Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.
Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante Di Martino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.
8. Conociendo a Ty Lee
Los días próximos al incidente de la montaña, Trunks se encontró viajando al norte del Reino Tierra. Decidió no volar por un tiempo, ya que de esta manera recorría muy rápido las distancias y necesitaba distraerse con algo.
Si así lo hubiera querido, podría darle la vuelta entera al planeta en muy poco tiempo, mucho más si lo hacía a su máxima velocidad, pero pensó que debía familiarizarse un poco mejor con todo lo que le rodeaba. No por nada, estaría un buen tiempo varado en esta época.
Gracias a ello, el joven Saiyajin se percató de varias cosas interesantes, como el hecho de lo extraña que era la fauna en comparación a su época. Los animales que había visto eran muy peculiares. Parecían provenir de mezclas extrañas, como aquella vez que se encontró con un enorme alce que tenía colmillos tan largos como un tigre dientes de sable y una larga cola de león, que por cierto intentó atacarle. Ese día, Trunks tenía un gran apetito después de una fuerte jornada de entrenamiento en la cámara de gravedad, por lo que no dudó en dar caza al agresivo animal y después comérselo completo.
En otra oportunidad, se encontró con un gran oso que tenía pico y cola de ornitorrinco, aunque en esta ocasión, el animal no fue agresivo y le ignoró. Trunks decidió no comérselo, pues no le apetecía en absoluto su apariencia.
Curiosamente, nunca encontró ningún dinosaurio, lo que le resultó bastante extraño siendo que se encontraba en una época más antigua, pero imaginó que estos empezarían a aparecer más adelante en otra época. El Unagi era lo más similar a un dinosaurio que había visto, pero a la final, parecía más una especie de anguila gigante.
Lo más extraño fue cuando llegó a un pequeño pueblo rodeado de bosques al pie de un volcán, donde todos hablaban maravillas de una adivina llamada la Tía Wu.
Los habitantes fueron pacíficos con él. No le hicieron preguntas sobre de que nación era ni mucho menos le atacaron, pero sin duda eran personas bastante extrañas.
"Debe visitar a la Tía Wu, joven viajero, ella le está esperado" le dijo un anciano al que le faltaban casi todos los dientes, vestido con una larga túnica azul y blanca.
"Lo siento señor, pero no traigo dinero conmigo. Además, con todo respeto, no creo en la lectura del destino"
"Tonterías. La Tía Wu jamás se equivoca en sus predicciones. Además, ella no le cobrará ni una moneda de bronce. Confíe en mi joven, no se arrepentirá".
"Está bien señor, seguiré su consejo" – Vaya que esta gente es extraña, todos parecen creer ciegamente en las predicciones de la Tía Wu. Será mejor que acuda a ella, de lo contrario podrían sentirse ofendidos. Me pregunto si en todos los pueblos habrá gente tan peculiar como esta- Se preguntaba a sí mismo cuando llegó a la puerta de la casa de la vidente.
Un hombre de cabello blanco le indicó que pasará y, una vez dentro, una niña bastante amable llamada Meng le ofreció té y unas galletas de tofu que no estaban nada mal. De hecho, el Saiyajin se comió la bandeja entera del hambre que tenía.
A los pocos minutos de espera, una joven de largo vestido salió muy contenta, suspirando y diciendo cosas acerca de que la Tía Wu le había dicho que conocería al verdadero amor de su vida. Trunks no podía entender como algo así era posible. Una persona que podía leer el futuro sencillamente no le resultaba lógico, razón por la cual no creía en ese tipo de cosas.
Su madre le contó una vez sobre la hermana del Maestro Roshi, la adivina Uranai Baba, cuyas predicciones parecían ser reales. Pero eso era una cosa diferente, pues en verdad la ancianita tenía poderes sobrenaturales y era capaz de ir y venir al mundo de los muertos cuando así lo quería, sin mencionar su bola de cristal, que era el artefacto mágico mediante el cual ella podía ver todas sus predicciones.
