Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen. Son obra y creación de Akira Toriyama.

Los personajes de Avatar: la leyenda de Aang no me pertenecen. Son creación de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko. La serie fue producida por Nickelodeon.

18. Rescate

Muy temprano al amanecer, el equipo Avatar se hallaba esperando a Toph en el lugar acordado. Despertaron apenas salió el sol y después de pagar la noche de hospedaje en la posada, Trunks les invitó el desayuno, para que así los chicos tuvieran algo en el estómago antes de partir. A Sokka le pareció una excelente idea, pues no tendrían que perder tiempo durante el viaje para buscar algo de comer.

Todos pensaron que en cuestión de minutos, la nueva integrante del equipo arribaría. Pero el tiempo pasó lentamente y no había señal alguna de la Maestra Tierra. La chica se estaba demorando demasiado, al punto que ya era cerca del mediodía y comenzaron a pensar que no vendría.

Por supuesto, el más impaciente de todos era Sokka, a quien le molestaban este tipo de demoras porque desajustaban el meticuloso cronograma que había desarrollado. El retraso de Toph, de seguro le obligaría a modificar todo de nuevo.

"¿Saben qué es lo que pienso?" preguntó el chico del Boomerang de repente, "Que esa chica nos engañó. Dijo que vendría con nosotros sólo para obtener el dinero de Trunks".

"No creo que haya sido sólo eso" salió Aang en defensa de Toph. "Debió ocurrir algo que la retrasara. Me da la impresión que no nos estaba mintiendo. Además, ella apareció en mi visión del pantano, así que tiene que tratarse de alguien importante en nuestra misión".

"Sí, importante para robarnos" replicó el testarudo joven, sin creer una sola palabra de lo que había dicho Aang.

"Creo que la estamos juzgando muy rápido. Además, a ti no te han robado nada como para que te expreses de tal forma" le reprochó Katara de brazos cruzados.

Al parecer, su hermano no amaneció de muy buen humor. Quizás fue porque anoche no pudo dormir muy cómodamente pensando en todo lo que Trunks les había contado.

"Sí Katara, como tú digas, ¿Es tan difícil creer que alguien que se hace llamar a sí misma La Bandida Ciega, nos pueda estafar? Es como confiar en alguien que se llame Momo el Traidor ¿Confiarías en Momo si ese fuera su verdadero nombre?" preguntó mientras señalaba al inocente lémur volador.

Katara estaba empezando a perder la paciencia con su hermano. Ese tipo de comentarios estúpidos y sin sentido que no venían al caso, terminaban por exasperarla.

Por su parte, Trunks se mantuvo en silencio durante toda la charla, la cual continuó con una acalorada discusión entra los hermanos de la tribu agua. El Saiyajin opinaba lo mismo que Aang. Él tampoco pensaba que la chica realmente los hubiera engañado. Quizás, el pequeño Avatar tenía la razón y ocurrió algo que la había retrasado. Podía ser un simple compromiso de último momento… o tal vez algo peor…

La mente de Trunks comenzó a divagar entre ideas un poco más rebuscadas. A decir verdad, Toph podría ser muy fuerte y autosuficiente, pero eso no la exoneraba de ser víctima de algún robo, por ejemplo.

Después de todo, era muy de noche cuando ella se retiró, sin mencionar que tenía bajo su posesión una importante suma de dinero. Pudo ser emboscada durante el camino. Sin poder contener sus dudas por más tiempo, el saiyajin tomó una decisión.

"¿Qué les parece si esperan aquí un poco más de tiempo? Quisiera echar un rápido vistazo por el pueblo. Quizás averigüe algo sobre ella".

"Me parece buena idea. Voy contigo" le contestó Aang casi de inmediato.

"No creo que sea necesario. Lo mejor es que vaya solo" respondió mientras se levantaba del césped, tomando su espada que permanecía tirada a un lado. "Como grupo, es recomendable que ustedes permanezcan aquí juntos. Así estarán presentes en caso de que Toph llegue mientras la estoy buscando. Si eso sucede, no pierdan más tiempo y continúen con su viaje, no tienen que esperar por mí".

La propuesta de Trunks parecía más que razonable para todos. Sin nada más que añadir, el saiyajin comenzó a caminar colina abajo, de vuelta al pueblo de Gaoling, mientras el equipo Avatar lo veía alejarse poco a poco en completo silencio.


Para ser sincero, Trunks pensó que obtendría información sobre el paradero de Toph fácilmente. Después de todo, ¿cuántas niñas ciegas con grandiosas habilidades para la tierra control podían haber en un pueblo como ese?

Sin embargo, su gran sorpresa fue descubrir que nadie sabía nada acerca de la chica. Incluso, algunos lo veían como si estuviese completamente loco. Sólo dos chicos que asistían a la academia de tierra control de Gaoling, supieron reconocer a La Bandida Ciega en su descripción, pero le dijeron que ella era un completo misterio y sólo aparecía por las noches para combatir en el Estruendo Tierra.

Después de averiguar por un buen rato y recorrer casi todos los lugares más comunes, estuvo a punto de darse por vencido, cuando vio algo que le causó suma curiosidad. Se trataba de un afiche pegado a una pared, donde se reportaba la reciente desaparición de una chica y una enorme recompensa por su rescate.

La pequeña del dibujo era sin lugar a dudas Toph, sólo que se encontraba vestida con un elegante y largo vestido blanco, en lugar de las ropas típicas del Reino Tierra que sin dudas, le brindaban un aspecto más desaliñado que la distinguida apariencia que manifestaba en la imagen del cartel.

En la leyenda del dichoso anuncio, decía que ella era la hija de los Beifong (la familia más rica de todo el pueblo) y que además, era ciega, razón por la cual era una persona sumamente indefensa y por ello urgía su pronta aparición. Ese fue el detalle que Trunks no entendió, pues Toph era una poderosa y totalmente capaz Maestra Tierra. Por todo lo demás, la información coincidía perfectamente con ella.

