Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.
Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.
17. Un Nuevo Miembro en el Equipo
"¡No está nada mal descansar cómodamente de vez en cuando! ¡Al lado de esto, la bolsa de dormir es una porquería!" comentaba un animado Sokka, saltando de espaldas sobre la cama de la habitación.
"Sí, acampar todos los días a la intemperie no es muy agradable que digamos. Sobre todo por la seguridad. Hay que estar más atentos de todo a nuestro alrededor" opinó Katara, quien comenzaba a desamarrar las trenzas de su cabello, alistándose para ir a dormir. Eran pocas la veces que estaba tan de acuerdo con el cabeza hueca de su hermano.
Trunks les dijo que con el dinero conseguido, tenía más que de sobra para pagarle a June, así que invitó al equipo Avatar a dormir esa noche en una posada. Incluso, había un enorme establo para que Appa se acomodara y pudiera alimentarse.
Las únicas habitaciones disponibles contaban con un par de camas cada una, por lo que alquilaron dos, decidiendo que los hermanos de la tribu agua dormirían en una, mientras que Trunks y Aang ocuparían la otra.
"Me alegro que estén cómodos. Es lo menos que puedo ofrecerles. De todas formas, mañana seguiré mi camino y tendremos que separarnos otra vez" dijo el saiyajin de pie en la entrada del pequeño cuarto "Cualquier cosa que necesiten, estaremos al lado, así que no duden en avisar". Con un leve movimiento de su mano, se despidió, cerrando suavemente la puerta tras de sí.
"Trunks es muy amable. Ojalá hubiera decido acompañarnos en nuestro viaje" decía Sokka acostado en su cama y mirando al techo mientras se sacaba los mocos "De seguro todo sería más fácil. Pero tenías que atosigarlo con tus preguntas y luego él dijo algo sobre su misión, que no podía interferir y bla bla bla"
Katara le reprochó el comentario con una severa mirada, adornada por su ceño fuertemente fruncido, pero Sokka ni siquiera la estaba observando. No obstante, pensaba que tener a Trunks como aliado podría ser realmente útil para la misión de Aang.
"A pesar de sus extraordinarios poderes, parece un chico normal en todo lo demás. Me siento un poco extraña a su lado. Es difícil imaginar que sea tan poderoso como dijo Roku… claro, si realmente es él a quien se refería Roku…"
"Gracias por todo. La verdad, no tenías que molestarte" le dijo Aang al joven Saiyajin que empezaba a entrar en la habitación. Trunks no le contestó de inmediato. Se limitó a colocar su espada a un lado de la cama y prosiguió a retirarse la chaqueta.
"Para una vez que tengo dinero, me parece desconsiderado no usarlo para compartir" le contestó con una leve sonrisa, a pesar de portar en casi todo momento ese semblante fuerte y penetrante. En una ocasión, Aang y sus amigos conversaron precisamente sobre el carácter sereno y tranquilo de Trunks, que no parecía corresponder a la impresión que brindaba a simple vista.
Después de un pequeño silencio entre ambos, el Saiyajin se atrevió a formular finalmente su pregunta, aprovechando que se encontraban solos.
"Oye Aang, he estado pensando en algo que dijiste aquella vez en el Polo Norte. Mencionaste que estabas seguro de que nuestros caminos se volverían a cruzar"
"Pues al parecer no me equivoqué" contestó el pequeño monje con una sonrisa, sentado en posición de flor de loto desde su camastro.
"Sí, tienes razón. Pero dijiste que eso se debía a mi misión" Antes de continuar, Trunks abandonó su leve sonrisa, adoptando, si eso era posible, una expresión aún más seria de lo habitual "Dime sinceramente Aang ¿Qué sabes acerca de mi misión?"
La pregunta tomó un poco desprevenido al joven Avatar. No entendía por qué el saiyajin le interrogaba sobre tal tema, como si no tuviese un claro conocimiento sobre su propia misión (1). Después de ordenar sus ideas, el chico procedió a explicarle todo, no sin antes soltar un pesado y profundo suspiro.
"La verdad, no conozco muchos detalles. Como sabrás, el Avatar es el puente o la conexión entre el mundo físico y el espiritual. Así que una de mis vidas pasadas, el anterior Avatar, me advirtió sobre tu llegada y la de un individuo que pondría en peligro la vida del planeta entero" en este punto, Aang no pudo evitar detenerse. Vio como la expresión de Trunks se torno a una de total asombro.
¿La razón? El saiyajin pensó que el chico de los tatuajes sabía algo sobre los androides y su viaje a través del tiempo. Pero siendo sincero, esto fue diferente. Le tomó totalmente desprevenido ¿De qué peligroso individuo podría estarle hablando?
"Al parecer, se trata de un ser tan poderoso, que sólo tú serás capaz de enfrentarlo…" viendo que el joven guerrero permanecía callado, el pequeño monje se decidió a terminar.
El silencio en la habitación, sepulcral. No era para menos. Trunks estaba alarmado por lo que acababa de escuchar. Le parecía increíble la habilidad de Aang de comunicarse con los espíritus. Pero mayor era su impresión por enterarse sobre una supuesta batalla contra un peligroso enemigo desconocido.
