Declaimer: Naruto no me pertenece.

Parejas: SasukexSakura - Leve NarutoxHinata

Instrucciones:

1.- Claramente ya hizo click en este capitulo xP

2.- Lea, en serio... ¡Con confianza! xB

3.- ¡Comente!... Con seguridad, no sea tímida/o x)

4.- ¿Sabe cerrar la ventana? xD

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-Set fire to the rain- : Diálogos y acciones

(Set fire to the rain) : Aclaraciones mías xD

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Set fire to the rain: Palabras importantes

Set fire to the rain: Flash Back

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~~~ Lα Cαíαєℓ Tιємρσ ~~~

By: eLiihxsan


Capítulo 45 ~~~ Obligada Indiscreción ~~~

Ella siempre supo, que todo se sabría, tarde o temprano.

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-¿Quieres un poco más de pastel?- preguntó su acompañante.

-No, no gracias, engordaré- contestó sonriente. Sin dejar de anhelar el trozo.

-Vamos, Saku, no se notará- expresó divertida, entregándoselo al fin.

-Tienes razón- aceptó dichosa, comiendo alegremente.

-Quisiera saber algo- comentó segundos después. Tomando su jugo, con absoluta tranquilidad.

-¿Qué cosa?- inquirió sin mucho interés. ¡Disfrutaba aquel bizcocho!

-¿Cuántos meses tienes de embarazo?- soltó, mirándola atentamente.

-Hinata... yo, pues- pronunció nerviosa.

-Está bien, olvida lo que dije. Perdón- corrigió sinceramente, algo avergonzada.

-No. Discúlpame tú, debí de haber confiado un poco más en ti- aceptó, fregándose los ojos.

¿Cómo es posible que cada cosa que hiciera estuviera mal? No hacía nada acertado.

-Cálmate, de verdad. Es tu vida, y sé que debes tener tus razones- comentó tranquila.

-Cuatro- dijo, después de respirar un par de veces –Hace un par de días cumplí cuatro meses- soltó.

-Felicidades- expresó de lo más contenta.

-Gracias- emitió con timidez –¿Cómo lo supiste?- inquirió con duda.

-Se me hizo algo evidente. Trabajo con niños, y el ver constantemente a las madres de ellos, hace que pueda identificar a las que lo serán. Además, los primeros días en que llegaste, después de aquella misión con tu antiguo equipo, Naruto dijo que sólo trabajarías en el hospital- manifestó.

-Sí, me acuerdo. Me estuvo preguntando todo el camino a casa el porqué de la decisión de Tsunade–sama. Creo que Sai lo tuvo que molestar para que discutiera con él y se olvidara del tema- memoró.

-Naruto estaba realmente preocupado, se lo cuestionó un par de días, y me lo comentaba repetidas veces, pero él también creía que tú le debías decir lo que te pasaba- pronunció con calidez.

-Era, y es, completamente difícil de explicar... hasta de aceptarlo para mí- se excusó afligida.

-Debo entender que Sasuke no lo sabe, entonces- supuso entendiendo lo complicado del asunto.

-No. Cuando nos despedimos en la organización, lo traté fríamente, le dije que siguiera su vida y se olvidara de mí. Que si me quedaba era porque no lo quería demasiado. Y ahora, no tengo cara para mirarlo, ni para reprocharle su indiferencia. Ni para contarle sobre mi estado- soltó con tristeza.

-Pero tiene derecho a saberlo, es el padre- obvió, bebiendo de su vaso.

-¿Naruto lo sabe?- cuestionó de improviso. Haciéndose la idea de hablar con el rubio.

-No. Yo sólo tenía sospechas. Ya te dije, estoy rodeada de lunes a viernes de niños, conozco a sus madres, las miradas que colocan al ver a sus pequeños corriendo hacia ellas, es casi la misma cara que tú colocas al ver algo dulce- explicó divertida.

-Hinata- susurró amurrada –Qué mala eres- comentó, haciéndose la enfadada.

-De acuerdo- le dijo, parando de reír –Creo que lo sabía, porque... Yo también estoy esperando- confesó al fin, sonriendo ampliamente. Con el rubor en su rostro.

-¿En serio?- preguntó asombrada.

-Sí, bueno, el resultado de la prueba de sangre, me la darán en tres días más, pero ya me hice un test de embarazo y me salió positivo- declaró emocionada.

-¡Oh, muchas felicidades!- exclamó, abrazándola fuertemente.

-Gracias, Sakura- respondió, más calmada.

-Es algo loco y extraño, que ambas lo estemos, pero, me siento más tranquila así- confesó inocente.

