Disclaimer: los personajes pertenecen a J.K. Rowling y la historia es solo mía.


Capítulo 12 Razones

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Ginny miró a Hermione recelosa. Algo le pasaba. Y no era solamente que estaba viviendo con el hurón creído en su mansión pomposa, no, algo más le pasaba a su amiga, pero esta se rehusaba a decirle que. Ella no era tonta, tal vez podía engañar a Harry diciéndole que se quedaba en Malfoy manor por el bien de su hijita, pero a ella no podía engañarla, no señor.

-¿Cómo está Molly? –le preguntó la castaña cambiando bruscamente de tema. La pelirroja bufó pero le respondió.

-Bien, quiere verte. Te extraña como todos nosotros, Herms. Y estaba muy preocupada por ti.

-Lo siento, no quería preocupar a nadie.

-¿No querías preocuparnos? –explotó la pelirroja- ¿Cómo pensabas hacerlo al desaparecer así como lo hiciste, eh? Dime, ¿cómo?

-Ginny, perdón –susurró Hermione mirando a la gente que estaba a su alrededor en la cafetería.

-Mira Hermione, tus asuntos con Malfoy son una cosa muy distinta a nosotros, lo menos que pudiste hacer fue decirnos que estabas bien, ¡nos diste un susto de muerte!

-¡Ginny perdón! En serio, no fue mi intención. ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar?

La pregunta tomo por sorpresa a Ginny. Definitivamente no sabía que hubiese hecho ella en el lugar de Hermione, pero imaginarse sin Harry, sin sus hermanos y sus padres hacia que le dieran escalofríos.

-No lo sé, Hermione –contestó finalmente-. Pero definitivamente no desaparecer.

-Está bien, te entiendo, entiendo que estés enojada.

-No estoy enojada, Herms, estaba preocupada –Ginny agarro la mano de Hermione-. Me importa un carajo que tú y Malfoy estén juntos, pero no lo vuelvas a hacer, por favor.

-Malfoy y yo no estamos juntos –respondió la castaña cruzándose de brazos.

-¿No están juntos? –ironizó Ginny riéndose- ¡Por favor, Hermione! No soy estúpida, la forma en cómo se miran, es solamente de quienes están juntos.

-Ginny no… -la pelirroja la interrumpió con una mano.

-Está bien, niégalo tanto quieras. Pero a mí no me haces tonta, Herms.

-¿Cómo está Harry? –preguntó Hermione cambiando la conversación una vez más. Ginny sonrió.

-Muy bien. Está feliz con su trabajo, aunque ahora sin Voldemort no hay mucho trabajo.

-Me alegra. ¿Cómo van? –los ojos de la pelirroja brillaron en seguida, a Hermione se le hizo un nudo en el estómago.

-Genial. Nos comprometimos hace seis meses.

-¿De verdad?

-¡Sí! Y tienes que ser mi dama de honor, Herms, y Lene tiene que llevar las flores.

-Por supuesto.

La siguiente hora se la pasaron hablando de los preparativos de la boda de la pelirroja, cosa que alegro a Hermione porque eso desvió la atención de Ginny de su "algo" con Malfoy, porque ella no sabía si tenían una relación o no, simplemente era "algo". Ginny decidió que ya no trataría de preguntarle a Hermione sobre el hurón presumido, ya le había quedado claro que la castaña era tan testaruda y no le sacaría una sola palabra.

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Draco se encontraba detrás de una de las armaduras que estaban frente a la biblioteca escondido, ciertamente no había pensado mucho lo que estaba a punto de hacer pero ya estaba allí y no había vuelta atrás. Tenía días siguiendo a Viktor Krum, el patético jugador de Quidditch con cerebro de mosquito que no dejaba de seguir a su vez a Granger, la primera vez que captó las miradas que el búlgaro le daba a la castaña fue cuando este decidió poner su nombre en el cáliz de fuego, la despistada Gryffindor no lo notó, o si lo hizo fue discreta y no armo un alboroto, pero desde luego que San Potter y la comadreja Weasley no lo notaron. Menudos estúpidos.

