Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.

Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.

12. La Cita

"¡Por supuesto! ¡El cometa de Sozin es un asunto importante, importantísimo! ¡Esa es la razón por la cual al chico de la flecha en la cabeza se le olvidó por completo informarnos sobre el pequeño, minúsculo, insignificante detalle sobre la destrucción del planeta entero! ¡Y lo peor de todo! ¡Nos dices que crees que Trunks es quien puede evitarlo! ¿ESTÁS HABLANDO EN SERIO? ¡PUES LO QUE YO CREO, ES QUE EL FRÍO DEL POLO NORTE TE HA CONGELADO EL CEREBRO!"

Para estos momentos, Aang se encontraba un poco asustado. Jamás había visto a Sokka en tal estado de exaltación. Y eso que al chico de la tribu agua no le costaba demasiado salirse de sus cabales. Pero en su defensa, la información que había recibido era demasiado para cualquiera.

"No es que no crea en ti Aang, pero para serte sincera, es bastante increíble lo que nos dices. ¿Sabes lo enorme que es un planeta? ¡Nuestro mundo es inmenso! Desaparecerlo como si nada es… no lo sé… parece como algo improbable… y aún si lo fuera, no creo que Trunks sea capaz de derrotar a quien sea que cuente con tal poder" En cierta forma, Katara tenía que estar de acuerdo con su hermano. Todo el asunto sonaba descabellado.

"Chicos, no estoy diciendo con certeza que Trunks sea la persona de quien Roku me hablaba, ya que ni él mismo estaba seguro sobre todo esto. Pero si alguien puede ser ese individuo, tiene que ser él. Ya vieron lo poderoso que es. Tal vez sólo fue una demostración, como tú misma se lo pediste, Katara. Quizás su fuerza es aún mucho más grande. Además, vieron como puede volar"

"¡Sí, Appa también puede volar! ¡Incluso Momo lo hace!"

"Pero no de la manera en que él lo hace, Sokka. Lo más cercano a la Tribu Agua del Norte es el norte del Reino Tierra y según él, le bastaron sólo unos minutos llegar hasta aquí. Nosotros tardamos muchísimo más volando en Appa. Tú mejor que nadie sabes la distancia que hay de aquí al Reino Tierra"

"Sí Aang, ciertamente Trunks es extraño. Hasta su manera de vestir es única, no es propia de ninguna nación. Sin mencionar que no sabía nada sobre la guerra ni el dominio de los elementos, ni siquiera sobre el Avatar. Pensé que simplemente mentía, pero por lo que cuentas, todo tiene un poco más de sentido. Tal vez ni siquiera venga de este mundo" poco a poco, Katara se iba convenciendo del asunto, pero Sokka se mantenía aún bastante escéptico.

"¡Ohh vamos! ¡Primero creían en la Tía Wu y ahora en locas conspiraciones extraterrestres! ¿Qué es lo que sigue? ¿Que soy hijo de Momo? Además, piensen un poco. ¿Por qué un extraño individuo vendría a la Tierra sólo para destruirla sin más? Y peor aún ¿Porqué vendría otro a defenderla, sin nada a cambio?"

"Quizás sean enemigos y uno intenta detener al otro… no lo sé… esto es muy confuso" todos permanecieron en silencio por un par de minutos, sin saber que decir, hasta que Aang intervino de nuevo "¿Recuerdan aquel extraño resplandor azul que iluminó el cielo entero cuando tratábamos de evitar que Jet destruyera el embalse?"

"Sí, sí lo recuerdo, pero a qué viene ahora todo eso"

"Bueno, luego de eso se escuchó una gran explosión que venía desde la montaña que se estaba derrumbando. Cuando nos fuimos, logré observar a alguien que flotaba a lo lejos y que luego se fue volando a gran velocidad hacia el norte ¿Eso no les dice algo?"

"¿Quieres decir que viste a Trunks aquella vez?"

