Declaimer: Naruto no me pertenece.
Parejas: SasukexSakura - Leve NarutoxHinata
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Instrucciones:
1.- Claramente ya hizo click en este capitulo xP
2.- Lea, en serio... ¡Con confianza! xB
3.- ¡Comente!... Con seguridad, no sea tímida/o x)
4.- ¿Sabe cerrar la ventana? xD
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-Never Think- : Diálogos y acciones
(Never Think) : Aclaraciones mías xD
º.º.º.º.º.º.º.º : Cambios de escena
Never Think: Palabras importantes
Never Think : Flash Back
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Capitulo 43 ~~~ Matices ~~~
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Las horas poco a poco se fueron haciendo días, y los días poco a poco se fueron haciendo semanas. Y fue así, como ya se estaban por cumplir dos meses de la partida de sus amigos.
Las nubes se amontonaban entre ellas, avisando la pronta tormenta que caería, sin embargo eso parecía no modificar el entrenamiento que se estaba llevando acabo entre Mikami y Sakura, en el patio de aquella fortaleza. Nada parecía importar.
-¿Qué pasa? Cada vez más lenta- se burló la mujer, al ver como la pelirosa caía al suelo.
-Estaba desprevenida- se excusó la chica, volviendo a pararse.
-Últimamente lo estás bastante- cuestionó, bajando la voz. Mirándola preocupada.
-Se me pasará, ya lo verás- avisó sonriendo resignada –Y cuando eso suceda, suplicarás por descansar- pronunció determinante y a la vez divertida.
-Deja de soñar, y sigamos- habló, poniéndose en guardia.
Y así, eran como se le pasaba el tiempo a ella, tratando de no pensar; sólo ejercitarse.
Hasta que escuchó una gran explosión en una de las murallas que protegía el edificio central. Ambas ninjas lograron identificar el ataque, aún así se paralizaron al descubrir que sus enemigos eran aquellos con quienes habían peleado la última vez.
Sin embargo, ahora, venían decididamente a vengarse.
En cuestión de segundos, el caos reinó. Lo único claro, es que se tenían que defender.
La pelea empezó, y la ojijade sólo se pudo concentrar en sus oponentes, puesto que, éstos hacían extremadamente difícil la tarea de ubicar y apoyar a sus demás compañeros.
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Para la gran mayoría, aquel ataque del enemigo fue un explicito suicidio, pues no eran más de treinta, incluidos los nueve que sobrevivieron en la batalla anterior. Hubo unos pocos daños materiales, unas tantas heridas que no implicaban nada serio. Y a pesar de haber capturado a cuatro de lo más fuertes, todavía quedaban los otros cinco, que a la vista de todos, habían huido.
-¡Al bosque, fueron al bosque!- alertó Ikku –Hiroshi fue tras ellos- avisó a ambas mujeres.
Sin esperar mucho, los integrantes principales de la organización, fueron también, para prestar apoyo y capturarlos. Queriendo de una vez por todas, acabar con todo.
Así fue.
Cuando llegaron, vieron a dos shinobis adversarios de pie, malheridos, tratando de esconderse. Los demás, se encontraban en los alrededores, tirados en el suelo, muertos.
Hiroshi... él, agonizaba.
Sakura se acercó con pánico en sus ojos, y temor en sus manos. De reojo vio a sus demás compañeros, peleando lo último para acabar con los que habían sobrevivido al ataque del Tsunami.
-Fue increíble el poder. Debiste ver, era asombroso. Los hubiera destrozado a todos si su velocidad hubiese sido más lenta- explicó casi frustrado.
-¡Cállate, imbécil! ¿Qué hiciste?- interrogó –Dímelo, para poder curarte. No dejas de sangrar, y tu energía cada vez esta más apagada. Dime, dime qué hiciste- cuestionó sin ganas.
Él parecía ido.
-Déjame ir, Sakura- imploró suavecito –Ella me está esperando- pronunció sonriente.
-No, tienes que vivir- refutó con lágrimas al borde de los ojos –Por favor- suplicó.
