Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.
Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.
11. Una Pequeña Demostración
Ni Katara ni Sokka conocían todos los detalles de la conversación que tuvo Aang con el Avatar Roku en aquel templo, actualmente destruido. Sabían todo lo relacionado al cometa de Sozin, pero no así sobre el asunto del la posible destrucción del planeta. No se trataba del destino de la guerra, o de la integridad de las naciones que corrían peligro en manos del Señor del Fuego, sino de la existencia misma de la Tierra.
Como Aang no sabía mucho más allá de la vaga información que Roku le dio, prefirió conocer más al respecto antes de explicarles lo sucedido. Ahora, estaba este misterioso joven, el cual quizás podría proporcionarle la información necesaria.
"¿Trunks? Jamás había conocido un nombre como ese ¿De qué lugar dices que vienes, Trunks?" Preguntó Katara, todavía con cierto dejo de desconfianza.
"Eso es porque vengo de muy lejos… tal vez por ello no has escuchado un nombre como el mío…"
"¿Y por qué dices que viniste hasta aquí, tan alejado de todo, justo ahora, luego de que hayamos sufrido un ataque por parte de la Nación del Fuego, que casi acaba con toda la Tribu Agua del Norte? ¿Eh?"
"Katara, podríamos ser un poco más amables, ¿No crees?" intervino Aang un tanto nervioso, intentando calmar a su amiga y tomándola de los hombros, para tratar de relajar su postura acusadora y obligarla a retirar las manos de sus caderas.
"Ya se los he dicho. Desde donde me encontraba, vi como la luna desapareció de repente, así que vine de inmediato porque justo en este lugar sentí un ki elevado que pensé que guardaría relación con lo sucedido. Parece que no me equivoqué, después de todo…"
"¿Un ki? ¿Qué se supone que es un ki? ¿Y dónde estabas que llegaste hasta aquí tan rápido?" interrogó la chica volviendo a adoptar su postura inculpadora, con las manos puestas sobre su cadera.
Trunks decidió que si quería ganarse la confianza de alguien en esta época, tendría que responder primero algunas pregunta, claro está, asegurándose de no hablar de más.
"Bueno… el ki es la energía vital de todo ser vivo… sólo digamos que yo tengo la habilidad de percibirlo. Cuando un ki es elevado, se supone que proviene de un individuo más poderoso, así como también es más fácil de detectar. Como verán, también tengo la habilidad de volar. Me encontraba lejos, no sé decirles donde, pues no tengo un mapa, pero te puedo asegurar que soy capaz de volar muy rápido. Por eso, llegué al tiempo justo para ver a esa extraña criatura que atacaba a los barcos antes de que desapareciera por completo. Estuve a punto de detenerla, para evitar que hiciera más daño, pero vi que detrás de esa criatura estaba esta ciudad, así que no quise poner en riesgo a nadie"
"¿Quieres que creamos que ibas a salvar el día o algo así? ¿Y cómo se supone que ibas a detener a esa criatura?"
El joven Saiyajin pronto se percató que pudo haber hablado demás. La chica era lista, no dejaba escapar detalle.
"Bueno… no lo sé… tuve confianza en mí y pensé que tal vez podía ayudar" cuando vio la mirada con una ceja levantada que le dirigía Katara, rápidamente añadió "He notado que hay una especie de guerra, pero les aseguró que no estoy a favor de alguien en particular. No es que iba a ayudar a quienes les atacaban. De hecho, intentaron atacarme a mí también con bolas de fuego y me vi en la necesidad de huir. Ahora estoy aquí para ver si alguien puede explicarme lo sucedido… por favor… Tengo muchas dudas"
Las explicaciones del joven lejos de aclarar dudas, generaban más preguntas. Todos se daban cuenta de ello, incluso el mismo Trunks. Pero Aang contaba con la ventaja de la información que le dio Roku.
De hecho, el dijo algo sobre que estos individuos desconocidos no serían siquiera de este mundo. Eso podía explicar las extrañas habilidades del chico y su falta de conocimiento sobre la guerra y las naciones.
