Wooww! Creo que este cap me quedo largo, bueno como dije en Word parece grande y aquí, pues pareciera que le cortan la mitad.
Kari Takaishi. Aller llegaron tus comentarios perdidos, jajajajajaja yo emocionándome porque subió el numero y que veo que son tuyos… me dio tanta risa el rostro de desilusión que puse, en fin mil gracias por tus esfuerzos y como toda esa dedicación merece recompensa pues para my lady la continuación.
Feliz día a todas.
Atte: Ciel Phantomhive.
Capitulo 11 Cruzada Sangrienta.
Tk dio un suspiro profundo y melancólico, si lo que acaba de escuchar era cierto entonces no cavia la menor duda de que el Yagami tenía toda la razón, aunque ahora solo le quedaba una duda ¿Por qué se veía tan feliz? Normalmente después de recibir un golpe así viene la depresión.
Ahora bien, lo más seguro es que Tai le contara a Kari y esta obviamente salto en defensa de su hermano, y no se lo reprochaba, él hubiera reaccionado igual. Peor aún, como un idiota no había hecho más que acrecentar con sus acciones y palabras esa herida.
En pocas palabras Matt tenía razón, estaban bien jodidos.
—Espero por tu bien Matt que esa conversación jamás llegue a oídos de Taichi. —El mayor de los rubios asintió apesadumbrado. —Ahora hay que ver cómo lidiar con el tal Kanata, porque déjame decirte que tu amiguito no disimula para nada la debilidad que siente por Tai.
—¡Maldita sea la hora en que se me ocurrió llevar a Tai a los ensayos! —Espeto Matt golpeando con la planta del pie el suelo en signo de frustración.
Tk asintió ante esta última declaración, por lo regular Tai tenía entrenamientos y Matt ensayos a la misma hora por lo que ninguno conocía a los compañeros de actividad de otro, pero hace un mes después de un partido difícil en que terminaron la mayor parte del equipo lesionado, el entrenador decidió suspender por un tiempo los entrenamientos. Así Tai quedo libre para acompañar al vocalista a los ensayos.
Takeru miro a Yamato, la tristeza y desesperación en los ojos de su hermano le enternecían, y ahora comprendía porque le dolió tanto aquella declaración en que era simplemente desplazado, nadie en ninguna parte del mundo amaría tanto a Tai como lo hacía Yamato.
Tk se estremeció. ¿Acaba de pensar en la palabra AMOR?
Tai y Matt eran muy unidos, eso nadie podía discutirlo, tanto así que era raro verlos separados a pesar de sus constantes peleas y actividades dispares, además se preocupaban el uno por el otro y se entendían a la perfección. Eran grandes amigos, los mejores amigos y…
—Matt. —Llamo Tk algo temeroso, no quería ni siquiera escarbar en aquella posibilidad pero…
Yamato miro al su menor, parecía estar a punto de sufrir una arritmia, las manos le temblaban y ya comenzaba a sudar.
—Matt, tu… —Y se le enredo la lengua. No, no podía preguntarle directamente si amaba a Tai. —Matt ¿tu aprecias mucho a Tai? —Muy bien, pregunta estúpida, ¡claro que lo apreciaba!
—¿A qué viene esa pregunta? —Matt arqueo una ceja rubia.
—Es que bueno, Matt yo creo que tu… no es que lo asegure, pero…
—Ya suéltalo Tk me estas poniendo nervioso.
—¿A ti te gusta Tai?
Ambos pares de ojos azules se miraron, uno arrepentido por el poco tacto con que lo soltó y el otro asombrado.
Ninguno dijo nada en los siguientes quince minutos.
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Sora miro su reloj, estaba a tiempo para invitar a Matt al centro comercial. Jou le había marcado preguntando por el rubio y ella entendió que estaba al corriente de lo sucedido entre Matt y Tai y al igual que ella buscaba animarlo, por eso ambos habían acordado sacarlo a pasear para distraerlo.
