Ya habían pasado días y el estado de Natsu Dragneel no cambiaba, era la noche del 1 de abril aniversario desde que Natsu y Juvia se volvieron amigos, 2 años habían pasado desde que su relación comenzó a formarse, 2 años de sonrisas, lagrimas, carcajadas, gritos, peleas, amores, besos… y ahora todo parecía estar en un estado de pausa, pero ella estaba ahí, sentada al lado de su cama, esperando a que su mejor amigo y la persona que más amaba en el mundo despertara y la abrazara, que le diga que derroto al dragón y que la besara como antes, pero no, nada sucedía y el tiempo aun así pasaba, ella en su desesperación decidió que le hablaría a Natsu, incluso si no la escuchaba, para hacerle compañía y mantenerle entretenido -¿sabes?, Juvia aprendió una nueva receta hoy, Mira-san le prestó un libro de cocina a Juvia, Costillar de cerdo al horno con patatas doradas… Juvia está segura de que a Natsu le va a gustar muuucho… así que… de… sniff… despierta pronto… y comamos juntos… sniff… - cada vez las lágrimas le salían con menos frecuencia, pero a la vez, cada vez eran más dolorosas porque su esperanza iba muriendo con el paso del tiempo, incluso hubo momentos en los que pensaba –Si Natsu-sama no despierta… ya… no vale la pena estar viva- pero esos amargos monólogos eran interrumpidos por los recuerdos que compartía con el peli rosa, ¿qué pensaría el de ella si es que se atreviera a pensar algo así?, seguramente se enojaría y le diría que dejara de pensar en estupideces, una pequeña sonrisa se formó en sus labios, además, ¿él siempre cumplía sus promesas verdad?, solo se estaba demorando un poco… solo un poco.

Los demás miembros del gremio preocupados por Juvia y Natsu los visitaban a diario les llevaban comidas sabrosas, libros, o solo iban a acompañar a la pareja, Juvia no salía nunca, solo se iba de vez en cuando a su casa por provisiones y luego volvía corriendo, encontrándose cada vez con la misma situación: Natsu acostado boca arriba, en un pijama rosa que le dio mira, escupiendo fuego tanto por las narices como por la boca de vez en cuando, hace mucho que su magia se había estabilizado y entonces ¿por qué no despertaba? Eso era un misterio hasta para Matryoushka, ¿quizás simplemente no quería despertar?... era imposible saberlo, solo Natsu podría saber qué es lo que pasaba, una vez más Juvia se inclinó sobre Natsu y juntó sus frentes –Juvia se siente muy sola sin ti, Juvia ya no quiere estar sola- comenzó a llorar, las lágrimas empapaban la cara de Natsu.