"¿Sokka y Katara saben algo al respecto?"
El joven Avatar asintió ligeramente, un poco nervioso, sin saber si había hecho lo más correcto, o por cómo reaccionaría Trunks "Oye, en serio lo mantuve en secreto todo lo que pude, pero ellos comenzaron a sospechar y finalmente tuve que contarles todo…"
"Descuida, te entiendo perfectamente" le contestó rápidamente para tratar de calmarlo, agitando sus manos al frente en un claro gesto tranquilizador "Ellos son tus amigos más cercanos y están en el derecho a saberlo"
"Trunks, no te conozco mucho, pero puedes confiar en mí. Roku me dijo que aquel malvado individuo no sería siquiera de este planeta. Quisiera que me dijeras ¿De dónde eres realmente y por qué estás aquí?" le preguntó Aang en un tono bastante serio. Se habían intercambiado los roles. Ahora, el interrogado bajo cierta presión, era otro.
Después de meditarlo por unos segundos, Trunks soltó un leve suspiro de resignación, asumiendo que lo mejor, era terminar de contar al Avatar toda la verdad. Después de todo, el chico ya sabía mucho. Era estúpido seguir ocultándole las cosas. Además ¿En qué podría afectar eso al futuro? No podía ser demasiado importante.
"Te lo contaré todo. Pero creo que Sokka y Katara también deberían saberlo de una vez… ya que siempre están contigo. Si estás de acuerdo, los iré a buscar para aclarar las cosas"
"Me parece muy bien. Es justo lo que quería. Pero no iba a obligarte a hacerlo"
Precisamente era lo que esperaba Aang, quien no pudo evitar sonreír ante la proposición del saiyajin. Era hora de saber a qué se enfrentaban o al menos, con qué trataban.
Al cabo de unos pocos minutos, los 4 chicos se encontraban reunidos, todos mirando atentamente a Trunks por lo que sea que iba a decir. Sin lugar a dudas, la expectación era grande, aún para Sokka quien por cierto, odiaba que lo despertasen por cualquier estupidez.
"Espero que sea algo que valga la pena, ya estábamos a punto de dormir" comentó Sokka dando un gran bostezo.
"Créeme, lo vale" contestó el Saiyajin con una sonrisa de medio lado. De conocer a Vegeta, todos habrían estado de acuerdo en que gesto era calcado al Príncipe de los saiyajins.
Y así, comenzó a explicarles todo, con los detalles necesarios para no extenderse más de la cuenta. Les contó que venía del futuro y de cómo accidentalmente, vino a parar a esta época. Sobre su verdadera misión, que era ayudar a sus amigos a acabar con ciertos enemigos, para así evitar que el futuro se convirtiera en el infierno en el que él vivía. Incluso, se atrevió a contarles sobre su naturaleza mitad humano y mitad saiyajin, lo cual explicaba el origen de sus sorprendentes poderes. Sin embargo, todo fue un poco superficial. No profundizó en tantos detalles como sí lo hizo con Ty Lee en su momento.
Por supuesto, los tres jóvenes se encontraban anonadados. Incluso, Sokka perdió de golpe todo el sueño que tenía. Era demasiado difícil, por no decir que imposible, creer lo que les había contado. Aunque para ser justos, aclaró algunas dudas que tenían al respecto de su persona, sin mencionar que complementado con la información que previamente manejaba Aang, la cuestión terminaba por adquirir cierta lógica… hasta cierto punto. Tampoco había que ser muy perceptivo o un genio para imaginar que Trunks no era muy normal del todo.
"¿O sea que eres mitad extraterrestre?" fue todo lo que dijo Sokka poco convencido (como de costumbre), después de un incómodo y largo silencio. Katara le fulminó con la mirada, llegando incluso a darle un codazo en las costillas por su imprudencia. El chico de la tribu agua por poco se queda sin aire.
"Sí, lo que pasa es que los saiyajins son muy similares a los seres humanos en apariencia. Por eso, no se nota la diferencia. El contraste radica más que nada en mis capacidades físicas"
"¿Y en serio tienes tanto poder como Roku le dijo a Aang?" preguntó Katara con un tono evidentemente nervioso, como si temiese profundamente la respuesta del chico "Quiero decir… ¿De verdad es posible tal cosa como… destruir un planeta…?"
"Sí" fue todo lo que dijo Trunks al cabo de unos instantes, no muy seguro de responderles eso. No obstante, pensó en que quizás lo mejor era sincerarse en la mayor medida posible, todo para ganar la confianza de los chicos. Lo hacía sobre todo por Aang, quien parecía desempeñar un rol muy importante para la humanidad por todo lo que había escuchado hasta el momento.
"Sé que parece una locura, pero sí es posible. Nunca lo he hecho, aunque cuento con el poder para ello. En mi estado actual, parezco un chico común y corriente, aunque cuento con mucho más poder del que realmente demuestro. Lo que sucede es que si estuviese en mi estado de máximo poder, agotaría mi energía con más rapidez, sin mencionar que destrozaría todo a mi paso con sólo caminar"
Su explicación, causó un estremecimiento en el cuerpo entero de los tres jóvenes, un frío que les recorrió la columna entera. Imaginar tal cosa era casi aterrador. Eso, combinado al tono serio de Trunks, le bridaba un aire casi sombrío al asunto. Por suerte para ellos, el saiyajin demostró ser una buena persona y estaba de su lado… o al menos, no estaba con el enemigo. De lo contrario, estarían en graves problemas y justamente eso, era lo que resultaba más terrible de imaginar.
