Los personajes son de Meyer la trama es mía.
Hola, queria decirles que subi... subire una nueva hirtoria, esta sera un Edward/Bella y estare subiendo el prefacio en unos minutos ahmm, chequenlo ý si les gusta pues dejenme un review...
Cuando entré a mi primera clase ese día me di cuenta de que algo había cambiado. No, más bien algo había pasado.
Todos me miraban y cuchicheaban. Podía ver algunas miradas reprobatorias y otras burlonas. No le di importancia y me senté, pero aun así podía sentir todas las miradas en mi espalda.
Ha de ser otro chisme más. Me dije. No le des importancia.
Las demás clases se pasaron como un suspiro. La gente seguía mirándome y hablando a mis espaldas. Comencé a preocuparme, ¿qué podrían haber inventado ahora y porque todos parecían creerlo?
Cuando entré a matemáticas y vi a Emmett corrí a sentarme a su lado.
–Hola. – saludé.
Él soltó un suspiro.
–Será mejor que te sientes en otro lugar, Rosalie. La gente está hablando y no quiero que esto te moleste.
– ¿Sabes de que están hablando? Los he visto mirándome.
–Dicen que Royce te dejó porque tú te acostabas conmigo.
Jadee.
– ¿Por qué dirían algo así? – gruñí sintiendo la furia creciendo en mí.
–No sé, pero Rosalie, de verdad no quiero que esto te moleste y siga, mejor siéntate en otro lugar. – pidió.
Negué.
–Me sentaré aquí y los demás pueden irse al jodido infierno. Ambos sabemos lo que en verdad pasó y te prometo que buscaré al culpable de esto y haré que meta sus estúpidas palabras a donde no alumbra el sol.
Emmett soltó una carcajada. Lo miré reírse pensando en lo guapo que se veía haciéndolo. Acomodó sus lentes cuando dejó de reír.
–Bien, no sabía que tenías un lenguaje tan colorido… me gusta.
Me sonrojé levemente.
–Y eso que todavía no me conoces.
–Pero aún tenemos mucho tiempo para conocernos, eres mi amiga ¿recuerdas? Yo no te dejaré como los tontos esos. – tomó mi mano.
–Me alegro. Porque si te fueras te traería de regreso.
Él volvió a reír.
Me di cuenta de lo genial que era pasar tiempo con Emmett. La gente podía seguir hablando, yo me pasaría sus palabreríos por el trasero. Ahora ya tenía un amigo, un verdadero amigo.
~.~
Emmett iba a mi lado mientras caminábamos a la cafetería. Él había decidido que me ese día nos sentaríamos con sus amigos. Yo había aceptado.
Hablábamos despreocupadamente acerca de cómo solía meterse en problemas cuando era niño. Estaba tan distraída que no me di cuenta de que Royce y su pequeña banda de amigos estaban ahí parados. Hasta que habló.
–Pero miren nada más que tenemos aquí. La pequeña zorra y su perro faldero. –Royce sonrió perversamente. Sentí a Emmett tensarse a mi lado.
–Vete al infierno. – dije con furia.
–Ah, ah, pequeña Rose. ¿Por qué me tratas así? ¡Eres una perra malagradecida, yo te di todo y tú me dejas por este niño!
Rodé los ojos por su dramatismo.
–Déjate de juegos Royce, ambos sabemos que es lo que en verdad pasó.
Sus ojos llamearon, pero sonrió con sorna.
–Pues dime tú que pasó, porque lo que yo sé es que me engañaste con este imbécil. – sonrió.
Mi boca se abrió. Había sido él, joder que sí había sido él.
– ¡Fuiste tú pedazo de animal! Tú inventaste toda esa mierda. – le grité.
–Tú sabes que yo jamás miento Rosie. – me miró arqueando una ceja y recordé sus palabras de la última vez que hablamos.
–Yo jamás te rogaré. – le escupí.
Me miró con rabia.
–Jodete.
En ese momento Emmett tomó mi mano, echó a correr y gritó: -¡Jodete esta, hijo de perra, – le enseñó su dedo medio. – y no vuelvas a molestar a Rose!
Me reí de la cara que puso imbécil.
Paramos cuando llegamos al estacionamiento.
–No puedo creer que hiciste eso. – reí.
–Bueno, eres mi amiga, jamás dejaría que ese hijo de puta te tratara así. – se encogió de hombros.
–Bueno, gracias… No sabía que sabías decir groserías.
–No es nada nuevo, suelo decir muchas cuando hablo con hombres, normalmente no digo esas cosas frente a una dama.
Me reí.
– ¿Así que soy una dama?
Asintió. –Una dama con una boca muy sucia.
–Seh, acostúmbrate.
–Lo estoy.
Lo miré, y antes de pensarlo me acerqué y besé su mejilla.
–Gracias, de verdad, por defenderme y todo eso.
Se sonrojó.
–No te preocupes.
–Claro que me preocupo. Royce es un imbécil, seguro irá contra ti.
Se encogió de hombros de nuevo.
–Estoy comenzando a ir al gimnasio con Edward. Pronto podré golpearlo como se merece.
Me reí.
–Entonces supongo que todo está bien.
Él asintió. Tomó mi mano y sonrió grande, mostrándome sus hoyuelos.
Me sentí cálida, protegida, como nunca antes. Sólo con Emmett. Mi amigo.