"No sólo eso Katara. Quiero decir que él fue el responsable de derribar la montaña entera, para evitar que el agua del embalse destruyera al pequeño pueblo por completo. Ese resplandor azul, sea lo que sea, hizo que la montaña se viniese abajo. Ese resplandor provino de él. Les dije que vi a alguien volando y no me creyeron. Dijeron que las personas no podían volar y todos sabemos que el no es un maestro aire y tampoco usa un planeador. Ni yo puedo volar sin mi planeador"

Ahora Katara y Sokka estaban en completo shock. Podían recordar perfectamente lo sucedido aquella vez. Si de verdad Trunks fue capaz de hacer estallar una gigantesca montaña por sí sólo y de esa manera, entonces era realmente poderoso. Tal vez si era la persona de la que Roku estaba hablando.

"¡Lo sabía! ¡Sabía que lo había visto en algún lugar!" exclamó Sokka después de meditar por unos cuantos segundos "¡Cuando fui al pueblo a advertirles a todos que debían evacuar porque Jet iba a destruir el embalse, un anciano me defendió y dijo que debían creerme. Él dijo que lo habían asaltado recientemente en el bosque y que un joven le había ayudado. ¡Ese joven era Trunks, que justamente estaba detrás del anciano! ¡Como estaba tan apresurado aquella vez, no le presté mucha atención y por eso no lo reconocí de inmediato! Además, no llevaba ese extraño chaleco. Cuando se lo quitó para pelear con Katara, ciertamente se me hizo algo familiar."

"Eso termina de confirmar mi teoría. Trunks estaba allí en ese momento. La persona que vi volando esa vez estaba muy lejos como para identificarla, pero ahora sabemos que sí era él, no hay duda de ello"

"Entonces debemos encontrarle. Si todo lo que dijo el Avatar Roku es verdad, le necesitamos para derrotar al que vendrá a amenazar la Tierra" ahora Katara estaba arrepentida de su actitud. Se sentía responsable de haber presionado tanto a Trunks, al punto que él había decidido tomar su propio camino "¿Cómo haremos para encontrarlo cuando lo necesitemos?"

"Yo no me preocuparía por ello. Él dijo que fue capaz de encontrarnos aquí en el polo norte por mi ki, cuando entré al estado Avatar y me uní al espíritu del océano. Cuando sea que llegue ese ser maligno del que habló Roku, él lo sabrá. Trunks dijo que cuanto más poderoso era un individuo, su ki era más alto y más fácil de detectar"

"Odio decirlo, pero esta predicción sí podría ser cierta. No se trata de las tonterías de la Tía Wu, sino del Avatar entrando en el mundo de los espíritus y toda la cosa. Imagino que Roku no te dijo nada sobre el resultado de la batalla ¿Verdad?"

"Así es, Sokka. Incluso dijo que no era seguro que Trunks pudiera derrotarlo, sólo que era el único con alguna posibilidad de hacerlo. Todos nosotros estamos descartados. No podremos hacer nada. Ni siquiera yo, el Avatar"

Los dos hermanos de la Tribu Agua se vieron entre sí, sumamente angustiados. Lo del cometa de Sozin era una preocupación menor en estos momentos. Tan impresionados como ellos estaba el Maestro Pakku, quien logró escucharles escondido detrás de una gran columna de hielo del palacio. Él supuso que conversarían algo importante sobre el misterioso joven, pero no tanto.

Esto era sencillamente increíble, al punto que no sabía si comunicarlo a La Orden de Loto Blanco era correcto. Podrían creerle loco, sin mencionar que la información que manejaba aún era vaga e imprecisa.

Sin embargo, cuando se trata de una emergencia, hasta el asunto más descabellado era tomado enserio dentro de la antigua sociedad secreta que transciende a las 4 naciones. Después de todo, éste asunto involucraba al mundo entero.


El viaje de vuelta a la pequeña colonia de la Nación del Fuego fue un poco más largo, ya que Trunks no contaba con la prisa con la que voló anoche directo al Polo Norte. Estaba un poco cansado, pues aún era de noche cuando despertó de su terrible pesadilla. Su mente fue ocupada de inmediato por los funestos recuerdos que dicha pesadilla le produjo.

Aunque se trataba de algo irreal, la experiencia le resultó bastante vívida y por ello, muy espantosa y difícil de asimilar. A pesar de llevar poco tiempo de conocerla, sentía que Ty Lee era especial para él de alguna manera. Verla morir en manos de esos malditos monstruos sacó una furia terrible e incontrolable como jamás había recordado, tal vez igual a aquella que sintió al ver a Gohan muerto.