Su más que probable secuestro, fue la razón por la cual no había acudido a Aang y los demás. De repente, una idea cruzó por su mente. No estaba del todo seguro, sin mencionar que no tenía prueba alguna del suceso, pero por un extraño presentimiento, el chico creía saber dónde podía encontrarse Toph.


"¡SÁQUENME DE AQUÍ EN ESTE INSTANTE, MONTÓN DE IMBÉCILES!" gritaba por enésima vez la pequeña Beifong. "¡JURO QUE CUANDO ESCAPE, LO VAN A LAMENTAR COMO NUNCA!"

Anoche, cuando se hallaba en las inmediaciones de su hogar, los hombres de Xin Fu le tendieron una trampa, logrando capturarla en el interior de una caja de metal, con lo cual la Maestra Tierra quedó completamente indefensa. Ahora se encontraba atrapada en una prisión a prueba de Tierra Control, que colgaba desde el techo de la cueva por una gruesa cadena de acero.

"¡Cállate de una buena vez, mocosa malcriada!" espetó en respuesta Xin Fu, cuyo comentario fue seguido por la risa burlona de todos sus secuaces. "No estás en posición de exigir o insultar ¡Más te vale que tu amiguito Trunks llegue pronto, de lo contrario, serás tú quien pague toda nuestra ira!".

Pero Toph no se dejaba intimidar fácilmente. Por el contrario, apretó sus dientes con fuerza, víctima de la furia que recorría su ser, mientras comenzaba a golpear salvaje e histéricamente las paredes de su prisión con puños y patadas.

"¡TÚ NO ME DIRÁS QUE HACER! ¡GRITARÉ TODO LO QUE SE ME ANTOJE! ¡Y SI NO TE GUSTA, BÁJAME DE AQUÍ PARA VOLARTE TODOS LOS DIENTES DE TU ESTÚPIDA CARA!"

Xin Fu en serio comenzaba a perder la paciencia. Quería golpear a la chiquilla junto a sus ayudantes, pero aún era muy pronto. Respiró profundamente, cerró los ojos y se tomó con firmeza el puente de la nariz entre sus dedos.

Pero no fue suficiente para sosegar su violento temperamento. Toph no dejaba de proferir insultos y maldiciones, sin mencionar que el sonido de sus golpes en el interior de la prisión, comenzaba a hacerse insoportable y molesto.

"¡SUFICIENTE! ¡BÁJENLA EN ESTE INSTANTE!" comenzó a gritar el enloquecido anfitrión del Estruendo Tierra, arrojando espumarajos de saliva por la boca. "¡TE HAS GANADO LA GOLPIZA DE TU VIDA, PEQUEÑA CIEGA!"

"¿Quién se ha ganado una golpiza?"

Todos giraron sus cabezas en dirección a la entrada. Allí estaba el desgraciado a quien habían estado esperando, caminando con total tranquilidad, como si nada, para luego dar un gran salto y caer sobre el inmenso cuadrilátero de roca.

Dada su condición, Toph tenía el resto de sus sentidos muy desarrollados. Uno de ellos era el oído y si en algo era especialista la pequeña Beifong, era en identificar voces. Una vez que escuchaba una voz, jamás la volvía a olvidar. Qué decir de la de Trunks, a quien escuchó hablar por bastante tiempo cuando lo espió a él y los demás.

"¡La Piedra sabía que vendrías! ¡La Piedra tomará venganza por tu insolencia!" le retaba el musculoso Maestro Tierra, gesticulando cada palabra de manera exagerada por la costumbre que tenía antes de iniciar una contienda. Pero sólo se ganó un golpe en la cabeza por parte de su jefe, molesto porque su peleador quería dársela de listo y robarle el crédito de su plan.

"No sé porque la han secuestrado ni que tengo que ver en ello. Si es por el dinero, lo gané justamente por mis propios medios, así que no lo devolveré. Lo necesito".

El saiyajin les apuñaló con esa mirada suya afilada, compuesta por un par de ojos azules tan fríos que le helarían la sangre a cualquiera. No era la sensación típica que brindaba su mirada, pero la rabia que sentía, modificó su semblante por uno fiero, casi bruto, que claramente les advertía hacerse a un lado.

Xin Fu comenzó a reír maniáticamente, al tiempo que sus asustados peleadores imitaban el gesto de su jefe pero de manera forzada, riendo sin verdaderas ganas. El mismo anfitrión del Estruendo Tierra no se hallaba tranquilo, pero debía simular confianza y entereza para infundirla en sus seguidores.

El chico ya demostró lo poderoso que era, pero la clave estaba en atacarle entre todos y así quizás tendrían alguna oportunidad. Cuando Xin Fu dejó de reír, sus hombres continuaron por unos segundos más, hasta que tuvo que propinarle un codazo en las costillas a La Piedra para que se callara y los demás siguieran su ejemplo.

"¿Aún deseas hacerte el inocente? ¡Y tienes el descaro de decir que ganaste justamente! ¡Por favor! ¿Creíste que no lo notaríamos? ¡No eres un Maestro Tierra!" decía Xin Fu mientras le señalaba amenazante y daba un paso decidido al frente, aunque el sudor que descendía implacable por su frente, denotaba un evidente nerviosismo que intentaba a toda costa ocultar. "Por eso sabemos que te aliaste a la Bandida Ciega para conseguir el premio fácilmente, sin problemas, esfuerzo ni lesiones, así ambos saldrían ganando".

Trunks suspiró con fastidio, al tiempo que elevaba sus hombros con pesadez. No tenía ánimos de dar explicaciones, sin mencionar que sabía muy bien que no lograría nada con palabras. Además, Aang y los demás los esperaban. No tenía tiempo que perder y también estaba el asunto de Ty Lee. Necesitaba cada vez con mayor urgencia saber de ella, aunque sólo fuera para confirmar si se encontraba bien, de lo contrario, jamás estaría tranquilo.

