8vo Capitulo:
Descubrimientos y Problemas
Ambos entraron a una habitación, la puerta estaba semi abierta, por lo que se podía ver, era un laboratorio, ya que tenía varias mesas, algunas vacías, y otras con recipientes y varios papeles, también habían cajas en algunas esquinas de la habitación
-Parece un laboratorio –Dijo Kagome viendo todo el lugar
-Así es –Dijo Inuyasha, por ser vampiro, veía muy bien en la oscuridad, pero sabia que Kagome no
-Aahhss, pero no puedo ver casi nada –Dijo Kagome, pero holló contestar a alguien -¿Inuyasha? ¿Inuyasha? ¿En dond…
De repente, Kagome vio la habitación mas iluminada, al voltear, nuevamente tenia a Inuyasha muy cerca de ella, con una antorcha en su mano, era tan deseable verlo con una parte de su rosto oscura y otra alumbrada, eso destacaba mas sus ojos dorados, en los que Kagome se perdía.
-¿Te preocupaste? –Dijo Inuyasha con esa voz grave y sensual, que solo usa con ella, ya que estaban tan cerca que sentían el aliento del otro, ambos respiraban lentamente, estos eran esos momentos, solo para ellos dos
-Me asustaste –Dijo Kagome, su pecho comenzó a subir y bajar, mucho mas rápido, siempre que estaba cerca de Inuyasha o la sorprendía de esa manera, le faltaba el aire, pero ella no era la única, ya que el pecho de Inuyasha también hacia lo mismo.
-Claro, eso explica porque tu corazón late tan rápidamente –Dijo Inuyasha casi en un suspiro
Finalmente se alejo de Kagome, y se fue a inspeccionar las mesas, Kagome solo lo miro, y fue a hacer lo mismo, también tomo una antorcha, y decidió leer algunos papeles que estaban sobre la mesa, al parecer eran conjuros, habían muchas formas distintas de hacer hechizos, incluso aparecia como matar a criaturas, de una manera que jamás imagino, guardo todos esos papeles, le serviría de mucho, también guardo líquidos especiales, suponía que les podría ayudar cuando siguieran con el viaje, Kagome siguió buscando y buscando, y se encontró con un par de papeles que estaban en una caja.
-Aquí hay demasiados papeles –Dijo Inuyasha algo fastidiado –Para cuando terminemos de revisarlos todos, yo ya no existiré
Kagome, no pudo evitar reírse un poco por el comentario de Inuyasha, pero ella estaba bien revisando los papeles, cuando apenas estudiaba, vivía prácticamente en una biblioteca, y leía hasta cinco libros por día, se la pasaba investigando y aprendía de todas las personas, sus experiencias, sus historias, esos relatos, le sirvieron mucho, y gracias a eso tenia la sabiduría que tiene ahora.
-Oh vamos Inuyasha, tenemos que encontrar toda la información posible, si seguimos buscando tal vez hallem…- De repente, Kagome paro en seco, Inuyasha volteo a verla, y noto que se estaba comenzando a poner pálida, tenia sus ojos muy abiertos, y en su mano tenia un papel, que poco a poco lo comenzaba a subir hasta llegar a su cara, lo miraba muy fijamente, esto confundió a Inuyasha ¿Qué vio Kagome que la dejo así?
-¿Kagome? ¿Estas bien? –Pregunto Inuyasha, pero no obtuvo respuesta, no comprendía, ella estaba normal, viendo unos papeles y de repente se queda como una estatua, no decía absolutamente nada, parecía estar en shock, de repente Kagome callo al suelo de rodillas, mientras que varias lagrimas caían de sus ojos; Inuyasha rápidamente se arrodillo junto a ella, a ver que sucedía.
