Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 5. ¿Quién es?
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Draco miro fijamente a Hermione por unos momentos, su cara estaba pálida y sin emoción alguna mientras que en cambio la de su bebé estaba risueña y le extendía los bracitos a Draco. Él chico no sabía qué hacer, no estaba acostumbrado a rodearse de bebés y no sabía cómo comportarse con uno, en ocasiones había visto a su primo Teddy, pero él ya se valía por sí mismo por lo que jamás estuvo en contacto con un bebé de la edad de Lene.
-¡Papá! –volvió a gritar la niña sacudiendo los brazos hacia Draco.
Hermione estaba atónita. Jamás le había mostrado una foto de Draco a Lene, ni le había dicho que él era su padre, por lo que la reacción de su pequeña hijita al ver a su padre la había dejado atónita. ¿Cómo sabía? ¿Acaso la sangre llamaba? Hermione vio que Lene comenzó a hacer pucheros al ver que Draco ignoraba su pedido de abrazo, ella sabía que pronto comenzaría a llorar, por lo que hizo todo el esfuerzo del mundo y trato de recomponer su cara.
-Quiere que la abraces –dijo finalmente. Draco la miró asustado.
-¿Qué?
-Lene quiere que la abraces –repitió la castaña mirando a su hija a punto de llorar-, por favor Draco, solo hazlo o comenzará a llorar y no se callará hasta que no la abraces.
-¿Y cómo rayos hago eso? –Draco se sorprendió de la petición de la castaña. ¿Por qué él? ¿Por qué la niña tenía que ser tan berrinchuda?
-Solo abrazala –Hermione le puso a la niña sobre el pecho y el instintivamente cerró los brazo alrededor de ella antes de que la castaña la soltara.
Lene tendió sus bracitos alrededor del cuello de Draco y hundió su carita en su cuello. La sensación que experimentó Draco fue extraña, sintió un amor enorme al tener a la pequeña rubia abrazándolo y al mismo tiempo una sensación de protección. No quería soltarla ni dejar que nadie la dañara, la sensación de amor fue creciendo con cada acción de la bebé.
Cuando se levantó y le dio un besito en la mejilla. Cuando con una de sus manitas tomo un mechón de su cabello y con la otra tomo uno de ella misma. Cuando le sonrió con esa sonrisa chimuela y alegre. Cuando lo miró con esos ojitos grises llenos de alegría. Cuando volvió a hundir su carita en su cuello. Cuando se recostó en su hombro y le llamó "papá" por cuarta ocasión.
Draco nunca había pensado en ser padre. Ni estando casado con Astoria le paso por la mente. Hermione pensó que nunca vería la imagen que estaba ante sus ojos. A su hija abrazada de su padre, él con una cara de enamoramiento y ella de felicidad. Abrazados. Como debía de ser. Incluso se sintió como excluida de ese momento tan privado de padre e hija, también se sintió culpable por haberle privado a su hija de su padre por no resultar herida. Se sentía como la peor madre del mundo.
-Es hermosa, Hermione –la voz de Draco la sacó de sus pensamientos. La sonrisa del rubio no podía ser más grande y ella se volvió a sentir terriblemente mal.
-Sí, lo sacó de su padre –respondió sin pensar la chica. Instantáneamente el rostro del chico se endureció.
-William –fue todo lo que dijo Draco.
La molestia era evidente en su rostro. Por un momento Hermione no supo de que hablaba, hasta que recordó tres semanas atrás cuando le dijo a Kingsley que Billy Gallo era el padre de Lene. Sin embargo, la expresión de Draco hacia Lene no cambió en lo más mínimo.
-¿Por qué lo dejaste hacerte esto, Hermione? –preguntó de repente Draco, Hermione hizo una mueca.
-¿Hacerme qué?
-Dejarte. Sola. Con tú hija. ¿Qué clase de monstruo deja a su hija sin querer saber de ella?
-Tal vez tuvo una razón.
-Ninguna razón justifica que las abandone a su suerte. Ve donde viven Hermione –la miró con enojo-. ¿Cómo puedes vivir tan tranquila aquí?
