Ciel Phantomhive.

Nooooo! Me lo puedo creer, es el penúltimo capítulo, mil gracias por leer y muchas mas por sus comentarios, estoy feliz, muy feliz, y espero verlas en los siguientes fic que publique.

Bien para quien no lo sabe, publico en

No.6

Kyo kara Maou

Natsume yuujinchou

y…

así, así. La mejor de todas:

BATMAN Y SUPERMAN.

Dios amo esa pareja, es mi segunda favorita.

Creo que mi siguiente proyecto para Digimon será. Un cambio de… ¿cuerpos?

Espero que la propuesta les parezca interesante y nos leemos en el último cap de este fic, y bueno si quieren epilogo hagan meritos.

Owari.

Capitulo 16 Más fuerte que el amor

Con la paz de las montañas te amaré
Con locura y equilibrio te amaré
Con la rabia de mis años
Como me enseñaste a ser
Con un grito en carne viva te amaré

En silencio y en secreto te amaré
Arriesgando en lo prohibido te amaré
En lo falso y en lo cierto
Con el corazón abierto
Por ser algo no perfecto te amaré

Te amare te amare
Como no está permitido
Te amare te amare
Como nunca ha sabido
Porque así lo he decidido te amaré

Por ponerte algún ejemplo te diré
Que aunque tengas manos frías te amare
Con tu mala ortografía
Y tu no saber perder
Con defectos y manías te amare

Te amare te amare
Porque fuiste algo importante
Te amare te amare
Cuando ya no estés presente
A pesar de todo siempre
Te amare

Al caer de cada noche esperare
A que seas luna llena y te amaré
Y a pesar de todos estos
En señal de lo que fue
Seguirás cerca y muy dentro
Te amare

Te amare te amare
A golpe de recuerdos
Te amare te amare
Hasta el último momento
Seguirás cerca y muy dentro

A pesar de todo siempre
Te amare.

Taichi apago el reproductor, no había parado de llorar desde que comenzó la primera canción.

—Tai. —Kari se aproximo a él deseando consolarlo, había escuchado las canciones desde afuera de la habitación y pensó en darle espacio a su hermano, pero cuando los sollozos se hicieron audibles no lo soporto más.

—¿Sabes que es lo peor, el hazme reír? Que después de todas aquellas palabras hirientes mi corazón aun brinca cada que lo veo, que en este momento su voz es para mí la gloria y sobre todo, que desde el mismo momento en que opte por alejarme sabía que si él se disculpaba yo lo perdonaría y lo olvidaría todo solo por estar a su lado aunque sea un segundo más.

—Entonces…

—Mañana iré a su concierto, escuchare su canción y sin equivocarme estoy seguro que lo perdonare. Con temor a estar cometiendo un error, pero feliz de que almenos puso empeño en contentarme.

—Tai.

—¿Está mal? ¿Está mal amarlo de esta manera tan desesperada?

—Tú no estás mal, y sabes que siempre te apoyare en lo que decidas, no importa que.

—Gracias.

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Eran las cinco de la tarde y el lugar ya estaba a reventar de tantos fans que buscaban entrar al auditorio, miles de ellos con boletos en manos se formaban y otros tantos en las taquillas se obstinaban en mantenerse ahí para obtener algún puesto vacante aun fuera sobre el techo.

La voces de miles de chicas gritando eufóricamente el nombre de Matt le hacían temblar, tantas mujeres locas por el rubio le hacían sentirse a Tai nada en comparación a ellas, seguramente para Yamato era mejor tener a una hermosa mujer de sinuosas curvas, de bellos ojos de color que combinaran con un cabello rubio o pelirrojo, y no a él, un joven con nada espectacular que lucir y algo falto de estatura.

Con un suspiro dio media vuelta, volvería a casa para evitar hacer el ridículo.

—Ya estamos aquí, no puedes acobardarte ahora. —Sentencio Akira sujetándolo de los hombros.

—Pero…

El futbolista resoplo, Tai era tan trasparente que podía leer perfectamente su miedo e inseguridad en sus ojos color avellana.