La gran diferencia era que lo de Gohan fue una experiencia real. Lo de Ty lee sólo una pesadilla, pero a pesar de ello, una pesadilla que le demostró lo mucho que ella le importaba. Si hubiese sucedido realmente, Trunks estaba seguro de perderse a sí mismo en la ira y la cólera.

Todas estas memorias abandonaron su cabeza cuando se acercó a la parte trasera de la enorme carpa de circo. Con cuidado, se aseguró de que nadie le viese descender, para así aproximarse a la entrada de la tienda de Ty Lee.

Suponiendo que la chica ya había despertado, se dispuso a entrar lentamente, no sin antes preguntar en voz alta si podía hacerlo. Cuando asomó su cabeza, pudo verla sentada frente al espejo de su peinadora, mientras comenzaba a arreglar su cabello en una larga trenza. Trunks pudo notar su cabello suelto por primera vez y tenía que admitir que era bonito, largo y de un color castaño precioso.

"Sabía que vendrías" exclamó emocionada al notar su presencia, poniéndose rápidamente de pie y corriendo hasta él para abrazarlo cariñosamente, como si hubiese pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vio. Así era ella.

"Por supuesto, prometí que vendría a verte" contestó con un ligero sonrojo, paralizado por la inesperada acción de la joven acróbata, sin saber con certeza si debía corresponder al abrazo.

"¡Anoche dormí fabuloso! ¡Tenía tiempo sin descansar tan cómodamente! ¡Soñé que volábamos a varios lugares hermosos y nos divertíamos mucho juntos, Trunks!" le dijo mirándolo con sus grandes ojos grises, sin dejar de soltarlo de su afectivo abrazo.

"Sí, la pasé genial contigo anoche. Pero no pude dormir muy tranquilo… tenía la mente ocupada con varias cosas…"

"Tranquilo, verás cómo te sentirás mejor en un rato. Hoy es lunes, de manera que los artistas tenemos el día entero libre. Así que pensé que podríamos salir y divertirnos un rato… tu sabes… como si fuera una cita" dijo la joven acróbata con su rostro algo sonrojado, brindándole al Saiyajin esa gran y hermosa sonrisa que a él tanto le gustaba. Por ver esa sonrisa, no podía negarse a las peticiones de la chica. Siempre terminaba complaciéndola.

"Si quieres puedes sentarte aquí" le dijo tomándolo de la mano y haciéndolo sentar en una pequeña silla en un rincón "Sólo espera a que termine de arreglar mi cabello y podremos irnos"

El joven Saiyajin aprovechó de echar un mejor vistazo al interior de la pequeña y acogedora tienda. Pero su mirada terminó posándose en Ty Lee mientras se arreglaba. Estaba casi hipnotizado, observándola por alguna razón, cosa que la chica notó a través de su espejo y no pudo evitar reírse silenciosamente.

Si algo adoraba de Trunks, era esa forma inocente de comportarse frente a ella. Generalmente, los chicos que buscaban a Ty Lee intentaban impresionarla mostrándole sus atributos o cualidades de manera arrogante, haciendo lo imposible por verse geniales o intentando complacerla con regalos.

Pero sinceramente, le atraía mucho más el carácter de él. Ella podía sentir que de alguna forma era importante para el chico, además de parecerle sumamente tierna y sincera la forma en que se comportaba con ella.

Pronto, recordó todo lo que el joven Saiyajin le contó anoche, dándose cuenta que su manera algo tímida y reservada de ser era en parte producto de haber crecido casi sin amigos, pero no por ello, le desagradaba la presencia de la chica. Era como si estaba aprendiendo cosas nuevas con ella, y eso le agrada bastante a la acróbata.

Ty Lee podría parecer inocente, pero se daba cuenta con rapidez de la curiosidad con que Trunks la admiraba. Esto le gustaba de sobremanera, pues tener la atención del joven Saiyajin era distinto de cualquier cosa. Después de todo, él era especial y ella lo supo desde el momento en que vio su aura tan espectacular. Un chico con esa aura debía ser la mejor persona del mundo.

