Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.
Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante Di Martino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.
7. Un KameHameHa para ayudar
Luego de haber volado durante 1 hora aproximadamente en dirección al este, Trunks finalmente atravesó el mar que separaba a la Nación del Fuego con el Reino Tierra. Para su suerte, no se encontró con ningún tipo de ejército hostil o guerreros que quisieran defender su territorio.
Sin embargo, observó que su indumentaria no pasaría desapercibida por los demás. Su forma de vestir resultaba muy extraña y llamativa para esa época.
"No esperaba que mi viaje para hablar con Goku fuera a resultar en todo esto. No vine lo suficientemente preparado" comentó para sí mismo mientras observaba el estado en que se encontraba su vestimenta.
Era la misma de cuando la batalla con Freezer. Sólo había sufrido unas pequeñas rasgaduras, sobre todo en su chaqueta, de modo que no había quedado en un estado andrajoso.
Finalmente, decidió quitarse la chaqueta, dejándose sólo la guardacamisa negra sin mangas que llevaba debajo. Pensó que tal vez llamaría menos la atención. Además, la guardacamisa estaba intacta y sin rasgaduras, lo que le daba el aspecto de no haber salido de una reciente pelea.
Sacó su estuche de cápsulas del bolsillo, dispuesto a buscar alguna que estuviese libre sólo para guardar la chaqueta.
"Qué suerte, esta de aquí servirá" dijo al tiempo que la lanzaba sobre la prenda que había colocado en el suelo. Una vez que recogió y guardó nuevamente la capsula, comenzó a revisar las demás que tenía sólo por curiosidad.
-Umm veamos… esta de aquí es donde guardé la máquina del tiempo… esta otra es donde tengo el refrigerador… en esta tengo una caja de herramientas… y aquí acabo de guardar la chaqueta… pero en esta última… la verdad no sé que contiene… podría estar vacía- Pensó, cuando observó una última capsula de gran tamaño.
Revisó la leyenda dispuesta en la tapa del estuche, que indicaba el contenido de cada capsula según el número de la misma. Pero curiosamente, no aparecía el número de la misteriosa capsula en ella.
-Aaaahhh ¡Que distraído! ¡Guardé una capsula de otro estuche en éste! Posiblemente le pertenezca a mi madre. Sólo espero que no sea algo de importancia para ella. Ni modo, sino la arrojo, no sabré que contiene-
Sin dudarlo más, el joven Saiyajin tomó la gran capsula y la arrojó a unos 10 metros de distancia, por si acaso contuviera algo grande.
¡BOOM! Lo que estaba frente a sus ojos, una vez disipado el humo, realmente no era algo que Trunks esperaba. Era la nave espacial que hacía las veces de cámara de gravedad con la cual entrenaba a diario.
-¡Ya lo recuerdo! Poco antes de viajar, decidí guardar la nave, pues en mi ausencia nadie la iba a usar. Luego por error, la coloqué en el estuche equivocado. La capsula que realmente debería tener aquí creo que es aquella que guarda una pequeña casa. ¡Que distraído que soy! ¡Si no fuera por esa confusión, ahora tendría un lugar cómodo donde quedarme!- se lamentaba Trunks, reprochándose así mismo el tonto error cometido.
Pero pronto, se dio cuenta que tal vez esto era lo mejor, ya que se encontraría un buen tiempo varado en esta época y al menos lograría entrenar bastante bien durante los próximos meses.
Quizás podría volverse más fuerte. De esta manera, sería de mayor utilidad para la pelea contra los androides al lado de Goku y los demás.
La mala noticia era que la nave no servía para dormir. Su madre le contó que la original tenía baño, cocina e incluso habitaciones con todo y cama, pero que su padre la hizo estallar una vez durante uno de sus entrenamientos.
Por otro lado, la nueva que construyó (la que estaba en posesión de Trunks justo ahora) sólo servía para entrenar, si bien seguía siendo una nave y era capaz de viajar a otros planetas. El joven Saiyajin, resignado, lanzó otra vez la capsula para guardar la nave. Después podría usarla para entrenar.