-Fue una promesa, ángel, ¿recuerdas?- susurró cerrando los ojos.
Sin embargo, ella asintió con la cabeza. Era esa promesa que no había cumplido.
-Anhelé tanto este momento- siguió, respirando cada vez menos –Sé que podrás estar con él, tienes que confiar en ti. Yo te estaré cuidando- prometió –Sé feliz, Sakurita- fue el último aliento que el viento se llevó.
Había muerto. Y ella también quería estarlo al sentirse tan sola en ese instante.
-Se encontrará con la mujer que ama- pensó la ojijade. Tenía que estar contenta por eso.
-No puedo ser- escuchó decir a Bussho, quien se acercaba con los otros dos ninjas.
-Hiroshi- musitó Ikku, agachando la cabeza, en señal de respeto.
-Descansa en paz- agregó Mikami, haciendo con todos un minuto de silencio.
Nadie dijo más, los hombres se encargaron de cargar el cuerpo hasta la fortaleza, las mujeres dieron la noticia a los líderes, para después organizar el día y la hora del funeral.
Lo iban a despedir con máximo de honores. Pues era, la máquina de Tsunami. Una de sus más grandes armas, uno de sus más grandes hombres; había caído. Ya no había más que hacer.
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Pasaron dos días para que todos, vistiendo de negro, estuvieran reunidos, presenciando el último adiós a uno de los considerados más fuerte en aquella organización.
Nadie lloró. Sólo estaban callados, escuchando algunas palabras del máximo jefe, y otras pocas de algunos shinobis puntuales, halagando las habilidades que poseyó, como todo lo positivo que pudo entregar a sus compañeros, tanto físico como mental.
Nadie lloró. No era el estilo de Tsunami. No formaban guerreros así.
Por lo tanto, nadie destacó los aspectos personales, emocionales y sentimentales de su persona. Eso, era algo que Sakura lamentó en lo profundo de su corazón, pues sabía que él era mucho más que todo lo nombrado. Sonrió, quizás fue la única que lo conoció tal cual. Eso era un recuerdo atesorado.
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El funeral terminó a la hora después, el ataúd fue sacado por seis hombres, atrás de ellos, iban los demás. Lo enterraron a un lado de la fortaleza, en un pequeño cementerio especial sólo para los de la organización. Fue sepultado junto a los otros ninjas caídos en batalla.
De a poco, todos se fueron de ahí, hasta dejar a sus eternos compañeros observando su tumba.
-No entiendo qué pudo haber hecho para morir- expresó Ikku –Era el más fuerte- obvió.
-Así es la vida del shinobi- concluyó Bussho observando el cielo.
Ambos varones miraron de reojo a las dos mujeres, para luego irse de ahí sin más.
La pelirosa se sentó en el pasto, sin dejar de mirar la lápida de Hiroshi.
-No te quedes hasta tan tarde- sugirió Mikami, para luego marcharse.
Por fin Sakura se había quedado sola, sola con él, con su presencia.
-¿Estás feliz, verdad?- preguntó viendo el nombre grabado en aquella piedra.
Las horas pasaron con lentitud, sin embargo, todavía estaba sentada, quieta, viendo a lo lejos algo que ni siquiera sabía distinguir. Nada podía percibir con claridad. Ni el viento revolviendo sus cabellos, ni el frío calando sus huesos, ni las lágrimas bajando por sus mejillas.
-Así que, así se siente la autentica soledad- balbuceó, con la garganta seca.
Sonrió melancólica, aquella sensación desesperante en su pecho no se iba. Tan desesperante y desgarradora que optó por pararse e irse de ahí. Ya no aguantaba el llanto.
Sus pies la condujeron hasta la habitación de él. Necesitaba seguir rememorándolo.
Se encerró en aquel lugar, y se acostó en la cama, sintiendo el aroma natural que Hiroshi emanaba y que todavía se mantenía en aquellas sábanas. Lo extrañaba. Y lo detestaba a la vez. La había dejado abandonada dentro de algo a lo cual nunca se acostumbraría por completo. Pero, lo cierto, es que lo maldecía más, por no poder molestarse con él, ni con la decisión que tomó, en aquella pelea.
