¡Hola! Gracias por sus lindos reviews, y por sus lindas palabras, me hacen continuar más rápido.

Este capitulo esta dedicado a todas las lindas chicas que me dejan sus lindos reviews capitulo tras capitulo, en verdad ¡muchas gracias! Espero y les guste.

Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 7. Deseos

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La noche en San Mungo había sido un poco incómoda para los tres. El rumor de que Hermione Granger estaba en el hospital mágico y que se había aparecido del brazo de Draco Malfoy cruzó todo el mundo mágico con una increíble velocidad. Rita Skeeter se apareció alrededor de las dos de la madrugada intentando conseguir una entrevista exclusiva con la castaña, sin embargo ni Draco ni Hermione le hicieron caso.

Harry se apareció a primera hora de la mañana junto con Ginny. Al igual que la pelirroja, el chico al principio se mostró molesto con la castaña, pero como Ginny ya le había puesto al tanto, no indagó en el tema y abrazó a su amiga como si nunca hubieran dejado de verse. Hermione se sintió feliz de ver a sus amigos, pero la alegría pasó cuando, en un momento en que se quedó sola, Ron apareció.

-¿Es cierto lo que dice el profeta? –la voz del pelirrojo la asustó.

-No sé qué es lo que dice, hace mucho que no lo leo.

El pelirrojo le puso un ejemplar del periódico en la cama, Hermione lo tomo y comenzó a leer. Una enorme fotografía de Draco y ella aparecía en grande.

¿Del odio al amor?

La historia de amor de la heroína del mundo mágico y el ex-mortífago.

Nadie sabe cómo fue que se dio el flechazo entre la heroína y el apuesto ex-mortífago. Pero su no tan fácil historia de amor fue toda una sorpresa que sacudió al mundo mágico. Ayer por la tarde, en el vestíbulo de San Mungo dos personas se aparecieron pidiendo ayuda, y no eran nada más ni nada menos que Hermione Granger y Draco Malfoy, la sorpresa no fue tal si no cuando minutos después, el joven Malfoy se apareció de nuevo con una preciosa bebé, fruto de su tórrido romance oculto. ¿Cómo lo habrá tomado la joven y hermosísima ex-esposa de Draco Malfoy, Astoria Greengrass-Malfoy? ¿O ya lo sabía? ¿Será acaso este el motivo del sorpresivo fin del matrimonio Malfoy-Greengrass? Algunas fuentes afirman que el motivo por el cual la señorita Granger dejó el mundo mágico dos años atrás fue para mantenerse como la amante oculta de Malfoy en lo que este cumplía con el trato de ambas familias y se llevaba a cabo la boda del siglo. ¿Será cierto? Lo que es totalmente cierto es que Darlene Malfoy, de un año de edad, es la viva imagen de su apuesto padre, de cabello rubio, ojos grises y pálida piel, "toda una Malfoy" como lo dijo el mismo Draco Malfoy. ¿Un tórrido romance con consecuencias o verdadero amor? No dejen de leer El Profeta para mantenerse al corriente de esta historia que ha sacudido al mundo mágico.

Hermione tiró el periódico molesta. La entrometida de Rita Skeeter había hecho todo un escándalo. Ron la miraba con sorpresa y dolor entremezclados, Hermione por un momento quiso reír pero estaba tan enojada que la risa no le salía.

-No entiendo cómo le sigues creyendo a Skeeter, es una rata embustera –dijo la castaña rompiendo el incómodo silencio. Ronald bufó.

-Entonces dime que es mentira que tienes una hija.

-No, no lo es.

-¿Y es Malfoy el padre?

-Sí –cortó Hermione cruzándose de brazos, Ron se puso rojo del coraje.

-¡¿Cómo pudiste hacerme esto, Hermione?! ¡Engañarme con el hurón arrogante y embarazarte de él!

-¿Disculpa? –respondió molesta ante el rostro rojo de Ron- Si bien recuerdo, fuiste tú quien me engañó en el baile de despedida con Lavender, ¿crees que soy tan estúpida como para no darme cuenta?

