Holaa, qui les dejo el 4to capitulo, espero que les guste, saludos!

Jason estaba volviendo del bosque junto a la mitad del campamento, todos lo miraban de reojo, en especial Hazel, Annabeth, Piper, Nyssa, bueno, casi todas las chicas del campamento, rayos hasta Clarisse lo miraba mal. Sabía que lo que había hecho fue estúpido, pero en su momento el creía que había sido una gran idea, ahora tenía que soportar las miradas de todo el campamento. Una voz lo saco de sus pensamientos.

_ ¡Jason!

_ ¿Ehh?

_ Te estaba preguntando – dijo Percy impaciente – ¿Desde cuándo sabias lo de Nico?

_ Oh - ¿Debería decirlo? Le correspondía al hijo de Hades, pero el secreto ya se sabía y nada pasaría si Jason les contaba cómo se enteró – desde la misión de cupido.

_ Oh – el chico parecía más alegre – entonces tú te enteraste, no te lo dijo.

_Si, ¿porque te alegras?

_ Él está feliz – le respondió Annabeth – porque ahora sabe que Nico no te eligió a ti para contarte su secreto, creo que la mayoría de nosotros estamos felices con eso.

_ Pero, ¿porque? – pregunto nuevamente el hijo de Júpiter.

_ Jason – le dijo Percy – no hablo por todos, pero Annabeth Thalia y yo conocemos a Nico desde él tenía 10 años, me resultaba un poco raro que él te haya dicho su secreto a ti y no a nosotros.

Annabeth y Thalia asintieron, la primera mirándolo a los ojos, la segunda mirando al horizonte, perdida en sus pensamientos.

_ Bueno – le respondió Jason, casi todos los campistas se habían acomodado en la fogata para escuchar la conversación – tal vez no se sentía muy unido a ustedes.

_No, Nico fue uno de mis amigos más cercanos, el me ayudo mucho durante la titanomaquia, él estuvo en muchas aventuras con nosotros, éramos unidos – lo contradijo el hijo de Poseidon.

_ Eran – dijo Jason en vos baja.

_ ¿Qué quieres decir? – le pregunto Annabeth.

_ Chicos – empezó el romano – yo estuve aquí unos pocos meses y aun así me di cuenta de que, aunque haya estado en los dos campamentos, Nico nunca se sintió aceptado por nadie, le costaba adaptarse, por eso no le dijo su secreto a nadie, él pensaba que solo se alejaría más de nosotros.

_ Eso – dijo Percy – eso… eso es cierto – dijo para la sorpresa de muchos – pero dime, ¿Pensabas dejar que guarde su secreto para siempre?, ¿No lo harías entraren razón?

_ Lo intentaba – se excusó Jason – pero no era fácil, tal vez así es mejor, ya saben, ahora todos sabemos su secreto.

_ ¿Mejor? – Pregunto Piper – Jason, Nico sebe de odiarnos a todos – miro la cara de Hazel y se intentó retractar – Bueno, no a todos, pero se debe sentir traicionado, sebe sentirse solo, la verdad es que me alegro de que Leo este con él, aunque sea para ir allí.

_ Allí – dijo el hijo de Júpiter – ¿Te refieres a Ogigia?

_ ¿A dónde más? – Le respondió la hija de Afrodita – sabía que algo le pasaba a Leo, todos lo sospechábamos, y eso era, estaba condenado a enamorarse de aquella chica.

_Eh! – Le dijo Percy – Calipso no es una mala persona, ella tiene un castigo horrible, tu más que todos lo deberías saber, eres hija de Afrodita, ¿Qué sentirías si estarías destinada a vivir para siempre en una isla en donde lleguen muchachos de los que no puedas evitar enamorarte para que después te dejen?

_ Perdón – le dijo Piper – pero no me gusta que Leo haya sufrido por ella.

_ Lo sabemos, pero ella también sufre – dijo Annabeth para la sorpresa de muchos.

_ ¿Alguno sabia de Calipso? – pregunto Quirón. Jason, que no había visto llegar al centauro, dio un salto, este le sonrió – Acabo de enterarme de la misión a la que se fueron nuestros jóvenes campistas.