Era parte de lo que habían jurado, tiempo atrás. Fue ella, la que no cumplió. Él sólo se abrió pasó en su destino, para conseguir lo que anhelaba, para alcanzar su felicidad. Él luchó por eso.
Sakura sólo se dejó estar, se dejó atrapar por la corriente que hace al tiempo fluir. No tuvo más opciones, porque simplemente no peleó para que se hubieran dado así.
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Se lamentó tanto... No podía sentirse más miserable.
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Habían pasado exactamente tres días desde el funeral, y Sakura no había hecho mucho. Su rutina diaria, era dormir, comer cuando quería, y estar estirada en su cama hasta acabar el día.
No había hablado con nadie, y tampoco quería hacerlo. No tenía ganas de nada.
Y cuando el reloj marcaba las cuatro de la tarde, quiso dormir un poco más.
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-Sakura- escuchó, y supo que no podría hacer lo que tenía pensado.
Su compañera golpeó la puerta y entró sin esperar invitación. Sabía que no la tendría.
-¿Qué pasa?- cuestionó sin mover su cuerpo. Un tanto molesta.
-Tienes que ir a hacerte un examen general- avisó Mikami, sin intimidarse.
-¿Para qué? Estoy bien, lo sé- objetó.
-Te creo. Pero es por protocolo, quieren dejar archivadas y actualizadas las fichas- explicó.
-De acuerdo, iré en minutos- aceptó, saliendo de la cama –Me bañaré- comentó.
-Entiendo- respondió la mujer a la sutil indirecta de dejarla sola.
Una vez cerrada la puerta, se volvió a tirar a la cama.
No tenía ganas de nada, ni de respirar.
Se demoró una hora en tomar fuerzas para levantarse y bañarse; una vez vestida con la ropa más cómoda y simple que encontró, se dirigió a la sala de enfermería para hacerse el chequeo.
-Buenas tardes, Dra. Sakura- saludó una muchacha.
-Hola- contestó sin mucha formalidad.
-Siéntese, le sacaré sangre- informó, preparando la jeringa.
Ella no contestó. No tenía ganas de hablar ni sociabilizar.
-Listo- expresó la chica –Los resultados estarán mañana- comunicó, guardando la muestra.
-Gracias- le dijo, parándose y yéndose de vuelta a su pieza.
Una vez adentro, se volvió a tirar en el colchón, cerrando los ojos al instante.
No tenía ganas de vivir la realidad, ni de gastar tiempo en ella.
Prefería dormir. Sólo así, su cerebro no procesaba lo sola que iba a estar desde ahora.
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Cuando despertó, sintió todavía el sueño y cansancio en su cuerpo, y a pesar de ser casi medio día, su cabeza volvió a tocar la almohada, y su mente se desconectó, otra vez, de la realidad.
Últimamente sus energías habían estado bajas, ella y sus compañeros más cercanos lo habían notado, sin embargo todos los sucesos que había vivido -desde la partida de los ninjas de Konoha, hasta la inesperada muerte de Hiroshi, el líder del equipo más fuerte en aquella organización-, habían llevado a que no se preocupara seriamente sobre su decreciente poder. Más ahora, que ni siquiera ganas tenía de pensar, que sólo vivía de forma mecánica, tratando de dormir la mayor parte del tiempo.
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Aún así, no pasó más de algunos minutos, cuando sintió llamar a su puerta. Casi gruñendo se levantó, y pesadamente caminó hasta abrir. Vio delante de ella a un ninja cualquiera, que sinceramente, no tenía cabeza para analizar, si lo conocía por algo en específico, o sólo por pertenecer a Tsunami.
-¿Qué?- inquirió en tono bajo, pero pesadamente.
-La solicitan en la oficina de estrategia, en una hora más- comunicó un tanto atemorizado.
-¿Quién?- volvió a interrogar, frunciendo el ceño.
-La superiora Mikami–sama- contestó, nervioso.
-¿Por qué?- cuestionó, masajeándose la cabeza, tratando de apaciguar su furia.
