Declaimer: Naruto no me pertenece.
Parejas: SasukexSakura - Leve NarutoxHinata
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Instrucciones:
1.- Claramente ya hizo click en este capitulo xP
2.- Lea, en serio... ¡Con confianza! xB
3.- ¡Comente!... Con seguridad, no sea tímida/o x)
4.- ¿Sabe cerrar la ventana? xD
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-Never Think- : Diálogos y acciones
(Never Think) : Aclaraciones mías xD
º.º.º.º.º.º.º.º : Cambios de escena
Never Think: Palabras importantes
Never Think : Flash Back
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Capitulo 44 ~~~ Intentos Frustrados ~~~
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La Hokage andaba a paso lento, cansada, terminando su rutina de visitas en el hospital, maldiciendo todo el excesivo trabajo que tenía; con una Shizune al lado, tratando de relajarla y animarla.
-Me tomaré una vasija de sake- decidió, en compensación por su ardua labor.
-Pero Tsunade–sama, mañana tiene una reunión a primera hora- objetó su asistente.
-¿Y qué quieres que haga? ¿Irme a descansar como el resto de las personas?- cuestionó.
-Pues sí- respondió incrédula. ¿Acaso nunca cambiaría, ni un poco?
-Patrañas- expresó, abriendo la puerta de su oficina –Haré lo que se me dé la gana...-
-Debería reconsiderarlo, después lo lamentará- analizó, sin embargo al ver la cara desconcertada de su maestra, calló, para prestar atención a su alrededor.
-¿Estoy soñando?- fue lo único que pudo decir, al verla apoyada en su escritorio.
-¡Sakura!- gritó ahogadamente la pelinegra.
-Tanto tiempo- pronunció la aludida, tímidamente.
-¿Qué se supone que haces aquí?- preguntó la rubia, mirando hacia todos los lados, entrando definitivamente con Shizune a la habitación y cerrar la puerta detrás de ellas.
-Es una larga historia- manifestó, incomoda.
-¿Estamos en peligro?- inquirió la Quinta, preocupada.
-No, no. Nada que ver, sólo se trata de mí- explicó, mirando al suelo, indecisa.
-¿Qué cosa?- indagó su maestra, un tanto nerviosa.
-Yo, regresé... para siempre, la organización me dejó ir- confesó, contenta.
-¿De verdad? ¡Eso es maravilloso!- emitió la primera alumna de la sannin. Abrazándola.
-Por qué siento, que hay algo más difícil de decir- formuló la ojiceleste, dudosa.
-Hay una razón por la cual me vine- comenzó –Estoy embarazada- murmuró, sonriendo débilmente.
-¿Qué?- soltó Shizune, impresionada.
-Así que es eso- comentó, entendiendo toda la situación –No te preocupes, mi niña- dijo al fin, acercándose a ella para acariciarla –Todo estará bien, me encargaré de que así sea- la apoyó, rodeándola con los brazos maternalmente, respirando profundamente.
-Tengo miedo- confesó, en tono bajito, acurrucándose más en su sensei.
-Lo sé, pero no estarás sola- alentó –Mandaré una carta de agradecimiento por esto- habló feliz, por tener a su discípula en casa, sin problemas.
-¿Hará trabajo extra, shishou?- cuestionó la pelirosa, riéndose.
-Claro que no, la carta la hará Shizune- explicó divertida.
-Ya me lo temía- refunfuñó la susodicha. Aceptando.
-¿Entonces, cuántos meses tiene la criatura?- se aventuró a preguntar.
-Dos meses exactos- contestó, más aliviada.
-Ya veo, pensé que tenía más- declaró, pícara.
-Pues, al parecer sucedió cuando fueron a ayudar a Tsunami- ratificó, avergonzada.
-Y vaya que ayudó- bromeó, carcajeando sin pudor.
-¿Cómo están todos?- preguntó de pronto, con temor, melancólica.
-Pues, bien... Específicamente, Sasuke ha pedido hacer misiones largas. De hecho hace dos días llegó de una, y quería pedir otra, en la que iba a durar alrededor de tres semanas- informó.
