Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 8. Lo que necesita mi alma

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Draco contemplaba a la preciosa bebé rubia que dormía plácidamente en su cuna, perdido en sus sonrosadas mejillas y la ternura y tranquilidad que emanaba la niña. Nunca se imaginó así, conquistado por una pequeña niña, siendo padre y siendo el responsable por la felicidad y el bienestar de esa niña, pero le alegraba. Ni en un millón de años Narcissa y Lucius Malfoy hubieran podido escoger una mejor madre para sus nietos que Hermione Granger, pensó Draco, ella era perfecta, era inteligente, hermosa, sencilla y nada pretenciosa, dedicada y amorosa, perfecta. El rubio soltó una risita, si sus padres supieran, pero no quiso pensar demasiado en eso.

-¿Qué es tan gracioso? –preguntó Hermione entrando en la habitación, Draco la miró.

-Nada.

-Si tú lo dices –le respondió la castaña mirándolo con pena-. ¿Dónde dormiré yo?

-Oh, cierto –mascullo Draco caminando hacia afuera de la habitación-. Puedes tomar la habitación que gustes –dijo Draco sin tomar mucha importancia-, hay muchas.

-Preferiría una cerca de Lene, si no te molesta –Draco sonrió al escuchar las palabras de Hermione, a la castaña no le gusto el gesto.

-Mi habitación esta al final del pasillo –Draco le giño un ojo-, puedes quedarte allí.

-Ni en tus más vivos sueños, Malfoy –respondió la castaña abriendo la puerta continua a la habitación de Lene.

La habitación era enorme, estaba pintada en su totalidad de blanco, tenía una hermosa y enorme cama en el centro con dosel, un armario también de enorme tamaño, un tocador y un espejo. Una enorme ventana, que en realidad era una puerta, daba hacia un pequeño balconcito, Hermione no pudo evitar el asombro ante tan bella habitación, blanca en su totalidad, incluyendo los muebles y las colchas de la cama. Draco señaló una puerta que estaba a un lado de la puerta de entrada.

-Ese es el baño –dijo el chico hipnotizado por la expresión de la castaña-, hay toallas y todo lo que necesites. También me tome la libertad de traer tus cosas.

-¡¿Qué te…?! –Hermione se detuvo antes de insultarlo. Estaba siendo malagradecida- Gracias –dijo finalmente sin ocultar su enojo-, pero no tenías por qué hurgar entre mis pertenencias.

-Lo sé -dijo el rubio encogiéndose de hombros-, pero si te lo decía te negarías y me hubieras hecho todo más difícil. El desayuno se sirve a las diez –dijo finalmente antes de salir y dejarla sola en la enorme habitación.

Hermione miró el reloj, eran las nueve con veinte. Decidió tomarse un baño antes de bajar al comedor. El baño era igual de hermoso que la habitación, Hermione no pudo evitar sentir una especie de añoranza hacia Hogwarts, si tan solo pudiera regresar en el tiempo, si McGonagall no le hubiese quitado su giratiempo.

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Hermione despertó un poco confundida, había tenido un sueño de lo más loco donde Draco Malfoy le decía que era hermosa, que había estado enamorado de ella desde primer año y después de eso le hizo el amor en una torre secreta del castillo. Se levantó y sintió una ráfaga de aire frio sobre su espalda y un peso a lado de ella, se giró para ver una cabeza rubia y una espalda desnuda, al igual que la suya. Se levantó aturdida, ¿entonces no había sido un sueño?

Draco se movió entre las sabanas sin despertarse, Hermione lo observó atentamente, tenía el cabello revuelto y las mejillas rosadas por dormir, parecía no tener frío a pesar de que estaban en invierno y afuera estaba nevando. Hermione estaba en shock. ¿Entonces no fue un sueño y Draco Malfoy SÍ le dijo que era hermosa, SÍ le dijo que estaba enamorado de ella desde primer año y SÍ hicieron el amor la mitad de la noche?

-¿En qué piensas? –La voz ronca del rubio la asustó- Perdona, no quise asustarte.

