9no Capitulo:
Verdades Oscuras
Lo tenia perfectamente apuntado, solo debía soltar la flecha, pero algo se lo impedía… Claro, era el maldito amor que sentía por él, estaba entre Si o No, ¿Inuyasha o su Padre? Su mano tambaleaba, era tu padre se decía internamente, solo soltar la flecha. Inuyasha estaba ahí, los dos solos, se encontraban arriba de una torre, Inuyasha solo veía el cielo azul, no escucho a Kagome cuando subió, y sin saber que justo ahora le estaba apuntando con una flecha y un arco plateado. Kagome volvió a decir en su mente Vamos, es ahora o nunca, pero seguía ahí, completamente estática, comenzaba a arrepentirse, ella lo sabia, estaba mas que estampado en su conciencia, que amaba a Inuyasha, y no quería estar sin el, ella pidió muchas veces a Dios que no se lo quitara ¿Y ahora era ella la que acababa con su vida? No, si era muy complicado, el hombre al que ama, y su padre, pero este momento la hizo pensar, y era cierto, no todos los vampiros cambian, él si lo hizo, era una pena que su padre sufriera esa desgracia, pero así son los vampiros, comen carne, no pueden evitarlo. Ambos querían sobrevivir, y tenían que hacer lo que sea juntos, ya no servía esto, no se puede ser fuerte con la persona que es tu debilidad, y Inuyasha era su debilidad, él ya le había dicho todo y le pidió perdón, ya nada tenia que hacer ahí, así que decidió bajar el arco pero…
-¡KAGOME! ¡INUYASHA!
Inuyasha volteo rápidamente debido al grito que escucho, pero se alerto más al ver una flecha plateada dirigirse hacia él, gracias a los gritos de Miroku y Sango, Kagome de la sorpresa, disparo, pero afortunadamente Inuyasha la pudo tomar con su mano, igual que en su primer encuentro. En el momento en que Kagome soltó la flecha, quiso detener el tiempo, su primer pensamiento fue No, detente, ahora agradecía a Dios que Inuyasha la hubiera atrapado, pero ahora la miraba de una manera fría, estaba serio y sorprendido; en definitiva Kagome no sabia que hacer, estaba completamente apenada y decepcionada de si misma, su mano dejo caer el arco, retrocediendo varios pasos, luego salió corriendo de ahí, bajando las escaleras de la torre, hasta llegar al dormitorio donde se había despertado, no se había dado cuenta que Miroku iba corriendo atrás de ella.
-¿Kagome? –Dijo Miroku entrando al dormitorio, vio a Kagome en la ventana, con sus manos en el vidrio y con la cabeza agacha
Kagome subió su cabeza, y medio volteo para mirarlo.
-Quieres decirme ¿Qué fue todo eso que paso halla afuera? –Dijo Miroku en un tono de voz algo alto.
Kagome lo miraba con tristeza, le dijo a Miroku que se sentara y comenzó a contarle todo lo que había pasado, y las razones por la cual ella reacciono de esa forma. Trato de hacerle entender que se dejo llevar de sus emociones y no vio lo que estaba haciendo, dejándose cegar por su pasado. Miroku solo se llevo sus manos a la cara, suspiro, y luego miro a kagome
-De verdad que no tengo palabras Kagome, te comprendo, realmente era una situación muy critica y difícil, no me imagino como te debiste de sentir, pero tu misma lo has dicho, son vampiros, es su instinto, sabemos que desde que nacen su gusto y placer es comer carne humana, pero ahora tenemos suerte de que ya no sea así, y que cambio, va a ser una realidad difícil de aceptar y afrontar, pero sea como sea tenemos que seguir, si Inuyasha te pidió perdón, entonces por lo menos, habla con él, ya no se puede cambiar el pasado
-Lo se, no me será nada fácil, hablo de que, era mi padre, y Inuyasha, ahora lo amo.
-Ya lo sabes –Dijo Miroku con una media sonrisa –Que puedes hacer, ahora esta es tu realidad
Kagome sonrió antes las palabras de Miroku, y solo fue y lo abrazo, dándole las gracias por su comprensión, ahora sabia lo que tenia hacer, debía buscar a Inuyasha, ahora ella le pediría perdón, aunque no sabia si Inuyasha lo aceptaría, pero quería que, por lo menos, tratara de ponerse en su mismo lugar y entenderla. Kagome de inmediato salió de la habitación, a buscar a su vampiro.