Seguido de la joven mujer, apareció una de mayor edad que usaba un largo vertido amarillo.
"Bienvenido joven viajero, yo soy la Tía Wu. Si lo desea, puede pasar y con gusto le leeré su futuro".
"Mucho gusto en conocerla, Tía Wu" le respondió el híbrido Saiyajin poniéndose de pie y siguiéndola hasta una habitación iluminada únicamente por muchas velas.
"Verás, joven viajero, este es el método más confiable para leer la suerte" le dijo señalándole una bandeja llena de muchos huesos "Todo lo que tienes que hacer es tomar alguno de estos huesos y arrojarlo al fuego. El calor provocará que el hueso se agriete y luego yo leeré las grietas para conocer tu destino"
Trunks hizo exactamente lo que le pedía la mujer. A los pocos segundos, el pequeño hueso comenzó a agrietarse dentro del fuego cada vez más y más, hasta que, sin previo aviso, estalló. El inesperado evento provocó que las llamas crecieran violentamente hasta el techo, iluminando toda la habitación, mientras que los diminutos fragmentos volaban por todas partes.
"¡Esto es increíble! ¡Nunca había visto algo así! Tú, joven viajero, estarás involucrado en una gran batalla. Una donde se medirán las fuerzas del bien contra las del mal. Una feroz y cruenta contienda que decidirá el destino del mundo entero"
La predicción de la anciana sorprendió un poco a Trunks, tenía que admitirlo. Posiblemente era algo que decía a más de un viajero desprevenido, pero casualmente, ese era el destino del joven Saiyajin, y ella lo había adivinado. Él sabía que tenía que enfrentarse a los androides tarde o temprano en una batalla muy difícil para salvar a la tierra.
–Lo más increíble es que esta mujer pueda predecir algo que, cuando menos, ocurrirá dentro de 4000 años… bueno, eso suponiendo que en verdad tenga la capacidad de predecir el futuro- Pensó mientras intentaba alejar de su mente esas conjeturas. Él no creía en la lectura del destino y nunca lo haría, pero sólo por curiosidad, le hizo una pregunta más a la Tía Wu.
"Y… ¿Acaso es posible saber quién ganará esa batalla? Es decir, si las fuerzas del bien o del mal… usted sabe a lo que me refiero"
"Por desgracia no puedo decírtelo joven. Tu destino es algo confuso, nunca había visto algo así. Tu futuro parece estar ligado a mucho sacrificio, lleno de peleas y conflictos por los cuales nunca recibirás el mérito ni el reconocimiento por parte del mundo. Sin embargo, pareces ser alguien noble. Alguien dispuesto a luchar por los demás sin recibir nada a cambio, sólo impulsado por tu sentimiento de justicia y protección"
Todo esto tomó desprevenido al joven Saiyajin. No era por arrogancia ni nada por el estilo, pero Trunks sabía que dentro de sí mismo, existía ese ser capaz de luchar por los demás desinteresadamente.
Él odiaba ver el sufrimiento y la muerte de las personas en manos de individuos despiadados, que usaban su poder para causar daño en lugar de proteger, tal y como ocurría con los androides. Él era capaz de lo que fuera con tal de impedir tanta injusticia, así su vida corriera un grave peligro.
En más de una oportunidad, pensaba en sí mismo como alguien débil e indefenso, y en lo mucho que le gustaría que alguien más viniera en su ayuda y le ofreciera otra oportunidad para vivir. Por ello, sentía ese compromiso con los demás e imaginaba la felicidad que podía brindarles gracias a su ayuda.
"Bueno, creo que eso es suficiente para mí. Muchas gracias por su tiempo, Tía Wu. Ahora si me disculpa, me retiro" pero antes de que pudiera ponerse de pie, la vieja adivina lo tomó de la mano, obligándolo a permanecer en su sitio.
