Capítulo Tres: Enemigo jurado

En memoria de

Steffano Carlo Squiavi Flores

(1980-2012)

La pelea empezó. Marvin esquivó los golpes de Randall, casi como si los pudiera ver. Randall le dio un golpe en el pecho, haciendo que Marvin se retorciera.

-¿fue muy duro?-preguntó Randall sarcásticamente

Marvin le dio un golpe en las patas, y Randall cayó al suelo. Marvin se le lanzó encima, y empezó a pegarle en la cara, pero Randall se recompuso y empujó a Marvin. Este último se levantó y lanzó un golpe al cráneo de Randall, pero este lo bloqueo con sus garras. Marvin intentó pegarle con su otra garra, pero Randall se la bloqueó de igual manera.

Quedaron entonces cara a cara, volando, e intentando liberarse del otro. Marvin empezó a apretar las garras de Randall, pero este le dio un cabezazo. Marvin se recompuso en un instante, y pateó el pecho a Randall. Este cayó al piso, y Marvin le cayó encima. Randall esquivó el golpe y le dio un zarpazo en la cara. Marvin intentó embestirlo de nuevo. Randall se elevó y cayó sobre Marvin como una roca. Marvin se dio la vuelta poco antes de ser aplastado y clavó sus garras metálicas en el estómago de Randall. Este gritó por el dolor. Randall intentó pegarle en el cráneo, pero Marvin le dio un golpe en la cara, y lo empujó hacia la arena. Randall, herido y medio muerto, empezó a volar, para escapar.

Marvin se echó en la arena, y empezó a reír, mientras Randall, negro como la noche, se elevó lo más alto que pudo, y se perdió en la oscuridad. Blu corrió hacia su hijo, que, en esta ocasión, no tuvo tanta buena suerte. El golpe de Kevin, era claramente fatal, y el cráneo de Carlos botaba sangre como una pila.

-¡ayuda!-gritó él, e inmediatamente, Perla y Dana salieron de la madriguera. Perla voló hacia su hijo y al verlo, empezó a llorar, al igual que Dana. Un guacamayo azul se acercó a la escena, era Guillermo, el pequeñuelo.

-¿puedo ayudar? -dijo Guille, inocentemente, mientras veía a su madre llorando-¿hice algo malo?

-no, hermano, no hiciste nada-le dijo Carlos, con sus últimas fuerzas

-no veas, Guille-le dijo Dana, al ver que la arena se volvía roja

De repente, una luz apareció, e iluminó el paisaje. Era el sol, que estaba saliendo, y si estaba saliendo, también algún loco dedicado a cuidar a todas las aves que pueda.

Perla intentó cargar a su hijo, pero simplemente no pudo. También lo intentaron Dana y Guille, pero fue en vano. Tras unos segundos, Marvin se acercó, y como si Carlos no pesara, y como si no hubiera sido herido hace tan solo cinco minutos, lo levantó.

-¿a dónde lo llevo?-preguntó él con sus ojos vacíos apuntando a Perla

-lle-llevalo al sur, yo te diré dónde

-Guille, tú quédate con Rafael y los otros, el resto, síganla-dijo Blu

-¿papá, me estás dejando con ellos?-preguntó Guille

-no, los estoy dejando contigo-le dijo Blu y le guiñó el ojo, haciendo que Guille riera.

Blu, Perla, Sergio, Marvin y Dana partieron a la clínica, esperando poder curar la herida de Carlos. Perla iba adelante, cargando a Blu con ayuda de Dana y Sergio, y Marvin iba atrás. Los guacamayos estarían a 5 minutos de llegar, cuando Blu accidentalmente se soltó, de las garras de Perla, y cayó al piso, aterrizando en un montón de hojas.

-¡sigan!-gritó Blu-¡nos veremos en la clínica!

Blu se levantó, y miró a su alrededor. Estaba en una zona desconocida, y solo iluminada por la luz de la Luna.

-conserva la calma-dijo Blu, lo cual significaba que ya se había espantado de lo lindo.

-¿Crees que estás a salvo, miniatura?-dijo una voz siniestra

-¿qui-quién es?

-la pregunta es ¿quién eres tú?

-so-soy Blu, pero no respondiste mi pregunta

-no te importa mi nombre, pero me importan tus títulos

-¿títulos?

-alías, apodos o sobrenombres. No seas cobarde, dame uno como mínimo.

-bueno, m-me conocen como...

-ajá...

-como... el que dice cosas sin sentido, y el azulejo (xD)

-¿nada más?

-ga-gavilán galán y... ¡mascota!