Toco a la puerta y Matt no tardo en abrir, era sábado en la mañana y no esperaba que él rubio anduviera tan formal dentro de su casa, pero vaya que ese chico era sorprendente porque eran las diez de la mañana y él ya estaba radiante, vestido con una camisa guinda que le sentaba de maravilla a conjunto un pantalón negro, era como si supiera que ella iría.
—Hola Matt
—Hola Sora — Contesto sin saber que esperar, era raro que recibiera visitas como no fueran de Tai y su aspiradora a esa hora de la mañana, e incluso se había apresurado a abrir pensando que quizás sería él, que su disgusto por ver su departamento sucio fuera mayor a su enojo con él.
Sonrió ante ese último pensamiento. Recordaba la vez que Taichi adquirió el habito de limpiar cada fin de semana su departamento, la noche de hace años cuando se quedo a dormir con él por primera vez.
El castaño estaba acostumbrado a un hogar limpio y despejado en donde se podía oler la deliciosa fragancia de la comida casera, así que en cierta medida al moreno le desagradaba el desorden de la vivienda de su mejor amigo, no se lo dijo pero lo podía leer perfectamente en sus ojos avellana que viajaban de la ropa sucia a la pila de trastes en el fregadero.
Al día siguiente muy temprano por la mañana Matt despertó para encontrarse con que su amigo se había marchado sin despedirse, le dolió y preocupo, Tai no se iría así como así, por tanto lo primero que hizo fue caminar al teléfono para marcarle al móvil.
Escucho los primeros dos tonos y luego la línea se corto. Matt miro de mala gana al aparato como si este tuviera la culpa de lo que acontecía, colgó el auricular con un suspiro, listo para prepararse un ligero desayuno. Ya le volvería a marcar en un rato.
La puerta siendo abierta de una patada casi lo hizo saltar al techo del susto. Tai traía puesto todo un kid de limpieza, desde guantes de hule, botas de plástico, hasta un tapa bocas y en sus manos apuntando hacia Matt en forma de arma mortífera, se encontraba una…
—¿Aspiradora?
Fue lo único que logro preguntar Matt antes de ser lanzado fuera de SU departamento así como estaba en piyama.
El ruido de cosas moviéndose, de platos al chocar y de quien sabe cuántas cosas más inundaban el pasillo, su estomago rugía de hambre y la verdad no se encontraba cómodo vestido de aquella forma y esperando frente a la puerta de su propia casa.
Con decisión Matt tomo el pomo y abrió la puerta. Grave error. Una nube de polvo le golpeo la cara casi ahogándolo. Cerró la puerta de un empellón tosiendo a más no poder, ¿Qué demonios estaba haciendo Taichi ahí adentro?
—Lo siento Yami, esto tardara más de lo que pensaba. —Dijo Tai asomando solamente su cabeza y lanzándole su cartera y una chaqueta. —Puedes ir a desayunar a donde te plazca yo invito pero no vuelvas antes de las tres. —La puerta volvió a cerrarse.
¿Yami? Desde cuando le llamaba de esa forma tan cariñosa, pensó mas rojo que una granada y bueno, eso al menos explicaba la cartera pero, ERA SU CASA, porque bebía hacerle caso al intruso. Con total decisión se armo de valor y abrió nuevamente.
—¡AH! ¿Pero qué…?—Salto hacia la esquina al ver desfilar una sin fin de animalejos. —¿De dónde…? — Miro hacia la puerta y la volvió a cerrar. —Divierte amigo. —dijo burlón y se marcho, iría a desayunar y luego al centro comercial a comprarse ropa, solo esperaba que el dinero que su amigo traía no fuera su mesada, porque si no se quedaría sin almuerzo todo el mes.
Cuando regreso no podía creer el gran cambio, tanto así que Tai lo miraba desde la sala como un Dios que ha vencido a un enemigo poderoso y proclama su triunfo con su cetro en las manos. En pocas palabras, Tai miraba todo con satisfacción con la aspiradora en la mano derecha, al verlo una sonrisa resplandeciente adorno su rostro.