Por todas y cada una de esas razones, ignoró por completo el resto de amenazas, insultos y comentarios clichés que recibía por parte de los peleadores frente a él, los cuales quedaron boquiabiertos, con los ojos desorbitados y pálidos como un papel cuando el saiyajin comenzó a flotar en el aire, lentamente, en dirección a la colgante prisión de Toph.

Toph no lo podía "ver", pues sus pies no tocaban suelo. Pero sintió de alguna manera cuando la presencia del chico, se detuvo frente a la caja de metal y con una mano, sujetó la gruesa cadena.

¡KLAAANG!

La desprendió como si fuese un hilo deshilachado que arrancaba de una prenda de vestir. Luego, descendió nuevamente al cuadrilátero y colocó con cuidado la caja que contenía a Toph en tierra firme, sosteniéndola todo el tiempo por la recién destrozada cadena. Daba la impresión que sostuvo todo el tiempo una caja de cartón vacía, y no la pesada prisión de metal que mantenía reclusa a la Beifong.

"Ya era hora, tardaste mucho" soltó la pequeña Maestra Tierra con los brazos cruzados y un tono algo rudo, pero en el fondo, se encontraba muy aliviada, pues no estaba segura si alguien vendría a su rescate.

Le costaba admitirlo pero cuando escuchó la voz de Trunks, una sonrisa se dibujó en su rostro. Llegó en su ayuda en el momento más propicio y necesario.

"Lo sé. Tuve problemas para averiguar donde podías estar" se excusó con su habitual sonrisa de medio lado. Dicho eso, el saiyajin perforó con sus dedos extendidos la gruesa puerta de metal de la jaula. Parecía de mantequilla. Luego, movió sus brazos a los lados, abriéndola en dos como si se tratase de una cortina que apartaba con sus manos.

Si ya se encontraban impresionados cuando el chico hizo saltar en pedazos los gruesos y toscos eslabones de la cadena con tan insultante facilidad, esto fue aún peor. Era monstruosamente fuerte. Podría arrancarle los miembros sin siquiera inmutarse a cualquiera. Que decir cuando la pequeña Beifong salió de la jaula y él, con una precisa y pulcra patada lateral, mandó a volar la caja de metal contra la gradas.

¡BAAAAAAMMM!

El poderoso estruendo, fue seguido de pedazos de rocas que cayeron directamente desde techo de la cueva. Todo tembló ligeramente. Después de la inmensa nube de polvo y tierra que se fue disipando poco a poco, quedaron estupefactos con la impresionante visión.

La dura y resistente jaula donde estuvo prisionera Toph, se hallaba completamente inservible en medio de las destrozadas gradas de roca. De hecho, el impacto fue tan poderoso, que quedó deformada. Ya no parecía una caja, sino una enorme placa de metal, plana, como una gran moneda.

"Ufff… ¡Mucho mejor!" sonrió la chiquilla cuando sintió el agradable contacto de la roca. Movía incesantemente los pequeños dedos de sus pies, disfrutando de la sensación de ser ella misma de nuevo. De poder "ver" como siempre.

Sus palabras, parecieron sacar finalmente a Xin Fu y sus secuaces del gran estado de shock en que se encontraban. Ahora no sólo tenían que lidiar con Trunks, sino también contra la Bandida Ciega. En sólo unos instantes, todo su meticuloso y elaborado plan, se había ido a la mierda.

"¿Sabes? Agradezco mucho tu ayuda" continuó la pequeña de cabellos negros, mientras inclinaba su cuello a un lado y lo hacía tronar con fuerza "Pero puedo arreglármelas sola. Estaba a punto de escapar por mi misma antes de que llegaras".

Trunks sólo pudo sonreír. El carácter de la chiquilla, sin saberlo, era algo similar al de su fallecido padre. Toph era muy orgullosa. Pero en realidad, era una coraza, un escudo que ocultaba su verdadera personalidad para no parecer frágil e indefensa ante los demás. Se había visto obligada a ser así para no recibir lástima de nadie, para no brindar signo de debilidad alguna.

"Lo sé" respondió de inmediato. Su aseveración, dejó impactada a la chiquilla. No esperó recibir ese par de palabras tan directas, sino un tonto y ridículo sermón como le impartían en casa. "Por eso me voy a sentar por allá y veré como acabas con estos miserables".

Se dio la vuelta y lentamente, despegó sus pies del cuadrilátero de roca, flotando en dirección a la grada hacia donde pateó la deformada caja de metal. Una vez alcanzó un puesto, se sentó como si nada, dispuesto a observar desde allí el espectáculo que estaba seguro que brindaría la pequeña.

Toph se hallaba boquiabierta. Pero no había lugar para distracciones, luego pensaría en ello. Sacudió su cabeza de un lado a otro, haciendo que algunos rebeldes mechones negros se sacudieran en el aire. Esbozó una sonrisa zorruna, llena de picardía, pues disfrutaría cada segundo de la paliza que impartiría a los desgraciados frente a ella.

"Aprenderán la diferencia entre manipular la tierra y escucharla".

Con tales palabras, la pequeña inició la contienda. Apuntó ambos brazos al frente, en dirección a Xin Fu y los demás y con ello, los atacó con una enorme avalancha de rocas y escombros que avanzó inclemente y en medio de un sonoro estremecimiento.

Se vieron obligados a salir de su estupefacción. La Ardilla se enterró de inmediato, mientras que el resto de un firme pisotón, crearon una placa de roca justo al frente, que les protegiera a modo de pared. El menos ágil de ellos, el Gran Gran Hippo, se quedó inmóvil, gritando como una furiosa bestia y dándose sonoros golpes contra su pecho, pretendiendo resistir el ataque con su enorme y poderoso cuerpo. Grave error.

