Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.
Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.
15. El Estruendo Tierra
La sorpresa de Trunks fue enorme cuando regresó. No entendía lo que estaba pasando.
"¿A qué se refiere con que se fue? ¿No le dijo a donde se dirigía?" preguntó bastante agitado al dueño del circo.
"Lo siento, pero no tengo la menor idea. Simplemente habló conmigo y renunció. Empacó todas sus cosas y se marchó con la Princesa Azula. Yo no tengo nada ver en asuntos políticos y militares, así que no se me explicó nada al respecto" dijo el hombre con la mayor sinceridad posible, viendo la desesperada actitud del joven espadachín.
"No parece propio de ella. Esto es demasiado extraño…"
"Lo sé, incluso se veía muy abatida. Bueno, lamento no poder ayudarte en algo más. Si me disculpas, tengo asuntos que atender" le dijo el dueño del circo, retirándose sin más.
De inmediato, Trunks corrió a la tienda de la joven acróbata, sólo para comprobar con sus propios ojos que no quedaba nada. Había recogido absolutamente todas sus pertenencias. Recorrió el vacío lugar con tristeza, dejándose caer sobre la solitaria cama desnuda, cuyas sábanas rojas habían sido recientemente retiradas.
-¿Por qué se fue de esta manera, sin decirme nada? Quizás ya lo tenía planeado, pero no quiso contármelo para hacerlo todo más fácil…-
De pronto, recordó la preocupación de Ty Lee durante la noche anterior. Ella no podía conciliar el sueño y estaba muy pensativa, como si los nervios no la dejasen descansar con tranquilidad. El Saiyajin imaginó que para entonces, ella ya sabía que tenía que irse, pero tenía miedo de contarle a Trunks. Quería evitar una dura despedida y se fue sin decirle nada. A pesar de ello, la situación no dejaba de ser complicada. Él hubiera preferido que al menos, ella le explicara el por qué de su decisión.
Trató de concentrarse lo más que pudo para percibir su ki, pero le resultaba imposible entre tantas presencias de magnitud similar que habían en esa época, sin mencionar que el ki de la chica no era lo suficientemente enorme como para sentirse a la distancia y destacar por encima de los demás.
Según le contaron, ella se había marchado hace muchas horas. Ya estaba oscureciendo y sin una idea clara de qué dirección había tomado, la búsqueda de Ty Lee se tornaba realmente complicada. Si no tomaba el camino correcto, ella simplemente se alejaría cada vez más.
Pensó en volar inmediatamente a la Nación del Fuego. Si se había ido con la Princesa Azula, probablemente ese era su destino, pero sólo era una posibilidad. En realidad, podían encontrarse en cualquier colonia del Reino Tierra, o simplemente, en algún territorio diferente.
Tal vez era necesario que Ty Lee se fuera, pero le extrañaba de sobremanera que ni siquiera hubiera querido despedirse, o al menos, explicarle a donde se dirigía. Definitivamente había algo extraño en todo esto. No se quedaría tranquilo hasta asegurarse de que al menos, se encontrara segura, sana y salva.
Sin tener idea de qué hacer o a donde ir, recorrió la solitaria habitación por última vez hasta detenerse frente al armario. Encontró la puerta entre abierta, así que por curiosidad, lo abrió.
Para su sorpresa, notó que no estaba vacío. Dentro, se encontraba el largo kimono verde que la chica acróbata usó los días que estuvieron juntos en Ba Sing Se. Sin dudarlo, lo tomó entre sus manos y lentamente lo acercó a su rostro. Sólo quería percibir una vez más el agradable aroma de Ty Lee, ese olor característico de ella que tanto le gustaba. Por un pequeño instante, sintió como si aún estuviera a su lado.
-Tal vez pueda funcionar… no pierdo nada con intentarlo…-
Pasaron 3 días para que Azula y Ty Lee estuvieran cerca de llegar a Omashu. En realidad, el viaje solía ser mucho más largo, pero la Princesa contaba con un moderno tanque de guerra hecho de acero que, a pesar de ser enorme y pesado, viajaba a una considerable velocidad, sin mencionar que podía atravesar casi cualquier tipo de terreno. Por si fuera poco, el tanque arrastraba con varios vagones de metal, en cuyo interior había pequeñas habitaciones para sus tripulantes. No por nada, la Nación del Fuego era reconocida como la más avanzada de todas en armamento militar.