Además, habló algo sobre que quiso intentar detenerlo a él cuando se fusionó con el espíritu del océano. Nadie en su sano juicio intentaría enfrentarse a algo tan poderoso y descomunal, pero el joven lo mencionó con total normalidad, como si en definitiva, hubiese sido capaz de hacer algo al respecto. Esto confirmaba aún más las sospechas de Aang, pues Roku le contó del increíble poder con el que este individuo contaría.
Un fuerte rugido se hizo audible de repente. Era el estómago de Trunks, pues anoche se dedicó a pasar el tiempo con Ty Lee y no tuvo tiempo de cenar. Él mismo se sorprendió de que la chica le hiciera olvidarse por una vez en su vida de su gran apetito. Pero ahora, su estómago le estaba reprochando el descuido. El rostro del joven Saiyajin enrojeció levemente de vergüenza.
"Bueno, veo que tienes mucha hambre. Podemos invitarte a comer. Es lo menos que podemos ofrecerte por tu interés en ayudar. Allí conversaremos un poco más y te explicaremos tus dudas" dijo Aang con su habitual tono amigable.
"No sé si sea buena idea… no quiero causarles molestias… es que tengo un gran apetito y no sé…"
"Tonterías, aquí tienen mucha comida. Es sólo cuestión de presentarte con Arnook, el jefe de la tribu. Él con gusto te invitará al saber que estás con nosotros. Además, no conozco a nadie que coma tanto como Sokka, así que no será un problema que te quedes para desayunar"
El joven Avatar no sabía en que se había metido, como pronto pudo comprobar.
Ninguno de los presentes en el comedor podía entender a donde iba a parar semejante cantidad de alimento. No es que Trunks comiera más que Sokka ¡Sino que comía tanto como Appa, el enorme bisonte volador de 10 toneladas! Y no sólo era la cantidad, sino la velocidad con la que desaparecía un plato tras otro.
Al joven Saiyajin sólo le tomaba unos cuantos segundos vaciar un plato cuando ya estaba devorando el siguiente. Su forma de comer no era tan basta como la de Goku, pero para nada resultaba un espectáculo agradable de presenciar.
Aang, Katara y Sokka permanecían estáticos con sus platos en las manos, pues miraban absortos la descomunal manera de alimentarse de su extraño invitado. Los sirvientes del palacio corrían apresuradamente unos tras otros, trayendo y llevándose platos continuamente, como si tuviera lugar un enorme banquete. Un banquete de una sola persona.
"¡Ahhh… estuvo delicioso! Gracias por la invitación, tenía tiempo que no comía tan bien. La verdad, no soy muy bueno cocinando" comentaba mientras se daba pequeñas palmadas en el estómago.
"¿S-s-seguro no quieres algo más? Digo, parece como si guardaste espacio para el postre" dijo Sokka con su habitual sarcasmo, algo que Trunks no parecía captar muy bien.
"No, en serio estoy bien, comí suficiente. De todas formas gracias por el detalle"
Ante la peculiar escena del chico comiendo como si no hubiera mañana, no pudieron hablar nada en absoluto. Pero entonces, con tacto y amabilidad, Aang inició la conversación.
"Oye Trunks, dijiste que tenías algunas preguntas. Creo que nosotros ya te interrogamos lo suficiente. Si quieres, luego puedes contarnos más sobre ti. Por ahora puedes preguntarnos lo que quieras"
Katara no estaba de acuerdo con la situación. Le parecía inadecuado brindar información a una persona totalmente desconocida hasta el momento. Pero antes de protestar u opinar algo al respecto, decidió tener un voto de confianza en Aang y ver como resultaban las cosas.
Aceptando la propuesta, el joven Saiyajin comenzó sus preguntas. Durante una hora aproximadamente, Aang le estuvo explicando sobre las 4 diferentes grandes naciones que componían el mundo, los 4 tipos de maestros capaces de manipular algún elemento como el agua, tierra, fuego o aire, sobre la guerra de los 100 años, el origen de la misma y por supuesto, sobre quien era el Avatar y su papel dentro de la guerra, así como su deber de retornar la paz y el equilibrio del mundo.
