Un capitulo mas, no saben lo difícil que es tener que recordar que debo copiar y pegar cada capítulo por separado, es un engorro, tener que subir el documento y luego subirlo al fic, y para colmo soy muy malo en ingles….

Ahgrrrrrrrr….

Pero en fin, sin más quejas el capítulo de esta semana, si, sé que muchos dirán, Cómo si actualizara puntualmente. Pero ¡Ey! Yo no los critico por no dejarme comentarios, bueno ya lo hice pero esa no cuenta.

Atte: Ciel Phantomhive.

Capitulo 7 Aliados de Guerra Ishida 1/3.

Jou miro a Matt sentado bajo la sombra del para sol de brillantes colores de la heladería completamente solo y luciendo realmente deprimido, con una palmada en el hombro le hizo saber que estaba ahí, el rubio se sorprendió, no había notado su presencia.

Fue casualidad que se topara con Jou, había ido al centro comercial para ver si daba con Tai, después de todo aun tenían pendiente la compra del equipo para la práctica de química y era un buen pretexto para pasar tiempo con el castaño y aclarar como siempre el malentendido. Toda la semana intento acercársele durante el almuerzo, pero Tai salía disparado a quien sabe dónde y para acrecentar su curiosidad había aprobado su examen de cálculo con un resplandeciente ocho punto nueve.

Nunca en su vida había maldecido tanto tener un club de fans, porque precisamente debido a eso no podía dar un paso sin que alguna buscara hacerle plática y eso le impedía ir a espiar al castaño. No iría a su departamento porque no quería arriesgarse a que Hikari lo noqueara de un puñetazo o le cerrara la puerta en la cara. Tk ya le había contado lo acontecido ese lunes y lo de la transferencia. Así que en parte ahora entendía porque Tai apenas tocaba la campana de salida corría como alma que lleva el diablo.

Pero hoy era sábado y tenían que comprar algo juntos, Taichi a pesar de ser un despistado era bastante responsable, no por nada es un líder, alguien que asume errores y los enmienda, y así lo hacía, en cada ocasión en que tuvo la culpa de sus disputas se tragaba su orgullo disculpándose y no para hasta conseguir su perdón, por eso Yamato sabía que la pelea tenia mas trasfondo y que él era el culpable, pero de eso a saber la razón distaba mucho. En eso pensaba cuando Jou lo encontró, el futuro medico lleva material quirúrgico.

—Entonces, ¿Qué paso?

Matt lo miro extrañado.

—¿En dónde está Tai?

Matt negó y dejo caer su cabeza con pereza sobre la mesa de la heladería donde estaban sentados. Ese lugar era su favorito, ahí vendían sabores que nunca imagino que existieran y Tai siempre pedía los más exóticos. Recordaba una ocasión en que de forma sospechosa eligió a escondidas de él, solo señalado el que deseaba para el empleado. El joven que los atendía sonrió cómplice y se marcho para traer su orden, él rogo y suplico por saber que sabor era porque Tai parecía estarlo degustando con gran deleite pero el moreno se negó a decírselo rotundamente, dos días después volvieron a ir y para extrañeza del rubio Tai repitió el mismo sabor, cosa en si extraordinaria.

—Y bien ¿cuál es? —Pregunto de nuevo esperando esta vez sí poder sacarle la verdad.

—Si te lo digo ¿qué me das?

—Taichi. —Yamato rara la vez utilizaba el nombre completo del castaño. —Está bien, la próxima vez que vengamos yo pago.

A Tai le brillaron los ojos antes de anexar. —Que sean dos salidas y trato hecho.

Matt asintió, sin notar que aquella forma de hablar los hacía ver como pareja, como si estuvieran concertando citas.

—Se llama Yamato y esta delicioso.

—Eso es imposible. — grito Matt rojo hasta las orejas.

—Si no me crees, míralo tú.

Yamato leyó con detenimiento y ahí estaba. —Yamato Nadeisko. —El rubio suspiro, al menos no era totalmente su nombre. —Estúpido Tai. —Rumio.

—Yamato eres delicioso. —contesto al insulto lamiendo el helado con fascinación y Matt en ese momento aria parecer pálida a una véngala.

Y eso había pasado exactamente unos días luego que salió del hospital después de aquella paliza que le colocaron debido a que protegió a Izzy. Y lo extrañaba, extraña esos comentarios raros y esa sonrisa tonta. Pero regresando al presente y a un Jou que aun esperaba por su respuesta solo pudo decir…

—No sé. Por ahí, paseando con quien sabe quién.

Jou levanto una ceja escéptico. Era extraño verlos separados pero aun mas al rubio con aquella actitud taciturna y por aquel tono empleado ¿celoso? Matt era una buena persona, tal vez no demostraba abiertamente todos sus sentimientos, pero se esforzaba por ser buen amigo y una prueba viviente de eso es Tai.

Taichi podía ser un joven alegre y carismático, pero en definitiva dejaba mucho que desear en cuanto a amistad se refiere, y solo tenía que rememorar aquel día en que llego todo golpeado al hospital, Jou estaba de práctica y tuvo la suerte de ver llegar a Matt con Tai casi arrastras, lo internaron de inmediato y Yamato tuvo que costear las radiografías y las placas que le sacaron al moreno.

Después que llegaran los papas del moreno le devolvieron integró el dinero, pero aun así ¿Qué amigo está dispuesto a gastar todo su capital en ti sin la certeza de que se lo rembolsen? No muchos y Matt había gastado hasta el último centavo de una pequeña cuenta privaba para que los tramites se agilizaran, cuando llegaron los señores Yagami, Tai estaba ya siendo tratado.