La avalancha avanzaba con tal fuerza y brutalidad, que ni siquiera el más resistente de los luchadores fue capaz de resistirla. Sus pies se desprendieron del cuadrilátero con suma facilidad, en cuanto las rocas rompieron violentamente contra su torso y así, el enorme sujeto salió disparado a los aires, con una fuerza increíble que hizo parecer de él, un simple y diminuto insecto.

¡BAAAMMM!

Tronó con fuerza el cuerpo del Gran Gran Hippo. No pudo hacer nada durante su incontrolable vuelo, que finalizó con estrepito contra las gradas, hechas añicos bajo su imponente figura.

Trunks echó un rápido vistazo a lugar donde aterrizó el primer derrotado, para comprobar con asombro, que estaba completamente fuera de combate. No sólo era su inexpresivo rostro adornado de un par de ojos en blanco, sino que en serio el ki del sujeto disminuyó drásticamente, producto de su estado de inconsciencia.

Allí comprobó el poder de los ataques de Toph. Pensó que fueron ideas suyas cuando rompió con sus puños las rocas que ella le lanzó, las cuales por cierto, viajaban más rápido y con mayor precisión que los ataques del resto de los luchadores.

Sus pensamientos se esfumaron cuando en medio de la nube de polvo que se cernía sobre el cuadrilátero, salió disparada otra nueva víctima. Era el Cazador de Cabezas, sólo que a diferencia del Gran Gran Hippo, voló en dirección al techo de la cueva, estrellándose de lleno contra éste. Fue tan fuerte el impacto, que no cayó de nuevo. Quedó incrustado contra la dura superficie de roca.

Concentrándose ahora en la contienda frente a él, Trunks pudo notar la clara superioridad de la chica. Era imposible ver algo, pero no lo necesitaba. Podía crearse una imagen de la batalla a partir de las energías que danzaban tras la espesa cortina de polvo, dándose cuenta que la presencia de Toph, era la única que se desplazaba con verdadera lógica y precisión. Sólo ella sabía lo que hacía.

Por otra parte, el ki del resto de los luchadores se movía como pollos sin cabezas, girándose de un lado a otro y lanzando ataques sin sentido a diestra y siniestra. Signo inequívoco de ello, eran las pesadas rocas que abandonaban la cortina de polvo a cada instante, las cuales terminaban por estrellarse y despedazarse en trozos contra las gradas y las paredes.

Inclusive, tuvo que hacer su cabeza a un lado en un par de ocasiones, para evitar ser impactado en el rostro por alguna de las dichosas piedras voladoras. Comprobó que a pesar de su edad, Toph estaba en otro nivel. Su control de la energía, era claramente superior.

Le llamó la atención cuando uno de los contendientes emergió por sus propios medios de la nube de tierra. Era el Gecko, aquel delgado pero ágil sujeto enmascarado que usaba su tierra control para trepar por los muros. Trunks creyó que el tipo pensaba en escapar, pero no fue así.

Inteligentemente, el Gecko se dio cuenta que dentro de la nube de polvo no tendría oportunidad, así que optó por salir y comprobar si desde algún ángulo diferente, lograría divisar aunque fuese la silueta de Toph. Pero fue inútil.

Mientras el Gecko caminaba en cuatro patas sobre uno de los costados del ring para buscar una mejor posición, un grueso pilar de roca se levantó sin previo aviso y lo golpeó justo en el estómago, mandándolo a volar sin control alguno y dejándole fuera del combate sobre el frío suelo de la cueva.

El control de Toph era excepcional. Percibía con increíble precisión su entorno y la posición de cada uno de sus rivales a partir de su fino y detallado sentido sísmico, de modo que ni siquiera la ubicación del Gecko fue ajena para ella. Detectó su situación y creó un pilar de tierra levantada para noquearlo en el acto.

No pasó mucho tiempo cuando la figura del Hombre de la Nación del Fuego resultó visible por los aires. Aquel tonto individuo que jugaba un papel de ciudadano de la Nación del Fuego a modo de distracción en las luchas, terminó desplomado e inmóvil, justo sobre la figura del Gecko que comenzaba a reincorporarse. Hasta en eso era impecable Toph. Lo hizo aterrizar a propósito sobre el delgado sujeto que ella percibió que comenzaba a ponerse lentamente en pie.

"Perfecto, quedan tres" murmuró la sonriente chica, cuando sintió las vibraciones de La Ardilla que se desplazaba bajo tierra.

El Maestro Tierra experto en excavar túneles subterráneos, pensaba en emerger justo bajo Toph para asaltarla sin previo aviso. Planeaba tomarla de los tobillos y enterrarla sorpresivamente, para así tener mejor oportunidad para atacarla.

De sorpresivo, su ataque no tuvo nada. La pequeña Beifong permaneció inmóvil, simulando indiferencia y desconocimiento de la ubicación de su oponente. Justo cuando La Ardilla estaba a escasos centímetros de aparecer bajo ella, la chica dio un veloz salto a un lado, poniéndose inmediatamente fuera de su alcance.

El sorprendido Maestro Tierra emergió del suelo, girando su conmocionado rostro en cámara lenta cuando la sonriente chiquilla, lanzaba un puño en su dirección. Nada pudo hacer para evitar la roca que a punto estaba por impactarle.

Y otra vez, una figura volaba por los aires, inconsciente, abandonando a toda velocidad la gran nube de polvo que continuaba intacta sobre el cuadrilátero. Trunks evidenció que se trataba del sujeto con gafas que excavaba túneles subterráneos, ahora enterrado de cabeza en una de las solitarias gradas vacías. Quedaban dos.