-mascota, ¿eh?, ¡odio a las mascotas!

-bueno, no es un título ni nada...

-¡silencio!

-ya me callo, oh "voz de las penumbras"

-me encanta los halagos, pero no salvarán tu vida

-no lo quise ofender, oh "voz que todo lo consigue"

-deja los halagos. Pasemos a algo más importante

-cre-creo que tiene razón

-¿cómo deseas morir?

-¿q-qué?

-¿carbonizado, mutilado, disecado?

-esteee...

-¿incinerado?, esa es mi favorita

-yo no...

-elige tu destino, azulejo (xD)

-elijo morir de viejo

Acto seguido, Blu sacó una rama que terminaba en una punta afilada, y apuntó al lugar de donde se oía la voz

-¡imbécil!, estoy atrás-gritó la voz, y una garra gigante agarró el cuello de Blu, y empezó a ahorcarlo

-po-por favo-favor, tengo una fam-fam-fa-f...

-ahora, que tu cerebro se queda sin aire, debo decirte que me siento mal por esto. Pienso en que todos los que seguimos vivos, hemos esquivado todos los peligros hasta ahora, y se ve en tus ojos, que has tenido buenas batallas, pero ahora yo soy tu peligro, y soy tu último enemigo-dijo la voz, que era en realidad Randall. Blu le vio la cara: había perdido un ojo, y su pico se había partido, cortesía de Marvin. Se había cosido el estómago, y una de sus patas estaba rota.

-po-por fa-f...

-descansa en paz, azulejo, ya no hay nada que hacer, excepto dormir, para ti, claro.

Blu empezó a rendirse, y dejó de resistirse. En vez de eso, empezó a recordar sus momentos de la vida, sobre todo los felices. Randall cada vez sentía menos latidos, y cada vez apretaba más su garra contra el cuello del guacamayo.

En otro lado

-Dime algo, Kevin-dijo una voz

-¿qué pasa?-dijo Kevin, el búho enano

-¿por qué dejaste a Randall solo, y sin alguien que vigile que no se pase?

-pensé que Nath estaba con él

-pues no, no lo está, ¡y Randall está solo!

-¿crees que le haya matado?

-de seguro, y si no lo hizo, lo hará

-eres un exagerado, Pepillo

De vuelta al mismo lado

Randall estaba a punto de matar a Blu, pero soltó su cuello, y se posó en una rama, esperando a que Blu despertara. Blu, eventualmente despertó, y apenas consciente de lo que pasaba, fue atacado por Randall, el cual le hizo un tajo en el ala, dejando un corte que hizo una zanja bastante grande. Este se retorció del dolor y se lanzó al suelo, esperando evitar más ataques. El silencio invadió el lugar, y Blu se levantó para ver qué pasaba. Randall se había ido, y sin dejar rastro.

-cálmate, Blu, cálmate-se dijo a sí mismo-creo que ya se fue-pensó-lo mejor sería salir de aquí

Dicho eso, Blu empezó a caminar, pero como no sabía dónde estaba, se detuvo.

-¿por qué dejé mi brújula en la casa? Vamos, ¡vamos!, concéntrate. Estás en la selva, con el ala rota, y un corte feo-pensó Blu

Blu miró el corte en su ala. Era bastante grande y gruesa como para ignorarla.

-lo primero será coserlo, ¿no?-se dijo a sí mismo, esperando una respuesta o alguna voz conocida-concéntrate Tyler Blu Gunderson, ¡concéntrate! Lo primero será llegar a un lugar seguro, lo segundo, coser la herida, y lo tercero, no llorar hasta que alguien me haga caso (xD)

Acto seguido, Blu continuó su camino, maldiciendo la falta de ayuda y tecnología.

En otro lugar muy lejano

Perla se acercó a Linda, y se quedó viendo hacia la sala de emergencias. Linda le dio una caricia en la mejilla. Toda la familia de guacamayos azules, a excepción de Blu, estaba ahí, junto a Nico y Rafael y Eva.

Al lado de Perla, estaba Guille, que se acurrucó con su madre adoptiva. Perla lo cubrió con su ala, para que no se congelara. Guille miró hacia ella, y cerró los ojos.