—Ahora si podremos dormir a gusto. —Dijo orgulloso Taichi.
.
´.
—Matt te estoy hablando. —casi grito Sora al ver que el rubio reía tontamente perdido en sus recuerdos.
—A si, ¿decías?
—Nada, vamos. —Y no espero respuesta esta vez, simplemente lo jalo del brazo para de ser necesario arrastrarlo a la plaza.
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Taichi miro a Kari, estaba muy linda con aquel conjunto blanco y rosa que sus padres le habían comprado el viernes. No importa lo que digan, para mi tu eres la chica más hermosa del mundo pensó antes de hacerla girar como si bailaran, ella rio coqueta antes de estrellarse contra su pecho.
—Tai, salgamos un rato. —Pidió con ilusión. —Ayer vi una camisa que te quedaría genial, he ahorrado un poco y creo que me alcanza.
—¿Tu comprándome ropa? No, eso sí que no.
—Pero Tai, ya viene tu cumpleaños y seria como tu regalo, además si solo la compro sin medírtela que tal que no te queda y luego para cambiarla puede que no encuentre el modelo porque se abran agotado y…
—Bien ya entendí, ya entendí.
—¿Entonces?
—Vamos.
Ella dio un brinquito de felicidad y corrió por su bolso.
Apenas llegar al centro ella no perdió tiempo en hacerlo entrar en la tienda donde pensaba comparar, pero ya que estaban ahí y aprovechando que su hermano estaba de humor pues no pasaba nada si se proba un poco de ropa, total ya era hora de que fuera cambiando su estilo.
Además antes de salir su madre le había facilitado un poco mas de dinero, pues el viernes que ella adquirió su conjuntito rosa Tai se había negado a ir y como debían ser equitativos en darles lo mismo, pues su madre pensó que no estaría mal que aprovechara la oportunidad para equiparar las cosas.
Tai miro algo incomodo que los probadores se encontraban a un lado de vitrina, así que la ropa que él se midiera y saliera para mostrársela a su hermana también la vería cuanta persona pasara por ahí en ese momento.
—Entra y te paso lo que te vas a medir. —Dijo sonriente ella empujándolo al probador, un segundo después apareció la primera tanda de ropa sobre la puerta del pequeño cubículo.
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Matt, Sora y Jou caminaban despreocupadamente por la plaza, mirando varias cosas y conversando amenamente. Eso fue hasta que Matt noto algo, o más bien a alguien que estaba llamando demasiado la atención. Ahí en una de las tiendas a través de la vitrina que servía para que los transeúntes vieran la ropa, se encontraba Taichi modelando un conjunto por demás sexy.
Sora ajena señalaba tal o cual establecimiento y Jou asentí o negaba, aun no decidían donde ir y a Yamato casi se le cae el Hot dog que comía, varias chicas lo miraban de forma descarada a su mejor amigo comentando lo genial que le lucía aquel pantalón negro ajustado, la sudadera sin mangas que resaltaba sus delegados brazos y su definida cintura y cadera.
Claro que más de una daba un suspiro y meneaba la cabeza cuando una chica castaña se acercaba para alabarlo y abrazarlo.
—Debe ser su novia. —Comento una con desilusión.
—Al menos es bonita, es una chica con suerte, que tu novio te deje vestirlo… uno en un millón. —Anexo otra.
—Y que sexy es, mira si esta hecho un… —y no termino la frase debido a cierta mirada asesina en su persona.
Matt dio un paso disimuladamente hacia la multitud mal mirando a las jóvenes que hablaban tan descaradamente de Tai.
Dos varones jóvenes como de su edad, tal vez un poco mayores pasaron cerca y a Yamato le daba ganas de matarlos a golpes solo de escuchar lo que murmuraban entre ellos.
—Mira, ese niño sí que está bien bueno, no soy gay pero no me importaría hacerle un repasito. —Rio.
—Vale, que para probar algo diferente no estaría mal que fuera esa monada.
—Sí, lástima que tiene novia.
—¡Ey! la chica tampoco está mal.