Durante el camino, Ty Lee permaneció totalmente en silencio. Trató de ser lo más fuerte posible para no demostrar lo terrible que se sentía. Pero cuando se encontraba sola, le era inevitable llorar. Por supuesto, Azula se dio cuenta de ello y la dejó tranquila, esperando a que se le pasara.
Sin embargo, a medida que continuó el viaje, Ty Lee parecía estar cada vez peor. Ni siquiera había probado bocado alguno y su apariencia demostraba el mal estado sentimental en que se encontraba. Esto no le convenía en absoluto a Azula para su misión. Tenía que levantarle el ánimo cuanto antes.
"Para que veas lo mucho que me preocupo por ti, te traje tu platillo favorito ¿O acaso crees que olvidé lo mucho que te gusta la carne asada de Rinoceronte de Komodo?" le dijo mientras ponía en la pequeña mesa de su habitación la bandeja de comida.
"Lo siento, en serio no tengo hambre. Pero agradezco tu atención, Azula" le respondió de espaldas, acostada en su cama y mirando todo el tiempo hacia la pared de acero que tenía enfrente.
"Mira Ty Lee, sé lo duró que debe ser para ti dejarlo todo atrás. Pero créeme cuando te digo que conmigo estarás mejor. Eres la hija de un noble. No mereces estar en un lugar como ese circo de mala muerte"
-¡Te equivocas! ¡En realidad no sabes nada! ¡No sabes lo duro que ha sido dejar mi vida! ¡Tampoco sabes lo que merezco o no!- pensaba furiosa la joven acróbata. Pero temía mucho a Azula como para decírselo directamente.
"¡Mucho menos mereces estar con un miserable artista marcial de procedencia desconocida!" continuó la Princesa, todavía un poco celosa por el hecho de que su amiga tenía a un chico importante en su vida "Tú en cambio, provienes de una familia prestigiosa y eres maestra de un estilo de lucha único y exclusivo ¡Podrás contraer matrimonio fácilmente con cualquier joven de alta sociedad! Incluso, mira la comida que te traje. Apuesto a que llevas años sin probar los finos platillos de nuestra nación. En esa asquerosa colonia, todo lo que hay es sopa de fideos y bolas de arroz…"
Ahora, Ty Lee estaba temblando de ira, empuñando sus manos tan fuerte que sólo le faltaba sangrar. Dos silenciosas lágrimas de impotencia corrían por cada una de sus mejillas. Pero tampoco se atrevió a encarar a Azula. Seguía de espaldas, con su mirada en la pared.
A la cruel Princesa poco le importaba lo que hiciera Ty Lee con su vida. Lo único que quería era levantarle el ánimo, para que estuviese en sus máximas facultades a la hora de empezar la misión. Pero viendo que estaba fallando con su cometido, decidió ponerse un poco más ruda.
"¡Mira, sé bien que todo este berrinche es por ese desgraciado joven! Pero si realmente quieres que las cosas vuelvan a ser como antes, tendrás que poner de tu máximo empeño en la misión. Mientras más rápido capturemos al Avatar y a los traidores de mi familia, podrás regresar cuanto antes al circo y si quieres, buscar a Trunks o como se llame ¡El resto no me interesa!"
Poco a poco, la chica comenzó a sentarse en la cama y volteó en dirección a Azula, secándose con las manos las pequeñas lágrimas que aún quedaban en su rostro.
"Mucho mejor. Quiero que comas, ya que te necesito con energía para lo que viene. Y procura dormir un poco. Se te empieza a notar la falta de sueño y créeme que no te ves nada bien" con esto, la despiadada Princesa abandonó la pequeña habitación, dejando a Ty Lee sola con sus penas.
-Cuando vuelva, tal vez sea demasiado tarde… tal vez Trunks ya haya vuelto a su época y jamás regrese, pensado en que lo abandoné o que no me importa en absoluto. Tal vez lo mejor era no haberle conocido jamás…-
Había sido un largo día para June. Un noble del pueblo de Gaoling contrató sus servicios para localizar y capturar a un pirata fugitivo que le debía mucho dinero y le había estafado en varias negociaciones. Sin embargo, la gente de clase alta tampoco era muy digna a la hora de resolver ciertos asuntos y eso lo sabía muy bien la joven caza recompensas. El lado positivo, era la buena paga de los trabajos de este tipo.
