Al fin el capitulo cinco y con él espero más comentarios. Ah! Por ahí una aclaración soy un chico, no sé si ya lo había dicho, pero me siguen confundiendo con una chica, que horror, sigan así y los dejo sin fic.
Ajajajajaja
Es broma, mil gracias por leer y aun mas por su preciosos tiempo para quien se digne a dejarme comentario.
Atte: Ciel Phantomhive
Capitulo 5 Aliados de Guerra Yagami 2/3.
Izzy espero varios tonos antes de que contestaran del otro lado. —Hola Mimi. —Saludo el pelirrojo y la voz chillona de la chica casi le rompe los tímpanos. —¿Tienes algo que hacer el sábado?
—¿Por qué? ¿Quieres invitarme a salir? —Pregunto ella entusiasmada.
—En realidad saldrás con Tai.
—¿Con Tai?, ¿Matt saldrá de gira?
—¡Eh! No, no que yo sepa, pero ¿por qué preguntas?
—Pues porque Tai y Matt siempre van juntos a todas partes.
—Pues eso cambio. — su tono salió con enfado demasiado marcado.
—¿Que sucedió?
—En realidad no lo sé. Kari me llamo ayer muy noche para pedirme que asistiera a Tai con sus clases de aritmética, cuando pregunte por Matt ella simplemente evadió el tema pero se notaba muy enojada.
—¡¿Kari enojada con Matt?!
—Sí, yo tampoco lograba vislumbrar el panorama, pero hoy cuando me reuní con Tai, él estaba, bueno la palabra seria devastado. No quise preguntarle porque estaba muy triste y para colmo este fin de semana tiene que ir a comprar un equipo de química para las prácticas de campo…
—Y tenía que ir con Matt
—Sí, cuando le pregunte me dio la impresión de que pensaba ir solo, tu sabes cómo es Tai de despistado, igual pierde el dinero o le dan gato por liebre, yo no puedo acompañarlo y…
—Y te acordaste de mí.
—¿Estuvo mal?
—¡NO! yo estoy más que contenta de ayudar, y no te preocupes no dejare que le llamen la atención por un trabajo mal hecho, voy a buscar bien ese equipo, me voy a esforzar más que en mi guardarropa.
—Y eso es decir mucho. Bien entonces te lo dejo. Muchas gracias Mimi.
—Oye no hay nada que agradecer, también es mi amigo.
La comunicación se corto.
Mimi miro su teléfono y dio un suspiro, ¿Qué podría haber hecho Yamato para alejar a Tai? Y ¿por qué Tai estaba tan triste?
—Triste. —Susurro mirando el techo de su cuarto, nunca había visto triste a Tai, quizá solo cuando se entero que su hermana era una digidestinada y del peligro que corría, pero hasta en ese entonces se mostro más preocupado que triste.
—Triste, yo voy a hacer que sonrías Tai, yo te devolveré ese brillo tan cálido como el sol de tu emblema — Se prometió a ella misma. —Después de todo te debo una héroe.
Ese día lo recordaba con cariño a pesar de haber sido uno tan doloroso, aun podía sentir el viento frio en sus mejillas mojadas de lagrimas, sus pies se balanceaban de adelante hacia atrás en aquella banca solitaria del parque cercano a su domicilio. ¿Cuánto llevaba ahí? No lo sabía, el cielo nublado pronosticaba lluvia y ni aun eso le hizo moverse de aquel sitio.
En su pecho se estrujo su corazón y el llanto se reanudo con mayor fuerza, estaba sola, ¿en donde estaban tantos amigos que decían apreciarla? Dio una patada frustrada contra el suelo y volvió a llorar. El cuerpo le temblaba y los dientes le castañeaban.
Un delicioso aroma le inundo las narices.
—Chocolate. —Dijo mirando la bufanda que acaba de ser colocada alrededor de su cuello y la única persona con ese aroma tan característico era. —Tai.
El nombrado la miro serio, con algo de timidez tomo asiento en la misma banca dejando de lado la caja que traía consigo.
—Hace mucho frio. —Dijo él mirando al frente. Ella asintió acomodando mejor la bufanda a su alrededor. —Y bueno si te quedas mucho tiempo aquí mañana te encontraran toda tiesa con el rostro… así.
Mimi viro para mirar a que se refería, Taichi abría sus fosas nasales con dos dedos y su boca abierta dejaba salir algo de baba. Mimi grito antes de colocarle una buena cachetada y derribarlo de la banca.
—Oye eso dolió. —se quejo mientras se ponía de pie
Ella soltó una sonora carcajada y siguió riendo cada que recordaba el incidente, si no paraba le dolería el estomago.