-¿De verdad pasamos a noche juntos? –preguntó sin pensarlo la castaña, el rubio no pudo evitar una mueca de dolor ante la pregunta.

-¿Te molesta? –preguntó temiendo la respuesta, Hermione no pasó desapercibido el tono de temor en la pregunta.

-No –respondió siendo sincera, ya que por alguna extraña razón, así era.

-Me alegra –dijo el chico con una gran sonrisa tomando a la castaña entre sus brazos-. Porque eres lo que mi alma necesita.

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Hermione salió de la ducha con una mueca. Aquel beso que le dio después de despertar en la torre secreta de Draco fue uno cargado de demasiadas cosas, que en ese momento ella no supo que eran, pero ahora si lo sabía y no quería que fueran ciertas. Se puso con un vestido azul y unas sandalias a juego, era primavera y le pareció lo más apropiado, además de que no era ni escotado ni corto. Lo que menos quería era darle una señal equivocada a Draco de que algo pasaría entre ellos, por más que su traicionero cuerpo lo deseara.

Al salir de la habitación vio a Draco salir de la suya, el rubio la miro en silencio por unos momentos para después caminar hasta donde estaba ella, Hermione no supo porque lo esperó pero no quiso darle muchas vueltas al asunto. La castaña tomo a su hija recién despierta en brazos y siguiendo a Draco, bajaron hasta el comedor. Draco se sentó a la cabeza de la enorme mesa, a su derecha estaban puestos un plato y una sillita de bebé. Sin hacer comentarios Hermione sentó a Lene en la sillita y tomo asiento también ella.

Casi inmediatamente una elfina domestica apareció con un carrito de plata, donde llevaba la comida. Hermione fulminó a Draco con la mirada, ¿cómo era posible que siguiera teniendo esclavos elfos en su casa? Draco ignoró la mueca de descontento de Hermione y con un gesto le indicó a la elfina que estaban bien cuando esta termino de poner la comida en la mesa. Cuando se hubo retirado, Hermione miró a Draco con furia.

-¿Qué? –preguntó el chico sirviéndose un poco de omelet.

-¿Por qué tienes elfos domésticos?

-¿Por qué no debería tenerlos? La mansión no se mantiene sola, Granger.

-¡Pero es esclavitud!

-Claro que no, intenté liberarla pero se rehusó a irse. Si es feliz sirviendo, déjala que sea feliz.

-Pero…

-Tiene un sueldo y descanso –la corto el chico mirándola serio-. Y si no te comes la comida que preparó se sentirá ofendida.

Hermione miró con coraje a Draco antes de servirse un poco de comida y servir en el platito de Lene papilla. Ambos comieron en silencio, dedicándose solo hostiles miradas de cuando en cuando. Cuando terminaron, todo desapareció, y Hermione disponía a abrazar a Lene cuando una puerta azotó y una bella pero muy enojada Astoria Greengrass entró al comedor con el periódico en la mano.

-¡¿ME PUEDES EXPLICAR ESTO?! –le gritó a Draco aventándole el periódico en la cara.

-¿No te deje muy claro que no podías entrar aquí sin invitación expresa mía? –le cortó Draco ignorando el papel que calló en su regazo.

-¡¿CÓMO PUDISTE?! ¡Y CON ELLA! –volvió a gritar Astoria ignorando a Hermione y a Lene.

-¡Deja de gritar Astoria! –Draco estaba claramente cabreado, pero para la sorpresa de Hermione, estaba de lo más tranquilo.

-Explícame, ¿es cierto que tuviste una hija con esta zorra mientras estuvimos casados? –preguntó venenosamente la chica lanzándole una mirada de inferioridad a Hermione. Por algún motivo la reacción de Astoria Greengrass no molestó a Hermione.

-¡No la llames así! –defendió Draco levantándose de la silla, Astoria dio un paso atrás.

-¿Cómo pudiste hacerme esto, Draco? –sollozó de nuevo la chica.