Mientras caminaba pensaba que era lo que le iba a decir a Inuyasha, no será fácil justificar su comportamiento, pero estaba tan enojada, frustrada, y muy triste, ahora recuerda el momento en el que él, le pidió perdón, y la manera en la que se comporto con ella, y le regalo esa mirada, ese abrazo, y… Ese beso, al parecer todos besos de Inuyasha eran apasionados, comenzó a imaginárselo de una mera mas profunda, se hacia preguntas como ¿Cómo seria estar con Inuyasha? Sentirlo más cerca de ella, muchas dudas en su interior se aclararon con el último beso que le dio Inuyasha, pero mientras más dudas se aclaraban, más aparecían. Kagome seguía y seguía pensando, pero sus pensamientos fueron interrumpidos, cuando escucho varios ruidos muy fuerte y se escuchaban muy seguidos, como si alguien estuviera tirando armas; Kagome rápidamente tomo una antorcha que estaba colgada en una pared, y comenzó a bajar una escaleras, ya que los ruidos provenían de uno de los pasillos que se encontraban en la parte inferior del castillo, al parecer era un lugar secreto, donde guardaban todas las armas. Kagome llego a ese lugar, y vio varias puertas, pero noto que una de ellas estaba semi abierta, de ahí eran donde se escuchaban los ruidos, así que se acerco mas, y pudo ver varias armas tiradas al suelo, decidió asomar mas su cabeza, y abriendo un poco mas la puerta, observo a la persona que estaba buscando, tenia en una mano una espada, y en la otra una lanza, se veían muy filosas, y aun se les notaba en sus puntas algo de sangre, pero aun no entendía ¿Qué hacia Inuyasha ahí? Y con esas armas ¿El fue quien las arrojo? ¿Por qué?
-¿I-Inuyasha? –Le costaba decir su nombre, no sabia que cara poner ante él, y mas después de lo que hizo
Inuyasha volteo, y vio a Kagome a unos cuantos pasos atrás de el. Kagome al ver mas detenidamente las armar que Inuyasha tenía en sus manos, se acerco rápidamente a él, con su vista fijada en las armas.
-¿De donde sacaste esto? –Le pregunto Kagome a Inuyasha
Inuyasha la miro sorprendido y mucho mas confundido de lo que ya estaba ¿Acaso Kagome las conocía? Se pregunto internamente
-¿Las conoces? –Pregunto Inuyasha
-Eso creo… Si, esto era de mi padre
Inuyasha abrió mucho mas sus ojos, y semi abrió su boca, si las armas le pertenecían a el, entonces había sido su padre.
-Estoy segura –Continuo hablando Kagome –El solía cazar con esta espada y esta lanza
Esta vez Kagome miro a Inuyasha, y fue inevitable que no diera dos pasos atrás, tras ver su rostro, su cejo estaba completamente fruncido, sus ojos se tornaron rojos, y sus manos, que sostenían aun las armas, estaban empuñadas y temblaban y poco, al parecer de ira. Kagome no entendía nada ¿Qué había dicho para que Inuyasha se pusiera así?
-A-Así que… Fue…T-Tu…Padre –Inuyasha hablaba entre dientes -… -Inuyasha hizo una pausa, y después exploto hecho furia -… ¡IBAS A MATARME! ¡PORQUE YO MATE A TU PADRE! Y FUE ¡TU! ¡PADRE QUIEN MATO A LOS MIOS!... Yo me tuve que criar solo… ¡EN UN MALDITO BOSQUE, SOBREVIVIENDO SOLO, COMO UN MALDITO VAMPIRO HUERFANO!
Inuyasha termino de decir todo lo que sentía y lo que tenia en su mente desde que encontró esas armar, reconoció perfectamente la sangre de sus padres y recordó la manera de como los mataron, ese mismo día tuvo que huir al bosque antes de que lo mataran a el y de ahí defenderse por su cuenta, cundo solo era un niño, pero nunca paso por su mente que hubiera sido ese hombre, el padre de Kagome, ni cuando lo vio en aquella foto, pero ahora que veía las armas, y juntaba todas las piezas en su cabeza, le quedaba completamente claro, tal vez no lo recordaba tan bien por la deferencia de años, en los que pasaron los acontecimientos, pero ahora ya no había duda. Honestamente no quería que Kagome estuviera involucrada en eso, pero una vez que dijo que las armas eran de su padre, no pudo controlarse y de inmediato le grito, su furia fue demasiada, ella estaba a punto de matarlo por el hecho de su padre, pues ahora era el turno de él.