"Listo, terminé ¿Cómo me veo?" preguntó caminando a donde él estaba y dándose la vuelta para que pudiera verla mejor. Esta vez usaba un pequeño vestido rojo, propio de la Nación del Fuego, que se ajustaba a su cuerpo y ponía en evidencia su atractiva figura.

"Creo que te queda muy bien. No importa lo que uses, me parece que siempre te ves bonita" contestó el aturdido Saiyajin, quien se tornó rojo como un tomate cuando se percató de su distraído comentario

- ¡Qué idiota eres! ¡Pensara que soy un estúpido por decir tales cosas! ¿Por qué diablos dije algo como eso? No sé lo que me pasa…-

"Q-quiero decir… n-no te ves mal… la ropa es bonita y todo… pero no es que tú seas fea… t-también te ves bien… tú me entiendes…"

La joven acróbata simplemente soltó una gran carcajada, sosteniendo su estómago con ambas manos de la risa que le provocó el comentario del chico. Él comenzó a sentirse avergonzado, pensando que quizás había sido un imbécil por lo que dijo.

"Ty Lee, lamento lo que dije. Es sólo que…"

"No tienes que disculparte" le interrumpió la chica, colocándole el dedo índice sobre los labios "Me encantó lo que dijiste, es sólo que me pareció tierno de tu parte. A mí también me gusta mucho como te ves. Ahora vamos, quiero que hagamos muchas cosas hoy" finalizó tomándolo de la mano, al tiempo que ambos abandonaban la tienda a paso apresurado.

Como era lunes y el circo no trabajaba por ese día, el pueblo entero se llenaba de una gran feria con muchos juegos y puestos de comida por doquier. Ty Lee convenció a Trunks de participar en casi cualquier evento con el que se cruzaban.

"¡Por favor inténtalo! ¡Sé que lo harás bien, eres muy fuerte!"

"No lo sé… es que… no sería buena idea llamar la atención. Debemos ser precavidos…" contestó el joven Saiyajin pasando la mano tímidamente por su nuca.

"Tranquilo, si lo haces con cuidado nadie lo notara. Además, puedes escoger el premio y quisiera que me regalaras ese enorme conejo-canguro de peluche ¡Por favor! Siempre quise uno de niña"

"Bueno… tienes razón… con un poco de cuidado no debería haber problema" contestó acercándose al pequeño hombre de bigote, que vociferaba a todo pulmón desafíos a cualquier hombre que se atreviera a aceptar el reto.

Cuando llegó, observó a un musculoso hombre de más de 2 metros de altura, sosteniendo con ambas manos un enorme martillo de piedra y golpeando con fuerza una plataforma de madera, disparando la pesa que golpearía la campana situada a varios metros de altura. Pero le faltó poco para alcanzar la campana, fracasando en su intento y lanzando con rabia el martillo a un lado.

"¡Vaya! ¡Pero miren nada más la encantadora pareja que tenemos aquí! ¡Apuesto, joven viajero, que deseas impresionar a tu novia con tu fuerza! Pues estás en el lugar indicado ¡Estás en el juego del martillo! Sólo golpea lo más fuerte que puedas e intenta golpear la campana"

"Sólo quiero participar y regalarle aquel peluche que tanto desea" explicó con la mayor naturalidad del mundo.

"¡Mira que tienes mucha confianza en ti mismo, joven! ¡Pero para eso deberás ganar primero! Y créeme que no es nada fácil. Acabas de presenciar como aquel enorme sujeto no pudo lograrlo. Así que te aconsejo que uses toda tu fuerza si quieres tener alguna oportunidad"

La multitud que lo observaba empezaba a rumorar cosas sobre lo inútil que resultaría el intento de Trunks.

"Viste como aquel gigantesco sujeto fracasó… es imposible que el chico, aunque se vea fuerte, pueda tener alguna posibilidad"

"Ni siquiera podrá levantar ese pesado martillo"

Eran la clase de comentarios que se escuchaban por aquí y por allá.