A pesar de la gran distancia, la formidable velocidad de Nyla, su Shirshu, le permitió completar el trabajo en pocos días. Todo lo que deseaba en estos momentos era relajarse un poco y tomar unos cuantos tragos en la taberna.
Una vez que le procuró alimento y agua suficiente a Nyla, comenzó a caminar en dirección al desordenado y sucio establecimiento. Pero su sorpresa fue encontrarse con alguien que no esperaba ver de nuevo.
"¡Vaya vaya, pero mira a quien tenemos aquí! ¡No pensé encontrarte otra vez por estos alrededores, chico de la espada!"
"De hecho, he venido por ti. Es la tercera noche seguida que vengo, pero me dijeron que estabas de trabajo" respondió Trunks, visiblemente aliviado de poder hablar finalmente con June.
"Ummm… veo que andas sin tu noviecita ¿Acaso se cansó de pasear con un tipo sin dinero?" preguntó de brazos cruzados y con una sonrisa burlona.
"Bueno, la verdad ella no es mi novia" contestó el Saiyajin ligeramente sonrojado y en tono nervioso "Pero quería ver si me ayudas a encontrarla. Sé que eres una gran caza recompensas, quizás la mejor. Ella simplemente desapareció y no sé de su paradero"
"Te advierto que no te saldrá gratis. Además, acabo de llegar de muy lejos. Tanto Nyla como yo estamos agotadas. No puedo forzarla a llevar otro viaje hasta quien sabe dónde. Necesita descansar un poco"
"Sólo quería saber de cuánto dinero estamos hablando. Me las arreglaré para conseguirlo cuanto antes"
"Veamos… no lo sé, eso depende de la distancia que tenga que recorrer. Por ello, el monto podría variar, pero te informo que no serán menos de 50 piezas de oro" le informó June mientras observaba despreocupadamente sus uñas.
"¿¡50 PIEZAS DE ORO!? ¡No imaginé que me costaría tanto!" exclamó impresionado el Saiyajin. Definitivamente, tenía un precio menor en mente.
"Lo que sucede es que soy la mejor en esto de rastrear. Siempre encuentro a mis encargos, jamás he fallado. Tú pagas, tú lo tienes. Todo lo que necesito es un objeto con el olor de la persona a la que deseas ubicar. El olfato de Nyla es extraordinario" explicó con orgullo la joven caza recompensas. A pesar de su corta edad, realmente era la mejor en su trabajo.
"Por eso no hay problema. El detalle será el dinero. Es sólo que no pensé que sería tan costoso…"
"Bueno, como se trata de ti, quizás podamos llegar a un pequeño acuerdo y dejarlo en un precio más razonable… si es que me entiendes…" le dijo en un tono seductor, al tiempo que caminaba hacia él con un sensual contoneo de caderas y le rodeaba el cuello con ambos brazos al petrificado Saiyajin.
Trunks estaba totalmente enrojecido por la vergüenza, sin saber cómo reaccionar ante la inesperada e incómoda propuesta "C-creo que podré conseguir el d-d-dinero. Sólo n-necesito algo de t-tiempo. Es todo"
Notando la timidez del joven espadachín, la atrevida caza recompensas se apartó con una sonrisa pícara en su rostro "Veo que eres un niño de los buenos. Ahora, tengo curiosidad en saber porque desapareció la chica, así sin más. Ven a verme apenas consigas el dinero"
"De acuerdo. No creo que me tome demasiado. No pasará mucho antes de que regrese, así que no te pongas muy cómoda" respondió con seguridad y confianza.
"Me agrada tu estilo chico ¿Seguro no quieres pasar y tomar algún trago? No te preocupes, yo invito" convidó June con una sonrisa, haciendo un gesto con la cabeza en dirección a la taberna.
"Muchas gracias, pero debo ponerme en marcha cuanto antes. Por casualidad ¿No conoces algún lugar donde paguen por participar en peleas? No me importa si es algo ilegal. Creo que es la manera más rápida. Después de todo, es lo que mejor sé hacer"
La mirada de June se llenó de sorpresa. El joven guerrero parecía ser más especial de lo que aparentaba, sin mencionar esa extraña espada que llevaba. Podía ser tímido, pero estaba lleno de determinación y ella se percató de inmediato.
"Ya veo, así que un artista marcial ¿eh? La verdad, no me muevo mucho por esos medios, pero casualmente de donde vengo, existe algo que podría ayudarte. Aunque desconozco el reglamento y no estoy segura si puedas participar" explicó en gesto pensativo, con una mano sosteniendo su barbilla.