Si Kagome no pensó lo que hizo, al momento de casi matar a Inuyasha, pues Inuyasha menos lo pensara, era salvaje e impulsivo, y mas cuando lo hacían enojar, esta convertido en alguien completamente distinto, no había nada que detuviera la ira de Inuyasha, ni siquiera, las lagrimas ni los latidos acelerados del corazón de Kagome, ella retrocedió varios pasos, con ambas manos en su boca de la impresión, no sabia que la sorprendía mas, si lo que acababa de oír, con respecto a su padre y los padres de Inuyasha, o la manera en la que él se comporto; en la mente de ambos solo pensaban ¿Qué paso? ¿Cómo pudimos llegar a esto? A los dos, le sorprendían sus historias, y la manera en la que se unían, pero a la vez esto los entristecían, el destino se había encargado de que entre ellos, se quitaran a sus seres queridos, ahora solo estaban ellos dos ahí, en una habitación, sin saber que hacer, solo con sentimientos de dolor, desesperación, tristeza, sufrimiento, rencor, y decepción; Inuyasha tiro las armas, y salió de la habitación sin mirar a Kagome, no le gustaba recordar su pasado o su infancia, y ahora pensar que Kagome estaba algo involucrada, hacia que su sangre se congelara.
Inuyasha salió volando del castillo, necesitaba estar solo, y se fue a un par de kilómetros de ahí.
Kagome también salió corriendo del castillo, y se recostó en el primer árbol que vio. Era primera vez que se sentía tan mal, la vida nunca le había puesto una partida de esta manera, solo rogaba mirando al cielo Dios, si ya perdí a mi padre, devuélveme a Inuyasha.
…
Había pasado un largo tiempo, Inuyasha cuando estuvo más calmado decidió regresar al castillo y caminar por los alrededores, ya había tenido el tiempo suficiente para pensar, y realmente ya esto que paso no importaba ahora, las muertes quedaron en el pasado y eso ya no se puede cambiar, pero la vida, te da ahora el presente para que sea algo distinto, además ya cada uno pago con la misma moneda, ellos eran lo que importaba ahora y eso era lo único que pensaba Inuyasha, en mas nada. Iba a entrar de nuevo al castillo, pero antes visualizo cierta figura en la nieve, recostada sobre un árbol, parecía un cazador, lo mas seguro es que se debió de haber quedado dormido haciendo guardia, Inuyasha iba a decirle que entrara, pero también noto algo extraño moverse en una de las ramas superior del árbol, parecía esos extraños murciélagos de Naraku, se acercaba cada vez mas y mas al cazador, Inuyasha también se acerco rápidamente, y vio que en realidad ese cazador era Kagome, corrió al saber que era ella, el dicho murciélago, apenas rozo el cabello de Kagome, cuando Inuyasha se abalanzo sobre el, enterrándole sus enormes colmillos en el cuello del animal, matándolo por completo; Kagome se despertó sorprendida y asustada ¿Qué paso? Se dijo a si misma, debido al golpe que escucho, giro su cabeza bruscamente y pudo ver a Inuyasha de espalda, pero al momento de esté voltearse, noto toda la sangre en sus colmillos, que ahora estaban mucho mas grandes, y también que toda la parte inferior de boca estaba llena de sangre, cuando observo al suelo, pudo ver que había uno de esos extraños múrcielos, estaba muerto, y tenia dos agujeros en su cuello, seguro eran de los colmillos de Inuyasha, entonces ahí recordó, que cuando salió del castillo y llego hasta árbol, al poco tiempo se había quedado dormida, seguramente esa criatura quería devorarla, y Inuyasha la salvo… Otra vez
-¿Estas bien? –Pregunto Inuyasha
-Si, solo, un pequeño rasguño –Dijo Kagome tocándose la cabeza, estaba sangrando un poco
-Déjame verte –Inuyasha se acerco para revisar a Kagome, pero está retrocedió
-¿Aun quieres hablarme, después de lo que te hice? ¿Cómo te puedes seguir preocupando por mí? Cuando casi te mato Inuyasha
Inuyasha se acerco y la tomo del brazo, para que ella no se alejara
-Tenias tu derecho –Dijo Inuyasha –Era tu padre y tu familia, y lo perdiste cuando eras una niña, al igual que yo
-Era mi padre Inuyasha –Dijo Kagome, nuevamente triste –Lo amaba, así lo viera tantas veces, el era un cazador, así era
-Si, yo también amaba a los míos, pero luego tuve criarme solo, y ser un vampiro, es lo que soy –Dijo Inuyasha, ahora ambos se entendían perfectamente, eran lo que eran, y lo hecho, hecho esta
-Perdóname Inuyasha, no se que me paso, no se lo que hi… -Kagome no pudo seguir hablando, ya que el dedo de Inuyasha se interpuso sobre sus labios
-Perdóname a mi Kagome…
-Inuyasha –Dijo kagome en un suspiro pero a la vez seria, interrumpiendo a Inuyasha –No quiero que esto se interponga en nuestro viaje, ambos tenemos un objetivo, no será fácil para ambos, pero debemos tratar de dejar esto en el pasado
-Hagámoslo, mejor entremos, vete a descansar Kagome, yo iré a lavarme, no soporto tener sangre por mucho tiempo en mi rostro.