"Ya se está agotando mi paciencia" dijo entre dientes Toph, justo en el momento en que una de las rocas que arrojaba La Piedra por doquier, casi le impacta, pero todo lo que hizo ella fue extender la palma de su mano al frente y convertir el peñasco en arena en el último instante, evitando recibir cualquier tipo de daño. Podía manipular la tierra a su antojo en cuestión de un instante.

Molesta por el alboroto que causaba el musculoso sujeto al atacar como loco, levantó los brazos al aire, haciendo emerger desde el suelo dos placas de roca sólida, similares a dos paredes. Y juntando sus manos, las hizo avanzar, aplastando a La Piedra entre ellas.

¡PAAAMM!

El golpe fue tan potente, que las dos paredes de roca terminaron hechas pedazos, cubriendo al aturdido y derribado cuerpo de La Piedra entre los escombros. Para finalizar, con un leve giro de su pie, Toph formó una pequeña ola de tierra que terminó por empujar la figura del recién derrotado sujeto fuera del cuadrilátero, haciéndole caer al piso como a un inerte costal de patatas.

"Sólo uno" murmuró la pequeña Beifong. Tomando una profunda respiración y bajando ambos brazos, deshizo en un instante la espesa cortina de polvo que cubrió el cuadrilátero en todo momento. Parecía como si una ráfaga de aire fue la responsable de tal cosa, pero era la capacidad de Toph para manipular la tierra en casi cualquier forma.

Allí estaba Xin Fu, solo y de pie, con una mueca de dientes apretados y sudando por montones. El tipo giró su cabeza de un lado a otro, cerciorándose con terror, como todos y cada uno de sus peleadores se hallaban fuera de combate, inconscientes o en su defecto, en malas condiciones como para ponerse en pie y brindar una revancha a la altura.

Sabía que estaba acabado, que si a duras penas lograba vencer a la Bandida Ciega, todavía tendría que lidiar con Trunks. Pero haciendo uso de la poca dignidad que podría haber en el fondo de su corrupto ser, tronó su cuello a un lado y dibujó una mirada agresiva en su rostro, dispuesto a encarar lo inevitable. Él mismo se buscó todo esto.

Notando la decisión del tipo, Toph colocó ambas manos sobre su cintura y sonrió, lanzando un grosero escupitajo a un lado. Esa era la verdadera Toph, no aquella chica refinada de la alta sociedad que todos pensaban que era, sino una Maestra Tierra fuerte y tosca, que hacía lo que se le viniera en gana.

"Empieza tú, guijarro" se burló la chica, llegando a darle la espalda para demostrarle que hasta así, podía vencerlo si quería.

Su intención de retirar la nube de polvo fue para que Xin Fu pudiera pelear con toda su capacidad. De esa forma, la pequeña se sentiría mejor al patearle el trasero al desgraciado que ordenó secuestrarla.

Víctima de una ira ciega, el Maestro Tierra comenzó a atacarla sin tregua ni compasión. Hizo levitar trozos de rocas, unos tras otros, para lanzarlos a la chica entre feroces puños y patadas.

Pero ella ni se inmutó. Toph sólo daba pasos de un lado a otro, poniéndose a salvo de la trayectoria de los veloces proyectiles que le lanzaba el enloquecido Xin Fu, los cuales se estrellaban sin clemencia cerca de la grada donde se hallaba Trunks.

En su desespero, comenzó a lanzarle peñascos cada vez más grandes, ya más difíciles de esquivar así como si nada, por lo cual Toph, aún dándole la espalda, alzó a su alrededor una gran tienda de roca a manera de escudo.

Los ataques de Xin Fu, se estrellaban contra la recién creada estructura triangular en la que se refugiaba Toph. Pero a pesar de la potencia de los golpes, no lograba hacerle nada al escudo de la chica, pues ella se encargó de comprimir la tierra a su alrededor para formar una barrera más compacta, dura y densa.

Cuando la última piedra estalló contra su tienda, Toph separó ambos brazos de su cuerpo y abrió la coraza de roca en dos. Se dio la vuelta y encaró a su agitado rival con una expresión burlona.

"Mi turno"

Al igual que hizo él, comenzó a lanzarle rocas sencillas entre puños y patadas. Xin Fu las esquivaba sin mayor problema, una tras otra, hasta que cayó en la trampa de la chiquilla.

Entre las múltiples piedras que le lanzó, hubo una de ellas que Toph se encargó de descomprimir, haciéndola frágil y endeble para que se despedazar sola en medio del vuelo. Cuando ésta estuvo a punto de impactar a Xin Fu, se volvió arena como si nada, tomando desprevenido al Maestro Tierra y haciéndole perder el equilibrio sin control alguno.

Xin Fu comenzó a retroceder, trastabillando y amenazando con caerse en cualquier momento, mientras agitaba sus brazos al frente para proteger sus ojos de la arena. Fue una tontería, pero lo imprevisto del ataque, le hizo reaccionar de tal forma.

Toph sonrió. Su plan dio resultado y por ello, aprovechando la distracción de su rival, le lanzó en último golpe: un leve y delicado Shuto Uchi (1).

Su movimiento de mano hizo crecer sin aviso alguno, un pilar de roca justo frente a Xin Fu, golpeándole de lleno en el pecho y mandándolo a volar como a todos sus otros peleadores.

Y así, terminó el encuentro. El último de los contendientes cayó de espaldas contra las gradas, muy cerca de donde descansaba el adolorido Gran Gran Hippo, que apenas empezaba a despertar. En sólo un par de minutos, Toph acabó con los 7 peleadores del Estruendo Tierra. Eso la hacía merecedora del título más que cualquier otro.

La pequeña, orgullosa y sonriente por su demostración, se estremeció cuando sintió sin previo aviso una mano sobre su hombro. Pero de inmediato, supo que era Trunks. No captó su presencia en el momento porque el saiyajin aterrizó lentamente a su espalda.