-Inu..Yas..Ha.. –Dijo Kagome entre sollozos –E-el es mi… Padre –Dijo Kagome llevándose su mano a la boca, y después a su cara
Inuyasha tomo rápidamente la hoja que Kagome tenia en su mano, era una foto de un hombre, Inuyasha al verlo no lo podía creer ¿¡El era el padre de Kagome!?
-Kagome… Yo
-No lo sabia –Interrumpió Kagome a Inuyasha –Mi padre nunca me dijo que era un hechicero, creo que ni mi madre lo sabía, ahora entiendo… Siempre salía, y no lo veía, hasta pasaban meses… Ni siquiera recordaba como era, la última vez que lo vi fue en casa… Y… - Kagome no pudo seguir hablando, solo se lanzo a llorar en los brazos de Inuyasha.
-Lo lamento Kagome, lo siento mucho –Dijo Inuyasha abrazando fuertemente a Kagome y sobando su suave cabello, mientras hundía su cara el hombro de Kagome.
Paso un rato, Kagome de tanto llorar de quedo dormida, Inuyasha la tomo, y la llevo a unos de los dormitorios que mas cerca quedaban, limpio la cama y la acostó, luego limpio la habitación, para que no hubiera tanto polvo, una vez que termino, se fui de ahí, y busco desesperadamente a Sango, necesitaba hablar urgentemente con ella.
…..
Sango estaba en uno de los laboratorios, revisando algunas vitrinas y gavetas.
-¡Sango! –Dijo Inuyasha con un tono de voz algo alto, por fin la encontraba, entro rápidamente al laboratorio, cerrando la puerta
-Inuyasha ¿Qué ocurre? ¿Por qué estas así? –Dijo Sango confundida por la actitud de Inuyasha, se podía ver en su rostro, que algo lo preocupaba.
Inuyasha se acerco a ella con la cabeza agacha, y sus manos en su cabello, solo se acerco a Sango y la abrazo, ella correspondió al abrazo, pero no entendía que sucedía.
-Inuyasha ¿Qué tienes? –Pregunto Sango.
Inuyasha subió su cabeza, y la miro, luego, se alejo de ella, y comenzó a caminar de un lado a otro con los brazos cruzados.
-Esto esta mal Sango, nunca creí que ella fuera esa niña, que ese hombre…
-No entiendo Inuyasha ¿A que te refieres?
-Yo… Yo lo mate Sango
-¿A quien? ¿De que hablas?
Inuyasha le empezó a contar el porqué de su comportamiento, resulta que el hombre al que había matado, era el hombre de la foto, el padre de Kagome. Nunca se le había pasado eso por su mente, y tampoco era adivino para saberlo, ahora lo recuerda todo, aquella oscura noche… Esa mujer llorando… Y esa niña… Esa niña pequeña, llorando y gritando en una esquina, era Kagome, la recuerda, estaba ahí, desesperada y asustada, presenciando la muerte de sus padres, una muerte en la que participo él, pero que podía hacer, era un vampiro, necesitaba alimentarse, en ese momento aun era el líder del clan de Naraku, pero fue Naraku quien más participo. En ese momento Inuyasha aun no había cambiado sus hábitos alimenticios, y que culpa podía tener, así era su naturaleza, su origen, su especie, y no todos los vampiros cambian, el si lo hizo, pero… ¿Seria una justificación para Kagome? ¿Cómo reaccionaria ella al saber eso? Y ¿Cómo se lo diría? Eran varias preguntas en la mente de Inuyasha y ninguna con respuesta fija solo, Si o No, o Tal vez, pero al menos, le hizo algo de bien, decírselo a Sango, quería comunicarle esto a alguien, y que mejor persona que ella, solo esperaba que lo entendiera, y lo hizo.
