My ladys un nuevo capítulo, lamento la demora pero tuve que salir del país por motivos de seguridad nacional.

Por su seguridad no mencionare nada más.

Disfruten del capítulo y déjenme muchos, muchos comentarios muy, muy largos.

¡Ah! Por cierto Riru-chin me encantan los tuyos, siempre termino con cara de WTF, espero que este bien empleado el termino, es genial leerlos.

Capitulo 13 ¿Un nuevo aliado u otro contendiente?

Viernes por la mañana Taichi se levanto de excelente humor, el mismo que había desaparecido y que solo ella notaba porque lo conocía muy bien, pero hoy era distinto, la sonrisa de diez mil volts que iluminaba su vida había regresado gracias a Akira.

Un suave llamado en la puerta fue respondido por un Tai aun en piyama y con el cepillo de dientes en la mano, cuando abrió la puerta y volvió a cerrarla de un empellón Kari salió asustada.

Tai tenía un rostro avergonzado. —Es Akira. —Exclamo.

Kari miro el reloj, era casi una hora antes de la señalada.

Otro golpe suave se escucho y ambos hermanos se miraron. Kari negó con la cabeza y se metido de nuevo al cuarto para cambiarse de ropa dejando a Tai en el dilema de abrir o no.

Akira contuvo una carcajada, Tai aun traía pasta de dientes en los labios y claramente se veía que se acaba de levantar.

—Luces lindo. —Dijo Akira sin pensarlo apenándose inmediatamente por su comentario y haciendo que Tai adquiriera un bonito color rojo en sus mejillas.

Akira miraba de un lugar a otro mientras esperaba a Tai, el pequeño pero acogedor departamento, un ambiente cálido igual a Tai y Kari, ambos hermanos le agradaban aunque se decantaba por el mayor, Tai era dulce y sincero, tierno y efusivo, un amasijo extraño que le atraía.

Solo tardo diez minutos en estar listo, con un pantalón gris a juego con la sudadera negra Tai lucia increíble. Akira se puso en pie extendiéndole nuevamente disculpas por haberse adelantado en la hora citada, pero su entrenador le había telefoneado temprano para solicitarle llegar un par de horas antes porque tenía que hablar con él.

Tai subió al deportivo rojo de Akira sintiendo una gran emoción, estaba por visitar un club, no solo miraría desde afuera, iba entrar en compañía de uno de sus jugadores favoritos.

Apenas arribaron Akira lo condujo a la cafetería en donde hablo con la encargada para que le sirviera a Tai un desayuno apropiado en lo que él hablaba con el DT. Tai acepto no muy complacido de quedarse solo, pero tampoco iba a comportarse como un niño de guardería aferrándose a su chamarra.

Los panques estaban deliciosos y le café con leche le calentó el cuerpo, ahora estaba a punto de hincarle el diente al siguiente platillo que también lucia exquisito.

—Pero miren lo que encontré.

Tai levanto la vista, aquella voz con tono sarcástico le irrito y rezaba porque no se estuvieran refiriéndose a él, para su mala suerte así era. Yasuyuki Konno lo miraba desde la puerta de la cafetería.

—A los aspirantes de hoy en día se les sube los humos muy rápido.

Tai lo ignoro y siguió desayunando.

—Te estoy hablando novato. Este no es tu lugar. —Exclamo ofendido por la actitud de Tai. —Deberías estar en fila esperando turno como los demás.

Tai chasqueo los labios, al parecer ese tipo no entendía indirectas.

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Akira salió bastante contento, el DT deseaba que fuera uno de los jueces en el partido de selección de los aspirantes. Así que tenía tiempo de sobra para darle un recorrido completo a Tai y de paso convencerlo de hacer la prueba, dentro de la conversación ya le había mencionado al director que tenia a un candidato con gran potencial.

—Quizá si Tai logra impresionarlo… —Y ahí quedo su línea de pensamientos felices, porque al mirar por una de las ventanas que daban al campo de práctica se quedo estático. Ese que estaba en el empastado con cara de ira mal contenida era sin duda Yasuyuki su compañero y su oponente era… —Tai… —Gimió antes de apresurarse a evitar una desgracia.

