Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
Este fic participa en el reto "Amortentia al azar" del foro "La Sala de los Menesteres".
Pastel recién horneado
—El último olor me recuerda el pastel recién horneado— comentó Rabastan con una sonrisa.
—¿Qué recordaste? —preguntó Rodolphus levantando una ceja ante la expresión de su hermano, pero él no le respondió.
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Rabastan estaba cerca de uno de los ventanales que daban al Lago Negro, mirando a la rubia que estaba recostada en el sofá de la sala común disfrutando del calor del fuego, mientras su hermana le estaba relatando algo. Al cabo de un rato, Narcissa debió quedarse dormida porque Andrómeda, su hermana, la sacudió del hombro y le indicó los dormitorios de las chicas. La rubia asintió y se sentó en el sofá, tallándose los ojos para despertarse un poco y su hermana se adelantó a su habitación. Al ver la sala común vacía, el chico aprovechó el momento para acercarse a su novia.
—¿Tienes mucho sueño? —le susurró en el oído —, o ¿vamos a dar un paseo?
Ella se dio la vuelta con una sonrisa, el cansancio olvidado y se levantó de un salto, dirigiéndose hacia la salida de la sala común. Rabastan la siguió y cuando estuvieron en el pasillo, le tomó la mano y la jaló hacia sí mismo, abrazándola.
—Te extrañé —murmuró contra su cuello, depositando un pequeño beso.
—Aquí nos van a ver, vamos a otro lado—respondió ella.
Empezaron a caminar, buscando algún lugar apartado donde estar a solas cuando, cuando al girar una esquina, se pararon de golpe. Un grupo de Hufflepuff estaba caminando por ahí, ajenos a la presencia de los dos Slytherin, dirigiéndose hacia su sala común. La pareja se escabulló por una puerta, para que no los encontraran.
En cuanto estuvieron a salvo en la habitación, se recargaron en la puerta y comenzaron a reír. Cuando se calmaron un poco, el chico posó su mano en la nuca de ella y la acercó hacia sí para besarla. Con el paso de los minutos, el beso empezó a hacerse más demandante, las manos no se quedaban quietas y comenzó a acariciar la espalda de su novia, levantándole la blusa. Ella se separó un poco y miró a su novio ruborizada.
—¿Quieres…?— comenzó a preguntar Rabastan, pero no pudo terminar la frase, demasiado avergonzado para decirlo en voz alta.
Narcissa asintió y él volvió a besarla, volviendo adonde se habían quedado antes de la pequeña interrupción. Abrazándose, besándose, amándose.
…..
Un par de horas después, ella abrió los ojos y sonrió. Rabastan estaba recostado a su lado, recorriendo su cuerpo con la mirada desde que ella se había quedado dormida y no pudo evitar pensar en lo hermosa que se veía.
—¿Hueles eso? —preguntó Narcissa, sentándose de golpe y tapándose con la túnica —Es pastel recién horneado.
—Las cocinas deben de estar cerca —respondió él sin darle importancia.
Los ojos de la rubia se iluminaron y una sonrisa traviesa apareció en su rostro. Se levantó y comenzó a vestirse y al terminar, miró a su novio con el ceño fruncido.
—¿Qué esperas? Vamos a visitar a los elfos— lo apuró.
Rabastan negó con la cabeza, divertido por la actitud de ella, pero hizo lo que su novia le pidió. Salieron al pasillo y siguieron el delicioso olor que provenía de las cocinas, pero nunca llegaron a encontrar la entrada, para frustración de Narcissa.
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—¿Me vas a decir de quién estás enamorado?— preguntó Rodolphus con el ceño fruncido.
—Es un secreto —contestó su hermano guiñándole el ojo y saliendo del dormitorio del mayor.
Nota:
Amé escribir de ellos :3 Espero que te haya gustado Deb, y para que veas, me pegaste lo de los besos xDDD ¡Te quiero hermana! :D