_ No creo que nadie más que Nico lo supiera – dijo Annabeth luego del silencio – Pero no entiendo porque Leo no usa su deseo pidiéndole a los dioses que lo llevaran a Ogigia.

_ Bueno – dijo Quirón – si no entendí mal, nuestro joven campista prometió volver por la laguna estigia, pero aunque volviera, la maldición seguiría presente. Así que mi teoría es que Leo se ha ido con Nico Di Angelo hasta Ogigia para que, cuando lleguen, use su deseo para liberar a la diosa.

Todos se callaron, analizando la teoría de Quirón, bueno en realidad solo los hijos de la cabaña de Atenea la analizaban, los demás suponían que era correcta.

_ Entonces – dijo un chico de la cabaña seis – no hay mucho que podamos hacer, si Leo quiere usar su deseo en eso, lo puede hacer, ¿No?

_ Si – dijo Piper – a mí me parece una razón muy noble.

_ Solo hay que esperar a que lleguen con vida - ¿Por qué los hijos de Atenea le tenían que dar tantas vueltas al asunto?, que la rubia no podía decir: "Si, son Leo y Nico, seguro que los veremos en unos días"

_ Habrá que esperar lo mejor – dijo Percy mirando a su novia con reproche – Seguro que volverán sanos y salvos.

_ Bueno – dijo la chica sin notar la mirada de su novio – si es Nico decide volver después del show que le armamos.

Todos bajaron la vista, avergonzados, la verdad es que era su culpa que Nico se haya enojado, y era su culpa que Leo se haya ido tan rápido, lo que significaba que si los semidioses no volvían, sería su culpa…

Nota: No as viajes de sombras, te marean y dejan la vista nublada por un buen tiempo.

¿Lo peor?, solo se habían trasladado unos metros. Leo y Nico llegaron al bunker en unos minutos, agarraron las provisiones y la tarjeta de Leo y se subieron al Argo II. Unas horas después, estaban mirando el horizonte, luego de haberse organizado. Por fin llegaría a Ogigia, unas horas y estaría viendo a Calipso, Dioses la extrañaba demasiado, quería verla de nuevo, quería besarla y quería decirle lo mucho que la había extrañado.

Su mente parecía estar dividida en dos asuntos pendientes, Calipso y Nico. Estaba preocupado por su amigo, el secreto de Nico había salido a la luz y desde que habían abandonado el campamento mestizo no habían hablado. Decidió que era hora de decir algo.

_ Así que… Cuando Calipso este con nosotros, ¿Volverás al campamento?

El hijo de Hades lo miro fijamente, Nico tenía una cara de póquer muy buena, por lo que no sabía que era lo que pensaba.

_ No lo sé – fijo al fin – quiero decir, no sé si pueda volver después de eso.

_ No digas eso Nico – lo reprendió Leo – era cuestión de tiempo para que se enteren, además no es que dijimos todo, nadie sabe lo de tu enamoramiento.

_ Lo sé pero… - el hijo de Hades parecía estar meditándolo – lo pensare – termino diciendo – sé que no sobrevivirías sin mi Valdez.

_ Oh, no te sientas muy importante Di Angelo, en unas horas me encontrare con Calipso y tal vez pueda soportar no ver tu cara todos los días – le contesto el hijo de Hefesto divertido – la única razón por la que estás aquí es porque sé que tú no te enamoraras de mi sunshine.

_ ¿Y no tiene nada que ver con que sea el único que sabía de ella hasta hace unas horas?

_ Bueno…

_ ¡JA! Dudaste, eso es como admitir la derrota – le dijo Nico apuntándolo con un dedo, con un exagerado gesto triunfante.

_ ¿Desde cuándo? – pregunto incrédulo su amigo.

_ Desde 1924 – le respondió el hijo de Hades con una sonrisa en el rostro.

_ Ok, me ganaste, ¿eso significa que volverás al campamento mestizo?

_ Perdón, ¿escuche: "Nico, rey de los fantasmas, gran amigo e increíble mestizo, admito la derrota y te suplico que vuelvas con migo al campamento?" – dijo con un tono inocente.