-¿Carlos va a estar bien?-preguntó

-sí, espero-le dijo Perla

-¿ya volvió papá?-preguntó Guille

-está ocupado-dijo Perla, mostrando cierta preocupación

-o muerto-dijo Guille con frialdad, dejando a Sergio y a Dana impactados, y suponiendo lo peor, se alejaron un poco mucho

-¡no digas eso!, se oye muy feo, Guille-le regañó Perla

-perdón-dijo Guille

-perdón por enojarme, pero es mejor no pensar así, ¿entiendes?-le dijo Perla más calmada

-si-dijo Guille alegremente

-¿no vas a dormir?-preguntó Perla

-no tengo sueño-dijo Guille algo molesto

-¿por qué no juegas con tu tía Dana y tu tío Sergio?-dijo Perla

-antes me gustaba ir con ella, pero ya no me gusta estar con mi tía, se la pasa comiendo, ¡no para!, tengo miedo de que me coma-dijo Guille

-¿no para de comer?-preguntó Perla exaltada

-nop-dijo Guille, y al ver como el rostro de su madre se iluminaba, el sacó una sonrisa-¿estás bien, mamá?

-sí, solo estoy...impactada-dijo Perla-¿y por qué no vas con tu tío?

-se la pasa echándome la culpa-dijo Guille

-¿Cómo qué?-preguntó Perla

-comerme toda su fruta-dijo Guille

-¿y es verdad?-preguntó Perla

-sí, pero fue sin querer-dijo Guille, causándole a Perla una risa-¿mamá?-preguntó Guille

-¿sí?-preguntó Perla

-¿por qué no hay polluelos como yo?-preguntó Guille algo angustiado

-¿Cómo tú?, si todos son diferentes-dijo Perla

-es que nadie es azul. Se ríen de mí-dijo Guille

-¿Quiénes?-preguntó Perla molesta

-Paulo y Raúl-dijo Guille

-hablaré con ellos-dijo Perla, pero Guille ya se había dormido antes de oír la respuesta

De vuelta con el azulejo (xD)

Blu caminó un largo camino hacia la ciudad, y cuando llegó, pensó:

-tengo que coserlo, ¡ya!-pensó Blu, y entró a una casa a través de una puerta para perros

Quien sea que viviera ahí, tenía todo lo que se necesita para vivir. Blu buscó alcohol o algo así; una aguja para coser la herida; y mucho hilo, de color azul, de preferencia.

Una vez conseguidos todos, Blu salió de la casa, se dirigió hacia un árbol, trepó hacia una rama, y entró a un hueco.

-ya está-pensó Blu, nervioso-hazlo como te lo enseñó Linda, y no te asustes-Blu puso el hilo en la aguja, y echó algo de alcohol a su ala. Esto le causó un dolor infernal, pero aún faltaba la sutura.

-esto apesta-pensó Blu-ahora la parte divertida

Blu empezó a coserse muy dolorosamente, y tras 6 puntos, se detuvo. La sangre le escurría por el ala, pero se había logrado suturar la herida. Blu decidió ir a la clínica de Tulio, y al salir del árbol, descubrió que la clínica estaba ahí, al lado de la casa que había saqueado.

Tras unas cuantas palabrotas, Blu se encaminó hacia la clínica, que a pesar de estar tan cerca, la entrada estaba considerablemente lejos. Tras llegar a la entrada, con un enojo de un niño de cinco años, y romper una ventana con una piedra, y haberle dado a un guardia gordo en la cabeza, y dejarlo viendo estrellas, y haber activado la alarma automática y alertado a la policía de la ciudad y a los noticieros y a los paramédicos, y dejar la reputación de Tulio más baja que la de una lombriz, Blu entró a la clínica.

Tras casi no haber llamado la atención, Blu empezó a cotorrear y finalmente, Tulio se lo llevó a su oficina a examinarlo.

Una vez examinado, Blu fue a ver a Perla y a Guille, tras haber visto a Carlos, claro.

-¡papá!-gritó Guille

-hola-le dijo Blu

-estaba preocupada-dijo Perla

-no te preocupes-le dijo Blu, y abrazó a Perla-sobreviví gracias a ti y a Guille

-¡Guille!-gritó Sergio-estábamos jugando a las escondidas

-ups-dijo Guille

-ve a jugar-le dijo Blu

Guille salió corriendo de ahí, dejando a Blu y a Perla solos.

-¿cómo estás?-preguntó Perla

-estoy bien, pero duele-le respondió Blu-tengo un ala rota y otra ala cosida, ja, no puedo volar en al menos un mes.

-no te preocupes, ya lo solucionaremos-le dijo Perla y le dio un beso.

-¿dónde están todos?-preguntó Blu

-Sergio está jugando con Guille, Adriana se fue a dormir a su árbol, y Dana y Esteban están en el techo. Rafael, Eva y Nico se fueron-respondió Perla-se nota que Nico va a buscar a Pedro, porque es su único amigo

-¿y Marvin?-preguntó Blu

-no se-dijo Perla-tal vez está en el patio

-tengo que darle las gracias, sin él, Carlos...