"Dentro de poco empezará a oscurecer. Mejor encuentro donde pasar la noche de una vez" se dijo así mismo mientras observaba el rojo sol del atardecer.
De repente, los pensamientos de Trunks se desvanecieron, cuando captó la presencia de un ki bastante alto que provenía de la misma dirección en que había visto los numerosos barcos de guerra, sólo que un poco más lejos.
Se trataba del Avatar Roku, que en ese preciso instante estaba desatando su poder y destruía el templo en que se encontraban Aang y sus amigos; claro que el joven Saiyajin no sabía nada de esto. Tan pronto como apareció la poderosa presencia, se esfumó del todo, al cabo de unos instantes.
-¿De quién habrá sido ese poderoso ki? De alguna manera, me recordó un poco al de aquel extraño chico con la flecha azul en la cabeza. Como si guardara cierta relación con él, pero no era el mismo, de eso estoy seguro- pensaba el joven guerrero con gesto confuso, pero pronto decidió dejarlo pasar y continuar con su búsqueda de refugio.
Al cabo de unos pocos minutos de caminar, encontró una pequeña cueva en la cual decidió que pasaría la noche. Cuando entró, estaba completamente vacía. No había animales de ningún tipo.
Desabrochó el cinturón que sostenía su espada y la colocó en el frío suelo de la caverna. Se sentó recostando su espalda contra la pared, tratando de acomodarse lo mejor posible para conciliar el sueño.
"Este día resultó ser de lo más extraño. Jamás pensé que me encontraría en una situación como esta. Veremos lo que me espera el día de mañana"
Sin más, los ojos de Trunks se cerraron lentamente, cayendo en un profundo sueño del cual no despertaría hasta la mañana siguiente.
La llegada de los primeros rayos de sol hicieron al joven Saiyajin despertar. Recordó como Gohan le había enseñado en uno de sus viajes de entrenamiento que pescar cuando aún era temprano, resultaba mucho mejor, pues lo peces serían más fáciles de capturar. Así que tomó su espada y se dirigió o un riachuelo que recordó haber visto ayer en las cercanías de la cueva.
Al cabo de poco minutos, capturó más de una docena de peces de buen tamaño con sus manos, lo cual no resultó complicado dada su gran velocidad. Después de prender una fogata, comenzó a cocinarlos muy bien y, al cabo de media hora, ya había comido todo y se sentía satisfecho.
Luego pensó que podría realizar un entrenamiento matutino en la cámara de gravedad. De todas formas, no tenía nada mejor que hacer.
-Éstos próximos meses serán bastantes aburridos… la verdad, no me importa mucho pasar el tiempo sólo, pero tampoco soy un completo ermitaño ni nada parecido. Tanto tiempo sin compañía terminará volviéndome loco- pensaba mientras hacía flexiones parado de cabeza con una sola mano a 200G.
Este era sólo el calentamiento. Después aumentaría la gravedad a 400 y continuaría practicando sus golpes y patadas con pesos encima, con la finalidad de adquirir más fuerza y velocidad en combate, para terminar con unos pocos estiramientos post entrenamiento a 200G.
Al final, siempre le gustaba hacer unos "cuantos" abdominales (miles para ser más exactos) antes de terminar la sesión. Todo le tomaba un total de 4 horas aproximadamente.
"¡AAAHHH! ¡Todavía es demasiado temprano! Ahora debo buscar el almuerzo, pero luego, estaré sin nada que hacer . Tampoco puedo sobre entrenarme. Gohan me dijo que eso nunca traía buenos resultados" decía para sí mismo un tanto desesperado, vislumbrando la rutina que le vendría en los próximos días.
Y precisamente, así transcurrieron los siguiente días, cuando el joven Saiyajin decidió que ya era suficiente. Después de desayunar, resolvió que lo mejor sería buscar algún pueblo o algo más que hacer para entretenerse, por lo que emprendió un vuelo aleatorio hacia el norte.
Al cabo de una hora y media aproximadamente, sintió varias pequeñas presencias cerca, por lo que imaginó que se encontraría cerca de alguna villa o aldea.