—Tai, él te ama a ti, no importa quien este entre el público, para él, tu eres el único importante esta noche. —Y quiso patearse, sería mucho mejor solo llevarse el chico, en cambio ahí estaba argumentando a favor del rubio.

Taichi asintió no muy convencido.

Los lugares VIP jamás fueron del agrado de Tai y ahora menos, desde el palco reservado para él podía ver perfectamente el escenario y seguramente Matt también podría verlo con facilidad.

—Yo creo que…

—Ni se te ocurra levantarte de ese asiento Tai. —Sentencio Akira jalando de la mano al moreno para que detener su intento de escape.

Estaba ayudando al enemigo, lo sabía perfectamente, pero también estaba consciente del tremendo cariño que Tai le profesaba, debía terminar con todo ese lio ahora porque de nada le serviría llevarse al chico, hacerle aceptar una relación para luego darse cuenta que Tai jamás lograría olvidar a Yamato Ishida y con el peligro constante, porque el rubio no se rendiría, de que al final se lo llevara de su lado dejándole a él una herida más profunda.

Debía aceptar que Taichi Yagami no le pertenecería jamás mientras existiera Yamato Ishida.

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Matt miro su guitarra antes de tomarla y dar un suspiro profundo para calmar sus nervios, Tai había prometido asistir y él le había dado los mejores lugares del auditorio, esa sería su última presentación en Odaiba porque al día siguiente comenzaba su gira por varios lugares de Japón y tardaría lo suyo en volver, así que de cierta forma esta era quizás la oportunidad final de hacer que Tai lo perdone.

No pensaba rendirse, todas y cada unas de sus canciones siempre serian para él, porque él era su musa pero…

—Hasta ahora todas las que he escrito han sido tan tristes. No puedo vivir solo de eso, necesito… volver a sonreír, requiero con desesperación tu luz y tu calor.

Tomo su instrumento para acudir al típico llamado de su manager, ya era hora.

Nada mas plantarse en medio del escenario la algarabía lleno el lugar y él se concentro en verificar que Taichi había asistido. Cuando lo encontró sentado y nervioso en el palco volvió a respirar, aun no estaba todo perdido.

Y la música comenzó a sonar.

Dos horas de angustia después su presentación terminaba y finalmente llegaba su turno, su oportunidad.

—Gracias por venir esta noche, es un placer para nosotros tener la oportunidad de compartir con ustedes nuestra música y ver que la reciben con cariño.

Todas las chicas gritaron de emoción al tiempo en que alzaban sus celulares o cualquier equipo de grabación del que disponían para ser las primeras en tener la nueva canción que era ahora el sello indiscutible del músico.

—Como todos saben es el momento de presentarles mi quinta canción… —Un nuevo grito nació y se extinguió. —Te amo.

Todas suspiraron.

Yamato dio un paso al frente y sin temor se giro en dirección al balcón en donde un aterrado Tai lo miraba desorientado, no podía ser que pensara decírselo ahí, frente a todas esas personas, y si no mal recordaba siendo este el primer concierto de su gira, estaba siendo trasmitido a casi todo Japón.

—Te amo. —Repitió el rubio sin quitarle la vista de encima y Tai tirito de pies a cabeza de tal forma que si hubiera estado de pie se abría caído. —Te amo solo a ti. —Susurro al aire y lejos del micrófono pero consciente de que Tai entendería que se refería a él.

La música comenzó a sonar y Matt canto sin moverse un ápice del lugar en donde se había plantado, sin retirar la mirada azul de los ojos canela haciéndole ruborizar y extasiarse.