-¿Cómo haré para verlos de nuevo?- lanzó al aire, afligida.
-Sakura, cálmate, ellos te aceptarán, se alegrarán. Es lo que más desearon lograr antes, y estoy segura que lo sigue siendo- dijo Tsunade.
-No tendré cara para hacerlo, sobretodo con él- reveló, derrotada.
-No creo que eso sea lo más importante ahora- intervino la rubia.
-¿Por qué lo dice?- cuestionó, extrañada.
-Ahora debes velar por el bien de tu hijo, Sakura, debes cuidarte para que nazca bien. Lo más importante, desde ahora es la felicidad de tu bebé. Ahora él debe ser la razón por la que sigas adelante. No Sasuke. Y eso que me cae un poco mejor que antes- aceptó entre dientes –Debes estar consciente, que dentro de ti, se esta formando un ser humano, que es el hijo de ambos. Lo debes cuidar. Te tienes que hacer el ánimo. Tienes que ser positiva- pronunció, determinante.
-El hijo de ambos... Mío, y de Sasuke... Es una parte de él- razonó, alegrándose –Está en lo cierto Tsunade–sama, tengo que estar bien, por mi bebé- declaró decidida –Pase lo que pase- finalizó.
-¡Así me gusta!- vociferó –Ahora vamos a casa, tenemos que celebrar- expresó a sus discípulas.
-Pero Sakura no puede tomar- advirtió Shizune, con la esperanza de que sólo se fueran a dormir.
-Por supuesto que no- obvió la mujer –Tomará un poco de leche- manifestó, saliendo de la habitación.
-¿Y usted qué tomará maestra?- formuló la pelirosa, entretenida.
-Sake- respondió, partiendo a casa.
-Acéptalo Shizune, ella nunca cambiará- consoló la ojijade yendo tras la rubia.
-Eso parece- suspiró la pelinegra, siguiendo a las otras dos.
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Mañana sería un largo día... Para todos.
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Despertó a eso de las diez de la mañana, sorprendiéndose por haber abierto los ojos tan tarde, ya que acostumbrada a los entrenamientos, trabajos y pesadillas constantes, era normal madrugar, y despertar apenas el sol daba indicios de salir. Pero esta vez, el cuerpo y alguien más le pedían descanso adicional, que cualquier otro tipo de actividad.
-Buenos días, Sakura- saludó Shizune, trayendo el desayuno.
-No te tenías que molestar- expresó, recibiendo la bandeja.
-Es lo menos que puedo hacer. Te tienes que alimentar bien- recordó alegre.
-Gracias- emitió, tomando un poco de jugo.
-A todo esto, Tsunade–sama, dijo que fueras a un chequeo medico, y que a eso de las dos de la tarde, estuvieras frente a su oficina- informó, algo complicada.
-¿Por qué?- cuestionó intrigada.
-Es la hora en que citó a tu antiguo equipo para decirles que regresaste- expuso, titubeando.
-¡Qué!- chilló perturbada –Pero todavía no estoy preparada- argumentó.
-Lo sé, cálmate- habló –Aún así, si no lo hacía ella, tú no te hubieras animado, y siendo realistas es mejor acabar con todo el tema de una vez, para que estés en paz los siguientes meses- analizó.
-Es cierto- aceptó –De acuerdo, ahí estaré- confirmó, entre nerviosa y ansiosa.
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El estar citado junto a sus viejos compañeros, era algo que a Naruto le hacía pensar, pues en el último tiempo no había hecho muchas misiones con ellos, no en las que estuvieran todos juntos.
Le era extraña esa situación, sobretodo porque la ojiceleste frente a él, todavía guardaba silencio respecto a la información que les quería entregar.
-¿Sucede algo?- preguntó Kakashi. No por saber, si no, para facilitarle el hecho de cómo empezar.
-Pues sí, algo que les incumbe a todos ustedes- declaró, todavía insegura de hablar.
-¿De que se trata?- cuestionó el Uzumaki, confundido.