-¡Pero te embarazaste!

-¡¿Y crees que yo quería embarazarme a los 18 años, Ronald?! –explotó la castaña- ¡¿Tú crees que yo quería irme y no continuar mis estudios?!

-¡Puedes hacerlo! Dale a Malfoy a la niña y continua, vuelve con nosotros, Mione –Hermione no podía creer lo que su amigo le decía, se puso roja de furia.

-No voy a dejar a mi hija, Ronald.

-¿No piensas irte con Malfoy, verdad? –dijo el pelirrojo rojo de furia, Hermione lo miró con furia.

-Vete, Ronald.

-Mione, está bien –se acercó a la castaña e intentó tomarla de las manos-, si quieres puedes traerla con nosotros a Grimmauld Place.

-Ronald, por favor vete.

El pelirrojo abandonó la sala con la derrota dibujada en su rostro. Hermione nunca había esperado que él comprendiera, pero aun así, su insistencia y el horror en el rostro de su amigo a quien alguna vez había querido como algo más la lastimaba. Estaba claro que a los ojos de Ronald Weasley, Hermione era una traidora por posar sus ojos en Malfoy. Hermione no intentó darle muchas vueltas al asunto para no dañarse más.

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-Estás jodido –la voz de Theodore Nott sonó por toda la habitación a pesar de que fue solo un susurro.

-Lo sé –respondió Draco con voz monótona.

-Siempre lo estuviste –dijo mirando a la bebé que dormía.

-Lo sé.

-Y todo te importa un jodido cacahuate.

-Exacto –una sonrisa se dibujó en el rostro del rubio.

Claro que todo lo que no fuera referente a su querida castaña y a su hija no le interesaba en lo más mínimo. Por fin la había encontrado y la sorpresa al saberse padre fue mayor de lo que pensaba, porque ni en sus más locos sueños se había visto a él como un padre de familia. Su madre estaría encantada de conocer a Lene, sobre todo porque la belleza de los Black estaba presente en su rostro, y él sabía que su madre la amaría tanto como a él. Pero su padre era otro cantar.

Cuando se enteró de que Draco quería divorciarse de Astoria se puso furioso, Lucius siempre había esperado lo mejor de él, lo que en su opinión, y la de todos sus ancestros, un Malfoy debería de hacer. No era desconocido para nadie que sus padres se habían casado de la misma forma en que él lo hizo con Astoria, con un matrimonio pactado entre ambas familias cuando ambos eran solo unos bebes. Pero lo que Lucius no había previsto fue que se enamoraría perdidamente de Narcissa Black, y ese amor por ella y por Draco fue lo que lo llevó a traicionar al señor oscuro. Lucius no se arrepentía, puesto que con su traición puso a su amada familia a salvo, pero no la había puesto a salvo para que Draco la desperdiciara de la forma en que lo hacía.

-Al menos uno de nosotros obtuvo finalmente lo que deseaba –dijo Nott con una media sonrisa en el rostro. Draco no pudo evitar sentirse mal por su amigo.

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Hermione salió de San Mungo temprano al día siguiente, era sábado y no tenía que trabajar, usualmente los sábados hacia limpieza y lavaba ropa sucia. Lene estaba encantada con el hecho de estar con su padre, se le notaba en la cara, llena de felicidad. Draco estaba encantado con la pequeña rubia, todo lo que hacía la niña le parecía encantador. En esos momentos se estaban apareciendo en lo que Hermione creyó que era su casa, pero al reconocer el amplio vestíbulo donde años atrás fue torturada por la tía de Draco la hizo ahogar un grito. Estaban en Malfoy Manor.

-¿Qué hacemos aquí? –preguntó hostilmente mirando al rubio quien con toda la naturaleza de mundo caminó hacia las escaleras.

-Estamos en casa –le respondió como si la pregunta fuera la más estúpida del mundo.

-Esta es TÚ casa Malfoy.