Hola mi amor, se que cambiaste tu número de teléfono

y se que cambiaste hasta el color de tu pelo

por que empiezas una nueva vida sin mi

sabes amor deseo que encuentres toda la felicidad

que yo soñaba poder darte, no lo logre, perdóname

Se que te marchaste sin saber, sin escuchar, sin comprender

que hay una daga envenenada aquí en mi pecho

el mal ya está hecho ahora

se que no merezco tu perdón que lastime tu corazón

hoy me avergüenzo fui el motivo de tu llanto

queriéndote tanto pues

Te amo, te amo

Soy un idiota te perdí pero te amo (2x)

No puedo exigir que me perdones

mis errores son graves y es muy duro

camine por la senda equivocada

cuando me diste amor

ese amor puro hoy no sirven de nada

mis perdones

cuando quise volver ya era muy tarde

camine por la senda equivocada

y te hice llorar soy un cobarde

Se que otro amor encontraras que te de luz,

que te de paz, que te de todo lo que yo no supe darte

Quisiera abrazarte pero no merezco tu perdón

que lastime tu corazón

y hoy naufrago en este mar de tu abandono

ni yo me perdono y

Te amo,te amo

Soy un idiota te perdí pero te amo (4x)

Tai suspiro sintiendo su corazón latir con fuerza, si lo que aquellas canciones decían era cierto entonces estaba cometiendo un error, miro a Akira, deseaba decirle tantas cosas pero temía lastimarlo, de algún modo lo estimaba y quería, pero no de la misma forma que a Matt.

Akira sonrió condescendientemente, entendía lo que aquellos hermosos ojos le gritaban y estaba bien, ya lo había aceptado, así que simplemente se acerco y con delicadeza tomo el rostro del moreno para con toda la ternura que podía poseer besarlo.

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Matt entro completamente hundido a su camerino, tras terminar su canción miles de felicitaciones se extendieron por el recinto, sus mismos compañeros se acercaron a felicitarlo pero a él solo le importaba la reacción del Yagami por eso antes de salir del escenario miro a Tai esperanzado en que su canción hubiera logrado algo, quería creer que por lo menos toco una fibra de su ser, y luego todo se vino abajo porque se encontró observando como Akira besaba a Tai, lo había perdido y no había más culpable que él.

Se dejo caer desganado, él, Yamato Ishida la gran estrella de rock, aquel a quien las mujeres se le ofrecían por montón solo deseaba a una sola persona, la misma que dejo ir por no tener el valor de aceptar en su momento lo que sentía y hablar con la verdad.

—Si hoy estuviera frente a mi no dudaría en…

Y guardo silencio, tenía que haber sido su imaginación pero juraba que escucho la voz de Tai. Se levanto del sillón intentando prestar más atención. Ahí estaba de nuevo, no era una ilusión. Salió lo más rápido que pudo.

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—Ahora vete. —Dijo apenas separar sus labios de los del chico. —Ve con él Tai, es lo que quieres, siempre lo supe, y recuerda que cuando el amor es amor de verdad no existe nada que pueda derrumbarlo.

Tai asintió feliz devolviéndole el beso solo en la mejilla para desilusión de Akira.

—Gracias. —Susurro Tai antes de levantarse.

Corrió, corrió como nunca antes en su vida, como si de demorar un solo segundo el mundo fuera a desaparecer, paso entre los agentes de seguridad que le miraron asombrados para luego apenas reaccionar, salir dos de ellos tras él intentando frenarlo.

—Corre Tai. —Se escucho el grito a su espalda y no tuvo la necesidad de volverse para saber que era Akira quien estaba intentado hacer de valla entre él y los de seguridad. Aumento la velocidad, ya faltaba poco, podía ver la puerta del camerino de Matt.

Una mano freno su carrera de improvisto, un sujeto del doble de su tamaño lo sujeto por los hombros zarandeándolo.

—Esta zona es solo para la banda y su equipo.

—Pero yo… —Intento aclarar antes de ser empujado y caer contra el suelo.

—Vuelva al foro.

—Pero… —Dijo tentativamente.

El tipo frunció el seño con obvia molestia y listo para arrastrarlo fuera. Tai vio su única posibilidad alejarse, Matt se iba de gira mañana y no volvería a verle en un año.

Un año, un año en que el rubio estaría rodeado de miles de personas y entre ellas podría encontrar quien…

—No. —Grito cual fiera herida buscando deshacer el agarre. —Matt. MATT, MATT… —Gritaba intentando zafarse del sujeto y tironeando de sus prendas con tal de soltarse.