-Astoria vamos a mi despacho –finalizó Draco, tomando a su ex–esposa del codo y saliendo del comedor.

Hermione tomo a su hija en brazos y salió a dar un paseo por el jardín decidida a que la visita de Astoria no molestara a su hija en lo más mínimo.

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Draco había esperado la reacción de Astoria, desde que vio a Rita Skeeter merodeando por San Mungo intentando obtener información, pero eso no quería decir que la deseara. Claramente la presencia de Astoria molestaba a Draco, habían estado casados año y medio, y en su opinión el peor año y medio de su vida, y Astoria nunca quiso entender que ella no le agradaba. La chica fue obstinada y decidida a enamorar a Draco y tener un hijo de él intentó por todos los medios del mundo escabullirse en su cama. Solo una vez lo logró, recordó Draco, cuando él fue lo suficientemente idiota y regresó borracho una noche después de festejar el cumpleaños de Nott.

-¿Qué haces aquí? –le preguntó en cuanto entraron al despacho de Draco en la mansión.

-¡Que me des una explicación! –Chillo Astoria.

-No tengo porque explicarte nada –respondió el rubio.

-¡Estábamos comprometidos!

-Me acosté con decenas de chicas en Hogwarts, incluida tu hermana, antes de casarnos –dijo el chico con furia, Astoria abrió los ojos sorprendida ante tal confesión-, tu ni siquiera sabias que estábamos comprometidos, Astoria, por lo que no me vengas a exigir fidelidad.

-Pero tú lo sabias –chilló de nuevo la chica, Draco se pasó una mano por el cabello exasperado.

-¿Y eso que diferencia hace? Me case contigo.

-Pero me dejaste. ¡Y por esa comelibros! ¿Qué hace aquí?

-Vive aquí.

-¡Draco! –soltó escandalizada la chica, el rubio apretó los puños- Hace apenas dos meses que firmamos el divorcio y ya la traes aquí, ¿por qué, Draco? ¡¿POR QUÉ?!

-¡PORQUE LA AMO! –gritó el rubio exasperado- ¡Porque la amo como jamás voy a amarte a ti, Astoria! –el rostro de Astoria estaba lleno de emociones y rojo por aguantarse las ganas de llorar- El día que lo entiendas nos ahorraras muchos dramas, tanto a ti como a mi. Así que si ya no tienes más preguntas que hacer, vete por favor.

Astoria miró a Draco con odio antes de girarse y salir del despacho, no sin azotar la puerta detrás de ella. Draco miró la puerta negra con furia, Astoria siempre logró sacarlo de su casillas en cuestión de segundos, aún seguía preguntándose cómo fue que duró tanto tiempo casado con la irritante chica.

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-Draco, no tienes por qué casarte –Theo lo miró serio, mientras Draco rellenaba su vaso con whisky de fuego por cuarta ocasión-, tu no acordaste casarte con ella.

Theo como el buen amigo que siempre fue se mantenía sobrio mientras que el bebia whisky de fuego como si el mundo se fuese a acabar. Su despacho en Malfoy Manor jamás se vio tan sombrío como esa noche, al día siguiente era su boda con Astoria y Draco de alguna forma trataba de hacer más tolerable el asunto.

-Pero mis padres sí, y no quiero decepcionarlos una vez más –respondió el rubio después de beber la mitad del vaso.

-Has sido más que complaciente toda tu vida con ellos, Draco.

-Lo sé, pero nunca es suficiente.

-Draco, no lo hagas –le repitió Theo a Draco quitándole el vaso de whisky, el rubio lo fulminó con la mirada.

-¿Qué importa ya, Theo? –el rubio bebió directamente de la botella de whisky- Ella se fue, desapareció, cualquier oportunidad con ella se esfumó de la misma forma en que ella lo hizo.

-Puedes buscarla –insistió Theo. Habían tenido esa conversación más de una vez desde que Hermione desapareció sin dejar rastro. Un claramente ebrio Draco lo miró con los ojos vidriosos.

-Ella no quiere que la busque, hay algo aquí –dice señalándose el pecho- que me dice que ella no quiere.

