Este capitulo va dedicado a NaniiLovegood, a Melanie, a Candice Saint-Just, a Serena Princesita Hale y a esa guest, por sus reviews tan bonitos.
Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.
Capítulo 9. Malas noticias
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Draco había bebido mucho la noche anterior y ahora la luz le lastimaba los ojos, la cabeza le dolía terriblemente y estaba a punto de echarse a correr al fin del mundo solamente para escapar de esa estúpida boda. Se arregló la túnica de gala una vez más, intentando relajarse un poco sin conseguirlo, no entendía aun como había consentido a arruinar su vida de esa forma, casándose con Astoria. Tomo un vaso y lo lleno de whisky de fuego hasta el tope, se lo tomo de un solo trago y lo lleno una vez más, sabía que la única forma de soportar ese día era estando fuera de sus cinco sentidos, o eso creía.
-Draco, cariño, ¿estás listo? –su madre entró a su habitación vestida con un hermoso vestido negro.
-Sí, madre, un momento –respondió bebiendo su tercer vaso de whisky.
-Antes de salir, me gustaría decirte algo, hijo –los ojos azules de Narcissa se posaron en él un momento. Draco la miró intentando no flanquearse frente a su madre.
-Por supuesto, madre.
-Solo me gustaría decirte que tu padre y yo estamos orgullosos de ti, Draco –Narcissa acarició la mejilla de su hijo para después peinar el rubio y largo cabello-. Eres nuestro mayor orgullo, Draco, y con esta unión podremos recuperar un poco de lo que perdimos tras la caída del señor oscuro.
-Lo sé, madre –Draco apretó la mandíbula tratando de esconder su inseguridad.
-Te amo, hijo –le dijo finalmente Narcissa besando la frente de Draco.
-Y yo a ti, madre –respondió el tragándose toda su inseguridad.
Se casaría con Astoria, se aguantaría y no decepcionaría a su madre. No otra vez, se dijo Draco a si mismo. Narcissa salió de la habitación dejando solo al rubio de nuevo, Draco comenzó a temblar descontroladamente, la cara de su castaña se le venía a la mente, junto con sus ojos castaños llenos de dolor. Oh si, los recordaba perfectamente, esa última mirada que la chica le regaló en la graduación de Hogwarts, llena de dolor y odio, el más puro odio que Draco sintió en toda su existencia, y aun sentía. Se había jurado que lucharía por ella, pero era un cobarde, un gran cobarde.
-Muy bien Draco –se dijo mirándose al espejo y estirando su ropa-, aquí vamos maldito cobarde. Espero y te arrepientas de esto toda tu maldita existencia.
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Theo se acercó a ellos con paso firme sacando a Draco de sus recuerdos y lo obligó a mirar a su amigo mientras entraba en los jardines de Malfoy Manor. No se veía muy contento por lo que Draco enseguida supo que lo que lo llevaba a su casa era un asunto relacionado con su hija o la madre de su hija. Hermione suspiro aliviada ante la intromisión del castaño, ya que no sabía cómo responder a la pregunta de Draco, quien tenía una cara de enfado en esos instantes.
-Draco, tenemos un problema –dijo Theo al llegar hacia ellos.
-¿Qué sucede? –preguntó el rubio tranquilo mientras se levantaba del césped. Hermione lo imitó.
-Hola, Nott –saludo Hermione, el castaño le respondió con la cabeza.
-Gracias a Skeeter tu madre se enteró de Darlene y esta vuelta loca, no sé si Lucius lo sepa, pero es un hecho que Narcissa lo sabe y es cuestión de horas, incluso minutos para que se aparezca.
-¡Mierda, mierda, mierda! –Draco caminó hacia la mansión sin decir nada más. Hermione abrazó a Lene y junto a Theo se dirigieron a la mansión detrás de Draco.
Al llegar adentro, Draco se fue directamente a su despacho, cuando vio a Nott llegar supo que eran malas noticias, pero no de tal magnitud. Estaba perdido, había esperado tener un poco más de tiempo para saber cómo manejar la situación frente a su madre, pero la chismosa entrometida de Skeeter lo había arruinado todo. Draco comenzó a tirar todo lo que se le puso en frente, libros, vasos, papeles, incluso una fotografía, estaba cabreado y jodidamente asustado, si había a alguien a quien Draco temía más que al Señor Tenebroso mismo era a su madre.