Las lágrimas comenzaban a asomarse de sus ojos, a solo unos pasos estaba a quien amaba y no lograba llegar a él. Dio unos cuantos golpes al aire deseando quitarse a ese sujeto de encima.

—Quédate quieto chiquillo idiota o voy a golpearte hasta cansarme. —Amenazo el mastodonte soltándole una bofetada.

Tai cerró los ojos y espero por el golpe.

Escucho el impacto pero no sintió nada.

—¿Ichi estas bien? —Pregunto Matt. Había llegado justo a tiempo para evitar que golpearan a Tai y ahora el de seguridad lo mira aterrado.

—Joven Ishida, yo no sabía que era conocido suyo y…

—No importa si es o no conocido, no puedes tratar a golpes a las personas. —Grito furioso atrayendo la mirada de muchos.

Tai se estremeció, Matt lo tenía entre sus brazos y aun no lo soltaba ni aun con tantos ojos obre ellos.

—Matt, este, creo que deberías soltarme.

—Nunca. Nunca más. —Respondió abrazándolo con mayor fuerza, estrechándolo contra su pecho y susurrando en su oído. —Dime que estas aquí porque yo soy más importante que cualquier otro, que solo yo puedo hacerte feliz, que me perdonas y me das una segunda oportunidad.

Tai lo miro asombrado, era la primera vez que Matt hablaba casi tan dulcemente como componía.

—No eres la persona más importante. —Matt dejo de respirar y sintió las lágrimas casi brotar de sus ojos ante tal declaración y luego Taichi continuo hablando. — Eres mi vida, no eres el único que puede hacerme feliz, eres la felicidad misma y perdonarte, no quiero hacerlo sin antes saber que es cierto aquello que cantaste.

—Te amo. Te amo. —Contesto mirándolo a la cara y con muda suplica pidiendo permiso para besarlo.

—Yo también te amo. —Y la distancia desapareció entre ambos, que importaba quien los viera o incluso si ahora más de una de sus admiradoras lo odiaba, ciertamente a él no mientras tuviera a Taichi Yagami entre sus brazos.

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—¿Y bien? —Pregunto Tk perdido en el cielo despejado e intentando no mirar de frente a la castaña. —Matt fue más imbécil que yo y fue perdonado, ¿me perdonaras tú a mí? —La última canción había dejado un excelente ambiente tras ella y ya los productores hablaban de un hit a nivel nacional, pero Tk supo que fue un éxito desde que vio a Tai correr hacia los camerinos. Ahora solo faltaba que se reconciliaran él y Kari.

—Bueno, Matt le hizo cinco canciones a Tai y grito que lo amaba a los cuatro vientos en plena presentación a nivel nacional. Es una disculpa difícil de superar. —Comento ella observando como todos se retiraban del foro, no esperaría a su hermano, si lo conocía bien él no volvería esa noche o incluso en un año.

—Kari. Vamos no me puedes tenerme así por siempre.

Ella lo miro con asombro. —¿Por siempre? No creo que aguantes tanto Takaishi, te aburrirás…

—Hikari si digo por siempre, es eso, hasta la eternidad y lo que venga. —Aseguro rotundamente.

—Aun eres un crio, vas a conocer a más personas, ya encontraras a alguien mejor, tienes muchos amigos de los cueles elegir… —Dijo dando la vuelta, tenía que ver a Akira y que la llevara a casa, tal vez el futbolista necesitaba un paño de lágrimas en donde desahogar su pena.

—Nadie como tú. —Se apresuro a decir Tk.

—Eres un adulador…— Así de espaldas sin mirarle le contesto, no quería estar más tiempo con él o terminaría ablandándose y perdonándolo cuando no se había ni disculpado apropiadamente.

—Hikari Yagami, te amare por siempre. —Dijo rojo cual granada. Tal vez Kari aun no entendía que no estaba peleando por rescatar su amistad, sino porque no podía ni quería pensar en un futuro sin ella.