"Por esa razón, no quise unirme a ustedes y ayudarlos en la guerra. Mi intervención inclinaría claramente la balanza y podría modificar drásticamente la historia. Mi sola presencia ya debe estar alterando el curso normal de las cosas. Dentro de 4000 años, no se sabrá nada sobre esta guerra, así que ni siquiera sé en qué resultará todo esto…"
Eso fue desilusionante, aunque para Sokka, resultó más bien patético. Como venía del futuro, los tres pensaron al unísono en preguntarle al joven guerrero el resultado de toda esta desastrosa guerra. Eso hizo que como siempre, el chico del boomerang desconfiara de inmediato, creyendo que Trunks era otra clase de farsa como la Tía Wu.
"Pero entonces… eso quieres decir que…"
"Sí Aang, quiero decir que el Avatar dejará de existir en 4000 años" le cortó tajante, desviando un poco su mirada para no encontrarse con la del pequeño monje o Katara, quienes estaban en shock "De alguna manera, el ciclo del que me hablaste se rompió definitivamente. Es imposible saber si ocurrirá en esta misma guerra o dentro de un futuro más lejano…"
Toda la información era demasiada como para una misma noche. Esa última noticia dejó al joven nómada aire perplejo, pues le invadió el temor de saber que podría morir en manos del Señor del Fuego y no ser capaz de terminar con la guerra. Miles de personas perecerían por su incapacidad de corregir sus propios errores.
Aún se sentía culpable por haber escapado hace 100 años de su hogar. Eso provocó su ausencia durante un siglo entero, al encontrarse congelado en un inmenso iceberg. Un siglo en el que la humanidad, necesitó del Avatar más que nunca.
Incluso, el escéptico de Sokka estaba sin habla con esta última noticia. Todo lo que decía Trunks, por alguna razón, parecía un poco más verídico que las predicciones de la Tia Wu. Pero antes de que pudiera formular cualquiera de sus rebuscadas preguntas, el joven saiyajin aclaró un punto más.
"Para demostrarles que vengo del futuro, les enseñaré una última cosa" dijo al tiempo que sacaba la capsula más pequeña de su estuche y la arrojaba.
¡BOOOMMM!
Y allí, frente a ellos, estaba el pequeño refrigerador. Al equipo Avatar casi le da un infarto cuando observaron lo sucedido, pero Trunks los tranquilizó rápidamente y les explicó lo mismo que le dijo a Ty Lee aquella vez que le mostró las capsulas. Les explicó que otra de las capsulas guardaba la máquina del tiempo, pero que no podía enseñárselas porque era muy grande como para caber en la pequeña habitación. Como minímo, destrozaría el delicado suelo de madera.
"Todavía hay algo que me preocupa" les dijo el saiyajin después de un par de minutos, cuando guardaba nuevamente el refrigerador en su respectiva capsula "No tengo idea sobre quién es el poderoso sujeto que aparecerá en la Tierra"
"¿Dices que no lo conoces?" preguntó Aang un poco confundido, todavía un poco desconcentrado por pensar la extraña capsula dentro de la que cabían objetos de mucho mayor tamaño, como si de algo mágico se tratase.
"Como les dije, he llegado aquí por accidente. Ese individuo, sea quien sea, no debería llegar a la Tierra en esta época, de lo contrario el planeta no existiría en el futuro. La única explicación es que mi presencia haya alterado el curso de la historia y ahora esto vaya a suceder"
"Significa que al final eres el culpable de todo lo que pasará" concluyó Sokka asintiendo con un gesto intelectual y sosteniendo su barbilla. Por otro lado, Katara lo miró con desagrado por su falta de tacto y le propinó un fuerte golpe en el brazo "¡Hey! ¿Qué diablos te sucede? ¡El mismo lo admitió!"
"Sí Katara, él tiene razón. Todo esto es mi culpa. Nunca logro hacer las cosas correctamente. Mi madre sólo me envió para advertir a las personas de mi pasado inmediato sobre la amenaza de los androides… y terminé metido en todo esto…" ahora el saiyajin se encontraba con la cabeza a gachas, sin poder mirar a los ojos a sus compañeros debido a la vergüenza.
El pequeño imprevisto, quizás interfiriese en su búsqueda de Ty Lee. Tenía que entrenar para prepararse antes de la posible pelea. Desconocer a su enemigo y sus capacidades, no daba cabida a cometer errores. No podía confiarse. Por suerte, trajo consigo la cámara de gravedad.
"Pues me parece estúpido que te quedes lloriqueando allí como una nena. Deberías afrontar tus errores como el chico duro que aparentas y punto…" habló una voz que nadie esperaba escuchar. Cuando todos voltearon, vieron con asombro a La Bandida Ciega asomada por la ventana del pequeño cuarto como si nada, justo donde los 4 se encontraban conversando.