"No te preocupes, me las arreglaré de alguna manera. No creo que haya inconvenientes" contestó Trunks un tanto despreocupado, aunque en el fondo se encontraba ansioso. Él esperaba que la solución a su problema financiero estuviera en esos combates.
"Pues bien ¿Has escuchado hablar del Estruendo Tierra?"
El gigantesco tanque de guerra detuvo finalmente su marcha. Ty Lee sabía lo que eso significaba. A los pocos segundos, Azula entró a su pequeña habitación, para informarle lo que ella ya se esperaba. Allí permanecía la joven acróbata acostada en la cama de espaldas a la entrada.
"Llegamos a Omashu. Alístate. Nos vemos afuera en 5 minutos" informó secamente la Princesa. Al menos, estaba satisfecha de que Ty Lee le hizo caso y empezó a comer, aunque sólo fuera un poco. Pero no porque comenzara a sentirse mejor, sino que la acróbata sabía muy bien que debía mantener sus fuerzas. De lo contrario, no podría luchar adecuadamente y terminaría pagando las consecuencias con Azula.
Cuando ambas ingresaron a la enorme ciudad, ahora dominada completamente por la Nación del Fuego, un pequeño grupo de sirvientes las esperaban, para conducirlas hasta el Palacio Real en palanquín.
"Esta sí es la manera de recibir a una Princesa" comentó Azula con su sonrisa cínica. De esta manera, ambas chicas subieron al palanquín y fueron llevadas hasta el Palacio.
"De seguro, extrañabas este tipo de atenciones desde que te fuiste de la Nación del Fuego. Recuerdo que de niña te emocionaba viajar de esta manera" dijo Azula a la joven acróbata, que sólo permaneció en silencio durante el pequeño paseo.
Cuando arribaron a su destino, las dos se bajaron y caminaron hasta la entrada del Palacio Real, que anteriormente pertenecía al ahora prisionero Rey Bumi. Allí, les esperaba una vieja conocida.
"Por favor, dime que has venido a matarme" habló en un tono monótono la chica de cabellos negros y largo vestido rojo que les esperaba en la entrada, mientras hacía una leve reverencia a Azula.
"Se ve que nunca cambias, Mai" respondió la Princesa con una sonrisa, al tiempo en que se fundía en un breve abrazo de saludo con su vieja amiga de la Academia Real del Fuego para niñas.
Por su parte, Ty Lee sólo caminó hasta donde se encontraba Mai y la abrazó con fuerza. Pero más que un abrazo de alegría, era uno de refugio, como si buscara algún consuelo en brazos de su querida amiga de la infancia.
"Jamás pensé que vendrías. Creí que huiste para unirte al circo, porque sentiste el llamado"
"Bueno, digamos que Azula llamó con más fuerza" respondió la acróbata lo más alegre que pudo. Pero su tono desbordaba una inconfundible tristeza.
"Bien, supongo que imaginarás porque me encuentro aquí, Mai. Tengo una importante misión y las necesito a ustedes dos y sus habilidades. Ty Lee ya aceptó gustosa, así que sólo faltas tú ¿Qué dices?"
"¡Cuenta conmigo! ¡Haré lo que sea con tal de salir de este horrible lugar!" respondió Mai sin siquiera pensarlo un instante, con una determinación poco habitual en ella.
"Vaya, ¿Tan mal la estás pasando en Omashu?"
"¡Ja! ¡Ni te imaginas! Pensé que mi vida en la Nación del Fuego era aburrida, pero este lugar es mucho peor. Tu propuesta es justo lo que estaba esperando. Es la excusa perfecta para largarme de esta pesadilla"
"Bien, me alegra escuchar eso. Descansaremos un rato mientras conversamos y nos ponemos un poco al día. Después de todo, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos todas reunidas" terminó Azula con una sonrisa, mientras las tres viejas amigas se abrían camino a través de las imponentes puertas del Palacio Real, con Ty Lee caminando con pesar un poco más atrás de ellas.
Buscar peleas en donde participar por dinero le parecía algo muy bajo. Las artes marciales debían usarse sólo para el bien, para el perfeccionamiento personal. Para ayudar y defender a quienes más lo necesitaban.
Al menos, así lo veía Trunks. Pero esto era diferente. Haría lo que fuera necesario por encontrar a Ty Lee y saber de ella, aunque eso significara tener que rebajarse a usar su fuerza para ganar un premio en efectivo.