No lo hacía. No vivía tranquila en ese lugar, con el miedo de que alguna noche alguien irrumpiera en la casa y les hiciera algo, de llegar algún día y no encontrar nada. Ella no vivía tranquila en ese lugar, pero no podía costearse algo mejor con lo que ganaba en el consultorio y nunca encontraría otro trabajo donde le permitieran llevarse a Lene con ella. Pero jamás se lo confesaría a nadie, y menos a Draco.
-No es tan malo como parece –mintió Hermione. Dracó no le creyó.
-Hermione, tienes como vecino a un dealer, hay prostitutas por las calles cercanas, ni las malditas aceras están en buen estado, este no es un lugar para criar a una niña.
Hermione se molestó. ¿Quién se creía él como para ir a su casa y criticarla? Cuando Hermione miró a su hija para quitársela de los brazos la vio tan dormida que no quiso moverla. Y el corazón se le hizo pedazos. No podía separar de nuevo a Lene de su padre, no podía. No era justo para ellos, podía odiar a Draco todo lo que quisiera por no ser honesto con ella, pero a fin de cuentas gracias a él tenía a su hermosa hijita, y ella no tenía la culpa de nada.
-Está dormida –dijo Hermione al borde del llanto, por un momento Draco no supo a qué se refería hasta que sintió que la niña no se movía.
-¿Qué hago? –preguntó el rubio asustado. Por una razón extraña no quería separarse de la niña, pero tampoco quería que se lastimara por dormirse sobre él.
-Hay que llevarla a su habitación.
Intentando controlar su cabeza, Hermione condujo a Draco al cuarto de Lene. Con todo el cuidado del mundo, Draco camino hacia adentro de la habitación, era pequeña y estaba pintada de un color verde agua muy claro con detalles dorados. Una cuna blanca adornaba una esquina y a un lado de la ventana había uno de esos tocadores para bebés que se vendían a juego con las cunas, también había un armario y muchos animales de peluche. Con miedo, Draco acostó a Lene en la cunita intentando moverla lo menos posible, después la tapo con su mantita y sin poderlo evitar se quedó contemplando a la bebé mientras dormía.
-¿Cómo puedes hacerlo? –le preguntó a la castaña de repente tomándola por sorpresa.
-¿Hacer qué?
-Esto –señalo a su alrededor-, todo. Ser madre, saber qué es lo que quiere, qué necesita.
-No sé, solo lo sé.
-¿Qué clase de imbécil dejaría esto pasar? –aunque trato de disimular su enojo, Hermione pudo sentirlo.
Draco amaba a Hermione, hacía mucho que había dejado de esconder sus sentimientos hacia ella, incluso estando casado. Astoria se tardó en comprender que el corazón de Draco jamás le pertenecería por qué ya le pertenecía a alguien más, ella nunca supo a quién, pero el hecho que Draco amara a alguien más y no a ella siempre fue motivo de discusiones y peleas, hasta que Draco de cansó y decidió divorciarse de Astoria. Joseph Greengrass no tomo la noticia bien, y menos por qué Astoria le dijo que la había engañado, pero a Draco no le importó, era el momento de que comenzara a hacer las cosas que él deseaba y no las que la gente le ordenaba hacer, tal vez comenzó tarde en tomar sus propias decisiones, pero no le importó. Para la gran sorpresa del mundo mágico, Narcissa y Lucius Malfoy apoyaron totalmente a Draco.
-Tal vez uno que ni siquiera sabe de la existencia de su hija.
Hermione salió de la habitación de Lene con Draco a sus espaldas. Se sentó en el sillón exhausta, había sido un largo día. Puso sus manos sobre sus sienes y comenzó a darse un masaje. No debió decirle eso a Draco, lo sabía, sin embargo, lo que no sabía era porque lo había hecho. Cuando se enteró que estaba embarazada ni siquiera pensó en decírselo a Draco, estaba muy dolida y no quería que la rechazara, durante su embarazo pensó en enviarle una lechuza muchas veces, incluso escribió la carta, pero jamás la envió. También pensó en decírselo a Harry o a Ginny, pero no estaba segura de la reacción que tendrían sus amigos, además de que no quería dar explicaciones, por algunos meses se sintió sola, hasta que una visita llegó a su puerta.
