Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 11 ¿Es que acaso no lo entiendes?

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Hermione sonrió al imaginarse a su hija en el hermoso vestido del aparador, con rostro soñador acarició su enorme barriga por encima del grueso abrigo. Estaba en Bulgaria visitando a Viktor, estaba ya de treinta y seis semanas y su gran barriga le causaba problemas para caminar, se cansaba demasiado, los pies se le hinchaban como pelotas y su vejiga estaba tan comprimida que iba al baño tres veces en una hora, pero no le importaba, aguantaría todo eso y más con tal de que su hermosa niña naciera fuerte y sana.

Hoy era su último día en Bulgaria antes de partir en tren a Londres. El viaje se había prolongado más de lo esperado haciéndose de un mes en lugar de siete días como ella lo planeó en un principio, pero Viktor prácticamente le rogo que se quedara más tiempo y a Hermione le era muy difícil negarse a las peticiones del búlgaro. Por lo que ahí estaba, en el centro de Sofía comprando ropita para su amada bebita.

-¿Cuánto es? –preguntó Hermione en búlgaro.

-Veintinueve levs, por favor –Hermione le entregó un billete de cincuenta levs a la chica-. Gracias por su compra, que tenga una linda tarde –le dijo la dependienta al momento de entregarle su cambio y su compra.

Hermione tocando su abultada barriga salió de la tienda, aun le quedaban treinta minutos antes de que Viktor terminara su entrenamiento de Quidditch por lo que decidió esperarlo en una cafetería. Pero justo en el momento en que Hermione iba a cruzar la calle sintió un dolor indescriptible en el vientre y un líquido recorriendo sus piernas. Hermione se agarró el vientre con ambas manos y sin poder evitarlo soltó un alarido cuando el dolor volvió a ella. La gente a su alrededor la miró sin comprender mucho lo que sucedía, incluso ella no lo entendía, su parto estaba programado para dentro de tres semanas, ¿por qué parecía que acababa de romper fuente?

Otra oleada de dolor y el grito de Hermione fue más fuerte.

-Tranquila Hermione, tu puedes con esto –se dijo a si misma apretando los dientes. Una mujer se acercó a ella.

-¿Señora se encuentra bien?

-Si… ¡Ahh! –volvió a gritar Hermione, las contracciones estaban muy frecuentes. La mujer la tomo del brazo y detuvo un taxi.

-Creo que usted está a punto de dar a luz –le dijo ayudándola a subir al taxi-. Al hospital más cercano joven –le indicó al conductor dándole un billete. Hermione no pudo agradecerle por que otro alarido de dolor salió de su boca. La mujer le dio un beso en señal de entendimiento y cerró la puerta.

El viaje al hospital fue el más largo y doloroso que Hermione jamás experimentó. Intentó no quejarse demasiado, pero las contracciones cada vez eran más intensas y cercanas que apenas y podía recuperarse de una cuando la siguiente llegaba. El taxista paciente soportó todos sus gritos e incluso la ayudó a bajar del auto al llegar al hospital. Apenas entraron a la sala de espera de emergencias cuando una enfermera se acercó a ella con una silla de ruedas, Hermione se sentó y agradeciéndole al taxista entre quejidos la enfermera se la llevó a una habitación. Solo cuando la dejaron sola para cambiarse Hermione pudo mandarle un patronus a Viktor. El búlgaro no tardó en llegar al hospital.

- Herrrmy-oh-ni, ¿estas bien?

-Creo que va a nacer ya Viktor… ¡Ahhhh! –Viktor la tomo de la mano y ella sin poderlo evitar la apretó con todas sus fuerzas cuando otra contracción se hizo presente.

-Trrranquila, Herrrmy, todo va a salir bien.

-¿Me lo prometes Viktor? –le preguntó al búlgaro con los ojos llenos de lágrimas, Viktor la besó en la frente.

-Porrr supuesto, Herrrmy-oh-ni.

Lo demás pasó demasiado rápido. El doctor llegó, le indicó que su bebé estaba a punto de nacer y que si no se daban prisa podría asfixiarse, la llevaron a otra sala, donde la esperaban ya varias personas más. Viktor se puso una ropa desechable y un cubreboca, sin soltar su mano se acercó a ella y la besó de nuevo en la frente.

-¡Oh Viktor! No puedo, ¡no puedo hacerlo! –gritó cuando un dolor indescriptible se apoderó de ella.