_ Mmm, Nico, rey de los zombies ¿Volverías con migo al campamento? – Dijo Leo, cuando vio la mirada del hijo de Hades se defendió – No pidas más, se me hizo muy difícil – dijo fingiendo estar exhausto.

_ Lo hare por ti, mi fiel sirviente– dijo en un tono formal.

_Eh! – Dijo mientras Nico reía – tienes suerte de que soy tolerante, porque si no….

_ ¿Qué?, ¿Construirás una jaula y me la tiraras?

_ Ahora que lo dices - dijo sacando un control remoto del cinturon – creo que ya lo hice.

Pulso un botón y una red dorada salió de la silla de Leo y atrapo a Nico, el hijo de Hades intentaba escapar, pero era imposible. Leo reía, rápidamente la red se transformó en una jaula. Nico miro a su amigo impresionado, alzo una ceja en forma de pregunta.

_ ¿Ya lo tenías planeado? – pregunto impresionado.

_ Claro que no, pero una red dorada nunca está de más, ¿Sabes?

_ Sácame de aquí – se quejó el hijo e Hades.

_ Okey, solo di…

_ Ni te atrevas a pedirlo Leo – dijo Nico con un tono frio.

_ ¡Red fuera! – dijo rápidamente el hijo de Hefesto.

El viaje duro unas diez horas, los chicos durmieron por turnos. Lo más raro fue que no hubo ataques, el astrolabio funcionaba a la perfección y los guio a Ogigia, Calipso debía estar allí. Leo se fue a cambiar la ropa, ahora llevaba puestas unas zapatillas converse con un jean desgastado y una remera blanca y una campera estilo militar. Tenía una sonrisa inmensa, pero se notaba que estaba nervioso.

_ ¿Nervioso? – Dijo Nico incrédulo – Leo Valdez nervioso, debería sacar una foto.

_ Hazlo y tal vez unas redes doradas aparezcan en la cabaña de Hades.

_ Ni siquiera puedo tomarte en serio cuando tienes esa cara de yo-no-lo-hice.

_ Cállate Di Angelo.

El barco atraco. Leo puso las manos sobre la cintura, pero no tenía el cinturón portaherramientas, Nico le había prohibido usarlo, hasta el hijo de Hades sabía que no tendría que usarlo en una "cita" si es que se lo podía llamar así. El chico le sonrió a Leo. Este le devolvió la sonrisa y bajo hasta la isla. Nico pudo ver cómo es que de un bolsillo de la campera sacaba su cinturón y se lo ponía, luego se daba vuelta y guiñaba un ojo. El semidiós sonrió, había cosas que no cambiaban…

Leo estaba nervioso, estaba allí, en Ogigia, allí se debía encontrar Calipso. No había suficientes palabras en el mundo para describir lo que el chico sentía por ella, y allí estaba el, a unos metros de su amada, esperando para liberarla, sentía la tarjeta dorada en su cinturón portaherramientas, sabía que debía decir, pero todo era la decisión de Calipso, ella decidía si se quedaba o se iba.

Y entonces la vio, y todas sus dudas desaparecieron. La estaba mirando de espaldas, como siempre llevaba una trenza en su hermoso cabello, cayendo delicadamente sobre su hombro. Estaba trabajando en sus plantas. Su jardín seguía igual de hermoso. Quería ver su cara y besarla. Se fue acercando lentamente hasta que llego a estar al lado de ella.

_ Hola sunshine (Me encanta que le diga así y quien soy yo para cambiar un apodo tan bueno) – la chica se tensó, pero no se dio vuelta. Leo se extrañó, así que volvió a hablar - ¿Qué, me aplicaras la ley del hielo?

Calipso murmuro algo como "es tu imaginación", así que le toco el hombro. La chica se dio vuelta rápidamente. Lo miro, con esos ojos tan difíciles de olvidar, los abrió rápidamente y lo abrazo bruscamente.

_ Leo, has vuelto – fue lo primero que dijo, con lágrimas cayendo en su hermosa cara.

_ No me digas – le respondió el chico algo extrañado, pero completamente feliz.