-Te equivocas, Hermione –Draco se giró a verla-, esta también es tú casa.

La perplejidad se apoderó del rostro de la castaña y un tanto aturdida siguió al rubio escaleras arriba. Draco caminaba con esa aristocracia que lo caracterizaba ignorando habitaciones y puertas, que Hermione miraba con curiosidad. La ultima y única vez que ella había estado en esa mansión solo vio el vestíbulo en el cual se acababan de aparecer, donde la "adorable" tía de Draco, Bellatrix, la había torturado ya casi tres años atrás, y ella jamás se imaginó que algún día regresaría. Draco se metió a una habitación casi al final del pasillo, por un instante Hermione se asustó al verlo desaparecer con su hija, pero cuando los encontró, no pudo evitar la mueca de asombro al admirar la habitación.

Era del tamaño de su apartamento muggle y estaba pintada del mismo color que ella había pintado el cuarto de Lene, el hecho que la cuna, el armario y el tocador de la habitación de Lene estuvieran allí no la sorprendió, aunque si la molestó el hecho de que Draco tomara la decisión por ella de llevarse las cosas de Lene allí. También estaba un juguetero enorme y una puerta al final de la habitación. Draco dejó a Lene en la alfombra que la niña parecía conocer bien y se volvió hacia Hermione quitándole la bolsa para bebé que cargaba.

-¿Te gusta? –preguntó un tanto emocionado ante la respuesta de la castaña- Decidí mantener la misma decoración que tanto parece adorar Darlene.

-Es hermosa Draco, pero nosotras tenemos nuestra casa.

-¿Dónde? ¿En ese decrepito lugar en que tú te empeñas en llamar "casa"? –Hermione frunció el ceño ante el comentario del rubio.

-No tiene nada de malo –lo defendió no creyéndose del todo sus palabras.

-Vamos Hermione, por favor, sabes que ese lugar no debería ser habitable. Ahora tú lugar está aquí, conmigo.

La obstinación del rubio era palpable, no se daría por vencido, y ella sabía que la encerraría en una habitación si se negaba a quedarse, por lo que Hermione se resignó, aunque claro tampoco era mucho el sacrificio, se dijo a sus adentros. Ella siempre imaginó que hubiera sido convertirse en la señora Malfoy, el que cada mañana al despertar el rostro de Draco fuera lo primero que sus ojos vieran, el ver a Lene jugando con su padre en un jardín propio, el que creciera con sus padres juntos.

Tal vez era lo mejor, no para ella, sino para su hija. Después de verlos juntos tan felices, Hermione no se atrevería nunca a separarlos una vez más. No podría hacerlo.

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-No entiendo tu obstinación porrr mantenerrrte oculta, Herrrmione –le había dicho Viktor en una de sus tantas visitas-. Si Malfoy se prrropone en encontrrrarrrte sabes que lo harrrá.

-No lo hará, Viktor, yo no le importo –Hermione trató de que el búlgaro no viera las lágrimas que se comenzaban a reunir en sus ojos.

-¿Sabes Herrrmione? Nunca entendí porrrque Malfoy me advirrrtio que si te hacia sufrrrrirr me las harrría pagarrr después del baile de Navidad. Crrreo que ahorrra lo sé.

-¿Malfoy te amenazó? –preguntó Hermione sorprendida, el búlgaro rio.

-Clarrro que sí, Herrrmione. En ese entonces yo crrrei que solo errra un niño encaprrrichado, perrro ahorrra me doy cuenta que estaba equivocado, él te ama Herrrmione. Solo que tú no te quierrres darrr cuenta.

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¿Él búlgaro tendría razón? ¿Draco la amaba? Hermione no supo que responder, simplemente se dedicó a mirar como Draco se sentaba en el suelo y comenzaba a jugar con Lene a la hora del té. Hermione no pudo suprimir una sonrisa, tal vez no estaba del todo mal doblegarse a los deseos del rubio por una vez.


¿Qué les pareció, ah? No olviden dejar sus lindos, lindos reviews.

Besos, Kat.