"Eso fue increíble. Eres la mejor Maestra Tierra que he visto".

Toph se dio la vuelta y en un gesto algo rudo, tomó la mano de Trunks y la retiró de su hombro. "Seguro lo dices porque no has visto a muchos en acción" le respondió sonriente, pero bajó su rostro para que él no notara el carmín que coloreó sus mejillas.

"Sí, puede ser. Pero te aseguro que no deben haber muchos como tú". Encogiéndose de hombros, el saiyajin empezó a caminar hacia la salida. Sólo esperaba no tener que pisar de nuevo la arena del Estruendo Tierra. "La clave está en entrenar. Si lo haces como se debe, serás la mejor y nadie te podrá alcanzar".

Toph quedó paralizada por unos instantes, pensando en las palabras de Trunks. Él fue la primera persona en confiar plenamente en ella, al punto que sin siquiera pedírselo o rogárselo, la dejó combatir por sí misma contra todos los peleadores, pues siempre tuvo la certeza de que ella sería la ganadora.

"Aang y los demás le están esperando, así que mejor nos damos prisa, ¿o ya no piensas viajar con ellos, señorita Beifong?"

Allí comprendió que el saiyajin ya conocía su verdadera identidad. No tenía idea de cómo, pero la conocía. Eso generó una enorme sonrisa en su rostro, de oreja a oreja. A pesar de saber sobre su posición y lugar en la alta sociedad, no la trató de manera diferente, con condescendencia o falso respeto por lo que significaba su apellido y familia. Le permitió luchar como toda una Maestro Tierra. Estaba feliz, pero borró su tonta sonrisa y corrió para alcanzarlo y ponerse a su lado.

"No te acostumbres, chico rudo. No creas que por ser una Beifong, soy una niñita delicada ni mucho menos" le soltó a modo de broma. Bien sabía que él no la veía como tal. En un gesto amistoso, golpeó el brazo del chico, pero tuvo que sacudir su mano para aliviar el dolor en sus nudillos.

"Definitivamente, golpear una roca es como golpear una almohada en comparación tuya".


"Chicos, ya está oscureciendo, ¿creen que debamos seguir esperando por Toph?" preguntó Aang con una expresión sumamente triste, cabizbajo por tener que irse con las manos vacías e iniciar de nuevo la búsqueda por un Maestro Tierra. Pero lo peor, es que sabía que posiblemente ninguno que encontrara, sería tan bueno o adecuado como Toph.

"Si fuera por mí, ya estuviéramos llegando a Ba Sing Se" sonó la fastidiada voz de Sokka, quien se encontraba echado sobre el césped y mirando las nubes mientras se sacaba la cera de los oídos con el dedo meñique. "Opino que no vale la pena esperar a esa pequeña estafadora. Admítelo Aang, nos ha robado".

"¿¡Cuántas veces tengo que repetirte que a ti no te han robado nada!?". Ya muy fastidiada por el hastío de su hermano, Katara sacó un poco de agua de la cantimplora y la arrojó sobre el incauto Sokka, usando agua control.

"¡AAHH! ¿¡Qué demonios te sucede!? ¿¡Te has vuelto loca!?"

Sokka se levantó con rabia, dispuesto a encarar a su hermana para iniciar otra discusión tonta y sin sentido, pero sus ímpetus se vinieron abajo cuando todos se percataron de la llegada de alguien.

"Chicos, creo que ya podemos partir". El estado de ánimo del pequeño nómada aire, se renovó de inmediato, cuando las figuras de Toph y Trunks hicieron acto de presencia en el lugar acordado.

"Lo siento, tuve que regresar a casa por unas cosas" se excusó la sonriente chiquilla mientras alzaba a la vista de todos, un pequeño bolso donde llevaba sus pertenencias.

"¡Es el pretexto más estúpido que he escuchado! ¡Nadie demora tanto empacando! ¿Sabes qué hora es? ¡ESTUVIMOS AQUÍ POR CASI 12 HORAS! ¡12 HORAS!"

Nuevamente, Katara tuvo que intervenir. Usando un poco más de agua de la cantimplora, atacó a su hermano y lo hizo caer sentado sobre el pasto, dejándolo completamente empapado.

"Tuvimos unos inconvenientes en el camino. Pero ya podemos irnos, ¿o piensan seguir esperando como unos imbéciles?" dijo Toph, poniendo especial énfasis en la última palabra, dirigida especialmente para Sokka. Luego, la pequeña se aproximó hasta Appa y saltó sobre su silla de montar, todo ante la estupefacción de Aang y sus dos amigos.

"Sí, ya está oscureciendo. Yo me tengo que ir, debo conseguir a June en unos minutos" interrumpió Trunks, llamando de inmediato la atención de todos.

"Espera hermano, ¿al menos sabes lo lejos que queda ese lugar? ¡Desde aquí son unos cuantos miles de kilómetros!" la impresión de Sokka era tal, que ignoró por completo su molestia con Katara por haberle mojado. Y es que tenía que atravesar el territorio del Reino Tierra literalmente, de extremo a extremo.

"Por eso debo partir. En unos minutos se hará de noche, y es el momento para hacer el trato con June. Por eso tengo un poco de prisa".

Lejos de explicarse mejor, continuaban aún más anonadados. Ciertamente Trunks demostró ser rápido, pero esto ya rayaba en lo ridículo. A espaldas de Appa, tardarían unos cuantos días en llegar, pero el chico pretendía hacerlo en unos escasos minutos.

"Nos volveremos a ver" fue todo lo que dijo Aang, haciendo que Trunks le respondiera con un leve gesto afirmativo de su cabeza. El Avatar estaba en lo cierto. Después de todo, el saiyajin no pasaría por alto la llegada de aquel desconocido individuo de la predicción de Roku.