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La puerta sonó por cuarta ocasión y Hermione corrió a abrir lo más rápido que pudo. Estaba con siete meses de embarazo y sus movimientos se hacían cada vez más torpes debido a su gran barriga, justo ese día sus padres habían salido de viaje a Australia y no volverían en una semana por lo que estaba sola cuando tocaron la puerta. Cuando abrió la puerta su cara no pudo mostrar más sorpresa.
-¡Herrrmione! –Viktor Krum gritó al verla, dejándola atónita por unos momentos.
-Viktor, ¡qué sorpresa! Pasa –la castaña se hizo a un lado y abrió la puerta de par en par para que el enorme búlgaro pasara.
-¿Cómo estas, Herrrmione? –le preguntó besándola en ambas mejillas.
-Bien, Viktor, muy bien, ¿y tú? ¿Qué te trae por acá?
-Tenemos un parrrtido en Londrrres, y pensé en visitarrrte. Hace mucho que no nos escrrribimos y comencé a prrreocuparrrme.
-Hay Viktor, estoy bien –sin embargo en ese momento Viktor notó sus los movimientos torpes y lentos. Y abrió los ojos como platos.
-Herrrmione, ¿estas embarrrazada?
-Sí, Viktor –respondió ruborizada.
De todas las personas del mundo mágico, Hermione estaba aliviada de que Viktor fuese quien la visitara y la descubriera en su estado. Ella y el búlgaro tenían una amistad muy hermosa, y sabía que podía confiar en él. Viktor siempre había sido un caballero, por ese y muchos motivos más Hermione había decidido perder su virginidad con él años atrás. Cosa que nadie sabía puesto que tanto Viktor como ella no hablaban del tema con nadie. Pese a eso, su amistad había florecido de tal forma que la confianza entre ellos era enorme, y no se había complicado.
-Wow, Herrrmione, te vez herrrmosa, rrradiante, ¿puedo prrreguntarr quien es el padrrre?
-Hay Viktor, es tan complicado.
-¿Porrr qué? –el búlgaro la abrazó con sumo cuidado.
-Por qué no estamos juntos, él ni siquiera sabe que estoy embarazada, y no creo que le importe. ¡Fui tan tonta! –sollozó la chica. Viktor la abrazó un poco más fuerte.
-No, Herrrms, tú no errres la tonta, el tonto es él, porrr serrr un estúpido. ¿Porrr qué no lo sabe?
-Yo no se lo dije, pero ¿para qué? Él estaba comprometido y no me lo dijo, me enteré de la forma más humillante del mundo.
-¿Rrron está comprrrometido?
-No, Viktor. Ronald no tiene nada que ver. Malfoy, fue Draco Malfoy.
La cara del búlgaro fue todo un regalo. Al principio le costó entender cómo fue que Hermione termino en los brazos del rubio y se enamoró de él. Sin embargo la apoyó incondicionalmente, en sus últimos dos meses de gestación Viktor la visitó constantemente, la llevaba a pasear, la acompañaba al médico, se comportó como un verdadero amigo. Y en ese tiempo, Hermione se alegró de tener un amigo a su lado.
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-¿Es William Gallo el padre de Darlene? –le preguntó Draco sin andarse con rodeos, la castaña lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
-No.
-¿Quién es?
Hermione se mordió el labio inferior y caminó a la ventana. Draco la siguió hasta acorralarla en una pared, le tomo las manos por las muñecas y se las puso a los costados de la cabeza, su cuerpo presionó el de la castaña. Hermione lo miró por un momento para después intentar zafarse, Draco se lo impidió, acercándose cada vez más a ella. La castaña podía sentir su respiración cálida y su mirada sobre ella.
-¿Quién es el padre de Darlene, preciosa? –preguntó el rubio una vez más rozando sus labios con los de ella. Hermione gimió.
-Tú.
¡Hola! Gracias por sus lindos reviews, espero y el nuevo capitulo fuera de su agrado, dejen sus reviews!
Saludos... Kat.