-Bien, no lo vayas a arruinar, sólo concéntrate y procura pegarle con el mayor cuidado posible. Lo menos que deseo es llamar la atención de todo el mundo…- pensó mientras tomaba el descomunal martillo con una sola mano, con tanta facilidad que parecía hecho de goma espuma, respirando profundamente y golpeando la plancha de madera con sumo cuidado.

¡BAAAAMMM!

Tronó de inmediato la campana, seguida de un poderoso estallido producido por la pesa que la reventó en mil pedazos. Por su parte, la pesa salió disparado cientos de metros por los aires hasta perderse por completo de la vista.

La multitud estaba enmudecida, en completo shock, mientras sus ojos, tan abiertos como platos, estaban desorbitados por completo a causa del asombro.

Rápidamente, el chico se percató de su exceso. Sólo Ty Lee lo tomó con total normalidad y corrió hasta él, riendo como una niña y con los brazos abiertos se abalanzó sobre el joven Saiyajin.

El dueño de la atracción no lo podía creer. El juego estaba diseñado para que aún los hombres más fuertes no pudieran superar la prueba, ya que había un mecanismo que se encargaba de frenar el peso antes de que pudiera golpear la campana

"T-t-t-enemos un g-g-g-anador…"

Acto seguido, el par de jóvenes se encontraban caminando por el resto de la feria, esta vez con Ty Lee sosteniendo con un brazo su nuevo conejo-canguro de peluche y con el otro aferrada del brazo de Trunks.

Así pasaron la tarde, participando en casi cualquier evento que encontraban (siempre por petición de Ty Lee), los cuales el joven Saiyajin terminaba ganando uno por uno, al punto que ya no podían cargar con tantos premios encima.

Incluso, hubo quien apostó una bolsa de 50 monedas de plata a que Trunks no sería capaz de ganar un concurso de comida a un enorme tipo gordo que se suponía que era el campeón de la región por 5 años consecutivos. No sólo le ganó, sino que consumió al menos 6 veces la cantidad de alimento que ingirió aquel gigantesco sujeto.

También disfrutaron de un agradable paseo en una enorme rueda de la fortuna, en cuya cima podía obtenerse una vista completa del pueblo. A la joven acróbata siempre le fascinaba el momento en que la rueda se encontraba en su punto más alto, pero desde que vivió la experiencia de volar por los cielos, ya no había comparación alguna. No por ello, dejaba de regocijarse en compañía del Saiyajin, en cuyo hombro la chica acomodó plácidamente su cabeza durante el paseo.

Después de que recorrieron toda la feria, Trunks recomendó volver a la tienda de la chica para dejar todos los premios y regalos que habían ganado a lo largo del día.

Apenas podía observar por donde caminaba, debido a la montaña de objetos que cargaba encima y le dificultaban la visión. Era la típica escena del pobre chico que acompaña a su novia de compras y luego tenía que cargar con la enorme cantidad de bolsas y paquetes.

En un momento dado, tropezó con un par de sujetos que caminaban distraídos y le hicieron arrojar todo lo que traía consigo al suelo.

"¡Hey imbécil! ¡Fíjate por donde caminas, si no quieres que te demos la paliza de tu vida!"

"De verdad lo siento, no era mi intención. Supongo que no vi por donde andaba" se excusaba el joven Saiyajin al momento que se agachaba para recoger un peluche, pero uno de los bravucones lo pateó lejos de su alcance.

"Pues sólo con disculparte no te salvarás. A ver si golpeándote frente a tu novia te avergonzarás lo suficiente como para no cometer el mismo error"

"Por cierto ¡Esta chica es una preciosidad! Dime delicioso bombón, ¿Qué haces con un idiota como este? Deberías estar con un hombre de verdad, como yo…" Dijo el más alto de los dos mientras tomaba posesivamente a Ty Lee por un brazo y la acercaba a sí mismo.

"Lo siento, pero el único idiota que veo por aquí eres tú, así que suéltame" le decía la acróbata, que intentaba zafarse del agarre del aquel tipo, pero éste la sujetaba con mucha fuerza.

"Ya la escuchaste, ella quiere que la sueltes" Soltó Trunks, apretando con fuerza sus puños. Por alguna razón, no soportó que aquel sujeto tocara a Ty Lee de esa manera, como si se tratara de un simple objeto que quería disputar "Si sabes lo que te conviene, déjala ir en este preciso instante"

"¡O si no que, idiota! ¿Vas a golpearme?"