—¿Que tal un trió?
Estuvo a un palmo de saltarles encima si no fuera por la voz de Jou que le llamaba con urgencia, como deseando irse lo más pronto posible de ahí. Seguramente ya habían visto a Tai y no deseaban que se encontraran.
Matt torció el gesto, esto ya estaba bien, solo esquivándose no lograría saber porque Taichi estaba molesto ni tampoco que le perdonara. Con decisión escrita en sus facciones dijo. —Ahora vuelvo. — y para horror de sus acompañantes lo vieron caminar directo a la tienda de donde salía Tai y Kari.
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Tk sonrió al ver a su hermano, no esperaba topárselo ahí, Codi también sonrió al ver que Tk se estaba divirtiendo porque le había costado mucho lograr que aceptara su invitación y al parecer veía algo con insistencia, al volverse en esa dirección noto a Matt, este día pintaba para más.
Tk levanto la mano para hacerse notar, su sonrisa desapareció y el más puro terror se dibujo en su rostro. Matt se dirigía hacia Tai.
Tk corrió todo cuanto sus piernas daban, tenía un mal presentimiento.
—Tai —llamo Yamato
—Matt… Kari —Tk, no había notado a la chica hasta ese momento
—Tk — Taichi estaba molesto con el rubio menor y no deseaba verlo en ese momento, por lo que casi por inercia se coloco delante de su hermana protegiéndola.
Lo que antes pudo ser una bonita reunión casual ahora se tornaba tensa he incomoda, ¿cómo llegaron a eso? Se suponía que eran los mejores amigos, inseparables, además asía ya un tiempo que Matt había dejado de ver a Taichi como un amigo, para él el moreno era una persona especial, quizá su persona predilecta dentro de este y cualquier mundo, por eso sentía celos de la chica a su lado, bastaba con que Hikari dijera "salta" para que Tai asintiera contento de complacerla "¿qué tan alto?" preguntaría ansioso de consentirla
¡Maldición! eran hermanos no novios, y para rematarla ahí estaban esos comentarios, todos los que los veían recibían esa primera impresión. ¿Por qué no podían actuar como dos hermanos normales? Debían, si no odiarse, si hacerse maldades y llevarse terrible, pero no, ahí estaba Taichi, siendo siempre el modelo prefecto de hombre para ella y Hikari siendo la adorable y tierna señorita que se desvivía por complacerlo y mimarlo.
Tk miro a Matt reconociendo de inmediato ese sentimiento que a él mismo le llenaba de ira y malestar, debía parar cualquier cosa que Yamato pensara escupir porque de otro modo terminaría como él, ridiculizado y odiado por quien más quiere.
—Matt. —Llamo Tk
—¡Vaya! Creí haberte dicho que apartaras el sábado para mi Ichi. —Se escucho y los cuatro pares de ojos se clavaron en Kanata.
—Lo olvide, lo siento, aunque tampoco recuerdo haberte dado permiso de llamarme de esa forma. —Alego Tai molesto por el seudónimo utilizado.
—Velo como una recompensa por tu descuido. Aunque podría dejarlo pasar si me acompañas al cine y luego a…
—Me temo que eso no podrá ser. —Matt se coloco a un costado de Tai interponiéndose entre ellos. —Tenemos mucho de qué hablar y…
—Y nada, lárgate Ishida, tú no tienes nada que hacer aquí. —Reto Kanata poniéndose a su altura y empujándolo levemente.
—Tai es… —Dijo Yamato pero fue cortado por el otro.
—Taichi se va conmigo, ya habíamos quedado y él nunca falta a su palabra, ¿verdad Tai? —Conjeturo contento ante la cara de indignación del rubio.
El moreno asintió con la cabeza e intento dar un paso en dirección al pelinegro.
—Espera Tai, tenemos que hablar. —Pidió tomándolo del brazo.
—Lo siento Yamato, pero la verdad no quiero escucharte, —Contesto afectadamente y golpeando la mano que pretendía retenerlo. —piensa lo que quieras, me voy con Kanata, él tiene razón ya había accedido.