-Un apoyo mutuo, no hay duda- aceptó para luego mirarla fijamente –Ahora bien ¿quién más sabe de tu estado?- cuestionó pensativa.

-Pues Tsunade–sama, Shizune, Sai, y ahora último Kakashi y tú- numeró con sus dedos.

-Ya veo- emitió analizando –¿Le piensas decir a Naruto?- quiso saber.

-Sí, claro, pero primero quiero que lo sepa Sasuke, antes que lo sepan las demás personas. Tampoco quiero que piense que no lo tomé en cuenta en esta noticia- explicó.

-Sí, me parece muy entendible- admitió –Por mi parte, no saldrá nada- prometió segura.

-Lo sé- contestó confiada –Bien, se hace tarde, regresaré a casa- dijo, despidiéndose –Avísame cuando tengas los resultados de la confirmación- le recordó, saliendo de la vivienda.

-Por supuesto- accedió –Adiós- emitió, moviendo la mano. Manteniéndose ahí hasta perderla de vista.

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Los días pasaron de manera rápida para Sakura, y eso de alguna forma la aterraba, pues su tiempo se acortaba para decirle todo a Sasuke.

En aquel último tiempo lo había visto muy seguido; ya sea en la calle, en el hospital o cerca de Naruto, que a penas la veía, partía a saludar. Y a pesar de eso, con suerte la miraba, y ella con suerte le podía sonreír como si nada. ¿Cómo hacerlo, si con cada desprecio parecía hundirse más en su angustia interior? ¿Cómo hablar con él, si la evitaba a la perfección?

En esos momentos, solamente esperaba llegar a casa de su amigo para desahogarse.

-¡No sé qué hacer!- exclamó agobiada, llorando, otra vez.

-Feita, cálmate, por favor- le habló suavecito, acariciándola –Sabes que Uchiha es un bruto, que ahora está con el orgullo lastimado y que su mejor defensa es ser indiferente- le excusó.

-Así nunca le podré decir lo que pasa- soltó entre sollozos –¡Lo odio!- chilló, gimoteando.

-No seas extremista, Saku- pidió paciente.

-¡No te metas!- gritó, luego de fulminarlo con la mirada.

Sai calló, queriendo proteger su integridad física. Segundos después suspiró complicado.

¡Aquello era simplemente un lío! Sobre todo por el hecho de que esos dos se amaban, ¿Por qué simplemente no dejaban atrás las inseguridades y orgullo, para vivir en paz?

-Es hora de, hacer algo- pensó decidido.

No acostumbraba a meterse en los problemas de ella, pero estaba consciente de que si todo seguía tal cual, él iba a ser uno de los principales afectados.

Después de todo, el anbu no era el culpable de los cambios hormonales y sentimentales de la pelirosa.

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Aquel día había sido muy extraño. De partida, no había visto a Sai desde hace ya una semana, y cuando se lo encuentra en el hospital, él sólo le dirige un cálido, pero muy corto saludo, para seguir su camino. En segundo lugar, Tsunade la libera antes del trabajo sin argumentos de peso, siendo consciente de que aquel día le tocaba hasta bien avanzada la noche. Y ya con aquello, quiso ir a visitar a Hinata, pero sólo la vio entregando a sus alumnos a las respectivas madres, pues después se excusó, diciendo que aquel día Naruto llegaba de una misión, y aprovecharía para decirle sobre su embarazo. Lógicamente la pelirosa entendió el no poder compartir la tarde con su amiga, así que, sólo le quedó el hecho de pasar la tarde en casa.

-Por lo menos tengo un par de pasteles guardados- se consoló entrando a la cocina.

¿Qué más podría hacer? El estar acostada y comer algo dulce, parecía un panorama placentero.

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Se paseaba por todos lados, pensando algo, que en realidad no la llevaba a ninguna parte, sin embargo las personas a su alrededor parecían de lo más tranquilas, ajenas a su dilema.

-¡No quiero! ¿Por qué yo?- cuestionó histérica.

-Tú viste ese informe, estás enterada, le tienes que decir- explicó sin dejar de sonreír.

-¡Fue una trampa! Tú pusiste la ficha en mis manos- se defendió enfurecida.

-Da igual. Lo sabes, debes hacerlo. Te matará si se entera que no le contaste, ¿lo has pensado?- habló sin titubeos, haciendo que la mujer frente a él tragara pesado.

-¿Por qué no se lo dices tú?- inquirió, mirándolo asesinamente.

-No soy tan impertinente como tú- aclaró con simpleza.