Finalmente aterrizó, pues pensó que lo mejor era caminar el resto del trayecto para no levantar demasiado la atención de la gente. A los pocos minutos de andar, vio en medio del sendero a un pequeño anciano tirado y algo golpeado, por lo cual decidió correr en su auxilio.
"¡Señor! ¡Hey, señor! ¡Conteste! ¿Se encuentra bien?" le preguntó el joven Saiyajin al tiempo que sacudía al pobre anciano intentando hacerle reaccionar.
Poco a poco el anciano abrió sus ojos. Al principio se sobresaltó al ver a Trunks, pero luego bajo la guardia a notar que el muchacho sólo quería ayudarle.
"Unos jóvenes bandidos me emboscaron en el camino y robaron todas mis pertenencias. Me arrojaron al suelo y por poco me dan una golpiza. Me siento un poco débil como para seguir por mí mismo"
Algo que Trunks no soportaba era que las personas más fuertes se aprovecharan de las más débiles e indefensas. Le recordaba justamente a lo que hacían los miserables androides todo el tiempo, quienes usaban su poder para matar y destruir por diversión todo a su paso.
"Descuide señor, yo le ayudaré" le decía Trunks mientras ayudaba al anciano a ponerse en pie y lo cargó sobre su espalda "Nada más dígame por donde debo ir y lo llevaré hasta su casa".
"Vivo en un pueblo muy cercano llamado Gaipan. Sólo te tomará unos minutos más llegar. Qué bueno es saber que aún quedan jóvenes como tú en épocas como esta. Jóvenes generosos y dispuestos a ayudar a quien lo necesita. Por cierto, se ve que no eres de por aquí" continuó el anciano al ver la manera en que Trunks iba vestido, sin mencionar el aspecto de su musculoso cuerpo, que parecía ser el resultado de años de forzado entrenamiento "¿Tienes un lugar donde quedarte? No sería problema para mí darte refugio por esta noche".
"No señor, la verdad vengo de muy lejos, no tengo un sitio a donde ir" respondió Trunks sonrojado de vergüenza por su aseveración. No obstante, pensó que no sería tan malo aceptar alojo por una noche.
"No tienes nada de qué avergonzarte muchacho. Alguna vez todos pasamos por la misma situación. Además, es lo menos que este pobre anciano puede ofrecer al joven que le brindó su ayuda"
"Muchas gracias señor, es todo lo que necesito. Por la comida no se preocupe, verá como encontraré algo para la noche y cenaremos muy bien. Es lo menos que puedo hacer por ofrecerme su ayuda. Por lo visto, hoy día es más fácil conseguir violencia y hostilidad que generosidad"
Al día siguiente en horas de la tarde, Aang y Katara se encontraban usando sus poderes de agua control para extraer agua subterránea a través de unos Géiser, con el fin de transportarla toda hasta el rio que tenían enfrente y así llenar la represa que se encontraba más adelante.
Esta fue la tarea que les encomendó Jet gracias a las habilidades de agua control de ambos. Supuestamente, el plan era llenar con agua suficiente el embalse. Así podrían combatir el incendio que los soldados de la Nación del Fuego provocarían en el bosque.
Pasado cierto tiempo, los dos ya habían conducido agua suficiente hasta el rio. "¡Perfecto! Creo que con esto bastará. Y no lo digo porque sea perezoso" dijo Aang mientas observaba con orgullo la cantidad de Géiseres de los cuales brotaba abundante agua gracias a ellos.
"Ahora deberíamos alcanzar a Jet en el embalse" comentó Katara quien también estaba de acuerdo en que ya era más que suficiente el trabajo realizado.
"¡Pero Jet nos dijo que lo esperáramos en la guarida!"
"Tienes razón Aang, pero hemos terminado antes de lo esperado. De seguro se alegrará de vernos allá" replicó la joven maestra agua.
Acto seguido, ambos empezaron a caminar por terreno alto, hasta que lograron visualizar a lo lejos y desde arriba el embalse.
"Mira hacia allá Katara, son algunos de los amigos de Jet cargando los barriles explosivos que robaron el otro día a la Nación del Fuego" señaló al distante grupo de chicos que colocaban cuidadosamente los peligrosos barriles al pie del embalse.