"Espero no tener que hacer algo así de nuevo" se dijo así mismo mientras esperaba sentado en el vestuario de los luchadores.
Todo lo que tuvo que hacer, fue firmar un documento que libraba de responsabilidades al evento sobre cualquier lesión o daño que pudiera sufrir en combate, incluso si resultaba asesinado.
La única regla era arrojar a su adversario fuera de la plataforma usando tierra control. También le recomendaron usar insultos o frases clichés antes de la pelea, todo para darle mayor espectáculo al enloquecido público.
No todo resultó como el Saiyajin lo esperaba. Cuando llegó al pueblo de Gaoling y averiguó la ubicación exacta donde se llevaría a cabo el Estruendo Tierra, le informaron que el evento no sería sino hasta el viernes por la noche, lo cual sin duda, retrasaba sus planes más de lo previsto. Él sólo esperaba que al volver con el dinero, encontrara disponible a June lo antes posible.
Él no era un maestro tierra, pero imaginó que lanzando algunas rocas o algo por el estilo le bastaría. Nunca había visto a los maestros tierra en acción. Por eso, estaba a punto de llevarse una inusual sorpresa.
"¡Chico, es tu turno! ¡Espero que ya estés preparado!" le indicó un sujeto que había entrado al vestuario.
El joven Saiyajin se puso de pie cuando escuchó su llamado. Se quitó la chaqueta, quedando sólo con su camiseta negra sin mangas y dejó a un lado su espada.
Estaba prohibido usar cualquier tipo de arma que no fueran sus manos o la tierra. Lo que no sabía, es que le pondrían a combatir desde el principio con el peleador más fuerte.
Todo formaba parte de un tipo de trampa, para que los nuevos peleadores como él, no llegaran lejos y perdieran la oportunidad de hacerse con el premio mayor.
Por otra parte, el equipo Avatar había decidido acudir al mismo torneo, con el fin de encontrar algún maestro que enseñara a Aang a controlar la tierra. Habían escuchado que los mejores maestros del Reino Tierra acudían al evento, así que pensaron que sería buena idea intentarlo.
"¡Miren chicos! ¡Asientos en primera fila! ¡Podremos ver el espectáculo mejor que el resto! Aunque me pregunto por qué nadie se sentará aquí"
La pregunta de Aang fue inmediatamente respondida, cuando una enorme roca salió disparada desde el cuadrilátero y se incrustó con gran estrépito justo al lado de Sokka, provocando el sobresalto de los tres jóvenes.
"Ehh… imagino que será por eso…" dijo el joven guerrero de la Tribu Agua del Sur.
"Déjenme adivinar… vinimos aquí a observar a un montón de sujetos rudos, lanzándose rocas unos a otros como descerebrados ¿O me equivoco?" dijo Katara con un profundo suspiro, mirando sus uñas con gesto aburrido.
"¡Pues es exactamente por lo que yo pagué, Aang!"
Un gran estruendo proveniente del cuadrilátero, llamó la atención de todos los espectadores. Se Trataba de Xin Fu, el maestro tierra anfitrión del torneo. De un fuerte pisotón, el tipo creó un enorme pilar de roca bajo sus pies, que le elevó de manera que su presencia fuese vista por la audiencia entera.
"¡BIENVENIDOS SEAN TODOS AL ESTRUENDO TIERRA VI! ¡Como la mayoría sabrá, soy su anfitrión, Xin Fu! ¡Esta noche, tendremos una serie de combates increíbles! Las reglas son simples. Sólo hay que arrojar al oponente del cuadrilátero y ganas ¡QUE COMIENZE EL ESPECTACULO!" gritó al tiempo que, de un gran salto, se retiraba a una elevada plataforma.
Ahora, la atención estaba sobre los dos contendientes que se encontraba en la arena de combate. Uno era un tipo musculoso llamado La Piedra, quien era el favorito de la edición actual del torneo. El otro, un sujeto de gran tamaño y aspecto bruto llamado El Gran Gran Hippo.
"¡PRIMER ASALTO! ¡LA PIEDRA CONTRA EL GRAN GRAN HIPOOO!" gritó Xin Fu desde su puesto.
"Escucha bien Hippo, podrás ser grande y temible. Pero no eres rival para La Piedra ¡La Piedra te derrotará en segundos!"