También le contó sobre los hechos acaecidos recientemente, como el ataque que sufrieron la noche pasada por parte de la Nación del Fuego y la muerte temporal del espíritu de la luna, lo que provocó la desaparición de la luna misma. Esto último sorprendió bastante a Trunks, al igual que la enorme responsabilidad que debía llevar consigo el joven nómada aire a pesar de su corta edad.
La misión de Aang, aunque muy diferente a la suya, le recordó bastante así mismo y su compromiso con las demás personas. Esto le llenó de mayor motivación aún para cumplir con su cometido.
"¿Eso significa que el Avatar es el único capaz de dominar de dominar los 4 elementos?"
"Sí, en teoría, pues la verdad a mí me falta dominar aún la tierra y el fuego, sin mencionar que todavía debo perfeccionar mi dominio sobre el agua. Pero Katara es maestra agua, ella podrá continuar ayudando con mi preparación"
"Ya veo, por eso fuiste capaz de manipular el agua de esa manera" comentó dirigiéndose esta vez a Katara "Luego la convertiste en hielo y me atacaste con esos afilados picos. Admito que cuando los vi venir me impresioné bastante"
"Sí, es lo que hacemos los maestros agua. Podemos manipular y controlar el agua en sus formas líquida, sólida y gaseosa. Ahora dime, Trunks ¿Qué fue exactamente lo que hiciste para detener mi ataque?" preguntó Katara, aún desconfiando de sobremanera de la extraña ignorancia del joven Saiyajin sobre temas más que obvios para cualquier persona común "¿Acaso no nos estás contando todo y también tienes algún extraño control sobre el agua?"
"No, verán, sólo soy un artista marcial, nada más. No tengo ninguna habilidad sobre el dominio de los elementos. Lo que pasa es que he entrenado mucho a lo largo de mi vida y soy un poco más rápido y fuerte de lo normal. Todo lo que hice fue detener tu ataque con mis propias manos… tal vez les resulte algo difícil de creer… pero es la verdad… se los puedo asegurar"
"Sí, en verdad es difícil de creer. Ahora que estas bien alimentado no te importaría darnos una demostración ¿Verdad? Es lo menos que podrías hacer por nosotros" el tono de la chica se mostraba algo desafiante. Su actitud estaba poniendo un poco nervioso a Trunks y él no quería llamar mucho la atención.
"Sí, una demostración no estaría nada mal, me gustaría ver de que eres capaz. De seguro debes manejar bastante bien esa espada" continuó Sokka, quien también estaba muy curioso por conocer las habilidades del extraño chico.
Aang estaba tan curioso como sus amigos, pero tampoco quería incomodar al nuevo invitado. Apenas le conocían y no quería presionarlo y causarle una mala impresión. Pero cuando estaba a punto de disuadir a Sokka y Katara, el joven intervino.
"Seguro, no habrá ningún problema. Después de la excelente comida que me han brindado, no podría rechazar su petición"
Unos pocos minutos después, los 4 jóvenes se encontraban en el mismo lugar donde el Maestro Pakku enseñaba a sus alumnos agua control. Como habían pasado tan sólo unas horas desde que finalizó la batalla con la Nación del Fuego, los chicos aprendices no estaban en la zona de entrenamiento. Pero sí lo estaba el propio Maestro Pakku.
"Bueno ¿Y qué es exactamente lo que quieren que les demuestre?"
"Quiero que tengas un combate conmigo" le desafió Katara "Quiero ver si eres tan fuerte como dices ¡No creo que seas sólo un artista marcial! ¡Algo me dice que nos ocultas algo más!" exclamó con su bella, pero desafiante mirada de ojos azules.
Trunks la miraba en silencio. Todo lo que hizo fue desabrochar la correa del cinturón que sostenía su espada, arrojándosela a Sokka aún envainada.
"¡WOW! ¿Cómo se supone que llevas esta cosa contigo encima todo el tiempo? ¿No tenías una espada un poco más pesada en casa?" preguntó el chico del boomerang, intentando levantar la espada con mucho esfuerzo.
No era que pesara una barbaridad increíble, pero sin duda era mucho más pesada de lo que parecía. Sokka no veía la manera de blandirla sin caer de bruces por su peso.