-Por favor, que no llegue pronto, que no llegue pronto –se repetía Draco como un mantra. Sin que se diera cuenta, una mujer rubia y alta lo miraba con severidad.
-¿Qué no llegue pronto quién, Draco? –el rubio se quedó helado al escuchar la voz de Narcissa Malfoy- Espero que no te refieras a mi.
-Madre, me has asustado –temeroso, Draco se acercó a la hermosa mujer y la besó en la mejilla.
-Deberías de estarlo, no vine solo a saludarte, Draco.
Con un movimiento de varita, Narcissa dejó el destrozado despacho como si nada hubiera pasado. Draco tragó saliva mientras que Narcissa caminaba lentamente hasta el diván y se sentaba con toda la aristocracia que poseía. Un elfo de apareció con una charola de plata, en la charola había una copa de cristal con vino tinto que Narcissa tomo y con un gesto que le dirigió al elfo, este desapareció.
-¿Entonces es cierto, Draco? –Narcissa le dio un sorbito a su vino y miró severa a su hijo- ¿Procreaste con esa en lugar de tu esposa?
-Astoria ya no es mi esposa, madre –respondió el rubio con toda la normalidad del mundo ocultando muy bien sus emociones.
-Un matrimonio es para toda la vida, Draco.
-Lamentablemente para nosotros no lo fue así.
-Aun no has respondido a mis preguntas, Draco.
Draco tomo un vaso de la cómoda en la que se detenía y se sirvió Whisky de Fuego, le dio un gran trago y camino hacia su madre.
-Sí, madre, es cierto –Narcissa lo miro con severidad y le dio otro sorbo a su copa.
-¿Cuándo ocurrió ese desliz?
-Antes de la graduación de Hogwarts.
-¿Ya estaba anunciado el compromiso?
-No, aun no.
Narcissa miró de nuevo a su hijo, quien de un trago dejó el vaso vacío. No le gustaba ver a su hijo beber, pero sabía perfectamente que lo hacía cuando estaba nervioso o enojado, costumbre que heredó de su padre. Narcissa se levantó del sillón y miró su hermoso y cuidado jardín, pudo notar cambios, oh si, ella notaba cualquier cambio en su jardín por más mínimo que fuera, notó unos cuantos juguetes para bebé, pequeños pero ella los veía, así como pisaditas, y unas cuantas flores arrancadas.
-Quiero hablar con ella en privado.
Draco se atragantó con el whisky al escuchar a su madre. ¿Quería hablar con Hermione en privado? ¿Por qué? Draco respiró profundo para dejar de toser, la mirada de su madre seguía en la ventana pero su orden había sido firme. Cuando era un niño y su madre utilizaba ese tono de voz con los empleados, Draco siempre se moría de miedo. Dio otro trago a su Whisky y miro a su madre.
-¿Puedo preguntar a qué se debe ese interés, madre?
-No, es un asunto entre ella y yo. Ahora, tráela, si eres tan amable, Draco.
Draco salió del despacho con la botella en la mano. No estaba seguro de lo que pasaría, su madre era tan capaz de torturar a Hermione como de portarse fría con ella, no lo sabía, su madre jamás fue predecible y dudaba mucho que fuera a comenzar a serlo ahora. Draco caminó hacia la habitación de Darlene y para su sorpresa estaba sola, fue a la de Hermione y se encontró con lo mismo. Draco comenzó a temblar, ¿y si se fue? ¿si aprovecho la oportunidad y desapareció de nuevo? Draco dio un gran trago de whisky y cuando regresaba al despacho, escuchó una risa en la cocina. Sin pensarlo dos veces, se apareció allí.
-Vaya Theo, no sabía eso –una sonriente Hermione miraba a un Theo risueño que le daba biberón a Darlene.
-Es verdad, Hermione, Draco jamás supero eso.
-¿Se puede saber qué fue lo que no superé, Nott? –preguntó Draco molesto y un poco ebrio. Theodore y Hermione dieron un sobresalto al escuchar su voz.
-El puñetazo que te di en tercer grado –respondió Hermione finalmente. Draco camino hasta ella y la tomo de la mano.