"No, lo haré yo misma" contestó la chica mientras propinaba un veloz y certero golpe en el brazo del tipo que la estaba sujetando. Como si se tratara de un truco, el sujeto la soltó de inmediato, al tiempo que su brazo caía totalmente inmóvil, como si fuera de goma, incapaz de levantarlo nuevamente.

"¿Qué es lo que me has hecho, pedazo de fenómeno? ¡Juro que me la pagarás!" la amenazó el sujeto, quien intentó asestar un puñetazo a Ty Lee.

Pero la chica lo esquivó con suma facilidad, dando una gran voltereta por los aires y aterrizando justo a espaldas de su agresor, para luego propinarle otro golpe, esta vez con la punta de sus dedos en la base de la nuca. Con ello, el joven terminó por desplomarse en el suelo, totalmente paralizado e inútil.

"Si no quieres terminar como tu amigo, entonces vete. Aprovecha de irte y llévatelo contigo ahora que puedes" amenazó Trunks al chico restante, con una mirada que le helaría la sangre a cualquiera.

El tipo estaba temblando, al punto que apenas sus piernas podían sostenerle. Sin pensarlo dos veces, tomó a su amigo como pudo y se lo llevó a rastras rápidamente.

"¡Eso fue impresionante! ¿Qué fue exactamente lo que hiciste? Esos no fueron golpes comunes…"

"Te dije que era una experta en el arte del bloqueo de chi. Conozco muy bien los puntos de presión del cuerpo humano. Si los golpeas adecuadamente, bloqueas el flujo de chi de tu enemigo y conseguirás que quede inútil, ya sea para pelear o para utilizar sus habilidades de control de los elementos, eso en el caso de los maestros" Explicó la chica, dibujando una sonrisa ante la sorprendida expresión de Trunks.

En cuestión de 10 minutos, ya habían dejado todos los presentes en la tienda de Ty Lee. Ahora, los jóvenes caminaban juntos buscando algún puesto de comida donde cenar

"¡Me encanta la sopa de fideos! ¡En ese lugar hacen la mejor, te aseguro que no te arrepentirás! ¡Vamos!"

"¡Hey tranquila! ¡La comida no irá a ningún lugar!" exclamaba el Saiyajin, siendo halado de su brazo por la hiperactiva y enérgica chica quien corría al negocio de fideos. Él ya estaba más que acostumbrado a los repentinos arranques de la acróbata.

Usando parte de las 50 piezas de plata que ganó en el concurso de comida, pagaron la cena que constó en 10 raciones de fideos. El Saiyajin sólo comió 9, pues no tenía tanto apetito después de todo lo que había ingerido ese día.

"¿Cómo puedes comer tanto y no engordar? Si yo comiera como tú, definitivamente tendría problemas con mi figura"

"Es que tengo el metabolismo muy acelerado. Además, hago tanto ejercicio que termino gastando mucha energía. Mi madre me explicó que es herencia de mi padre"

"JAJAJA vaya que eres extraño. ¿Acaso no eres humano?" bromeó la chica esperando sacarle una sonrisa, pero lo que Trunks le dijo a continuación la dejó bastante impresionada.

"La verdad es que no soy del todo humano. Mi madre es humana, pero mi padre pertenecía a una raza guerrera de otro planeta. Su raza es igual en apariencia física a los humanos, pero poseen mucha más fuerza y resistencia de lo normal. Es por ello que tengo ciertas cualidades diferentes, entre ellas mi forma de comer"

Ty Lee permaneció un par de minutos en silencio. Lo que escuchó sonaba descabellado, pero ella aprendió tantas cosas espectaculares de Trunks, que no le costaba demasiado creerle. Ella sabía que le decía la verdad. Después de todo, él venía del futuro, era capaz de volar y su fuerza era increíble. No era una locura pensar que no era del todo humano.