-Yo sé que puedes hacerrrlo, Herrrmy-oh-ni, errres fuerrrte.

-¡Oh Viktor! No me dejes –apretó su mano con más fuerza y Viktor le sonrió.

-Nunca.

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-Así que no estuviste sola –Hermione se exaltó al escuchar la voz de Draco detrás de ella.

-¿Perdón?

-Cuando ella nació –dijo señalando a su hija dormida en la cama de Hermione. La castaña frunció el ceño.

-¿Por qué hurgabas en mi mente?

-No pude evitarlo, me perdí mucho de la vida de mi hija, no puedes culparme.

-¡Aun así no tenías derecho de usar Legeremencia conmigo!

Draco ignoró el comentario de Hermione y sin ser invitado entró en la habitación. Hermione lo miró enojada mientras que Draco caminaba hacia el diván y se sentó serio. Lene soltó un gran suspiro que distrajo a Hermione.

-¿Así que el tonto de Krum estuvo contigo cuando Darlene nació? –la pregunta tomo por sorpresa a la castaña.

-¿Ah?

-Krum, el tonto Krum… ¿Por qué no me lo dijiste?

-¿Acaso importa ahora?

-Claro que importa. A mí me importa.

Hermione tomo a Lene en sus brazos y la llevó a su cunita, esperando que al regresar a su habitación Draco ya se hubiera ido. Pero no fue así, el rubio estaba donde mismo, como una pétrea estatua de alabastro, tan hermoso que Hermione no pudo evitar soltar un suspiro. Draco la miraba fijamente esperando una respuesta, Hermione se sentó en la cama de nuevo y suspiró.

-Viktor me invitó a Sofía antes de que ya no pudiera viajar por el embarazo, cuando desaparecí del mundo mágico él fue el único mago con el que mantuve contacto, era lindo tener un amigo, pero ninguno de los dos pudimos saber que el parto se adelantaría.

-Así que Viktor la registro como suya –afirmó Draco, Hermione negó con la cabeza.

-No, en la partida de nacimiento figura el nombre de Viktor solo porque él era la única persona que yo conocía en Bulgaria, vivimos con el los dos primeros meses de vida de Lene porque ella al nacer en Bulgaria se convirtió en ciudadana.

-Así que tu único novio además de la comadreja fue el tonto Krum.

-Deja de llamarlo tonto, Draco. Y no fue mi novio.

-¿Así que esperas que crea que viviste con él dos meses y no pasó nada entre ustedes?

-No espero que creas nada, Malfoy –le dijo Hermione levantándose y yendo hacia el balcón.

-¿Es que acaso no lo entiendes, Hermione? –Draco fue detrás de ella y la acorraló entre su cuerpo y el barandal del balcón.

-¿No entiendo qué?

-¡Que me vuelve loco pensar que…! –Draco se interrumpió apoyando su cara contra el cuello y el cabello de Hermione, aspirando su olor.

-¿Qué, Draco? –susurró Hermione después de un intenso silencio, insegura de querer saber la respuesta.

-Que… -Draco la giró, atrapándola con sus brazos para que no escapara. Hermione lo miraba con los ojos expectantes- …que alguien más te tocara. Yo… yo no podría soportarlo.

-¿Por qué, Draco?

-Porque… -Draco se acercó a Hermione peligrosamente, sus bocas estaban a escasos centímetros de distancia y ella podía sentir el fresco aroma de su aliento sobre su boca- …porque te amo, eres mía y me vuelve loco pensar que alguien más te toco como yo lo hice.

Draco la atrajo hacia el con delicadeza, con una mano en su cintura y la otra en su mejilla, Hermione sentía que el corazón se le saldría del pecho pero no hizo nada por alejar a Draco, sin que se diera cuenta, una de sus traicioneras manos se posó en el pecho del rubio. Draco sonrió al ver su mano sobre su camisa negra y sus ojos chocolates llenos de tantas emociones, así como los recordaba.

Draco poso sus labios suavemente sobre los de ella, besándola tiernamente, pero fue ella quien tornó el beso más salvaje, fiero. Sus lenguas se peleaban por tener el control en una danza sensual, mientras que las manos de Hermione se escabullían por debajo de la camisa de Draco, el tacto un poco frio de Hermione lo volvía loco con cada pedazo de piel recorrido. Draco la atrajo más a él, y ella lo abrazó con fuerza, como si no quisiera soltarlo nunca.