-No manejo esa información- confesó quieto, aunque alerta, por si tenía que huir con rapidez.
-De acuerdo- aceptó, tras un largo suspiró –Lárgate- dijo, cerrando la puerta de inmediato.
Volvió a gruñir, mientras volvía a su cama, y aunque quería seguir adormecida, ya había despertado, y sabía que tardaría bastante en volver a ese estado.
Así que, bufando enojada, se fue a la bañera, para percibir el agua caer sobre sí misma, y así estar un poco más consciente del mundo que la rodeaba. El agua tibia la empapaba y, poco a poco, fue pensando para qué su compañera la había mandado a llamar. Y aunque, ni siquiera, pudo llegar a una respuesta lógica, pues, lo único que pensó, es que perfectamente su compañera pudo haber ido a su habitación y acabar con el tema de una sola vez.
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¿Qué grado de importancia podría tener lo que Mikami le quería decir?
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Caminaba por un largo pasillo, con ropa holgada, y el cabello todavía húmedo a causa de la ducha que había tomado, visualizó su objetivo, y apuró el paso. Golpeó y entró sin esperar nada.
Fijó su vista al centro, donde yacía un escritorio, y al lado de éste, su compañera estaba de pie, esperándola, con un sobre blanco en la mano.
Un tanto extrañada, cerró la puerta detrás de sí, y avanzó cautelosa.
-¿Pasa algo?- cuestionó con la ceja alzada.
-La verdad sí, desde ya, lamento ser yo quién te dé la noticia, pero dijeron que era mujer, y que podría sobrellevar la situación. Y sin embargo, creo que soy la que tiene menos tacto para estas cosas- explicó algo incomoda. Moviendo a cada rato, aquel trozo de papel.
-Me asustas- comentó sarcástica –¿Por qué no me dices que pasa?- sugirió, cruzándose de brazos.
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Y un silenció absoluto se formó en el salón.
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-Estás embarazada- soltó de golpe –Felicidades, supongo- expresó indecisa.
-¿Cómo?- habló con un hilo de voz. Tratando de tragarse esas palabras.
-Pues, tú tendrías que saber, tú estas esperando- respondió bruta.
-¿Uh?- pronunció la pelirosa, confusa. No entendía nada.
-¡Ah! Te referías a otra cosa- recapacitó un tanto nerviosa –Mierda, sabía que no tenía que estar yo aquí- lanzó al aire, suspirando.
-¿Quién más lo sabe?- inquirió aterrada. ¿Qué pasaría con ella ahora?
-La niña que analizó la sangre, Bussho, Ikku, y los superiores- enumeró.
-¿Qué pasará conmigo?- preguntó desesperada. ¿La obligarían a abortar?
-Sinceramente, nada que lamentar- comentó más tranquilizadora –Toma- le dijo extendiéndole el documento –Me encargué de hacer los papeleos para tu salida de la organización, sólo tienes que firmar, y te podrás ir- informó sonriente.
-¿Es, en serio?- volvió a interrogar, absorta en todo lo que pasaba.
-Sakura, sólo firma, después de eso, podrás preguntar todo lo que quieras- le recomendó.
-Sí- fue todo lo que pudo emitir. Para luego sellar el nuevo trato.
-Bussho, llévaselo al líder- ordenó la mujer.
Y recién ahí, la pelirosa sintió la presencia de sus otros dos compañeros tras la puerta. Observó como el nombrado entraba, para agarrar el objeto, dedicarle una sonrisa sincera, e irse de ahí.
Sakura respiró continuamente, tratando de buscar estabilidad, tanto física como mental.
-Aquí está el resultado- avisó la mujer, entregándole una hoja doblada –Una copia fue archivada en el documento que te libera de la organización- explicó, viendo como la pelirosa se sentaba en una silla para tener mayor control de sus piernas.
-¿Cómo es posible, que el líder me deje ir tan fácilmente?- cuestionó absorta en lo sucedido.