Ella los miró a todos fijamente; Sakura había llegado hace cinco segundos y ahora aguardaba tras la puerta, igual o más nerviosa que la rubia.
-Pues verán- empezó diciendo –Mientras más rápido sea, todo mejor- recapacitó más para sí –Así que, adelante- expresó sin rodeos; con una presentación mucho más breve de la que pensó.
Y todos voltearon a ver. Unos más interesados que otros.
-Hola- fue todo lo que dijo. Y eso bastó para causar un caos en los cuatro hombres presentes.
-¡Sakura–chan!- gritó el rubio. Eufórico por tal aparición.
Los otros tres, guardaron silencio. Cada uno por diversas razones.
Fue el mismo Uzumaki, quien la abrazó primero, levantándola energéticamente.
-¿Nos vienes a ver?- preguntó emocionado, sin soltarla.
-No exactamente- contestó, algo mareada por el zarandeo.
-Por asuntos privados, y personales, que no vienen al caso, Sakura se quedará aquí. Durante un tiempo- les informó la Hokage serena. Aparentemente la noticia no fue tan difícil de recibir.
-¿Te quedas?- repitió confusamente alegre.
-Sí, Naruto. Me quedaré un tiempo- confirmó, soltándose de su agarre.
Y, probablemente aquel hiperactivo quería seguir vociferando, delante de ella, pero fue sacado abruptamente del frente por el peliplateado, que ocupó su lugar.
-¡Vaya sorpresa que nos has dado!- exclamó, un tanto animado; con su habitual pasividad.
-Vine a cobrarle lo que le dije, ya tendremos tiempo para entrenar, y derrotarlo en cuestión de segundos, sensei- comentó divertida. Tratando de buscar comodidad entre tanto alboroto.
-¡Oh, ya veremos!- expresó sonriente –Me alegro de que estés aquí, todos te necesitaban- susurró muy bajito, sólo para que su alumna estuviera al tanto –Bueno, me iré, tengo cosas que hacer- avisó, para luego irse con su distinguida rapidez.
-Sakura- escuchó decir, y su vista se enfocó, en su pintor favorito.
-Sai- contestó, caminando un poco para abrazarlo.
-Parece un sueño- musitó, abrazada a ella.
-Resígnate, pues no lo es- le habló risueña. Respirando más calmada.
Estaba contenta por el recibimiento de ellos. Sin embargo, le faltaba el más involucrado en su vida.
-Sasuke- balbuceó, cuando se separó del anbu.
Y como era de esperarse, el poseedor del sharingan se mantuvo distante, con suerte la miró a los ojos. Con suerte se movió de dónde estaba.
-¡Bueno, bueno hay que ir a celebrar!- intervino el rubio, tomando de la mano a la chica –Tenemos que aprovechar el tiempo- expresó, haciendo una seña a la Hokage –Gracias vieja, nos vemos- se despidió saliendo de ahí con la muchacha y el pintor.
La Gondaime, se quedó suspirando, tratando de aliviar la furia por el apodo que el Uzumaki acostumbraba a ocupar con ella. De reojo miró al Uchiha que seguía ahí.
-¿Sabes? Nadie dice que la perdones, ni que hagas como que nada pasó, pero si que seas capas de volver a compartir; por simple compañerismo... ¿Es lo mínimo no? Ella hizo eso y más, cuando tú, ex–renegado, volviste después de años, de años- recalcó. Mirando un par de pergaminos.
-Hmp- emitió, caminando hacia la salida.
-Será mejor que decidas pronto qué hacer- sugirió –A veces, el tiempo no ayuda- sentenció.
Tras terminar de decir aquello, sintió que la presencia de él se esfumaba del lugar.
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Después de comer el indiscutible y tradicional ramen por elección del rubio, hablaron sentados en una azotea, poniéndose al día con sus vidas. Sin embargo Sakura se mantuvo cautelosa en decir parte de lo que había vivido en esos meses, mucho menos comentó su situación médica, simplemente se dedicó a escuchar a sus amigos, y decirles que por su parte, todo había ido bien. ¿Qué más podía decir? Si ni siquiera tenía el valor de decirles el por qué de su regreso.