"Aún no joven. Si me lo permite, me gustaría leer las líneas de su mano, sólo me tomará un momento" le dijo la vidente mientras examinaba cuidadosamente la palma de su mano izquierda
"Ummm… por lo que veo, aquí dice que eres una persona solitaria, algo tímido, que no tiene muchos amigos, aunque no por culpa de tu personalidad, sino que veo que eres alguien que ha sufrido bastante y ha perdido a muchos seres queridos. Has sacrificado tanto por los demás que te has descuidado a ti mismo"
Ahora sí estaba realmente impresionado. En verdad había perdido a muchos amigos y seres queridos, sobre todo a Gohan que había sido su maestro de artes marciales y mejor amigo. Los androides habían causado tanta destrucción en el mundo que Trunks no había tenido la vida ni la infancia de un chico normal.
Su deber de entrenar y entrenar para volverse más fuerte y salvar algún día al planeta le habían privado de tener amistades como los chicos normales de su edad. Nunca había tenido amigos contemporáneos consigo y nunca supo lo que era salir, reír o bromear con otros chicos. Menos aún había conocido alguna chica que no fuera su propia madre o la madre de Gohan, que en su opinión, estaba loca.
Él sabía que el resto de las personas de su época tampoco habían llevado una vida normal por culpa de los desgraciados androides, pero en su caso particular, la situación empeoraba. Haber nacido con esos grandes y maravillosos poderes le confería también una responsabilidad mayor. Era como si los demás dependieran de él para tener un mejor futuro y él debía responderles, sacrificando mucho más de su vida que el resto.
Pero sinceramente, a Trunks poco le importaba esto. Sólo deseaba tener amigos para compartir, que se preocuparan por él y lo valoraran por lo que era, no por sus capacidades únicas. Su madre lo amaba más que a nadie, así como él a ella, pero después de todo, era su madre.
"Sin embargo" continuó la Tía Wu "Veo que todo eso puede cambiar. Emprenderás un largo camino que te enseñará muchas cosas diferentes. Aprenderás varias lecciones valiosas en el trayecto y recibirás gratitud sincera por tus esfuerzos"
Dicho esto, la vieja adivina terminó su sesión e indicó a Trunks que ahora sí podía marcharse.
"Nuevamente muchas gracias Tía Wu" dijo sinceramente el joven Saiyajin con una ligera reverencia antes de irse. Una vez fuera del pueblo, siguió su camino, pensando aún en las palabras de la vidente. Aunque rápidamente las apartó de su mente, pues como bien había dicho, él no creía en la lectura del destino. A pesar de lo real que pudo haberle parecido, creía firmemente que se trataba de meras coincidencias.
Habían pasado cerca de 2 semanas y las cosas no cambiaron mucho para Trunks. Caminando por el bosque no se había encontrado con nadie, ni siquiera algún viajero. Al menos pudo dedicarse a entrenar bastante, haciendo sus rutinas incluso un poco más largas de lo habitual.
Lo más interesante que le ocurrió, si así podía llamarse, fue aquella ocasión en la que se dispuso a lavar su ropa en el río y una vez que terminó, la dejó colgada de una rama hasta que se secase. Pero en un descuido, un pájaro grande muy similar a un avestruz, se la robó, obligándole a perseguirla por medio bosque.
El caso es que, después de las 2 semanas, el joven Saiyajin llegó finalmente a una aldea que, según alcanzó a leer en un letrero, se trataba de una pequeña colonia de la Nación del Fuego. Entró sin problema alguno, aunque las personas le veían con bastante curiosidad debido a su extraña manera de vestir.
Como hacía algo del frío en el norte, Trunks decidió volver a colocarse su chaqueta morada con el emblema de la corporación capsula, lo cual le daba una apariencia sin duda alguna más extravagante.
Había muchos comerciantes por todo el lugar que vendían desde comida, ropa y artesanías, hasta algunos tipos de armas. Incluso hubo un hombre que lo detuvo y le preguntó de dónde había adquirido una espada tan extraña como la suya, a lo que el joven guerrero respondió con un sincero "No lo sé, es un obsequio de un amigo hace muchos años".