A Draco no le gustaba que alguien posara sus ojos sobre algo que era suyo, y la castaña era suya, solo que ella aún no lo sabía. Por eso era que le escocia el hecho de que el tonto Krum tuviera el descaro de poner sus ojos sobre su sangresucia. Espero paciente por horas hasta que cerca de la hora de la cena la castaña salió corriendo en dirección al Gran Comedor, tanta era su prisa por irse que sin que la chica se diera cuenta un papel cayó de entre los muchos libros y pergaminos que llevaba en sus manos.

Sin pensárselo dos veces, Draco fue hacia donde estaba el papel y lo levantó. Lo que Draco pensó que era un simple pedazo de pergamino resulto ser una fotografía, y al parecer muggle ya que la persona en la imagen no se movía. Era ella. Era una fotografía de la castaña, Draco sonrió al verla en la imagen, sonriente, feliz, como le gustaba verla. Se la guardó en la túnica al levantarse y entonces se topó con Krum.

-Malfoy –saludó el búlgaro pasando por su costado. Draco bufó.

-¿A dónde crees que vas, Krum? –el aludido se giró confuso ante el tono del rubio.

-¿Yo? A mi habitación, porrr supuesto.

-¿Crees que no me he dado cuenta de lo que intentas hacer?

-¿Disculpa?

-No te hagas el idiota, Krum. Estas siguiendo a Granger –el búlgaro lo miró con la sorpresa de alguien a quien han atrapado haciendo algo secreto. Sin embargó mantuvo su postura.

-¿Y eso a ti en que te afecta, Malfoy? Ella es librrre, y puede salirrr con quien quierrra.

-Déjala en paz. Te lo advierto, Krum.

-¿Me lo adviertes? Porrr favorrr Malfoy, ¿quién errresparrra prrrohibirrrme algo?

-Tu peor pesadilla.

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Viktor vio al rubio alejarse con el ceño fruncido. ¿Quién demonios se creía él para prohibirle el que viera a Hermione? Si bien tenía entendido, Malfoy odiaba a la castaña, por ser hija de muggles, una impura, por tal hecho le sorprendía un poco que fuese precisamente él y no alguno de los amigos de la castaña quien le hiciera esa advertencia. Viktor decidió no hondar más en el tema y se dedicó a ir a dormir.

Los días pasaron y la noche del Baile de Navidad se hizo presente. Las chicas estaban especialmente irritables esa mañana, los chicos nerviosos y solo unos cuantos, entre ellos Potter y su amigo el pelirrojo, parecían asustados ante la idea de un baile. Él estaba tranquilo, la castaña había accedido a ir al baile con él aquella noche de su encuentro con Malfoy, Viktor pensó que la chica lo rechazaría e incluso pensó en no ir al baile si ella se negaba, pero para su suerte ella aceptó. Y ahora estaba esperándola al pie de las escaleras, con las manos sudorosas de los nervios. Si bien no era la primera vez que salía con una chica, si era la primera que lo hacía con una que realmente le gustara. Y valla que le gustaba.

Le gustaba su sonrisa y su cabello enmarañado, las arruguitas que se le hacían en la frente cuando leía y cuando reñía a Potter y al pelirrojo, las pecas que tenía en la nariz y ese brillo que adornaba sus ojos cuando algún acertijo se le ponía en frente. Si, Viktor se había enamorado de esa chica, y estaba especialmente nervioso esa noche.

Y entonces la vio asomar la cabeza tímidamente por detrás de un pilar. Jugaba nerviosamente con el pendiente que él le regaló esa mañana, miró con nerviosismo a todos los presentes y salió de su escondite. Estaba divina, su vestido lila resaltaba el color dorado de su piel y su cabello alborotado había sido reemplazado por un moño de rizos suaves y definidos. Al verla se le iluminó el rostro, estaba bellísima.

-Estas prrreciosa, Herrmy-oh-ni –le dijo depositándole un beso en la mejilla.

-Gracias, Viktor –respondió ella con las mejillas rojas. Viktor sonrió.

-Adorrrable.