Tres horas más tarde, Naruto se despedía. Y para decepción de la pelirosa, el Uchiha nunca se apareció entre ellos para compartir su llegada. Al parecer, las cosas sí que serían complicadas.
Inhaló profundo, tenía el valor y la determinación para seguir, fuera lo que fuera, saldría adelante.
Ya lo tenía claro.
Se fue a la casa de su confidente, esperando un momento más pacifico para hablarle.
-¿Qué ocultas?- inquirió él, dentro de la vivienda, mirándola fijamente. Pues se había dado cuenta de que algo pasaba. Algo suficientemente serio para que la Hokage y ella lo callaran.
-Nada malo, supongo- respondió, sumida en una inseguridad tremenda. Era el momento de decirle.
-¿Entonces?- volvió a presionar. Aún así, ella no tenía el valor para contarlo.
-Creo que, podrás entender mejor, con esto- dijo al fin, pasándole un papel arrugado.
Sai la miró confundido, antes de tomar aquello y estirarlo para mayor visibilidad.
-Mierda- musitó, después de comprenderlo mucho mejor.
-Si vas a retarme, hazlo ya. Me cansa escuchar un sermón largo- explicó, desviando la mirada.
-No, no tengo por qué, lo que sí, me gustaría matar al Uchiha, pero creo que eso no me corresponde- emitió, menguando una sonrisa resignada.
-¿Estás decepcionado?- cuestionó al borde de las lágrimas.
-No, no feita. Es sólo que simplemente causa impacto, pero no quiere decir que me sienta decepcionado, al contrario, me siento feliz, en tu vientre esta una criatura que es parte de ti. Eso me alegra muchísimo- reconoció, enmarcando con sus manos la cara femenina –De verdad, es lo más lindo que he sabido- aceptó, sonriéndole con sinceridad.
-Gracias- pronunció, sin poder evitar llorar, abrazándolo con fuerza.
-Qué sensible estás- advirtió, acariciándole sus largos cabellos rosas.
-Cállate- respondió en seco, apretando más de lo debido su torso.
-Me lastimas- manifestó segundos después, sintiendo que podría fracturarse una costilla. -Qué cambiante- balbuceó impresionado, cuando se alejó un poco.
-¿Dijiste algo?- inquirió, mirándolo retadoramente.
-Nada- fue lo único que articuló, un tanto nervioso.
-Quiero comer algo dulce- comunicó, olvidando el tema anterior.
-No tengo nada dulce- contestó, sentándose.
-Pues quiero algo dulce, ahora- insistió, frunciendo el ceño.
-De acuerdo- aceptó, levantándose –Quédate aquí, vengo de inmediato- le dijo, saliendo de casa.
Sakura sonrió, no sabía con exactitud cuándo venían los antojos, y si le iban a venir a ella, lo que sí sabía, es que podría comer un poco más de lo que se permitía antes.
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Al día siguiente, todos fueron llamados al medio día, para dar a conocer una nueva misión. Tanto Naruto, como Sasuke y Sai, se presentaron a la hora.
Sakura llegó veinte minutos tarde, disculpándose algo avergonzada.
-Bueno, recapitularé- expresó la rubia –Irán a entregar unos objetos sagrados al país del agua. Serán ocupados para la celebración del matrimonio de la única hija de terrateniente. Es el regalo que Konoha les ofrecerá, así que espero que tengan cuidado. En el camino, nos avisaron de un par de ninjas que intentan sabotear todo tipo de envíos hacia el país. Grupos revolucionarios. Nunca faltan- comentó hastiada. Entregándole a cada uno, un obsequio para proteger –Sai, serás el líder- anunció.
-Sí- aceptó, tranquilamente.
-Bien, pues, vayan a arreglar las cosas y salga de inmediato- emitió la mujer.
Media hora después, todos se encontraban en la salida de la aldea, para partir.
-Que genial, todos reunidos. ¡Ah, viejos tiempos!- exclamó Uzumaki satisfecho.
Los demás, miraron al hombre de reojo, cada uno en sus propias nostalgias.