A pesar de que no cargaba dinero consigo, el Saiyajin se contentó con sólo mirar. Tantos días alejado de la civilización le habían hecho sentirse bastante solo, así que ahora se encontraba muy a gusto de ver a la gente y sus vendedores.
Siguió caminando y observando todo a su alrededor, hasta que llegó al final del pequeño pueblo, donde se hallaba una inmensa carpa roja de circo que, según logró escuchar a lo lejos, era la atracción más importante de todo el lugar.
Trunks se hizo mucha ilusión de ver el circo en persona. Cuando niño, su madre le había contado cosas al respecto de estos lugares tan mágicos y entretenidos, pero por culpa de los androides y todos los desastres que causaron en la Tierra, los circos ya no existían en ningún lugar, de manera que jamás tuvo la oportunidad de asistir a uno.
Su ilusión pronto se deshizo al recordar que tampoco tenía dinero, por lo cual no podría entrar a ver la función. Pero como las presentaciones eran de noche, pensó que al menos podría ir a la parte trasera de la gran carpa y observar algunos animales o artistas ensayando. Mejor era eso que nada.
-Por lo veo, no hay nada de mucho interés aquí- pensó con desanimó cuando todo lo que logró ver fue a un grupo de hombres transportando materiales de un lugar a otro y un gran oso ornitorrinco como el que vio en el bosque una vez, sólo que este traía puesto un curioso chaleco rojo con sombrero. –Parece que no es mi día de suerte. Todo lo que quería era ver algo diferente-
Como si su deseo fuese escuchado por el dragón Shenlong, su atención se posó en una chica que realizaba con gran destreza estiramientos sobre el césped, frente a una tienda de acampar. La joven acróbata estaba de cabeza manteniendo el equilibrio sólo sobre sus dedos índices.
A Trunks le llamó la atención la agilidad de la chica, pues no muchas personas que conociese tenían la capacidad de semejantes destrezas. Más se sorprendió cuando la vio contorsionándose de maneras imposibles, como si sus huesos estuviesen hechos de goma.
La chica de circo se percató de la manera curiosa en la que el extraño joven la observaba, lo cual provocó una inevitable gran sonrisa en su rostro "¿Acaso nunca antes has visto a una acróbata entrenando?" le preguntó en un tono bastante divertido.
La pregunta tomó al Saiyajin por sorpresa, de manera que no sabía si la había ofendido o no con su actitud. "Lamentó si la incomodé de alguna forma señorita. Es sólo que nunca antes había visto un circo, mucho menos a alguno de sus artistas ensayando" se excusó mostrándose algo apenado, esperando que la joven acróbata no se lo tomara a mal.
"Eres bastante extraño ¿Lo sabías?" soltó en una sonora carcajada la pintoresca chica, que comenzó a acercarse al joven espadachín dando una serie de ágiles volteretas hasta quedar frente a él "Tu manera de vestir también es bastante extraña, pero me agrada, es muy llamativa. Dime ¿Cómo te llamas?"
Era la primera vez que alguien en esta época le preguntaba algo tan sencillo, pero al mismo tiempo, tan considerado y gentil. Todos a quienes había conocido le preguntaban ¿A qué nación perteneces? ¿Eres un maestro fuego? ¿Un maestro aire? O simplemente no le preguntaban nada, pero sólo lo hacían porque sospechaban que debía tratarse de un refugiado, un fugitivo o alguien con un pasado criminal, por lo que preferían no incomodarle con pregunta alguna.
En conclusión, lo juzgaban muy rápido por su apariencia y la primera pregunta que todos le hacían, fuese cual fuese la pregunta, resultaba discriminativa, pues en base a su respuesta podría resultar aceptado o rechazado. Pero ella sólo le preguntó su nombre.
"Bueno, mi nombre es Trunks y tienes razón, no soy de por aquí. Vengo de un lugar muy lejano. Apuesto a que nunca lo has visitado"
"Que interesante. Me gustaría conocer ese lugar tan lejano algún día. Tu nombre también es extraño. Nunca antes lo había escuchado, pero también me agrada. ¡Mucho gusto Trunks, mi nombre es Ty Lee!" le dijo alegremente la chica con una sonrisa bastante grande, mientras le tendía la mano.