Taichi la miro y espero paciente, cuando ella por fin se tranquilizo simplemente se puso de pie. —Es mejor así. Una sonrisa hace a una chica un más bella.
Ella enrojeció.
—Y bien ¿por qué llorabas? —Mimi, ya lo había olvidado, ¿Por qué tenía que recordárselo? —Mimi.
—Me voy a E. U. —comunico sin más.
—¿Y?
—¿Te parece poco? No volveré a verlos y…
—¿Eres tonta o qué?
Ella le propino un coscorrón y ese desahogo se sintió tan bien que deseo probar a ver si con otros más se descargaba del todo su malestar.
—Para, para, está bien, no soy bueno hablando con tacto. Mira, es bueno saber que te vas…
—¿Cómo? —pregunto dolida, ¿acaso no la extrañarían?
—No sabes la envidia que me das, conocerás otros lugares, veras el mundo a través de otra cultura y por sobre todo harás nuevos amigos, no creo que eso sea malo, está bien, ya no estaremos tan juntos como antes pero… —Se coloco en pie e hizo una reverencia. —Princesa Mimi, jamás de los jamases perderá lo que aquí ya posee, una eterna y sincera amistad.
Ella sonrió, limpio una nueva lagrima antes de anexar con voz titubeante. —Y bueno, Michael…
La puerta se abrió de golpe, Michael se coloco en pie tan rápido como pudo esperando que fuera Mimi, después de su discusión la vio salir sin lograr detenerla y era hora en que no volvía, el reloj marcaba las ocho de la noche y él estaba preocupado.
Tai entro hecho un bólido a la casa y sin más soltó su puño contra el rostro del norteamericano. —Eso es por hacerla llorar. —Dijo sin remordimiento.
Mimi entro en el segundo exacto para admirar el impacto.
—Taichi-san. —menciono Michael sin creerse del todo aun que el moreno le hubiera golpeado. —Mimi. —Llamo aliviado al verla aparecer, se coló en pie e intento llegar a ella.
Otro puñetazo lo regreso a su lugar en el suelo.
—Eso es por ser poco hombre. —Michael lo miro furioso como se atrevía a golpearlo y a insultarlo sin saber la situación real. —No es de un caballero esperar en casa para ver si acaso la chica aparece, tu deberías estar ahí afuera buscándola así la vida te fuera en ello grandísimo idiota.
Y Michael se quedo mudo, tenía razón, mucha razón. Tai dio media vuelta para caminar así Mimi y soltarle un pequeño golpe con el dedo en la nariz
—Y tu no llores por quien no vale la pena, se arruinara tu bonito rostro, eso es lo que siempre le digo a Kari. Ahora sí. Ya puedes comenzar a explicarte Michael, yo me voy, pero pobre de ti si me entero que le hiciste daño otra vez —sentencio dirigiéndose a la puerta.
—Tai. —Mimi lo abrazo, con que así se sentía tener un hermano mayor, no uno cualquiera, sino al mejor. —Gracias.
—No hay de que, para eso estamos los amigos.
—¡Con que aquí estabas! —Los tres presentes miraron al rubio que gritaba y jadeaba desde la puerta.
—¡Matt!
—Eres un maldito desconsiderado, me has metido un buen susto. Llevaba media hora esperándote, luego pensé en buscarte, imagínate lo que paso por mi cabeza cuando entre ESTO abandonado en el parque, pedazo de animal. —Matt lanzo a las manos de Tai la caja que había olvidado por las prisas en la banca. —Pensé que… creí que… —Dijo zarandeándolo de los hombros. —¡Ah! Eres un descerebrado y un inconsciente. Mira la hora, vámonos o llegaremos cuando todo se haya terminado.
—Lo siento Matt. —Se disculpo Tai y Mimi sentía que debía abogar por él, porque en primer lugar el castaño se había olvidado de todo por ella. Tai la miro y le sonrió como diciendo "Tranquila no pasa nada" antes de recibir un jalón de orejas y ser arrastrado a la puerta. Salieron de ahí, Tai disculpándose y Matt echando pestes.
Nunca, jamás lo admitiría, pero Tai en algún tiempo también fue su ídolo, el héroe deslumbrante que Hikari proclama a los cuatro vientos era su hermano mayor, aun ahora no lo dudaba, Tai era como pocos hombres, quizá único.
—Y ahora el héroe necesita ser rescatado. —dijo sin percatarse como poco a poco su gesto se endurecía. —Pues adivina que Tai aquí está la princesa llorona lista para abogar por ti príncipe azul.
Continuara…