Cuando Inuyasha termino de hablar, Sango solo asintió, lo entendía perfectamente, eran de la misma especie y el mismo clan, lo comprendía, y ahora entendía su comportamiento, pero también se ponía en su lugar y no era nada fácil la situación, ya imaginaba todas las preguntas y los pensamiento que debía de tener Inuyasha, no era fácil, pero como lo había dicho Inuyasha, es algo de la naturaleza, su especie los obliga, pero quien sabe si Kagome lo llegaría a comprender, ella sabia como eran ellos, aunque con lo fuerte que seria la noticia para ella, lo mas seguro es que no lo entienda al inicio, pero tal vez luego, pueda entrar en razón… O no?
-¿Cómo are Sango? –Dijo Inuyasha sentado, con la cabeza agacha, y sus manos, en su cabello
-Es algo muy delicado Inuyasha, tengo el presentimiento de que en este castillo, encontraremos algo más, que solo conocimiento de una piedra.
…
Kagome se fue despertando poco a poco, miro todo el lugar, se dio cuenta que estaba en un dormitorio, estaba algo limpio, seguramente se había quedado dormida, ya que estaba en la cama, pero ¿Cómo llego ahí? Entonces recordó Inuyasha, dijo su nombre con una media sonrisa, pero a la vez negando con la cabeza, se levanto de la cama a buscar a Inuyasha, pero un pensamiento la detuvo, en su mente volvió a llegar aquella imagen de su padre, volvió a llevarse las manos a la cara, pero esta vez no lloro, solo pensaba en ¿Porque su padre no le había dicho de su otra vida? ¿Porque se ocultaba en mentiras, acerca de que tenia que salir de viaje? Cuando en realidad, venia a este lugar, verlo en esa foto lo hizo extrañar tanto, el hubiera sido su mejor maestro, recordó esas horribles imágenes, de su muerte, sintió un escalofrió por todo su cuerpo, y cerro sus ojos tratando de olvidar eso, y concentrarse en lo que estaba pasando. Así que salió de la habitación, a buscar a su vampiro.
Mientras caminaba por los pasillos del castillo, pensaba en Inuyasha, y en sus momentos con él, los seres que una vez odio con su vida, ahora estaba enamorada de uno, que extraño es el destino, tal vez se lo dijera algún día, o no, ella no quería ser la primera que hablaba y así, siguió sumergida en sus pensamientos. Pasaron unos minutos, y Kagome llego al mismo pasillo, donde estaba aquel laboratorio, en el que ella y Inuyasha habían buscado antes. Entro y la habitación estaba mucho mas alumbrada, varias antorchas estaban encendidas, Kagome busco a Inuyasha, y lo pudo visualizar, cerca de la ventana, observando la luna ¿Qué estaba haciendo ahí y solo?
-¿Inuyasha?
Inuyasha volteo lentamente y miro fijamente a Kagome, ella se acerco mas a el, repitió su nombre varias veces y le hacia preguntas como ¿Por qué estas aquí solo Inuyasha? ¿Qué tienes? Renpondeme , pero Kagome no obtenía respuesta alguna, hasta que Inuyasha comenzó a caminar hacia ella, quedando frente a frente, estaba completamente serio.
-Inuy…
-Kagome –La interrumpió Inuyasha
Kagome solo miraba sin entenderlo, de repente sintió lo fuertes brazos de Inuyasha alrededor de su cuerpo, ella correspondió al abrazo, pero no comprendía lo que pasaba, medio se separo de él, aunque sus cuerpos aun seguían unidos, lo miro, y coloco sus manos en las mejillas de Inuyasha
-Inuyasha… -Pero nuevamente se perdió en esos ojos dorados, aunque se perdió completamente del mundo, cuando volvió a sentir los labios de Inuyasha sobre los de ella, otra vez, un apasionado beso, ambos suspiraban y sus respiraciones estaban agitadas, movían desesperadamente sus cabezas, y saboreaban cada rincón de sus bocas, ese beso provoco un fuerte deseo en ambos, cuando se separaron se miraron fijamente, la verdad a Kagome le encanto ese beso, y no pudo evitar excitarse ante semejante sensación, pero aun no le quedaba claro ¿El abrazo? ¿El beso? ¿Qué era todo esto? ¿A lo mejor era lo que él sentía?