"La raza a la que pertenecía mi padre era la raza Saiyajin. Así que soy mitad humano y mitad Saiyajin. Aunque por mi apariencia parezco un ser humano normal"

"Sí, un ser humano muy lindo. De seguro los Saiyajin eran muy guapos ¿Eso es algo que también heredaste?" le dijo la chica usando una mirada bastante coqueta, que provocó en Trunks un ligero estremecimiento por todo su cuerpo, sin mencionar su rostro totalmente enrojecido. El comentario casi le hizo atragantarse con la sopa.

"N-n-no lo sé. La raza de mi padre está totalmente extinta. Su planeta dejó de existir, así que yo soy el único que queda con parte de esa sangre Saiyajin…"

"Vaya, es una pena. ¿Aún recuerdas a tu padre?"

"En realidad, él murió cuando yo sólo era un bebé. Mi madre me contó algunas cosas, como que era un hombre sumamente obstinado y orgulloso. Tenía un carácter muy fuerte. Pero a la vez era solitario, por ello mi madre le fue tomando cariño poco a poco y terminaron gustándose, sólo que no llegaron a casarse. Según ella me contó, ese carácter fuerte y orgulloso era bastante típico de los Saiyajin"

"Pero tu carácter no es así. Más bien me pareces muy amable y simpático" la joven acróbata no ayudaba mucho. Cada vez que ella lo halagaba, sólo conseguía ponerlo más nervioso.

"M-me imagino que debe ser por mi parte humana. No soy del todo Saiyajin, sino más bien un híbrido"

Los dos jóvenes permanecieron conversando hasta altas horas de la noche sobre todo tipo de temas, incluyendo algunos sobre la infancia de Ty Lee y sus amigas Mai y Azula, cuando el encargado del negocio tuvo que pedirles amablemente que se retiraran, pues ya era hora de cerrar el local.

En muy poco tiempo, Ty Lee se había vuelto una persona muy especial para Trunks, al punto que disfrutaba mucho cada momento junto a ella, sin mencionar que también comenzaba a parecerle la chica más preciosa que había visto.

Tal vez no fuera la más bella del mundo, pero su amabilidad y carácter alegre eran encantos que hacían que el joven Saiyajin la viera como tal.

No podía entender como su familia no le prestaba la más mínima atención, como si fuera un cero a la izquierda, al punto que se vio obligada a irse de su hogar en busca de su propia identidad. Incluso, sus amigas parecían haberse olvidado de ella, ya que tenían años que no la veían.

A la final, ella se encontraba tan sola como él. Quizás su familia y amigos seguían con vida, pero eso empeoraba en cierta forma la situación. Tener a todos tus seres queridos vivos, pero que ellos no se preocuparan por ti tenía que ser bastante duro.

"Oye Ty Lee, sé que para ti esto debe resultar bastante común… tú sabes… la feria y todo lo demás… pero de verdad agradezco mucho el que hayas querido compartirlo conmigo. De niño, hubiera hecho todo lo posible por asistir a un lugar así de haber tenido la oportunidad… gracias a ti, la he pasado genial, como no lo había hecho antes"

"Yo también la pasé genial… y adoro estar contigo… más que con nadie que haya estado antes" le contestó mirándolo con sus grandes y hermosos ojos grises.

Poco a poco, Trunks se iba perdiendo en su bella mirada, totalmente hipnotizado con los preciosos rasgos de la joven acróbata.

La chica también admiraba los profundos ojos azules del Saiyajin, acompañados de su semblante serio que le daba ese aire tan masculino que a ella le encantaba.

"Sabes que si no tienes donde pasar la noche, puedes quedarte conmigo. Yo… no tendría problema alguno…" le decía Ty Lee mientras desviaba su mirada a otra parte, para que así el Saiyajin no pudiera notar el ligero sonrojo que le provocó tal propuesta.

"No te preocupes… sé que por ti no hay inconveniente… pero podría meterte en problemas con los demás. No es la idea que los artistas del circo brinden hospedaje a cualquiera. Tus jefes podrían molestarse"

"Al menos… ¿Podemos vernos mañana otra vez?"

"Seguro. Si quieres practicamos algunos ejercicios por la mañana, como un entrenamiento"

"Me parece perfecto… entonces hasta mañana, Trunks… que pases buenas noches" finalizó Ty Lee mientras se acercaba lentamente hasta él y le daba un tierno beso en la mejilla, muy cerca de los labios.