_ Por todos los dioses, no he tenido noticias de nadie desde, desde que te fuiste, ¿Qué ha pasado?

Brevemente, Leo le conto lo ocurrido en la guerra, y como es que había llegado.

_ ¿Has gastado tu deseo en mí? – pregunto la chica con los ojos llorosos.

_ No todavía, pero es lo que hare. – le respondió el semidiós parándose ya que habían estado sentados, abrazándose.

_ ¿A qué te refieres?

_ Utilizare mi deseo para sacarte de esta isla Calipso, te liberare y podremos salir de aquí, juntos.

La chica parecía en estado de shock.

_ ¿Po- podre irme? – pregunto cautelosa.

_ Si es que cumplen mi deseo y lo que quieres si – dijo felizmente el chico.

_ ¡Leo! Por supuesto, ¿cómo te lo podre agradecer?

_ Bueno, otro beso como el "que nunca paso" – dijo realizando comillas con las manos – no estaría de más.

Ella rio y entrelazo sus brazos por el cuello. Leo sintió un cosquilleo en la panza, y luego la beso. Y ese beso fue incluso mejor que el primero, los dos estaban completamente felices y se irían a recorrer el mundo. Le mostraría a Calipso Nueva York y el campamento mestizo, le presentaría a Nico y a todos sus amigos, ella sería libre.

Se separaron en busca de aire, el beso podría haber durado horas, minutos, días o años pero el semidiós tenía la sensación de que no era por la isla.

Luego de empacar Calipso subió al Argo II, Nico los estaba esperando allí. Sonriendo de oreja a oreja.

_ ¡Hola! Tú debes ser Calipso – dijo.

_ Duh!, ¿quién más seria? – le dijo Leo. La chica rio y le estrecho la mano al hijo de Hades.

_ Si, Calipso – Dijo la diosa – tu eres Nico, ¿No?

_ Aja, un hijo de Hades a su servicio madame – dijo en un tono educado – ¿quieres que te muestre tu habitación?

La chica miro a Leo y este asintió, así que se dejó guiar por Nico, una vez que llego a su habitación, dejo sus cosas y volvió a donde se encontraba el hijo de Hefesto. El chico se veía preocupado, pero le sonrió igualmente. Nico se sentó en una silla lejana y Calipso en la que estaba junto a Leo.

_Pues… - comenzó el hijo de Hades – creo que debemos utilizar el deseo, ¿no?

_ Si – afirmo Leo – quédense aquí, no creo que a los dioses le importe.

_ No me iría ni aunque me lo pidan – le dijo la chica sonriente.

Leo le devolvió la sonrisa y saco la tarjeta dorada de su cinturón. Apretó el medio y una voz salió de la nada. Los chicos se sorprendieron.

Afortunado semidiós, sátiro, ninfa, etc. Di tu nombre y pide tu deseo claramente al finalizar este mensaje. No habrá una segunda oportunidad. Luego de decir claramente lo que deseas, tendrás que esperar a que tu petición sea aprobada por los dioses, si el deseo es aprobado, se te contactara con el dios que lo pueda cumplir. Si no lo es, esta tarjeta se reiniciara. PIIIIIII.

_Leo Valdez hijo de Hefesto – dijo el semidiós con una voz fuerte y segura. – Quiero que la maldición de Calipso desaparezca, que ella pueda dejar la isla.

Su petición está siendo calificada.

Todo quedo el silencio. Leo estaba preocupado, no sabía que es lo que decidirían los dioses.

Su deseo ha sido aprobado, pronto se le comunicara con Hermes, el dios de los viajeros, ladrones y el comercio. Gracias por usar productos Hefesto.

Y de repente la tarjeta dorada que se encontraba en las manos de Leo se fue volando. Cuando vieron la dirección en donde iba, tanto los semidioses como la hija de Atlas se sobresaltaron. Allí estaba un hombre de pelo marrón, venia volando, con un tipo de tridente en las manos, pero era un…. ¿Caduceo?