Luego, el joven Saiyajin se quitó la chaqueta, quedando sólo con su camiseta negra sin mangas, que dejaban al descubierto su musculoso físico esculpido a partir de años de brutal entrenamiento. No iba a pelear en serio ni mucho menos, pero tampoco quería que su ropa quedara arruinada, pues no tenía recambio.
El frío que hacía era enorme, pero su cuerpo mitad Saiyajin le permitía tolerar las inclementes condiciones climáticas con mayor facilidad.
Sokka miraba con curiosidad al extraño joven guerrero. Por alguna razón, le parecía haberlo visto antes en algún lugar, pero no podía recordarlo con claridad.
"Si te gano, quisiera que tuvieras una actitud más confiada conmigo. Lo que te he dicho es la verdad. No soy enemigo de ustedes. Se los puedo asegurar"
"Deberías usar tu espada. Sin ella, estarás en desventaja frente a un adversario que puede manipular un elemento, como yo. ¿No te estarás confiando por el hecho de que soy un chica?"
"Créeme que no. De donde vengo, una chica es la causa de la mayor parte de mis problemas. Es increíblemente fuerte. No soy de los que subestiman a las mujeres, así que puedes estar tranquila por eso" respondió con su sonrisa de medio lado, lo que hizo enojar aún más a Katara. Ella pensó que lo hacía por arrogancia.
-Es guapo, lo admito… ¡Pero no me hará caer con esa sonrisita suya de chico genial, igual a la de Jet! ¡Ya conozco a los de su tipo y son unos arrogantes, altaneros y mentirosos! No cometeré el mismo error nuevamente…-
El maestro Pakku, por su parte, observaba con atención un poco más de lejos. Le causaba curiosidad la actitud del muchacho y se preguntaba que estaría tramando. Katara había demostrado ser mucho mejor maestro agua que el resto de sus estudiantes, por lo que el joven tendría que cuidarse sino quería llevarse una sorpresa.
"No tengo control de ningún elemento. Pero te mostraré lo útil que pueden ser 3 cualidades básicas en un peleador de artes marciales: fuerza, velocidad y resistencia. Por supuesto, existen otras más, como la técnica, la inteligencia, la voluntad y el respeto. No todo son los poderes. Te lo voy a demostrar" explicaba con una seria mirada de ojos azules puesta sobre la chica, mientras adoptaba su postura de combate "Cuando quieras..."
Katara, sin pérdida de tiempo, comenzó a manipular la abundante agua de su alrededor, condensándola en una enorme esfera que luego solidificó en hielo. Sin dudarlo, la arrojó lo más rápido que pudo al joven guerrero.
Pero él se mantuvo inmóvil. Todo lo que hizo fue adelantar su brazo hacia adelante con velocidad, unos instantes antes de que la gran bola de hielo le impactara, golpeándola en todo el centro con sus dedos índice y medio extendidos.
¡CRAAACK!
Crujió con fuerza la bola de hielo cuando se partía en dos mitades perfectas, cada una de las cuales pasaron a cada lado de Trunks y se incrustaron con gran estruendo en el muro detrás de él.
Katara estaba tan anonadada como el resto de los presentes. La idea era que esquivara el ataque o lo bloqueara de alguna manera usando el control de algún elemento, como ella creía que el chico haría. Ella aún pensaba que el joven era maestro de algún tipo y lo mantenía en secreto. Pero sólo usó dos de sus dedos. Sólo usó su fuerza bruta para romper en dos la enorme bola de hielo sólido, tan dura como la roca.
Sacudiendo su asombro, Katara continuó atacándolo con ambos brazos, esta vez usando un par de largos látigos de agua con suma destreza. Pero Trunks los esquivaba con insultante facilidad, lo cual notaron rápidamente todos. Tan sólo daba volteretas y saltos laterales sencillos, pero rápidos, para salir ponerse fuera del alcance de la chica. Los ataques de la joven maestro agua no representaban un reto real para él.
Pronto, una pequeña multitud comenzó a acudir al lugar, observando la pelea como aquella vez en que Katara sostuvo su combate con el Maestro Pakku.
"Si eres tan hábil, intenta esquivar esto" dijo la chica de ojo azules al perder la paciencia. Empezó a respirar profundamente para canalizar su energía y levantando ambos brazos, comenzó a formar una gigantesca pared de agua frente a sí misma, la cual arrojó hacia el frente, en dirección a su adversario, como si se tratase de una gran ola.