Luego se volteó rápidamente y entro con prisa a su tienda, ubicada a pocos metros de donde estaban.

El chico se quedó allí de pie, por unos cuantos segundos, totalmente paralizado y con los ojos abiertos de par en par. No esperaba algo así en absoluto. Lo único que hizo después de unos instantes, fue levantar su mano y llevarla al sitio en donde ella lo había besado.

En lugar de sentirse avergonzado o incómodo, se sentía muy bien, feliz, lleno de vida. De hecho, se sentía mejor que nunca. La descarga de emoción y el calor que recorría su cuerpo era mucho más intensa que la sensación producida cuando se convertía en Super Saiyajin, lo cual ya era mucho decir.

-¿Por qué me siento tan… extraño? ¿Qué es lo que me sucede?-

Por otro lado, Ty Lee entró a su tienda y saltó inmediatamente a su cama, cayendo de espaldas sobre ésta. La sonrisa en su rostro jamás había sido tan grande. Se sentía sumamente feliz. También ansiosa y exaltada, sí, pero sobre todo muy feliz. Definitivamente, el Saiyajin la hacía sentir mejor que nunca, jamás de lo que ella hubiera imaginado. Sus sentimientos hacía él se hacían cada vez más fuertes e intensos. No quería perder oportunidad alguna de estar en su compañía.

-Creo que Trunks me gusta… realmente, me gusta mucho…-


Cerca de una hora después, Trunks se encontraba tumbado boca arriba sobre el suave césped de un claro del bosque, con ambas manos entrelazadas detrás de su cabeza, observando la gran cantidad de estrellas que adornaban el firmamento. Por su mente sólo pasaba la imagen de Ty Lee junto a él. Esa chica en definitiva le había hecho algo, pero el sentimiento para él aún era desconocido.

Sin previo aviso, recordó un asunto que no tenía nada que ver con ella y le provocó una pequeña angustia. Era el recuerdo de Aang, quien le había dicho algo bastante extraño en el polo norte esa mañana, justo antes de emprender su camino de regreso.


"Haz lo que consideres necesario. No te juzgaré. Lo que puedo asegurarte es que este no será nuestro último encuentro. El destino se encargará de cruzar nuevamente nuestros caminos. Está en tu misión"


-¿Qué puede saber Aang de mi misión? Mi misión era avisar a Goku sobre los androides que aparecerían dentro de tres años. Cuando mucho, ayudarle a derrotarlos. No entiendo de qué manera mi misión me llevará a cruzarme con él nuevamente. Según me explicaron esta mañana, el Avatar es una especie de puente entre nuestro mundo y el plano espiritual… quizás Aang sabe algo importante… creo que en algún momento tendré que encontrarle para aclarar esa duda…-

El día había sido muy largo, de manera que Trunks sólo quería dormir para recuperar sus energías completamente. Mañana tenía mucho que entrenar para recuperar el tiempo perdido. Aunque con Ty Lee, ese tiempo había sido el más maravilloso que recordara. Definitivamente, no era tiempo perdido.

Además, también tenía derecho a tomar de vez en cuando un día de descanso, para divertirse y tener un momento de esparcimiento para él mismo. Entrenar tanto le había alejado un poco de todo.

Su preocupación apareció de repente, cuando notó que su creciente cariño hacia la chica podría causarle pesadillas como la que tuvo anoche. Ahora que ella era tan importante para él, era factible sufrir una desagradable experiencia como esa nuevamente.

Era lo más probable. Su pasado e incluso su presente estaban llenos de pérdidas y sufrimiento, de manera que resultaba imposible que alguien como él, tuviese el privilegio de soñar tranquilamente alguna vez. Era un derecho que no le correspondía. Pero siempre había sido así, razón por la cual no le importaba. Él era un guerrero y eso era algo que no necesitaba.

Sin embargo, esta vez equivocó. Por primera vez en toda su vida, el joven guerrero Saiyajin supo lo que era pasar una noche entera sin tener una pesadilla. Supo lo que era soñar de verdad. Ahora, Ty Lee le ofrecía su encantadora sonrisa y cálida compañía, aún mientras dormía.