-En eso tiene razón, zanahoria- intervino un tercero, sin ocultar su risa.

-¡Calla tiburón, deberían de apoyarme!- chilló molesta.

-No- expresó Juugo –Debemos entender que, si hay un anbu, y un integrante del clan Hyüga en esto, significa que es importante que lo hagas- dedujo pacificadamente.

-¿Por qué ella no le dice?- inquirió más calmada, cruzando los brazos, obstinada.

-Ya lo ha intentado, pero Sasuke se ha negado a escucharla desde que llegó. Si se lo dices tú, de esa forma tan casual, lo sabrá, con la ventaja de que nadie saldrá perjudicado, pues con nadie se tendría que enojar si sólo se confundieron las fichas médicas- analizó Hinata, tomando un poco de agua.

-¿Y era necesario un chantaje?- preguntó molesta.

-Sí. Desde que dijiste: "No se lo podemos decir a Sasuke–kun"; si no, no hubiéramos aparecido- pronunció el pintor, con poca paciencia. Aquella pelirroja le era fastidiosa.

-Aun así, es ilegal sacar fichas ajenas, ustedes son los que están en aprietos- razonó triunfante.

-Te equivocas. Hokage–sama nos dio la autorización de sacarlas- informó la ojiperla.

-Entonces, todo esto fue un plan- concluyó al fin. Impresionada.

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Karin iba caminando hacia el hospital, no sabía para qué, pero Tsunade la había llamado.

Ella, ahora como una buena kunoichi, no dudo en asistir al pedido.

-No creo que sea para nada malo, no he hecho nada- se dijo preocupada.

Entró distraída, mirando a su alrededor sin mucho éxito de encontrar a la rubia autoridad por ahí. Tras pocos segundos se acercó a una enfermera para explicarle su situación.

-De acuerdo. Sígame- indicó, llevándola a una sala aparte –Espérela aquí- dijo, retirándose.

Aquellos cinco minutos le parecieron eternamente aburridos, sentada en un sillón blanco, con paredes de tonalidades claras, y sin nada concreto que hacer.

Es por eso, que al sentir el ruido de la puerta abrirse, se despertó de toda realidad.

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-¿Qué haces aquí?- espetó al anbu que la miraba con su falsa sonrisa.

-Oh, pues la Hokage me dijo que te entregara tu ficha para actualizar los datos- expresó.

-¿Sólo por eso me mandó a llamar?- cuestionó extrañada.

-¿Habría otra cosa por la cual llamarte?- preguntó expectante.

-No, claro que no- emitió con rapidez para abrir la carpeta y verla generalmente –Oye, pero yo no estoy embarazada- le inquirió –Te equivocaste de carpeta –le dijo –Esta es de una tal Haruno Sakura- soltó, para luego pensarlo más a fondo –¡Qué!- gritó histérica.

-¿Oh, dijiste algo?- dijo el anbu –No te escuché desde que me dijiste que me equivoqué de carpeta. Toma la fui buscar de inmediato- explicó pasándole la suya –¿Sucede algo?

-No, nada. Más tarde vuelvo- fue todo lo que dijo saliendo disparada de ahí.

-Claro- lanzó al aire, sonriendo –Gracias por todo- emitió, viéndola salir del hospital a toda prisa.

-Hay que ver si lo dirá- expresó una reciente presencia femenina.

-Sí- afirmó –Sigámosla- indicó, partiendo detrás de la mujer.

Segundos después, ya estaban dónde pensaban. En la mansión Uchiha. Listos para intervenir.

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-¡Es absurdo! No merezco pasar por esto- chilló al borde de la desesperación.

-La Hokage estaría muy agradecida con tu labor- apuntó el anbu.

-¡No hables como si fuera una misión!- volvió a gritar.

-Lo puedes tomar así- comentó Hinata parándose –De igual modo, tienes que hacerlo. Sasuke estará aquí en pocos minutos- comunicó, yendo a la salida con el pintor.

-Estaremos siguiendo toda la situación- fue lo último que dijo Sai para desaparecer con la ojiperla.

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Dio un paso. Y se encontró en el terreno que una vez habitó con toda su familia. Nunca se imaginó que su vida sería de esa forma. Si le hubieran dado a elegir, él se habría ido para aquella opción de vida que le prometía alegrías y tristezas, triunfos y derrotas, amor y sufrimiento, pero por sobre todo, lo que para Sasuke tenía importancia: Una familia. Sí, así tal cual. Tenía claro que todo podía variar, con el hecho de cómo es que tus padres te crían. Y él no alcanzó a terminar ese proceso. Es por eso que erraba tanto. Sobre todo con ella, en ese aspecto. Él aprendió su propia definición de alegría, de tristeza, de triunfos y derrotas, de sufrimiento… pero no de amor. Porque para eso necesitaba ser amado también. Y eso era algo que no había sabido identificar.

