos hermanas del heredero.
Shinji y su madre estuvieron llorando alrededor de una hora. Y aquello conmovió a más de una persona. Entre ellas a Keiko y Sakura, que hacían todo lo posible por no llorar a todo pulmón.
Ese día fue el mejor para ella, pues luego de la efusiva muestra de afecto, entraron a casa a conversar sobre todo el tiempo en que habían estado separados madre e hijo. Hablaron de la vida de éste, logrando llegar a un acuerdo. Shinji no sería sometido al entrenamiento de Gennai, pero sería preparado, con la persona que él quisiera, para en un futuro, liderar a su clan.
El consejo, finalmente declaró a Keiko, la mayor, para ejercer durante el tiempo en que el pequeño esté bajo las enseñanzas de un sensei cualquiera.
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Y por último, pero no menos importante. Sakura por fin pudo hablar de aquellas pesadillas que tenía desde hace meses. Desde, en las que salía gente gritando y corriendo por todas partes, con casas incendiándose, que Mitsuko clasificó como recuerdos de la guerra que tuvo su clan antes de la muerte de su hermano. Hasta, el sueño en que aparecía Ino en el bosque.
Le explicaron que, por lo general, aquella habilidad hereditaria, aparecía a la edad de los ocho años, con pequeñas visiones y sueños. Como los de ella y Shinji. Sin embargo, a Sakura, por no ser completamente del clan, se le desarrollaron casi diez años más tarde.
Al comprender el hecho, ambas hermanas le ofrecieron canalizar su chacra, para que pudiera tener más control con aquellos sueños. Ahora sería ella quien decidiera cuándo y qué soñar.
El resto del día se la pasó compartiendo, como en una familia.
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-Tu padre estaría orgulloso de la mujer en la que te haz convertido- dijo Keiko a modo de despedida.
-Y todos aquí también lo estamos- continuó Mitsuko –Te estaremos agradecidas infinitamente.-
-Yo igual se los agradezco, me han enseñado, aceptado y respetado- respondió la pelirosa
-¿Nos volveremos a ver?- preguntó un pequeño a su lado.
-Claro, estaremos en contacto, ya lo verás- aseguró la chica a su altura, dándole el abrazo final.
-Adiós- se despidió la familia Takudo.
-Hasta pronto- les hizo saber, empezando a trotar de regreso.
Fin Flash Back
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-Gracias por entregármela hoy, Sai- le dijo tras pensar en todo lo que vivió –De eso ya hace seis días, y yo que creía que fue ayer- comentó divertida –Después de todo ese era su lugar- razonó con seriedad
-¿Cuál es el tuyo, Sakura?- preguntó el pinto bien conciente del tema
-No lo sé- fue todo lo que emitió, lentamente.
-Creo que ya debería ser el momento de meditarlo, quiero apoyarte en todo- confesó algo nervioso
-La conclusión a la que he llegado después de darle vueltas y mil vueltas al asunto es que, al final, igual saldré perjudicada en algo. Y eso me desalienta y tranquiliza a la vez- rió por lo último.
-¿Por qué lo dices?- volvió a preguntar, examinando la situación.
-Pues, sea cual sea mi decisión, será algo que no me gustará, lo cual me desalienta, pero me tranquiliza por el hecho de que si elijo cualquiera, mi decisión no se podrá juzgar como correcta o errónea, porque en esta situación no existe esos términos.-
-¿Cuáles existen entonces?- y esta vez, ella se tomó un largo tiempo para contestar.
-El del deber y el corazón. El de los sueños de los demás y el de los míos propios. El de avanzar como ninja, o como mujer. Entre el pasado y el futuro- soltó un suspiro de derrota
-Siempre contarás conmigo- expresó el anbu con un tono de voz comprensivo. Y la kunoichi no pudo hacer más que emocionarse ante tal declaración. Empezando a lloriquear. –Bien, creo que ya es suficiente, dejemos de hablar de eso, que te parece si comemos, feita- cortó el tema poniendo su clásica sonrisa, que Sakura siempre catalogaba como estúpida, pero que esta vez la encontró de lo más graciosa y fuera de contexto. Algo que el shinobi quería que viera.
-Me vas a hacer engordar- contestó a su proposición, ya más tranquila.
-No, imposible, si ya estás gorda- le informó, encogiéndose de hombros.
-¡Sai, maldito bastardo!- exclamó supuestamente resentida, pero no era nada de eso.
Toda la tarde la pasaron entre bromas y consuelos, viendo la televisión y comiendo cualquier cosa dulce que pasase por delante. Eso era lo bueno, a ambos les gustaba el dulce.