Llego a todo correr, la tención se notaba en el ambiente, varios de sus compañeros miraban divertidos desde la banca y muchos, por no decir todos los aspirantes se encontraban pegados a la reja para observar el duelo entre el gran Konno y el pequeño don nadie que osaba retarlo.

—Tai. —Grito Akira de solo tenerlo a una distancia relativamente corta pero sin entrar al campo.

—Con que es conocido tuyo. —Pico Yasuyuki al pelinegro para luego devolver su atención a Tai. —Por eso te crees tanto, pero yo te bajare lo creído niñato de porra. Es más te doy la ventaja, patea tu primero.

Tai sonrió ladino asintiendo y Akira intento detenerlo.

—Akira. —Llamo del DT desde la banca por lo que tuvo que salir del campo. —¿Ese niño es de quien nos hablabas? —Pregunto muy entusiasmado al recibir una respuesta afirmativa.

—Déjalo que juegue, veremos que tan bueno es. —Anexo el entrenador.

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Matt miro el asiento vacío de Tai, no era regular ver que el moreno faltara a menos que se le atravesará un problema y hasta entonces tenía la delicadeza de avisarle a él. Se dio un golpe mental para recordarse que ya no eran tan unidos ni tan amigos como antes y que obviamente Yagami no tenía porque darle explicaciones.

Hablando con Ken y Davis ahora comprendía mejor la actitud de Tai, debió de haberlo previsto o supuesto, porque lo conocía, su actitud pero no logro ver aquel esfuerzo de Tai por dejar ser una carga.

—Maldición, nunca debí decir aquello. —Se lamento dejándose caer sobre el pupitre, jamás pensó que aquellas palabras que salieron de sus labios de forma inconsciente le causarían tantos problemas. Después de todo esa semana había invitado a Tai a sus ensayos porque deseaba mostrarle una canción nueva que sin desear confesárselo estaba inspirada a él, estaba tan entusiasmado que jamás reparo en su actitud ni en la forma tan desinhibida en que hablaba del moreno.

—No será que te gusta Taichi. —soltó Haruka con tono venenoso y Matt simplemente frunció el seño y se marcho.

Pero que tonto, debió prever que Haruka le aria una mala pasada porque desde el inicio de su banda ellos nunca encontraron un equilibrio y no perdían oportunidad para injuriar al otro sin embargo, estaba tan contento de ver a Tai todos los días ahí escuchando su música que lo dejo pasar. Y luego vino Kanata con sus insistentes acercamientos y coqueteos que le hacían hervir la sangre por el simple motivo de que Tai no parecía darse cuenta, y así, uno a uno se fueron acumulando los pequeños inconformismos hasta que llego al punto álgido, aquel abrazo más que sugestivo al que Tai simplemente sonrió.

Matt dio media vuelta apretando los puños evitando que estos se estrellaran contra la cara de cierto baterista pervertido obviando parecer un novio celoso. Porque su novio no era, pero celoso era poco para la ira asesina que sentía contra Kanata.

—Si en ese momento lo hubiera noqueado hoy no estaría en esta situación. —Se lamento Matt mirando por la ventana.

La campana para el termino de las clases ya casi sonaba y lo único que tenía en la cabeza era ir a casa de los Yagami, tragarse su orgullo y miedo para decirle a Tai la verdad, confesarle que desde hace bastante él lo estima como mucho más que solo un amigo y disculparse por lo dicho en un mero arranque de frustración y celos.

Sí, eso aria.

Por primera vez en mucho tiempo Matt se sentía ligero después de tomar aquella decisión, ahora caminaba rumbo al departamento de Tai listo para enfrenar cualquier respuesta por parte de este, porque estaba seguro que a pesar de no corresponderle Yagami volvería a hablarle y serian tan buenos amigos como antes.

Subió los escalones de dos en dos porque el ascensor parecía tardar años y él estaba desesperado por ver aquellos ojos chocolate que tanto le fascinaban. Se aclaro la garganta y sin más recorrió el poco tramo de pasillo que lo separaba de la vivienda indicada, a unos pasos se quedo aterido.

—Y me viste, ¡en su cara! —Grito Tai tan eufórico que sin pensarlo dos veces se lanzo a los brazos de Akira riendo sin parar, festejando su triunfo de hacia unas horas.