Hasta que la conoció. Y aunque sabía que su amor de niña podía cambiar, el simple hecho de que existiera una posibilidad, le incomodaba. Él la alejaba, pero también la acercaba al protegerla.

Él siempre la reconoció como a una persona cercana, por eso le agradeció cuando se marchó de la aldea... Ella le había mostrado parte de lo que podría haber sido su vida. Y aunque era extrañamente encantadora la sensación; el pensar que la tuvo en sus manos, el pensar que la pudo haber vivido de igual forma... lo hacía volver a donde estaba: Entrenándose para obtener venganza.

Y con aquello en su mente adolescente, se fue. Dejó atrás todo, sus raíces, a su equipo, a ella. A la promesa de amor y felicidad que le ofrecía.

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Sonrió irónico. Todo fue una jugada del destino. Eso calzaba bastante para el pelinegro.

Cuando todo estuvo listo para regresar, no pensó jamás que la primera persona que vería sería a ella, menos imaginó su actuar indiferente. Le sorprendió. Todo. Desde su cuerpo hasta su increíble poder. Sus ojos parecían hipnotizados cuando la veía. Y nunca esperó que su cuerpo haya actuado por impulso cuando la besó. Menos que aquel tacto le gustara, y que a pesar de todas sus ideas y metas, se diera un espacio para, esta vez, sentir lo que había pospuesto desde años.

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Su maldito orgullo nunca lo dejaba actuar. Y no sólo eso, su miedo tampoco lo dejaba escuchar.

Estaba envenenado. Casi podrido. Y era su culpa. Sólo de él.

Tuvo oportunidades de cambiar, de estar bien, tranquilo, feliz. Y las rechazó.

La rechazó. Importándole nada las consecuencias.

¿Cuáles? El maldito hecho de que, años después, se enamoró de ella.

La maldita situación de que, tiempo después, ella lo botó a él, de igual forma.

El maldito sentimiento que, todavía persistía dentro de su mente y corazón. Que no quería abandonar.

La amaba, de una manera bruta, torpe, pero sin duda real, sincera, y casi enloquecedora.

¿Cómo decirle aquello? ¿Cómo mirarla, abrazarla, y decirle que la amaba, y que nunca la podría dejar de amar, porque era la luz de su vida? ¿Cómo sacarse ese peso de encima, sin sentirse tan miserable?

No. No había opciones. O quizás sí. Pero no eran de su agrado.

¿Permanecer distante, frio y desinteresado? Claramente no era lo que quería.

Pero era lo que salía espontáneamente de él. Así estaba acostumbrado a actuar.

Y eso lo estaba matando lentamente. De verdad quería estar con ella. Pero todo eso, iría contra su naturaleza orgullosa y pedante. Quería cambiar. Estaba dispuesto, pero tenía pánico a la respuesta negativa de ella, que simplemente prefería mantenerse al margen de todo.

Todavía no encontraba aquella chispa que impulsara a su corazón a correr tras ella.

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Gruñó al salir de sus pensamientos, sintiendo el débil, pero aun perceptible, aroma de ese pintor que tanto detestaba. Apuró sus pasos, preguntándose el motivo por el cual, aquel hombre, habría rondado sus terrenos. Alzó la vista, encontrándose con la puerta de su mansión. Sin más, entró.

Divisó a las tres personas, notoriamente tensas y hasta nerviosas, haciéndole bufar hastiado.

-¿Quién de ustedes me dirá qué hicieron ahora?- interrogó sin rodeos.

-Relájate, no es nada malo, supongo- bromeó Suigetsu, aunque su risa fue disminuyendo conforme pensaba mejor la situación que se iba a dar en escasos minutos.

-¿Y bien?- apuró el Uchiha, a lo que, los otros dos hombres, miraron a la mujer.

-Verás Sasuke, hoy fui al hospital, y bueno, fui por petición de la Hokage, ya sabes, ahora tenemos que obedecer para quedarnos, entonces fui tempranito. Y llegué, y esperé y nadie me decía nada, así que pregunté a una enfermera, y ella me envió a una sala, espere mucho, muchísimo, de verdad me aburrí, y fue luego de grandes minutos cuando ese feo de Sai apareció por la puerta...- contó.