-no sigas, solo ve

Blu se dirigió al patio de la clínica, y tras revisar en todas las direcciones, pensó:

-¿esto es un sueño?, porque lo que me acaba de pasar es imposible. Tengo un ala rota, otra ala cosida, mi hijo está herido, me perdí, y un fantasma me atacó.

-yo creo que no es un sueño, amigo-dijo la voz de Marvin

-¿eh?-preguntó Blu

-mira, no sé qué pasó ni como me encontraste, pero te aseguro, te aseguro, ¡te aseguro!, que si veo algo sospechoso no dudaré en silenciarte-dijo Marvin, entre pausas y aleteos

-yo no sé quién eres-le dijo Blu molesto-no te conocía ayer

-mira, por lo que sé, podrías estar siendo manipulado, porque yo nunca había vuelto a ver a Randall y a Kevin, en al menos unos diez ¡malditos años!, y de repente apareces tú, y todos te siguen-dijo Marvin-Dime qué pasa, ¿acaso Henry te ofreció algo?, ¿te prometieron devolverte algo o a alguien?, ¿te van a dejar en paz?, pero créeme o no, ¡cualquiera, DE LAS COSAS QUE TE HAN DICHO!, ¡ES UNA MENTIRA! Si perdiste a alguien, dalo por muerto, si te prometieron algo, solo te matarán, y si eres de los suyos, te mataré, ¿me oíste, zoquete?

-en primer lugar, no me gusta pelear-dijo Blu con su tono histérico-en segundo, yo no conozco a ninguno de esos... esos ¡psicópatas!, y por último, yo solo venía a darte las gracias por salvar a mi hijo

-¿era tu hijo?-preguntó Marvin

-¡pues si!-respondió Blu

-si me lo hubieras dicho antes, lo habría traído lo más rápido que pudiera, en vez de ir rápido, solamente-dijo Marvin

-¿qué?-preguntó Blu

-perdona por enojarme, pero creo que ya soy demasiado paranoico, ¿no crees?-dijo Marvin

-ni me lo digas-respondió Blu

-dime una cosa, Blu, así te llamas, ¿no?

-Si-respondió Blu

-dime algo, ¿dónde estamos?-dijo Marvin

-estamos en el cementerio de la clínica-respondió Blu, algo deprimido

-¿cementerio?, ¿aquí entierran a sus muertos?-preguntó Marvin

-yo no, nadie de nosotros. Son los que mueren por culpa de cazadores y traficantes, que normalmente no hacen nada más que herir, por nada-respondió Blu

-me puedes nombrar a los que están muertos, ¿verdad?-preguntó Marvin

-si puedo, pero ¿cómo lo sabes?-preguntó Blu asombrado, de que Marvin supiera de sus habilidades para leer otro idioma

-tu voz me dice todo, amigo mío, y se nota esa pizca de sabiduría que a todos les haría bien, como por ejemplo a mí-respondió Marvin

-vaya, esa frase es conmovedora-dijo Blu

-ya léeme los nombres-dijo Marvin impaciente

-bueno, aquí voy: aquí descansa...

-no vengas con rodeos, ¡estoy buscando a alguien, solo dime los nombres!-gritó Marvin

-Jeanette, Harold, Ada, María, Celeste, Tristán, Matías, Diego, Gabriel, Marc...

-no sigas-dijo Marvin-¿qué dice sobre ese Gabriel?

-aquí descansa Gabriel, un loro muy peculiar, cuyas plumas amarillas, eran el sol del lugar-dijo Blu, empezando a llorar conmovedoramente

-una pregunta-dijo Marvin

-¿qué pasa?-respondió Blu, secándose las lágrimas

-¿me puedo quedar en este lugar?

-¿por qué me preguntas?-preguntó Blu

-tan solo mírame, con todo lo que tengo, ¿puedo confiar en esas aves?-preguntó Marvin

-no son aves, son humanos, pero son muy buenos y te pueden ayudar-respondió Blu

-en ese caso, mírame volar-dijo Marvin

-pero ellos te pueden ayudar-dijo Blu, pero Marvin ya se había ido volando

La Luna iluminó el paisaje, dejando ver unas cuantas plumas verdes donde estaba el loro, el cual se había ido y empezó a gritar de júbilo, mientras se perdía en la oscuridad. Blu se quedó atónito, pensativo y pasmado.