Así ambos entraron en completo silencia, ya habían hecho y dicho todo, no hay nada que discutir. Pero para ambos esto era demasiado difícil de afrontar, eran sus padres, seres demasiado importantes, y no se superaría así, solo diciendo que es pasado, seria algo complicado de superar, pero no imposible.
…...
Por otro lado, otra casi pareja, estaban caminando hablando por los pasillos tranquilamente. Eran Sango y Miroku
-Y dime Miroku ¿Desde cuando eres cazador?
-Pues desde que empezaron haber peligros en mi pueblo, mi padre me enseño varias maneras de como defenderme, tenia como 16 años, me llevaron a muchas batallas, luego conocí a Kagome y me uní a su clan, desde ese tiempo hemos sido grandes compañeros y amigos.
-Si, e notado como luchas, y también que todo el tiempo hablas con Kagome
-Así es, pero lo que más hacemos es estudiar, unimos muchas piezas, y analizamos todo lo que nos ha pasado y las pistas que tenemos
-¿Y tienen alguna respuesta?
-En algunas cosas, pero hay otras que no entendemos y tratamos de encontrar una explicación, como el hecho de aquella cueva, según lo que me dijo Kagome, fue el primer lugar donde ocultaron la piedra, los hechiceros de este castillo, seguro la ocultaron por su poder, pero pensamos que fue descubierta, y debieron ocultarla en otro sitio
-Tiene mucho sentido –Suspiro Sango –Ahora nos aguardan mas batallas
-Tú realmente, eres una gran luchadora –Le dijo Miroku con una sonrisa
-Tal vez –Dijo Sango también con una sonrisa –Pero todo lo que yo se, es gracias a Inuyasha
-¿Y desde hace cuanto estas en el clan de Inuyasha? –Pregunto Miroku
-Nuestro clan se dividió, no hace tanto tiempo, pero conozco Inuyasha desde hace mucho, ambos llevamos muchas historias trágicas, pero también somos grandes compañeros, y nos hemos ayudado mucho, realmente yo no sabia como cazar y no era tan buena luchadora, Inuyasha me enseño todo eso, fue una gran diferencia a cuando estábamos en el clan de Naraku
-¿Y que hacías en el clan de Naraku?
-Para Naraku, yo solo fui… Un juguete sexual, es tanta la diferencia entre Naraku y Inuyasha
-Por la manera en la que lo dices, es como si sintiera algo por Inuyasha
-Jm –Fue inevitable que no apareciera una sonrisa en el rostro de Sango, tras oír esas palabras –Admito, que es mucha verdad, Inuyasha es un vampiro muy atractivo, pero el ya tiene a alguien en su corazón
-¿Y tu? ¿Tienes a alguien en tu corazón?
Sango sonrió de medio lado
-Tal vez
-Y puedo saber ¿Quien es?
-Tu ya lo conoces Miroku, es fuerte, atractivo, seductor, y lo mas increíble, es un cazador –Confeso Sango -¿Y tu? ¿Tienes a alguien en mente?
Realmente Sango era una buena seductora, su manera de hablar, su sonrisa, y su postura, la hacia ver muy tentadora, y mas para Miroku, al parecer no era el mejor seductor
-Pues si –Dijo Miroku –Si tengo a alguien en mente
-¿Puedo saber quien es?
-Es alguien hermosa, fuerte, segura, buena luchadora –Decía Miroku mientras se acercaba a Sango con una media sonrisa, y acorralándola contra una pared –Y de hecho, es una vampira –Termino de decir Miroku acercándose a los labios de Sango, y notando como ella tenia en su cara un media sonrisa seductora, aunque cuando estaba cerca de la boca de Sango, se interpusieron dos dedos de ella
-No tan rápido Miroku, se que tienes mala fama por ser mujeriego
Miroku solo pensó Maldita Kagome
-Desde que iniciamos este viaje, nunca me fije en alguien mas –Dijo Miroku en una voz grave y baja, acercándose más a Sango, quedando nariz con nariz
-¿Ah no? –Dijo Sango subiendo sus manos por el pecho de Miroku, perdiéndose en ese mar azul de sus ojos
-No –Susurro Miroku, y de inmediato estampo sus labios en los de Sango, besándola suavemente, ya que aun no tenia el permiso de Sango, pero cuando sintió sus manos en cuello, acercándolo mas a ella, inmediatamente la aprisiono de su cintura, y empezó a besarla de una manera loca y desesperada, sus lenguas danzaban rápidamente en sus bocas, Miroku y Sango eran dos personas, apasionadas y salvajes, su unión era perfecta, ahora solo queda esperar que Inuyasha y Kagome también se den cuenta que deben unirse, como algo mas que solo compañeros. Pero sencillamente, el destino sabe, que hay cosas que solo pueden hacer ellos dos.