"¿P-p-pero qué haces t-t-tú aquí?" tartamudeó Aang, producto de la inesperada situación.
"¿Creyeron que me iría así sin más, finalizado el Estruendo Tierra? ¡Tenía que averiguar quién demonios era ese misterioso Trunks y que rayos fue lo que hizo para derrotarme!" les reprochó de brazos cruzados. Esa pequeña niña sí que tenía un carácter fuerte "Sabía que ustedes me estaban ocultando algo importante y por lo que acabo de escuchar, estaba en lo cierto…"
"Oye ¿Nadie te enseñó que espiar las conversaciones de los demás es de mala educación?" la interrumpió Katara, furiosa por la actitud altanera de la chiquilla ¿Quién demonios se creía para llegar e intervenir así como si nada?
"¡Sí, pero ustedes empezaron con la mala educación desde el momento en que me ocultaron deliberadamente todo esto, para luego tener la desfachatez de pedirme que enseñara a Aang tierra control sin nada a cambio!" les respondió aún con actitud retadora y de brazos cruzados, mientras daba un pequeño salto para entrar al cuarto a través de la ventana "¿Cómo pretenden que viaje con unos completos desconocidos en los que ni siquiera puedo confiar?"
"¿Y cómo estabas tan segura que te ocultábamos algo?" la retó Katara. Ella seguía sin considerar adecuada la actitud de La Bandida Ciega. Aang las miraba asustado de un lado a otro, boquiabierto, no hallando las palabras adecuadas para evitar que se pelearan allí mismo.
"Porque puedo sentir hasta las más mínimas vibraciones de la tierra a través de mis pies. Se llama sentido sísmico y con él, puedo ver de la misma manera en que lo hacen los tejones-topo, que son ciegos como yo. Puedo sentir las diminutas vibraciones que producen la respiración y el corazón de las personas. Si alguien miente, se produce una alteración en el ritmo de esos dos patrones, como una reacción física, que por supuesto yo soy capaz de captar" finalizó la pequeña maestro tierra con una sonrisa orgullosa y los brazos en jarra, colocados sobre su cadera.
Lejos de serenar a Katara, se ganó una mirada furiosa de ella que por supuesto, la chiquilla no pudo captar dada su condición. Se comenzaba a palpar una atmosfera tensa en el lugar y todo debido a ellas dos, pues a los chicos, no parecía importarles demasiado la intromisión de La Bandida Ciega.
"Es sencillamente impresionante" dijo Sokka "Esta noche, he escuchado tantas incoherencias juntas, que creo que me están jugando una broma… una broma muy pesada… sí, eso es. Todo es un complot para llevarme a la locura ¿No?"
"Te equivocas. Lo peor de todo esto, es que Trunks no ha estado mintiendo en ningún momento. Puedo asegurarlo, ya que sé cuando alguien está mintiendo…"
Sokka giró su cabeza lentamente hacia ella. Le iba a dar algo esa noche, un derrame cerebral por lo menos. Lo peor fue que vio con sus propios ojos las capsulas de Trunks, de lo contrario, seguiría sin creerse nada de nada.
"Pues eso es increíble… ahora más que nunca deseo que seas mi maestro tierra… exactamente tú eres la persona que estaba buscando. Tal y como me aconsejó el Rey Bumi. Un maestro capaz de escuchar y sentir la tierra. Un maestro capaz de escuchar antes de atacar y…"
"No será tan fácil, amiguito" le interrumpió bruscamente Toph "Primero, quiero una disculpa del chico rudo" dijo señalando en dirección al sorprendido Trunks "Fue deshonesto de tu parte enfrentarte a mí con esas locas habilidades extraterrestres tuyas. Ni siquiera eres un maestro tierra. Así que me debes un cinturón…"
"Realmente lo lamento. Sé que no fue honesto lo que hice, pero en serio tenía la urgencia de conseguir el dinero. Con respecto al cinturón… lo devolví… no puedo dártelo…" se disculpó sinceramente, sin dejar la seriedad en su rostro ni por un instante. No obstante, eso no parecía ser problema para la joven Beifong.
"Bueno, al menos podrías darme 100 monedas de oro del premio y todo estará olvidado. ¿Qué dices?" le contestó la chiquilla con una gran sonrisa, extendiendo sus pequeñas manos para recibir el ansiado efectivo. Esa era la razón por la que el cinturón no le parecía tan importante.
"¿¡100 monedas de oro!?"
"¡Claro, es la mitad de lo que ganaste! Es lo menos que puedes hacer por haberme mentido"
"Está bien, tu ganas…" suspiró Trunks en señal de renuencia, mientras alcanzaba el dinero a La Bandida Ciega.
La pequeña era bastante persuasiva. De alguna manera, logró que Trunks hiciera justo lo que ella pidió, así como le ocurría cuando Ty Lee le suplicaba por algo. Obviamente, en ambos casos, los motivos de su complaciente actitud eran diferentes. Pero cedió fácilmente dado a que aún contaba con dinero de sobra para pagarle a June, de lo contrario, se habría negado.