"Pero ¿para qué quieren los explosivos?"
De inmediato, el joven maestro aire cambió su expresión pensativa a una muy alarmada "¡Creo que quieren volar la represa!"
"¿Quéee? No, es imposible, eso destruiría al pueblo por completo. Jet no sería capaz de hacer algo así".
"No lo sé Katara. Es la única explicación. Debo detenerlo" pero cuando el pequeño monje se disponía a emprender vuelo, Jet apareció de la nada y lo embistió con fuerza, arrebatándole con rapidez su planeador.
"Sí, sí soy capaz" intervino el líder de los Guerreros Libertadores. "Katara, por favor entiéndeme. Es un sacrificio necesario, piénsalo un poco. Recuerda lo que la Nación del Fuego le hizo a tu madre. No podemos dejar que se lo hagan a nadie más"
"Pero está no es la solución. Morirán muchas personas inocentes a cambio" respondió Katara sumamente angustiada y decepcionada de la actitud de Jet.
"Quiero que tú me entiendas Katara. Pensé que tu hermano entendería, pero…"
"¿¡PERO QUÉ!? ¿Qué hiciste con Sokka?" replicó la chica sin poder contener ya las lágrimas.
Jet se acercó a ella para consolarla, tratando de apaciguar sus lamentos, pero Katara no lo soportó más y le atacó usando el agua de su cantimplora, empujándolo con fuerza sobre sus espaldas. A pesar de todo, el joven líder de los Guerreros Libertadores no se retractaría de su decisión.
"Necesito llegar al embalse" dijo Aang intentando alcanzar rápidamente su planeador, pero Jet fue aún más rápido y lo alejó de su alcance usando con habilidad sus espadas gancho.
"¡Sin esto no podrás ir a ninguna parte!" exclamó, cuando comenzó a atacar al joven Avatar con rápidos movimientos de sus espadas gancho, pero Aang lo esquivó dando una gran voltereta de espalda y se posó sobre la rama de un árbol.
"No pelearé contigo Jet"
"¡Pues tendrás que hacerlo si quieres tu planeador!". Sin más, el joven líder de los Guerreros Libertadores empezó una fiera persecución a Aang por los árboles.
A pesar de no ser un maestro aire, se movía con suma destreza a través de las ramas con la ayuda de sus ganchos, siguiéndole la pista muy de cerca al joven Avatar.
"¡ATENCIÓN! ¡ESCUCHENME TODOS POR FAVOR!" entró Sokka gritando a todo pulmón en el pequeño pueblo de Gaipan, esperando a que los habitantes pusieran toda la atención posible a su advertencia.
"¡TODOS TIENEN QUE ABANDONAR CUANTO ANTES EL PUEBLO O SI NO MORIRÁN! ¡UN GRUPO DE JÓVENES BANDIDOS VOLARÁN EL EMBALSE Y EL PUEBLO SERÁ ARRASADO POR EL AGUA!"
Pero nadie quiso creerle. Todos le miraban como si se tratase de un loco y algunos volvieron su atención nuevamente a las actividades que estaban realizando.
Incluso los soldados presentes quisieron reprenderle, argumentando que se trataba de un espía. Sólo el anciano al que Jet y su grupo atacaron hacía un día le creyó.
"¡Este muchacho está diciendo la verdad! ¡En el bosque, hay un grupo de jóvenes vándalos que atacan y roban a todos los viajeros! ¡A mí me agredieron y golpearon apenas ayer! Pero este joven de aquí me encontró y ayudó a llegar nuevamente al pueblo" defendió el anciano, señalando a Trunks que estaba justo detrás de él.
Pronto las caras de las personas comenzaron a cambiar, empezando a creer que la advertencia de Sokka podría ser real.
"¿Lo ven? ¡No les estoy mintiendo! Por su seguridad es mejor abandonar cuanto antes el pueblo, ya que en cualquier momento usarán explosivos robados a la Nación del Fuego para destruir el embalse"
"Bien, si es verdad lo que este muchacho dice, entonces será mejor que todos tomen lo más indispensable y abandonen el pueblo de inmediato. Pero con orden, no queremos que cunda el pánico o sólo empeorarán las cosas" vociferó uno de los soldados.