El joven Saiyajin enterró firmemente ambos pies en el suelo, pensado resistir el impacto de lleno, pero luego tuvo una mejor idea. Empuñando con fuerza ambas manos, elevó un poco su ki, lo suficiente para arrojar una poderosa ráfaga de viento a su alrededor, producto del alza abrupta de su poder. La onda de viento generada reventó a la gran ola como si se tratase de una fuerte explosión, mientras Katara salió disparada en retroceso con velocidad.
La chica cayó de espaldas dentro de una piscina circular, quedando mojada por completo de pies a cabeza, pero no estaba dispuesta a rendirse. Se levantó tan rápido como cayó y creando un montículo de hielo frente a ella, empezó a lanzarle afilados discos, de la misma manera que hizo contra Pakku.
Pero a diferencia del viejo maestro que los rompió con sus manos, Trunks dejó que el veloz ataque le golpease de lleno, para sorpresa de todos.
"¡Eres un tonto! ¡Porque no los evadiste!" gritó un poco preocupada, pensando en que Trunks podría estar seriamente lastimado, aunque su apariencia decía todo lo contrario. Allí estaba él, de pie e ileso, con los discos hechos trizas a sus pies.
-¿Acaso su cuerpo es de acero? ¡No recibió siquiera un pequeño rasguño! Creo que eso fue lo que quiso decir con que me demostraría resistencia… aunque pensé que se refería a su resistencia al cansancio, no a que se dejaría golpear como un demente suicida...-
Acto seguido, elevó toda el agua que había en la pequeña piscina en donde había caído, justo sobre el joven guerrero, convirtiéndola en largos y afilados picos de hielo que dejó caer con velocidad justo sobre él.
Trunks no hizo nada por esquivarlos, pues notó que la intención de la chica era tratar de inmovilizarlo. Efectivamente, ahora se encontraba totalmente paralizado en una prisión de picos de hielo enterrados profundamente en la nieve, actuando como especie de barrotes improvisados que inmovilizaban hasta sus manos y piernas.
"Seguro pensaste que te atacaría con ellos, dejando que tu gran resistencia hiciera el trabajo por ti. Pero fuiste muy confiado y ahora estás atrapado. Si quieres liberarte, ríndete" le dijo la joven maestro agua con una sonrisa triunfal en su rostro.
Pero por supuesto, el Saiyajin no le hizo caso. Simplemente, comenzó a caminar hacia ella, rompiendo su prisión de hielo como si nunca hubiera esta allí, como si en realidad estuviese caminando a través de una frágil telaraña.
"Todo el tiempo supe que intentabas inmovilizarme" le contestó sacudiéndose un poco la ropa, para retirar los diminutos fragmentos de hielo que aún tenía encima "Admito que eres una guerrera muy habilidosa, cuentas con muchas maneras de combatir. Atacar no es lo único importante y lo has demostrado"
"Deja los cumplidos para el final, esto no ha terminado"
Reuniendo toda el agua que pudo de las fuentes cercanas a su alrededor, Katara creó nuevamente una gran ola, mucho más grande que la anterior. Sólo que esta vez, se encontraba encima de la cresta de ella, abalanzándose a gran velocidad sobre su oponente.
La respuesta de Trunks no se hizo esperar. Volviendo a su postura de combate, propinó un fuerte puñetazo contra el suelo, destrozándolo bajo sus pies con su inmenso poder.
El impacto fue tal, que la helada superficie del campo de entrenamiento continuó despedazándose metros por delante de él, justo en la dirección en que se aproximaba Katara, ocasionando un pequeño temblor en los alrededores que hizo caer a unos cuantos de los presentes (incluyendo a Sokka) y rompiendo en dos la enorme ola de la maestro agua.
Ante el evento inesperado, la chica cayó estrepitosamente al suelo sin poder detener su caída, sorprendida por el derroche de fuerza de aquel muchacho que por lo demás, parecía un ser humano común.
Sin embargo, el destrozo que provocó no era para nada normal. No era tierra control, simplemente era una demostración de fuerza bruta pura. Todos estaban boquiabiertos.