"Lo segundo" continuó dirigiéndose a Aang con una sonrisa "Es que de ahora en adelante me llamarás Sifu Toph. Y quiero advertirte que seré una maestra muy estricta. Harás todo lo que te ordene sin preguntar"
La felicidad del joven Avatar fue imposible de ocultar. Como mínimo, quería saltar de emoción, pero se contuvo lo mejor que pudo, mostrando una sonrisa de satisfacción y brindando una reverencia a la pequeña maestro tierra.
"Como usted diga, Sifu Toph"
"Muy bien, que hermoso ¿Algo más que desees pedir?" dijo Sokka de repente, hurgándose la nariz.
"¡Oh sí! ¡Casi lo olvidaba! ¡Y tercero…!" dijo Toph lanzando un puño al aire en dirección a Trunks.
Sin previo aviso, una roca del tamaño de Momo entró velozmente por la ventana y se estrelló de lleno en el rostro del desprevenido saiyajin, estallando en mil pedazos violentamente.
¡BAAAAMMM!
El inesperado impacto, provocó que el joven guerrero cayera al suelo de la habitación, más atónito que adolorido.
Aang, Katara y Sokka estaban estupefactos, con los ojos casi desorbitados. El carácter impulsivo e impredecible de la chica era totalmente fuera de lo común, casi peligroso. De alguna manera, llegaba a resultar bastante intimidante.
"¿ESTAS LOCA? ¡Pudiste haberlo matado!" le gritó Katara al tiempo que se acercaba a Trunks y se inclinaba sobre él, revisando su rostro para asegurarse de que todo estaba bien. Para su sorpresa, el chico se encontraba ileso.
"Tranquila, una tontería como esa no le haría daño. Créeme, en comparación a su cuerpo, golpear una roca se sentiría como golpear una almohada"
No eran mentiras. Su sentido sísmico detector de mentiras, no fue lo único que le hizo creerle a Trunks. También fue gracias a que se percató de su naturaleza casi inhumana, como cuando rompió las rocas sin tierra control o percibió los poderosos latidos de su corazón. Antes que nadie, ella supo que se trataba de alguien diferente.
"Aggg… ¿Por qué hiciste eso? ¡Ya te di el dinero! ¿Qué más quieres?" le reprochó Trunks en una pequeña mueca de dolor, levantándose del suelo de la habitación poco a poco y tocándose la cara, llegando a apartar con su brazo un poco a la sorprendida Katara para poder reincorporarse debidamente.
"Para estar a mano. Realmente me molestó la forma en que me cargaste y arrojaste del cuadrilátero. No soy una niña pequeña para que me traten así. ¡Espero que eso les quede bien claro a todos!" exclamó señalando a todos y cada uno de los presentes de izquierda a derecha. Sokka llegó a cubrirse el rostro con sus brazos, temiendo que la chica lo atacara de manera similar al saiyajin.
"Además, apuesto que con eso borré tu tonta sonrisa…"
"Ni siquiera estaba sonriendo…"
"Da igual, ahora estamos a mano, es lo que importa" finalizó Toph mientras le tendía la mano, profiriendo una sonrisa sumamente pícara. Con ligera vacilación, Trunks terminó estrechándola, pensando que lo mejor era hacer las paces, aunque en realidad, él no tenía la culpa de nada.
-Al menos, le ahorraré el trabajo a Aang y los demás de salir a buscarla mañana. No pudo resultar mejor para ellos. La chica llegó por su propia cuenta. Aunque tendré que cuidar más el dinero, no sea que June aumente el precio…- pensó al recordar que si bien aún tenía más de 50 monedas de oro, el monto con que contaba originalmente ya era menor a la mitad.
Por su parte, Toph sólo quería mostrar desde un principio su carácter fuerte y firme. Demostrar que no era la pequeña niña débil, frágil e indefensa que sus padres creían que era. Ella estaba dispuesta a demostrar al mundo entero que era la mejor maestro tierra de todos, que era capaz de valerse por sí misma, sin importarle lo que los demás pensaran de ella o su discapacidad.
Como si se tratase de una broma del destino, hoy se le presentaba la grandiosa oportunidad de viajar por el mundo y ser libre de hacer lo que quisiera, sin las ataduras que la mantenían presa dentro de su hogar. Y que mejor manera de mostrar sus habilidades, enseñando nada más y nada menos que al Avatar su tierra control. Por primera vez en su vida, podría formar parte de algo importante. Podría ser responsable, en mayor o menor medida, de poner fin a la guerra de 100 años.
A pesar de todos estos sentimientos y sensaciones que pasaban por su mente, también había agradecimiento. Estaba muy agradecida con Trunks. Sabía perfectamente que de haber querido, la pudo matar con facilidad. En principio, la manera en que la venció le causó vergüenza. Pero ahora, estaba agradecida de la delicadeza y consideración que tuvo para no dañarla. Incluso, podría asegurar que el joven guerrero se ocupó de hacerla caer sobre Aang para evitar que resultara lastimada.
Le conmovió la manera en que un completo desconocido tuvo esa consideración con ella, sin dejar de respetarla en ningún momento como guerrera o menospreciarla por su ceguera. Por supuesto, eso es algo que no le diría a nadie jamás.
"Espero que no tengas una cuarta petición en mente" dijo Sokka apartándose nerviosamente de la ventana.