Trunks respondió a su saludo estrechándole la mano "Vaya, parece que eres alguien muy feliz ¿Siempre estas de tan buen humor?"
"Bueno, es imposible estar siempre alegre, pero mi vida en el circo es muy agradable. La verdad soy muy feliz aquí ¡Mi aura está más rosa que nunca!" le respondió la joven acróbata mientras levantaba ambos brazos hacia el cielo.
"¿Dices que tu aura es rosa? ¿Acaso puedes ver el aura?" preguntaba incrédulo "¿Puedes ver la mía también?"
"Sí. La verdad eso fue lo primero que noté cuando te vi. Tu aura es bastante diferente a las demás. Casi siempre el aura es algo opaca, pequeña y difícil de notar. Pero la tuya es pura y a la vez bastante densa, como si tuvieras mucha aura concentrada, y sobresale de ti con mucha facilidad. Además, es de un lindo color azul" finalizó, sin dejar de ver al extraño joven de pies a cabeza.
"Vaya, muchas gracias… eso creo… quiero decir, no sé si sea bueno lo que acabas de decir" contestó un tanto inseguro de la explicación de Ty Lee.
"¡Claro que lo es! Te estoy diciendo que tu aura es única. Por eso llamó mi atención. Dime ¿vendrás a ver la presentación de esta noche?" preguntó la joven acróbata mientras levantaba su pierna izquierda tan alto que la colocó detrás de su cabeza, sin dejar de estar de pie.
"En verdad me gustaría mucho. Desde niño siempre he querido visitar un circo, pero por desgracia no tengo dinero, así que creo que no será posible" se lamentaba Trunks, mientras desviaba su mirada lejos de Ty Lee, para que ella no notara su ligero enrojecimiento producto de la vergüenza de su situación.
"¡No seas tonto! Por eso no hay problema, ven conmigo un momento" le dijo riendo sonoramente, tomándole de la mano y arrastrando al confundido Saiyajin al interior de su tienda de acampar. Una vez dentro, tomó una pequeña caja que estaba sobre la mesita de su peinadora. Luego la abrió y le entregó a Trunks una especie de ticket de color rojo.
"Esta es una de las entradas especiales que nos dan a los artistas del circo, por si queremos invitar a algún amigo o familiar. Nunca las he usado antes, ahora que lo pienso" comentó con un gesto pensativo y algo decepcionado "Ni mi familia o amigos han venido alguna vez a ver cualquiera de mis presentaciones. Pero al menos, tú podrías ser mi primer amigo en asistir, claro si así quieres…"
"Vaya, en serio agradezco tu amabilidad, Ty Lee. Eres la primera persona tan amable que conozco desde que llegué aquí. Por supuesto que vendré" le dijo el Saiyajin con una ligera sonrisa, al tiempo que hacía un pequeño gesto de despedida
"Ahora me retiro. No quisiera hacerte perder más tiempo de tus ensayos"
"¿Bromeas? Sólo estaba estirando. He ensayado miles de veces la rutina, no tienes de que preocuparte. Ven, vamos a sentarnos un rato y conversemos un poco más" le dijo señalándole un par de cojines que descansaban sobre el suelo.
"Y dime ¿qué edad tienes Trunks? ¿A qué te dedicas?"
"Tengo 17 años y practico artes marciales. Es lo que soy, un artista marcial"
"¿En serio? ¡Yo también practico artes marciales! ¡Soy una maestra en el bloqueo de Chi!"
"¿Bloqueo de chi? Creo que te refieres al ki ¿no?" le preguntó Trunks un tanto confundido.
"¿Ki? Jamás había escuchado eso del ki ¿De qué se trata?"
"Bueno, el ki es la fuerza vital de cada individuo, podrías decirse que es como la energía latente en nuestro interior" explicó el Saiyajin de la manera más simple que pudo encontrar.