Por su parte, El Gran Hippo sólo contesto a las provocaciones de La Piedra con un grito salvaje, tratando de intimidarlo con su enorme tamaño.
"Ufff… lo que faltaba… hasta sus amenazas suenan a diálogos baratos de obra de teatro ¿Soy la única que se da cuenta de ello?"
"¡SHHHSS! Silencio Katara. Contigo quejándote toda la pelea, no voy a poder disfrutar nada" la mandó a callar Sokka, quien estaba sobre excitado con el show que tenía frente a sus ojos.
Acto seguido, sonó la campana que daba inicio al enfrentamiento, lo que causó que la multitud entera entrara en un estado de locura, profiriendo gritos de ánimo, emoción e incluso insultos a ambos luchadores.
La Piedra comenzó atacando. Con fuertes pisotones, provocó que trozos de roca se elevaran al aire, para luego arrojarlos a su adversario con patadas y puños.
Pero El Gran Hippo se mantuvo estático, recibiendo el castigo con su poderoso cuerpo. Los pedazos de roca no le causaron daño alguno. Por el contrario, el enorme sujeto gritaba desafiante, dispuesto a responder a la agresión.
Así, El Gran Hippo comenzó a saltar, provocando un fuerte temblor en todo el cuadrilátero y haciendo que La Piedra se tambaleara de un lado a otro, a punto de perder el equilibrio. La táctica de Hippo estaba funcionando. La Piedra se encontraba trastabillando sin poder evitarlo, retrocediendo poco a poco hasta el borde del Ring. Parecía que iba a perder.
Pero antes de caer, La Piedra usó su tierra control para crear una pequeña pared de roca en todo el borde del cuadrilátero, que evitó su caída. Luego, tomó con rapidez la placa de piedra y la arrojó directo al Gran Hippo.
¡BAAAAAM!
Sonó la placa al estallar contra el cuerpo de enorme sujeto, provocando la caída de éste. Tal vez no era nada hábil, pero lo compensaba con su resistencia y fuerza bruta, atributos que demostraba cuando se ponía nuevamente de pie, totalmente ileso.
Contrario a lo que se pudiese pensar, La Piedra era un peleador inteligente por experiencia. Se percató de que no podría ganar fácilmente siendo directo. Tenía que desestabilizar a su adversario.
Antes de que Hippo comenzara alguna de sus técnicas, La Piedra empezó a patear pedazos de roca, que golpeaban sin tregua y piedad las pequeñas piernas (en comparación del resto de su cuerpo) del enorme contrincante.
Ante el dolor que azotaba sus extremidades inferiores, Hippo comenzó a tropezar. Sin poder mantenerse en pie, cayó estrepitosamente sobre su espalda. Así, La Piedra aprovechó de dar el golpe final.
Dando un fuerte salto por los aires, el musculoso maestro tierra impactó ambas rodillas contra el suelo del cuadrilátero, lo que generó la aparición de un inmenso pilar de roca justo bajo la espalda de su desplomado adversario. Ahora, Hippo se encontraba volando por los aires, cayendo de bruces fuera del cuadrilátero.
Todo había acabado. La Piedra era el indiscutible vencedor. La multitud rugía de euforia. Todos aclamaban con vehemencia y desaforo al ganador del primer combate. Incluso Sokka parecía fuera de sí.
"¡ASÍ SE HACE! ¡LA PIEDRA LOS DESTRUIRA A TODOS! ¡A TODOOOOSS!" Gritaba el chico del Boomerang totalmente exaltado.
Y así, fueron transcurriendo el resto de los enfrentamientos, donde La Piedra terminaba siendo siempre el vencedor. Sus habilidades de tierra control eran impresionantes. Atacaba con furia y violencia a todo aquel que se cruzaba en su camino.
Su siguiente víctima fue El Hombre de La Nación del Fuego, un sujeto quien en realidad era maestro tierra, pero lo disfrazaban como si fuera un maestro fuego para hacer de él un personaje, todo con el fin de brindar espectáculo. Luego siguieron La Ardilla, El Gecko e incluso El Cazador de Cabezas, quienes fueron derrotados unos tras otros.
Finalmente, llegó un combate inesperado por todos, mucho más para el equipo Avatar. Estaban a punto de ver nuevamente a un conocido.
"¡Damas y caballeros! ¡Esta noche tenemos a un nuevo luchador! ¡PREPÁRENSE PARA RECIBIR A TRUNKS, EL SAIYAJIN!" gritó con fuerza Xin Fu.