Ella siguió caminando sin mirarle y ni responder.

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Un mes, Tai había estado ausente un mes y ya sentía que era una eternidad. La voz de su madre desde la sala anunciándole que tenía un paquete para ella no le importo hasta que escucho que pertenecía a su hermano. Kari se levanto más rápido que una centella y corrió casi con las manos extendidas.

Una pequeña caja llena de conchas de mar fue lo que hayo junto a una nota.

De entre todas mis fantasías más exóticas jamás creí que se cumpliría la más anhelada. El perdonar trae paz, y la felicidad depende de ti. Hermanita, se que lo extrañas deja de ser tan testaruda.

Con amor Tai

Kari arrugo la nariz, casi podía ver a su hermano sermoneándola, miro en derredor, varios ramos de flores le saludaban, todos procedentes del mismo chico.

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—Takeru Takaishi desde siempre eres un bruto. —Sentencio con un rubor intenso decorando su rostro. No era su intención insultarlo pero las palabras habían salido así, sin pensarlas. Y tampoco lo había citado a esa hora de la noche en un parque solitario para quedársele mirando sin decir nada pero era que no sabía por dónde empezar.

El rubio no supo que decir, después de todo no era lo mismo tratar con Tai que con Kari, con Taichi era fácil saber que pensaba, sus ojos demostraban absolutamente todo. Kari era más hermética y cuando quería podía ser un pozo oscuro, pero no por eso se rendiría, la seguirá hasta el fin del mundo para lograr su perdón y aceptación.

—Algún día me perdonaras, voy a seguirte y a hostigarte hasta que lo consiga y cuando pase jamás te dejare ir. —Dijo sin más y muy seguro de sí mismo.

—Eso espero.

Tk la miro asombrado, acaso eso quería decir que lo estaba perdonando.

—Es tarde, no vas a dejar a una dama caminar de regreso a casa sola ¿verdad? No sería de un caballero.

Tk negó con la cabeza antes de ofrecerle delicadamente su brazo a ella y comenzar el camino de regreso al departamento de los Yagami, al principio no supo que pensar cuando ella lo llamo a esa hora tan tardía, ahora sabía que Kari, compartía con Tai esa espontaneidad, que cuando algo se le ocurría lo hacían sin pensar.

—Tu hermano tiene suerte. —Comento Tk y Kari guardo silencio en espera a lo seguiría a esa frase, después de todo le era cómodo volver a sentir la presencia del rubio, era como volver a respirara después de un largo periodo bajo el agua y por ello se apretujo mas contra su cuerpo deseosa de sentir de nuevo ese calor protector que solo Tk le brindaba. —Matt lo va a mar por el resto de su vida.

—Eso espero, porque de lo contrario lo despellejo vivo. —Siseo con algo de rencor.

Tk tembló ligeramente ante tal aseguración porque sabía era cierta hasta en la última letra. Había tanto de esa chica que conoció en tan poco tiempo, y por extraño que suene ahora le parecía más autentica, más humana y menos la diosa que él idealizo, y por ello más cálida y cercana.

—Sabes, hay aspectos de ti que estoy descubriendo, es gracioso, creía que te conocía y ahora… —Medito en voz alta.

—¿Te molesta? —Susurro quedito.

—¿El qué?

—¿Esos aspectos, esas facetas mías? —Pregunto bajando la cabeza muy temerosa de hacer cambiar de parecer a Tk con su comportamiento, de perder su cariño.

Tai conocía esa parte de su carácter, lo obsesiva, celosa, y hasta a veces psicópata que podía llegar a hacer y así la amaba, pero le temía a la opinión de sus amigos, por eso cuidaba de siempre mostrar frente a los demás solo una imagen bella y delicada.

—Hikari, no se amaba a una persona por sus virtudes si no por sus defectos y los tuyos, aunque aterradores a mis ojos también son lindos. Créeme aprenderé a vivir con eso.

Ella sonrió, sí, Takeru Takaishi era un bruto. Y solo por eso él la hacía feliz

Continuara…