"Entonces, supongo que el ki y el chi son básicamente lo mismo" concluyó Ty Lee mirando al techo de su carpa en gesto pensativo "¿Sabes? Por un momento pensé que serías un maestro tierra, aunque por esa espada que llevas no estaba muy segura"
"¿Un maestro tierra?" ¿Por qué lo dices?"
"Bueno, como sabrás, los maestros tierra suelen tener cuerpos musculosos y tú, aunque no tengas músculos enormes, sí que tienes un cuerpo bastante definido" le dijo la joven acróbata como si se tratase de algo muy obvio.
-Ya que tengo un poco de confianza en Ty Lee, aprovecharé de preguntarle en qué consiste el asunto de los maestros fuego, aire y todo lo demás-
Entonces, Trunks comenzó a hablar de la manera más cuidadosa que pudo "Oye Ty Lee, como te dije, soy de un lugar muy lejano y de donde vengo, no sabemos nada sobre lo qué es un maestro fuego, aire o tierra. Tampoco sabía que había una guerra. ¿Podrías explicarme en qué consiste todo eso?"
La cara de la chica de circo era de total asombro. Sus grandes ojos grises se ampliaron aún más ante la inusual pregunta. Tal vez el pueblo de Trunks fuera muy pequeño y debía estar demasiado apartado, pero ni aún así, tenía sentido la pregunta del joven espadachín.
"Oye Trunks, se que tenemos poco de conocernos, pero en serio confío en ti. Una persona con un aura como la tuya no puede ser una mala persona. Pienso que eres especial, por eso he sido sincera" se detuvo por unos segundos y luego de dar un suspiro, continuó "Pero siento que tú no estás siendo del todo sincero conmigo. Tal vez no puedas ver mi aura, pero te aseguro que puedes confiar en mí. No diré nada, te lo prometo. Dime ¿De dónde eres realmente?"
El joven Saiyajin quedó petrificado. No esperaba en definitiva tal conclusión por parte de Ty Lee. La joven acróbata podría parecer ingenua e infantil a simple vista, pero no era tonta ni mucho menos. Ella sabía que Trunks ocultaba algo importante, pues era imposible que, si de verdad pertenecía a este mundo, no supiera nada sobre la guerra o el control de los elementos.
Tal vez no era lo más correcto, pero finalmente, Trunks pensó en revelarle su identidad. De todas formas, no debía ser algo que pusiera en peligro su existencia en el futuro ni mucho menos. Después de todo ¡Se encontraba 4000 años fuera de su época!
La chica prometió no decir nada y parecía bastante sincera, lo cual hizo sentir un poco mal consigo mismo al joven Saiyajin, quien no estaba diciendo toda la verdad. Eso le recordó en cierta forma a Goku, quien desbordaba tanta inocencia como la chica, pero no por ello era un tonto ni mucho menos.
Además, era la primera persona que mostró un mínimo de amabilidad desinteresada en él. Posiblemente no encontraría a otra persona así en su estadía, por lo que debía aprovechar de preguntarle todo lo que pudiera, así significara revelar su identidad.
"Bueno, está bien. Te lo diré, ya que también puedo ver que eres una buena persona. Tal vez no pueda ver tu aura, pero sí puedo sentir tu ki. Puedo sentir como tu energía está totalmente libre de maldad."
La chica acróbata se sorprendió un poco sobre la extraña habilidad de sentir el ki que tenía Trunks, pero lo que le dijo a continuación, la dejó totalmente pasmada.
"En realidad, sí pertenezco a este mundo, pero vengo de una época muy diferente. Vengo de 4000 años en el futuro. He viajado a través del tiempo y ahora me encuentro momentáneamente varado en esta época".
Aquí es donde Trunks comienza a conocer a las primeras personas de la historia. En particular, tendrá una gran amistad con Ty Lee. Si les gusta, dejen su opinión, así como cualquier aporte, consejo o corrección. Continuaré la historia siempre que haya alguien que la siga.