"No, creo que con esto será suficiente. Ahora me iré a casa antes de que mis padres sospechen de mi ausencia. Ya he estado fuera por bastante tiempo"
"¿Y cómo haremos para encontrarte?" le dijo Aang inmediatamente, casi con desespero, como temiendo perderle la pista.
"Nos encontraremos en la colina más alta que hay en las afueras del pueblo al amanecer. Debo recoger unas cuantas cosas antes de ello"
Acto seguido, Toph volvió a saltar por la ventana, dispuesta a retirarse a la mansión Beifong, no sin antes despedirse de sus nuevos compañeros de viaje con un leve gesto de su mano.
"¡Entonces será hasta mañana, guijarros!" Sin más, la pequeña de marchó.
Pasados unos cuantos segundos de absoluto silencio, los chicos se miraban entre sí, extrañados por el peculiar encuentro con la pequeña niña de cabellos negros. Todo fue un poco extraño e inesperado, tenían que coincidir con ello.
"Bien, eso sí fue extraño. Creo que lo de la capsula me impresionó menos…" finalizó Sokka poniéndose de pie y caminando directo a la puerta "Creo que ya es muy tarde. Mejor me voy a dormir… si es que puedo después de todo esto…"
El chico del Boomerang tenía razón. Luego de la retahíla de extrañas noticias e información que habían recibido por esa noche, sería realmente difícil conciliar el sueño con tantas ideas en mente. Pero tenían que intentarlo. El día de mañana prometía ser agotador y el equipo Avatar debía estar preparado para iniciar el largo viaje con su nueva compañera de grupo.
"Mi hermano tiene razón. Lo mejor es que intentemos descansar un poco… si es que eso es posible. Pero justo ahora, lo más importante es reponer energías. Que pasen buenas noches..."
Sin más, Katara también abandonó la habitación, dejando solos a Trunks y Aang.
"Comprendo que todo esto resulte difícil de asimilar para ustedes. Pero pronto se acostumbraran a ello. La buena noticia, es que ahora Toph se unirá a ustedes. Se nota que es una excelente maestro tierra y sé que podrá ayudarte bastante" le dijo al joven Avatar con el fin de levantarle un poco el ánimo, mientras se quitaba su camiseta negra para ir a dormir.
Para Aang, fue difícil ocultar su expresión de ligero asombro cuando vio el torso musculoso de Trunks totalmente lleno de cicatrices. Imaginó que eran producto de muchas cruentas batallas a lo largo de su vida, a pesar que tan sólo era un joven de 17 años. Seguro que desde niño, se había visto en la necesidad de pelear.
Esto le llenaba con un poco más de valor. Él pensaba que no podía existir un chico con una responsabilidad tan grande sobre sus hombros como la suya. Después de todo, él era el Avatar.
Pero se equivocó. Justo enfrente había otro chico muy joven, con una carga tan pesada que era difícil de imaginar. Una carga que llevaba durante años por sí sólo. Al menos, Aang contaba con sus amigos. Pero el saiyajin, no corría con la misma suerte.
Después de un largo silencio, cuando ambos chicos ya estaban a punto de conciliar el sueño, el pequeño monje no aguantó más su inquietud y quiso hablar sobre algo con su compañero de habitación. Sobre una emoción que desde hace tiempo, le causaba gran remordimiento. El miedo.
"Oye Trunks ¿No tienes miedo de enfrentarte a ese sujeto? Digo, puede ser muy poderoso ¿No te da temor la posibilidad de…?"
"¿De morir?" le interrumpió de inmediato. Aang no quería decir esa palabra, pero justo era lo que pensaba. Con un ligero gesto, el joven nómada aire asintió.
"Pues… sí. Siempre es normal sentir un poco de miedo. Pero el miedo no es el problema, de hecho, puede ayudarte a estar más alerta y sobrevivir a una situación peligrosa. Lo que hay que evitar a toda costa es el pánico. Si caes en pánico, estarás perdido, al igual que todas las personas que dependan de ti"
Nunca lo había visto de esa forma. Quizás el miedo que sentía por enfrentarse al Señor del Fuego, podría servirle de alguna manera para sobrevivir y cumplir con su misión, siempre y cuando lo canalizara de la manera correcta. Precisamente, más adelante aprendería que el miedo era el responsable de mantener bloqueado el primer chakra, el de la Tierra, mientras que el instinto de supervivencia era la emoción capaz de desbloquearlo y hacerlo fluir correctamente.
De una u otra manera, ambas emociones estaban muy relacionadas entre sí. La línea que les mantiene separadas es muy estrecha y el pequeño monje tendría que aprender a discernir entre ellas. Aunque no lo comprendiera del todo bien en estos momentos, era más o menos lo que Trunks intentaba decirle.
Por supuesto, el saiyajin no conocía nada sobre los chakras. Pero sí sabía muy bien lo que el pánico y la desesperación podían causar, tal y como le ocurrió en su último enfrentamiento con los androides antes de viajar al pasado para hablar con Goku. Se perdió totalmente en la batalla y lejos de tener alguna oportunidad, se acercó más a la muerte. Por ello, se prometió a sí mismo no caer nuevamente en una situación similar.