_ Hermes – dijo Leo sorprendido cuando el hombre llego al barco – Nos ayudaras a irnos o…

_ Exactamente – le dijo el dios de los viajeros. Se encamino en donde estaba Calipso y le toco la frente – Calipso, hija de Atlas, de ahora en más podrás ser libre, podrás dejar Ogigia y tu maldición se desvanecerá. Pero una vez que te hayas ido, la isla dejara de existir, ninguna persona la podrá volver a encontrar.

La chica se había puesto a mirar su isla y Leo sintió esa pequeña duda de nuevo. ¿Querría ella irse para siempre de Ogigia? Tal vez le tenía mucho aprecio a la isla, tal vez ella no la podría dejar. La voz de Hermes lo saco de sus pensamientos.

_Ahora me debo ir, mi agenda está ocupada, pero espero verte luego Cali, y buen deseo amigo – dijo mirando a Leo con una sonrisa – que se diviertan!

Dicho eso empezó a tomar su verdadera forma, Nico y Leo se dieron vuelta inmediatamente, pero Calipso no se inmuto. Claro, pensó, es una diosa después de todo. Luego de la desaparición del dios, la chica miro a Leo en los ojos.

_ Estoy lista – dijo en un susurro.

_ ¿De verdad? – le dijo el chico sorprendido.

_ Sí, no lo quiero pensar dos veces, quiero estar contigo Leo, he deseado salir de esta isla por mucho tiempo…

_ Muuuucho – dijo Nico en voz baja.

_… No me detendré a pensar si me quiero quedar atada a mi cárcel, solo vallamos nos – continuo la chica sin hacer caso al comentario del hijo de Hades.

_ Pues, ¿Qué estamos esperando? – Pregunto Leo con una sonrisa de oreja a oreja – el comandante supremo del Argo II está a sus servicios, mi ayudante la podrá ayudar a acomodarse.

Nico le dio una palmada en la nuca al hijo de Hefesto, este se quejó, pero sonrió. Leo le presento a Festo, el dragon lo miro con sus ojos rojos y tiro humo, el chico le dijo que era buena señal. Calipso los miro el barco y sonrió, este iba a ser un viaje divertido…

_ ¡Han pasado dos semanas! – Se quejó la chica - ¿No te importa que no vuelvan?, ¿Qué no te preocupan tus amigos?

_Piper… – la intento calmar el hijo de Júpiter – Quirón ya nos lo explico, el tiempo en Ogigia no es el mismo, si algo les habría pasado nos habríamos enterado…

_ ¿Cómo? – Pregunto la hija de Afrodita – ¿Que si en realidad les paso algo?, ¿Y si, y si están muer…?

_ Ni lo digas – La interrumpió el chico – ellos están bien, tienen que estar bien

A la hora de cenar, Calipso vio como Nico y Leo empezaban a comer puras porquerías que harían desmayar a un dentista (Si, se había actualizado en todo el tema del siglo XXI) Ella pidió una ensalada simple y es lo que comió. La felicidad que sentía no se podía describir en simples palabras, ella estaba Feliz, cien por ciento feliz, esperanzada, alegre, como le digan. Ella era F-E-L-I-Z y nadie se lo podía arruinar.

_ Así que – le dijo e Nico – ¿Qué lugares quieres visitar?

_ Bueno – dijo la chica pensativa – por lo que he visto, Francia es muy linda, y por supuesto que quiero visitar Grecia – continuo – pero justo ahora quiero conocer Nueva York, me han contado que es genial.

_ Oh, siempre me ha gustado Nueva York, es más, allí nos dirigimos.

_ Si el campamento mestizo se encuentra allí – dijo Leo – llegaremos en dos horas más o menos, así que iré a revisar que todo esté bien. – se paró y se dirigió a la sala de máquinas.

_ Así que… tú ya conoces a Percy – dijo Nico luego de un gran silencio.

_ Si – dijo la chica lentamente – él es una buena persona, pero Leo es quien me salvo.

_ Si, a Leo le importas mucho, ¿Sabes? – le pregunto el chico mirándola a los ojos.

_ Claro, yo me preocupo por el también, él es…

_ Lo sé – la interrumpió el chico – pero entiende cuando te digo que a él LE importas, gasto su deseo en ti, solo quiero saber cómo es que tú lo ves.