De esta manera, los habitantes de pequeño pueblo empezaron a movilizarse a sus hogares, empacando en sus bolsos comida y otras cosas necesarias para el viaje. Después podrían volver y reconstruir lo que quedara de sus hogares.
"Joven ¿no piensas venir? Es muy peligroso quedarse. Debemos ir a terrenos más altos para protegernos" preguntó el anciano a Trunks, que ya había empacado sus cosas y comenzó a abandonar el pueblo en una fila ordenada con el resto de los habitantes.
"No se preocupe por mí, señor. De aquí en adelante tomaré mi propio camino. Descuide, que no me pasará nada. Agradezco nuevamente su hospitalidad. Ahora debe preocuparse en evacuar el pueblo con los demás" respondió el joven Saiyajin mientras daba la vuelta y corría en dirección opuesta a los demás.
Cuando estuvo seguro de que nadie podía verle, Trunks se elevó por los aires y buscó con su mirada cualquier cosa que pudiese ayudarle a detener el agua que destruiría al pueblo.
Sabía que no era su deber intervenir en el pasado, pero evitar que una inundación arrasara con un pequeño poblado no podía suponer un hecho importante que cambiara dramáticamente el futuro 4000 años después.
Sin previo aviso, el joven Saiyajin escuchó a lo lejos el eco de un poderoso estallido, lo cual significaba que los explosivos que se usarían para derribar el embalse ya habían sido detonados. Debía actuar rápido o sería demasiado tarde.
"Creo que eso servirá. Aquí vamos" murmuró cuando visualizó una montaña inmensa en las cercanías.
El joven Saiyajin, todavía flotando en el aire, colocó ambas manos hacia atrás y poco a poco, fue reuniendo una resplandeciente energía azul entre ellas, a la vez que pronunciaba las palabras de la famosa técnica que alguna vez Gohan le había enseñado.
"Kameeee…Hameeee…HAAAAAAAAAA" gritó adelantando ambas manos hacia delante, arrojando una enorme cantidad de energía directo hacia la montaña. El cielo entero se iluminó con el resplandor azul de la técnica predilecta de Son Goku.
¡BOOOOOOMMMM!
El impacto del KameHameHa dio de lleno en el centro de la montaña, pero Trunks había calculado que tuviese el poder necesario para derribarla y provocar que los escombros se interpusieran entre la gigantesca ola de agua que arrasaba todo a su paso y el pequeño pueblo de Gaipan. Su intención no era que la técnica fuera capaz de pulverizarla y desaparecerla del todo.
Como una violenta estampida, la montaña se vino abajo por completo. Enormes peñascos y grandes trozos de roca caían como si se tratase de una monumental avalancha, sólo que de tierra y escombros en lugar de nieve.
El ruido de la explosión y el derrumbe fueron tan ensordecedores que incluso llegaron a opacar al del agua de la represa que amenazaba con inundar todo el valle.
Una vez que todo el estruendo y la gran nube de humo cesaron, Trunks pudo asegurarse de que su plan realmente había funcionado.
Casi al instante, vio desde los aires como la descomunal ola de agua se aproximaba al pueblo, pero fue detenida en seco por la barrera artificial provocada por la montaña que se había venido abajo.
Gracias a ello, el agua detuvo su violento progreso y comenzó a desviarse, de manera que rodeó al pueblo entero de lado y lado en lugar de pasar directo sobre este.
Después de una intensa batalla librada en los árboles entre Aang y Jet, el líder de los Guerreros Libertadores logró encontrar un hueco en la defensa del joven maestro aire, propinándole una fuerte patada lateral a nivel de las costillas.
El impacto desequilibró el salto que estaba llevando a cabo Aang justo en ese instante, lo suficiente como para hacerle chocar de lleno contra una rama y caer estrepitosamente al suelo.
Jet aterrizó de pie a un lado del derribado joven Avatar, pero cuando se disponía a agredirle nuevamente, apareció Katara y lo atacó con un poderoso chorro de agua proveniente del rio que justo pasaba por allí, haciéndole impactar violentamente de espaldas contra el pie de un árbol.