El Maestro Pakku en todos sus años de vida, jamás vio algo igual. Ningún maestro tierra podía hacer algo parecido a eso usando sólo su fuerza física sin más. De hecho, ningún humano debería ser capaz de tal hazaña.
Perdiendo un poco la razón, Katara se lanzó en dirección a Trunks, lanzándole una serie de golpes precisos y veloces con sus manos directo al rostro. A pesar de saber muy bien la desventaja física que tenía frente a su adversario, decidió llevar el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. En cuanto a él, sólo evitó los golpes de la chica con movimientos ridículamente rápidos del cuello, de un lado a otro.
"Te estás saliendo de control. Tu enemigo podría tomar ventaja de ti si continuas así"
"¡Cállate! Eres un engreído si piensas que vas a jugar así conmigo. Si de verdad me respetas como guerrera, entonces atácame ¡Hazlo!" retó Katara llena de furia, sin dejar de lanzarle un golpe tras otro.
Como si se tratase de un truco magia, Trunks desapareció delante de sus ojos, sin más, como si nunca hubiese estado frente a ella. La chica examinaba desesperadamente con la mirada en todas direcciones, buscando algún rastro de su adversario
"Estoy detrás de ti" fue todo lo que escuchó, cuando sintió un par de manos tomándola de la cintura firmemente.
¡ZAAASSS!
Todo lo que Katara supo después, es que se encontraba por los aires. Había sido lanzada a una gran altura, como si fuese una muñeca de trapo, como si no pesara nada. La sensación de ello era casi irreal, sentía como si estuviese volando, excepto porque no podía controlar su ascenso… ni su caída…
"¡KATARAAAA!" gritó un angustiado Aang, preparándose para alcanzarla y evitar su caída, mientras abría apresurado su planeador.
Pero no hubo necesidad de ello, pues Trunks salió disparado a los aires directo hacia ella, arrojando una fuerte onda de viento a su alrededor, producto de su potente despegue. La onda, por cierto, terminó enviando a los suelos nuevamente a Sokka, quien perdió el equilibrio fácilmente por sostener la pesada espada con dificultad.
Katara cerró los ojos con fuerza. A pesar de estar acostumbrada a volar sobre Appa, las alturas no eran del todo de su agrado, muchos menos si se trataba de ella en caída libre.
Pasados unos interminables segundos, sintió que la caída se detuvo sin previo aviso. Abriendo sus grandes ojos azules despacio y temerosamente, notó que se encontraba flotando en el aire, nada más y nada menos que en brazos de Trunks.
Se encontraba sumamente agitada y nerviosa, pero poco a poco, comenzó a calmarse y a controlar su respiración lentamente.
Cuando miró hacia abajo, notó que se encontraban flotando sobre los demás a unos 50 metros de altura aproximadamente. Luego, su mirada se posó en los ojos azules del Saiyajin, quien la observaba fijamente con su habitual expresión seria, a pesar de la ligera sonrisa que tenía marcada en su rostro.
"Lo hiciste bastante bien. Espero haber demostrado que sólo soy un peleador, no un maestro de los elementos. Pero por sobre todas las cosas, te demostré mi respeto como guerrero. Te respeto como guerrera y maestra agua, Katara. No te sientas avergonzada por la derrota. Yo he sufrido muchas más derrotas en mi vida que victorias"
A decir verdad, Katara se sentía realmente muy avergonzada consigo misma, pero no por la derrota en sí, sino por su actitud. Ofuscada en sus pensamientos de desconfianza, no se percató que fue ella quien se comportó de manera altanera y engreída. Pensó en que tal vez fue poco amable con Trunks, cuestionándolo y poniéndolo en duda en todo momento.
No era para menos. El chico usaba ropas muy extrañas y tenía destrezas nada comunes, casi inhumanas, sin mencionar la reciente batalla que tuvieron con la Nación del Fuego atacando al Polo Norte. Pero si de algo podía estar segura, era que Trunks no podía ser malo, menos aún, formar parte de la Nación del Fuego.