_ Yo quiero a Leo – La chica se sentía algo ofendida, ¿Cómo se osaba alguien al dudar de sus sentimientos sobre Leo? – y creo que veremos que terminamos siendo, por ahora él es mi héroe y… - se calló, ella y Leo no eran novios, nunca lo habían acordado – yo iré a averiguarlo.

_ No me malinterpretes – se defendió el chico – me caes bien, pero Leo es un amigo y no quiero que salga herido.
_Esa es la última cosa que deseo Nico – le dijo la chica – si me disculpas, debo hablar con alguien.

_ Querrás decir con Leo – la corrigió el semidiós, pero al ver la cara que ponía la chica se arrepintió – emm, quiero decir, buena suerte, sea quien sea.

La chica sonrió y fue a buscar a su… al semidiós a la sala de máquinas. Allí estaba, Leo, su salvador, su héroe. Estaba organizando unos planos, al escuchar entrar a Calipso, levanto la vista y sonrió.

_ ¡Hola!, no podías soportar estar lejos de mí, ¿No?

_ No te sientas tan importante Valdez – dijo la chica sonriendo.

_ Oh, claro que lo hare. – Le sonrió y la chica rodo los ojos.

_ ¿Porque no me sorprende?

_ Porque si te sorprendería no me conocerías – dijo el semidiós – ¿Qué pasa?

_ Nada – mintió – es que quería venir a ayudarte…

_ Tranquila, solo estoy ordenando, aunque todavía no me olvido del garaje de Leo y Calipso.

_ Claro que no – le dijo la muchacha – Habría que poner anuncios por toda la ciudad, "gran garaje de reparaciones de Leo y Calipso"

_ Siempre supuse que yo sería el anfitrión, tu serias ya sabes, la novia del dueño – La chica no se inmuto, pero lo había escuchado. Era muy tarde para arrepentirse.

_ Oh – dijo la hija de Atlas – no creas que seré tu sirviente.

_ Pero… – dijo Leo en tono de duda.

_ Si sería tu novia – dijo la chica en un susurro a su oído

El hijo de Hefesto sonrió, era el semidiós más afortunado de todos los tiempos, y eso es mucho decir.

La chica lo abrazo suavemente, eso era todo, si se llegaba a morir en ese instante, seria por todos los sentimientos que tenía en la cabeza. Leo Valdez era su novio, no sabía cómo serían las cosas en el futuro con la inmortalidad y todo eso, pero justo ahora, nada importaba. Él estaba con ella y ella con él, nadie podría cambiar aquello.

A las 10:43 PM según el reloj de su novio llegaron al campamento, el lugar era hermoso, había un pequeño campo de fresas en la colina. Las estrellas brillaban en la cálida noche de verano. No había nadie por allí, pero a lo lejos se escuchaban risas y cantos.

_ La fogata – le explico Leo – deben de estar allí.

Empezaron a caminar, pero Nico había parado, estaba más pálido de lo usual y miraba el camino.

_ Leo – dijo – yo, yo no creo que pueda ir allí.

_ Si puedes amigo – le dijo el hijo de Hefesto – ellos te aceptaran, tenemos amigos aquí que no te juzgaran.

Calipso sabía que ellos hablaban de las preferencias del hijo de Hades, ella no lo había juzgado, en realidad le había parecido de lo más normal.

_ No lo sé Leo – le dijo su amigo – no quiero que se me queden mirando como aquella vez.

_ Nico – le dijo el chico irritado – estarás junto a una diosa y el mejor semidiós del siglo, no creo que te presten tanta atención.

El hijo de Hades sonrió y Calipso rodo los ojos. Se quedó pensando por un momento, pero al final cedió.

_ Vamos – dijo – hay que reencontrarnos con unos amigos.

Y juntos se encaminaron a la fogata.

Hola de nuevo :)

Me viene un Haiku

_ Equipo Leo

_ Los deje con intriga

_ Muajajajaja

Lo sé, soy mejor que Apolo, (Pero no le digan que dije eso o me mandaran al tártaro, ya saben ¡Hubris!)

Pip Pip Da Doodly Do!