Tampoco quiso explicarle a Aang sobre la sed de pelea y batalla que corría por las venas de los saiyajins. Si bien Trunks era un híbrido, no podía negar que la aproximación de un enfrentamiento generaba dentro de su ser una extraña gama de sensaciones. Sin importar el poco miedo que pudiese estar presente, también fluían la ansiedad, la emoción e incluso, la alegría.
Sí, estaba un poco nervioso por la llegada de ese misterioso individuo que vendría a destruir la Tierra, pero también estaba un poco ansioso y emocionado por enfrentarle. No había necesidad de explicarle nada de esto al joven Avatar. No le ayudaría de nada.
"Recuerda que personas como nosotros tenemos una gran responsabilidad para con los demás. Fallar en nuestra misión, compromete el bienestar de miles de personas. Pero aprender a lidiar con esa carga, te ayudará a tener una importante parte de la batalla ganada. Puedes tener miedo, pero no debes dejar que te domine y se convierta en algo peor"
Aang escuchaba atentamente la explicación del joven guerrero, como si se tratase de un maestro que le brindaba un poco de su experiencia. De alguna manera, le hizo sentir un poco mejor, pero sólo eso, nada más. Aún, el joven Avatar tendría que descubrir muchas cosas por sí solo y con la ayuda de sus amigos. Debía vivir algunas experiencias antes de la llegada de su enfrentamiento final con Ozai.
"Sí, supongo que tienes razón" le dijo Aang profundamente sumido en sus pensamientos.
No hubo más palabras. En la pequeña oscuridad de la habitación, ambos observaban el techo desde sus camas, sumidos en sus asuntos. Aang era el más consternado de ambos.
Trunks por su parte, pensaba en la batalla que próximamente vendría, siempre y cuando las predicciones de Aang fuesen ciertas. Increíblemente, entre una idea u otra, pensaba más que nada en Ty Lee ¿Qué sería de ella en estos momentos?
Esa misma noche, un par de individuos no planeaban descansar por lo pronto. Se trataban de dos luchadores del Estruendo Tierra.
"¡Lo que digo es verdad! ¡Ese chico no usó en ningún momento tierra control!" se esforzaba en explicar La Piedra, ante el poco convencimiento que generaba su declaración en Xin Fu.
"¡Eso que dices es una locura, una estupidez! ¡Todos vimos claramente como rompió las rocas que tú y La Bandida Ciega le lanzaron!" refutó Xin fu sin siquiera darle muchas vueltas al asunto.
"¡Pues La Piedra cree que no es un maestro tierra! Ese tipo rompió las rocas con sus…"
"¿Con sus manos? ¿En serio crees que reventó las rocas sólo usando su fuerza física? ¿Sólo con sus manos?" la pregunta era retórica. No necesitaba contestación alguna. A pesar de todo, Xin fu se estaba riendo, imaginando lo ridículo que era asumir que algún ser humano fuese capaz de tal cosa.
Ciertamente, la habilidad de Trunks no parecía ser tierra control, pero entonces, eso significaba que el chico era todo un monstruo. Incluso, uno de los enormes peñascos que le fue arrojado debía pesar al menos 5 toneladas y lo hizo estallar en mil pedazos de un solo golpe, como si fuese de vidrio. Aún los maestros tierra más poderosos, podrían morir si no bloqueaban un ataque de tal magnitud y resultaban impactados de lleno.
"La Piedra sabe que parece una locura. Pero no hay otra explicación. La Bandida Ciega se unió a él y ambos hicieron trampa. Acordaron el resultado. Ella no fue arrojada por tierra control fuera del cuadrilátero"
Hacía gracia como La Piedra se deshacía en explicaciones. A pesar de su manera de hablar primitiva, casi cavernícola, no era ningún tonto como cualquiera podría pensar. Al contrario, en materia de peleas, tenía años de experiencia y era capaz de analizar sin problema alguno situaciones de este tipo.
"Ya veo. Por eso, la pequeña desgraciada creó una cortina de polvo para que nadie viera lo que en realidad pasaba" exclamó furioso Xin Fu dando puñetazos a la pared de la cueva, provocando que numerosas piedras se desplomaran del techo "¡Esos miserables verán lo que sucede a aquellos que osan engañarme!"
De repente, La Ardilla emergió debajo de la tierra frente a los dos, usando su inusual habilidad para cavar túneles subterráneos.
"Señor Xin Fu, creo que le interesará mucho saber esto. Hemos investigado y al parecer, La Bandida Ciega pertenece nada más y nada menos que a la familia Beifong…"
No era lo que esperaba. Xin Fu había enviado a sus hombres a investigar sobre el paradero de Trunks, pues él fue quien se llevó el premio en efectivo y querían recuperarlo a toda costa. Sin embargo, la explicación de La Piedra revelaba que quizás el misterioso joven no había actuado sólo, sino con ayuda de La Bandida Ciega. Todo parecía cobrar más sentido. Después de todo, era casi imposible imaginar que alguien sin ningún tipo de control sobre los elementos, derrotara tan fácilmente a Toph.