Con su poder, pudo aprovechar de lastimarlos a todos desde el mismo momento en que llegó. Incluso pudo lastimarla a ella. Pero él sólo se limitó a hacer lo que ella misma le pidió: una "pequeña" demostración de sus habilidades.
Lo que no sabía la joven maestro agua es que en realidad, esto era una pequeñísima parte del poder del Saiyajin. Aang era el único que medianamente podía imaginar de lo que éste joven guerrero era capaz.
Lentamente, ambos descendieron hasta tocar la helada y blanca superficie, con lo cual el Saiyajin colocó a la chica con suavidad, sana y salva de nuevo en el suelo.
Katara seguía sin articular palabra, mientras los demás corrían a ella para verificar que se encontrara en buen estado.
"¿Katara estás bien? ¡Vaya que nos llevaste un gran susto! No creas que te iba a dejar caer, lo que pasa es que Trunks fue más rápido y…"
"Tranquilo Aang, no tienes de qué preocuparte. Sé que no hubieras permitido que me hiciera daño…"
"¡Oye amigo, eso fue realmente asombroso! ¡Contigo y Aang no tenemos de que preocuparnos! ¡Juntos podremos derrotar a la Nación del Fuego de una vez por todas! ¡SEREMOS IMBATIBLES!" exclamaba Sokka bastante emocionado, imaginando que ahora la situación se tornaría muy a favor de ellos.
"Sí, no nos vendría nada mal tu ayuda… ¡Eres un gran guerrero!.. P-por cierto, sobre lo que pasó antes… la verdad yo…"
"No te preocupes, Katara. Entiendo completamente tu actitud hacia mí desde un principio. Se encuentran en medio de una guerra que lleva 100 años. Imagino que no debe ser fácil confiar en cualquiera en tiempos como estos" la interrumpió al notar el sonrojo de la chica, quien se sentía apenada por su actitud anterior e intentaba disculparse con él.
A lo lejos, el Maestro Pakku no dejaba de observar a Trunks en todo momento, lleno de curiosidad por las extraordinarias habilidades físicas que poseía. Supuso que alguien como él sería muy útil si se unía a la causa contra la Nación del Fuego.
Pero si ocurría lo contrario, podría ser muy peligroso para todos. No sólo tenía una fuerza descomunal, sino que su velocidad también era inhumana. De alguna forma, desapareció de la nada y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba detrás de Katara. El chico era un monstruo.
Por otro lado, los 4 jóvenes seguían conversando sin darse cuenta de la mirada vigilante del viejo maestro agua.
"Sí, no tendríamos ningún problema si nos acompañaras en nuestro viaje. Sería genial tener a alguien más en el grupo" decía Aang con su habitual optimismo y una gran sonrisa.
"¡Yo no tendría ningún problema! ¡Seríamos el terror de la Nación del Fuego! El único inconveniente sería la comida pues ¡Vaya que sí comes! Aunque imagino que alguien como tú podría cazar con mucha facilidad. ¿Y tú qué dices, Katara?"
La pregunta de Sokka la tomó desprevenida. Su mente estaba aún en la batalla que acababa de tener. Aún se sentía un poco extraña por la manera en que fue arrojada al aire. Se sintió muy indefensa en ese momento, a pesar que luego el joven guerrero se encargó de sostenerla protectoramente en sus brazos.
"Bueno… a mí me parece una gran idea. Un par de manos extra en nuestra lucha sería de bastante ayuda. Sólo queda tu decisión…"
El joven Saiyajin estaba casi petrificado. Nunca imaginó que pudiesen hacerle tal oferta, que por cierto, le dejaba en una situación complicada. El no podía aceptar bajo ninguna circunstancia.
-Esta guerra no es asunto mío. Realmente me gustaría ayudar a ponerle fin, pues evitaría el sufrimiento de miles de personas en el planeta entero. Pero no puedo interferir y arriesgarme a cambiar la historia de alguna manera importante ¡Mi intervención podría resultar en un caos! Por alguna razón, ni el Avatar ni los maestros de los elementos existirán en 4000 años. De alguna manera, dejaron de existir con el paso del tiempo, por lo cual el resultado de esta guerra es desconocido por todos. No puedo darme el lujo de inclinar la balanza a favor de una nación u otra. Incluso, si está escrito en el destino que el mal sea el triunfador de esta guerra, no tendré más remedio que dejar que así sea…-
"¿Y bien? ¿Cuál es tu elección?" insistió Katara.