-Ya no puedo más- dijeron los dos sentados en el sofá. Descansando de las golosinas.
-Creo que me iré- dijo observando el reloj en la pared –Ya son las nueve.-
-Sí, será lo mejor, yo me tengo que arreglar, todavía- expuso parándose junto a él.
-Bien, nos vemos dentro de poco entonces- se despidió con la mano
-Adiós- imitó la pelirosa, alzando su brazo.
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Caminó con dificultad entre los pequeños espacios que había para pisar. La otra mayoría estaba cubierta con ropa y envases de comida rápida. Envases de ramen en su totalidad.
-Naruto, te puedes apurar- sugirió irritado
-Me falta poco, no me regañes- habló saliendo de baño –No esperaba que elegir el regalo a Sakura–chan llevara tanto tiempo. Menos mal que Hina–chan fue conmigo.-
-Ahórrate las explicaciones y vamos, estamos atrasados.-
-¡Sí, ya voy!- exclamó, para luego, abrir la puerta de su departamento –A todo esto Sasuke–teme, ¿Qué le obsequiarás?- preguntó viendo a su amigo avanzar hacia el local.
-Hmp- soltó tratando de omitir respuesta, mas, los ojos inquisidores del rubio no lo iban a dejar pasar tan fácilmente –Ya lo sabrás- determinó, mientras su mano apretaba un diminuto envoltorio dentro de su pantalón –Ya lo sabrás- susurró observando la reciente noche con sus estrellas.
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Flash Back
Aburrido, seguía martillando casi por inercia. Mientras su mente buscaba algo más interesante que seguir el golpeteo que daba al clavo, en aquel techo.
Fue entonces, cuando fijó la mirada en un grupo de personas, que cubiertas con escasas mantas, trataban de hacer del suelo su lugar para dormir. Y entre aquellos, una mujer con dos niños destacaban a sus la imagen de una familia, que un día, él creyó tener.
Habrá estado perdido entre sus recuerdos unos minutos, que le parecieron cortos, pues no eran muchos los momentos de su infancia en que estuvo con su padre. Con su madre.
Despertó de la ligera ensoñación al sentir escombros en su mano. El martillo estaba hecho añicos. Al igual que una parte de él. De su vida. De su pasado. ¿Por qué él?
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¿Por qué su hermano?
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Le quería matar. Había seguido su pista, por cielo, mar y tierra. Y cuando lo tuvo enfrente, no lo hizo. No tuvo las habilidades, las fuerzas. No tuvo el poder necesario para acabar con el asesino de su clan.
Y se sintió humillado. Aquel infeliz de su misma sangre, se había salvado, se había escapado, mientras él perdía la conciencia poco a poco. Mientras lo veía arrastrarse con dificultad hacia una puerta oculta.
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Miró a su alrededor desorientado, preocupado. Estaba perdiendo el camino, el objetivo principal de su vida, por estar ayudando a personas, que más encima, no conocía.
Egoísta.
Sabía que estaba mal pensar así, sabía que no le costaba en nada prestarse para hacer misiones. Sabía, pero también sabía que su venganza todavía no estaba realizada. Y la tenía que cumplir.
Cerró sus ojos, concentrándose. Todo el tiempo que había transcurrido desde su llegada hasta ahora, había sido suficiente para descansar. No lo tomaba como tiempo perdido. Nunca podría registrar así, a los meses más reconfortante que ha tenido. No como ninja, si no como persona.
De un salto, bajó del techo. Tendría que empezar a entrenar, a idear planes con su equipo, con Hebi. Tendría que mejorar algunas cosas. Tendría que decidir. Tendría que cambiar. ¿Volver a ser el de antes? Meditó la pregunta. Si bien, no cambió tan drásticamente su forma de actuar, se permitió hacer y sentir, lo que de pequeño se negó. Ser frío e indiferente. Callado y cortante.
Quizás, de esa manera, sería más fácil recorrer el tramo que le quedaba para iniciar de nuevo, su ansiada venganza. Quizás, no les dolería tanto a ás.
Fue así, como el resto del día, se la pasó ignorando a sus compañeros, especialmente a Naruto, a quien además, le respondía con sarcasmos, tratando alguna manera en que se enojara con él.
¡Que equivocado estaba! Se lamento por su absurdo intento. Era más que lógico, nada haría enfadar a ese rubio, nada que procediera de él. Naruto apreciaba en demencia a Sasuke.