"¿Qué? ¿A dicho Trunks?" preguntó Katara con asombro, saliendo rápidamente del estado de indiferencia en que se encontraba durante todo el evento "Pero ¿Qué se supone que está haciendo aquí? Ni si quiera es una maestro tierra"
Aang sólo se encogió de hombros. Quería observar con atención una vez más al joven guerrero en acción.
Cuando el joven Saiyajin hizo su entrada, se encontró con un enorme cuadrilátero hecho de roca pura, rodeado muy de cerca por gradas fabricadas a partir de la rocosa pared de la gigantesca cueva.
A Trunks le parecía ridículo, pero al inscribirse en el torneo, le obligaron a tomar algún sobrenombre para causar mayor impacto y ganar apoyo por parte del público. El Saiyajin fue lo único que pasó por su mente.
Dando un gran salto, subió a la arena de combate, encarando a su adversario, La Piedra.
"¡Tú, chico insolente! ¡No podrás hacerle ni un solo rasguño a La Piedra! ¡La Piedra te dará la oportunidad de rendirte, a menos que estés ansioso por conocer el verdadero dolor!"
Todos los espectadores gritaban y proferían gestos de júbilo. Por supuesto, Sokka era uno de esos espectadores. Sin duda, La Piedra era muy popular entre la gente. Poco a poco, el alboroto fue cesando y se hizo un absoluto silencio. Al parecer, todos esperaban escuchar atentamente la respuesta de Trunks.
El joven Saiyajin se percató de ello, pero no tenía idea sobre que decir. La situación le resultaba sumamente incómoda "Bueno… ehh… ¡Yo no opino lo mismo! ¡Yo… eh… soy el que va a ganar! ¡Sí, eso!"
De haber existido una mosca volando en el lugar, de seguro se habría escuchado con completa claridad.
"¿Es enserio? ¿Eso es lo mejor que sabes decir? ¡BUUUUU BUUUUU!" Abucheaba Sokka desde la gradas, mientras el resto de la audiencia le imitaba y comenzaba a hacer lo mismo. Incluso, algunos le arrojaron pequeñas piedrecitas en señal de burla y desaprobación.
Aang y Katara sólo le miraban con desaprobación. No creían que la actitud de Sokka fuese la correcta. Después de todo, conocían a Trunks y era mejor apoyarlo a él que a La Piedra.
¡BIIIING! Sonó la campana que anunciaba el inicio del enfrentamiento. Trunks se mantuvo quieto desde su puesto, asumiendo postura de combate y esperado a que su oponente hiciera el primer movimiento.
No tuvo que esperar casi nada. La Piedra comenzó a arrojarle entre puños y patadas, enormes pedazos de rocas, unos tras otros y sin tregua. Ahora, el joven Saiyajin estaba sorprendido. No entendía como aquel sujeto podía controlar la tierra de esa manera.
-Es increíble… este tipo, a pesar de tener un ki tan bajo, es capaz de usar su energía de alguna manera para manipular las rocas. Que habilidad tan extraña… no usa su fuerza física para levantarlas y arrojarlas… es más bien como que puede controlarlas…-
Pero sus ideas tendrían que esperar. Sin dudarlo, comenzó a esquivar los ataques con destreza, dando saltos laterales y volteretas, pero nada extraordinario que llamase la atención de sobre manera. Tan sólo parecía un individuo bastante ágil y con buenos reflejos, nada más.
Luego de atacarlo de esa manera, La Piedra notó que su oponente era muy rápido. Le sería casi imposible conectar un solo golpe a menos que intentara algo diferente. Entonces, girando sus pies y con un movimiento de sus manos, provocó que Trunks quedara enterrado en el suelo un poco por debajo de sus rodillas.
-¿Cómo lo hizo? Simplemente enterró mis pies- Pensaba el sorprendido Saiyajin observando hacia el suelo. La pequeña distracción, fue suficiente para que La Piedra hiciera levitar un gigantesco trozo de roca sobre su propia cabeza con muchísimo esfuerzo, para arrojarlo lo más fuerte que pudo en dirección a su atrapado adversario.
Cuando levantó la mirada, el inmenso trozo de roca se encontraba demasiado cerca. Así que por instinto, Trunks lanzó un rápido puñetazo al frente, golpeándola justo en el centro para sorpresa de todos los espectadores.