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Ya habían pasado la mitad del camino, y no se habían detenido. Sakura, que iba de las últimas, hacia un esfuerzo superior al resto para seguir el ritmo, algo que notó el anbu, y como ayuda, se puso a su lado para apoyarla y cuidarla, si alguna situación imprevista se presentaba.
-Estoy bien, Sai. Avanza, ¿quieres? No quiero que nos pregunten por qué vamos tan atrás- discutió.
-Si le decimos que apestan, ¿se lo creerán?- opinó, bromista. Tratando de no rebatirle.
-Sólo Naruto- respondió sonriendo. Aceptando su compañía.
No pasó mucho tiempo después de esa frase, para que fueran atacados desde el cielo.
Se separaron, tratando de cubrirse con algunas ramas, pero la vista aérea era mucho más amplia de las que ellos tenían; el ataque vino de nuevo, una lluvia de shuriken's los hizo salir y quedar al descubierto. Una ola de ataques vino en seguida, y ellos los evitaban o enfrentaban como podían; dejaron los bolsos en el suelo, y ya con más agilidad, empezaron a contraatacar.
Fueron quince minutos intensos, en los que acabaron con doce ninjas, para sólo quedar uno, que se escondía a la perfección. Todos a la defensiva, esperaban ver por dónde aparecería.
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-¡Sakura, cuidado!- gritó el pintor, al ver como un par de kunai's iban directo a su espalda.
-Mierda- masculló, sin voltear, prefiriendo que le dieran ahí, a tratar de detenerlos, no quería exponer su vientre, sabiendo que podría estar en riesgo de sufrir algún golpe.
Más, nunca llegaron a tocarla.
Uno fue desviado, y el otro dio en la persona que causó el desvío: Sasuke.
El brazo ensangrentado del Uchiha, aun con el kunai incrustado, hizo un chidori para acabar, rápidamente, con el que quedaba.
Cayó el último, y todo se volvió silencio. Las respiraciones, algo entrecortadas, eran las únicas que se escuchaban... ¡Vaya pelea que habían dado! En verdad fue algo inesperado y complicado. Enemigos muy capaces y difíciles de derrotar.
-¿Estás bien?- preguntó Sai, bajito.
-Sí- expresó en seco, tranquilizando su acelerado corazón.
-Uchiha, ¿nada grave?- cuestionó más firme.
-Nada- emitió, sacándose el arma, para tirarla.
-Déjame revisarte, puede que tenga algún veneno- intervino la pelirosa.
Él simplemente, estiró su brazo hasta que las manos de ella pudieran analizar la lesión y la sangre; y tras aplicar un poco de chacra, y utilizar unos vendajes, terminó.
-Estarás sanado en un par de horas- informó, sonriendo tímidamente.
Ella no esperó que le agradeciera abiertamente, pero si a su manera. Sin embargo, todo lo que hizo fue darse media vuelta, y volver a sostener el bolso que portaba durante el viaje.
No dijo nada... ni siquiera hubo una mirada.
¡Se sintió tan mal!
-Sé que sonará como si lo estuviera excusando, pero, dale tiempo- expresó el anbu, entregándole su equipaje –No es fácil para él, Saku, está herido- emitió, arreglando sus cosas.
-¿Y, acaso yo no?- inquirió con tristeza.
-Tú también, pero me tienes a mí, y a varios más. En cambio Sasuke, no quiere recibir ayuda de nadie- explicó, poniendo una mano sobre la cabeza de ella, y revolverle, sólo unos instantes, los cabellos –Muy bien, sigamos- vociferó después de aquello.
-¡Vamos!- secundó el Uzumaki animado –Falta poquito- comentó, empezando a correr.
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Al llegar, ofrecieron los objetos al señor feudal. Se quedaron a la ceremonia de matrimonio, viendo a la prometida avanzar hasta el altar; hasta un novio de lo más feliz, esperándola.
-Me recordó al mío- expuso Naruto, camino de vuelta.
-Debió de haber sido muy bonito- comentó al aire la mujer, recibiendo una sonrisa de respuesta.
