Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 10. El secreto de Narcissa

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Hermione se quedó helada en su lugar, no sabía que decir y mucho menos que responderle a Narcissa Malfoy. Ni en sus más locos sueños había estado en esa situación, ni se imaginó que alguna vez pasaría, era tan irreal que Hermione estuvo a punto de pellizcarse para saber si no estaba soñando. Pero no estaba soñando, el sudor en sus manos, la gélida mirada azul ahora puesta sobre ella eran reales. Cuando la rubia mujer alzó una ceja, Hermione recordó que estaba siendo mal educada con ella, la había saludado.

-Buenas tardes, señora Malfoy.

La rubia la miró con un gesto entre asco y aceptación, Hermione se sintió confundida por un momento e incluso estuvo a punto de salir corriendo, pero no lo hizo, no supo si era por valentía o mera curiosidad. Narcissa se levantó de su asiento y camino hacia el escritorio de Draco, pero en lugar de tomar asiento caminó hacia el librero que estaba detrás y movió una serie de libros, estos dejaron a la vista un compartimiento secreto del cual Narcissa sacó una caja y la puso sobre el escritorio para después cerrar de nuevo el escondite secreto.

-No entiendo que fue lo que mi hijo vio en ti –dijo después de un gran e incómodo silencio-, tal vez fue tu inteligencia o tu trasero.

Hermione abrió los ojos como platos. Nunca esperó tanta honestidad de Narcissa Malfoy, ni en un millón de años. Narcissa abrió la cajita de madera y revolvió unos papeles, para después sacar algunos, Hermione no sabía si mirar lo que la rubia hacia o si debía mirar a otro lado. Su curiosidad nunca fue tan grande como en esos momentos, ¿por qué Narcissa Malfoy había pedido verla a solas? ¿Por qué sacó esa cajita de madera? ¿Qué contenía? ¿Por qué Narcissa veía lo que parecía ser una foto con añoranza? Hermione se sorprendió ante su última pregunta, pero al mirar de nuevo el rostro de Narcissa lo único que encontró fue esa rara expresión en su cara.

-¿Sabes quién fue Draco Henson? –Preguntó Narcissa de repente, la castaña negó con la cabeza y Narcissa dio un suspiro- Fue un sangre sucia como tú, de Gryffindor también.

-Nunca escuché hablar de él –respondió Hermione mirando a la mujer. Narcissa que continuaba mirando la foto sonrió.

-Por supuesto que no, era un mago brillante, muy bueno a decir verdad, pero tenía un defecto.

-¿Cuál?

-Ser hijo de muggles –los ojos azules y gélidos de Narcissa se posaron sobre los de ella, y Hermione reprimió un escalofrio-. Aunque no lo creas Granger, ese prejuicio tiene siglos en el mundo de la magia, y cuando nosotros estudiábamos en Hogwarts a los hijos de muggles no se les daban excelentes calificaciones por el simple hecho de ser muggles.

Narcissa miró de nuevo la foto y suspiró.

-No entiendo.

-Él era tres años más grande que yo, dos que Lucius, y siempre tuvo rencillas con él.

-¿Era?

-Lucius lo mató cuando se convirtió… al lado oscuro.

-¿Por ser un impuro? –Narcissa la miró con desesperación, como si le estuviese diciendo algo y ella no lo captara.

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Narcissa giró por el pasillo del castillo silenciosamente, volteando de cuando en cuando hacia atrás para asegurarse de que nadie la siguiera, nadie debía seguirla. Caminó rápidamente en la oscuridad recordando los pasillos que recorría cada noche, le había puesto un hechizo silenciador a sus zapatos para que no sonaran sus pisadas pero no podía hacer que su túnica dejara de moverse y produjera ese sonido de roce. Miró una vez más hacia atrás, si Lucius la atrapaba estaría en un grave problema, giró a la derecha, y luego a la izquierda hasta quedar frente al retrato del monje borracho y dormilón.

-Suavis papilio –susurro y la puerta se mostró ante ella.

-¿Por qué tardaste tanto? Me tenías preocupado –la voz del castaño ojiazul la sorprendió y dio un pequeño brinquito. Lo siento, no quise asustarte.

-Lucius me llamó a su habitación, ahora que es prefecto se ha vuelto más demandante.

Draco se acercó a ella y la abrazó. Ella no pudo evitar sentirse protegida en los brazos del castaño, muy en su subconsciente ella sabía que estaba mal, que no debía tener esos sentimientos tan fuertes hacia él porque era un sangre sucia, pero no podía evitarlo. Narcissa suspiró aferrándose al torso bien formado y duro del castaño.