Lejos de cesar con su arremetida, Katara continuó lanzándole potentes chorros de agua, una y otra vez, impidiendo así que Jet pudiese si quiera defenderse.
Finalmente, usando sus habilidades de agua control, Katara comenzó a congelar al empapado Jet contra el árbol en que estaba recostado, de manera que logró inmovilizarlo por completo.
Una vez que se aseguró de que no podría escapar por más que lo intentase, Katara le reprochó "¿Por qué hiciste todo esto Jet? ¿Por qué me mentiste? ¡Jamás debí confiar en ti! ¡Eres un demente, tú me engañaste!"
No hubo respuesta. El joven guerrero sólo se limitó a silbar, enviando una señal a su compañero Longshot que, desde la distancia, esperaba dicha señal para lanzar una flecha de fuego hacia los explosivos de la represa.
"Es demasiado tarde" fue todo lo que dijo desde el árbol en que se encontraba congelado.
Tanto Aang como Katara observaron conmocionados, desde lejos, como la pequeña flecha en llamas que cruzaba los aires, descendía lentamente hacía los explosivos.
¡BOOOOOMMM! La fuerte explosión destrozó el embalse de madera por la mitad, provocando que la gran masa de agua escapara violentamente rumbo al pequeño pueblo de Gaipan.
"¡Oh no! Toda esa pobre…" se lamentó profundamente Katara.
Acto seguido, la ira comenzó a invadir cada fibra de su cuerpo "¡JET! ¡ERES UN MONSTRUO! ¡CÓMO FUISTE CAPAZ DE PERMITIR TAL ACTO!"
"A la final, sigue siendo un victoria Katara. Recuérdalo, no más Nación del Fuego. A veces para lograr la victoria, es necesario realizar ciertos sacrificios. Ahora el valle está a salvo" le respondió Jet con una mirada fría y un tono de voz bastante serio.
"Claro que el valle estará a salvo, pero sin ti" interrumpió de repente Sokka, que llegó volando a espaldas de Appa justo en ese preciso instante.
"Tu plan no funcionó, pues advertí al pueblo entero de tu plan. Ahora, todos sus habitantes se encuentran a salvo. Lograron evacuar la zona a tiempo".
"Sokka ¡Eso es maravilloso!" exclamó Katara sumamente feliz, al igual que Aang que no paraba de sonreír de plena satisfacción.
Pero hubo algo que llamó abruptamente la atención de todos. El cielo anaranjado de la tarde fue sustituido por un enorme resplandor azul que iluminó toda la región, seguido de una descomunal explosión mucho más fuerte que la anterior
¡BOOOOOOMMMM!
Inmediatamente, vieron con asombro y conmoción como la inmensa montaña a sus espaldas comenzó a desplomarse como si fuera un castillo de naipes, con un estruendo tan ensordecedor que no podía escucharse ningún otro sonido que no fuera ese.
El suelo entero temblaba bajo sus pies, cuando la gran formación rocosa se venía abajo. Tan pronto como el inesperado evento cesó, todos se miraron unos a otros más confundidos que nunca.
"¿Pero de demonios fue eso? ¿Acaso pusiste una tonelada de explosivos en la montaña para derribarla?" acusó Sokka a joven que aún permanecía congelado en el árbol.
"Les juro que no tengo que ver con eso. Estoy tan impresionado como todos ustedes" soltó Jet en un tono de voz bastante sincero, pero después de todas sus mentiras, resultaba imposible creerle.
"Debemos ver qué fue lo que pasó ¡Vamos!" exclamó Aang al tiempo que subía a espaldas de Appa junto con Sokka, seguido por Katara que ignoró las suplicas de Jet que pedía que lo liberasen.
Cuando alzaron vuelo, el equipo Avatar quedó impactado por la visión de lo sucedido. La montaña entera había resultado destruida y se vino completamente abajo. Pero lejos de causar destrozo alguno, evitó que el pequeño pueblo fuese arrasado por el agua, ya que los escombros hicieron las veces de barrera protectora, desviando el flujo de ésta de manera que rodeara al pueblo entero.
