Tengo tres comentarios en el capitulo anterior. Fue genial ver que en tan poco tiempo ya tenía comentarios, así que creí prudente contestar algunos de ellos o a las linduras que son más constantes.
Kary Takaishi: Primero que nada mil gracias por leer, créeme que eres de quien siempre espero su comentario porque se que estar ahí, y bueno si Tai es un amor, de hecho me cuesta mucho trabajo no dejar que la balanza falle a su favor, las situaciones son más interesantes cuando las cosas son equitativas. Y como respuesta a tu pregunta de quién mas estará departe de los rubios pues creo que este cap es una buena contestación.
Takaishi Yuno: qué bueno que te he robado una sonrisa, para un escritor siempre he pensado que es mucho más fácil hacer llorar que reir.
Riru-chin: Es bueno verte de vuelta y espero que sigas comentando más seguido jijijijiijiji, en fin, si creo que muchos ya se dieron cuenta de por dónde va el asunto, solo espero que eso no le quite suspenso a la trama, porque nunca me ha gustado los finales predecibles.
Bien creo que eso es todo, nos leemos en el siguiente cap y mil gracias por su tiempo. Algo más… así, disculpen no contestar a sus comentarios más seguido, pero estaba acostumbrado a hacerlo directamente en el mismo comentario, así que no era necesario poner nombres ni tampoco estarme acordando de que escribieron, leía y ahí mismo contestaba, esto de anexarlos al cap se me hace raro. Pero para cualquier comentario del fic, sugerencia de fic, peticiones o incluso solo para contarme como les fue en el día. Aquí esta su devoto amigo my ladys.
Atte: Ciel Phantomhive
Capitulo 8 Aliados de Guerra Ishida 2/3.
Lunes en la mañana Matt se encontraba parado justo en la entrada de la escuela, el sábado se lo había pasado bien con Jou descubriendo una faceta inesperada de su amigo pero cada cierto tiempo se acordaba del moreno y esperaba que no hubiera tenido muchos problemas para dar con el materia. Pero hoy así tuviera que evitar que Taichi entrar a clases hablaría con él. Miro en todas direcciones intentando localizar la mata de cabello castaño que parecía luchar a brazo partido contra la gravedad ganando avasalladoramente.
Una mano en su hombro le hizo voltear, Sora lo miraba preocupada.
—¿Aun no hablas con él? —Pregunto algo angustiada, recibiendo una negación con la cabeza. —Quizás deberías dejarlo ser y esperar hasta que esté dispuesto a hablar del asunto.
Matt sonrió conciliador y respondiendo que lo tendría en consideración, Sora lo tomo del brazo para hacerlo entrar con ella al instituto, la verdad la presencia del rubio en la puerta ya comenzaba a llamar la atención y más de una chica se preguntaba si por fin Yamato Ishida había elegido novia.
Sora bufo molesta, Matt no dejaba de mirar a todos lados buscando a Tai.
—Matt, no es por ser grosera pero, ¡déjalo ya!
Matt se sorprendió de aquella frase y la miro consternado pero no dijo nada para dejarla seguir alegando.
—Se que lo aprecias mucho, pero la verdad es que sería bueno que se distanciaran un poco, mira, si no fuera por él tus calificaciones serian más altas, siempre estas ayudándolo en matemáticas y química y ni que decir de la puntualidad, en estos días en que no se hablan llegas temprano y tranquilo, no corriendo y casi con el tiempo justo como él, Tai tiene otras prioridades y…
—Sora, lamento interrumpirte pero se me olvido que tengo que ir a la biblioteca, ¿te alcanzo en el salón?
Y no espero respuesta para dar media vuelta e irse.
Era cierto en muchos aspectos, pero la verdad sea dicha, extrañaba correr en las mañanas evadiendo miles de obstáculos y mirando como Tai hacia malabares con su desayuno, extrañaba la risa contagiosa del castaño cada que lograban llegar más o menos a tiempo y por sobre todo el festejo que le daba, un dulce abrazo en forma de victoria frente a la puerta del salón cuando el profesor aun no entraba. En si echaba de menos la alegría que Tai suele imprimirle a todo lo que hace. Si, su vida sería mucho más sencilla y tranquila, pero también aburrida y silenciosa.
—Corre, corre, solo un poco mas y…
Matt se volvió al escuchar esa frase, ese sin duda era Tai. Y no se equivoco, ahí delante de la puerta principal se encontraba jadeando el castaño con aquella deslumbrante sonrisa de triunfo.
—Te dije que llegaríamos.
—Eres un desconsiderado Tai, el pobre de Ken…
—Ken y Kari aun corrieron una cuadra más y no los vi molestos o cansados, lo que pasa es que tienes una pésima condición física Iz. Pero mira, para compensarte que te parece si te cargo. —Ofreció el moreno bajando a ras del suelo y dándole la espalda a su amigo para que subiera.
—Chistoso, mejor vete a tu salón o llegaras tarde.
—Nos vemos al rato. —Tai se despidió alegre corriendo por el pasillo sin notar siquiera la presencia de Matt.
Matt no lo podía creer, Tai estaba con Izzy, no se suponía que el pelirrojo no tenía tiempo para nada y tampoco le gustaba el ejercicio y aun más extraño, desde cuando Ken acompañaba a Kari a la escuela, bueno las cosas habían cambiado y ahora ellos eran amigos un poco más cercanos debido a que compartían aula pero…
&&& ….