-Cissy, ¿algo ocurre?

-No quiero que te vallas, Draco.

-Estoy por graduarme, y por buen mago que sea, no creo que el director me de trabajo en Hogwarts.

-Puedes conseguir trabajo en Hogsmeade hasta que yo termine Hogwarts –dijo Narcissa esperanzada, Draco rió.

-Trabajaré en Zonko hasta que te gradúes si así eres feliz, Cissy.

-¿En verdad?

-¡Por supuesto!

Y así lo hizo. Después de graduarse, Draco Henson trabajó en Zonko los tres años siguientes a su graduación, se aparecía en la Academia de Aurores para sus clases, él aspiraba a ser un gran auror, sin embargo, cuatro años después de que Narcissa se graduara de Hogwarts, en la noche previa a su examen para graduarse como auror, Draco salió del Caldero Chorreante a las cuatro de la mañana, había ido a beber con unos compañeros de la academia.

En la borrachera Draco le escribió una carta y estaba caminando hacia el servicio postal muggle cuando Lucius, Crabble y Avery lo interceptaron. A pesar de que estaba ebrio, Draco se defendió bien, ni Lucius ni Crabble ni Avery pudieron desarmarlo, los tres mortífagos estaban perdiendo frente a él. Su desgracia fue cuando Lucius uso su arma más baja. A ella misma. Lucius la tomó del rubio cabello y la hizo incarse frente a él. Narcissa le suplicó a Draco que se fuera, pero el castaño no lo hizo, como buen Gryffindor que era, quiso rescatarla.

-¡Ven por ella, maldito sangre sucia! –gritaba Lucius empujándola más al piso, Draco miró con odio a Lucius.

-Esto es entre tú y yo, ella está fuera de esto, Malfoy.

-Oh, no, sangre sucia, ¡ella es la razón de todo esto!

-Henson por favor, ¡vete! –le gritó una muy desesperada Narcissa, de repente Narcissa sintió un golpe aturdidor en la cabeza, Lucius la había abofeteado.

-¡No la toques! –gritó Draco levantando su varita ante Lucius, el rubio lo ignoró.

-¿Cómo te atreves a hablar con él frente a mí, Narcissa?

-Lucius, por favor, déjalo ir.

-¡Jamas! –Lucius estuvo a punto de golpearla de nuevo cuando una luz azul le pegó en el pecho.

Antes de que Narcissa pudiera correr, Avery la agarró y Crabble le lanzo un Avada a Draco. El castaño lo esquivó con facilidad y sin pronunciar una sola palabra, le mando un Desmaius a Crabble. Pero entonces un Lucius lleno de rabia la tomo por el cabello y le puso la varita en el cuello. Narcissa podía sentir la respiración de Lucius en su cuello, así como el calor que emergía del rubio. Draco bajó la varita ante los ojos horrorizados de Narcissa, y antes de caminar hacia ellos con la varita abajo, Draco la miró. Narcissa sintió todo el amor que el castaño le tenía, y como su amor por ella era mayor a cualquier cosa, incluso a su vida misma.

-Aquí estoy, Malfoy, suéltala.

-Imbecil –mustió Lucius antes de soltar una risa-. ¡AVADA KEDAVRA!

-¡NO!

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-Me gustaría pensar que fue por eso, señorita Granger, pero no fue así. Yo estaba enamorada de Henson –Hermione trato de cerrar la boca, la mueca de asombro le salió automática-, Lucius lo descubrió y le odio. Cuando tuvo la oportunidad lo mató –Narcissa miró a Hermione y le sonrió-. Sí, señorita Granger, mi hijo y yo somos muy parecidos.

-Pero… pero… -Hermione se rascó la cabeza intentando comprender- Usted era una Black, la pureza de la sangre era lo que los regia.

-Sí, soy una Black, pero cuando el corazón manda, no importan mucho los prejuicios. Draco era brillante, un mago excepcional, con una habilidad innata para las artes oscuras y la transformación, muchos dudaban que fuese un muggle.

Narcissa le extendió la foto que miraba con anhelo momentos antes, Hermione temblorosa la agarró. Un chico de unos veinte años, cabello castaño medio largo, ojos azules, se veía musculoso con un poco de barba, cuando sonreía, una cicatriz aparecía en su mejilla izquierda. Era un hombre realmente apuesto, admitió Hermione, la foto era vieja y arrugada, y tenía manchones de lo que parecían ser lágrimas. Narcissa soltó otro suspiro al aire y bebió de su copa, Hermione no pudo evitar sentir un poco de pena por la mujer.