-Y no lo he superado –confesó-, pero no es momento de recuerdos. Mi madre quiere hablar contigo.
Hermione se puso pálida al escuchar a Draco. Miró a Draco y después a Theo que sostenía a Lene como si fuese un niñero profesional. ¿Qué quería Narcissa Malfoy con ella? Hermione tembló y Draco la abrazó al verla temblar. Él la comprendía perfectamente, y Hermione se sintió segura en sus brazos, pero estaba segura que frente a su madre Draco no la abrazaría nunca. Solo había una forma de saber que era lo que la madre de Draco deseaba, por lo que la castaña trago saliva y se puso de pie, ella no era una cobarde.
-Muy bien, vamos.
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-¿Has pensado alguna vez en decirrrle la verrrdad a Malfoy? –Viktor le abrió la puerta del bonito lugar a donde habían ido a comer- No es mi perrrsona favorrrita en el mundo, perrro tiene que saberrrlo.
-Oh, Viktor, lo sé, pero tengo miedo –le respondió ella tomándolo del brazo para caminar.
A los ojos de Londres parecían una pareja de lo más normal, solo que no eran una pareja normal. Viktor no era el padre de su bebé, como la gente de seguro pensaba cada que los veían en la calle o en algún lugar, porque el búlgaro le acariciaba la gran barriga y la llevaba a comprar cositas para el bebé, cuidaba su alimentación y la protegía, como si de verdad Viktor fuese el responsable de ella y su bebé.
-¿Miedo de que? La chica que yo conocí en Hogwarrrts errra la más valiente que he conocido en mi vida.
-Miedo de los Malfoy. De lo que puedan hacernos –Hermione suspiró-, de que me quiten a mi hija.
Eso era lo que ella más temía, que le quisieran quitar a su hija. Porque ella sabía que ellos podían hacerlo si querían, podían regalarla, matarla, o hacerla pasar como una sobrina lejana, porque ellos podían hacerlo. Viktor la abrazó fuertemente y ella se sintió segura en sus brazos, Viktor era un gran amigo y ella no tendría como agradecérselo nunca.
-Nadie te quitarrra a tu hija, Herrrmy-oh-ni, prrrimerro tendrrran que pasarrr porrr mi cadaverrr.
-¡Ohh Viktor! –La castaña lo abrazó con fuerza- Eres el mejor amigo del mundo.
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Hermione caminó hasta el despacho de Draco con el rubio a su lado. Draco no dejo de beber en todo el trayecto silencioso, evidentemente estaba tan nervioso como ella. Cuando estuvieron frente a la puerta, Draco la abrazó con fuerza y sin que ella se lo esperara la besó. Atrapo su boca fieramente pero su beso era delicado, lleno de ternura, sus labios sabían a whisky y a ese sabor dulce tan característico de él que a ella le encantaba.
-Diga lo que diga mi madre, sabes que yo te amo.
Y sin decir nada más, Hermione abrió la puerta del despacho para encontrarse con Narcissa. La mujer estaba sentada en el diván y miraba hacia la ventana con una copa a medio llenar en las manos, llena de tranquilidad, sin mirar realmente a Hermione. Cuando la castaña estuvo a unos pasos de la rubia, Narcissa Malfoy la miró, con esos ojos azules tan fríos como el hielo que la dejaron helada.
-Buenas tardes, señorita Granger.
¡Bueno! ¿Qué tal? ¿Cómo ven a Narcissa? Yo digo que, me da miedo, jajajaja. Hola de nuevo, aquí está el nuevo capitulo de este fic, ¿les gustó? Es un poco corto, lo sé, pero quise dejarlo así para mantenerlas en suspenso. ¿Que piensan de Viktor? Yo no sé ustedes pero yo me enamoré de él, es un amor. ¿Quien quiere conocer a Darlene, ah? En mi perfil les dejaré el link de la hermosa Darlene, que les seré sinceras, todo este fic fue inspirado en la hermosa bebé del gran chupón rosa, es la hija de un muy querido amigo y cuando la vi me enamoré y se me hizo que si Draco hubiese tenido una hija seria como ella. Así que agradézcanle a mi amigo por darnos a esa hermosura de bebé. Ya sin más, nunca me explaye tanto, disculpen queridas.
Un beso a todas, y no olviden dejar sus reviews.
Katarii.