-Una cosa es que nos entrenen para matar fríamente, y la otra es que, no tengamos corazón, Sakura. Nosotros protegemos a las personas, y cada miembro es libre de querer formar una familia. Es por eso, que se decidió hace años, que si las mujeres se embarazaban, la organización las dejaba ir, para criar a sus hijos como corresponde, y por parte de los hombres, si alguno era padre, podía optar por quedarse o irse con su pareja- reveló, percibiendo lo confusa que estaba su compañera.
-Por eso, es que Hiroshi tenía planeado irse con su novia- entendió, de pronto.
-Así es. En ese tema, Tsunami apoya el derecho a querer formar una familia. No se opone- razonó.
-Entonces yo, me puedo ir- murmuró incrédula.
-Exacto. Si decides volver después, lo puedes hacer, tú nombre ya está en los registros- notificó.
-No puede ser- seguía musitando, cada vez más bajo, impactada.
-¡Maldición, Sakura, escúchame!- exclamó Mikami, tomándola de los brazos –Es tu oportunidad, reacciona. Te puedes ir, te tienes que ir- manifestó, zarandeándola un poco.
-Es que... tengo miedo- reveló –No sé qué hacer- habló, llorando sin tapujos.
-Tranquila- consoló, abrazándola con fuerza –Tienes que animarte a seguir, Hiroshi lo hubiera querido así- confesó con cierta ternura, extraña en ella.
-¿Hiroshi?- preguntó más calmada –Él, ¿lo sabía?- cuestionó confusa.
-Sabía lo del decreto familiar, no sé si supo que estabas embarazada; es lo más probable. Todos advertimos tu bajo rendimiento, quizás él supo sacar las conclusiones correctas- analizó.
-Embarazada- musitó, respirando profundamente.
-Mañana cumplirás dos meses- comentó –Supongo que es del Uchiha- indagó.
-¡Oh, Dios! Sasuke- pronunció, advirtiendo, por fin, todo lo que sobrellevaba su estado.
Si por estar embarazada la iban a dejar partir de Tsunami, eso significaba, que podía retornar a su antigua aldea... Eso quería decir, que se reencontraría con él.
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¿Existiría aún, algún rastro de amor, que permitiría a Sasuke volver a estar con Sakura?
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Ante esa pregunta, una angustia tremenda se apoderó de ella. ¿Podría llegar como si nada?
-No me puedo ir a Konoha- habló con lágrimas en los ojos, afligida.
-¿Qué dices? Estás loca- le dijo Mikami, frente a ella –Ese es tu hogar; es lo mejor- aseguró.
-Él no me querrá ver- aceptó, gimoteando.
-Eso no lo sabrás nunca, si no lo intentas- aconsejó –Eres fuerte, Sakura. Demuéstralo- alentó.
-Gracias- manifestó, segundos después de haber pensado con más claridad.
-Ahora ve a arreglar tus cosas. Los chicos y yo, te escoltaremos hasta la mitad del trayecto- afirmó, acariciándole el cabello. Después de todo, aún era una jovencita.
Le faltaba mucho por vivir.
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Fue así, como esa misma tarde empacó todo lo que poseía; se bañó y acostó temprano, pues madrugaría para empezar su viaje devuelta a la hoja.
Esta vez, no le costó tanto despertar, pues el nerviosismo propio de la situación que vivía le dejo dormir muy poco, aún así, estaba bien acelerada arreglándose.
Se despidió del líder con una reverencia, mientras éste le dedicaba una sutil, pero cálida, sonrisa de despedida, mientras su mano derecha se posaba en el hombre de ella.
-Fue de gran ayuda tu incorporación a esta organización, pero dentro de los valores en que fui formado, están los de la familia. Tú empezarás una, y preferiría que fuera en un ambiente más relajado y pacifico que éste. Sin embargo, si más adelante deseas regresar, las puertas están abiertas- expresó la autoridad máxima –No sé si estas feliz o no con la noticia, pero, de igual manera: Felicidades- manifestó, separándose un poco –Adiós- se despidió, desapareciendo de ahí.
-No sabe cuánto se lo agradezco- balbuceó, suspirando aliviada.