-Perdóname… -Dijo Inuyasha, acariciando la mejilla de Kagome
Realmente esto, no se lo esperaba ¿Le pedía perdón? ¿De que lo tenia que perdonar?
-¿De que hablas Inuyasha? –Pregunto Kagome con su entre cejo algo fruncido, y negando con su cabeza.
-Kagome, se bien quien mato a tu padre… Lo se, lo conozco, y tu también, lo tienes justo en frente
Kagome comenzó a negar con su cabeza y solo susurro *No*
-Así es, soy yo, en ese tiempo, yo era el líder del clan de Naraku, él se encargo de tu madre y tu hermano, yo solo de tu padre –Inuyasha respiro profundo para seguir hablando, mientras veía los ojos de Kagome llenarse nuevamente de lagrimas –Probablemente me odies, no te culpo, soy lo que soy Kagome, pero recuerda que cambie –Termino de hablar Inuyasha, solo acaricio la mejilla de Kagome y salió de la habitación, verla así le causo algo de dolor, y mas por el hecho de que la adoraba, pero estaba seguro de Kagome ya no sentía eso por el.
Cualquier reacción que tuviera Kagome no seria buena, aunque tendría su derecho de hacer lo que quisiera, solo le pedía al mismo cielo que ella, razonara un poco, para no acabar con el viaje.
Desde que Inuyasha se fue de la habitación, Kagome volvió a caer al suelo de rodillas, eso que escucho la destruyo por completo, miles de lágrimas salían de sus ojos, no podía creerlo… ¿Por qué Inuyasha? ¿Por qué tenias que ser tú? ¡Justamente tu! Pensaba kagome, su amado había asesinado a su padre… Esto no podía estar pasando… No a ella… Había jurado vengar la muerte de su familia y debía cumplirla, ahora ya sabia quien era el responsable, pero no era fácil, estaba entre la espada y la pared, ahora estaba enamorada del hombre que acabo con la vida su padre, y a pesar de que sintiera mucho por Inuyasha, su padre fue el primer hombre a quien amo, y que siempre lo amara, pero ahora se pondría firme, y le haría acto a sus palabras.
Kagome no pensaba absolutamente nada, se le olvido todo, los clanes, el viaje, todo, no pensaba ni reflexionaba nada, estaba ciega, se sentía triste, enojada, fustada, decepcionada, traicionada, eran las emociones que ahora estaban en su interior, y las que la estaban dominando, Kagome le daba varios golpes al suelo, en su corazón no lo quería creer, pero era una realidad que él mismo se lo había confirmado, ella no estaba actuando, su odio lo hacia por ella; se levanto bruscamente y solo comenzó a caminar alrededor de la habitación, aun con varias lagrimas cayendo de sus ojos, y con sus manos en su cabeza, estaba hecha una fiera, y desesperada comenzó a arrojar y tumbar todo a su alrededor, haciendo un completo escandalo, el piso estaba lleno de vidrios rotos y papeles, Kagome miraba todo a su alrededor, notando lo que había hecho, retrocedió varios pasos, hasta tropezar con un cajón, Kagome casi caía pero logro mantener el equilibrio, miro por un momento el extraño cajón, pero por su ira y sus lagrimas que le impedían ver, su único impulso fue solo patear con mucha fuerza el cajón para descargar su enojo, lo volvió a ver y noto que estaba abierto, seguramente había sido por el impacto, Kagome se limpio un poco los ojos y decidió levantarlo, pero al momento de hacerlo, callo un gran arco plateado junto con varias flechas plateadas, Kagome no lo pensó dos veces e inmediatamente tomo las flechas y el arco, en su mente solo tenia un objetivo, un deseo y una meta. Como lo habría querido su padre, y como ella también lo quería en un inicio.