Ahora estaba la familia Beifong de por medio que, sin duda alguna, representaba palabras mayores, pues eran las personas más ricas de todo el Reino Tierra. Algunos decían que quizás del mundo entero, claro está, por detrás de las Familias Reales.
Todo resultaba demasiado bueno como para ser verdad. De repente y sin previo aviso, la situación había dado un giro de 360 grados, se había vuelto totalmente favorable a los intereses de Xin Fu, quien no dudó en esbozar una gran sonrisa colmada de avaricia, de tan sólo imaginar las miles de piezas de oro que pasarían por sus dedos si todo salía como lo planeaba.
"La mala noticia" continuó La Ardilla "Es que no tenemos idea de la ubicación de ese tal Trunks. Es como si hubiera desaparecido de la nada. Nadie tiene idea sobre quién es ese chico…"
"Bahh, tonterías. Con lo de La Bandida Ciega tenemos mucho más que suficiente" contestó el anfitrión del Estruendo Tierra de brazos cruzados y en tono despreocupado "Sin embargo, no puedo permitir que ese mocoso se haya burlado de mí de tal manera y se vaya sin recibir castigo alguno. Si secuestramos a La Bandida Ciega, de seguro él vendrá en su ayuda, ambos trabajan juntos"
Su plan comenzaba a tomar sentido para sus dos peleadores, quienes sonreían maliciosamente al vislumbrar con claridad a donde iba a parar todo el asunto.
"Cuando eso ocurra, aprovecharemos de darle una paliza que jamás olvidará, sin mencionar que le quitaremos todo el dinero que nos robó. Luego, vendrá la parte buena, donde nos encargaremos de pedir el rescate a la familia Beifong. Así es como obtendremos la enorme suma de dinero"
Tanto La Piedra como La Ardilla sonrieron de satisfacción al escuchar la última parte del plan. No podían contener la emoción de sólo imaginar lo ricos que podrían volverse dentro de muy poco, quizás lo suficiente para dejar de trabajar y vivir cómodamente por muchos años.
"¿¡Qué esperan!? ¡No se queden ahí como unos imbéciles! ¡Avísenle a los demás y tráiganlos de inmediato! En sólo unos minutos, tendremos que salir y poner en marcha nuestro plan" ordenó enérgicamente a sus subordinados, sacándolos del estado de estupefacción en que se encontraban.
Una vez solo, Xin Fun comenzó a caminar ansiosamente de un lado a otro de la cueva, con su mirada puesta sobre el duro suelo de roca, frío y hasta un poco enmohecido.
Estaba muy impaciente por ponerse manos a la obra. Quería recuperar su dinero cuanto antes. Quería obtener el dinero del rescate de La Bandida Ciega. Pero sobre todo, quería darles una lección a los dos chicos que creyeron que podrían burlarse de él como si nada y salirse con la suya.
-Por tu propio bien pequeña, espero que tu amigo venga a rescatarte. De lo contrario, no tendré más opción que descargar mi ira sobre ti. No te necesito muerta, pues perdería mi oportunidad de volverme rico. Pero eso no significa que no podamos divertirnos un rato contigo-
De sólo imaginar en su retorcida mente la tortura que infligiría a sus víctimas, no pudo evitar que una sádica sonrisa de satisfacción escapara de su rostro. Disfrutaría mucho haciendo pagar a quienes pensaron que podrían estafarlo. Hasta en las ciudades más grandes y prestigiosas del Reino Tierra, existían individuos de la calaña de Xin Fu.
Era la otra cara de la moneda, el bajo mundo, esa parte de la sociedad que cada vez era más grande dada los estragos de la guerra de los 100 años.
Espero que me disculpen por haberme tardado tanto en actualizar. Trataré de no descuidarme nuevamente hasta este punto.
Siento que el capítulo haya sido más que nada sobre conversaciones y todo eso, pero creo que ya era necesario que Trunks le dijera a Aang y los demás sobre quién es y que a su vez, ellos le dijeran sobre la venida de Cooler que anticipó Roku a Aang desde hace tanto. Por supuesto, nadie sabe que se trata del hermano de Freezer.
(1) Quería aclarar este punto, ya que tuve mucho tiempo sin actualizar y quizás lo hayan olvidado. Lo que sucede es que tanto Aang como sus amigos, creían que Trunks sabía cual era su misión, es decir, todo sobre lo que les habló Roku. Obviamente, él ni pendiente de eso, se estaba enterando de todo por primera vez.
Agradecer como siempre a todos, por seguir la historia, la paciencia que tuvieron y todo eso. En mi otro fics, algunas personas me dejaron saber que también sequían esta historia, así que les agradezco mucho, al menos sé que existen algunas personas que siguen este fic.
No sé si todos los que leen este fic también leen el otro, así que les voy a dar la misma información por este medio. La semana que viene la tendré más libre de lo habitual, porque me van a operar de un hueso del pie que me está impidiendo llevar a cabo mis actividades con normalidad, así que el horario de las tardes que lo uso para practicar futbol, lo podré usar para escribir y adelantar un poco ambos fics, ya que no tendré practicas hasta recuperarme del todo. Es algo sencillo, así que tampoco duraré mucho tiempo así.
Bueno, nuevamente les pido disculpas y hasta la próxima, gracias por todo.