"L-l-lo siento chicos. Agradezco su amabilidad y en serio me gustaría ayudarles. Los tres son buenas personas, de buenas intenciones, puedo sentirlo en sus ki. Pero… es complicado. No puedo intervenir en esta guerra… es algo que tal vez no entenderían… yo… yo lo lamento, no puedo" Contestó al tiempo que se colocaba nuevamente su chaqueta y tomaba de manos de Sokka su espada.
"Sabía que sigues ocultándonos algo extraño ¿Acaso podemos saber la razón que te impide ayudarnos? Tienes el poder, la destreza y dudo que seas un cobarde. Entonces ¿Qué te impide intervenir? ¿Quién se supone que eres, Trunks? ¡Si es que en verdad ese es tu verdadero nombre!"
"Lo siento de nuevo Katara, pero no puedo decirles. Es difícil de comprender. Las cosas podrían salirse de control si me entrometo. De todas formas, no estaré aquí por mucho más tiempo. Mi misión es otra, lo lamento" finalizó el joven Saiyajin mientras se daba la vuelta, dispuesto a abandonar el lugar.
Katara estaba furiosa nuevamente, apretando sus puños con mucha rabia. Ella había confiado en él a pesar de todo, para que en cuestión de segundos, Trunks se encargara de darles la espalda, sin mencionar que seguía ocultándoles muchas cosas sobre su identidad deliberadamente.
Dando un paso hacia delante, la chica estaba a punto de reprocharle su actitud egoísta y desinteresada, pero la mano de Aang sobre su hombro se encargó de sosegar su arrebato.
"Haz lo que consideres necesario. No te juzgaré por ello. Lo que sí puedo asegurarte, es que este no será nuestro último encuentro. El destino se encargará de cruzar nuevamente nuestros caminos. Está en tu misión"
Las palabras del pequeño Avatar tomaron por sorpresa a Trunks, quien se detuvo en el acto al oírlas. No estaba seguro de a qué se refería el chico. Estaba tentado a preguntarle, pero decidió continuar su camino y sin darse siquiera la vuelta para mirar a los tres jóvenes de nuevo, se alejó, alzando vuelo velozmente por los cielos mientras un aura blanca azulada rodeaba su cuerpo, hasta perderse de vista.
Tanto Sokka como Katara veían con curiosidad al pequeño monje. Las miradas que surgieron entre los tres, fueron más que suficientes para entenderse mutuamente. Incluso Aang entendió que no podía ocultarlo por más tiempo. Tenía que contarle todo a sus amigos.
Sabiendo que podía tratarse de un tema importante, el pequeño equipo Avatar comenzó a caminar disimuladamente, tratado de llegar a una zona segura, lejos de oídos inoportunos.
Una vez que se encontraban seguros, fue Katara quien decidió hablar primero "Aang, todo este tiempo has sabido algo que nosotros no ¿Verdad? Te conozco bien. Desde el principio, sabías algo sobre este chico… ¿O me equivoco?"
"No, estás en lo cierto. Todavía existen muchos detalles que desconozco, pero aquella vez que me comuniqué con el Avatar Roku, lo del cometa de Sozin no fue lo único que me contó. Existe algo más importante aún. Esto fue lo que me explicó…"
Espero les haya gustado el capítulo. Estaré publicando uno nuevo cada 5 días aproximadamente. En principio pensé hacerlo cada 7 días, pero de esta manera, haré que tengan que esperar algo menos.
No sé si exageré, pero tal vez coloqué a Katara un poco fastidiosa en este capítulo. A veces ella era un poco así. Pero esa no será siempre su actitud.
Poco a poco iré introduciendo a los otros personajes. Incluso ya tengo escrito parcialmente el encuentro con Toph, pero no será sino hasta dentro del capítulo 16. No sé cuantos capítulos me tomé la historia completa, tal vez 30 o algo más. Lo que si les aseguro es que la terminaré. No la dejaré incompleta. A menos que me pase algo, claro está.