Sora miro entrar a Tai y con algo de molestia espero a ver a Matt detrás de él pidiendo explicaciones o disculpándose, pero nada de eso paso y Tai simplemente la saludo para ir a tomar asiento.
Ella lo miro con enojo, era un fresco, un cabeza hueca, Matt preocupándose todo el tiempo de él y Tai como si nada. Odiaba ver a Matt así de intranquilo y peor cuando el causante de aquella angustia era el portador del valor.
—¡Maldición! ¿Que no puede pasar un día sin preocupar a Matt?
Para ella Tai era una pesada carga que Matt soportaba y de la que debería deshacerse. No es que le desagradara Tai, lo estimaba y quería, pero siendo un tercero fuera de la relación un tanto extraña que mantenían, notaba como la balanza de responsabilidades se inclinaba más hacia un lado y eso se le hacía injusto.
La prueba más fehaciente seria su cumpleaños del año pasado. Esa noche ella celebraba con todos sus amigos y la única que le había dicho que no iría era Mimi, la razón no quiso decírsela por teléfono y por su tono algo melancólico supuso que sería un problema familiar así que no insistió.
Eran aproximadamente las ocho de la noche cuando sonó el timbre, ella corrió a abrir porque sabía que serian Matt y Tai eran los únicos que aun no llegaban. Y cuando abrió se quedo sin habla, Matt jadeaba y el sudor le perlaba la frente, su mano sostenía su abdomen debido al esfuerzo que hizo al correr y temblaba intermitentemente. Sora levanto las manos en su dirección lista para asistirlo.
—Dime que Tai está aquí. —Fue lo único que logro decir entrecortadamente.
Sora negó, no lo había visto en todo el día. Matt la miro aterrorizado, sus ojos desprendían dolor y desasosiego, se levanto como pudo listo para comenzar a correr otra vez.
—Matt. —Llamo ella, no sabía qué pasaba. —Por favor descansa un poco, parece que ya no puedes correr y pronto comenzara a llover, no es bueno que…
—Tai.
Ella no supo a que venía ese nombre.
—Tai y yo quedamos de vernos fuera del parque hace cuarenta y cinco minutos, no digo que sea puntual pero tampoco me dejaría esperando tanto tiempo, marque a su casa y Kari dijo que salió hace una hora, más que suficiente para estar a tiempo. Creí que… quizás se confundió de lugar y fui a buscarlo en donde normalmente nos reunimos pero no hay nadie, así que vine a buscarlo aquí pero si tú dices que no lo has visto entonces…
—¿Ya le marcaste al móvil?
—Sí, no contesta.
Sora lo miro asombrada, ¿es que acaso Matt estaba pensando ir a buscarlo por su cuenta toda la noche?
—No puedo acompañarte en este momento pero te marco en un rato, si aun no lo encuentras veré cómo pero convenzo a todos los de aquí para ayudarte a buscarlo.
—Sí, gracias. Me voy.
cuarenta minutos más tarde ella le marco, Matt se escuchaba desesperado, le conto que él y Tai habían comprado su regalo para entregarlo de parte ambos y que se suponía que Tai lo llevaría, y ahora después de recorrer el parque por donde se supone atravesaría rumbo al punto de reunión Matt encontró la caja tira junto a una banca. La voz del vocalista se quebraba por momentos.
—¿Y si le paso algo malo? ¿Sora que hago? ¿En donde más lo busco?
Miro el reloj de pared que marcaba las nueve y cuarto.
—Tranquilo Matt, debe estar bien. Seguramente se le cayó por descuido y…
—¿Y qué Sora? ¡Maldición! Tai puede ser despistado, pero no dejaría rumbado tu regalo en el parque nada más porque si, algo muy importe o muy malo le paso.
Sora contuvo la respiración, por un momento creyó escuchar un jadeo, ¿acaso estaba llorando?
—Matt, cálmate, si te pones histérico no conseguirás nada, pregunta por ahí, quizá…
—¿A quién? Aquí no hay nadie, esto está más solo que una tumba.
—Piensa, si es como dices entonces tal vez busco ayuda, ¿quien vive cerca? quizá pudo ir a…
—¡Mimi! Mimi vive pasando la calle del otro lado del parque. —Grito con tal ansiedad que parecía un naufrago que acaba de avistar un barco a lo lejos, y con un sentimiento de esperanza desconocida hasta ese momento para ella.
Se escucho el sonido del corte de la llamada y Sora rogo a todos los dioses de este y del digimundo porque el castaño estuviera con Mimi.
Una hora más tarde ambos se presentaron en su casa, Sora soltó un suspiro aliviado y Tai solo sonreía tontamente disculpándose por preocuparlos.
Que estaría haciendo o porque se había ido sin avisar o mandar un mísero mensaje era para ella un misterio, pero Sora ciertamente noto el tenue color rojo en los ojos azules del rubio, había llorado, tan importante era Tai para él a ese extremo y el otro ni en cuenta. Simplemente había pasado por encima de esa preocupación con un "Lo siento, no lo vuelvo a hacer" y ya.
—Taichi es un desconsiderado—Siseo molesta volteando hacia la puerta por donde ahora entraba el profesor y detrás de él Matt. —Pero si Tai quiere hacerse el difícil entonces creo que es justo que Matt tenga aliados.
Continuara…