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Tras llegar a Konoha, se dirigieron de inmediato hasta la Hokage para entregar el informe.
-Al parecer sí que eran fuerte oponentes- emitió Tsunade, tras analizar la misión.
-¿No estaba segura?- cuestionó el azabache, frunciendo el ceño. Disgustado.
-Los reportaron como simples vándalos, pero me quise asegurar con ustedes, más que mal, era importante que llegaran los obsequios. Es un signo de amistad que tenía que estar- explicó.
-Bueno, pero no fue nada que no se pudiera derrotar- manifestó positivamente el ojiceleste.
-Lo que sí- empezó diciendo el líder –Sakura estuvo un poco lenta y baja de chacra, creo que le vendrían bien unas vacaciones- se atrevió a decir. Conciente de las repercusiones.
Y ella lo fulminó con la mirada. Tragándose toda la furia y desconcierto que sentía al escuchar eso.
-¿Es cierto eso, Sakura?-preguntó la rubia. Arqueando una ceja.
-Sí, supongo que sí- concedió, quitándole importancia al asunto. Pensando en como matar a Sai.
-De acuerdo. Entonces, no seguirás haciendo misiones, sólo trabajarás en el hospital- determinó. Percibiendo como su alumna endurecía sus facciones para reclamar.
-¿Qué?- inquirió el rubio primero -¿Por qué tan drástica, abuela? No es para tanto tampoco- admitió.
-Es lo mejor. Necesitas descansar... y lo sabes- recalcó, mirándola desafiante.
Sakura tragó pesado, para aceptar sin protestar. Lógicamente, no estaba en condición de hacerlo.
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Aquel vago tema, se ganó la confusión de Naruto, pero por sobretodo, la curiosidad del Uchiha.
¿Qué era lo que escondía Sakura? De alguna manera... Lo quería a averiguar.
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~~~ Lα Cαí∂α ∂єℓ Tιємρσ ~~~
By: eLiihxsan
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Hola, qué tal? Yo apareciendo! Sí, lo reconozco, no estoy actualizando en un periodo decente, pero creo que tampoco me he demorado tanto... supongo (Hey fueron sólo 26 días e.e), me he demorado más, no es cierto? xD. Bueno, nada más agregar que la historia ya esta en su etapa final, un par de capítulos y será el fin. Siento nostalgia al pensar eso x).
Con respecto al capitulo, era lógica una reacción así, con todos los personajes, en especial con Sasuke, que claramente está herido; no iba a aceptar de buenas a primeras el regreso de ella. Así como la efusividad del rubio, y también la alegría y a la vez desinterés de Kakashi, etc. Y bueno, al igual que ustedes estoy intrigada de cómo lo hará para averiguar lo de Sakura, o, cuándo se enterará ¡Oh sí, pudiera saberlo! Ya, claro que lo sé xD! Sólo espero me tengan paciencia :).
Agradecimientos: A todas las personas qe pasan, leen, comentan y me tienen una paciencia de los mil demonios! Muchas gracias de verdad =). Se aceptan cumplidos, y advertencias de muerte por la demora de publicación, xDD!
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Avance: (...) -¿Quieres un poco más de pastel?- preguntó su acompañante. -No, no gracias, engordaré- contestó sonriente. Sin dejar de anhelar el trozo. -Vamos, Saku, no se notará- expresó divertida, entregándoselo al fin. -Tienes razón- aceptó dichosa, comiendo alegremente. -Quisiera saber algo- comentó segundos después. Tomando su jugo, con absoluta tranquilidad. -¿Que cosa?- inquirió sin mucho interés. ¡Disfrutaba aquel bizcocho! -¿Cuántos meses tienes de embarazo?- soltó, mirándola atentamente. -Hinata... yo, pues- pronunció nerviosa. (...)
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Se cuiidaan :D
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PD: Disculpen la falta de ortografía, si es que hay :B (en proceso de mejoramiento n.n)
PD2: Queda poquito para el final D=
adioo~
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eLiihxsan; ( & compañiiah xDD )
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