Sin más que añadir, una intensa aura azul cobalto rodeó el cuerpo del joven guerrero, lanzando ligeras ráfagas de viento que estremecían un poco las ramas del único árbol en la colina. Y así, despegó con cuidado a los cielos, intentando no hacerlo demasiado fuerte para no dañar al pequeño grupo allí presente. Una vez que se encontraba muy alto, aumentó su velocidad a un punto impresionante, haciendo que su potente arranque sonara como una poderosa explosión en el firmamento.

"Ya veo porque dijo que llegaría en minutos" comentó el estupefacto chico del boomerang, boquiabierto y aún con su vista al cielo, a pesar de que la figura de Trunks ya no era visible desde hacía mucho. De hecho, desapareció completamente en un instante.

"¿Y dónde estaba tu apuro, hermanito?" se burlaba Katara a espaldas de Appa. Tanta fue la conmoción del escéptico muchacho, que era el único que aún no subía a la silla de montar del enorme bisonte volador.

Sacudiendo la cabeza de un lado a otro, el chico sólo pudo reírse mentalmente, víctima de la resignación que generaba en su ser, la existencia de un individuo como Trunks. Pero era real, y tendría que lidiar con ello.

Una vez que el nuevo equipo Avatar estaba acomodado sobre su particular vehículo de transporte, Aang agitó las riendas y pronunció las mágicas palabras que hacían de Appa, el bisonte volador que era.

Tendrían que viajar por unos cuantos días para llegar a Ba Sing Se, pero lo más importante es que el joven Avatar ya contaba con un Maestro Tierra sin igual, uno que por cierto, era una pequeña niña ciega.

Sí, Toph Beifong sería fuerte, autosuficiente y ruda, pero eso no significaba que en su interior, no había una niña que también era frágil y de buenos sentimientos. Por eso, la actitud que demostró aquel chico de la espada por ella, le conmovió profundamente. Fue el primero en notar quien era ella. El primero en darle su valor a pesar de su delicada apariencia y distinguida procedencia.

"Gracias, Trunks" murmuro muy bajo para sí misma, cuando se acomodaba en la silla de montar de Appa y se quedaba profundamente dormida.


En sólo 5 minutos llegó a su destino. Aterrizó en un bosque cercano a la taberna, todo para evitar ser visto bajando de los cielos. Caminó por un par de minutos a través de un sendero de tierra, encontrándose de ida y de venida, a unos cuantos comerciantes que atracaban en el puerto cercano y se dirigían al bar por diversión y algunos tragos.

No pudo evitar soltar una sonrisa cuando divisó el establecimiento de mala muerte y para su suerte, a June acomodando la silla de montar de Nyla. Justo a tiempo.

"¡Vaya, pero mira nada más a quien tenemos aquí!" exclamó la joven caza recompensas con un tono divertido, una vez que se giró y observó al saiyajin acercándose a ella. "Pensé que habías desistido y te encontraste una nueva novia por allí".

Como siempre, sus comentarios lograban ponerle nervioso. Ni mencionar que tendría que soportarla a ella y sus insinuaciones por el tiempo que durase el viaje de búsqueda por Ty Lee.

"Lo siento, es que tuve que esperar hasta ayer para participar en el Estruendo Tierra" le respondió algo apenado, desviando la mirada sobre un borrachito que se tambaleaba fuera del establecimiento.

"¿Y?"

En lugar de contestarle, le arrojó el saco de cuero, que fue atrapado por la chica con una sola mano en medio del aire. Lo abrió con prisa y no pudo contener su sorpresa. Los ojos negros de June resplandecieron con la misma viveza que el oro dentro la bolsa, impresionada por la cantidad de dinero con la que se hizo el chico en tan poco tiempo.

"No está mal para un solo día… pero, ¿en serio lo conseguiste en el Estruendo Tierra? Escuché que el premio era aún mayor".

"Sí, 200 piezas de oro, de hecho" le dijo con seriedad, a pesar de la boquiabierta expresión de la chica que casi le pareció graciosa. "Pero deben quedarme poco más de 80. Tuve unos gastos de último minuto".

No quería imaginar en que se pudo gastar cerca de 120 piezas de oro en una sola noche. Definitivamente, no fue de fiesta, pues era imposible gastar semejante suma de tal forma, ni siquiera brindando ronda tras ronda a todos los presentes de alguna taberna.

El joven espadachín sí que era un completo misterio. No sólo por su forma de vestir extraña, sino que también parecía ser muy habilidoso para el combate mano a mano, pues consiguió el primer lugar en un torneo donde no salía vencedor cualquier idiota. Eran palabras mayores. Simplemente, dijo que iba a ganar y así lo hizo, sin más ni menos.

Pero no terminaba allí la cuestión. Equivocadamente, comenzó a sospechar que el saiyajin no consiguió el dinero de tal forma, pues era imposible llegar desde Gaoling en tan poco tiempo, eso suponiendo que el chico apenas ganó el dinero y partió, sin comer ni dormir. No se cumplían 24 horas desde que tuvo lugar el evento. Algo no le cuadraba.

Sin embargo, no era su problema. June jamás se detenía a reparar en semejantes detalles. Con tal de recibir su paga estaría satisfecha. La procedencia del dinero era lo de menos. Extendió su mano para devolverle el dinero a Trunks, pero éste lo rechazó empujándole el pequeño saco.

"Quédatelo todo, no importa que haya un poco más".

Su gesto generó enorme satisfacción en la joven caza recompensas. Esbozó una amplia sonrisa cargada de picardía, entrecerrando sus ojos y haciendo que sus largas y voluminosas pestañas, resaltaran más de la cuenta.

"¿Ya mencioné que me agradas? Juntos podrías conseguir muchas cosas". Su tono cargado de un aire seductor, estremeció al chico por razones desconocidas para él.