-¡Vamos Sakurita! Nos queda un largo trayecto que recorrer- apuró Ikku, animado.
-¡Sí!- respondió, andando hacia la salida, junto a sus compañeros, que le sostenían un par de bolsos.
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Avanzaron lento, haciendo paradas cada tanto, hasta llegar al sitio dónde la tenían que dejar. De pie, le entregaron a la pelirosa lo que le sostenían, para que pudiera cargarlas de forma cómoda.
-Muy bien, creo que es hora de separarse- comentó Bussho –Te deseo lo mejor pequeña, a pesar de ser bastante menor que nosotros, supiste estar a nuestro nivel. Espero que sigas así- le dijo, para después abrazarla con especial tacto.
-¡Rosadita!- exclamó Ikku, acercándose –Te extrañaré. Eres de lo más genial y divertida que hay. Sin duda la pasamos bien. Cuídate mucho- habló –Trataré de ir a verte- susurró bajito.
-Se escuchó- comentó Mikami, rodando los ojos.
-¿Qué? No he dicho nada- contestó él, haciendo reír a la ojijade.
-Ve con precaución- empezó diciendo la mujer –Si descansas cada treinta minutos, llegarás al atardecer- calculó, mirándola –Sé fuerte, no dudes ahora. Tienes una vida por vivir, y pase lo que pase, nos tienes a nosotros- apoyó sonriente –Cuídense- dijo, mirando el vientre de la chica.
-No sé que decir- expresó segundos después de oírlos a todos –Todavía estoy algo confundida por todo lo que esta pasando. Todo está yendo muy acelerado. Y no sé cómo reaccionar. Pero ustedes tienen razón, soy fuerte, y siempre seguiré adelante. Los extrañaré. De verdad que aprendí mucho de cada uno, y espero que podamos vernos otra vez. Los quiero- terminó por decir, casi llorando.
-Y nosotros a ti- respondió Bussho enternecido –Anda, Sakura, respira y sigue- alentó.
Así lo hizo, giró, y empezó a correr entre las frondosas ramas de los árboles, siendo observada, una última vez, por los tres integrantes de Tsunami. Los tres, que quedaron del mejor equipo.
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Ahora sólo tenía que llegar a Konoha, y ver qué pasaba con su vida. Y la del bebé.
No había mayor problema que ese. ¿Cierto?
-Sasuke- pensó, mordiéndose el labio inferior.
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Hola, cómo están? Pues yo genial xD! Ya en serio, estoy feliz porque pude actualizar en un periodo de lo más decente (12 días *-*), sobretodo por el hecho de que la historia ya esta en su etapa final :).
Con respecto al capitulo, pues, lo tenía pensando desde bastante así, que mi OC se muriera, tratando de volver a estar con la persona que amaba... Y bueno, también pensé en lo del embarazo, fue inevitable, pero eso lo hablaré en el último capitulo que suba. Todo fue intenso aquí, quizás de ahí el titulo (Matices) pues, de la tristeza de haber perdido a Hiroshi, pasó luego al vacío de su soledad, y llegó finalmente a la esperanza de una nueva oportunidad; fue algo que no pensé unir, pero que a fin de cuentas salió así, y de cierta manera me agradó como quedo. Espero que a ustedes también :).
Agradecimientos: A todas las personas qe pasan, leen, comentan y me tienen una paciencia de los mil demonios! Muchas gracias de verdad =). Se aceptan cumplidos, y advertencias de muerte por la demora de publicación, xDD!
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Avance: (...) -¿Qué ocultas?- inquirió, mirándola fijamente. -Nada malo, supongo- respondió, sumida en una inseguridad tremenda. -¿Entonces?- volvió a presionar. Aún así, ella no tenía el valor para contarlo. -Creo que, podrás entender mejor, con esto- dijo al fin, pasándole un papel arrugado. (...)
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Se cuiidaan :D
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PD: Disculpen la falta de ortografía, si es que hay :B (en proceso de mejoramiento n.n)
PD2: Ya saben, pasen a mi perfil para buscar mis historias =)
adioo~
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eLiihxsan; ( & compañiiah xDD )
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