¡BAAAAAMMM! Resonó por toda la cueva, cuando la descomunal roca estalló en mil pedazos al entrar en contacto con el puño del joven guerrero. Con su fuerza bruta, fue capaz de realizar tal acción inhumana.
Por supuesto, los presentes pensaron que el joven usó tierra control para deshacerse del gran peñasco, aunque aún así, la maniobra resultaba admirable.
Sólo Aang, Katara y Sokka sabían lo que en realidad estaba pasando. Sabían lo poderoso que era Trunks y que su fuerza desproporcionada fue la responsable de tal cosa.
-Tengo que terminar cuanto antes con esto. No quiero verme en la necesidad de llamar la atención innecesariamente-
Usando nuevamente su fuerza, desenterró sus dos pies como si hubiesen estado dentro de un pequeño charco con lodo y no debajo del duro suelo rocoso del cuadrilátero. Ahora, tenía que lograr que La Piedra se acercara lo suficiente para terminar con el asunto sin levantar sospechas. Y sí que tenía una idea de cómo hacerlo.
"¡Hey, insecto! ¿Piensas quedarte allí todo el día lanzándome piedritas como una niña? ¡Demuestra que eres un hombre y acércate a pelear!" amenazó Trunks, apenas creyendo que tales palabras habían salido de su propia boca. Tal vez era la herencia oculta de Vegeta que jamás había aflorado de él.
"Eso está mucho mejor. Ahora sí habla como un guerrero de verdad" dijo Sokka, al tiempo que Katara se daba un golpe en la frente por el tonto y falto de sentido análisis de su hermano.
La multitud empezó a gritar ante el comentario retador del Saiyajin, aunque ésta no era su intención en absoluto. Sólo quería provocar a La Piedra. Y vaya que dio resultado.
"¡Nadie! ¡Absolutamente nadie le habla así a La Piedra y vive para contarlo!"
Sin poder soportar tanta insolencia, La Piedra se agachó, colocando sus dos manos sobre el suelo rocoso del cuadrilátero. De esta forma, con sus habilidades de tierra control, formó dos enormes guanteletes de piedra alrededor de sus manos, dispuesto a darle con ellos una brutal golpiza a Trunks.
"¡Ahora conocerás el verdadero dolor!" gritaba el musculoso maestro tierra a medida que corría en dirección al joven Saiyajin, que lo esperaba con una sonrisa confiada.
Justo cuando estuvo a punto de conectar su gran puño de roca en el rostro, Trunks lo esquivó girando hacia un lado, de manera que el golpe pasó a sólo milímetros de su nariz. Luego, sujetó el brazo de La Piedra con ambas manos y usando la propia fuerza de éste en su contra, giró la cadera y lo lanzó como si fuera una muñeca de trapo fuera del ring.
Obviamente, tuvo sumo cuidado de no dañarle, pero fue más que suficiente como para arrojar al sujeto estrepitosamente contra las gradas, justo al lado de donde el equipo Avatar estaba sentado.
El sorprendido público comenzó a vitorear a Trunks sin cesar. Jamás pensaron que el joven guerrero sería capaz de derrotar a la mismísima Piedra. Jamás, excepto claro, Aang y Katara. Por otro lado, Sokka lloraba la derrota de su amado ídolo.
"¡TRUNKS EL SAIYAJIN ES EL GANADOR!" anunció Xin Fu desde su puesto, mientras un enorme tejón topo limpiaba los escombros y trozos de piedra esparcidos en la superficie del cuadrilátero, preparándolo así para la siguiente pelea.
"¡Y ahora, el evento final que todos estaban esperando! ¡Trunks el Saiyajin contra la actual campeona del Estruendo Tierra! Reciban con un gran aplauso a… ¡LA BANDIDA CIEGA!"
Ahora sí aparecerá Toph. A partir de ahora, comenzaré a actualizar sólo los viernes o sábados, pues necesito algo de tiempo para seguir escribiendo.
Quiero agradecer a todos aquellos que han seguido la historia hasta el momento, especialmente a quienes se han tomado la molestia de dejarme su comentario sobre si les gusta la historia. Eso me ha motivado a continuar escribiendo. Por favor, no duden en dejarme su opinión al respecto, de verdad es algo que valoro mucho, pues me ayuda a saber que mi trabajo es bien visto por alguien más y debería continuarlo.
Nuevamente gracias, saludos.