Pero en serio quería saber de Ty Lee. No estaba dispuesto a perder más tiempo del que ya había perdido. Aclaró su garganta antes de hablar "Lo siento, en verdad quiero que comencemos" la cortó en el acto, alcanzándole aquel largo y holgado vestido verde, típico de las chicas del Reino Tierra, que usó la acróbata cuando estuvieron juntos en Ba Sing Se.

Petrificada, la joven observó el vestido con detenimiento. Un aire de nostalgia la golpeó de repente, cuando recordó que de pequeña, siempre quiso usar uno así.

Nunca tuvo la oportunidad. Malgastó su infancia aprendiendo de su padre el indecoroso oficio de caza recompensas. Pero lejos de enfadarse, sonrió con sinceridad, un poco celosa del interés de Trunks por aquella acróbata alegre y jovial. Sólo esperaba conseguir un chico así para ella, y quizás abandonar su oficio y dedicarse a algo diferente algún día.

"Tiene buen gusto" añadió, colocando la prenda sobre su esbelta figura e intentando probárselo con la mirada. Luego, lo volvió a doblar y lo acercó al hocico de Nyla, que comenzó a olfatear con marcada avidez la prenda, como si desprendiese un aroma sumamente estimulante para el extraño animal.

La bestia, capaz de seguir el rastro de un ratón ubicado a un continente de distancia, empezó a salivar enloquecida, víctima de la esencia que nublaba sus sentidos y le imploraba seguir a toda costa su rastro.

Profiriendo extraños rugidos y abriendo su enorme fauces compuesta de imponentes y peligrosos colmillos, June entendió que su Shirshu estaba lista para comenzar.

"¡Bien chico, ya todo está listo!" exclamó la caza recompensas número uno del Reino Tierra, una vez que se montó de un enérgico salto sobre la silla de montar de su exótica criatura ciega.

Contento por tal afirmación, el saiyajin siguió a June y se subió con decisión sobre la espalda de Nyla, dispuesto a iniciar con su viaje de búsqueda.

"¡Sujétate bien! ¡El viaje será algo agitado!"


Aclaraciones.

(1) Shuto Uchi es el típico golpe de karate que se da con la mano abierta y se golpea con el borde de la mano.

Bueno, primero que nada, me disculpo por haber tardado tanto en actualizar. Estoy algo ocupado últimamente, pero pronto estaré más libre y podré actualizar durante un tiempo al mismo ritmo que lo hacía antes.

De todas formas, sé que tardé demasiado con esta historia, admito que me concentré más en la otra, pero fue porque se me venían más ideas para el otro fic y admito que cuando me sentaba a escribir para éste, no me llegaba mucha inspiración. Trataré de no descuidarlo tanto de nuevo.

Agradezco mucho a las personas que han seguido esta historia y nuevamente me disculpo por haberles dejado tanto tiempo sin un nuevo capítulo.

Entre mis agradecimientos, me dirijo especialmente a SB, pues ya llevas tiempo leyendo este fic y no le has perdido la pista hasta entonces. Agradezco mucho eso de tu parte. Ya no queda tanto para que encuentren a Ty Lee y de seguro Azula medio enloquecerá de la ira.

A Sayachica, que por cierto me escribiste dos veces jaja. En tu primer review, preguntaste que por qué Trunks no sintió el ki de Toph a través de la ventana. Bueno, sinceramente fue un error mío XD, en serio el detalle se me pasó jaja. Pero podemos imaginarnos que Trunks estaba concentrado echando su cuento y Toph calladita y tranquila, y por eso su ki no se sentía muy bien (una excusa barata de mi parte, pero espero que te sirva un poco para perdonar mi fallo). En el segundo, te agradezco mucho por tu apoyo y tu regaño jaja, porque tienes razón, me retrasé demasiado. Admito que cuando lo leí, empezé a organizarme para buscar el tiempito para actualizar. Sí, las amenazas a veces funcionan.

Y por último a FanDeTyLee. Sinceramente, agradezco mucho tu primer review y el apoyo que me das a través de él. No digo que lo haga bien, pero escribir no es fácil porque toma cierto tiempo, así que ese tipo de apoyo es lo que uno necesita de vez en cuando para continuar. Me alegra mucho que te guste el fic y que también te guste la personalidad de Ty Lee. La elegí a ella porque el personaje también me gusta mucho, pero la desaprovecharon demasiado en Avatar; en el libro 3 apenas salió. Hiciste una pregunta buena. Como aún falta para eso, te digo de una vez (para que estés un poco tranquilo) que Trunks está en el pasado, pero como bien dices, también es otra dimensión. Su mundo a la final no tiene nada que ver con el de Aang, pero él no lo sabe y por eso le da miedo interferir y modificar el futuro sin querer. Cuando pelee con Cooler, él le explicará algo sobre eso, por eso él en su momento dijo que el saiyajin no sabía nada sobre viajar en el tiempo, pues pensó que Trunks fue a derrotar a Freezer o algo así para que dejara de existir en su tiempo. Bueno, eso se explica mejor luego.

Bueno, también agradezco a los usuarios con cuenta, aunque a ustedes les contesto por PM dada la facilidad del medio. A los que no, les agradezco y contesto por aquí. Sinceramente, no recuerdo si agradecí al usuario Ultimate Golem en privado. Disculpa si no fue así hermano, agradezco profundamente tu apoyo y agrado hacia el fic. Espero desees continuar leyendo otros capítulos que actualice más adelante.

Bien, con respecto al otro fic (porque sé que hay personas que leen ambos), lo actualizaré a lo largo de esta semana. Tuve tiempo para escribir un nuevo capítulo, pero lo gasté escribiendo uno que en realidad no toca aún, sino que quedará para más adelante, es que tuve la idea y no la pude desaprovechar XD.

Espero les haya gustado. Mil gracias. Dejen sus críticas, opiniones, dudas y demás. ¡Saludos y suerte!