—¡Oh! Tai, no te preocupes podemos ir a dejar a Kari a tu casa si te preocupa dejarla aquí con las bolsas. —Ofreció jubiloso de tener un punto a su favor.
—Gracias Kanata, creo que sería lo mejor debido a las personas que pululan por aquí. —Acentuó mirando a Tk.
—Bien entonces no se hable más. Hikari deja que cargue las bolsas. —kanata tomo los paquetes
—Ellos no van a ningún lado, tenemos que aclarar esta situación. —Tk ya estaba arto, de todo, de Matt con sus claros intentos fallidos por hablar con Tai, con él porque cada vez estaba más hundido frente a Kari, con ese miserable mal nacido que era el único beneficiado de toda esa pelea y hasta con sus amigos que en lugar de ayudarlos a reconciliarse parecían haberse dividido en bandos y socavaban toda ese riña.
—¿Y tu quien te crees para exigir? Si mal no recuerdo la ultima vez estabas insultando a los Yagami. Así que mi pregunta seria ¿Qué quieres aclarar? Qué le falto tiempo o creatividad en tus ofensas —Tk apretó los dientes e intento ignorar al pelinegro, ya ajustarían cuentas con Kanata.
—No, yo… Kari lo ese día…
Ella solo aparto la mirada dolida. Tai miro a Kari, seguramente aun seguía decepcionada y terriblemente avergonzada de que Tk pensara que se había cambiado de escuela por un chico cuando ella solo tenía ojos para él.
—Mira Tk, ahora estoy muy molesto. —Tai apretó sus manos en puño conteniéndose de iniciar una pelea. — No quiero tener que pedirte de forma física que te alejes de mi hermana, así que mejor para ahí, simplemente olvídate de todo, ella ya no está en tu escuela y no tiene porque aguantar tus arranques, cuanto menos escuchar explicaciones tontas. —Soltó con tono controlado de voz. —En cuanto a ti Matt, creo que cualquier cosa que pudieras decirme ya la has dicho. —Sentencio dando media vuelta para no verlo a los ojos, la herida aun estaba muy fresca y dolía de solo tenerlo cerca.
Matt se quedo libido, ¿acaso le infeliz de Kanata se había atrevido a mostrarle la grabación?
—Tai lo que sea que Kanata te haya dicho…
—Él no tuvo que decirme nada, — corto antes de que continuara hablando. — para acabar más rápido. Yamato te escuche, escuche toda la conversación que mantuvieron tu y Haruka. Creo que eso debe ser suficiente para que no vuelvas a buscarme, ya te deje en paz ahora te pido lo mismo.
Matt se quedo ahí, aterido y estático como una estatua, sin saber cómo reaccionar y observando como Kanata colocaba una mano en la espalda de Tai para hacerlo caminar, no sin antes mirarlo con suficiencia de reojo y susurrarle un…
—Ya perdiste imbécil. —Tomo las bolsas, y Kari silenciosamente los siguió a ambos sin mirar a nadie.
A leguas podía notar esa sonrisa satírica que se acentuó aun mas cuando la mano de Kanata bajo de la espalda a la cintura de Taichi Yagami conduciéndolo hacia la salida de la plaza.
Ese infeliz se llevaba su mundo, lo separaba de lo único que realmente le importaba a él y a Tk. Dio un sobresalto, Tk, ¿cómo habría reaccionado su hermano a lo acontecido? se volvió lentamente para encontrarse con lo que más temía, aquella mirada tristemente y derrotada que nunca deseo ver en su rostro.
Sora y Jou no sabían si debían o no preguntar, pero al final no tuvieron más remedio que hacerlo.
—¿Matt, nos dirás ahora porque pelearon realmente? —Pidió Sora bastante consternada
—Esto no fue una pelea, fue una declaración de guerra que no fui capaz de ver a tiempo, en la que yo desprecie a mi mejor aliado y permití que otro lo tomara sin darme cuenta de la artimaña.