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Más tarde, se daría cuenta, que tampoco funcionaría con ella. Pues no sólo se odió, más de lo calculado, al decirles tales cosas, si no, que el inesperado encuentro con Sai y sus declaraciones, le hicieron descontrolar sus emociones por leves minutos. Trayendo por consecuencias, el noviazgo de ambos. Como también, el descubrir la extraña necesidad de tener que estar cerca de Sakura.
Fin Flash Back
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-¡Sentimos la demora!- avisó entrando el ojiazul –Culpa de Sasuke–baka- informó, liberándose de algunas miradas asesinas que le profesaban.
-Ya no importa, ubíquese en sus lugares, faltan quince minutos para que llegue- comunicó Ino, haciendo sonreír victorioso al Uchiha y haciendo bufar a Uzumaki.
-¿Por qué nunca se molestan con él?- pensó resignado –Tsk, afortunado.-
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Se miró al espejo por última vez, se encontró presentable. Aunque hubiera preferido algo más cubierto que una falda a mitad de muslo, negra, y una camiseta de algodón, sin mangas, del mismo color, con un pequeño estampado de enredadera, color lila, que se lucía en un solo costado. Portaba zapatos con taco bajo, el cabello suelto y unos aros. Era simple, pero se veía bien.
Repasó de nuevo en el conjunto oscuro, sólo lo ocupaba porque su rubia amiga se lo había comprado para que lo usara esa noche. Afortunadamente la temperatura le favorecía, estaba agradable como para no pescar un resfriado. Lo último que tomó de su pieza fue una chaqueta para el regreso.
Bajó en un trote rápido, para recoger su cartera e ir donde todos la esperaban, no obstante, algo llamó su atención, y tragando pesado, se dirigió hacia un sobre, posado en la mesa de centro. Lo abrió con extraño temor, y casi temblando lo leyó.
"La cuenta regresiva ha comenzado. A partir de ahora, te quedan treinta días para marcharte de ahí. No lo olvides. No queremos problemas. Te esperamos.
Tu adorado sensei, Hiroshi.
PD: Feliz cumpleaños, mi pequeña Takudo."
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Se mordió el labio inferior, deseando que aquello fuera un mal sueño.
A pesar de intentarlo, no logró despertar.
Ya no había vuelta atrás. Simplemente tendría que avanzar.
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olaaa, aquí actualizando xD, pues haber, no tengo mucho qe decir, sólo qe pasé unas lindas vacaciones y ahora estoi con unas agobiantes clases en el cole =/. Aun así creo qe subiré mas rapido qe antes, aunque no prometo nada, no qiero seguir disculpandome xD!!!.
Con respecto al capituloh: puess como se dice en el tituloo, es tema cerrado en el ambito de la familia de Sakura, o sea qe ya todo esta solucionado y aclarado, huum eso no significa qe mas adelante Sakura hablara sobre los integrantes del clan Takudo ii cosas por el estilo... tambn decir qe ya estamos en el último tramo de esta historia, qe no pasara de qince capitulos más, contando con el epilogo, asi qe antes de poner el capii final, me dedicaré a editar la historia para dejarla lo más perfecta, en terminos de redaccion y ortografia, cosa de qedar satisfechaa.
Tambn qise poner un poco sobre la amistad de Naruto y Sasuke, qe me parece significativa en todos los aspectos *O*.
Dato Curioso: La frase de "El del deber y el corazón" la saqé, de la pelicula "Mulán" donde ella dice, originalmente "El deber está en mi corazón".
Con respecto a los demas fics, pues seguiré con Palabras Perdidas. Lamentablemente dejaré en "hiatus" No Llores, aunque obviamente lo retomare pero no podria asegurarlo en una fecha taan exacta u.u ; espero no se lo tomen taan mal.
Agradecimientos: muxas gracias por los reviews, alertas, favoritos n.n (inner: vamos que no mordemos, sólo regalamos miradas asesinas xD.)
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Avance: (...) -¡Feliz Cumpleaños!- vociferaron todos los presentes. Y pudo ver a todos los compañeros de generación, sosteniendo en sus manos pequeños regalos y refrescos para acompañar la noche. -Gracias- respondió con una magnifica sonrisa. Ensayada todo el día anterior. (...)
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Se cuiidaan :D
Reviews?... Apreta el botón del medio, más abajo! (inner: sisi, yo sé que tú quieres!)
PD: Disculpen la falta de ortografía, si es ke hay :B (inner: en proceso de mejoramiento n.n)
PD2: ¿Se animan a leer mi segundo fiic? (inner: llamado ·· Palabras Perdidas ·· owo)
PD3: ¿Se animan a leer mi tercer fiic? (inner: llamado ||| No Llores ||| :D) En hiatus.
adioo~
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eLiihxsan; ( & compañiiah xDD )
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