Y así era. Hermione no quería dejarlo ir de nuevo, no soportaría separarse de él nuevamente, dejar ir esos hermosos ojos de mercurio, esos labios de terciopelo que la volvían loca. No, ella no quería dejarlo ir, sin importar lo que pasara. Hermione se acurrucó más entre los brazos de Draco, él sin pensarlo dos veces la tomo por el trasero, Hermione enredó sus piernas alrededor de la cintura de Draco, y él la levantó llevándola hacia la cama.

La excitación de ambos era palpable, Draco metió las manos por debajo del vestido de Hermione, recorriendo centímetro por centímetro de sus hermosas piernas, Hermione soltaba pequeños gemidos al sentir las manos cálidas del rubio y con dedos torpes le quitó la camisa a Draco. El rubio había cambiado, ya no era el chico delgado del colegio, seguía estando delgado, sí, pero era un poco más musculoso, sus brazos eran más gruesos pero seguían siendo de ese color del alabastro tan hermoso que a ella le encantaba.

Draco la miró de nuevo antes de besarla, y con delicadeza la despojó de sus bragas para después con dedos traviesos jugar con ese montoncito de carne tan sensible, Hermione gimió al sentir el experto toque de Draco en su zona más sensible, y sin que se lo esperara, Draco la penetró con un dedo haciéndola temblar de placer.

El rubio separó sus labios de los de ella para bajar por su barbilla dejando un camino de besos hasta llegar a su centro más sensible, comenzó a lamer, chupar y succionar sus partes íntimas, Hermione gemía y enterraba sus manos en el cabello del rubio, y solo cuando Draco sintió que ella estaba a punto de llegar al clímax se detuvo. Hermione atrapó sus labios, llenos de sus propios jugos, y los besó con hambre de ellos, Draco gruño, había pasado dos años enteros soñando con estar con ella de nuevo, con tenerla de nuevo entre sus brazos, demostrándole cuanto la quería.

Hermione llevó sus manos hacia el pantalón de él y cuando lo desabrochó y toco su dura erección, Draco soltó un gemido. Hermione enredó sus piernas alrededor de él de nuevo, sintiendo su erección contra su centro y soltando un gemido. Draco la beso una vez más, quitándole ese hermoso pero estorboso vestido a Hermione, la miró extasiado, llenando su memoria de la hermosa imagen de su castaña desnuda, tan hermosa como siempre. Se deshizo de sus pantalones como pudo sin dejar de besar a Hermione.

-Oh Draco….

-Shhh –Draco puso un dedo sobre sus labios-. No digas nada.

La penetró lentamente, disfrutando cada momento, atesorándolo en su memoria. Hermione se aferró a él enterrando las uñas en su espalda, y cuando Draco comenzó a aumentar la velocidad de las envestidas no pudo ya seguir conteniendo los gemidos que tanto había querido ocultar. Sin embargo, esos sensuales sonidos eran música para los oídos de Draco, el cuerpo de Hermione complementaba perfectamente el cuerpo de él, como dos piezas de un rompecabezas único, donde ellos dos eran las únicas piezas.

El vaivén erótico continuó, haciéndolos gemir en los oídos del otro, disfrutándose como no lo habían hecho en todo ese tiempo, recordando cada parte del cuerpo del otro hasta que el climax los tomo a ambos por sorpresa. Draco besó a Hermione con toda la ternura y el anhelo que pudo impregnar en su beso, la había extrañado.

-No vuelvas a dejarme así –le dijo besándola una vez más, Hermione le sonrió.

-Nunca.

-Te amo, Hermione.

-Y yo a ti, Draco.


¡Hola queridas! Primero antes que nada quiero agradecerle a todas aquellas que dejaron su review y pedirles una disculpa por la demora. Creo que el final del capitulo compensa la tardanza pero aun así no hay excusa. He estado pensando en que hacer para mantenerlas al tanto de las actualizaciones así como de las imagenes, ya que al parecer es dificil con los links aquí en FF, así que cualquier sugerencia es bienvenida. A las que no han podido ver las imágenes de Draco Kenson y de Darlene bebé pues los links están en mi perfil, solo no olviden quitarle los espacios.

Gracias a Serena Princesita Hale, DuLce aMoR, Abytutis, minerva91, Javileta, Candice Saint-Just, azul32blood, dracoforever y a Claudia por sus bonitos reviews.

No olviden dejar sus reviews y sus sugerencias para lo de las actualizaciones.

Un beso enorme, queridas, Kat.