Matt se quedo toda la noche en la sala de espera del hospital, nunca le dijo quien golpeo al castaño, lo único que logro sacarle fue una ambigua frase.

—Si no lo hubiera dejado afuera esperándome, él no lo hubiera visto.

Jou no supo ¿a fuera de donde? ¿Ver qué o a quien? Pero a pesar de eso, dudaba que la culpa del estado de Tai fuera de Yamato.

Una semana, ese fue el tiempo que Tai estuvo en el hospital, por las mañanas Taichi se dedicaba a mirar por la ventana completamente en silencio, a la tres de la tarde en punto se escuchaba la primera risa signo inequívoco de que Matt acaba de llegar.

Yamato fue uno de los que acudió a recoger a Tai, recordaba la forma tan delicada con que le ayudo a colocarse en pie y a cargar sus cosas, a subir al auto y poco después el rubio acudió un par de veces a él para preguntarle sobre cosas que podía o no hacer el castaño, eso hablaba de lo mucho que cuidaba de Tai aun en la escuela.

Y quiso jugarle una broma, ver hasta donde llegaría por él.

—Matt, el médico me ha dicho que en la última placa Tai no ha mostrado mejoría, es mas tiene una leve astilla sobresaliendo del hueso, por tanto debe evitar cargar hasta el mínimo peso, no correr, tampoco… —y se quedo callado pensando si debía o no hacer su travesura, la respiración agitada del rubio del otro lado de la línea le decía que se estaba alterando ante su pausa. —Tampoco puede girar el torso ni levantar las manos, así que creo que su papá o mamá deberán ayudarlo a bañarse.

Un jadeo se escucho por el aparato y el tuvo que reprimir la carcajada que casi le arranco ese sonido.

—Bien, nos vemos el viernes que viene para su revisión. — colgó sin esperar respuesta y comenzó a reír hasta que las lagrimas brotaron de sus ojos, ya quería que fuera viernes para saber el resultado de su broma.

El viernes muy temprano se afano en sus deberes en espera de que a la hora indicada para la revisión de Tai ya hubiera terminado con sus labores y así poder ver en primera fila todo cuanto acontecía con aquel dúo, porque para él era un hecho que quien acompañaría al Yagami a su cita médica seria su mejor amigo.

Media hora antes por fin termino con su última revisión y sin más corrió al ala de recepción, no tuvo que esperar demasiado para cuando un moreno con cara de fastidio entraba por la puerta seguido muy de cerca por un rubio que cargaba dos mochilas.

—Tai no corras.

—Ni siquiera estoy caminado rápido. Lo que pasa es que tu quieres que camine como anciana y ni entonces estarías contento, te recuerdo que hoy una me aparto con su bastón gritando "deja pasar tortuga" y tu ni en cuenta.

Jou rio, esa fue su primera indicación, hacer que Tai no corriera debió ser todo un reto. Una vez se controlo levanto la mano para hacerles saber que los esperaba, Tai lo saludo cordialmente ya luego le contaría que Matt fue a recogerlo todos esos días a su casa casi una hora antes para que caminaran despacio, muy despacio a la escuela y que se sentía casi una damisela porque Matt no dejaba que cargara su útiles.

—¡No me deja ni siquiera levantar las manos para tomar el papel del baño! —Exclamo Tai.

Jou llevo una mano a su boca, vaya eso si que no se lo esperaba.

—Es por tu bien mal agradecido.

Jou asintió apoyando a Matt y terminando la discusión al indicarles que los acompañaría al consultorio del médico. El doctor observo al trió entrar tranquilamente a su despacho y les indico tomar asiento mientras él buscaba el expediente de Yagami.

—Señor Yagami es un placer informarle que está completamente restablecido, al parecer no fue una ruptura de hueso sino algo más leve, lo bueno es que se le atendió de inmediato y su costilla soldó sin problema alguno.

Taichi se levanto de su asiento de un salto alegre. —¿Eso quiere decir que ya puedo jugar futbol? —Lo miro suplicante.

—Quizá debería esperar un poco más para eso, pero sin duda ya puede volver a los entrenamientos.

—Genial, con eso me conformo. —Grito eufórico saliendo del consultorio dejando de tras de sí un muy jubiloso "gracias".

Matt también agradeció y salió de ahí junto a Jou.

—Y bien, ¿cómo es que en cuatro días los resultados cambiaron, Jou?

—Vamos Matt, solo fue una pequeña confusión… —Matt levanto una ceja molesto. —Ya, deja de mirarme así, ni que hubieras tenido que…

—Yama, ahora podre bañarme yo solo. —festejo Taichi quien había regresado por su mochila.

Jou lo miro asombrado y Matt bajo la mirada avergonzado.

Jou sonrió ante el recuerdo, Matt había sido un amigo increíble, y la verdad no quería ni pensar como era bañar a Tai, se lo imaginaba como a un cachorro que después de haberse llenado de lodo se rehúsa a entrar a la tina. Así que por ese lado estaba que se le subía el ritmo cardiaco del coraje al pensar en lo mal agradecido que podía ser el moreno.

Simplemente Tai era un desconsiderado. Un mal amigo, una persona mediocre y un pésimo ser humano.

—Vamos Matt te invito a comer. —Dijo Jou golpeando el hombro del rubio para que se animara. —Ya verás que todo se arregla y si no tampoco tienes que mortificarte, hay muchas personas que te aprecian y son tus amigos de verdad.

Matt asintió no muy convencido y se dejo arrastrar por Jou, después de todo el futuro medico no siempre disponía de tiempo libre y que se lo obsequiara a él era de apreciarse.

Continaura….