Akira estaba en el cielo, Tai tenía sus brazos alrededor de su cuello mientras hablaba, el dulce aroma a canela y chocolate le llenaba los sentidos extasiándolo, tanto así que sin darse cuenta sus manos ya se habían enrollado en aquella estrecha cintura.

Le gustaba Taichi y mucho, así que de su parte corría que el morenito aceptara la amplia invitación que el entrenador y el DT le extendieron para formar parte del club deportivo.

—Jamás volverá a ser tan engreído. Y luego tú, que cosa, no puedo creer lo que le gritaste. Y esa sensación increíble de las voces de todos victoriano mi nombre… —Continuo diciendo separándose de golpe del mayor y dando brinquitos por todo el lugar como si reviviera la escena.

—Pues si te unes al club no dudo que en poco tiempo logres jugar en primera división.

—¿En serio? —Tai lo miro con los ojos abiertos, esperando una afirmación que llego solo con un cabeceo, pero que logro hacerlo aun más feliz de lo que ya era, así que con total jubilo volvió a abrazar a Akira.

—Solo un poco más cerca. —Susurro Akira antes de empujarlo juguetonamente contra la pared y levantarle la barbilla a Tai para tenerlo de frente. —Tai yo…

—Veo que no pierdes el tiempo Taichi. Pero preséntamelo, ¿quién es? Te gustan los mayores ¿verdad? Claro ellos ya no son de manitas sudadas y te proporcionan otro tipo de atenciones.

—Matt, ¿pero qué dices? él es…

—Y que con eso, mientras Taichi sonría que los demás se jodan. —Contesto Akira molesto con el rubio, sin duda aquel molesto muchacho tenía sus rencillas con Tai pero a él poco o nada le importaba, mientras estuviera presente no permitiría que nada entristeciera al castaño. —Ahora bien, si lo que te puede es que sea yo quien está con él, dilo rubio y te juro que me hago a un lado.

Matt chasqueo la lengua y afilo la mirada, podía sentirlo, esa misma ira y odio de aquel desastroso día y ni aun con aquel recuerdo logro contenerse.

—A mi no me molesta ni me interesa en lo más mínimo lo que haga o con quien este, es más, venía a darte las gracias Yagami por dejar de entrometerte en mi vida, al fin puedo hacer lo que quiera sin necesidad de andar de niñera, te lo juro, me has hecho el hombre más feliz de la tierra.

Quería morderse la legua, ¿de dónde había salido todo aquello? ¿Por qué lo decía, si no lo sentía? ¿Por qué si le dolían tanto aquellas lagrimas que caían de los encantadores ojos marrones le increpaba tantas mentiras? ¿Por qué lo alejaba cuando lo único que deseaba era tenerlo a su lado?

Tai no lo soporto mas, simplemente sonrió con tristeza —De nada Yamato. — respondió en un hilo de voz y entro al departamento en silencio dejando a Matt y a Akira mirándose feroces.

—Aléjate de él. —Siseo el futbolista.

—Y ¿quién eres tú para ordenármelo? —Contesto furioso.

—Soy alguien que de verdad lo quiere y aprecia. —Refuto contento de la mueca sorprendida del rubio.

—Pues buena suerte con el cabeza hueca. —Contraataco, si él tuviera el mismo valor de decirle al menos aquello a Tai, las cosas serian muy diferentes.

—Hey cuida tu boca, porque de quien estás hablando es de mi novio.

Y Matt sintió una fuerte presión en el pecho que bajo hacia su estomago y luego de ahí se rego por todo su ser impulsándolo a desquitar aquella frustración y dolor. Tai no podía haber, no con ese tipo, no cuando él lo amaba.

Y su puño se estrello contra la cara del futbolista

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—Tai. —Grito Kari desde la concina nada mas velo llegar, ¿Es que nadie tenía la delicadeza suficiente para tratar adecuadamente el tierno corazón de su hermano? —Dime que te hizo ese…

—No fue Akira, Matt, él…

Kari estaba que echaba lumbre, esta vez sí mataría a ese rubio, la puerta abriéndose la sorprendió, Akira entro con una mano en el rostro, el rubio golpeaba duro, y total preocupación dibujada en el mismo.

—Tai. —Llamo tan tiernamente que Kari sonrió y decidió dejar, solo por esta vez, a Tai en manos de Akira

Continuara…