No era casualidad, obviamente el evento fue provocado. No podía ser un maestro tierra. Era imposible que uno, por muy poderoso que fuese, pudiese volar una montaña entera de tal tamaño y de esa forma.
Allí comprendieron que Jet no fue responsable de la explosión, pues él quería destruir al pueblo y el derrumbe de la montaña más bien lo había salvado.
"Wow ¿Vieron eso? Al parecer un terremoto nos hizo el pequeño favor de tirar abajo esa gran montaña, poniendo a salvo al pueblo. Que gran casualidad ¿No lo creen chichos?"
"Te equivocas Sokka, ese no fue un terremoto. El temblor fue producido por el inmenso derrumbe, pero en definitiva fue alguien quien provocó esto" le respondió Aang, quien buscaba por todos lados alguna señal del individuo responsable de todo, hasta que algo captó su atención.
-¿Acaso eso que está allí es una persona?- Pensó mientras entrecerraba sus ojos para obtener una mejor imagen de aquella extraña figura que flotaba por los aires.
– Sí, se trata de una persona, pero ¿Cómo es posible que se encuentre flotando? Las personas, a menos que estén utilizando aire control, no pueden flotar así sin más, mucho menos volar...-
De inmediato, Aang lo recordó. Recordó toda la conversación con Roku sobre aquel extraño individuo de poderes inimaginables, que les podría salvar de una feroz batalla. Tal vez ya había llegado.
De todas maneras, estaba muy lejos como para que el joven Avatar pudiera identificarlo, pero sus dudas se desvanecieron definitivamente cuando lo vio partir a toda velocidad en dirección al norte, perdiéndose rápidamente de la vista.
–No hay duda alguna… debe ser él… ese misterioso individuo. Seguro fue responsable del derrumbe de la montaña, evitando así la destrucción del pueblo-
"¡ESPERA NO TE VAYAS!" gritó el pequeño monje a todo pulmón, pero era demasiado tarde. No le había escuchado. Tenía curiosidad por saber quién era y además, tenía muchas preguntas que hacerle.
"¿A quién le gritas Aang? ¿Acaso viste a alguien que conoces?" preguntó Katara buscando con la mirada a todos lados, en busca de la persona que provocó tal reacción en su amigo.
"¡Se trata de una persona! ¡Una que fue responsable del derrumbe, estoy seguro! ¡Pero se fue volando en aquella dirección y…!" no logró terminar su apresurado discursó cuando Sokka le dio una bofetada para calmarlo.
"¡Aang, tranquilízate! Las personas no pueden volar para empezar. Usa tu cabeza ¡Es totalmente ilógico! ¡I-LÓ-GI-CO! Debiste tener un día duro, pero vamos, nada que tu amigo Sokka no pueda ayudarte a superar. Ahora, respira conmigo y relájate, verás como…"
"¡NO NECESITO RELAJARME SOKKA! ¡Se muy bien lo que vi!" le respondió tan alterado que ahora el joven maestro aire sí necesitaba relajarse con urgencia.
"Aang… Sokka, aunque me cueste decirlo por primera vez en mi vida… tiene razón"
"Sí, por primera vez…¡HEYYY!" Protestó indignado el chico del boomerang.
De inmediato, el joven Avatar se percató de lo difícil que podría ser para sus amigos digerir el asunto, así que optó por no decirles nada sobre su conversación con Roku acerca de los dos extraños individuos de enorme poder. Decidió permanecer en silencio y dejarlo pasar… por esta vez.
"Tienen razón. Debo estar muy cansado. Mejor continuemos nuestro viaje" concluyó Aang brindándole a sus amigos una cálida y tranquilizadora sonrisa, aunque al poco tiempo, volvió a encontrarse sumido en sus pensamientos, en una profunda actitud reflexiva que no pasó desapercibida para Katara.
La chica de la Tribu Agua del Sur aprendió a conocer a Aang en poco tiempo, por lo que sabía muy bien que algo importante estaba ocultando, sólo que decidió no presionarlo. De alguna forma, sabía que tarde o temprano él les contaría todo en su debido momento.