Dentro de la mente del dragonslayer él había estado rondando por una cuidad vacía, una ciudad con edificios blancos en donde no importaba cuantas veces el intentara escapar, siempre acababa pasando por el mismo lugar, una y otra y otra vez, hasta que quedaba exhausto en el suelo, tampoco había nadie, ni un alma en toda la cuidad, solo estatuas, estatuas de todos aquellos a quienes conocía, se aburría todo el día buscando una forma de escapar, miles de veces cada día venía a su mente la imagen de Juvia, pensaba que debía cumplir con su promesa e ir con ella pronto, ya la había hecho esperar demasiado, pero ¿Cómo?... fue entonces cuando comenzó a llover… era la primera vez que esto le pasaba –un cambió al fin…- pensó un poco contento Natsu, pero su espontanea felicidad pronto desapareció, la Juvia era muy amarga, y acida, se podía sentir como si las gotas estuvieran hechas de tristeza y dolor, parecían lágrimas que el cielo lloraba sin cesar -… no… Juvia…- pensó él para sus adentros, entonces una fuerza descomunal acompañada de una rabia incomparable a cualquier otra entró a su cuerpo, se sentía frustrado y desesperado, tanto que comenzó a destruir la cuidad entera, todas las casa, las estatuas, los edificios, restaurantes, todo, al final solo quedaba el suelo, un gran terreno baldío pintado de blanco, con una sola estatua en medio, una estatua de Erza, quien apuntaba con su espada en una dirección, Natsu sin saber qué más hacer comenzó a caminar hacia allá bajo la lluvia, caminó por lo que parecieron días, hasta que encontró otra estatua, una de Lucy que también apuntaba pero en otra dirección, y así fue encontrando un montón de estatuas que lo guiaban en el vacío: Gray, Mira, Makarov, Gajeel, Jet, Levy, Elfman, Lissana, Hisui, una gran estatua de Igneel, Happy, Carla, Sting, Rouge, Wendy, Cana, Mavis… y otras 2 de un hombre y una mujer que no reconocía pero le provocaban nostalgia, al final llegó a una réplica blanca de su casa, entró sin dificultad para no encontrar nada adentro, todo vacío a excepción de su pieza en donde habían 2 estatuas muy peculiares, una estatua de sí mismo durmiendo sobre una cama, y al lado de dicha cama la estatua de Juvia que miraba al peli rosa, con grandes ojeras que indicaban la falta de sueño, además de la ansiedad y desesperación que se marcaba en su rostro, la imagen le partió el corazón a Natsu y se abalanzó sobre su estatua –¡despierta idiota!- le gritó desesperado sin mucho resultado, ¿Por qué?… ¡ya no quiero que ella sufra…!- sus puños comenzaban a sangrar de los golpes pero él no paraba –¡DESPIERTA MALDITA SEAAAAAA!- sus nudillos se rompieron y un desgarrador grito abandonó su garganta –maldita sea…- había llegado tan lejos solo para esto las lágrimas comenzaron a abandonar sus ojos y cayeron sobre la estatua, fue entonces cuando una grieta apareció en la cara de esta -…es ahora… o nunca- pensó decidido mientras con todas sus fuerzas azotó su frente contra la de la estatua, un crujido anunció que lo había logrado y de repente se vio rodeado de una luz abrasadora, repentinamente se sentía mucho más tranquilo.

Juvia se estaba terminando de secar las lágrimas, ya había llorado demasiado, tampoco quería entristecer a Natsu, sacó un pañuelo y secó el rostro del pelirosa, el cual estaba más caliente que de lo normal, esto la alarmó -… ¿Natsu?... ¡Dios mío!, ¡Natsu-sama está hirviendo, Juvia le traerá un paño con agua fría!- pero justo cuando se levantó su mano fue atrapada por otra, ella por el shock se asustó y se dio vuelta lentamente para encontrarse con Natsu sentado, entrelazando sus dedos con los suyos mirándola directamente a los ojos con una de esas sonrisas que tanto había estado esperando por ver –Juvia… estoy en casa…- dijo feliz de al fin poderla ver cara a cara… -…Bi… Sniff… Bienvenido… Sniff- le contestó mientras volvía a comenzar a llorar, pero esta vez de felicidad, Natsu la trajo hacia él y abrazó a la peli azul fuertemente, dejándola que se desahogara en su pecho, tras unos minutos, ella se había dormido y él no la había soltado en todo ese tiempo, definitivamente Juvia estaba muy cansada con todo lo que había pasado y se merecía descansar.

Estaba amaneciendo y Natsu sintió como la joven se movía entre sus brazos, iba a decir algo pero fue interrumpido –Juvia está feliz…- ella dejó hablar –tantas veces había soñado Juvia que Natsu despertaba y cuando el sueño terminaba la realidad martirizaba a Juvia, Juvia está feliz de que no haya sido un sueño más- terminó mientras se apretaba más al peli rosa, el no pudo sentirse culpable de todo el sufrimiento por el que ella había pasado, se aseguraría de nunca volver a dejarla pasar por algo así –Juvia… cásate conmigo…- le dijo el mientras besaba su cabellera y la apretaba más fuertemente aun -…vale… Natsu- terminó mientras sonreía con un leve sonrojo.

MUAJAJAJJA como prometí el capítulo final! Aunque como me fui al campo con mi familia durante la semana santa posiblemente no pueda subir esto hasta el domingo o hasta el sábado en una de esas, solo quisiera disculparme, pero en un caso así subiré este capitulo y el epilogo en el mismo día pues en un rato mas lo voy a hacer xD enfín aquí afk despidiéndose muchas gracias por la espera y por acordarse de leer la historia :3 y muuuuchas recontragracias a aquellos que le han leído todos los capítulos y que han dado reviews, no dire nombres, pero les estoy dando mi gratitud totalmente.