-Lucius lo mató unos años después de que tomaron esa foto.

-¿Puedo preguntar qué pasó?

-Lucius se horrorizó al saber que manteníamos una amistad secreta en Hogwarts, pero jamás hizo nada porque Draco era mejor que él. Cuando fue finalmente un mortífago, junto con Crabble y Avery lo mataron un día que Draco estúpidamente bajó la guardia e intento contactarme –Narcissa le señaló los demás papeles que eran cartas-, estas son todas las cartas que alguna vez me envió.

Hermione se quedó sin habla, Narcissa tomo la foto de entre las manos de la castaña y la guardo en la caja, la cerró y con un conjuro selló la tapa. Hermione estaba anonadada, jamás se imaginó que Narcissa Mafoy aluna vez se hubiese enamorado de un hijo de muggles como ella, ni que nombrara a su único hijo como él.

-¿El señor Malfoy no se opuso a nombrar a Draco así? –preguntó Hermione curiosa, Narcisa rió.

-No, él jamás supo cuál era el nombre de pila de Draco, solo lo llamaba Henson y ya.

Hermione comprendió lo difícil que debió de ser para la rubia amar a alguien que consideraba inferior, alguien impuro, y el dolor que debió haber sentido cuando su amado fue asesinado a manos de su futuro esposo, la persona con la cual compartiría el resto de su vida. Hermione no hubiera podido con eso.

-Me alegra que mi hijo pudiera amar a quien quiso, y que tuviera las agallas suficientes para no esconderlo –y sin que Hermione se lo esperara, Narcissa la tomo de las manos-, ¿tú le correspondes?

-¿Perdón?

-Qué si correspondes los sentimientos de mi hijo.

Hermione se quedó muda. ¿Cómo decirle que si? ¿Cómo decirle que todo el tiempo que paso lejos de Draco fue un suplicio, que enterarse de su boda fue una gran puñalada al corazón, que el hecho de ver como Astoria se le colgaba a Draco del cuello le revolvió el estómago? ¿Cómo aceptarle a ella algo que aún no se aceptaba a si misma? Hermione se encogió ante la mirada inquisitiva de Narcissa.

-Tu silencio me lo afirma, también tu mirada y tu reacción. Es la misma que yo tenía ante Draco –Hermione miró sorprendida a Narcissa-. Solo te pido un favor, si eres tan amable.

-¿Cuál? –preguntó Hermione temerosa, Narcissa sonrió.

-Por favor no le digas nunca a Draco nada sobre… él. No lo soportaría.

-Por supuesto.

-Y ahora, si no te molesta, me gustaría ver a mi nieta.

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Draco caminaba en círculos como un león encerrado, Theo y Lene lo miraban de vez en cuando para después seguir en su juego con los cubitos de Lene. Draco estaba nervioso, ¿qué podría tardar tanto? ¿Por qué las dos mujeres estaban en un completo silencio? Draco bufó de nuevo molesto.

-¿Podrías calmarte? Me estas poniendo los nervios de punta –dijo Theo molesto, Draco lo miró con enojo.

-¿Cómo quieres que esté calmado si mi madre podría estar en estos momentos torturando a Hermione?

-Cálmate Draco, nadie está torturando a nadie –Theo miró a Draco, la cara del rubio era un poema, entre la preocupación, el enojo y la expectación.

-¿Qué le estará diciendo? –preguntó finalmente Draco acercándose a Lene y acariciando un rizo.

-Nada de tu incumbencia, Malfoy –respondió la castaña entrando en la habitación.

Sin mirar a los chicos Hermione caminó hasta su hija y la tomo en brazos. Lene sonrió al ver a su madre y la llenó de besitos cuando la acercó a su cara. Draco y Theo miraban a madre e hija mientras se alejaban por el pasillo y se encerraban en el despacho de Draco una vez más. Draco miró a Theo con los ojos como platos y se rascó la cabeza.

-¿Qué demonios acaba de pasar? –Preguntó Draco a Theo, el castaño se encogió de hombros.

-Ni puta idea.


¡Hola queridas! ¿Cómo están? Espero y les gustara el capitulo de hoy, ¿qué tal? Y por cierto, ¿qué tal Lene? ¿Les gustó?

¿Quién quiere conocer a Draco Henson? Jajaja, pues para las que lo quieran conocer, les dejo el link: albums/u632/KatariiKullervo/ DH_

Gracias por sus reviews, besos! Kat.