—¿Como que guerra? Explícate. —Jou no entendía nada cuando a Matt se le daba por hablar con metáforas.
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Tai entro casi a trompicones a la casa, sentía las piernas doblársele y las lagrimas fluir de sus ojos, había dicho la verdad cuando le dijo que no deseaba hablar, de haberse quedado solo unos segundos más se habría derrumbado sin remedio.
Kari entro enseguida, con la mirada preocupada solo observo como Tai se tiraba en el sofá boca bajo. Dio un suspiro y se volvió hacia el chico que dejaba las compras en el recibidor.
—Muchas gracias y lamento esto, pero tendrás que irte. —Sentencio ella
Kanata miro a la chica, debía estar de broma, él no era un recadero ni un mozo para después de dejar las compras recibir una propina y marcharse. No, el saldría con Taichi Yagami y…
Abrió la boca listo para de ser necesario quitarse de encima a aquella pequeña fiera y llevarse al castaño.
Los ojos de ella llameaban, estaba claro que no lo dejaría pasar más allá de donde estaba, resoplo indignado y simplemente pidió que le despidiera de Tai.
Cuando la puerta se abrió y cerró de nuevo ella al fin relajo su postura, casi podía jurar que ese hombre estuvo a punto de golpearla. Kari meneo la cabeza, no le agradaba en lo más mínimo ese sujeto, por ello lo prefería lejos de Tai. Pero siendo realistas, ella aposto todo por Matt y se había equivocado, a Ishida le dio la oportunidad de convertirse en el ser más importante para Tai, tanto así que varias veces ella se hizo a un lado con tal de que Tai saliera con él y ahora se arrepentía porque se había equivocado al juzgar al rubio.
—Matt me ha invitado a su concierto del sábado. —Grito Tai jubiloso apenas entrar y casi dando brinquitos por la sala con su pase en la mano.
—Me alegro hermano. —Dijo ella sonriendo, para arrugar y guardarse dos boletos para el partido del sábado en donde participaba el equipo favorito de Tai. —Espero que te diviertas mucho, ¡ah! Y que busques algo decente que ponerte, no creo que a Matt le haga gracia presentarte con esas fachas.
—¿Crees que debería comprar ropa?
—Quizá solo una camisa formal.
Esos boletos terminaron en las manos de Davis y Ken, y a pesar de que a ella le dolió regalarlos la sonrisa de Tai al regresar del concierto no tuvo precio, Matt lo había ido a dejar hasta la puerta y Tai no acepto que el rubio abandonara la casa porque ya era tarde, así que como otras tantas veces Matt durmió en la cama de Tai.
Y ahora…
—No debí dejar que Yamato se acercara tanto. —Se lamento antes de acomodarse a la diestra de la cabeza de su hermano y acariciar aquellos mechones castaños para tratar de tranquilizarlo, no se escuchaba nada, ni un solo temblor denotaba su llanto, pero ella lo conocía y sabía que sus lágrimas ya empapaban el sofá.
Tai levanto la cabeza sin dejarla ver sus ojos, simplemente se acomodo en sus piernas buscando consuelo, su mano apretaba su pecho intentando sanar su corazón, sentía desangrarse con cada encuentro, con cada mirada y cada recuerdo de esas palabras venenosas saliendo de la boca de quien más amaba.
Y ella lloro con él, por lo que fue y no regresaría, porque también Kari extrañaba a alguien y sus palabras le sangraban el alma como el peor de los puñales.
Este había sido el primer enfrentamiento y no lograba saber qué bando tuvo más bajas, si ellos que ahora lloraban descorazonadamente o los Ishida que se quedaron en aquella plaza con la mirada perdida.
—Llevamos la de perder, porque quien ama mas ya esta derrotado ante su propio amor. —Susurro Hikari antes de abrazarse a su hermano, terminarían de sacar su pena antes de que aparecieran sus padres, para no tener que explicar, volverían a sonreír para no preocupar a nadie, ni siquiera entre ellos mismos.
Continuara…