El baile pasó rápido, más rápido de lo que Viktor hubiera querido. Se la había pasado de lo más lindo con Hermione que no quería que la noche se terminara, pero ya era tarde y Hermione después de regresar de despedir a sus amigos había vuelto con la mirada cabizbaja y los ojos llorosos. Viktor supuso que se peleó con ambos chicos y aunque la duda le carcomía por dentro, decidió no preguntarle.

-¿Quierrres irrr a dorrrmirrr ya, Herrrmy-oh-ni? –le preguntó tomándole de la mano, la chica lo miró con sus enormes ojos y le sonrío levemente.

-¿No te molestarías conmigo por abandonarte, Viktor? –le preguntó temerosa, Viktor le sonrío y le acarició una mejilla.

-Porrr supuesto que no.

-Gracias, Viktor.

Una ráfaga de aire helado entró por la gran puerta causándole un escalofrío la chica, el búlgaro se quitó la capa y se la puso sobre los hombros a la castaña quien inmediatamente al sentir el calor y el aroma del chico sonrío. El búlgaro le regreso la sonrisa y sin decir nada más puso un brazo sobre los hombros de la chica. Abrazados salieron del Gran Comedor, y sin cruzar palabras Viktor la llevó hasta el retrato de la señora gorda.

-Muchas gracias, Viktor. Fue una velada hermosa, nunca lo voy a olvidar.

-Es un placerrr estarrr contigo, Herrrmy-oh-ni –la chica intentó quitarse la capa pero el chico negó con la cabeza-. No, concerrrvala.

-Pero está helando afuera –le respondío la chica aunque en realidad no quería regresarle la capa aun.

-No es nada conparrrado con el clima en Bulgarrria.

-Está bien –la chica le sonrío de nuevo-. Buenas noches, Viktor.

-Buenas noches, Herrrmy-oh-ni.

Y antes de que la chica se metiera a su sala común el búlgaro la atrajo hacia él y la besó. Fue un beso tierno, suave y casto. Unos segundos después el chico la beso en la frente y haciendo una reverencia, se fue. Apenas había llegado a la entrada de Hogwarts cuando Viktor sintió que alguien lo jalaba por la camisa. Sacando la varita con una velocidad impresionante y poniéndose en guardia, el búlgaro encaró a su atacante.

Malfoy lo miraba en guardia también, estaba un poco ebrio y bastante enojado. Había visto a Hermione llorar por los estúpidos de sus amigos y después correr a los brazos del tonto extranjero, quien la escoltó hasta su torre y le había hecho perder una excelente oportunidad para hablar con ella. Estaba más que cabreado.

-¿Qué crrres que haces, Malfoy?

-¿Qué crees que haces tú poniendo tus sucias manos sobre ella, Krum? Te advertí que te alejaras de ella.

-Tú no puedes prrrohibirrrme nada –le respondió el búlgaro sin bajar la varita.

-¡Claro que puedo!

-¿Oh si? ¿Porrr qué? ¿Quién errres tú? –el rubio ignoró sus preguntas y guardó la varita, el búlgaro hizo lo mismo.

-Te advierto, Krum, que si la lastimas de cualquier forma, te perseguiré por toda Europa y te mataré lenta y dolorosamente.

Y sin decir más, el rubio desapareció detrás de una armadura. Viktor se quedó confuso por un momento, nunca en su vida lo habían amenazado, porque él sabía que el rubio petulante lo había hecho, lo que no sabía era porque. Sin mirar por donde el rubio se había perdido, retomó su camino hacia el barco. Su estancia en Hogwarts iba a ser interesante, lo presentía.


¡Hola señoritas! Una gran disculpa por la tardanza, pero aquí está el nuevo capítulo. ¿Qué les pareció? ¿Se esperaban la reacción de Ginny? ¿Y qué tal el encuentro de Draco y Viktor? Dejen sus reviews chicas, no les pasa nada, no muerde el botón, jejeje.

Otra cosa queridas, creé un twitter especial para el fic, pueden seguirme, ahí dejaré cositas, links de imágenes, canciones, etc., es KatariiKullervo

¡Besos!