-Pero tú la amas.

-Tal vez ese fue el problema. ¿Cómo ella puede amar a un bastardo cabrón como yo después de todo lo que hice?

-Todos sabemos perfectamente porque lo hiciste, Draco, deja de torturarte por eso.

Draco miró a Theo, o al menos lo intento por que estaba bastante ebrio como para enfocar bien la vista. Theodore conocía bien a Draco, probablemente nadie lo conocía mejor que él, y sabía que el rubio estaba sufriendo por la Gryffindor.

-Ya no soy el mismo niño mimado de antes, Theo –dijo Draco de repente sacado a Theodore de su pensamiento-, he cambiado, así como mi percepción de la vida. No estoy orgulloso de lo que hice antes.

-Lo sé, Draco. Y ella también lo sabe, estoy seguro.

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Hermione admiró el enorme jardín finamente cuidado, era hermoso, como todo en aquella mansión. Dejó a Lene en el cuidado césped y se sentó ella también, la niña comenzó a gatear y a jugar mientras que ella extendía el periódico que Astoria le había aventado a la cara a Draco. Una enorme foto de Darlene estaba en la portada.

Darlene Lucie Malfoy, el fruto de un amor prohibido

De hermosos rizos rubios platinados, ojos grises y pálida piel es Darlene Lucie Malfoy, la hija del ex-mortífago Draco Malfoy y la heroína Hermione Granger. Nadie puede negarlo, es una hermosa niña, que de seguro arrancará suspiros entre sus futuros compañeros de Hogwarts. Sin embargo, esta niña fue fruto de un amor prohibido ya que ambos padres estaban con otras personas en el momento de su concepción, Draco estaba comprometido y a unos cuantos meses de casarse con Astoria Greengrass, mientras que por su parte, Hermione Granger salía con su amigo de la infancia Ronald Weasley. "Fue un shock para la familia Weasley la noticia del romance entre Hermione y Malfoy, mi madre ya estaba haciendo preparativos para el compromiso cuando ella desapareció" dice Percy Weasley, hermano del engañado Ronald. Lo que es toda una sorpresa en esta relación es el hecho del antiguo señor a quien Draco seguía, ya que Hermione al ser hija de muggles se convierte en una especie de enemigo de Draco. ¿El amor pudo más que las diferencias? Sigan atentos en El Profeta de mañana.

Hermione arrugó el periódico en su mano y después lo incineró. Maldita Skeeter, podía meterse con ella, podía hacerlo con Draco, pero no con su hija, Lene tenía que estar fuera de cualquier tipo de chisme relacionado con Skeeter.

-¿Qué dice ese intento de periódico? –preguntó Draco sentándose a un lado de la castaña.

-Chismes. ¿Ya se fue Astoria?

-Afortunadamente. Pero tendré que cambiar los hechizos protectores para que no vuelva a entrar de esa forma.

-Tiene razón en una cosa –dijo Hermione como quien no quiere la cosa para que no se notara que escucho una parte de su conversación, Draco la miró expectante-, yo no debería estar aquí, Draco.

-Es mi casa, Hermione, yo decido quien entra y quién no, y si yo quiero tenerte aquí lo haré, le agrade a quien le agrade.

Hermione se giró fingiendo vigilar a Lene para así poder esconder la sonrisa que se dibujó en su rostro, no debería sentirse así por la respuesta del rubio pero había algo en el tono de voz del chico, tal vez la seguridad o la arrogancia con lo que lo dijo, que le provocaba esa risita tonta. Draco no pasó desapercibida la reacción de Hermione, y sin que ella se lo esperara, tomo su rostro entre sus manos y la besó fugazmente en los labios.

-¿Hasta cuándo vas a entender que eres lo que mi alma necesita para vivir, Hermione?


¡Hola, hola! Una gran disculpa por la demora, pero aquí esta el nuevo cap. Espero y fuese de su agrado chicas, muchas gracias por leer. Gracias por sus reviews, queridas, son un amor.

Besos, Kat.