-¿Sai?, no entiendo ¿Qué tiene que ver él?, puedes ser más directa Karin- ordenó molesto.

-Zanahoria, lo confundirás si le cuentas todo lo que pasaste- regañó el Hozuki.

-Sólo ve al objetivo que tienes que decir, así todo será más rápido para todos- aconsejó Juugo.

-Es que, ¿Por qué yo? Me da miedo decirle a Sasuke- confesó, casi gimoteando.

-Estoy presente, pueden parar de hablar como si no estuviera y decirme- espetó al borde del enojo.

-Zanahoria dile, es tu deber- indicó Sui.

-¡Insisto en que fue una trampa de esa bestia de ninja!- recalcó frustrada.

-Sólo dilo, mujer- expresó Juugo, pasible.

-¡Por qué no se lo dices tú!- gritó ofuscada.

-¡No chilles, fea!- respondió Sui.

-¡Fea tu abuela!- vociferó perdiendo el control.

-¡A quién vienes a insultar, cara de rana!- devolvió.

-¡Me quieren decir qué rayos pasó!- alzó la voz autoritariamente el poseedor del sharingan.

-¡Pues que tu rosadita está embarazada!- siguió gritando la mujer, igual de fuerte.

-¡Hey, no te refieras así de Sakura, tonta!- reprochó Sui.

-¡A quién le dices tonta, imbécil!, ¡Sasuke, mira como me trata!- clamó para obtener atención.

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Y fue ahí, cuando todo estuvo en un silencio sumamente inesperado.

-¿Sasuke?- cuestionó Sui, tragando pesado, viendo como el susodicho no se movía, ni respondía.

Tanto Juugo, como sus otros dos compañeros, se alejaron, esperando lo peor.

-Karin- pronunció, haciendo que la chica sintiera su posible pronta muerte -¿Estas segura, de lo que dijiste?- preguntó, con la cabeza gacha, y con sus ojos cerrados, pensando. Quieto.

-Sí- afirmó rápidamente, nerviosa –Me pasaron la ficha médica por error, y lo vi sin querer- emitió.

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Y todo se volvió silencio otra vez.

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-¿Sasuke?- esta vez, fue Juugo el que lo llamó –Ella claramente tiene sus razones, deberías ir, y escucharla al menos- comentó, manteniéndose alerta ante cualquier reacción.

-¿Debería ir?- susurró, sin mayor cambio alguno.

-Si tú quieres- contestó Sui, tratando de apaciguar o evitar algún posible ataque de ira.

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Pero Sasuke estaba lejos de eso, en su mente todo se estaba analizando de manera acelerada, pero lo suficientemente clara, para llegar a una conclusión:

Tenía que hablar con Sakura, que le explicara unas cuantas cosas... y ahí, vería qué haría.

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Posiblemente terminaría acariciándola tan salvajemente, que acabaría haciéndola suya.

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Una y mil veces.


~~~ Lα Cαíαєℓ Tιємρσ ~~~

By: eLiihxsan


Hola, ¿me recuerdas? Soy la que publicó esta historia hace meses, diría años, he sido inconsecuente con esto del tiempo, no te sabría explicar muy bien por qué me ha costado tanto seguir, supongo que de cierta forma, es porque partí escribiendo muy niña, y no, no me refiero a la edad, si no al hecho de ser aficionada realmente con lo que era escribir. El hecho de querer mejorar, para ti y para mí misma, me tiende a complicar los capítulos que alguna vez escribí con tanta facilidad, pero a pesar de eso, no sabes la satisfacción que tengo al volver a publicar, me llena el corazón :).

Con respecto al capítulo, aquí está, tarde o temprano se tenía que enterar, siempre quise que Karin se lo dijera, pero me pareció gracioso el hecho de que todos confabularan para aquello. Falta demasiado poco para el final y eso me causa nostalgia. Acuérdate, es el primer fic que hice, y el que más errores tiene, y en el que más se nota la superación que he tenido.

Agradecimientos: A todas las personas que pasan, leen, comentan. De antemano: Gracias.

Avance: (...) -¡Sasuke! ¿Qué crees que haces?- cuestionó sorprendida. -Lo que debí de haber hecho hace meses- respondió acercándose. (...)

Te cuidas :)!

Reviews?... Aprietas el botón del medio, más abajo! Si no es mucha molestia C:

PD: Disculpa la falta de ortografía, si es que hay :B. En proceso de mejoramiento =)

PD2: Queda muy poquito para el final D=

adioo~

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eLiihxsan; ( & compañiiah xDD )

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